Disclaimer: Personajes de Rowling. Trama mía.
Convivir
Fue todo demasiado rápido, quizás hasta lento, en realidad muy bien no sabían del tiempo: los mortífagos se habían adentrado a aquella habitación- bueno no todos, algunos andaban postrados en camas y otros ocupados en sus asuntos- y se le quedaron mirando a las tres, ella instintivamente llevaron sus manos a la cara y se dieron cuenta que sus mascaras habían desaparecido.
Y supieron que ellos ya sabían sus verdaderas identidades…sí, ahora si que realmente debían dar explicaciones.
Los rostros de los mortífagos demostraban el cuanto necesitaban de aquellas malditas explicaciones, sabían que no les bastaría un "porque nos dio la gana" las tres suspiraron, sería un largo, forzoso y estresante día.
- Antes de que alguno comience a preguntar, seremos nosotras las que hablemos…-comenzó a decir Hermione- lo hicimos primero porque quisimos…-miró significativamente a Ginny y a Luna para que la ayudasen.
La pelirroja suspiró.
- …segundo porque no soportamos la injusticia…-continuó ante el silencio de la castaña.-tercero porque en cierta manera sentimos lastima por ustedes…
- , cuarto porque no queríamos seguir viéndolos en esa situación tan deplorable-continuó Luna ésta vez.
Las tres suspiraron al unisonó.
- Y quinto porque algo dentro de nosotras nos exigía que le salváramos de ése cruel destino que les ha tocado vivir durante estos tres años…-acotó la castaña.
¿Satisfechos? No, aún no estaban del todo satisfechos, necesitaban más, más explicaciones; pero sabían que ellas no dirían nada más, al menos por el momento, ya luego le sacarían más explicaciones, porque debía haber algo mas fuerte que todo aquello que habían dicho, algo por lo que hubiesen decidido dejar a todos sus amigos, traicionarlos, convertirse en escoria, simplemente por ellos, era algo que aún no comprendía del todo, por eso creían que había algo más, quizás propósitos oscuros; pero definitivamente algo que ellas no estaban contando y que explicara claramente el porque ellos estaban allí, debía existir.
Pero por el momento se conformarían con eso, después de todo lo más importante es que por fin eran libres, y ese sentimiento de confianza hacía ellas, porque dudaban-más bien estaban seguros-de que no serían esclavos de nuevo.
¿Qué pensar? Realmente aún no lo sabía, por el momento sólo viviría, gozaría de aquella libertad que a partir de ahora disfrutaba, y haría todo lo posible por tener a esa castaña entre sus brazos, porque de que algo pendiente había quedado entre ellos dos, había quedado.
Y aunque no fuese un ex -mortífago, aunque alguna vez había odiado a los sangre sucias, aunque hubiese hecho cualquier cosa desagradable, la chica castaña le gustaba, desde el primer instante que la había visto, en aquél maldito bosque, y no desaprovecharía la oportunidad. Y no, no era amor, era deseo, lujuria y una pasión desmedida, por supuesto que sabía que debía respetarla- o al menos hacer el intento- pero no la obligaría a nada, porque ella misma iría a sus brazos y le pediría ese toque de perversión que le hacía falta a su vida.
Si, Hermione Granger no sabía lo que le tenía preparado, porque gemiría sus nombre innumerables veces, era eso o se dejaba de llamar Scabior y esperaba que no fuera así, porque su nombre le encantaba.
¿Convivir con mortífagos? Jamás en su vida lo hubiese imaginado, era realmente extraño, extraño vivir en una casa rodeada de ex -asesinos, de personas que anteriormente gozaban con el dolor ajeno, que causaban aquél dolor y que tenían una gran adicción por la pureza de la sangre.
Pero quizás si ellos no hubiesen pasado por todos aquellos maltratos, su convivencia sería otra, porque aunque ellos odiarían admitirlo, muy en el fondo de su ser, tenían miedo, miedo a no saber lo que les esperaba al lado de ella y de sus dos amigas.
Sí, un miedo que les hacía mantenerse al margen de cualquier cosa, poco era lo que hablaban, aunque ya lentamente iban tomando confianza, sobre todo Scabior, quién últimamente le perseguía a cualquier lugar, en realidad se sentía extraña- más aún de lo que ya se sentía- sobre todo cuando él hablaba cerca de su oído, cuando susurraba, algo en su interior pugnaba por salir, algo que la hacía estremecerse al recordar dichas cosas y todavía no tenía ni idea del por qué.
Otro era Regulus, el hermano de Sirius, no sabía si Scabior y él se habían puesto de acuerdo; pero por alguna extraña razón, ambos seguían sus pasos, algunas veces- sobre todo cuando se bañaba- se sentía observada, era como si la desnudaran con la mirada-y el pensar en esto le hacía enrojecer-sí, algo realmente extraño, algo que nunca había sentido, ni siquiera con Ronald, mucho menos con Viktor; pero… ¿Qué era lo que estaba pensando? Estaba considerando aquél extraño comportamiento en los mortífagos como algo que tendría un final amoroso y no, eso no era posible, ya tanta convivencia la estaba volviendo loca.
Sí, realmente convivir con mortífagos era extraño y tremendamente loco.
Y él se estaba sintiendo demasiado extraño últimamente, como que le importaba demasiado cierta rubia de ojos platas, sí, exactamente ella: Luna Lovegood, incluso comenzaba a preocuparse, aquello no era normal en él, pero era como si quisiera protegerla y es que encontraba a la chica demasiado inocente.
Lo hacia sonreír, con la mención de sus extraños animalejos, los supuestos nargles, o los torposolos o peor aún lo Snorckas de asta arrugada-o cómo rayos se llamasen-, sí, nombres extraños, fantásticos e increíbles, la simple descripción de ella y… ¿Qué era lo que le pasaba? ¿Por qué no podía dejar de estar al pendiente de la rubia? ¿Por qué mantenía, sus ojos fijos en ella, tan seguido?
Pero era algo que poco podía evitar, algo magnético, algo ilógico; pero era como si quisiera protegerla , cuidarla y… de nuevo no podía dejar de mirarla… ¿Qué era lo que le había echo Lovegood? ¿Le había dado amortentia o algo parecido? Quizás así fuera; pero no recordaba haber tomado nada extraño…
Sí definitivamente se sentía extraño, extraño y a la vez dependiente de aquella rubia y eso no le gustaba.
De nuevo allí frente a ése hombre, ese por el cual había dejado su vida anterior, a los privilegios, a la fama, al respeto y sobre todo… a Harry.
Un suspiro surcó de sus labios, no eran muchos días pero aunque el mortífago ya hubiese reaccionado, aun debía permanecer en cama, durante algunos días más, para su recuperación completa.
Y de nuevo aquellas lágrimas que no podía detener, aquellas que muchas veces pensaba que eran de lastima; pero algunas las dudaba, era como si pudiera sentir el dolor que acrecía a ése hombre que yacía postrado en la cama, y esta vez pensaba en lo segundo, sobre todo al observar esas marcas que indicaban lo tan maltratado que había sido aquél hombre.
No pensó, y su mano fue hacía la mejilla del ex -mortífago, acariciando aquél rostro, así completamente dormido y sin esa maldad que años atrás poseía su rostro, era un hombre atractivo, de facciones simples; pero hermosas a la vez y… ¿Qué era lo que estaba pensando? Totalmente aterrorizada por sus pensamientos retiró rápidamente la mano del rostro del hombre y salió de la habitación como un bólido.
Sentimientos, pensamientos… ¿Qué rayos era lo que le pasaba? ¿Era la convivencia? Quizás… pero no entendía aquella cosa que sentía, era algo raro, demasiado para ella; pero sentía, sentía que crecía lentamente, tan lentamente que a veces pesaba, o quizás también dolía.
Y allí estaban casi todos-menos lo que seguían en cama, cómo Amycus-, sintiendo raros, extraños, sintiendo nuevas cosas y no sabiendo que nombre colocarle… ¿Agradecimiento? Quizás, aunque ¿Por qué no? Ligado con algo de miedo, pero allí estaban sin embargo, degustando la comida, cortesía de Hermione, y al parecer a ninguno parecía disgustarle, porque aunque algunas mantenían sus modales- Narcisa, Pansy, Astoria y Dapnhe-, otros simplemente comían, como si la vida se les fuera en eso, aunque se comprendía, tantos años encerrados y siendo alimentados por ratas, por sobras de comidas, o simplemente por comida podrida, sí, definitivamente era comprensible el hambre atroz de aquellas personas, sobre todo de Fenrir Greyback, del cual en una semana debían encargarse, porque su condición de hombre lobo era peligrosa y todos lo sabían, sobre todo Hermione, quién había visto el descontrol que alguna vez tuvo Remus Lupin al no tomar la poción matalobos, sin embargo existía un gran problema, Greyback odiaba dicha poción y por lo que sabían sería imposible dársela, por lo que quería decir que durante la luna llena debían mantenerlo encerrado, tenían que prepararse; pero aún tenían tiempo.
Poco tiempo sí; pero aún tenían. Quizás le convencieran, aunque en el fondo realmente lo dudaban.
- ¿Podrías dejar de comer como una bestia?-cuestionó Pansy a Greyback.
- Lo siento niña; pero es mi manera de comer, así que te callas…-sí, siempre tan sociable y amable como solía ser, y aún no entendía… ¿Cómo alguien como Alecto Carrow era "algo" de ese hombre?
Pansy observó con desprecio al hombre lobo y volvió la vista a su plato, después de todo, no quería ser mordida y quizás destrozada por un tipo de tal calaña, era cierto que ella era escoria; pero por lo menos trataba de comportarse, no por nada había sido-hacía algunos años-perteneciente a los altos rangos sociales.
Alecto soltó un simple suspiro, sabía como era el comportamiento del hombre lobo, y así lo había aceptado, con el salvajismo clavado en sus venas, quizás era aquello lo que más le encantaba, además de la pasión que demostraba al follarla, como-y estaba segura de ello- sólo él podía hacerlo.
Zabini soltó una carcajada al ver la expresión de la pelinegra, y calló cuando ésta posó su mirada en él, dispuesta a matarlo, y pues si de algo debía cuidarse, era de una mujer enojada, bien que conocía a Pansy del colegio y podía ser una hiena cuando se lo proponía.
Hermione y Luna intercambiaron miradas, sí, al parecer los ex -mortífagos comenzaban a sentirse seguros y eso les alegraba, porque pese a que sabían que en el fondo le tenían algo de miedo, también estaban seguras de que muy pronto sentirían aquella casa como suya y era eso lo que más querían.
Ginny apenas llegaba al comedor y se quedó algo extrañada al ver la situación, Pansy Parkinson bufaba furiosa, Blaise Zabini trataba de detener una carcajada, Fenrir Greyback comía como si la vida se le fuera en ello, Alecto Carrow sonreía mientras observaba absorta al hombre lobo, y los demás… pues estaban en sus cosas, Draco y Astoria Malfoy mantenían una estrecha conversación, al igual que los padres del rubio-quienes se habían recuperado de su condición algunos cuantos días atrás, al igual que la mayoría de los mortífagos-, Dapnhe Greengrass y Theodore Nott mantenían sus bocas unidas y al separarse se alimentaban uno al otro, Scabior y Regulus mantenían su vista fija en dirección hacía Hermione, Snape hacía Luna y… los demás estaban ausentes por el momento.
Sí, algo extraña aquella escena y si alguien se lo hubiese dicho, muy seguramente se hubiese burlado en su cara, por decir semejantes tonterías; pero como era ella la que observaba la imagen original, realmente aún no podía creer aquello… ¿Quién diría? Hermione, Luna y ella compartiendo mesa con ex -mortífagos y con una carroñero.
- ¿Algo interesante que deba saber?-cuestionó en voz alta, mas que todo para que Luna y Hermione respondiesen a su pregunta.
Todos se giraron a observarla y se sintió extraña, así como cuando salía junto a Harry, quien constantemente era asediado por periodistas, reporteros, se sintió incomoda y no sabiendo que decir o hacer se dirigió a la silla vacía junto a Luna, tendría que acostumbrarse a aquello; pero le era algo difícil.
- Entiendo…-susurró al sentarse.
Y todos volvieron a lo suyo, era extraño sí, aún no mantenían un tema global, es decir, cada uno estaba en lo suyo; pero no había esa comunicación característica en las personas que viven en el mismo hogar, quizás algún día tuviesen aquella bella conexión, sentirse protegidos, quizás, tal vez hasta en familia.
- Veo que hay muchos torposolos por aquí…-susurró Luna alzando el rostro hacía el techo.-ya me desharé de ellos luego…-acotó mientras terminaba de comer.
Ginny y Hermione sonrieron ante aquél ocurrente comentario.
