Nuevo capítulo sacado del horno. La imaginación es como un chicle, se estira y se estira, sin acabarse nunca. Espero que no les defraude esta parte, pero quería relacionar a Severus con un pequeña parte de su querida Lily.

Disclaimer: Ojalá J.K Rowling tuviera un bloc mágico para dibujar a los personajes y repartirlos por el mundo.


2017. Habían pasado 19 años de la derrota del Señor Tenebroso. 19 años desde que Remus Lupin, Nymphadora Tonks, Fred Weasley y más seres queridos, habían dejado su mundo. Unos tortuosos 19 años en los que Severus Snape se maldijo por cada error que cometió. Ahora, miraba con anhelo a todos los estudiantes que pasaban por el despacho de la directora. Se arrepentía tanto de no haber aprovechado su juventud. De decirle a Lily que la quería, que ella era la única a la que iba querer.

-Profesora…-Un tímida voz de niño resonó en el despacho

-¿Qué le traer aquí, señor Potter?-Preguntó McGonagall cerrando unos pergaminos con delicadeza

-Me gustaría hablar con uno de sus cuadros, si usted me deja-Severus notó en el sonido de aquella voz que era vergonzoso, que probablemente estaba rojo

-Por supuesto muchacho-Minerva se levantó de su sitio y salió por la puerta, dejando al niño a solas.

Severus abrió sus ojos y se sorprendió. Mirándolo desde abajo, estaba un niño delgaducho, de pelo negro un poco largo y unos ojos verdes intimidantes. Le reconoció, era el nieto de su amor, el hijo de Potter. Albus Severus.

-¿Usted es el profesor Snape?-Sus finos labios vibraron al pronunciar

-Por supuesto, el mismo-Severus intentó sonreírle, hacía tanto que nadie lo llamaba profesor-¿Y usted debe de ser el señor Potter, si no me equivoco?

-Sí, Albus Severus-Severus Snape sonrió, sintiendo como el pecho se le hinchaba de orgullo-Me gustaría preguntarle, sí yo no debería haber quedado en Gryffindor como mis padres y mi hermano…Señor.

-El sombrero tomó tus pensamientos, tus elecciones…Y te eligió para la casa que mejor te acogería. No todos los hijos, siguen el camino de sus padres, Potter. ¿Dónde fue enviado para que me haga esa pregunta a mí?-Severus se incorporó levemente en su silla, observando al pequeño

-Slytherin, señor.

Snape se levantó de golpe. Sonrió, claro que sonrió. Y lo hizo más que nunca. Albus se asustó por la reacción del profesor. Dumbledore sonrió complacido también, mirando a su tocayo con sorpresa. La piel mortecina de Severus Snape, se volvió de una tonalidad diferente.

-Entonces, Slytherin acaba de ganar un alumno excelente, Potter-Albus Severus sonrió con orgullo, recordando como su padre le había recitado la misma frase en el andén

-Deberías ir a descansar, señor Potter-Recitó con calma Albus Dumbledore-Hoy ha sido un día agotador, estoy seguro de que alguien le está esperando en el dormitorio para hablar con usted…Buenas noches joven.

-Muchas gracias, profesor Dumbledore-El pequeño se levantó, con vitalidad en cada uno de sus movimientos-Profesor Snape, gracias a usted también.

Salió con gracia por la puerta. Severus se quedó mirando a la nada. Dumbledore sabía lo que pensaba perfectamente.

-Tiene los mismos ojos que Lily, como no…Y el mismo pelo negro que Harry, pero no de esa manera caótica-Los ojos celestes de Dumbledore brillaron-¿Qué piensas ahora Severus?

-Quizás él podría haber sido el fruto de mi amor por Lily…Si James no hubiera aparecido.

Dumbledore sonrió de manera triste. Su camarada había pensado tanto en esos 19 años, que ya había contemplado cada una de sus posibilidades del pasado. Muy en el fondo, Severus Snape se sentía orgulloso de ese niño. El hijo de Harry Potter, el nieto de Lily…Su Lily.