Primera Publicación: Octubre 2012
Reedición: Julio 2017
¡Hombres todo lo resuelven con video juegos!
¿Y quién no? Es la mejor forma de resolver problemas sin irse a las manos. Es fácil, accesibles y simplemente adictivos.
¡Los video juegos son geniales!
Y eso estaba muy claro en el Árcade Crown, donde Seiya y Darien se estaban entreteniendo de la lindo con un partido de futbol.
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¡El Desafío ha comenzado!
Conquístame, si puedes
Capítulo 13: " Darien vs Seiya II, ¡Qué sobreviva el mejor!"
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Las fichas estaban echadas, faltaba menos de noventa segundos para que terminara el partido e iban empatados. El ambiente se oía cada vez más bullicioso y creían oír a Andrew y a Mina hablar de apuestas...
¿Estarían apostando quién de los dos ganaría?
Oh... con amigos así para que necesitar enemigos.
Pero no podía quitar su mirada de la pantalla o sería la ventaja idea para que Seiya hiciera un gol que le diera el partido.
En esto tomó la pelota, evitó al arquero y...
—¡Gol! —gritó poniéndose de pie, mientras agitaba su brazo en alto y miraba a su rival de pelo largo apretar los labios de rabia—. ¡Darien Chiba es el mejor! —levantó ambos brazos al sonido del pitido del arbitro—. ¡Y tendré un almuerzo gratis!
—Serena come mucho, seguro te tiene en banca rota —le dijo con tono despectivo, pero una sonrisilla traviesa se dibujó en los labios del doctor.
—Después del ejercicio nocturno, uf —sopló mirando hacia otro lado—, los dos quedamos muy hambrientos.
—Pobre Serena —murmuró para si mismo, pero no tan bajo para no ser escuchado—, la compadezco.
Antes de que el príncipe saltara a atacar a su rival, la rubia loca de pelo largo se puso entre ellos muerta de la risa.
—¡Son un éxito chiquillos! —afirmó mostrando el fajo de dinero que habían ganado.
¡Realmente estaban apostando a costa de ellos!
Darien miró de reojo a su amigo rubio, quien le hizo un gesto de hombros como diciendo "No lo pude evitar"
See, claro. Amigos.
—¡Deberías pagar tú! —protestó Seiya de repente—, están ganando plata a costillas nuestras.
Darien que lo miraba, dirigió la mirada a la rubia y señaló al que terminó de hablar—. Estoy de acuerdo aquí con el extraterrestre —oyó el gruñido de éste pero lo ignoró—. Usaremos esto —se lo quitó rápidamente de las manos—, para comer.
—¡Oye eso es mio! —protestó Mina tratando de recuperar el dinero ganado.
—Nah, tú te lo gastarías todo en helados como Serena —la comparó Seiya con una sonrisa.
—¡Pero yo se lo gane a Andrew!
El doctor levantó la mirada rápidamente hacia su amigo que se hacía el desentendido, y volvió la vista a la princesa de Venus.
—¡Yo aposté por ti, Darien! —le afirmó colocando su mano en el hombro de éste—. Deberías agradecérmelo. No como Andrew, que dijo que ibas a perder.
Lo dijo y lo reconfirmó…. ¡Amigos!
Tomó una bocanada de aire, y contó el dinero que había reunido la chica quedándose impresionado.
—Las apuestas estaban dos mil yenes a uno a que tú perdías.
—¡Furuhata! —gruñó el médico al rubio que rápidamente desapareció del recinto—. ¡Ya me la pagarás!
—Pero —Mina miró al músico con una sonrisa—. Seiya perdió, que pagué él y yo… el postre.
—Me parece muy bien —afirmó el pelinegro de cabellos cortos—, yo como, ustedes pagan —dijo regresándole el dinero a la Sailor—. Pero no vayamos al de este traidor —comentó resentido por el dueño del arcade.
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Rini había pasado a buscar a su madre a la salida de la universidad para ir a almorzar juntas. La rubia salió dando un gran bostezo, el que cubrió con la mano derecha.
—Hola Rini —la saludó con los ojos achinados.
—Deberías decirle a Darien que te deje dormir más —soltó mordaz, sorprendiendo a la mayor.
—¿Qué cosas dices? —exclamó espantada.
—¡Ay ya! —se cruzó de brazos molesta—. Mi mamá siempre le echaba la culpa a mi papá de que no dormía lo suficiente en la noche.
—Este… —la princesa no sabia donde esconderse.
—Sinceramente, no sé como soy hija única —la niña de cabellos rosados estaba ofendida, y hablaba sin pensar—. Debería de tener como una docena de hermanos.
Serena cada vez estaba más roja, así que tosió para llamar la atención de Serena hija, quien interrumpió su monólogo.
—¿Qué te parece si vamos a comer? —le enseñó una tarjeta negra—. ¡Se la tome prestada a Darien, hoy es día de coma hasta reventar!
—¿Se la pediste prestada o se la quitaste? —preguntó de reojo.
—¿Cuál es la diferencia? —dijo divertida con un movimiento de hombros—. Vivimos juntos, lo de él es mio, y lo mio…. —empezó a reírse y luego se acercó a su hija—, y lo mio es mio.
—Ahora veo de dónde sacó eso mi mamá… —afirmó la joven—. A veces, sobre todo los dulces ella se comía los de ella, pero lo de mi papá, había que repartirlo.
—Ohhh —abrió grande la boca para exclamar y colocó la mano derecha abierta en el pecho—, me ofendes criatura mía. Darien no es bueno para los dulces…
—Ya, Serena, ya —dijo irónica, quitándole la tarjeta de la mano—. Espero que Darien no la necesite.
—Nah —exclamó con un movimiento de su mano derecha—. De donde saque ésta tenía otras dos, estaba una dorada, una plateada y la negra.
—¿Y de dónde la sacaste? —preguntó abriendo enormemente los ojos—. No me digas que…
—La saqué de su billetera —sonrió cerrando los ojos—. No te preocupes, no creo que se enoje. Va a estar tan molesto con lo de Seiya… que la pequeña cuenta ni la va a sentir.
—¡¿Darien está con Seiya?! —aún más espantada, la pelirrosada empezó a negar con la cabeza, sin dudas Serena estaba loca y empezó a rogar no parecerse a su madre con el correr de los años.
—Sip —juntó las manos frente a ella—, quiero que sean amigos, que se lleven bien.
—Va a correr sangre… —susurró la pequeña poniéndose en camino al restaurante donde iban a comer.
Para sorpresa de ambas, cuando entraron al lugar, Seiya, Darien y Mina estaban comiendo ahí también.
—¡Bombón! —exclamó Seiya con el brazo en alto, Darien volteó hacia la puerta y su cara relajada se desencajó completamente. Oh no, si pensaba que iba a poder almorzar aunque sea un poco tranquilo... estaba equivocado.
Sin quitarle los ojos de encima, vio como sus Serenas se acercaban a la mesa, Rini tomó asiento al lado de mina, mientras que Serena al lado de él.
—¡Hola amor! —lo saludó con un beso en la mejilla que el doctor recibió de manera fría. ¡Si pensaba que con esa voz dulce lo iba a convencer! ¡Estaba en…. Lo correcto!
—¡Hola mi vida! —respondió, al momento que se reclamaba internamente por caer ante los encantos de esa bruja vestida de princesa. ¡Si no estuvieran en un lugar público, aprovecharía esa corta falda azul que traía para demostrarle que tan contento estaba con ella! ¡Pero no, debía controlarse… estaba Rini con ellos! Aspiró profundamente y siguió cortando su bistec con papas doradas y ensalada. Pero se arrepintió ni bien sus muelas comenzaron a mascar el trozo de carne.
—¿No es cierto, bombón, qué tú y yo tuvimos una cita? —el movimiento de la mandíbula de Darien se hizo lenta, mientras observaba como su mujer bajaba la mirada sonrojada.
Serena afirmó con la cabeza, y Rini explotó con las manos en la mesa.
—¡¿Saliste con este tipo?! —preguntó exaltada.
—Seiya Kou, gracias —le dijo algo molesto por las palabras de la chiquilla.
—Bueno…
—¡Morimos de celos ese día! —gritó Mina tras tragar su ensalada—. ¡Seiya y Serena en un parque de diversión! —comentó emocionada a la pelirrosada, omitiendo que sus palabras fueran a afectar al hombre de cabellos oscuros que seguía moviendo la mandíbula despacio para no atragantarse—. También fueron a bailar e incluso —señaló el bolso de serena—, ese peluche que cuelga del cierre de su bolso, se lo regaló Seiya en la cita.
¡Perfecto! ¡Si Mina quería hundirla, lo había conseguido!
—¡Mina! —gruñó entre dientes la princesa, y recién ahí la otra rubia se dio cuenta de sus palabras.
—Ops, lo siento… —y volvió a concentrarse en su plato de comida.
—¿Aún tienes el osito? —preguntó sorprendido el pelilargo—. Me sorprende…
—Yo quiero mucho las cosas que me regalan mis amigos —respondió mirando de reojo a su novio, al hacer el hincapié en «amigos»
—Bien —Darien pudo tragar, así que volvió a hablar—, si vienen a comer, ¿por qué no ordenan? —trató de disimular su molestia pero fue más grande que él. Oh, si antes quería matar a Seiya, ahora quería dejarlo medio muerto en un desierto para que sufriera una lenta agonía, pero no, era un médico. Salvaba vidas, no contribuía a quitarlas.
—¡Serena tiene tu tarjeta negra! —soltó de golpe la jovencita, logrando que su futura madre la mirara con ojos de querer comérsela cruda, y su futuro padre con ojos de alarma; rápidamente buscó en su billetera y notó la faltante, donde había un cartel que decía:
«La tomé prestada, con amor. Sere»
La miró de reojo y la rubia de coletas le sonrió con nervios.
—Quería comer bien con nuestra hija el día de hoy.
—Ya lo creo —murmuró entre dientes, tentado a tirar por la borda la apuesta y enseñarle una cuantas cosas a su futura esposa… pero después recapacitó. No le entregaría a Serena a ese asexuado. ¡Claro que no! ¡Lo sacaba de quicio, lo enloquecía, lo agotaba mentalmente pero era suya! Trató de calmarse, y con la voz lo más tranquila que pudo le dijo—. Mi amor, me la hubieras pedido prestada y yo con gusto te la hubiera pasado, no olvides que esas tarjetas necesitan un pin y tú no lo tienes —la sonrisa que se dibujó en sus labios hicieron fruncir el ceño de Serena, se acercó a su oído y le susurró—. No cambias, mi dulce y despistada cabeza de chorlito —se separó de ella y al ver su expresión empezó a reírse. ¡Con eso se había quitado un poco del stress!
Luego del almuerzo los chicos se regresaron al Árcade, pero como son de curiosas las Serenas, fueron tras ellos sin que se dieran cuenta.
¡Segunda sección de espionaje de madre e hija! Ya se les estaba siendo una costumbre.
Entraron en el salón de juegos y se encontraron con un extraño panorama.
¿Apuestas ilegales? ¿Qué hacían Andrew y Mina anotando si le iban a Darien o a Seiya? Ambas mujeres se miraron e ingresaron al recinto. Había tanta gente que de más que pasaban desapercibidas.
—¡Atención a todos! —exclamó la rubia elevando los brazos—. La siguiente ronda va a ser con el "The King of fighters" ¿Así que a quién le van? Recuerden que tenemos a Darien ganando en este momento con dos puntos, contra uno que tiene Seiya.
Serena miró todo sospechosamente, se acercó a una joven que andaba suspirando por los dos chicos y le preguntó:
—Disculpe, ¿sabe por qué es la competencia?
—¡Oh si! —exclamó muerta de los celos—. Los chicos compiten por una apuesta, al parece es por una chica que ambos conocen… ¿No te da envidia? Tener dos papazotes compitiendo por una…
—Si… claro… —la princesa lunar, no sabía que más decir. Estaba estupefacta, ella tratando de amigarlos, y ellos hacían una apuesta por ella.
—¡Serena! —llegó la chica de ojos rojos agitada—. ¿Saben lo que apuestan?
—Ni idea —comentó tratando de aguantarse las ganas de ir a pegarle a los dos.
—¡Te apostaron a ti!
—¿A mí? —gruñó apretando los puños—. ¿Sabes por qué?
—Parece que si gana Seiya, tendrá una cita contigo.
—¿Y si gana él que está a punto de dejar de ser tu padre? —comentó exasperada.
—Eso no lo sé —frunció los hombros—. Sólo pude averiguar lo que Seiya le pidió a Darien.
Serena se quedo callada, pensando, mientras de fondo seguía oyéndose la voz de Mina corriendo las apuestas.
—¡Y no se pierdan próximamente "El sueño de una estrella"! Protagonizado por Mina Aino, o sea por mí…. Mi primer reality por favor denme rating!
—¡Mina! —la regañó Andrew, y ésta le sacó la lengua con vergüenza por desviarse del tema.
—¡Lo siento!
Frente al televisor de pantalla plana, los dos competidores estaban preparándose para una nueva batalla de puños y patadas.
Darien no tardó en elegir a su personaje: Iori Yagami. Y Seiya, eligió a su eterno rival: Kyo Kusanagi.
Los gritos de histeriqueo de las féminas en el recinto no tardaron en aparecer ante aquellos personajes que tenían casi la misma rivalidad que sus jugadores.
El juego inició…
Round Uno… ¡Fight!
El contador inició el retroceso a medida que los «hit combo» empezaron a aparecer en la pantalla, giros, saltos, patadas, ataques. Nuevamente la emoción a flor de piel.
—¡Vamos Iori! —exclamó Darien apretando ágilmente los botones del comando—. ¡Demostrémosle a este sujeto que no vamos a perder!
—Jajaja —rio Seiya observando la pantalla—. Ese Iori se parece a ti, tiene una cara de amargado.
—¿Amargado? —Darien apretó una serie de botones y en la pantalla se vio su resultado, veinticuatro hit combo dejándolo al borde de la derrota.
—¡Demonios! —gruñó Seiya al ver la poca barra de salud que le quedaba.
—Ahora veras —y con una risa endemoniada, Iori botó a Kyo al suelo y lo remató—. Parece que gane la primera ronda jajajajjja.
Todo el lugar se quedo en silencio ante lo escalofriante de la risa del doctor, oh sí, parecía que disfrutaba destrozando al oponente.
—Definitivamente esta es otra de tus facetas Darien Chiba —se escuchó detrás de ellos, y el mencionado se tensó en la silla, el escalofrío que recorrió toda su espalda y terminó en el cuello le indicaba que su linda mujercita no estaba nada de feliz. Volteó a verla y la saludó con un gesto de la mano—. Veo que se divierten…
—Por supuesto —respondió con una sonrisa recuperando la postura—. ¿No querías que nos lleváramos bien? —le dio un golpeteó en la espalda al músico que se fue hacia adelante—. Nos estamos llevando de maravillas.
—Sí… claro… —respondió el pelilargo tosiendo por el "sutil" golpe—. Llevamos todo el día jugando video juegos.
—¡Hombres! —gruñó, pero antes de que pudiera decir algo, su amiga la arrastró fuera del lugar.
—¡Ustedes sigan, sigan jugando! —ordenó Mina mientras peleaba por mantener callada a la estudiante de relaciones públicas. Se la llevó con ella y le pidió—. ¡No me arruines el negocio de las apuestas por favor! —le suplicó con las manos frente a ella—. Estoy ganando mucho dinero, no te haces una idea…
—¿Qué está en juego? —preguntó de mala gana—. Si me lo dices, tomó a Rini y me voy.
—¿Rini está aquí? —gritó espantada.
—¿Por qué lo preguntas?
En eso una oleada de insultos y palabrotas viniendo de los hombres que jugaban le quitaron todas las dudas.
—¡Oh por Dios! —los ojos azules de ambas se abrieron como platos ante aquel glosario de obscenidades.
—¡Dime que apostaron para irme ya de aquí! —le exigió.
—Si gana Seiya, tendrá una cita contigo, si gana Darien… —no sabía si continuar pero la insistencia en los ojos de Serena la hicieron soltar la sopa—. Si gana Darien, Seiya lo tiene que ayudar con las cosas que tú pusiste en la lista.
—Oh… eso no me lo esperaba —dijo tranquilizándose—. Me agrada…
—¿Qué? —Mina no lo podía creer, e inclinó la cabeza con el dedo índice al costado de la boca—. ¿Te sientes bien?
—¡Muy bien! Si gana Darien, tengo la garantía de que voy a disfrutar lo que va a hacer con Seiya. ¡Seguirían trabajando juntos! Y si gana Seiya, voy a ir a la cita nomás. Es mi amigo y a Darien le vendrá bien un escarmiento para que aprenda a no celarme tanto.
—Oh, como que tú no lo haces —comentó irónicamente.
—Una cosa es que yo lo haga, y otra muy distinta que lo haga él —afirmó dejándola sola en busca de su hija.
Para terminar el día de sorpresa, la pelirrosada estaba entre ambos competidores moviendo sus brazos como si ella también estuviera peleando.
—¡Eso, eso, ahí! ¡Combo, combo! —gritaba la chica de coletas rosadas—. ¡Vamos! ¡Vamos Darien tú puedes!
—No por favor —susurró con la mano en la cara—. Yo amo los videos juegos pero esto es demasiado. Pero cuando estaba ahí, frente a la gran pantalla no pudo evitar acompañar a su hija en los ¡Vamos, vamos! ¡Golpea, patea!
Haciendo que al mismo tiempo los jugadores las miraran de reojo alejándose un poco de las Serenas nada serenas.
Aquella distracción femenina, le dio la última ronda a Kyo, es decir, a Seiya.
—¡Soy el mejor en juego de pelea! —festejó con el puño en alto.
—¡Ustedes me distrajeron! —les reclamó a las dos—. ¡Iba ganando!
—¡Gracias preciosas! —Seiya tomó la mano derecha de las dos y le depositó –galanamente- un beso sobre los nudillos de ambas.
—¡Oye! —Darien se puso entre ellas y Seiya—. Son mis Serenas, no te tomes tantas atribuciones.
—¡Cuarta ronda empatada! —gritó Mina llamando la atención de todos—. ¡Y la última ronda va a ser el divertido juego de video: Guitar Hero!
El sonido de los apostadores, era como si estuvieran en un concierto. La mirada triunfadora de Seiya, lejos de intimidar a Darien lo alentó a querer derrotar al musiquito en su campo. ¡Qué grandioso sería eso!
Andrew apareció con la guitarra que enchufó en la consola y se la pasó a Darien, pero este se la cedió primero a Seiya.
—Este es tu campo —le dijo con ironia en sus palabras—. Adelante.
Andrew con el comando señalo la canción que ambos iba a usar para ver la puntuación.
«No Way Back de Foo Fighters»
Seiya miró a Serena, le guiñó un ojo y se dedicó a la pantalla.
Los dedos rápidos del cantante, acertaban sin equivocaciones los colores de las notas. Estaba muy emocionado, se sentía en casa con esa imitación de guitarra en sus manos. Y la luz verde en la pantalla le indicaba que lo estaba haciendo de maravillas.
Terminó la ronda: 35,890 puntos.
—Supera esto Chiba —le dijo altanero entregándole la guitarra al moreno de cabello corto.
Darien tomó el instrumento, acomodó los dedos sobre los colores moviéndolos. Seiya dejó escapar una risa de burla, pero lejos de enojarlo, lo miró con una sonrisa.
—Algo nos caracteriza a los médicos: Dedos rápidos y agilidad manual.
Y con aquellas palabras comenzó su ronda, rápidamente subió al verde, tanta sorpresa causo el acierto de Darien, que el lugar se quedo en silencio.
Terminó la ronda: 35,890 puntos.
Un enorme "Oh" se generó en el lugar por el empate entre ambos competidores.
El rubio dependiente del Árcade apareció con otra guitarra que se la pasó a Seiya.
—Pongamos uno a pantalla compartida —propuso como desempate, y ambos consintieron.
Nuevamente se pusieron a competir entre ambos, los sonidos inundaban el árcade mientras los apostadores hacían ecos de la canción.
Empezaron muy bien, iban muy parejos, ya estaban por terminar la canción cuando todo se fue a negro.
—Pero, ¿qué? —exclamaron sorprendidos los dos hombres que se quedaron con las ganas del final.
Entre risas apareció Mina con un cable en la mano derecha y la otra escondida en la nuca.
—Lo siento…
—Ohhhh ya —protestaron los dos al mismo tiempo—, casi terminábamos.
—Oh… pero si ya hablan en sincronía —se burló la Sailor de Venus—. ¡Dejémoslo en empate!
—¡Ay no! —se quejaron los dos cayendo sobre la silla que ocuparon durante el "KOF"
—No te preocupes Seiya —comentó Serena guiñándole el ojo—. Aún me quedan veinticuatro días de soltería, ahí podemos salir a tomar algo.
—¡Sobre mi cadáver, Serena! —gritó el príncipe—. ¡Sobre mi cadáver!
—Eso lo veremos —susurró para si misma con una sonrisa.
Los apostadores fueron dejando el recinto quedando solamente las tres mujeres y los tres hombres.
—Nunca me había divertido tanto —comentó Andrew con una enorme sonrisa—. Ha sido muy entretenido, aunque quedaron muchos juegos por jugar… Deberían hacer otra ronda otro día.
—¿La revancha? —preguntó Seiya con una sonrisa ladeada a Darien.
—Cuando quiera —le extendió la mano y éste respondió.
—¡Qué emoción! —gritó Serena moviendo sus brazos animadamente—. ¡Ahora son amigos!
—¡Amigos, el ratón del queso! —se quejó Darien soltándolo rápidamente—. Por favor cariño, si no quieres un invitado menos y un marido preso… —se señaló a él mismo y a Seiya—, no nos pidas compartir otro día.
—Lo mismo digo —comentó Seiya poniéndose de pie—. ¿Vas a querer que te ayude?
—Pero no ganó ninguno de los dos y ni muerto te doy una cita con MI Serena —le informó tomando del brazo a la chica—. Eso nunca.
—Sé que Serena te ama a ti, y ya —elevó los hombros con las manos abierta a ambos lados—. Eso lo sé desde que me fui, pero es divertido molestarte —Darien gruñó, pero continuó—. Te voy a ayudar, porque quiero que mi bombón sea feliz.
—Seiya… ¡Gracias! —Serena se acercó y lo abrazó—. ¡Eres un gran amigo! —se separó y se acercó a Rini antes de que su prometido le dijera algo—. Nosotras nos retiramos. ¡Adiós! —y rápidamente salió de Crown junto con su hija.
—Darien… —Seiya que las veía alejar se le acercó—, como no tengo oportunidad con Serena, que tal si lo intento con Serena hija, es muy bonita.
Si las miradas mataran, Seiya había muerto mil veces.
—Estas de broma… —gruñó.
—No, si no puedo con la madre, lo intentaré con la hija.
—Inténtalo y será lo último que hagas en tu vida.
Seiya se acercó a la puerta y elevó su mano como saludo.
—Ya lo veremos… suegro. —y con esas palabras salió del recinto. Darien quiso salir tras él para darle la paliza que venia acumulando pero Andrew lo detuvo.
—¿Qué? —volvió a gritar molesto—. ¡No olvidaré que me traicionaste, Furuhata!
—Relájate Darien —le pidió con las manos frente a él.
—¡Creo que me voy a ir a mi viejo apartamento a descansar antes de irme a trabajar! —salió del lugar resoplando.
Buscó su automóvil en el estacionamiento de la cafetería Crown y se encaminó al departamento. Ingresó y agradeció internamente que Rini fuera ordenada, lo único que quería era darse una ducha bien caliente para relajarse y dormir las tres horas que faltaban para ir a cubrir su guardia.
Tocó la almohada y simplemente perdió noción del tiempo.
Cuando se despertó encontró sobre la mesita de centro una nota que decía
«Te vimos dormir y no quisimos despertarte. Pasamos por unas cosas de Rini y aprovechamos para dejarte algo para que cenes. Que te vaya bien. Tus Serenas.»
Bajó la nota con negación, si creía que con eso la iba a perdonar tan fácilmente, estaba muy equivocada… Serena Tsukino no tenia ni idea de lo que tenía pensado para ella.
