¡Pasamos los 200 reviews! Geez, no me esperaba eso. Es absolutamente grandioso y aprecio como no tiene idea sus comentarios y favoritos. Sé que aunque muchas no dejan review están al pendiente de la historia y me leen, por lo que les agradezco también.
Quiero volver a decir algo que ya había mencionado: sé que me piden que hayan más momentos Della pero por favor, confíen en mí y tengan me mucha fe y paciencia, eso toma tiempo, no pueden enamorarse profundamente en dos capítulos, todos conocemos como son ambos, unos complicados cabeza dura. Por lo que la historia no se desarrolla así de flores y corazones de buenas a primera.
El punto de vista es Isabella, Klaus, Stefan, Elena.
Chapter 14.
"¡¿Que tu harás qué?!" Charlie se levantó molesto de su escritorio y apoyo sus dos manos de un golpe en este. Habían pasado un par de días desde mi furtivo encuentro con Klaus y el mismo número de días desde la última vez que había visto a Elena, Damon o alguno de ellos, "estarás loca si crees que te dejare ir con Nicklaus."
"Un poco," murmuré para mí, "3s por el bien de todos papá, por favor comprende," negó varias veces, "¿qué harías tú en mi lugar? ¡Exactamente lo mismo!" exclamé, tomé una de sus manos y le sonreí, "estaré bien, sé cuidarme sola y Nick no me hará daño," suspiró pesadamente y relajo su postura. Lo entendía, claro que lo hacía y quizá haya tomado la decisión muy rápido, quizá fue un error decir que sí y salir prácticamente huyendo, quizá todo esto era un error. Pero quizá, solo quizá esta era la única forma de darle descanso a Mystic Falls.
"Creo que tu madre y yo te criamos demasiado bien," sonrió melancólicamente, "algún día Bella deberás pensar en ti antes que en los demás pero mientras ese día llegue seguirás sacrificándote y espero que este no sea el último que hagas," las palabras de Charlie me movieron el alma. Él no es la clase de hombre que hace discursos por eso significaba mucho para mí su preocupación.
"Prometo que tendrás noticias mías papá," le sonreí t abracé como si más nunca lo fuese a volver a ver. Y es que no sabía que me deparaba, no tenía ni idea de qué iba a pasar de ahora en adelante.
"Nos vemos pronto, hija," examiné su rostro guardándolo en mi memoria.
"Hasta luego papá," cerré la puerta. Una lágrima traicionera se deslizó por mi mejilla. La limpie rápidamente y salí de la comisaría. La brillante luz del sol golpeó mi rostro y calentó mi cuerpo.
Mientras conducía, mi vida pasó por mis ojos como recuerdos. Desde pequeños momentos de mi niñez y adolescencia hasta el mundo vampírico y sobrenatural en el que estaba metida. Todo, absolutamente todo pasó por mi cabeza. Había no solo tomado una decisión, si no que para protegerme de ahora en adelante tenía que tomar otra que cambiaría mi vida para siempre y de manera radical.
Baje del auto y toqué la puerta un par de veces.
"¡Bella! ¿Qué sucede? ¿Por qué me has llamado tan preocupada?"
"Hola Bonnie," sonreí, me hizo señas para que pasara, "no es nada de que preocuparse, yo solo…necesito un favor."
"Seguro, ¿qué necesitas?" preguntó con duda. Metí mis manos en mis bolsillos y tomé una bocanada de aire.
"Necesito que me mates."
-…-
"Espera un momento," dejé el vaso en la butaca y me levanté, "te recuerdo que con un chasquido Elena y todo su combo puede terminar muerto, así que no seas exigente y limítate al papel de héroe junto a Bella," esto era realmente patético y divertido. La noche se estaba volviendo interesante a medida que avanzaba.
"¿Bella?" inquirió frunciendo el ceño.
"Hay otra persona interesada por la cura para tu hermano," me encogí de hombros, "de hecho ella quiere cambiar lugar contigo pero," hice una pausa dándole un efecto dramático, "yo los quiero a ambos y si uno no viene todos terminan muertos," puse una mano en su hombro, "luego no digas que no soy un buen negociante."
"Para poder irme contigo Klaus necesito tu sangre y tu palabra de que no volveremos a Mystic Falls," sonreí. Era realmente sencillo conseguir de humanos y vampiros lo que quería cuando alguno de ellos estaba enamorado. El amor los hacía vulnerables y fácilmente manipulables. Alcancé una pequeña tubo de ensayo y mordí mi muñeca dejando caer la sangre en el. Stefan tendió su mano. Chasqueé la lengua.
"Esta sangre solo abandona este lugar si Bella Swan está aquí y Katherine la lleva a tu hermano," la expresión de Stefan era de furia total, aunque lo disimulaba un poco, sus ojos hablaban mucho. Me agradaban las dos clases de Stefan, debía admitirlo. Pero me llevaba mejor con su lado oscuro, "el reloj avanza Stefan, tu hermano puede estar muriendo ahora mismo. Ve y busca a Bella que Katherine llevará la cura."
"¿Cómo puedo confiar en ti?" inquirió cruzándose de brazos.
"No puedes," sonreí a medias, "pero no te queda otra opción," nuestros ojos se retaban y probablemente dentro de él había una lucha interna. Me dio una última mirada antes de desaparecer. Bien, al parecer nos iríamos antes de medianoche. Perfecto.
-…-
"Bella," llamé. Su delgada figura se tensó por un momento. Estaba de pie frente a su puerta entre abierta sin mover un músculo, como esperando que alguien saliera. Afiné mi oído aún más y aparte de Charlie que dormía profundamente., no había nadie en su casa.
"Stefan," susurró, cerró la puerta con sumo cuidado, "¿qué haces aquí a estas horas?" preguntó encarándome, bajó las escaleras del porche y se acercó a mí. Se cruzó de brazos y sonrió. Suspiré pesadamente.
"Klaus," el brillo de entendimiento cruzó por sus ojos y su sonrisa se volvió melancólica y triste.
"¿Te irás con él también?" asentí, "¿por qué?"
"No tengo opción, pero aquí la pregunta es, ¿por qué vas tú?" rio suavemente y comenzó a caminar, no sin antes echar un vistazo a su casa y al lugar en general, la seguí.
"¿Por estúpida?" respondió más como una pregunta, "me ofrecí yo para que tú pudieras quedarte con Elena pero por una extraña razón te quiere a ti también," sus ojos no tenían ese brillo con el que había llegado, "¿tienes algún pasado oculto y tenebroso con él, Stefan?" me empujó ligeramente con su hombro a son de broma, reí. Su compañía era tan relajante, te hacía sentir bien y en paz.
"Pasado oculto y tenebroso, sí; con él, no," me miró curiosa, "una no muy larga historia que luego podré contarte," sonreí.
"Supongo que tendremos tiempo," seguimos caminando bajo la oscuridad de la noche. No teníamos mucha prisa en realidad para llegar donde Klaus, "¿te has despedido de Elena?" preguntó, una punzada de dolor revolvió mi corazón.
"No," nos detuvimos.
"Si quieres yo te cubro con Klaus mientras lo haces," sugirió.
"¿Lo has hecho tú?" bajó la cabeza y negó, "es mejor así."
"¿Si quiera Elena sabe lo que estamos haciendo?" negué. Suspiramos al tiempo. Su semblante era triste y bastante maduro. Se veía diferente.
"Ella está con Damon ahora," me miró de reojo, "Klaus ya mandó la cura o al menos eso espero," asintió.
"¿Damon sabe?" su interés se hizo palpable en su voz.
"No, pero ahora que se den cuenta que no estamos seguro sabrán," seguimos nuestro camino. Bella estaba diferente. No era la misma de unos meses atrás, tampoco la misma de hace algunos días. Su comportamiento, su actitud, el brillo de sus ojos, la profundidad de sus palabras todo ella había cambiado, "estamos dejando a Elena casi que sola."
"Cuando encuentre a Caroline, ella y Bonnie podrán protegerla y por supuesto está Damon," le dije refutando.
"¿No te preocupa eso."
"¿El qué?" inquirí con el ceño fruncido.
"El que sea tu hermano quién la cuide considerando los sentimientos que tiene hacía Elena y viceversa," sonreí ladinamente. Bella se llevó sus dos manos a su boca y abrió ligeramente los ojos, "lo siento Stefan, yo no me refería eso… yo lo que quería decir era…"
"Está bien," la corté, "no lo sé, no me preocupa en realidad, me duele que es algo diferente."
"Realmente lo siento Stefan no quería decir eso," se disculpó nuevamente.
No iba a negar que eso doliera y sabía lo que realmente estaba pasando, no era estúpido. Que desviara la vista ante la situación era otra cosa. Era más que obvio que Elena y Damon tenían sentimientos hacía el otro. Yo lo sabía, todos lo sabían pero simplemente prefería aprovechar el tiempo que tenía con ella mientras no aceptase el amor que tenía por mi hermano. Era egoísta, lo sabía, pero mientras ignorase el obvio hecho podía estar más tranquilo. Pero ahora, ahora había dejado ¿el camino libre? a ambos, si se querían, no tendrían más que demostrarlo y darse tiempo. Aunque quisiera a Elena para mí, al final la decisión era de ella.
"Tranquila Bella," sonrió a modo de disculpa, "¿y a ti? ¿Te preocupa?" pregunté. Tampoco era secreto, al menos no para mí las andanzas de Damon y Bella. Conocía a mi hermano perfectamente y Bella, era fácil de leer.
"¿Qué cosa?"
"Que Damon se quede solo con Elena," desvió su mirada y comenzó a jugar con sus dedos.
"¿Por qué debería?" preguntó carraspeando un poco y volviendo su mirada a mí con una sonrisa que no llegó a sus ojos chocolates.
"Quizá porque te gusta y él y tu mejor amiga tienen sentimientos no resueltos, al menos Elena," mis palabras me dolieron porque sabía que eran absolutamente ciertas y a juzgar por el rostro de Bella también lo hicieron, solo que ella ocultó la mueca que se formó en su fino rostro con una sonrisa.
"Gustar," musitó. Caminamos en silencio por un buen rato hasta que el viento cambió de dirección y un fuerte olor a vampiro golpeó mi nariz. Me detuve.
"¿Qué sucede?" preguntó.
"Huele a vampiro," le dije, me dio una mirada cautelosa pero luego soltó una risita y se acercó a mí, fue cuando me di cuenta, "eres tú," susurré, asintió, "¿qué has hecho Bella?"
"Rompí la maldición," confesó. Por eso estaba de pie fuera de su casa, no estaba esperando que alguien saliera, estaba intentando entrar.
"¿Entonces por qué te vas con Klaus? Puedes quedarte aquí," la alenté, negó.
"Acepte cuando aún era humana eso me ata a él por otro lado quiero ir," fruncí el ceño, "no preguntes por qué, simplemente quiero hacerlo."
"¿Desde cuándo eres vampiro?"
"Esta mañana," fruncí el ceño, "¿por qué estoy tan tranquila siendo una neófita?" asentí.
"¿Cómo lo llevas? Deberías estar algo inquieta y bueno, partiendo cuellos," me encogí de hombros. Ambos reímos.
"Es algo a lo que mi cuerpo estaba preparado, por tener como el gen vampírico allí, ¿si entiendes lo que quieres decir?" intentó explicar.
"Creo."
"Aun así debo pedirte que me ayudes, el instinto está ahí y aunque lo estoy controlando lo más que puedo es difícil."
"No soy la persona perfecta para eso Bella, aunque no lo creas el más indicado es Damon."
"Ayudaste a Caroline," apuntó.
"Lo hice, y lo intentaré contigo," respondí con una media sonrisa.
"¿Tienes alguna idea de a dónde vamos o qué vamos hacer?" preguntó con su voz cargada de una combinación de curiosidad con temo. Negué.
"Algo bastante malo, de Klaus puedes esperar lo peor," mordió su labio.
"No estoy tratando de defenderlo," advirtió, "pero Nicklaus no parece tan malo e imbécil como parece," hizo una pausa, "es más bien alguien incomprendido, solo necesita…"
"¿Un cerebro? ¿Un corazón? Quizá podamos ir con la bruja del mago de Oz," rodó los ojos.
"Estás siendo dramático Stefan."
"O tú estás siendo muy optimista Bella," la miré, "¿quieres un consejo Bella? No esperes nada de nadie porque a la final casi todos terminan decepcionándote."
Esperaba que la extraña relación que Bella tenía con los originales y al parecer con Klaus no nublara sus pensamientos y decisiones.
"No puedo luchar con ese hecho Stefan," respondió, "ya es algo natural en mí, siempre estoy viendo el lado bueno de las personas, incluso cuando no hay aparentemente alguno."
"Quizá por ello te lleves tan bien con Damon," rio suavemente.
"Quizá."
No me di cuenta que estábamos a pocos metros de la casa de Klaus. La caminata con Bella había sido tan amena que a penas y había sentido el camino.
Bella abrió la puerta, y ambos entramos solo para encontrarnos con Klaus en el sofá, esperándonos. Aquella sonrisa que me provocaba eliminar de su rostro a golpes hizo aparición haciendo aumentar mis ganas de partir su cara.
"Como amo la puntualidad," se levantó, acercándose a Bella, "y las sorpresas, ¿vampiro, pequeña Swan?"
"Debía estar a la par si quería irme con ustedes, ¿no crees?" a pesar de que la actitud de Bella cambió completamente a penas pisamos el lugar, haciéndose más fría y calculadora, su mirada era la misma. Era eso lo que me decía que no fingía al estar frente a Klaus, y tampoco lo hacía ante mi presencia. Ella claramente veía el lado bueno de este hibrido psicópata.
"Debes aprender de ella Stefan," me miró, "relajarte un poco, vamos a tener bastante diversión," nos dio una mirada que no supe identificar, "pero no por aquí, claro."
"No soy una persona muy divertida," asintió con una carcajada.
"Oh, ¿quieres aprender a divertirte?" preguntó acercándose a mí y mirándome fijamente. Había abierto mi boca demasiado, lo sabía, "en ese caso vámonos, tengo un lugar para que te diviertas Stefan y probaré si realmente estás dispuesto a irte conmigo."
Sí, definitivamente debía aprender a quedarme con la boca cerrada.
-…-
Estúpido Stefan siempre sacrificándose por todo el mundo. ¿Por qué tenía que irse así? ¿Por qué?
Estúpida Katherine y sus estúpidos comentarios y su estúpida existencia.
Marqué por milésima vez al celular de Bella. No contestaba el maldito teléfono. Todo el mundo parecía haber desaparecido del planeta tierra y haberme dejado abandonada en esta miseria propia que traía desde hacía días.
¿Por qué Stefan?
Todo me estaba abrumando. El beso con Damon, las cosas que dijo, las cosas que estaba sintiendo pero más allá de cualquier cosa lo que más me tenía mi corazón oprimido era Stefan, mi Stefan.
Después de que Katherine se había ido tenía que comprobar que lo que me había dicho era cierto. No podía perderlo a él también, no ahora. ¿Es que acaso tenía un letrero en la frente que decía infortunio? Las lágrimas surcaban mi rostro y nublaban mi vista. Me acosté en mi cama haciéndome un rollo entre las sabanas, no me sentía bien. Sentía que estaba a punto de vomitar. La cabeza me daba vueltas y mi garganta tenía un nudo agobiante.
Mi celular sonó, lo tomé rápidamente con la esperanza de que fuese Bella y ¡Dios! Efectivamente era ella.
"¿Dónde estás?" la voz me salió entre cortada.
"¿Estás bien?" preguntó de inmediato.
"No, solo Dios sabe que no estoy bien, ¿puedes venir?" pregunté hipando.
"¿Cómo está Damon?" limpie una lágrima que llegó a mis labios.
"Está bien, mañana estará como siempre," un suspiro de alivio se escuchó de su parte, "Bells, por favor, estoy sola y…"
"Lo siento Elena," había profundo dolor en su voz, "no sabes cuánto lo siento pero estoy haciendo esto por ti, estamos haciendo esto por ti, por todos ustedes."
"¿De qué estás hablando?"
"Estoy con Stefan," soltó, mi corazón se detuvo, "lo siento tanto Elena pero de ahora en adelante debes confiar en los demás porque nosotros…" tomó una bocanada de aire, "nosotros estamos muertos para ustedes, no nos busquen, no nos llamen, simplemente… te quiero Elena, y Stefan, él te ama con su vida," las lágrimas descendían con mayor violencia, mi corazón había muerto en mi pecho.
"Bella," susurré pero no hubo respuesta porque el pitido de la conversación finalizada se hizo escuchar.
¡¿Qué demonios estaba pasando?! ¿Por qué precisamente a mí? Todo se supo acumular en una noche. La vida no me estaba dando tregua, venían golpes tras golpes. Caí al suelo pasando desesperadamente mis manos por mi cabello.
No, pero esta vez iba a ser diferente, ya había perdido a tanta gente que no iba a darme el lujo de dejar que ellos se apartaran de mi vida. Me negaba rotundamente y así tuviera que remover cielo, mar y tierra por buscarlos lo haría, costase lo que costase.
Σοφία.
