Género: Romance/Humor

Pareja: SasuHinaNaruSakuSasu (SasuHina, ¿NaruSaku?)

Autora: DarkAmy-chan (Amy-chan, Amita-chan, Dark Sakura)

Beta: Ero Konoha Girl (Mil Gracias)

- pensamientos

- "recuerdos"
- Hablan

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Los Personajes de Naruto no me pertenecen, son del Maestro Kishimoto

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Esclava Sexual

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En la tranquilidad de una habitación se podía escuchar la dulce tonada de un piano. Una suave brisa lograba colarse por la ventana, consiguiendo que una de las personas que yacía dormida entre las sábanas de aquella cama de dos plazas, se removiera intentando buscar la luz del día.

Un suave quejido salió de los labios de la mujer de cabello color azulino, al sentir un peso que le impedía moverse. Sus mejillas se tiñeron de rojo intenso al notar el pelo negro del que era su amo, al visualizar su apacible expresión mientras dormitaba sobre sus pechos

Los recuerdos de lo ocurrido entre ambos provocaron que los colores de sus pómulos, llegasen ahora hasta sus orejas.

...No te muevas tanto, Hinata. ─ Al escucharle, la chica se apartó rápidamente, llevándose la sábana para cubrir su cuerpo con ella. Quien había estado hace unos segundos durmiendo plácidamente, ahora se quejaba por el frío recibido. Sus ojos negros se centraron en quien le había arrebatado las cobijas, esta se hallaba sumida en su timidez, con su mirada puesta en su regazo. Su actuar solo provocaba que este sonriera con una de sus clásicas muecas. ─ ¿O quieres que te haga mover con razón?

Los ojos blancos de la Hyuuga reflejaron su sorpresa tras lo escuchado, profesando su constante timidez, comenzó a retroceder lentamente. Pero su intento se vio detenido por unos brazos que la tenían ahora atrapada contra la cabecera de la cama. Sus labios temblaban, sin saber realmente que decir. Su corazón comenzó a latir con intensidad al percibir como Sasuke acortaba la distancia entre sus rostros, al no poder despegar sus blancas perlas de los labios de este.

¿Por qué seguía profesando ese anhelo? ¿Por qué quería que sus bocas se fundieran una vez más?. Interrogantes que para la morena quedaron perdidas en alguna parte de sus pensares, tras percibir la lengua del chico pidiendo acceso a su boca.

¿No era así como debía sentirse solamente con el rubio de sus sueños? ¿Qué tanto le estaba afectando ese demonio a todo su cuerpo, como para desearlo nuevamente?.

Sus ojos blanquecinos mostraron su sorpresa tras lo pensado, cortando de paso aquello que había empezado quien ahora le veía con extrañeza. ¿Qué podía estar meditando su esclava, como para ruborizarse a tal extremo?.

N-No puede ser... .─ Meditaba la Hyuuga, ignorando por completo la interrogante mirada que su amo le profesaba. ─ ... ¿Tal vez me he vuelto una pervertida como él?

Tan metida en lo suyo se hallaba la chica, que no percato cuando el azabache se acercó sigilosamente, cosa que sus labios quedaran a la altura de su oído.

No me gusta que me ignoren, esclava ─ Le susurro este con su tono ronco, pero sin resultado alguno. Una sonrisa maliciosa comenzó a adornar su rostro, mientras una de sus manos comenzó a descender hasta colarse entre las sabanas que cubrían el cuerpo de quien había poseído hace unas horas atrás, encontrando sin problema alguno, el lugar deseado.

Una fuerte corriente atravesándole, volvió a la mujer de sus memorias, encontrándose con ese demonio muy cerca, demasiado a su parecer. Un suave gemido broto de sus labios inconscientemente. Fue en ese momento que se percato de donde provenía ese calor, que su cuerpo comenzaba a responder al roce que su amo daba a su sexo.

Sin siquiera pensarlo, su boca busco la de quien le provocaba tales sentires, sorprendiendo incluso a quien ahora le respondía tal inesperado acto. Aunque claro, eso no significaba que no le complaciese, ya que nuevamente rectificaba su creencia. Ella deseaba sus caricias, lo que le provocaba.

Ante su conclusión, la manera de actuar de ella con anterioridad vino a su mente. Era divertido poder leerla con tanta facilidad, las reacciones que tenía ante lo que estaba ocurriendo.

Me deseas ¿verdad? ─ Murmuro el azabache tras cortar el roce de sus bocas, pero sin cortar la distancia. La sorpresa no tardo en llegar a las expresiones de su compañera, acompañada por su clásica vergüenza. Pero cuando se disponía a desviar su mirada, su conciencia volvía a extraviarse al percibir como uno de los dedos del morocho se colaba entre sus piernas, sacándole de nueva cuenta un gemido ahogado. ─ Igual o más de lo que yo a ti, ¿no es así, Hinata?

No había manera de responder, no cuando su mano mandaba esos toques eléctricos a todo su ser, cada vez con más intensidad, con más rapidez. Tampoco era que pudiese, ya que su vergüenza no se lo permitiría, ya que incluso aún no podía creerlo, que él estaba en lo correcto.

Me detendré si no me dices...─ Susurro en su oído antes de que su mano tomara más velocidad, logrando sacar de la peli azul gemidos cada vez más intensos, que contenía mordiendo sus labios. Pero justo en el preciso momento en que noto como las paredes del interior apretaban a aquel intruso, sus movimientos se detuvieron como había anunciado. Con vergüenza la mujer poso sus blancas orbes sobre el, logrando que en sus labios se posara una mueca de ángel demonio. ─ ¿Deseas decirme algo, esclava?

La Hyuuga desvió su mirada con timidez mientras seguía mordía su labio inferior. El Uchiha sabía que ella anhelaba que siguiera, que todo su cuerpo se lo rogaba. No la había dejado terminar, lo cual estaba seguro que se sentía insatisfecha. Era humana después de todo. Pero no daría marcha atrás en sus vocablos, por mucho que encontraba irresistible verla morderse el labio con indecisión, no lo haría.

Los segundos pasaban, ambos seguían en la misma posición.

...S-Sasuke-sama...─ Logro pronunciar la morena con su rostro cabizbajo, tratando de ocultar de alguna manera su clara pena. Su voz había sonado tan bajo, que por un momento creyó que tendría que volver a llamarle, pero al escuchar como este emitía un Hmph, supo que no tendría que hacerlo. Apretando sus puños, trato de reunir las fuerzas decir lo siguiente, sin caer desmayada en el intento. ─...yo...yo...─ Expectante el de los ojos negros le veía tragar con dificultad. Era tan divertido para él ponerla en ese plan. ─...yo...le deseo. P-Por favor...

Con clara timidez la mujer se atrevió a levantar su mirada, añorando con todas sus fuerzas que este le hubiera escuchado, porque sabía que no podría volver a repetir esas palabras, no sin antes desfallecer por falta de aire.

Aquello fue suficiente para el Uchiha. La forma en que lo miraba, ese rubor impreso en sus pómulos. Ella era tan diferente a todas las mujeres con las que había estado, que le provocaba cosas tan confusas para su persona, sacándolo de su común reaccionar.

Con una sonrisa maliciosa en sus labios le acorralo contra el colchón, haciendo que sus sexos se rozasen a través de la sábana que cubría a la chica. Ahora el suspiro ahogado no provenía solo de los labios de Hinata, sino también su amo. Sus movimientos, la electricidad que les causaba con la sola fricción lograba encenderlos, que sus respiraciones se tornasen cada vez más intensas. Más cuando sus bocas se iban a juntar con necesidad, nuevamente unos golpes en la puerta les interrumpió.

Sasuke-kun, ¿Estas ahí?. ¿Has visto a Hinata? ─ El moreno, quien en un comienzo iba a volver a decir que ignorara el sonido de la puerta, se abstuvo de hacerlo al escucharle nombrar a su esclava. La susodicha se removió bajo su ser, inquieta al poder ser descubierta. ─ La he estado buscando, pero...

Así era. La angustia de la mujer de cabellos rosados fue tanta, que al notar como este no había respondido a sus llamados, tuvo que salir de la duda buscando a quien creía que podía estar con él. Claro que su sospecha se vio incrementada, al no hallarla en su alcoba.

Demonios. ─ Murmuro este antes de poner de pie, de arrebatarle a la peli azul las cubiertas y amarrársela en la cintura. Una vez listo, se dirigió a la puerta, para abrirla lo suficiente para atender a quien había osado estorbarle. ─ ¿Qué diablos quieres Sakura?

La nombrada se ruboriza al notar como le había atendido. Más su expresión cambio al recordar los gemidos que había escuchado tras la puerta. Estaba segura, que él se hallaba con una mujer, que esta podía ser su compañera de curso. Al no obtener una respuesta inmediata, con malhumor le informo que cerraría, que estaba ocupado y no perdería el tiempo. Pero en el instante que se disponía a hacerlo, la chica retomo su hablar.

Hinata, ¿la has visto? ─ Consulto. El Uchiha pudo notar la preocupación en sus expresiones. Era divertido todo aquello, la adrenalina de ser descubiertos en algo malo. Pero reprimió su sonrisa, y con su inexpresivo tono de voz se dispuso a responderle.

Claro, esta conmigo y estábamos pasándola muy bien, hasta que nos interrumpiste ─ Al escucharle, la morena, quien había estado escuchando todo, creyó que se desmayaría ahí mismo. ¿Cómo podía decirle eso?. Todos se enterarían, y ella caería muerta de la vergüenza.

No juegues conmigo, no es gracioso. ─ Murmuro la de los ojos color jade, tras bajar su mirada.

Entonces no preguntes estupideces. Ahora vete, que estoy ocupado. ─ Tras sus vocablos, cerró la puerta en la cara de la chica, quien apretaba sus puños conteniéndose de la frialdad con cual ese chico siempre la trataba.

Al voltear, los ojos negros del moreno se toparon con unos completamente opuestos sumidos en la amargura. Antes de que pudiese decir algo, la voz suave de la Hyuuga se hizo escuchar.

...N-No debería ser así con Sakura-san...─ En completo silencio este le veía apretar con sus manos, aquella almohada que ahora tapaba su figura. ─ Y-Yo...debo irme para prepararme. N-Naruto-kun dijo...

El entrecejo del azabache reflejo la molestia que experimento al escucharle nombrar a su esclava al idiota de su mejor amigo. ¿Por qué tenía que estar sacándolo siempre que estaba con él?

Has lo que quieras. ─ La mujer se sorprendió al notar la insensibilidad en la voz de este al hablarle, pero decidió ignorar aquello, ya que sabía que él había actuado mal; que estuvo bien en habérselo hecho saber. Por eso mismo después de salir de su impresión, se dispuso a coger sus ropas, para comenzar a vestirse. Pero sus blancas perlas volvieron a reflejar vergüenza mezclada con sorpresa, al sentir como era abrazada por la espalda. Podía percibir el respirar de su captor, muy cerca de su oído. ─ Solo recuerda, que este fin de semana eres solo mía.

S-Sasuke-sa...─ Su intento por sacar el habla, fue cortado al sentir ser volteada por quien nuevamente le robaba el aliento. Sus besos eran arrasadores, tanto que la mujer fue retrocediendo hasta quedar apoyada en una de las paredes de la habitación. Su corazón volvía a latir con intensidad al percibir como quien le besaba, rosaba con sus manos los costados de su cuerpo. Un suave quejido de su parte cortó lo que el chico había comenzado, al notar como de improvisto él la levantaba, provocando que ella rodeara con sus piernas las caderas de quien volvía a pedir con su lengua, un encuentro con la de su esclava.

Para que no se te olvide a quien perteneces, Hinata. ─ Mordiendo su labio, la morena contuvo un grito al sentirle dentro de ella de improvisto. Los gemidos de ambos fueron callados por los besos que el Uchiha le daba. Sus respiraciones tomaban intensidad a medida que este aumentaba la rapidez en sus embestidas. Solo el sonido de sus cuerpos chocando acompañado de la suave melodía del piano, era lo único que llenaba el lugar. ─ Eres...mía...

No había manera de pensar para ella, su mente se había apagado tras lo que estaba expresando su cuerpo. El placer que experimentaba de nueva cuenta era lo único que ocupaba sus sentidos.

...

Cabizbaja caminaba por los pasillos una chica de cabello color rosado. Sus hermosos ojos color jade reflejaban la amargura, el dolor que siempre le causaba la frialdad de quien quería.

Su cabeza estaba tan sumida en la amargura que profesaba, que no se percato de que alguien venía en sentido contrario, hasta que ambos se golpearon para caer sentados sobándose la zona magullada.

Sakura levanto su rostro para descargar contra quien no se había fijado en el camino, pero se detuvo al notar a una frágil chica de cabello corto. Su piel era bastante pálida, pero sus mejillas resplandecían en vergüenza.

S-Se parece a...─ Sacudió su cabeza en un intento de apartar esos pensamientos. Era bastante curioso, pero de ahí seguro no pasaba. Aunque también estaba la posibilidad de que solo fueran ideas suyas. Colocándose de pie, le tendió una mano a quien aún se hallaba sentada en el piso, tratando de acomodarse su vestido color beige. Al notar el gesto de la peli rosa, junto con su sonrisa, acepto su gesto situándose frente a ella. ─ Discúlpame, no viendo por donde iba...

La otra persona interrumpió su hablar, disponiendo a responderle tras negar con suavidad. Al verla de esa manera, tan femenina y ruborizada, fue imposible evitar pensar lo dulce que se veía.

Lo mismo digo, estaba pérdida en mis pensamientos...─ La extrañeza se situó en las facciones de la Haruno al notarla sonreír sigilosamente. ¿Qué podría causarle vergüenza y felicidad al mismo tiempo?. La respuesta llego a ella en un segundo: Un chico, ¿Qué otra cosa más podría ser?

Me llamo Sakura, ¿Cuál es tu nombre? ─ Le consulto con una sonrisa que fue correspondida.

Mi nombre es Saiko. Mucho gusto. ─ Tras estrecharse las manos, la de los ojos color jade recordó que esta noche celebrarían su cumpleaños, ¿Por qué no invitar a esa chica?. Después de todo lucia muy agradable.

Sabes, hoy en mi cumpleaños, ¿Por qué no vienes al salón de eventos? Ahí lo celebrare con unos amigos. ─ Tras salir de la sorpresa mezclada con felicidad, la mujer de cabellos negros agradeció la invitación, para luego decir que iría encantada.

...

Sus respiraciones se hallaban agitadas. Sus conciencias aún parecían perdidas en alguna parte del limbo tras llegar a la culminación. Aún permanecían de la misma manera. Sasuke tratando de recuperar el aliento, apoyado en el hueco del cuello de la morena, quien mantenía su cabeza en alto, mientras sus mejillas yacían ruborizadas no solo por la vergüenza.

¿Volviste, esclava? ─ Sabía que no obtendría respuesta, ya que lo más probable es que ella estuviera sumida en su timidez. Pero aquello solo le provocaba gracia al azabache, ya que eso le permitía jugar un poco más, teniendo como nueva meta hacerla sacar el hablar. Fue por eso que comenzó a besar su cuello, dando pequeñas lamidas de vez en cuando. ─ No te dejare ir hasta que me respondas.

Unos débiles gemidos salieron de los labios de morena, quien trataba de decirle que se detuviera, que tenían que alistarse para el cumpleaños de su compañera, pero solo lograba respirar agitadamente al percibir como nuevamente él recorría con sus manos, cada parte de su cuerpo.

D-Detente, por favor... ─ Una de sus clásicas sonrisas adorno las facciones del azabache, quien detuvo sus actos, para así volver su atención a la mujer que estaba entre sus brazos. Sus ojos se encontraron segundos después, instalándose el silencio entre ambos.

Al notar el estado en que esta se encontraba, Sasuke no puedo evitar pensar en lo sensual que podía verse con su cabello todo revuelto, pegado a algunas partes de su rostro por la transpiración. Sin siquiera pensarlo, volvió a besarla hasta que sus pulmones le pidieron traer oxigeno nuevamente.

Por ahora te dejare ir, pero una vez que termine la dichosa celebración, no podrás escapar ni un segundo. ─ Los pómulos de la chica se ruborizaron al extremo tras escucharle. Pero esos pensamientos se vieron cortados al sentirle salir de su interior. Conteniendo el aliento al percibir la falta de su calor, fue imposible evitar una leve incomodidad, pero nada preocupante. Sus ojos blanquecinos ahora se hallaban perdidos en la espalda del que era su amo, quien había comenzado a recoger sus ropas. ─ Otra cosa. Vas a ir al ginecólogo, para que te de pastillas anticonceptivas. ─ Al voltear a verla, noto como bajaba su mirada. Angustia, creyó ver eso impreso en sus blancas orbes. ─ No me gusta comer el dulce con envoltura, no es lo mismo.

E-Esta bien... ─ Susurro la chica tras unos segundos de silencio. En su mente estaba la idea de como poder hacerlo, ya que no podía pedirle a su padre que la llevase, la mataría si se enterase. Sin querer sus manos se apretaron por la incertidumbre.

Yo te llevare, si eso lo que te preocupa. ─ Al oírle decir aquello, Hinata no supo porque, pero no solo un gran alivio le inundo, si no también una extraña calidez invadió su pecho al notar esos ojos negros sobre los suyos. Sin siquiera pensarlo, sus movimientos le llevaron a abrazar a quien ahora no podía salir dé la impresión. Sasuke había perdido el habla tras escuchar agradecerle. ¿Cómo podía decirle eso, si todo lo estaba haciendo en su propio beneficio?. ─ Si sigues haciendo eso, no iremos a la fiesta de Sakura.

Sus vocablos fueron suficientes para la mujer le soltara, para que se alejara su suficiente para verle a la cara. Ella seguía con esa vergüenza impresa en sus pómulos. Era tan extraña, tan diferente a las demás.

...

Sabía que no debía estar molesto, que era obvio que ese sujeto trataría de mantenerla lo más lejos de su persona, pero no despegarse de su lado desde que habían llegado al salón de eventos, ya lo estaba sacando de quicio.

Ese perro es mucho más irritante que el idiota de Naruto.─ Sus ojos negros buscaron intrigado por este ultimo, sin poder dar con él. ¿Por qué estaría atrasado, quien más había esperado ese momento?. En ese instante, sintió un suave golpe en su hombro, provocando que girase para ver quien era. Su mirada se encontró con la de su mejor amigo. Sin cambio en sus expresiones le consulto adonde había estado. Pero solo recibió una mueca alarmarte por parte de la otra persona, la cual hizo que le viese con molestia.

Creo que este lugar esta embrujado, Sasuke ─ Ante lo escuchado el nombrado se dio un golpe mental. No podía creer que tan tonto podía ser su compañero, como se relacionaba con personas como él. ─ ¿Te acuerdas que iba a ir a las aguas termales?. ─ Al no obtener respuesta de su amigo, el Uzumaki prosiguió con su relato. ─ Pues no me creerás que de la nada, se apareció una hermosa chica de cabello negro. Bueno, tampoco la vi de cuerpo completo, pero su cara...

Sasuke-kun, Naruto, quiero presentarles a una nueva amiga. ─ Antes de que pudiese decir algo más, su rubio amigo se encontraba señalando a la mujer que aparecía atrás de la chica que quería. Los pómulos de esta se encendieron al visualizar a ese chico de ojos azules.

Tú eres, tú eres... ¡la fantasma! ─ Ante lo escuchado, el azabache llevo una de sus manos a su cabeza. El dolor en esta se hacia presente. Entretanto la del cabello rosa observaba al rubio y la chica en cuestión, sin comprender ¿Es que se conocían?.

P-Puedo demostrarle a N-Naruto-kun, que no soy lo que cree. ─ Todo fue muy rápido para los presentes. Ni cuenta se dieron cuando la mujer se había situado adelante del susodicho, menos cuando había posado sin vacilar sus labios sobre los de este.

Todos los del lugar quedaron estupefactos observando la escena., aunque no más asombrados que el chico en cuestión, quien siquiera se movía, hasta que un fuerte golpe se escucho. De pronto el rubio se hallaba pegado en el suelo, mientras Sakura se encontraba visiblemente enfadada y volteaba para comenzar a alejarse, dejando a una sorprendida pelinegra quien se inclinaba para ver si la persona que había besado se hallaba consiente.

Los ojos del Uchiha buscaron a la que era su esclava, encontrando sus blancas perlas puestas sobre quien aún no recuperaba sus cinco sentidos. En estas lograba apreciarse la preocupación que siempre tenía por este. Inconscientemente las manos de su amo se apretaron por la molestia que experimentaba.

...

Después de lo ocurrido pronto todos siguieron con sus conversaciones, preparando sus regalos para entregárselos a quien cumplía diecisiete años de vida. Mientras, el moreno de ojos oscuros se encontraba apoyado en una de las paredes del lugar, viendo como su esclava se reía por algunas de las bromas que Kiba seguro le contaba. Estaba harto de todo eso. No hallaba la hora de que todos saludaran a la cumpleañera, para poder largarse a saciar su deseo el resto del fin de semana.

¡Hora de los regalos! ─ Grito entre la multitud de los ojos azulinos, atrayendo la atención de todos. Las mejillas de Sakura se tiñeron de rosa pálido ante sus vocablos, sonriendo después al pensar lo mucho que siempre ha estado ese chico para ella. Pero esa expresión se vio apagada al recordar el beso que su nueva conocida le había dado. Ni siquiera supo porque de pronto su codo estaba sobre la cabeza de su amigo. Había actuado sin pensar, fue una simple reacción.

Así fue como uno a uno sus compañeros que llevaron algún presente, le fueron entregando sus obsequios, llegando el turno de uno de sus más cercanos.

Este obsequio fue gracias a la ayuda de Hinata. ─ Los pómulos de la nombrada tomaron un rosa pálido, el cual se vio fortalecido al notar las miradas de todos sobre su persona. Sin esperar un segundo, bajo su rostro en un intento por ocultar su vergüenza. ─ En un comienzo no sabía que regalarte Sakura-chan, recorrimos muchas tiendas sin dar con lo indicado...

Al escucharle aquello, la sorpresa se instalo en las facciones del azabache. No podía creer lo que estaba escuchando.

¿Cómo pudo aceptar salir con él, solo por elegir un regalo para otra persona? ─ Meditaba sin despegar su oscura mirada de quien aún se hallaba sumida en su timidez. ─ ¿Qué tan idiota puedes ser, Hinata?

A paso decidido, aprovechando que todos estaban atentos del discurso sobre la travesía de hallar un buen obsequio que Naruto se hallaba relatando, el Uchiha aprovecho para acercarse a la que era su esclava. Asombrada esta poso su atención en él, al notar su cercanía.

En diez minutos te quiero ver en el pasillo. ─ Le murmuro lo suficientemente suave, cosa que sólo ella escuchase. ─ Saldré antes, para no levantar sospechas.

Tras sus vocablos la Hyuuga le observo hasta verle desaparecer por la puerta de entrada. Había llegado el momento, y no podía controlar los latidos de su corazón. Estaba nerviosa por lo que este podría tener preparado, porque sus compañeros podían darse cuenta de lo que estaba pasando. Respiro profundamente en un intento de calmarse, pero eso se vio remplazado por amargura al apreciar a la cumpleañera. Había lucido tan feliz al recibir el regalo de Naruto, pero luego sus ojos verdes parecieron buscar a alguien, hallando solo un espacio vacío.

Los puños de Hinata se tensaron. No podía creer lo egoísta que ese chico podía ser. ¿Cómo podía pensar irse, en medio de la celebración?. Era obvio que Sakura deseaba que él estuviera ahí, con ella. Ante lo último pensado algo se removió en su interior, provocando que llevase una de sus manos a la altura de su corazón.

Ella tiene a Naruto-kun, ¿Aún así...quiere a Sasuke-kun...? ─ El recuerdo suyo junto al azabache asalto sus pensares, las memorias de lo ocurrido hace unas horas atrás. Sus mejillas se encendieron con violencia, más trato de mantenerse lo más serena posible. ─ Y yo... ¿Es posible que tenga a...? ─ Negó con suavidad ante esa ultima idea, mientras una amarga sonrisa adorno sus facciones. A su mente vino la cruel realidad, que solo estaba siendo utilizada como un objeto, un juguete para la entretención de aquel demonio, que en cualquier momento podía ser desechado.

Eso es lo que quiero, pero no se porque...duele de igual forma. ─ Mordiendo su labio inferior cerró sus blancas perlas a la oscuridad, diciéndome mentalmente que no iría hasta que el evento concluyera, que no podía dejar a Sakura como lo había hecho él.

¿Te sientes bien Hinata? ─ Escucho la voz de su compañero de curso, fijando su vista en la preocupada que este le ofrecía. Más con una sonrisa le dijo que estaba bien, que solo hallaba un poco mareada. ─ ¿Quieres que salgamos a tomar aire fresco un rato?

S-Si. Gracias... ─ Con aquellas palabras ambos se dirigieron hacia la salida del lugar, rumbo a la puerta de lo que era el jardín que rodeaba dicho hostal. El sitio se encontraba rodeado por árboles del cerezo en pleno apogeo ─...Es hermoso...

Las mejillas del castaño tomaron un rosa pálido, con tan solo ver la expresión de felicidad que portaba su compañera. En su mente esta el pensamiento de lo atractiva que se veía con el vestido blanco que portaba. Se veían pura, como un ángel ante sus ojos. Estaba tan ensimismado, que no se percato del actuar de su cuerpo, del momento en que había abrazado a la chica por la espalda. La vergüenza mezclada con sorpresa se instalo en las facciones de esta, quien permaneció inmóvil.

Lo único que lograba sentirse, eran los latidos de sus corazones. Eso junto al murmullo que hacía el viento al correr, provocando que el vestido de esta se moviera al compas.

Hinata, hay algo que quiero decirte... ─ La mujer bajo el rostro sumido en su timidez, en el instante que este la volteo para quedar frente a frente. No entendía realmente que estaba pasando, que sensaciones eran las que su amigo le hacia sentir. Lograba percibir como si fuese a confesársele, pero eso no podía ser porque ellos eran solo amigos. ¿No era así?. ─ Hinata, yo...

Así que aquí estas, Hyuuga ─ La vista de la nombrada se dirigió a la puerta del lugar, encontrándose con unos ojos negros que lucían impenetrables, pero ella podía percibir su enfado.

¿Qué quieres Uchiha? ─ Le encaro el castaño, al notar como su compañera se soltó de su agarre con suma suavidad. ¿Por qué ella lucia tan preocupada? ¿Qué relación podía tener con ese sujeto, para reaccionar de esa manera?. El recuerdo de ese día en la azotea asalto sus recuerdos, más negó ante la absurda idea que estaba por venírsele. Eso era imposible.

Ignorando su pregunta, la mirada oscura del moreno se poso de nueva cuenta en la que era su esclava. Su sangre hervía de furia al no poder concebir el hecho de que ella ignorase su mandato, solo para estar coqueteando con el perro ese. ¿Es que no se había percatado de los sentimientos de este para con ella? ¿Qué tan distraída podía ser?

Tenemos que discutir lo que dejamos pendiente esta tarde, Hinata ─ En el momento en que el otro chico se disponía a ir tras quien lucia impenetrable, la mano de la mujer le agarro con fuerza del brazo. Una mueca de disgusto adorno los labios del pelinegro, que los veía en silencio.

¿Qué estas...? ─ Murmuro Kiba al notar como esta reforzaba su agarre, siendo cortado por su suave voz.

L-Lo siento. Yo...debo ir con Sasuke-kun. ─ No hubo tiempo para consultarle el porqué de su actuar, ya que al terminar de hablar, la morena enseguida fue a pos de quien volteaba para irse, siendo observados hasta desaparecer por los pasillos del lugar donde se hospedaban. Apretando los puños por no comprender, el castaño maldijo a ese tipo con el cual se iba la chica que quería; antes de marchar nuevamente hacía donde se hallaban todos los demás.

...

Entretanto Hinata reprimía un gemido que deseaba salir de sus labios, seguidos de muchos más. Apenas habían estado lo suficientemente alejados, Sasuke la había acorralado contra una de las paredes, sin darle tiempo siquiera de respirar levanto su vestido para comenzar a acariciar esa parte sensible sobre sus pantaletas color rosa pálido.

N-No por favor...─ Su respiración comenzaba a volverse cada vez más rápida, al percibir como este colaba su mano dentro de la pequeña prenda. Media sonrisa adorno el rostro del Uchiha al notarla ya húmeda para él, pero desapareció en el segundo que el recuerdo de su esclava con Kiba aparecía en sus memorias ─...a-alguien, alguien puede...vernos.

Que así sea, para que se den cuenta a quien perteneces. ─ Sus vocablos fueron sellados con un beso hambriento, mientras uno de sus dedos se colaba en el interior de sus esclava, provocando que un quejido saliera de sus labios, dándole oportunidad de profundizar lo comenzado, de que sus lenguas lucharan por el dominio, con clara ventaja del moreno.

Lo que ellos no se habían percatado, era de una tercera persona en aquel sitio, quien avergonzado se daba la vuelta para alejarse del lugar.

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Fin Chapter 14:-

Notas Dark: Gracias a todos por sus lindos comentarios (Más a quienes me dieron palabras de aliento por el comentario desagradable que había recibido). Espero que el capitulo halla sido de su agrado. Y por supuesto, bienvenidos mis nuevos lectores, en especial Skylliet, que espero algún día se anime a subir un fic.

No se fijen en las faltas, que mi beta sigue perdida, ya que esta con exámenes (Animo Konoha Girl, que no te ganen. Pelea!)

Tsuki Neko: La verdad es que si fue directo al punto, pero Sasuke había dicho que tenía que apurarse, ya que no contaban con mucho tiempo.

Lila: No eres la única. Yo también amo las relaciones así. Bueno, sino, no las escribiría jejeje. Y es que a Sasuke e Hinata les queda perfecta esa relación, ¿no crees?

Uchiha-Dani-Uzumaki : Claro que no será el último. Sasuke debe sacarse todas las veces que quedo con las ganas. Ya veras que vendrán muchas más situaciones pervertidas.

Elena: Hola. Me has sorprendido realmente. No creí que alguien me pudiera definir tan bien sin conocerme tanto realmente. Simplemente: Wow jejeje.

Gracias a todos por su apoyo incondicional, a pesar de que me tardo en continuar. Abracitos para todos (Aprovechen, que son gratis).

Otra cosa. Deseaba recomendar unas historias SasuHina magnificas, que se encuentran aquí en FF. Una de ellas se llama "Caminante de tinieblas", y la otra se llama "Amante Nocturno". Les prometo que no se arrepentirán con darles una mirada. No se olviden de comentar eso si, que siempre es agradable leer lo que la gente opina de lo que uno escribe.

Besitos a todos

DarkAmy-chan