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-Cuando lo tengas en tu mano, llévate el corazón-

Capítulo 14: Desde que te perdí

"¿Qué no ves en lo que me convertí?
Un fantasma sin voz ni fe, una sombra de lo que fui".

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Nadie había querido decir nada.

Por más que Estoico había estado firme y sin mostrar emoción, su cara seria parecía un mascara.

Ya no había más remedio, la esposa del jefe, la segunda al mando, la que procuraba mantener la paz, se había ido.

-Todo listo, Estoico, a tu señal. –dijo el gran Bocón, apoyando la mano en la espalda de tu amigo.

El pelirojo asintió.

Habían pasado varias semanas desde que un dragón se llevó a Valka, Estoico había salido a buscarla, pero sin resultado, debía aceptar lo que había ocurrido.

"Val, por un momento pensé que el universo es pequeño y que podía encontrarte donde fuera, debo aceptar que ya no estas."

Bocón dijo algunas palabras, llenas de consuelo y de nostalgia.

Al finalizar, el jefe envió una flecha, con el listón de cabeza que ella usó en su boda para lanzarlo directo a un montón de canastas que flotaba en el mar.

Después de eso, le siguieron todos los aldeanos de Berk, tristes por la ausencia de ella, pero esperanzados en vengar su muerte at de la aniquilación de los dragones.

Gylda dejó un momento la canasta donde Hipo estaba y lanzó su flecha para que se perdiera en el mar, finalmente lo hizo y después volvió a cargar al bebé, lo único que Valka había dejado como legado.

El que estaba inconsolable era el Viejo Agrio, ese hombre que había perdido a su esposa muchos años atrás y ahora no sabía cómo lidiar con el dolor de nuevo.

Conforme las llamas consumieron los homenajes que se hicieron la gente se empezó a retirar.

-Lamento mucho lo de Valka, Estoico. –sabes que puedes contar con nosotros. –dijo Erick mientras le daba unas palmaditas en su espalda.

El pelirrojo, inanimado asintió.

-Gracias amigos, yo creo que sí necesitaré ayuda, al menos con Hipo, no sé cambiar pañales. –mencionó con un tono de gracia.

-Gylda y yo podemos ser de ayuda en eso, cuando necesites sólo dime. –recordó la antigua jefa de Bog Burglar, quien cargaba a la pequeña y traviesa Astrid.

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El que no entendía nada era Hipo.

Le había dado el collar que tanto tiempo y esfuerzo dedicó para realizarlo.

Los problemas en los que se metió parecían no haberle importado, simplemente Astrid le había dejado en claro que no lo quería.

¿Para eso su padre lo animó tanto?

¿Para que sufriera?

Eso no era lo peor, Dagur había venido a la firma de un tratado y lo había hecho sin rechistar, cosa de la que sospechó, pero en definitiva tramaba algo, sin embargo, cuando Astrid dijo que no aceptaba a Hipo le confesó que es porque Dagur le había ofrecido una vida de princesa, cosa que no creyó, pero que terminó aceptando cuando la vio marcharse en la armada de él.

-Astrid… sabes que me rompí y no te importó. –susurró, sentado en la mesa de su casa.

El frío se sentía cada vez más predominante.

Una tromba estaba por llegar y él sólo se lamentaba de las cosas.

Entró Estoico.

Pero a Hipo no le importó nada verlo allí, después de todo, él ya le había contado lo que ocurría.

Sin previo aviso, Estoico dio un golpe en la mesa, haciendo que Hipo se tambaleara.

-¿Qué piensas hacer? –preguntó directo y al grano.

-Na… busco medidas extremas. –ironizó de mala. -Hazme sobrevivir o dime ya cómo morir.

Estoico rodó los ojos.

-Hablo en serio.

-También yo papá. –reclamó. –Escucha, no sé cómo puedo seguir queriendo a una chica que lo único que ha hecho en su vida ha sido golpearme, ofenderme y despreciarme. Lo único que me queda hacer ahora es... es… limpiar mi sistema, romper su amor, desbaratar un recuerdo, hallar una desintoxicación…

-Hablas como un señor cuarentón al que dejaron.

-Pues así me siento, la ventaja es que tengo a Chimuelo, una isla a la que me puedo ir y mucho trabajo, así que…

-No Hipo. –detuvo Estoico antes de que se pusiera de pie. –Ve por ella, ve por lo que te pertenece.

-Papá, no empieces como los demás.

-Hipo, ya pasó una semana. A mí me sorprendió que ella quisiera irse con Dagur, pero piensa… tal vez la obligaron…

-Yo le pregunté.

-Hijo, obviamente si estaba amenazada no te iba a decir, tú tienes que ir por ella, por lo que es tuyo.

-De acuerdo, y dime, exactamente qué es lo que es mío… -exigió.

Estoico sonrió, su hijo estaba por hacer lo que él hizo en sus años de juventud.

-Tu corazón. Ella te lo robó, así que… ve por él y confirma y en verdad la amas. Si no vas, es porque no es así y la dejaras que destruya su vida al lado de un desquiciado y demente como Dagur.

Ese aliento fue el que él necesitó para tomar la decisión, después de todo, ¿qué le podía pasar?

No pasaba de que Astrid le diera un golpe, y si todo iba bien, sería un golpe por haber tardado tanto.

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Iba volando.

El frío estaba calándole los huesos, pero en medio de tanta confusión logró llegar a la isla donde estaba Dagur.

Y allí la vio.

Se acercó lentamente a donde ella estaba de espaldas y volteó a ver

-Astrid, hace días que… lo que quiero decir es que… desde que te perdí la luz murió, lo que quedó de mí se congeló y sólo, vengo por una explicación.

La rubia estaba aterrada.

En esos días lo único que había pedido es que él regresara por ella y la sacara de esa pesadilla. Se había mentalizado a olvidar, pero el olvido fragmenta el corazón.

-Dime, ¿sientes algo por mí? –preguntó Hipo, pensando que se fugan los sueños sin solución.

Astrid sonrió.

-Sí.

Pero se arrepintió de inmediato, por apareció Dagur justo detrás de él y preparó su ballesta.

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Notas de la autora:

Este capi hace alusión a mi otro fic de "Justo a tiempo", también para el reto del foro, el cual publiqué en enero, y también hace guiño a un fic que no se ha escrito pero que espero pronto lo haga, el cual se llamará "Cómo Romper un Corazón"

Esta escena quedará pendiente, por si desean saber qué pasó en mi loca cabecita, pues decirles que el desenlace ocurrirá en otro fic.

Nos vemos en la siguiente actualización, con el último capi de Cómo Robar un Corazón

Gracias por leer

Dios los bendiga

**Amai do**

Publicado: 30 de agosto de 2015