Capítulo 14

-¿Cómo va todo?

-La última nota la he entregado como me pidió-haciendo una reverencia-¿Desea algo mas?

-No por el momento Rubeus, le dejaremos un tiempo de descanso... que piense que todo ha quedado atrás y luego atacaré... porque ella me pertenece.

-¿Qué haremos con la señora Neherenia?

-Después nos encargamos de ella.


Regresando de su paseo matutino por la playa, ve a Darien caminando pensativo y al parecer se acercaba a ella, pero no parecía verla.

-¿Todo bien?

-¿Qué?-saliendo de sus pensamientos.

-Creo que esa llamada te ha dejado muy lejos de aquí

-¿Has visitado Londres?-viendola negar.

-Nunca había salido de Jubban hasta que me trajiste a la isla… por cierto como lo hiciste si yo no tengo pasaporte.

-Soy un príncipe… para mí no hay imposibles, además eres mi esposa, el decir ante la embajada que alguien deseaba matarnos fue más que suficiente, además de mostrar tu fotografía en el hospital- viendo la cara de sorpresa de Serena- Tal vez fue algo cruda, pero eso nos ayudó bastante.

-Entonces soy conocida en la embajada como la esposa moribunda-cruzándose de brazos, dando una ligera sonrisa.

-Sólo quería sacarte de ahí-acariciando su mejilla.

-¿Qué clima hay en Londres?

-Hará un poco de frío- tomando su mano para llevarla a su habitación y empezara a empacar- Debemos darnos prisa porque saldremos en unas horas… además te tengo una sorpresa en Londres.

-¿Qué sorpresa? ¿Me va a gustar?-diciendo nerviosa.

-No comas ansias-dándole un golpecito a su nariz-Lo sabrás a su tiempo.


Después de terminar de empacar, Serena sólo había hecho dos maletas ¿acaso su esposa no sabía que estarían ahí por lo menos un mes? Definitivamente le gustaba empacar ligero, cada vez lo sorprendía más. Al llegar al aeropuerto de la capital, Serena estaba nerviosa, nunca se había subido a un avión, por lo menos no consciente y empezaba a sentir náuseas. Darien miraba de reojo a la rubia, que no dejaba de ver el título de su libro.

-¿Estas nerviosa?

-No-viendo como Darien le sonreía-Jamás me he subido a un avión-diciéndole en un susurro.

-Es como un helicóptero, pero más grande, con más turbulencia y asientos cómodos.

-¿Eso debe de ayudarme?-suspirando, viendo como Darien se reía-¡No es gracioso!-dándole un golpe en el hombro.

-Si lo es- besándola- Me gusta ver tu cara de susto ¿sabes por qué?-viéndola negar- Porque así puedo tener la excusa para besarte y abrazarte-viendo cómo se sonrojaba.

-Aun así no es gracioso.

Al subirse al avión, se sienta en uno de los asientos reclinables de la primera clase que daban hacia la ventana para poder ver todo lo que pasa afuera, tal vez se mareara pero no quería perderse nada.

-No pensé que viajaríamos en primera clase.

-¿Querías avión privado?

-Por lo menos es lo que se ve en la televisión, alguien importante bajando de un avión privado… la verdad no importa mientras te lleve al lugar deseado ¿no crees?-tomándolo de la mano cuando siente moverse el avión.

-Te dije... es la excusa perfecta-viéndola sonreír.

Llegando a Londres, se podía ver la neblina que cubría a la característica ciudad, con sus vastos jardines, pasando por el palacio de la Reina de Inglaterra y viendo las típicas casetas rojas de teléfono, cuando llegaron a un edificio alto de estilo barroco y grandes columnas.

-¿Esto es un hotel?-bajando del auto.

-No, son departamentos, cuando tengo negocios en Londres… este se convierte en mi hogar.

-¡Es precioso Darien!-subiendo a un elevador y que el príncipe sacó una llave- ¿Penthouse?-viendo que presionaba ese botón.

-Te encantará la vista-tomándola de la mano, pues habían llegado.

El departamento era de dos plantas, que tenía una bella escalinata de mármol con barandales de hierro forjado, alfombras persas en el suelo y las paredes repletas de cuadros al parecer originales con unos paisajes sacados de la imaginación, las mesas de cristal con jarrones llenos de flores que daban a unas enormes puertas de cristal que tenían vista hacia la rueda de la fortuna de Londres.

-¡Me fascina la vista!

-No has visto nada-dirigiéndola a la cocina.

La cocina tenía lo más moderno y equipada con todo lo necesario y con ingredientes de toda clase, un desayunador de mármol, grifos de belleza incalculable, flores y una cafetera que se veía complicada de usar.

-¿Me trajiste para cocinar mientras estás haciendo tus negocios?-diciendo sarcásticamente.

-¡No!-viendo como Serena se carcajeaba- ¡Eres terrible bruja!-viéndola subir hacia el segundo piso.

Caminando por los pasillos se encuentra con varias habitaciones con las puertas abiertas, cuatro en total adornadas con bellas flores, cubrecamas en tonos otoñales y con cortinas doradas, cada una con un baño equipado con todo lo indispensable, Serena lo consideraba un pequeño y moderno palacio en un edificio antiguo.

-¿Qué haces con todo esto, tú solo?-viendo sus maletas en la habitación.

-Me gusta la soledad-metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón- Bueno… eso era antes.

-¿Antes?-oliendo las flores-sintiendo a Darien tomarla de la cintura para darle la vuelta y tenerla frente a él.

-Ahora no me imagino estando solo-acariciando su mejilla-Serena me vuelves loco, tu manera de hablar, de mirarme… he caído en el embrujo de tus ojos.

-¿Eso se supone es bueno?-colocando sus manos temblorosas sobre su pecho y mirando a Darien con deseo.

-Si me sigues tocando así…-sintiendo como Serena le acariciaba la pequeña parte de su pecho descubierto- Haré una locura, mi conejo-reprimiendo su deseo.

-Nadie nos interrumpiría Darien-diciendo con cierta vergüenza.

-No voy a obligarte ¿Estas segura?-viéndola afirmar.

Lentamente Serena le fue desabotonando la camisa, dejando al descubierto su marcado abdomen que había visto al desnudarlo cuando este enfermó, empezaba a acariciar y besar lentamente su rostro y a jugar con su cabello; Darien estaba volviéndose loco con esas caricias delicadas y llenas de pasión, lentamente le quitaba el vestido a Serena, observando su torneada figura y una ropa de encaje en tonos púrpuras viendo como ella se ruborizaba intentando cubrir su cuerpo marcado por las heridas.

-No me importan tus cicatrices-tomándola de la cintura para besarla con pasión- Así te he deseado siempre.

Poco a poco Darien se despoja de su ropa, para quedarse en calzoncillos, que dejaban al descubierto la excitación, toma a Serena entre sus brazos y la coloca en la cama lentamente empezando a besar cada parte de su cuerpo provocando en ella un ardor en el centro de su sexo; quitándose ambos la ropa interior, estaban completamente desnudos admirándose el uno al otro como si fueran adolescentes en su primera vez; tocaba a Serena de manera que ella estuviera preparada para él, no quería que recordara esa terrible noche en que tanto daño le hicieron.

-Prometo no lastimarte-besándola dulcemente.

-Lo sé-sintiendo como se introducía en ella arqueándose de placer.

El estar dentro de ella en lugar de bajar su excitación la incrementó de manera salvaje, quería alcanzar el punto máximo de excitación con ella, ambos se movían en un baile erótico deseando más el uno del otro hasta que llegaron al clímax, Darien simplemente la toma entre sus brazos para cubrirla y así solo él poder admirar su cuerpo acariciando su espalda.

-Te amo… mi pequeña bruja y no voy a dejarte ir-besando su frente viéndola dormir sobre su pecho.