SRR 2: Phoenix Revenge

Cap 13

"Nacimiento y Renacimiento"

MAYO

EuroSpeedway Lausitz, Alemania, circuito fórmula 3…

La multitud exclamaba con fuerza, mientras aquellas impresionantes maquinas de aerodinámica y velocidad pura recorrían aquel circuito con una velocidad impresionante.

-¡¡DIABLOS!!-Carlos Meiou maldecía su suerte al ver como el auto rival de enfrente le cerraba el paso, frenó con fuerza bloqueando su frenos antes de entrar en una curva pero con agilidad recupero el-¡¡ESE MALDITO ME LAS VA A PAGAR!!-endurecía su mirada a través de la visera del casco, el motor rugía

-¡He Carlos tómatelo con calma!-le sugería Petzite desde los pist mientras observaba la carrera por las pantallas-me venciste en técnica pero tu incursión en esta carrera es mera coincidencia, "Thunder" dijo que solo lo intentaras, no que ganaras.-

-Calla Führer, sé que es coincidencia pero no desaprovecharé la oportunidad, además, Itoko san dijo que llegara entre los tres primeros y lo haré…-decidida la voz del chico.-cambio.-corta la comunicación.

-Maldita sea, ese Meiou va a hacer una estupidez, temo que por ese maldito trato que hizo la señorita Reiko con la junta de accionistas esté muy presionado, solo espero que no tengamos nada que lamentar, sería horrible que en su debut tuviera un…-inicia Calaverite.

-¡No lo digas!.-la calla Bergerite aprensiva.-Charlie lo hará, sé que lo hará.-esperanzada la joven alemana mirando las pantallas.

-Esto no se ve bien…-Rubeus que junto con Karasuma veían también la carrera desde los pits

-Yo se que el joven Meiou sacara la pole, lo conozco sé que no se dará por vencido-algo en su voz sonaba preocupada, mientras veía como la batalla por el tercer lugar era más que encarnecida.

-Estamos a cuatro vueltas para que la sexta carrera de la EUROSERIES de la Formula 3 termine, en primer lugar inamovible y por una gran diferencia va el piloto finlandés Mika Mäki, y atrás por 10 segundos el británico Sam Bird en segundo; pero que no se confié ya que la batalla por el tercer lugar está muy disputada ya que está entre Pedro Enrique de Brasil, el polaco Stefano Coletti y el piloto novato japonés Carlos Meiou que viene sustituyendo a John Stoickoff que en la fecha pasada tuvo ese terrible accidente que lo retira el resto de la temporada, Stoickoff quien la temporada pasada termino tercero general ha dicho que este jovencito de no más de 20 años tiene una habilidad increíble a la hora de conducir y al parecer su palabras eran ciertas ya que este novato que inicio en la 20° posición ha hecho una remontada más que increíble , pero se ha encontrado con Coletti quien ha estado frente a él desde la vuelta 22, ambos han rozado neumáticos, incluso se han cerrado en los pits, cosa que a los demás equipos no les ha gustado en especial a Enrique que desde hace dos vueltas se unido a la batalla por el tercer puesto.

-Stefano deja de jugar y ponte serio-decía el mecánico en jefe del equipo "Prema Powerteam"

-Lo sé jefe solo que le estoy dando la bienvenida a este novato-mencionaba el piloto polaco por el micrófono.

-Espero que por jugar no nos llevemos sorpresas desagradables, el novato se ve seguro y la Escudería Hasegawa no lo tendría en sus filas porque sí, conozco a "Thunder" y le gusta sorprender, así que será mejor que cortes esto, además no andamos muy bien en la tabla general y necesitamos los puntos…-finalizó el jefe, Stefano aceleró el motor mientras se colocaba delante del auto de Meiou que aceleró seguido de Enrique quien lo presionaba de cerca, los tres pasaron la recta de la meta. La carrera cada vez se hacía más y más impresionante ya que la batalla del tercer lugar estaba llamando mucho la atención.

Meiou sentía frustración al no poder conducir cómodamente, esto venía ocurriendo desde la séptima vuelta en la que tanto Coletti y el rebasaron a Enrique, el auto de "Stones Racing" batallaba contra el de "Prema Powerteam" y el de "Manor Motorsports" quien se había agregado ya de lleno a la pelea, Carlos accionó el botón del torque para mejorar el desempeño de su auto, regalo de las Müller en las nuevas mejoras, y al salir de la curva la gran recta se presentó en donde Enrique tomo la parte exterior mientras Coletti cerraba espacio a Meiou; los tres autos rugían con fuerza.

-No puedo…-a su mente venían varios recuerdos-no puedo perder…hice una promesa-los recuerdos venían tan rápido a su mente como la proximidad de la siguiente curva.-a mis Padres, a Sir Lancelot…a Itoko san…y a mí mismo…

Ciudad Prohibida de Kyoto.

El hombre de elegante traje negro y la mujer de vestido morado avanzan por las salas de la gran pagoda dorada siguiendo a la joven con traje de miko. Setsuna va apoyada del brazo de su marido con evidente angustia en su rostro, ni en sus más remotos sueños se imaginó que el lugar de refugio de Minako fuera Kyoto.

-Disculpe…¿hace cuanto que Minako llegó aquí?. -dice Setsuna.

-Casi ocho meses Aino san. -responde la chica.

-¿Y por qué no nos avisó?. -sigue la chica de ojos rojizos.

-Aino san nos dijo que no quería que nadie supiera de su retiro porque lo necesitaba para purificar su alma, solo nos hizo prometer que cuando llegara el momento del nacimiento de su hijo Ustedes eran las únicas personas que deseaba que estuvieran aquí. -añade la chica. Al fin llegan a la entrada de una gran puerta dorada y la joven de traje de miko al abre dejando pasar a Setsuna, pero cuando Ciel angustiado quiere entrar la joven pone el brazo.

-Lo lamento pero solo puede entrar la señora. -Ciel mira a la chica, molesto.

-¡Es mi hermana la que está allí dentro!. -exclama.

-Lo sabemos pero aún aquí tenemos reglas, Usted puede esperar aquí afuera pero solo puede entrar la señora. -insiste la sacerdotisa. Setsuna toma la mano de su esposo y le sonríe.

-Ciel, por favor, tenme confianza y espera aquí, yo iré con Minako. -explica ella, el rubio se calma un poco, Setsuna sonríe y lo besa rápidamente en los labios, luego desaparece tras la puerta que se cierra, la chica vestida de miko se queda afuera y Ciel solo mira angustiado la enorme puerta cerrada.

-Gran Kami… que Mina y el bebé estén bien… -exclama el rubio. -Meiou… tú eres el que debía estar aquí angustiado por ella y por tu hijo… en este momento me gustaría saber dónde estás para traerte a puñetazos al lugar de tu verdadera responsabilidad. -dice molesto Ciel golpeando con su puño la pared.

EuroSpeedway Lausitz, Alemania, circuito fórmula 3…

El auto de Enrique comenzó a superar al auto de Meiou por afuera, algo hizo que Meiou frenara antes de tiempo, pero fue gracias a ello que evitó la embestida de Enrique.

-Y de forma dramática Enrique toma la cuarta posición, relegando al novato a quinto…-los tres autos entraron a la zona media de la pista sin cambiar posiciones, al salir de la curva 7 Meiou aprovechó el descuido de Enrique y retomó la cuarta posición.-Meiou le acaba de responder al brasileño con un pasaje limpio-ambos autos rugieron.

-¡Estás equivocado nipón! ¡No te dejare hacerte de la pole!-Enrique forzaba su auto al máximo.

-¡Sé que puedo sé que puedo sé que puedo!-se repetía mentalmente el chico japonés mientras aceleraba en la corta recta. -Rei dijo uno de los tres primeros… ella lo dijo y yo dije que si… es un compromiso. -en la zona de palcos privados tanto "Thunder", como los hermanos Schwarzmond y Reiko veían el desempeño del joven por las pantallas y con binoculares.

-¡Vamos chico tu puedes!. -Artemis tenía aquella chispa en sus ojos la cual mostraba su emoción al ver la carrera. -ahora cierra el hueco interno. -decía en un susurro como si él mismo estuviera conduciendo. -ahora engáñalo con el cambio de lado… -los ojos del ex campeón brillaban de emoción.

-Vaya que el japonés está aprovechando la oportunidad que le dio el accidente de Stoickoff.-dice Dietr bajando sus binoculares.

-Así parece Dietr, y si lo siguen presionando solo lograrán sacar lo mejor de él, lo conozco de sobra para saberlo, por eso me atreví a hacer esa propuesta a la junta de accionistas, todos los pilotos de "Stones Racing" entre los tres primeros de aquí hasta el cierre de temporada. -repite Rei con seguridad las palabras que dijo a la junta de accionistas en el plan estratégico que le dio los votos como nueva presidenta de la Escudería Hasegawa. Artemis sonríe orgulloso de su hija.

-Ginny. - Sepphir miró a la chica quien vestía un casual pero a la vez elegante vestido azul. -¿No crees que has presionado demasiado a Meiou con lo de ese contrato?-

-No. -dijo sin mirarlo.-el tipo de corredores como Carlos necesitan exigencia para superarse. -miraba con ayuda de unos binoculares al auto. -además la directiva estuvo de acuerdo con esto ya que por el momento el equipo en las últimas tres temporadas ha estado siendo muy inconsistente, y el presionar a nuestros pilotos en todas las categorías a buscar posiciones de puntaje hacen que esto sea mejor.

-Sí, para Le Blanc no hay problema, tiene experiencia, pero con Meiou…-Sepphir bajó la mirada pensante. -tener que obtener pole en cada carrera, ni siquiera la F1 esta tan difícil.

-Debo comentarte hermano que lo que Reiko está haciendo no es nada fuera de lo normal, lo único diferente es que Meiou se la juega como si no hubiera ningún mañana. -sonríe Diamante. -creo que tendré que mejorar mis tiempos de calificación para dentro de dos meses.

-¿Dos meses?-Sepphir comprendió el significado de eso. -¿Dietr, estás diciendo que…?-

-En efecto, es hora de mostrarle de una vez que la Formula 1 no es un juego, quizá pronto estpe en GP2, y creo Sepphir que deberías hacer lo mismo, ya que según sé, aún no pasa su prueba contigo. -el pelinegro hizo una mueca que provoco la risa de Reiko ante las palabras de su hermano.

-Creo que alguien más será superado pronto. -comentó la chica, fue cuando la multitud gritó asombrada de cómo el auto de Coletti era sobrepasado por Enrique y detrás de él Meiou por la recta de la meta.

-Vas bien Meiou, falta dos vueltas y esto acabará. -Petizte le indicaba desde su puesto por el micrófono, cuando los tres autos pasaban fugazmente frente a su ojos. -Calaverite, ¿cómo esta ese motor?

-Esta algo gastado, lo ha estado sobre revolucionando demasiado si hace alguna locura puede reventarlo. -informo la tercera de las Müller

-¡Chico no fuerces tanto el motor, baja el torque! -indicó la mayor.

-¡No puedo, no ahora!. -Meiou estaba demasiado metido en la carrera.

-¡Escucha esto, sino haces lo que se te indica vete despidiendo de tu sueño!. -el chico de mala gana bajó el torque pero algo al hacerlo algo hizo que percibiera diferente el auto.

-¿Por qué siento liviano el volante?-Meiou fue sacado de su pensamiento ya que Coletti lo estaba presionado por adentro antes de la recta.

-Y ya ha salido la bandera blanca….¡¡ULTIMA VUELTA!! En primer lugar va Mika Mäki, en segundo ya más cerca de Mäki; Sam Bird y cada vez más cerca ya peleando por el tercero en una batalla sin cuartel, Coletti, Meiou y…¡¡ENRIQUE HA DESPISTADO!!, ¡al querer superar a Meiou, sus frenos y neumáticos no funcionaron y salió del asfalto ahora son solo dos lo que se pelean por el tercer puesto!

Cuidad Prohibida de Kyoto…

Setsuna se inclina junto al lecho en que la joven rubia permanece con los ojos cerrados y el rostro sudoroso mientras la anciana a su lado la observa detenidamente, otras jóvenes cambian las compresas de tela o llevan agua caliente, la angustiada chica de cabello negro toma la mano de la rubia.

-Minako…-dice quedamente, ella abre los ojos y sonríe.

-¡Setsu!...¡Estás aquí!.

-Estoy aquí Mina, calma.-le dice ella acariciando su cabeza, pero la chica se agita ante los fuertes dolores, Setsuna mira a la anciana.

-Ella está bien, es fuerte y sabía ya a lo que se enfrentaba, la hemos preparado para ello.-termina la sabia mujer, Minako lanza un grito de dolor y presiona con fuerza la mano de Setsuna que angustiada la mira.

-El momento ha llegado.-dictamina la mujer mayor, Minako sigue pujando y gritando, su rostro se contrae de dolor y solo puede aferrarse a la mano que valientemente le da su cuñada mientras ésta limpia su sudor con un paño.

-¡Vamos Mina! ¡Resiste!.-la anima Setsuna conteniendo las lágrimas, aunque su corazón está tan angustiado como el de la joven madre, un último grito desgarrador de Minako resuena por toda la habitación acompañado del llanto de un bebé.-¡Escuchaste Mina! ¡Escuchaste! ¡Es tu hijo!.-la anima Setsuna, la anciana que atiende a Mina hace algunos movimientos tras la sábana que la cubre y entrega al bebé a las miko que lo asean.

-Quiero…ver a mi bebé…-pide sudorosa ella, la anciana abraza el pequeño bulto envuelto en mantas que llora con fuerza y se lo da primero a Setsuna quien lo abraza y no puede evitar llorar emocionada.

-Aino san, el Gran Kami te ha bendecido con un fuerte hijo.-dice la anciana, Setsuna pone al bebé en brazos de su madre, la rubia lo recibe emocionada.

-Ken…mi pequeño Ken…lo sabía.-besa Minako la cabeza del niño mientras Setsuna la mira agradecida de escuchar el nombre elegido para el pequeño Meiou que demostraba que la joven madre no había olvidado su amor por Carlos al llamarlo como a su tío…el recuerdo de su hermano hace a Setsuna sentir una extraña nostalgia, al saber que debía ser él y no ella quien estuviera allí recibiendo a ese pequeño ángel, la señora Aino mira al techo del lugar y solo una única idea la embarga.

-Carlos, ¿Dónde estás?...

EuroSpeedway Lausitz, Alemania, circuito fórmula 3…

-El volante se siente cada vez más ligero y suave. -Meiou miró el volante cuando su vista periférica comenzó a verse muy borrosa, todo su cuerpo se estaba sintiendo raro, cada molécula de su ser, y su respiración se volvía mas constante y menos agitada, su corazón retumbó por toda su cabeza una y cada vez, todo se detuvo para él. -que cálida sensación… -cerró sus ojos. -¿Qué es esto?, siento que algo bueno acaba de pasar… -cuando por todo su ser un relámpago pasaba llenándolo de una energía que hizo que Rei se sorprendiera aún desde el palco por la intensidad de la misma que sólo ella pudo percibir. Carlos abrió sus ojos y lentamente de nuevo toda su vista comenzó a moverse pero lo que solo veía era la pista y el estorbo que tenía enfrente. -¡A un lado!… -aceleró con una potencia increíble colocándose por arriba de la pista.

-Coletti está peleando contra Meiou quien en este momento presiona en las curvas antes de la recta, Meiou va de un lado a otro pero sin bajar la velocidad, pasan la "U" central, y en la recta Coletti esta…¡¡MEIOU ESTA TOMANDO EL TERCER PUESTO CON UNA VELOCIDAD INCREIBLE!!

-¡No tan fácil novato!. -Coletti aceleró y se puso detrás del chico, fue cuando notó un relámpago salir del auto, Coletti negó con la cabeza. -No creo que este tipo sea lo que creo que creo es. -Meiou miró fugazmente por el retrovisor.

-Te daré una lección. -sonreía por debajo de su máscara. -no tendré el primer lugar pero este es mi gran debut y de la pole NADIE me bajará. -dijo en japonés, lo que ni Rubeus y las Müller entendieron por el micrófono, pero si Akane Karasuma.

-¡Adelante Meiou-san!. -respondió ella, justo cuando la recta terminaba y la última serie de curva iniciaba, Coletti comenzó a alinearse a lado de Meiou pero este ni se inmutó y cerró el espacio.

-¡¡Me las pagaras maldito!!-Coletti se encolerizó la ver ese peligroso cierre, intento cambiar de lado, pero ocurrió lo mismo, en cada curva Meiou frenaba lo suficiente para bloquearlo.

-Sólo un poco.-sudaba Carlos al mantener ese ritmo que había alcanzado. La curva estaba dando paso a la recta final. Fue en un descuido en que Coletti se puso a la par de Meiou.

-¡¡AHÍ VIENEN!! ¿QUIEN TENDRA EL TERCER PUNTO?, MEIOU O COLETTI, COLETTI O MEIOU, ¡¡ES UN FINAL CERRADO, VAN CUELLO A CUELLO!!. -ambos autos iban a todo lo que daban.

-¡¡VAMOS MEIOU!!. -gritó Rei desde su palco con emoción. -¡¡TU PUEDES!!. -ambos autos se acercaban 100 metros, 50, 25, 15, 10, 5, 1… los dos juntos cruzaron la meta lo que provocó un silencio para ver quien había ganado el tercer lugar. Todos los presentes miraron la pizarra cuando un nombre apareció en ella, el nombre del equipo que por milésimas de segundo se había colado en tercer lugar, los ojos de Artemis, Rei, Dietr y Sepphir estaban pendientes de las luces de la pizarra gigante hasta que al final…

-¡¡CARLOS MEIOU TERCER PUESTO EN EURO-SPEEDWAY , SEIS PUNTOS VALIOSISIMOS PARA STONES RACING!!-Carlos no lo creía mientras daba vuelta al circuito a baja velocidad, cuando llegó a los pits bajó de su auto con rapidez y fue con su equipo a festejar. En el palco Artemis abrazó a su hija emocionado mientras los hermanos Shcwarzmond miraban impactados el resultado.

-No lo puedo creer, lo hizo. -dijo Dietr todavía con incredulidad.

-Creo hermano que el que debería estar preocupado es otro. -sonríe Zafiro palmeando la espalda de Diamante.

-Este chico me va a matar de un infarto. -ríe Artemis. -pero parece Reiko que es un hecho que la junta aprobará tu proyecto. Dietr es campeón absoluto en F1, Le Blanc en GP2, y Meiou parece que consiguió colarse…

-Lo sabía. -son las palabras de Rei. -al fin lo entendió.

-¡¡LO HICE, LO HICE, LO HICE!!. -Carlos saltaba en la pista como un niño pequeño y se tiró al suelo de rodillas a festejar, Rubeus y Karasuma llegaron a su lado y los abrazó con fuerza. Ellos lo ayudaron a acercarse al lugar de la premiación, en donde finalmente en la ceremonia de la pole recibió su trofeo y una botella de champagne para la celebración.

Tanto Bird, Mäki y Meiou se empaparon del champagne, los tres estaban felices, pero en especial Meiou que lloraba mirando al cielo, mientras sus lagrimas se confundían con el champagne que se escapaba de sus labios, no estaba seguro de que se tratara solamente por la emoción de su triunfo… había algo mas, algo indefinido y confuso que sentía dentro y que jamás lo haría olvidar ese día, ese 5 de Mayo en toda su vida-. Tío ¡LO HICE … Y EL DESEO DE PAPÁ Y MAMÁ, CUMPLÍ SUS SUEÑOS!. –luego miró a las gradas hacia el lugar en que la figura de la joven en silla de ruedas agita su mano, él corresponde de lejos. -Itoko san, no te fallé, y sé que tu tampoco lo harás, ha llegado la hora de que el Fénix Negro comience su reinado. -Bergerite llega corriendo hacia él, Carlos la ve llegar y salta del podio, los dos se abrazan.

-¡Lo hiciste Charlie! ¡Lo hiciste!. -emocionada la joven alemana, Carlos sonríe mientras la levanta en sus brazos girando.

-Se que tú tenías fe en mi desde que me dieron la oportunidad, gracias…-dice y le da un beso en la mejilla, Bergerite se sonroja con fuerza, pero la escena no pasa a más porque Rubeus y Karasuma se llevan a Meiou a cumplir las formalidades propias de un ganador, a joven alemana se queda mirando al chico con evidente emoción en sus ojos azules, a lo lejos sus hermanas la observan preocupadas.

-Pet, ¿Hasta cuándo vas a dejar que ella siga ilusionada con Meiou?. -pregunta Karmesite con un dejo infinito de preocupación.

-Hasta que la vida se lo permita hermana, sé que no es justo para el chico pero por una vez quiero ser egoísta, si Meiou la hace feliz, al menos… lo que le quede de tiempo… -la voz de la mayor de las Müller se quebranta un poco. -dejaré que lo sea.

-Solo espero que valga la pena. -termina Calaverite y las tres jefes de los pits, se acercan a su hermana y se la llevan de la pista que es en ese momento un hervidero de flashes y reporteros.

JUNIO

Tokio Japón.

Nataku Yamada entra en la mansión y agotado se deja caer en el primer mueble que hay a su paso cerrando los ojos, el trabajo en las oficinas del fideicomiso se había duplicado, luego de que Kakyuu Hino renunciara a seguir trabajando. Ami le había conseguido una nueva secretaria pero a la chica le costaba trabajo entender el mundo de datos y atender a la gente que la chica pelirroja atendía con tanta eficiencia, eso a Nataku no le quedaba más que confesárselo.

-Llagas un poco tarde. -dice a su lado una voz, la mujer de largos cabellos rubios con leves hilos rojizos se acerca a su hermano.

-Tenemos mucho trabajo, la inauguración está casi aquí y… y… -duda Nataku en responder.

-Nataku, hermano, debo preguntarte algo. ¿Qué pasó entre tú y la señorita Hino?. -el joven mira a su hermana preocupado.

-¿Por qué supones que algo pasó?.

-Porque ella dejó de venir a visitarme, antes lo hacía todos los Viernes, charlábamos mucho tiempo sobre Opera, es una joven muy culta y toda una dama, se ha ajustado a las exigencias de mi círculo de amistades de una forma sorprendente, se nota la distinción y la educación refinada que posee, incluso a la esposa del Primer Ministro le pareció encantadora, desde que nos conocimos he tenido una súbita simpatía por esa joven, al grado de que este tiempo que no ha venido a verme la he extrañado. -dice Chikane Yamada con efusividad; Nataku mira confundido de que su hermana, una mujer conocida en sociedad por su selectividad al momento de las amistades y su frialdad cortante tuviera en ese concepto a Kakyuu Hino.

-No tenía idea de que tú y ella se llevaran tan bien. -replica el joven.

-Coincidimos en muchas cosas, intereses, educación, círculos de amistades, y sobre todo en la preocupación por ti. -añade Chikane, él la mira asombrado. -¿Te extraña?... no deberías, esa chica es la persona además de mí que más está al pendiente de ti en todo sentido, sé que por tu estado de enajenación con el trabajo no lo notas, el café en tu oficina tal como te gusta, las rosas rojas frescas en el jarrón al lado de tu escritorio, la música de violín qué prefieres, ambientando el lugar, pequeños detalles que ella ha ido agregando a tu lugar de trabajo, cosas que yo percibí desde el día que fui a visitarte a tu oficina y que seguramente tú habías ignorado siempre.

-¿Por qué me dices todas estas cosas?. -confundido Nataku.

-Tú sabes por qué hermano, tú sabes por qué… si algo pasó entre ella y tú, creo que lo mínimo que le debes a la mujer que salvó tu vida y que ha cuidado de ti sin que se lo agradezcas, es preocuparte un poco por ella… ¿No es así?... -dice con intensión calculada Chikane Yamada. -te dejo el teléfono de su casa y confío en que mi hermano tendrá la sensibilidad de llamar. -asiente ella escribiendo en una hoja junto a la mesa del teléfono de la sala, luego se aleja. -me iré a dormir Nataku, pero creo que tú deberías pensar que la vida pone en nuestro camino a las personas que necesitamos para superar nuestras dificultades. -acaba ella y besa la frente de su hermano. -solo piénsalo… -y se aleja subiendo las escaleras. El chico sigue sentado en el sillón y dudoso de todo aquello se pone las manos en la frente, la situación incómoda en que Kakyuu Hino le había confesado sus sentimientos ponía una gran barrera en el ánimo del joven que luchaba entre sus deseos de ser agradecido con quien tanto había hecho por él y el temor de hacerla concebir falsas esperanza sobre su relación… al fin un impulso mayor lo hace ponerse de pié y tomar la hoja con los números escritos en ella, sacando su celular marca lentamente y espera a que el teléfono suene.

-Residencia Hino. -se oye la voz del mayordomo.

-¿Me… me podría comunicar con la señorita Hino? -dice Nataku.

-¿A quién debo anunciar caballero?.

-Nataku Yamada. -dice él.

-Permítame… -un silencio del otro lado de la línea y el chico preguntándose aún su hizo lo correcto o no.

-¿Joven Yamada?. -se oye la voz que responde.

-¿Señorita Hino?.

-No… soy Kaolinet Hino, la madre de Kakyuu, lamento que no pueda responderle por si misma pero ella se encuentra indispuesta.

-¿Está bien?. -intrigado Nataku. -es decir, no ha regresado a trabajar a la fundación y yo estoy preocupado.

-En verdad Yamada san, no sabemos qué pueda tener, el médico dice que es solo debilidad, no quiere comer ni salir de su habitación, no habla con nadie y creemos que ha caído en una fuerte depresión, mi esposo y yo hacemos todo lo posible por ayudarla, pero el doctor de la familia dice que debe ser algo emocional… -Nataku siente la aguja del remordimiento entrar en su alma tras las palabras de la mujer.

-Lamento mucho eso señora, sólo llamaba para saber de ella y decirle que estoy a sus órdenes para lo que sea que pueda ayudar.-ofrece Nataku.

-Yamada san, si fuera posible que viniera a verla, así sea por un momento, creo que a usted no le negaría la entrada a su alcoba como lo hace con nosotros, algunas noches en que la cuidaba de su fiebre… le escuché mencionar su nombre… creo que ha cobrado mucho afecto desde que lo conoció y yo como Madre me atrevo a pedirle que venga a ver a Kakyuu, por lo que más quiera, ¡Estoy desesperada!. -corta un sollozo de la mujer que le habla.

-Desde luego, es lo menos que le debo a su hija Señora Hino, ella me salvó la vida, y ha tenido conmigo detalles que no puedo olvidar, si le parece bien estaré allí mañana temprano, y créame que lo que pueda hacer por Ustedes lo haré sin dudar. -ofrece el joven.

-Le agradezco mucho Yamada san, en verdad, si logra animar a mi hija, la que le estará agradecida siempre seré yo… le esperamos mañana… gracias de nuevo. -termina la voz colgando el teléfono. Nataku baja su celular y lo cierra; lentamente sube las escaleras rumbo a su habitación en donde se deja caer en la cama de espaldas y abatido se queda dormido, sin sospechar la escena que en "Villa Hino" se desarrollaba.

-¡Madre! ¿¡Por qué no me dejaste hablar con él!? -reclamaba Kakyuu Hino a su madre.

-Porque habrías echado a perder todo lo que Chikane y yo hemos planeado. -responde la mujer. La chica se cruza de brazos molesta, como hacía siempre que algo en su vida no salía exactamente como deseaba.

-No me convence del todo la idea de desaparecer, he tenido unas ganas terribles de verlo, de escuchar su voz, de estar a su lado, y después de haberlo besado debí haber seguido en la fundación. -opina ella.

-Si claro, pudiste hacerlo y exponerte a que él mismo te mandara a paseo como seguramente pensaba hacerlo, te habría dicho lo mucho que sigue amando el recuerdo de la Salvaje muerta y que se alejaría de ti por el bien de los dos, no, no Kakyuu, tú aún no sabes cómo atrapar a alguien como Nataku Yamada. Debemos dar pasos cuidadosos, o todo puede terminar mal, Chikane me lo dijo, lentamente, con inteligencia y claro, usando el recurso de la compasión y el compromiso tejeremos una telaraña de la cual jamás podrá salir.

-¿Y qué conseguimos con esto madre?. -desesperada Kakyuu.

-Por el momento aprovecharemos la ausencia de tu Padre para fingir tu enfermedad, quedó en venir mañana a verte, así que usa todas tus dotes actorales y sigue detalladamente el plan, porque Chikane está haciendo su parte, para muestra, la llamada que él mismo realizó, ahora escucha detenidamente. -Insiste la señora Hino mientras la joven la escucha con atención mientras de vez en cuando sus ojos rojizos destellan con brillos de felicidad, al parecer, su madre siempre encontraba la forma de satisfacer hasta sus más mínimos caprichos…

JULIO

Hospital Central, Tokyo Japón.

A las afueras del ala de maternidad del hospital se encontraba paseando nerviosamente por el pasillo Nataku Yamada, marcando en su celular con desesperación varios números.

-¡Responde Maldita sea Chiba!. -dice el chico, al fin una voz familiar lo tranquiliza.

-¿Joven Nataku?

-¡Luna! ¡Gracias al Gran Kami estás aquí!. -dice el chico abrazando a Luna. -no sabía qué hacer, estábamos en el centro comercial eligiendo unas cosas para la niña, cuando ella se sintió mal y me dijo que la trajera aquí, sé que el médico la programó para el día 15 pero en verdad estaba mal, cuando llegamos estaba sangrando, no sé que más hacer Luna. -abatido Nataku se derrumba en el sillón.

-Cálmese… ¿Le han dado información?. -dice la buena señora.

-Ami y Fye me dijeron que averiguarían, pero eso fue hace diez minutos y no regresan, intento comunicarme con el imbécil de Chiba pero no responde.

-El joven Darien pidió licencia en la base para llegar el día 12, no creo que pueda estar aquí aunque lo intentara, todos sabíamos que nacía el día 15. -explica la buena mujer cuando en ese momento llega Taichi Tsukino.

-¿Cómo está mi hija?. -pregunta ansioso.

-No sabemos nada Tsukino san, entró hace como veinte minutos y nadie nos informa. -explica Nataku.

-Tamahome fue por Darien a la base, ya que saben que no es fácil comunicarse, pero no aseguró que llegarían a tiempo. -preocupado el señor Tsukino. -¡Gran Kami!... no quiero pensar que mi pequeña pueda estar en el mismo peligro que Serenity… cuando ella iba a nacer casi me vuelvo loco de la preocupación y la pena, no sé si lo resistiría de nuevo. -acaba llorando el señor Tsukino, Luna se sienta a su lado.

-No se angustie señor Taichi, mi niña Serena se ha cuidado y seguido todas las indicaciones del médico, nada pasará. -en ese momento Ami sale del área de maternidad.

-¡Ami! ¡Cómo está Serena!. -corre Nataku.

-No puedo decir que bien del todo, su situación es delicada, el médico ha decidido que es mejor realizar cesárea por la seguridad de la niña y de Serena, en este momento la están preparando, en definitiva nacerá hoy. -explica la chica de cabello azul. Nataku, Luna y Taichi Tsukino intercambian una mirada preocupada. -creo que es necesario que alguien entre para que Serena se sienta segura, tendrá solo anestesia local.

-Quiero estar con mi hija y mi nieta. -reclama Taichi su derecho, Ami lo mira detenidamente, el rostro sudoroso y angustiado le dice todo.

-Lo lamento Tsukino san, pero la persona que esté con Serena debe darle seguridad, y creo que Usted no está en las mejores condiciones para ello, así que debo negarme. -explica Ami, Taichi baja la mirada.

-Comprendo… entonces Luna podría hacerlo. -solicita el buen señor.

-Tampoco me creo con la capacidad de soportar esto, me recuerda mucho a la Señora Serenity, creo que lo mejor es que el joven Nataku sea el que esté allí. -pide Luna, el chico abre mucho los ojos.

-¿Yo?... pero… ¿Yo?. -incrédulo él.

-Creo que no hay más opciones Nataku, creo que tu presencia le dará a Serena algo de calma, vamos, te prepararemos para entrar a la cirugía. -lo jala Ami del brazo y el chico atontado no puede reaccionar del todo y se deja conducir. Taichi frunce el ceño.

-Así que un extraño estará en el lugar que debió ocupar Darien. -dice el señor.

-Señor Taichi, lamento no estar de acuerdo con Usted, pero creo que el joven Nataku es el más indicado para estar allí, nadie se preocupa más por mi niña Serena después de nosotros que él, a Usted le consta que ha cuidado de ella desde que el joven Darien se fue, así que no creo que sea justo decir eso, el joven Nataku merece estar allí más que nadie. -defiende Luna, el padre de Serena sólo suspira.

-Discúlpame Luna, no tengo nada contra el chico, es sólo que me habría gustado que Darien viviera la hermosa experiencia de recibir a su hija como lo viví yo cuando nació mi princesa. -añade Taichi y después se sienta de nuevo en el sillón. -ahora solo nos queda esperar, serán las horas más angustiantes de mi vida.

-De nuestra vida señor Taichi. -corrige Luna haciendo evidente lo mucho que se preocupaba por Serena, luego se sienta al lado de Taichi y los ojos de los dos se clavan en el reloj de pared frente a ellos, mientras las manecillas avanzan con angustiosa lentitud.

Hospital University Clinic Heidelberg Alemania.

En la sala de terapia física del reconocido hospital alemán, se haya esa noche la joven de cabello negro realizando ejercicios de distensión muscular en unos aparatos vigilada de cerca por el hombre rubio y el médico de cabello azul.

-Muy bien, terminamos la serie de repeticiones Reiko, lo has hecho bien, tengo que felicitarte por todo esto, además te vi llegar en tu Mc Laren negro, me encanta que estés integrándote a la vida cotidiana tan bien. -explica Schneider desabrochando los arneses que penden de las piernas de la chica con los que había estado ejercitándose.

-Y no sabes de qué forma Franz, he estado corriendo de nuevo. -sonríe ella.

-Se supone que como tu terapeuta y sabiendo el motivo de tu lesión debería reprenderte por eso Reiko, pero como tu amigo creo que desde que has vuelto a correr tu ánimo ha mejorado, así como derrotas a las chicas Müller has avanzado en tu terapia. -explica el terapista.

-Gracias a tu ayuda y a la de Sepphir, las hidroterapias y la terapia eléctrica me han ayudado mucho.

-También es por tu esfuerzo Ginny, en verdad es sorprendente lo que has logrado. -termina Zafiro.

-A mí todavía no me parece suficiente Sepphir, me gustaría… volver a intentarlo con las barras paralelas. -pide ella; tanto el terapeuta como el médico se miran dudosos.

-Ginny, la última vez te lastimaste por la caída, por eso suspendimos el ejercicio hasta tonificar los músculos. -reitera Zafiro.

-Lo sé Sepphir, pero ayer en la noche… me desperté porque… estaba sintiendo algo en las piernas. -confiesa ella.

-Eso no es posible, no con el grado de tu lesión. -insiste el joven Schwarzmond.

-Pero lo sentí Sepphir, lo sentí, una parte de mi pierna se movía, como un espasmo, me quité las sábanas y entonces lo sentí, hasta mis rodillas, una sensación de fuego dentro, como algo que me quemaba, y mis músculos se movían por si solos como si temblaran, como pasa luego de mucho esfuerzo físico. -explica ella.

-Yo te creo. -dice una voz grave tras ellos y la silueta alta del doctor Buhl se destaca en el dintel llevando unos papeles en su mano.

-¡Maestro!. -asombrado Zafiro.

-Dije que te creo Reiko, porque es verdad, tengo las últimas pruebas neurológicas y los resultados comparativos con la terapia de estimulación eléctrica de Sepphir, hay una posibilidad de que lo que sentiste anoche sea el resultado de todos nuestros esfuerzos, puede ser que las conexiones neuronales dañadas estén comenzando a recordad el camino. -explica el especialista, el rostro de Rei parece mucho más animado y una sonrisa se forma en ella.

-Quiero intentar otra vez en ejercicio en las barras, ¡Por favor doctor Buh! ¡Sé que puedo!. -dice ella tomando la mano de Buhl, este sonríe ante la fuerza del apretón de manos de ella.

-Hazlo entonces Reiko. -cede él.

-¡Pero maestro! ¡Sabe las consecuencias que una mala caída tendría en la rehabilitación!. -se alarma Zafiro.

-Doctor Buhl, Sepphir tiene razón, si ella se lesiona al intentarlo podríamos retroceder todo lo que hemos avanzado. -insiste Schneider. Buhl se hinca en el suelo a la altura de Rei y la mira con sus ojos verdes penetrantes, sujetando sus manos.

-Reiko, ellos tiene razón, no te ocultaré lo peligroso que es, sabes cómo te pusiste luego de aquella caída, cuando suspendimos los ejercicios, regresaron los dolores, intentarlo otra vez es peligroso, pero también, puede ser que ese camino que se cortó en tus terminales nerviosas de golpe, esté intentando regresar, y que solo haya una oportunidad de restaurarlo… ¿Quieres asumir el riesgo?.

-Sí. -dice ella sin dudarlo.

-Entonces prepárenla.. -determina Buhl, ni Zafiro ni Schneider se mueven de lugar dudando de las palabras del especialista. -¿No escucharon? ¿Sepphir, Franz?... dije que la preparen, Reiko lo intentará de nuevo, asumimos ella y yo los riesgos. -decidido el médico, al fin Schneider es el primero que se mueve en dirección a la silla de Rei y la acerca al lugar de las barras.

-Maestro, jamás he dudad de Usted, pero esta vez no puedo dejar que ella lo haga, ¡Es insensato!. -reclama evidentemente preocupado Zafiro, el médico sonríe y le alarga los papeles.

-Entiendo tu preocupación Sepphir, pero creo que mientras ella lo intenta debes ver los nuevos estudios, y si es posible, comenzar a creer en los milagros. -le dice Buhl alargándole el sobre amarillo, luego se acerca a la barra en donde ya Schneider a ayudado a Rei a colocarse deteniéndola de la cintura, Buhl se coloca al final del largo camino de la última barra, la más larga destinada a los pacientes más avanzados en su rehabilitación, cuatro metros lo separan de Rei.

-¡Vamos Reiko! ¡Es el momento! ¡Muéstrale a tu cuerpo todo lo que había olvidado!. -grita Buhl en alemán; Rei respira hondo del otro lado aún sujeta por Schneider.

-Madre, tías, toda la fuerza que necesito está dentro de mí, lo sé, tengo que poder, sé que debo poder… ¡Rin, Pyo, To, Sha, Kai, Jin, Retsu, Sai, Zen!. -dice ella la oración shintoista de los nueve sellos, toda la fuerza de que es capaz parece regresar a ella, se siente llena de energía y hace fuerza con sus brazos deteniéndose sola, asombrado el terapeuta se aleja soltándola…

-¡Imposible!. -murmura Schneider, alejado de él, Zafiro que mira las nuevas pruebas de resonancia magnética las cuales sacó del sobre solo puede decir la misma palabra.

-¡Imposible!. -y en la barral la joven que suda copiosamente debe decir justo lo contrario.

-¡Puedo hacerlo! ¡Debo hacerlo!. -se repite ella en japonés aquella consigna mientras sus ojos amatista de clavan en la alta figura de Buhl que la espera al final del camino.

-Vamos Reiko… haz posible lo imposible… ¡Vamos!. -premia el especialista y su voz resuena por la vacía sala de terapias del hospital.

Hospital Central, Tokyo Japón.

Serena se encuentra sumamente preocupada, está en la sala de operaciones con una bata y su cabello dentro de un gorro, una gran pantalla le impide ver el trabajo que los médicos hacen, respira agitadamente y suda mucho, el sonido de los aparatos que monitorean sus signos vitales la desespera, su corazón late aceleradamente mientras ella se pregunta qué puede estar pasando.

-Madre… tías… ayúdenme en este momento, protejan a mi hija, Rei, hermana… cuida desde donde estés de tu ahijada. -murmura la joven madre, hasta que una mano enguantada sujeta la suya y los ojos azules aterrados de Serena se cruzan con los orbes dorados que reconoce al momento. -¡Nataku!. -dice el nombre llorosa. -¡Estás aquí!.

-Aquí estoy Serena, cálmate, lamento ser yo y no el imbécil de tu marido el que venga a animarte, pero no lo pudimos localizar. -se excusa él.

-Me alegra que seas tú, no sé si con Darien habría soportado la presión al sentirlo cerca. -Nataku se pregunta qué querrán decir aquellas palabras pero sabe que no es momento, aun cubierto con la máscara, la bata y el gorro que solo deja ver sus ojos.

-Pues bien linda, la oración que dijiste cuando llegué, también la he hecho yo, de alguna forma siento al fuerza de mi Fénix con nosotros, sé que ella cuidará de ti y de Serenity, estaré aquí con las dos. -promete Nataku, una enfermera limpia el sudor de Serena.

-No falta mucha señora. -le dice la enfermera, Serena sonríe forzadamente, hasta que en medio del lugar el llanto del bebé se escucha con fuerza, Serena presiona la mano enguantada de Nataku.

-¡La escuchas! ¡La escuchas Nataku! ¡Es mi hija!. -dice con lágrimas en los ojos ella, el azorado chico a su lado no logra articular palabra, solo presiona igual la mano de la joven madre porque siente que el que se va a desvanecer es él, no pueden ver nada en concreto debido a la pantalla que cubre el trabajo de los médicos. -¡Nataku! ¡Tráeme a mi hija por favor!. -suplica Serena, el chico asiente con una cabezada y se acerca a donde los médicos trabajan, contiene su asombro al ver la sangre en las manos de estos, pero sus ojos dorados se clavan en el lugar en que Ami, cubierta con la bata y ayudada por unas enfermeras asea al pequeño ser que llora con una fuerza tan grande que Nataku siente palpitar su corazón al ritmo del llanto de ese pequeño ser humano. Se acerca al lugar en que las enfermeras envuelven a la niña en unas mantas blancas, Ami la abraza y luego mira a Nataku.

-Creo que Serena se sentirá más tranquila si tú le entregas a su hija. -dice Ami y acercándose pone a la pequeña en brazos de Nataku quien torpemente la recibe, como quien tomara algo de cristal, inseguro y vacilante, pero al solo contacto de aquel pequeño ser en sus brazos, siente que en verdad los milagros existen, y lentamente se acerca a Serena quien estira los brazos con desesperación.

-Serenity, te presento a tu mamá. -dice Nataku emocionado poniendo a la bebé en brazos de su madre; Serena la recibe, y la misma energía fuerte e intensa que recorrió a Nataku la llena ahora, las lágrimas corren por sus mejillas, y la pequeña deja de llorar al sentir el calor de su madre, Nataku a su lado contempla la escena casi a punto del llanto.

-Mi hija, mi pequeña, estás a mi lado.- le dice Serena a su bebé que la contempla en silencio.

-Tiene los ojos igual a los tuyos Serena, quizá un poco más claros… pero es tu misma mirada, lo cual es una fortuna, es la nena más hermosa del mundo. -acaricia Nataku la carita de la recién nacida. La emoción es muy intensa, en ese momento ella solo piensa en dos personas que le gustaría tener a su lado, una de ellas separada por la muerte, otra… su solo nombre le parecía ahora prohibido e impensable, pero a pesar de todo lo dijo.

-Owen… Rei… -Nataku no pudo evitar escucharla decir aquello, y sonríe, sabe que no es momento de decirle nada, pero ahora que le peligro ha pasado, ya se encargaría él de aclarar las cosas.-Rei, hermana, se que tú cuidarás de tu ahijada desde donde estés.

-Serena, debo llevarme a la pequeña, no será por mucho pero tú tienes aún que recuperarte. -insiste Ami, tomando a la niña en sus brazos y luego hace una señal a la enfermera que inyecta una sustancia en el suero, Serena se resiste un poco a que se lleven a su hija.

-Nataku… cuídala… -le dice ya cayendo en el letargo del sueño por la anestesia.

-No te preocupes, lo haré, es mi ahijada, tranquila. -acaricia él la frente de la chica, quien cae al fin en el sueño pesado propio de la anestesia, luego él sale tras Ami quien lleva a la pequeña en sus brazos.

Hospital University Clinic Heidelberg Alemania.

Rei se sujeta de los fríos barrotes metálicos haciendo un enorme esfuerzo, los músculos de sus brazos se marcan terriblemente y el sudor corre pos su rostro, ya ha hecho esto antes, pero siempre cae al avanzar porque sus piernas no le responden, sabe que ahora es diferente, que ahora no debe solo arrastrarlas sino obligarlas a moverse, ayer en la noche ella sintió ese calor, esa fuerza perdida, ese camino ardiente en la sangre de su cintura a sus pies, y tiene que sentirlo de nuevo.

-Ginny. -preocupado Zafiro dando un paso al frente, pero al momento es detenido por Buhl.

-No Sepphir, déjala, su cuerpo necesita esta presión para reaccionar, ella puede. -añade el especialista. Zafiro está consternado, al igual que Schneider, Rei avanza un poco con sus brazos pero pierde el equilibrio y parece que caerá, sin embargo se detiene, con los codos doblados en las barras de metal, abre los ojos, y Zafiro jura que dentro de las pupilas moradas arde una incendio devastador. Un grito se escucha por la vacía sala de terapias, y la joven siente otra vez lo mismo, esa sensación caliente que se desprende de su cintura y recorre sus piernas hasta la punta de sus pies, como si un líquido llameante fluyera dentro de su cuerpo haciéndola sentir, y el milagro ocurre, delante de los tres hombres que la miran asombrados, ella se apoya en su pierna derecha que se mueve lentamente hasta doblar la rodilla.

-¡Por Dios! ¡Lo hizo! -se asombra Franz Schneider quien cerca de la chica mira todo detenidamente y cree ver a su alrededor una extraña aura roja y cálida; Rei respirando con dificultad se obliga a si misma a levantarse, ahora no solo apoyada en sus brazos sino en la recién adquirida fuerza de sus piernas, también su pierna izquierda se tensa y a pesar del dolor y el esfuerzo, la dobla logrando erguirse.

-¡Ahora hazlo Reiko! ¡camina hacia mí! -grita Buhl impulsivamente emocionado por la maravilla que está contemplando y llama a Rei desde el final del camino de barras plateadas. Ella se sujeta de estas y débilmente, como un bebé inseguro, obliga a su cuerpo a que con la recién adquirida fuerza mueva sus piernas, es muy poco lo que logra moverlas, casi nada levantarlas del suelo levemente y avanzar un paso, después cae al suelo, Zafiro no soporta más.

-¡Ginny!. -grita y corre a su lado, se hinca en el suelo y tomándola en sus brazos la levanta; ella lanza sus ojos hacia arriba mirando al joven, y este se asombra de verla sonreír.

-Lo hice Sepphir… -murmura débilmente. -¡Lo hice!. -Buhl y Schneider llegan al lado de Zafiro que ya camina con ella hacia uno de los sillones en donde la deja con sumo cuidado, Adolf Buhl se acerca a ella y tomando sus manos las besa con respeto.

-Eres la mujer más fuerte que conozco Reiko, como tu médico estoy sorprendido, como tu amigo, orgulloso. -dice el canoso especialista, Schneider no puede evitar derramar una lágrima, Rei lo mira y le sonríe.

-Franz… ¿Estás llorando?... -pregunta al musculoso y enorme alemán que hace un gran contraste entre su apariencia y el llanto.

-Lo siento Reiko, no es normal esto en mí, pero tu esfuerzo es sencillamente conmovedor, acabamos de presenciar un milagro. -dice hincándose en el suelo el terapista y con sus manos hábiles examina las piernas de la chica. -¿Qué sientes?... -pregunta presionando el muslo de la pierna izquierda, Rei sonríe.

-Siento tus manos Franz, están heladas… siento… ¡Siento tus dedos!. -dice ella, el terapista mira a Buhl que asiente con la cabeza.

-Habrá que hacer exámenes de nuevo, detalladamente, pero todo da a indicar que lo hiciste Reiko.

-Lo hicimos todos juntos Doctor Buhl, Franz… Sepphir… -dice la chica tenida en el sillón tomando la mano de Zafiro, que le sonríe emocionado.

-Esto es solo el inicio Reiko, la recuperación de la sensibilidad y la fuerza serán paulatinas, deberás aprender de nuevo a caminar, primero con muletas, después con bastón y si todo va bien quizá en algunos meses puedas caminar de nuevo. -explica Zafiro.

-Ahora, hay algo que quiero pedirles a los tres, no quiero que se entere nadie fuera de nosotros de mis avances.

-Pero Ginny… ¿Ni siquiera "Thunder"?. -se asombra Zafiro.

-Ni siquiera papá, ni Meiou, ni las chicas, solo nosotros lo sabremos, seguiré viniendo a las terapias todos los días, y seguiré esforzándome por caminar, hasta que pueda hacerlo del todo bien, quiero darles a todos la sorpresa. -pide ella. -por favor…

-Por mi está bien Reiko, así tendrás una mayor motivación. -sonríe Schneider.

-Aunque no esté de acuerdo en mentirle al señor Hasegawa, creo que es lo menos que te debo a cambio de tu esfuerzo hija. -termina Buhl poniendo su mano en el hombro de Rei.

-¿Sepphir?. -pide ella al joven médico a su lado mirándolo con una súplica en cada ojo, el chico sabe que él no tiene voluntad cuando ella lo mira así, y sonriente acaricia el rostro de ella.

-Yo hago todo lo que tú quieras Ginny.

-Gracias, a los tres, en verdad jamás en mi vida olvidaré este día. -dice Rei sonriendo.

-Bueno, sé que no están permitidas las celebraciones aquí, pero tengo guardado un vino tinto delicioso en mi consultorio y creo que los cuatro merecemos un brindis, porque hoy, Nueve de Julio, Reiko venció a uno de sus enemigos más fuertes, la parálisis, así que los invito a todos a brindar. -propone Buhl.

-Excelente idea doctor, iré por la silla. -se anima Schneider. Buhl se adelanta a abrir las puertas del lugar, Zafiro sigue al lado de Rei.

-Vencí a uno de mis enemigos, pero aún faltan otros aún más fuertes. -dice ella con decisión y fuerza que intriga a Zafiro.

-¿Nataku?. -se atreve a preguntar él sin poder contenerse.

-Él… y alguien más. -son las últimas palabras de Rei dichas con una ira y una furia que aterran al médico, pero su charla se corta cuando Schneider llega con la silla y colocando en ella a Rei salen de la sala de terapias perdiéndose por el pasillo, mientras los médicos y el terapista hablan de mil cosas en alemán sobre la milagrosa recuperación y sus posibles explicaciones médicas, el rubio empuja la silla de ruedas por los pasillos de lozas blanquecinas, la mente de Rei Hino sin querer viaja ahora al lugar en que desearía estar más que nunca…

-Ahora nada me detendrá para hacer pagar a Nataku… a Chikane Yamada… y a… y…-no se atreve a pronunciar el tercer nombre y mueve negativamente la cabeza. -¿Será verdad que tú también ayudaste a deshacerte de mí… Serena?. -pregunta ella con amargura mirando la noche oscura sin luna que se cierne sobre Heidelberg y se puede ver por los ventanales del hospital.

Tokio, Japón, seis días después.

Serena Tsukino termina de arreglarse frente al espejo, su cabello dorado ahora le llega hasta debajo de los hombros y lo peina con cuidado con unos prendedores, lleva un sencillo vestido rosa de tirantes que resalta la palidez de su piel y le confiere el aspecto encantador de un hada. Coloca sus aretes con forma de luna; tras ella Darien vestido correctamente con su uniforme de gala de piloto de aviador, toma en sus brazos y acuna a la bebé rubia que llora con fuerza.

-Vamos mi princesita... ¿Qué te pasa?... acabas de comer… ¿Por qué llorará así?. -dice con ternura el joven de cabello negro paseando a la nena, que envuelta en una cobijita rosa llora y se mueve inquieta, Serena sonríe y se acerca a Darien.

-Dámela. -pide ella y su marido pone a la nena en brazos de su madre.

-No puedo creer que un ángel tan hermoso como este y tan pequeño grite con tanta fuerza. -se queja Darien acariciando la mejilla de la niña; desde que había llegado de la base con su flamante permiso de seis meses para disfrutar de su paternidad, no se había despegado de Serena y de la niña, a pesar de no haber estado en el parto, él y Tamahome habían ido a ver a la bebe que reposaba en los cuneros y Darien desde que la cargó por vez primera se sintió el hombre más feliz de la tierra. Ahora para el joven Chiba no había más felicidad que pasara las horas con su esposa y su hija.

-Algo debe querer, creo que se ha acostumbrado mucho a Nataku. -Se atreve Serena a decir, el ceño de Darien se frunce un poco, a pesar de estar agradecido con el joven Yamada por lo mucho que hizo por su familia y habérselo dicho el día del nacimiento de Serenity en el hospital acompañado de un abrazo sincero, aún le molestaba saber que Nataku había estado en el nacimiento de su hija y no él.

-Yamada se ha tomado muy en serio el papel de padrino… a veces demasiado, ¿Viste el poni que trajo esta mañana?... lo dejaron en el jardín…¡Un poni!... ¿Qué está pensado?. -se queja Darien, Serena ríe discretamente.

-Nataku tiene formas muy especiales de mostrar su cariño por Serenity, él la adora y a ella parece gustarle mucho que la cargue, solo con Nataku deja de llorar, de ser un día normal ya estaría él aquí para darle el biberón de las seis de la tarde. -comenta Serena poniendo a la bebé sobre la cama. Serenity mueve sus manitas regordetas y rosadas jugando con el dije con forma de estrella roja que cuelga de su pecho y que su madre le había puesto en cuando pudo tenerla en sus brazos como recuerdo y homenaje a Rei, la bebé lleva un coqueto ropón rosado.

-Serena, ¿En verdad te sientes bien para ir a la inauguración?. -pregunta sinceramente preocupado Darien.

-Lo estoy Darien, escuchaste al doctor Kawasaki, pasados cinco días puedo rehacer mi vida normal, claro que sin esfuerzos, pero ya puedo salir, además no puedo dejar de ir a ese evento, Nataku ha trabajado muy duro, y además se lo debo a Rei. -explica Serena colocando una manta con capuchita en la cabeza rubia de Serenity que intenta seguir el movimiento de su madre con sus ojitos azules que aun no ven.

-Serena, mi padre me ha contado algo importante, es sobre esas salidas misteriosas que él y tío Taichi hacían en mi ausencia y que no te explicabas y creo que debes saberlo; la familia de papá es una familia de mucho dinero, papá era hijo único, pero al parecer cuando se casó con mamá mis abuelos lo desconocieron, querían para él un matrimonio que aportara fortuna o un título noble.

-Algo me comentó mamá alguna vez sobre la historia de tía Hiroko y todo lo que ella y tu padre lucharon por estar juntos. -asiente Serena.

-Bien, el punto es que mis abuelos desheredaron a papá, pero me nombraron heredero a mí. -comenta el joven; Serena lo mira asombrada. -tampoco lo sabía, ni yo ni papá, hasta que él regresó a Japón, el abogado de mi abuela que acaba de morir, lo buscó y se lo dijo, papá fue a Yokohama donde vivían mis abuelos a arreglar todo lo legal con tío Taichi, es una fortuna considerable, que incluye una casa en Yokohama y varias propiedades aquí, así como acciones de una empresa de telefonía. -explica Darien.

-Me alegro por ti Darien, a fin de cuentas es lo que te corresponde. -le dice ella sinceramente.

-Lo que quiero discutir contigo, es la posibilidad de nombrar como mi heredera a mi hija. –agrega con ímpetu Darien, Serena lo mira asombrada, no tanto por la idea como por la forma como Darien ha dicho las palabras "Mi hija". -¿Qué te parece?. -pregunta él tomando las manos de Serena que tiemblan mucho.

-Darien yo… yo… no sé qué decirte… no hemos discutido ya la posibilidad de aclarar la paternidad de… -la mano de Darien se posa en los labios de Serena.

-No lo digas, por favor Serena no lo digas, Serenity es mi hija y punto, no deseo saber más.

-Darien… -angustiada ella.

-Quería que supieras eso, porque papá y yo estamos decididos, Serenity Chiba será la heredera universal de la fortuna de la familia Chiba, la cual podrá disponer en cuanto sea mayor de edad. -decidido el aviador. Serena siente un agudo dolor en su corazón, el mismo que sentía siempre que Darien se refería con tanta seguridad de la paternidad de la niña, la sensación de que no es justo ni apropiado todo esto y de que en parte ella es responsable de que las cosas hayan llegado a ese grado; abre la boca para decir algo pero el sonido de alguien que llama a la puerta de su habitación le impide decirlo.

-¿Se puede?... -dice entrando en el lugar Nataku Yamada vestido elegantemente de traje de etiqueta negro. -lamento interrumpir pero vengo por mi pequeñita para llevarla a la inauguración, ella es la estrella de la noche. -dice el chico, Darien lo mira molesto.

-¿Nadie te ha enseñado a entender el concepto de privacidad Yamada?. -ofendido el aviador tomando su gorra. -además a mi esposa y mi hija las llevo yo.

-Lamento si te molesta Chiba pero ya le he dicho a Serena que las llevo yo. -con actitud de reto Nataku, los ojos dorados del joven Yamada de cruzan con furia con las pupilas azules de Darien, y la bebé al escuchar las voces altas llora.

-Darien, por favor, no discutan, es mejor que todos vayamos en el "Tiger". -trata de conciliar Serena.

-De ningún modo, a mi familia la llevo yo. -insiste Darien.

-Irá Serena si desea, a mi pequeña nadie se la lleva más que su padrino. -insiste Nataku y acercándose a la bebé la toma en sus brazos. -¡Como estás! No hay derecho señorita linda, cada día que pasa estás más grande y más bella. -dice el joven de cabello platinado alzando a la bebé quien deja de llorar, Darien se molesta y aprieta los puños, pero Serena lo detiene.

-Darien, yo iré contigo si deseas, a la niña se la puede llevar Nataku.

-¿Estás loca?... Mi hija es una recién nacida y Yamada no sabe cómo cuidar de ella.

-Luna irá con él si eso te tiene más tranquilo. -opina Serena, Nataku ignorando la discusión de los esposos mece a la bebé en sus brazos tarareando una canción. -por favor Darien. -insiste ella, este de mala manera se pone su gorra.

-Te esperaré abajo. -dice y sale de la habitación cerrándola con fuerza y dando un portazo.

-¿Se enojó el señor aviador?. -dice Nataku burlón, Serena se acerca a él mirándolo molesta.

-Nataku, no quiero creer que hiciste esto a propósito. -lo reta Serena, el joven sonríe de lado.

-En parte, pero también lo hice por venir a ver a mi pequeña, estuve tan ocupado hoy que no la había visto. -Serena sonríe al ver el cariño de Nataku por su hija, entonces el joven repara en la estrella roja que cuelga de su pecho. -Serena… ¿Le pusiste el dije de mi Fénix?. -emocionado Nataku, Serena se acerca él.

-Lo hice, no hay mejor símbolo de protección para ella que este, sé que Rei cuida de ella, lo siento. -añade Serena mirando amorosa a su bebé en brazos de Nataku, este sonríe.

-Gracias por eso Serena. -emocionado el chico. -este día es muy importante para mí, se realiza uno de los sueños de mi Fénix, y quiero que las dos personas más importantes para mí, Serenity y tú por supuesto, estén a mi lado, así la siento cerca. -termina melancólico él. Serena se conmueve igual pero no quiere llorar y limpia la lágrima traicionera que asoma a sus ojos.

-Este día no debemos llorar Nataku, es un día feliz.

-En eso tienes razón, no dejaremos entrar a la tristeza, es mejor irnos si queremos llegar a tiempo. -comenta Nataku, Serena toma la pañalera de su bebé y ella y el joven salen de la habitación, Nataku lleva a la niña en sus brazos. -Serena, gracias por ayudarme a tener una razón para seguir adelante.

-No, gracias a ti por aceptarlo Nataku, juntos conservaremos la memoria de Rei por siempre. -agrega ella bajando las escaleras junto con el chico. Abajo Darien y Luna los aguardan ya listos para salir, al apagar las luces de la mansión Tsukino y un rayo de luna entra por la ventana alumbrando el colgante rojizo del cuello de la bebé que ilumina con brillos rojos el rostro angelical de Serenity en brazos de Nataku.

-Fénix, ahora te siento más cerca de mí. -murmura el chico al ver a la bebé, luego al puerta se cierra y todos salen rumbo a la inauguración del ala de pediatría del Hospital Central.

NOTAS DE AUTOR: Lamentamos la demora pero la semana pasada algo tenía Fanfiction que no dejaba subir docs, se restableció después pero decidimos esperar y darle su justo tiempo al capítulo, por cierto uno de los más difíciles de escribir de todo SRR, llenos de muchas emociones y sentimientos diversos y encontrados, que esperamos haya cumplido su objetivo y sea como su nombre lo dice el preámbulo de un futuro que pinta demasiado intenso para todos, dos nacimientos y un renacimiento, que serán decisivos en esta historia.

Sin más y entregando la dosis de SRR adecuada, nos despedimos de Ustedes agradeciendo a todos por su apoyo a nuestra historia, Susy Tortoise, sabes que siempre serás la fan no. 1 de SRR, y ahora directora del club ANTIPELIRROJAS de todo SRR para quien desee unirse, Marta Tiger quiere la vicepresidencia…muajaja…

Lutien Phoenix, amiga, ya te extrañaba, tus comentarios siempre me dejan una gran sonrisa en los labios al notar como el esfuerzo que hacemos es recompensado con lectores como tú, Marcia, espero hayas perdonado a la Liga de Aces, Blue Moon Dancer, amiga, se que aunque no dejes comentarios siempre lees y agradezco siempre ver por allí tus opiniones, también creo lo de Kakyuu así que únete al club…jajaja Hermanita querida, se que odias a Kakyuu también pero créeme que su triunfo es solo momentáneo…¡GRACIAS A TODOS!!

Por cierto, Amix del alma…¡Fuiste el review No. 100! (Aplausos, trompetas y tambores) lo mereces…

ATTE: Zhudo y Leonor de Éboli