Deseo que os guste este nuevo capítulo. Un abrazo a todos.
Los personajes de Blue Exorcist son obra de Kazue Kato y la finalidad de este relato es solo entretener
14. Sacrificios.
"Ten siempre localizado al Papa"
Esa era la instrucción que le había dado Mephisto cuando horas atrás se habían reunido en su despacho justo antes de que Rin y Yukio apareciesen.
Cuando Shima le había informado del interrogatorio, informal pero intenso, al que Angel estaba sometiendo a sus antiguos compañeros por la influencia de Lightning, Mephisto había puesto esa sonrisa llena de gozo que mostraba siempre cuando algo le complacía.
Con el dedo índice enguantado de su mano derecha había hecho rodar el globo terráqueo de madera frente a él mientras le preguntaba con voz cantarina:
-¿Crees que Rin está preparado para un cara a cara con Lightning?
Lo que Mephisto realmente quería saber es si Rin sería capaz de engañar a Lightning.
Shima tenía muy clara la respuesta.
-No lo creo.
Mephisto amplió su sonrisa satisfecho por su sinceridad. Shima argumentó su opinión.
-Puede que los que no sospechan que él sea capaz de mentir, como Yukio o Shiemi, no aprecien lo que le duele a Rin no decir la verdad.
Así era sencillamente.
Rin sentía auténtico cargo de conciencia cuando mentía. Shima estaba convencido que era por la educación recibida por el padre Fujimoto, pero cuando pidió su parecer a Mephisto casi le dejó sordo con sus carcajadas.
Shima no insistió. Si en su excentricidad Mephisto mantenía silencio, sus motivos tendría.
Ese rey demonio le había dado lo que más deseaba en aquel monasterio maldito de Kioto: libertad.
El mundo, ese mundo representado en aquella bola de madera del despacho, le podía pertenecer a él, Renzo Shima, por completo.
Cuando Mephisto le anunció que iba a provocar a Yukio hasta que conseguir que le acusara de complot contra Assiah, para que le encerrasen en prisión y así evitar que Lightning merodease con libertad a Rin; pues, sencillamente, Shima lo vio como el mejor plan.
Mephisto lo controlaba todo, así que Shima sabía que mientras estuviese de su lado, nunca, jamás perdería esa libertad.
Solo había una cosa que podía con él: las mujeres.
Le gustaban todas aunque tenía debilidad por las que estaban fuera de su alcance, como Shiemi o Izumo. O…, al estar en el Vaticano, era una auténtica tentación esas lindas novicias. Como esa que precisamente se acercaba cargada con varios ramos de flores. Se prestaría a ayudarla, una simple excusa para empezar una charla…
-Buona sera…
No pudo acabar el saludo porque algo puntiagudo le golpeó con fuerza el trasero haciéndole caer de morros delante de la hermana.
Sería solo su imaginación pero creó ver salir fuego de los ojos de Izumo mientras se quejaba de lo fuerte que le había dado la patada con el tacón de su bota derecha.
Bon le pidió disculpas a la hermana novicia asegurándole que Shima estaba bien y que ellos le cuidarían, mientras Koneko le ayudaba a levantarse mientras le decía por lo bajo que nunca cambiaría.
-No tendrías por qué haberme maltratado así –se quejó Shima a Izumo mientras se frotaba su dolorido trasero – Yo solo pretendía ayudar a la hermana.
-No te he dado un puntapié por eso, aunque seas un pervertido, -Izumo le dio un puñetazo al pecho – sino por Shiemi.
Shima entendió y con rapidez puso una de esas sonrisas que servían para demostrar toda su fingida inocencia.
-Yo no sabía que Angel la iba a enviar a prisión. No debes enfadarte conmigo…
-¿No pretenderás que me queje a Angel? Tan insensata no soy.
-Chicos, chicos – medió Koneko- Tranquilidad.
-Cierto – le dio la razón Shima- Además tú siempre discutes con Bon.
-Oye, espía, a mí no me metas –saltó Bon-. Y dejar los dos de comportaros como críos y centrémonos en lo que importa –ignorando la protesta de Izumo por llamarla cría, se dirigió directamente a Shima – Debes llevarnos ante el Papa.
-¿Ante el Papa? - ¿había oído bien?
-Hemos averiguado el plan verdadero de Mephisto y Rin – explicó Koneko directo, sin preguntarle a Shima si él lo sabía también pues para los tres estaba claro que sí – y solo el Papa, puede ayudar a Rin…
-Y a Shiemi –agregó Izumo- y si eres amigo de ellos dos, cooperarás.
Tanto Izumo, como Koneko y Bon, esperaban una salida graciosa de Shima, un chascarrillo a tiempo, una distracción pero no que su cara reflejase admiración. Erróneamente dedujeron que era por ellos tres, fallo. Shima se maravillaba de como el rey del tiempo lo tenía todo controlado, todo.
Shima no pudo más que preguntarse qué pasaría a partir de ahí pues ya no tenía más instrucciones a seguir y ahora él tenía que actuar según su criterio, pero sabía que las decisiones que tomase ya estaban calculadas por su mentor.
-También soy vuestro amigo –les recordó a los tres. –. Nunca haría nada que perjudicase a un amigo mío. Hay orden de llevaros a los tres ante el comité, -levantó una mano tranquilizando a sus colegas- supongo que ya os lo imaginabais, pero no lo haré. Rin y Shiemi nos necesitan, a los cuatro. Y la amistad merece sacrificios. Si la Orden deja de confiar en mí como doble espía, no me importa. Vistas las circunstancias actuales, que vosotros conocéis, más nos vale estar del lado de Mephisto.
Shima les hizo una seña con la cabeza para que les siguiesen, sacó su llave maestra y la colocó en la cerradura de la puerta más cercana.
-Oye, Shima – le paró Koneko antes de que abriese la puerta, tras intercambiar una mirada nerviosa con Bon e Izumo. – Ni siquiera sabes si hemos llegado a la conclusión correcta sobre el plan.
Shima soltó una risita.
-El plan entero solo Mephisto lo sabe. La diferencia entre Rin y yo, es que yo siempre supe que Mephisto escondía sus cartas pero Rin se confió –mirando a Izumo añadió –No te mentí como ves. En cuestiones de demonios, Kamiki, la ignorancia puede ser nuestra salvación.
-¿Y si estamos equivocados? ¿Nos arriesgaremos para nada ante el Papa?
Bon y Koneko asintieron con la cabeza ante ese inconveniente señalado por Izumo.
-No estáis equivocados – determinó Shima –Tenéis miedo, y eso significaba que estáis en lo cierto.
Otra de las asignaturas cursadas en la Academia de exorcistas se llama "Potenciación del soporte al dolor". Es un eufemismo gentil para dominar a los mecanismos trabajados para que las heridas durante las peleas no aborten una campaña o que una tortura no ponga en peligro los secretos de la Orden.
Rin, gracias a la rápida generación de su cuerpo, obtuvo una de las mejores calificaciones de su promoción.
Caso aparte hubiera sido si en los ejercicios prácticos se hubiese utilizado el agua bendita pero ya que los demonios evitaban usarla cuando interrogaban a un exorcista, Rin no tuvo problemas excesivos para sacar las mejores marcas de resistencia.
El peligro estaba siempre si era el propio Vaticano quien optaba por la tortura para sonsacarle la información necesaria.
Cuando elaboraron el plan, Mephisto había concienciado a Rin que esto podría ocurrir cuando el plan entrase en ejecución y se autoinculpase de ser el autor del portal.
La tortura, el dolor y la desesperación eran los ingredientes básicos para conseguir el resultado positivo.
Estos pensamientos venían una y otra vez a su cabeza tras varias horas en su celda contemplando como Mephisto subía niveles en su consola portátil.
Ni le hablaba, ni le miraba, parecía totalmente ajeno a donde se encontraba. Rin llegó a una conclusión sorprendente: el rey Samael tenía miedo.
El éxito que estaban consiguiendo en el desarrollo del plan les llevaría a su objetivo, Satán y Samael le temía.
Así que pese a habérselo negado antes en el corredor de la Sacristía Rin había confirmado que Samael tenía esa una debilidad: su padre el dios de Gehenna.
El descubrir que no era el infalible superdemonio sino que los miedos también formaban parte de él, hizo que Rin le mirase con otros ojos. Quizá Satan y Lucifer también conocían esa faceta de Samael y por eso él era tan esquivo en su presencia.
Aun así Rin esperaba que no le dejase en la estacada cuando su detestado padre biológico apareciese.
El otro punto de interés era el guardia.
Apenas había cambiado de postura en todo el tiempo que llevaba allí.
Rin se preguntaba si no tendría sed, hambre, ganas de ir al baño o simplemente un deseo comprensible de arrancarle la consola a Mephisto harto de oír la fanfarria que sonaba cada vez que ganaba una pelea.
¿Cuántos años tendría? ¿Treinta? ¿Tendría pareja? ¿Cuáles eran sus sueños?
"¿Qué importa una vida si puedes salvar tantas?"
La voz poderosa telepática del rey Samael le causó un agudo y fugaz dolor de cabeza, sin embargo este alegró a Rin pues al fin le hacía caso aunque fingiese seguir interesado en el juego.
"Rin, si quieres ser un rey de Gehenna debes dejar de dudar si las decisiones tomadas son correctas. Un rey nunca se equivoca"
"¡Pero yo no soy un rey de Gehenna y nunca lo seré!"
"Por favor, no pongas tanta vehemencia en tus pensamientos. No querrás verme con jaqueca…"
Ni con jaqueca ni con ningún otro tipo de dolor.
Cuando Mephisto notaba una debilidad humana en su cuerpo, todo en él, se convertía en una mezcla de terror y entusiasmo que hacía insoportable estar cerca de él.
Por fortuna, Mephisto interpretó su silencio como miedo a molestarle.
Puso esa sonrisita satisfecha que tanto detestaba Rin.
-Bueno, -habló esta vez en alemán al guardia utilizando su voz- creo que ya es hora de echar una cabezadita.
Con un chasquido de sus dedos el mobiliario de la salita de estar mudó en una enorme cama de dosel que Rin reconoció como la del dormitorio de la mansión.
¿Cómo cabía en la celda?
Era como si el escaso espacio de la celda se hubiera vuelto elástico capaz de adaptarse a cualquier almacenaje que lefuera asignado.
Sobre la cama no cabía ni un muñeco más y entre ellos apenas se distinguía la cabeza tocada un gorro de dormir rosa de Mephisto.
Se abrazó a la almohada de la protagonista de un juego musical y tras un Gute Nacht cerró los ojos y se durmió con la placidez de un niño pequeño.
Si algo cambió cuando Mephisto se durmió fue la sensación de tranquilidad que se adueñó de la prisión.
Rin se relajó y se recostó al fin en el camastro sin molestar al dormido Kuro.
Sabía que él también tenía que dormir. Apenas había descansado más que un par de horas cuando Yukio le había sacado de la pesadilla que estaba teniendo en el dormitorio. Aquello había sido sábado por la mañana, ¿Qué hora era ahora?
Llevado por la fuerza de la costumbre trató de consultar la hora en el móvil. No lo tenía. Recordó que se lo habían confiscado tras detenerle. No había ninguna información sobre el plan allí, además de aquellos mensajes en clave culinarios, así que nada debía temer y al menos estaba agradecido que hubiesen permitido a Kuro estar con él en la celda.
Acarició la cabecita al enrollado sobre sí mismo Kuro y este se estiró mientras emitía un ligero ronroneo.
Rin cerró al fin los ojos y probó que los nervios por el momento cumbre del plan que se iba a aproximando, la posibilidad de un interrogatorio sin compasión, incluso la tortura, se fueran alejando de su mente para poder descansar. Pero el temor a que Shiemi sufriera las consecuencias siempre estaría allí, como una alimaña comiéndole por dentro.
-¡Shura! – toda la tensión acumulada por Shiemi tras el interrogatorio, se desató en ese grito más de auxilio que de alegría. No entendía que hacía allí, no importaba, necesitaba una amiga, alguien con quien poder compartir el miedo que sentía por las consecuencias del plan de Rin para vengarse de Satan. Shura era como una hermana para Rin, en ella podía confiar.
Shura sacó los dos brazos entre los barrotes de la celda para que Shiemi pudiese ver su rostro lleno de alegría por el reencuentro. ¡Qué pálida y delgada estaba! Sus ropas ceñidas de combate habían mudado en una horrorosa bata gris.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-Digamos que nunca fui a la Amazonia – respondió Shura con una risita amarga.
Shura había partido para América a principios de año. ¿Eso quería decir que llevaba casi medio año en prisión?
-¿Pero cómo? ¿Qué ha pasado?
-¡Ah! No tengo ganas de hablar sobre eso – movió la cabeza negando con vehemencia. Shiemi apreció como su cabello rojo, antes tupido y brillante, estaba hecho una masa despeinada seca reflejo del castigo que para todo su cuerpo era aquel encierro – Hasta aquí ha llegado el cotilleo del portal – añadió aquella frivolidad que tanto conseguía relajar a su equipo en situaciones tensas.
-Sí, Rin ha hecho el portal pero con buenas intenciones, él…
Shiemi se interrumpió cuando Shura levanto el dedo menique de la mano izquierda y con rapidez se lo pasó por los labios.
Rin y Shiemi compartían esa seña cuando era necesario callarse. Ahora Shiemi sabía de quien lo había aprendido.
-Tienes la voz ronca, muchacha, ¿Cuánto hace que no bebes?
Shura se agachó y Shiemi oyó el tintineo claro de una bola de cristal al moverse. No era una bola, sino una botella pequeña de agua.
El tino de Shura fue tan bueno como siempre y limpiamente llegó rodando a las manos de Shiemi.
-¡Oh, gracias Shura!
La sed, la ardiente sed, volvió de golpe. Abrió el pequeño tapón de rosca pero no bebió pues una frase escrita en el reverso de la etiqueta de la botella captó su atención:
"No confíes en nadie y menos en mi"
Notas:
-Escribiendo la parte de Shima no podía más que asombrarme del parecido que encontraba yo entre Shima y el Dr. Fausto. Los dos encuentran la libertad de la mano de Mephisto, los dos empiezan a sentir el gozo de no distinguir el bien del mal. Quizá solo me estoy comiendo demasiado la cabeza pero nunca he escrito a Mephisto tan Mefistófeles como en sus interacciones con Shima.
-Buona sera, es buenas noches en italiano. Parto de la premisa que en el Vaticano, los exorcistas y en general, todo quien trabaja allí utiliza el italiano para comunicarse al proceder de tantos países diferentes. Esta idea está un poco más desarrollada en "Un don natural"
-Gute Nacht, se utiliza en alemán solo cuando uno se va a dormir. Nuestro "buenas noches" sería "Guten Abend" y sí, yo mil veces he utilizado mal el Gute Nacht en Alemania y la gente se me queda mirando muy raro.
