FANFIC: De noche todos los gatos son pardos.
Capitulo 14
Los jugadores del Reggiana descendían del autobús que los había trasladado del deportivo hacia el imponente estadio Oreste Granillo, los gritos de los aficionados llenaban el ambiente de la semifinal del torneo italiano. Las banderas de apoyo a cada uno de los equipos ondeaban con el viento, a lo lejos se vislumbraba la posibilidad de lluvia.
La jovencita castaña ya se encontraba bajo el vehículo e ingresaba a los vestidores del equipo del Reggiana, estaba ocupada, junto con las demás chicas, en la coordinación de todo lo necesario para disputar el partido.
- bien, no hemos olvidado nada… -asevera- Fernanda recuerda que es necesario que Adriano no beba agua de mas… -le indicaba- esa manía que tiene no la hemos logrado aminorar, también revisa que los uniformes estén completos… -se voltea hacia la otra joven- Sofía, tu verifica que estén todas las bebidas hidratantes y el botiquín de primeros auxilios, también que los chicos se ubiquen correctamente en sus lockers, no quiero atrasos en eso… -revisa las papeletas- ya solo nos resta verificar que los chicos reciban su masaje y vendaje a tiempo…
- González… -la voz del entrenador que ingresaba a los vestidores, le vuelve de su análisis-
- ah! si, entrenador… -se le acerca- dígame…
- nada… -mira a las demás chicas que se encuentran atareadas en sus labores, sobre todo a su hija, la jovencita de gafas- parece que ya tienes todo bien organizado…
- si… -afirma- solo falta que llegue el Dr. Boture, para que inicie con la preparación de los chicos… -le informa- se me hace raro que no haya llegado aun...
- si, ya viene… -le informa- tuvo un leve atraso por un problema personal y el tránsito… espero que no se complique… -sale del cuarto dejando a la jovencita un poco preocupada-
- Sofía! –le llama a la chica de gafas- olvida lo que te indique, necesito que me ayudes en algo… -se dirige presurosa al botiquín- vamos a acomodar todo para el Dr. Boture en cada espacio… espero que tengamos suficientes vendas…
En lo alto del estadio cuatro jóvenes se ubican, llevan puestas gafas oscuras, para evitar ser reconocidos.
- estos son nuestros lugares, chicos... -exclama el más bajo de ellos-
- tenemos buena panoramica, Lino... -le responde el rubio con gorra- apreciaremos mejor el juego del Regianna...
- dime, Hernández... -cuestiona burlón el fornido italiano de mirada color miel- conocías estadios así de maravillosos?
- claro que si, Germán... -se molesta- y tú dime... tu novia no ha conocido a alguien que lo tenga más grande que tú? presentamela y se sorprenderá te lo aseguro...
- oye, estúpido mexicano! -el ojiazul enfurece y se le quiere ir a golpes-
- tranquilo, Germán... -le tranquiliza el chico de paliacate en la frente- tú solo te lo buscaste... deja de molestar a Hernández...
- si, Saturnino... -el chico ojimiel refunfuña, pero ocupa su lugar junto a su capitán sin decir nada. Le dedica una mirada de "corre o muere" al mexicano pero este lo observa unos segundos con altanerpía y después lo ignora- "maldito mocoso engreido..." -piensa mientras dirige su mirada al campo- "algun dia le partire la cara..."
- oye, Hernández... -rompe el silencio el chico de paliacate en la frente- dices que el Regianna tiene un excelente delantero, verdad?
- si... -responde con seriedad el mexicano- se llama Kojiro Hyuga...
- Es el japonés que contrataron... -anexa el chico rubio de gorra- pero en serio es tan bueno, los japoneses no son buenos en el soccer... -asegura-
- si, yo tambien lo creía, Marco... -frunce el entrecejo- hasta que me anotó...
- te anotó! -se sorprende el chico- pero tu eres el unico que ha logrado al menos desviar el tiro del capitan, ni el portero Melchiore del Regianna lo ha logrado... la temporada pasada, Saturnino casi le destroza la mano...
- no hay enemigo pequeño... -sonrie el chico de paliacate en la frente- por eso estamos aqui para ver el desempeño de ambos equipos, para saber cual será nuestro próximo contrincante...
El mexicano no puede evitar sonreir, ya le hacia falta un poco de acción futbolera como el le llamaba, además moria de ganas por volver a enfrentar el disparo del Tigre Hyuga.
Los jugadores entran a los vestidores haciendo gran alboroto y las jóvenes terminan de acomodar, comienzan a salir una por una del lugar para permitirles a los jóvenes cambiarse. Al salir la mexicana se encuentra de frente con el rostro preocupado del entrenador.
- González… -le llama- el Dr. Boture, esta atorado en el trafico… -le informa- no creo que llegue a tiempo para completar la preparación de todos los chicos…
- no se preocupe, entrenador… -le responde con una sonrisa- ya previne eso… -voltea a ver a la joven de gafas-
- en serio? –le mira confundido- qué harás?
- vamos a iniciar nosotras con la preparación de los chicos… -asegura- cuando el Dr. Boture llegue ya habremos adelantado…
- podrás hacerlo sola? –le cuestiona-
- no… no lo haré yo sola… -exclama- las demás chicas me ayudarán, hemos estado pidiéndole al Dr. Boture que nos capacitara, por si acaso era necesario…
- muy bien, adelante entonces… -le aprueba y las jovencitas ingresan a los vestidores nuevamente- "esa chica…" –suspira el guía deportivo- "será una lástima exigirle su renuncia al final del campeonato"
El alto hombre de negocios descendió de su avión privado, extrajo de su saco un pañuelo de seda y se secó el sudor de su frente, posteriormente se lo llevó a la nariz, el olor de ese lugar le provocó arcadas.
- bi… bienvenido, Sr. Álvarez… -le llamó un hombre de baja estatura que vestía ropa de trabajo- no… no le esperábamos… por eso… -le llevó hasta un vehículo tipo jeep- si hubiéramos sabido con tiempo de su visita, le esperaríamos con mas… -no pudo continuar el castaño le interrumpió-
- ya, calla Santoro… -emite y vuelve a cubrir su nariz-
- no es visita de cortesía, Santoro… -le explica el hombre de traje azul que acompaña al Ceo- el Sr. Álvarez solo viene por unas horas al país, a un asunto personal…
- eh! si… si… dispondré de todos los recursos que necesite… -le explica- para lo que sea…
- eso esperamos… -le comenta el hombre de gafas oscuras- no queremos demorar tanto en esta pocilga…
El jefe de los obreros frunce el entrecejo, no le agradó en lo más mínimo que denominara "pocilga" a su hogar, pero también comprendió que no estaba en posición de reclamar, mucho menos al hombre que había salvado a su familia y a su comunidad del hambre al colocar una fábrica en ella.
- sí señor, mis compañeros y yo… -pausó- estamos para servirle…
El empresario solo pudo mirar por la ventana del vehículo aquellas calles de terracería que acumulaban lodo y basura, pequeñas chozas rudimentarias, el coche frenó de golpe desestabilizando su cuerpo un momento y el sonido del claxon constante se dejó escuchar.
- eh! niños tengan más cuidado… -se oyó el grito molesto del conductor- maldición, por qué siempre tienen que jugar en la calle! –anexó y puso el vehículo en marcha nuevamente-
El Ceo miró por la ventanilla una vez más, los niños ignoraron el acontecimiento y arrojaron una vez más el viejo y desgastado balón al aire, continuaron su divertido juego. Los infantes sin lugar a dudas se divertían, un poco mas allá se encontraban unas niñas que les vitoreaban.
- "no quiero ni imaginarme que ella ahora esté…" –frunció el entrecejo- "haciendo tonterías del soccer…"
Los jóvenes del equipo italiano se mantenían callados, ninguno se esperaba que las chicas auxiliares fueran las que llevaran a cabo la preparación para su partido.
Hyuga esperó nervioso a que las chicas avanzaran uno por uno en su preparación, sus orbes felinas contaban cuidadosamente verificando quien sería la persona que le atendería a él, para su desánimo no le correspondió la ojigris, sino la jovencita de gafas, la hija del entrenador.
- bien… -se le acercó temerosa- bu… buenas tardes, Sr. Hyuga… -exclamó con temblor en su voz- yo… yo seré quien inicie su preparación… podría por favor recostarse… -le solicitó con cortesía-
- si… muchas gracias… -lanzó el japonés en un suspiro y decidió recostarse-
A lo lejos el chico de mirada oscura, observó aquello, de pronto sus ojos fueron cubiertos por unas suaves manos.
- qué tanto miras, "pulga Zúñiga"? –escuchó la cuestionante a su oído y reconoció la voz-
- nada… -respondió de mala gana- tú me prepararás a mi? –le devolvió una interrogante-
- no… solo voy a bailarte una cumbia como Selina… -expresó la castaña socarronamente- obvio que si menso… anda acomódate… -le solicitó- prometo no manosearte mucho… -se río=
El chico se recostó y dejo que su compatriota comenzara con los masajes.
- y dime "princesa azteca"… -decidió regresarle el apodo y la broma- que tal te la pasaste ayer por la tarde?
La chica dio un breve respingo y se detuvo momentáneamente en su masaje, pero luego continuó.
- bien… -atrajo a ella una venda- me fui un rato de compras al centro comercial…
- en serio?… -sonrió pícaramente- me hubieras invitado… dicen que es mejor estar acompañado cuando vas de shopping…
- na!… no era necesario… -respondió la ojigris con rapidez - no compré muchas cosas, así que no necesitaba mula de carga… -una venita de molestia apareció en la frente del mexicano- solo necesitaba darme una vuelta y despejarme la cabeza… -terminó de vendar el tobillo del chico-
- ya veo entonces… -sonrió socarrón- la vuelta en el centro comercial estuvo buena?!... –cuestionó con la voz un poco más en alto mientras se reincorporaba-
La chica lo miró sorprendida y comprendió con rapidez, las orbes oscuras del chico moreno se desviaron momentáneamente al Tigre Hyuga, después coincidieron con las grises de su amiga del alma y frunció el entrecejo.
- más o menos, Darío… -respondió sonriendo a voz normal- si que eres un chismoso… -anexó en un susurro- doy por sentado que Hyuga te lo dijo, cierto? que nos encontramos…
- no… no me dijo… -se recostó nuevamente y le murmuró- yo los vi… -mintió- pero que envidia amiga! me hubiera gustado estar acompañándote!…
- aaaah! –suspiró la mexicana- gracias, Darío! a mí también me hubiera gustado que me acompañaras amigo! –le pellizcó levemente al chico- shhh! bueno, de todas formas te enterarás o en peligro hasta ya lo sabes… -se sonrojó levemente- ayer Hyuga y yo… nos hicimos amigos… -le comentó en voz baja-
- co… cómo que solo amigos?! –gritó sorprendido y la joven le colocó una de sus calcetas enrollada en su boca-
- si, solo amigos! y por favor ya cállate, Darío… -le puso la mano en su pecho y lo obligó a dejarse caer en el camastro- déjame terminar de prepararte!
A lo lejos una mirada triste tras los vidrios de sus lentes regresó a la pantorrilla del delantero japonés, la joven hija del entrenador suspiró desconsolada, su mano se dirigió a la venda y comenzó a cubrir el tobillo del Tigre.
- "soy una tonta… es más que obvio que a Darío le gusta Narda y no la quiere solo como amiga…" –pensó con abatimiento sin dejar de preparar al nipón- "tiene que ser así, ella es tan… tan fuerte, inteligente, tan capaz… mientras que yo solo soy…" –sintió como su corazón se destrozaba-
Hyuga había escuchado claramente el grito cuestionante del chico mexicano y desde ese momento disimuladamente puso atención en su plática. Algunas cosas las pudo escuchar, otra no, pero comprendía que Darío pretendía hacerle el momento difícil a la castaña, solo movió su cabeza negando. Después regresó sus orbes felinas a su pierna, en un momento una gota cayó sobre su empeine se sorprendió de aquello y buscó la mirada de la chica. La jovencita de larga trenza oscura se levantó en el acto y quitó sus gafas de su cara.
- yo… yo lo siento, Sr. Hyuga!… -expresó con nerviosismo mientras limpiaba los cristales- yo… yo… -levantó en ese momento sus orbes hacia el moreno-
El japonés se sorprendió en demasía la chica era muy linda, no lo había notado antes debido a las gruesas gafas que portaba, pero ahora que se las había quitado, su bello rostro quedaba al descubierto, aunado a que sus ojos tenían un color maravilloso un café claro que con la humedad del llanto, lucían preciosos.
- no… no te preocupes, niña… -atinó a responder con asombro y poniendo cara de desconcierto-
- cielos! –lanzó el chico rubio al lado del japonés- Sofía… eres hermosa! –no pudo evitar gritarlo-
La jovencita sudamericana se puso de mil colores, el grito del joven defensa atrajo la atención del resto del equipo.
- que?! –caminó hacia atrás nerviosamente- no… no como crees, Fabrio!… -le miró molesta de que el joven la hiciera el centro de atención-
- claro que sí! –repitió el chico italiano- verdad que es hermosa sin esas gafas, Hyuga? –lanzó la cuestionante al nipón-
Kojiro Hyuga tragó saliva, pero ante la hermosa, cuestionante y temerosa mirada que la chica sudamericana le hacía, no podía mentir.
- Fabrio, dice la verdad… -miró a la chica al rostro- eres muy hermosa Sofía… -y le sonrío con sinceridad-
La chica de larga trenza le sonrió también y pensó que si ambos chicos le decían aquello, sobre todo el tan serio japonés, no podían estarle mintiendo. Por un momento sintió un poco de confianza. Se colocó nuevamente sus gafas para continuar con su labor. La jovencita castaña observó aquello desde su lugar, pero no dijo nada, sus orbes grises regresaron a la pierna de su compatriota para seguir con su preparación, el chico de mirada oscura no expresó palabra alguna, la conocía muy bien y más al ver su semblante, la dejó hacer. La mexicana finalizó con rapidez su responsabilidad para ponerse de pie y salir del lugar sin decir nada, pero tras la mirada intranquila del nipón.
