Disclaimer: HUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEH UEHUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEHU EHUEHUEHUEHUEHUEHUE...


Capítulo 13

Luego de las merecidas y extrañas vacaciones en Suna, Naruto acompañado de Shikamaru, Hinata y Temari, que había sido nombrada embajadora de Suna en Konoha, regresaban tranquilamente a Konoha, aunque ahora todas las miradas estaban centradas en el rubio que parecía ausente, como si algo lo hubiera perturbado.

Flash back

Naruto se dirigía a donde estaban Gaara y Matsuri, los dejaron encerrados toda la noche y parte del siguiente día, y por decisión unánime él había sido el elegido para ir a revisar ya que tal vez no sería lastimado… demasiado por el pelirrojo si las cosas no salían como lo habían planeado, llevaba una bandeja de comida, al fin y al cabo, no les dejaron nada de decente salvo algo de fruta… además la charola sería un buen escudo.

Por fin llegó a al cuarto de sus "rehenes", se detuvo en la puerta tomó un hondo respiro y se dispuso a abrir, pero cuando iba a hacerlo escuchó unos extraños sonidos provenientes del cuarto, colocó su oído en la puerta para escuchar mejor y una sonrisa zorruna se dibujó en su boca, escuchaba claramente varios quejidos, pequeños gritos y una que otra risilla, el plan había sido por lejos un tremendo éxito, el problema ahora era que había llegado en mal momento.

Sin nada mejor por hacer decidió esperar, no podía dejarlos sin comer, el detalle estaba en que media hora después y aún seguía esperando, una hora después y ya estaba perdiendo la paciencia, dos horas después fue el acabose, retiró el seguro, un pequeño sello y entró con cautela, seguramente los sorprendería desnudos en un íntimo y romántico momento después de haber hecho el amor pero simplemente su capacidad de esperarlos había llegado a su límite. Lo que encontró lo dejó pasmado y perturbado al mismo tiempo, ¿qué demonios estaban haciendo?, incluso él que se supone ya era todo un maestro en las artes amatorias no le encontraba propósito a la pose en la que estaban enfrascados.

Después del shock inicial inclinó lateralmente la cabeza varias veces intentando encontrar forma a la extraña pose que su amigo y su recién recuperada novia hacían, ¿era un cono o un cilindro, tal vez un pino?... por su parte Gaara y Matsuri estaban tan metidos en lo suyo que ni se dieron cuenta de la presencia del ojiazul, éste mejor optó por lo sano y dejó la bandeja de comida para luego irse, tratando de ignorar el hecho que había visto al Kazekage haciendo el amor de una manera que parecía por demás incómoda.

Fin del flash back.

-Naruto-kun ¿estás bien?- se aventuró a preguntar por fin la ojiperla.

-Ahora que lo pienso parecía tener más forma de pino- dijo el rubio de la nada desconcertando completamente a todos.

-Es problemático pero ¿de qué demonios hablas Naruto?- cuestionó con su tono cansado el Nara.

-¿Eh?- el rubio volteó con el pelinegro recién despertando de su letargo- ¿dije algo?- preguntó al ver como se le quedaban viendo raro.

-Dijiste que algo tenía forma de pino- explicó esta vez Temari- ¿En qué piensas a todo esto?- preguntó mirándolo inquisitiva.

-Bueno…- no podía decirles que encontró a Gaara y Matsuri haciendo el pino, eso sería demasiado vergonzoso para él y la pareja- estaba pensando en cosas al azar, estoy un poco aburrido- dijo mientras era observado de forma analítica por los tres poniéndolo nervioso.

-Que problemático- se quejó como siempre el Nara- aunque sí, caminar solo nosotros cuatro resulta un poco aburrido- razonó después de recordar todas las insólitas situaciones por las que pasó durante la misión y ciertamente ahora una simple caminata resultaba aburrida.

-Pues yo puedo hacer que sea menos aburrido- habló la rubia en un tono meloso pegándose al ninja vago.

-Entonces creo que ya no será tan problemático- expresó el pelinegro siguiéndole el jueguito.

-Que pesados- se quejó la ojiperla caminando al lado del rubio al tiempo que se moría de la envidia.

-Sí lo mismo digo- afirmó el rubio sintiéndose de la misma manera dejando atrás al par de acaramelados.

Nota del autor: ¿entonces por qué no se declaran para estar igual?... ah es porque quiero seguir con la tensión amorosa yohohoho.

Luego de mis comentarios llenos cinismo empedernido, el rubio y compañía por fin llegaron a las puertas de Konoha, ya era algo tarde por lo cual decidieron entregar el informe al día siguiente, Hinata se lo recordaría a Naruto, ya que seguramente el rubio se levantaría demasiado tarde para ir, por su parte Shikamaru instalaría a Temari… en su casa, siéndole terriblemente problemático por tener que explicárselo a su entrometida y problemática madre.

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Al día siguiente, y como lo habían acordado, la ojiperla fue donde el rubio para ir con él y el par de tórtolos problemáticos a la torre del Hokage, tocó un par de veces y nada, como lo pensaba, el ojiazul se quedó profundamente dormido y se olvidó de todo, volvió a tocar con un poco más de fuerza y aun no contestó, dando gracias por tener tanta paciencia, tocó por tercera vez y por fin escuchó la adormilada voz del rubio que dijo un desganado "voy" seguido de algunos pasos para que luego la puerta fuera abierta dejando ver un semidormido ojiazul.

-Buenos días Hinata-chan- saludó mientras se frotaba un ojo y el otro lo tenía entrecerrado a la vez que soltaba un enorme bostezo, su apariencia era como la de cualquier recién levantado además de su ya clásica gorra con forma de morsa (aunque para mi parece sanguijuela)- ¿sucede algo Hinata-chan?- preguntó extrañado de que la ojiperla no respondiera el saludo- ¿Por qué estás tan roja?- volvió a preguntar sintiendose curioso.

-C-C…C-C…- balbuceaba la ojiperla sin dar indicios de terminar lo que fuera que quería decir, el rubio solo la miraba expectante- c-c-camiseta- soltó por fin.

-¿Camiseta?- repitió el rubio confundido, entonces la pelinegra azulado señaló su pecho con el dedo que por cierto temblaba como gelatina- ¿qué tiene mi…?-entonces se quedó mudo ¡estaba con el torso desnudo!- l-lo siento Hinata-chan no me di cuenta- se disculpó repentinamente desde el fondo del apartamento dejando la puerta abierta.

La ojiperla por su lado aún estaba en el umbral de la puerta con el rojo en toda su cara y una pequeña línea de sangre saliendo de una de sus fosas nasales, ¡Dios! Naruto estaba como quería, nunca había reparado en verlo detenidamente ya que siempre que lo veía asi se desmayaba automáticamente, pero ahora, la providencia había sido lo suficientemente benevolente para dejarla admirar a semejante adonis y no era para menos pecho duro y definido, adoben plano y con cada una de sus seis marcas que le daban ese aspecto de lavadero, pero no era todo, también pudo apreciar su largos brazos que muchas veces había sido rodeada por ellos, se estremeció por ello, pero sin duda fue la cereza del pastel fue su espalda perfectamente esculpida donde surcaba un pequeño canal en medio muriendo en su delgada cintura, todo aquello forrado en esa piel broceada que con gusto daría su byakugan por poder tocar.

-Creo que hubiera sido mejor haberme desmayado- pensó sintiéndose como una adolescente desenfrenada al haber visto a su ídolo pasar frente a ella, al mismo tiempo se limpiaba la línea del líquido carmesí de la comisura de sus labios sintiéndose aún más pervertida.

-Ya estoy listo Hinata-chan, en serio lamento todo eso- dijo el rubio cuando salió de vestirse, sonriendo apenado y agradecido que esta vez, para variar, la ojiperla no se hubiese desmayado.

-Yo no- opinó en sus pensamientos la ojiperla ganándose otra reprimenda mental.

Después de todo aquello, salieron rumbo a casa de Shikamaru con el fin de ir por este y por Temari para informar la razón de la estadía de ésta última en Konoha, durante el trayecto el rubio se disculpaba una y otra vez con la ojiperla mientras la misma una y otra vez le decía que no era problema, una vez llegaron salió el Nara con una cara de como si hubiese vivido uno de los momentos más vergonzosos de su vida.

-Buenos días…- el rubio no pudo terminar su frase al notar la expresión del pelinegro- ¿Shikamaru?- lo llamó para ver si asi reaccionaba.

-¿Estas bien?- complementó la ojiperla.

-Problemático- fue todo lo que contestó el ninja vago.

-¿Qué es problemático?- dijeron al unísono.

-Para empezar es problemático que me lo pregunten al mismo tiempo- respondió quejándose como siempre para luego dar un suspiro cansado- lo segundo es mi problemática madre.

Y no era para menos, la noche anterior fue como vivir en carne propia El Infierno de Dante para el Nara, apenas llegaron y fueron recibidos por la persona con la que menos se quería encontrar en ese momento, su madre Yoshino Nara.

Flash back

Shikamaru y Temari estaban a punto de entrar, el pelinegro se veía notoriamente tenso, nervioso incluso, pareciera que quería escabullirse en su propia casa, por un segundo la rubia pensó que tal vez le avergonzaba su presencia, pero mejor desechó la idea, él no era asi, entonces ¿por qué?, abrieron la puerta y ahí estaba la persona que el Nara quería evitar.

-Oh, Shikamaru ya llegaste de tu misión, bienvenido- lo recibió una señora ya un poco mayor que parecía ser su madre, de pelo negro largo y ojos del mismo color, y que rápidamente cambió su semblante de una sonrisa a una cara crítica- ¿se puede saber con quién vienes Shikamaru Nara y peor aún a estas horas?- inquirió mirando a su hijo como queriéndole leer la mente, el ninja vago solo suspiró, esto iba ser problemático.

-Ella es Sabaku No Temari, fue designada embajadora en Konoha y estará viviendo aquí por unos días mientras se le da una residencia- dio otro largo suspiro, lo que seguía sería demasiado problemático- y es mi novia- concluyó.

-¿Tu qué?- preguntó sin fingir molestia.

-Su novia- interpuso la rubia dándose cuenta de cómo se estaban dando las cosas, le había tocado una suegra difícil.

-¡Tu no digas nada!- clamó molesta- ¿desde cuándo tienen esta relación?- exigió saber mirando de forma reprobatoria a su hijo.

-6 meses- respondió cansadamente Shikamaru intuyendo que solo era el principio de la tormenta.

-¿Seis meses? ¡¿Seis meses!?- vociferó a punto de dar el sermón de su vida- y no fuste capaz de decirle a tu madre que se moría de la preocupación que ibas a verte con tu noviecita- dijo en total sarcasmo al tiempo miraba despectivamente a la rubia- pero que barbaridad, yo no crie a mi hijo para que fuera asi, esto es una catástrofe, una calumnia, un desastre… esto no tiene nombre- clamaba a los cuatro vientos la madre del Nara mientras este rogaba internamente que se lo tragara la tierra.

-¿Qué es todo este alboroto?- se escuchó la voz del señor de la casa Shikaku el padre de Shikamaru.

-Dile algo a tu hijo trajo a… - se le atoró la palabra en la boca- a esta joven a vivir aquí.

-¿Es eso cierto Shikamaru?- preguntó el Nara mayor a su retoño.

-Sí, pero solo será temporal- respondió sin más- además ella es mi novia.

-M-Mucho gusto soy Sabaku no Temari- se presentó la rubia luego de salir del shock inicial, Shikamaru y su padre eran prácticamente idénticos, de no ser por la barba y las cicatrices podría jurar que Shikamaru se vería asi dentro de algunos años.

-Pues no te puedes quejar mujer, tiene modales- dijo el Nara mayor mientras su esposa le hacía mala cara.

-Aun asi esto es una calamidad- clamó enojada mientras adentraba a la casa todavía vociferando cosas como el principio del apocalipsis.

-Será mejor que pasen, necesitamos hablar un poco- ambos jóvenes asintieron y siguieron al Nara mayor. Una vez instalados en la sala Shikaku miraba analíticamente a la rubia poniéndola un tanto nerviosa.

-¿Pasa algo?- preguntó ya sintiéndose demasiado nerviosa.

-No, no ocurre nada- habló sonriendo de medio lado, mientras veía como su hijo bufaba notoriamente molesto- lo único que quería decir, es que mi hijo tiene bueno gusto- la rubia no pudo evitar sonrojarse ante el comentario de su futuro suegro ni tampoco el ninja vago que se sorprendió que su padre dijera eso- también te digo que eres bienvenida en esta casa, si el problemático de mi hijo te trajo aquí es que va en serio y por último me disculpo a nombre de mi esposa, ella tiende a…. dramatizar mucho las cosas principalmente si se trata de Shikamaru- concluyó el Nara mayor.

-Lo cual me resulta completamente problemático- masculló el menor, la rubia no pudo evitar reír ante ese comentario- no es gracioso- se quejó de nuevo.

-Lo siento pero… no lo pude evitar- decía entre risas.

-Todo esto es tan problemático- refunfuñó de nuevo Shikamaru.

-Oh vamos relájate un poco- ronroneó la rubia logrando su cometido de calmarlo aunque fuera un poco.

-Está bien, pero solo porque me lo pides asi- sonrió el Nara menor de medio lado, su padre solo miraba en silencio la escena con una sonrisa igual, lo más seguro es que no pasaría mucho para cuando tuviera nietos.

-Ejem…- carraspeó Yoshino interrumpiendo abruptamente el momento- que bueno se estén divirtiendo mientras no estoy- ironizó mientras cargaba una charola con algunas tazas de té, la rubia se quedó extrañada ¿qué no se suponía que la odiaba?-aunque no me agrades, no por eso voy a ser una mala anfitriona- dijo con algo de sorna.

A la rubia no le gusto para nada el tono de ese comentario, una cosa es que no le agradara y otra muy diferente que la trataran como si fuera menos y eso se lo iba a dejar bien en claro.

-Suficiente- exclamó hastiada la rubia- sé que tal vez no debimos ocultar nuestra relación, pero entienda esto, amo a su hijo, así que aunque no le guste tendrá que aceptarlo- y dicho esto la miró retadoramente esperando que le reclamara algo, ambos varones Nara sudaron frío, no tenían ni idea de que podría pasar y la matrona de la casa era de temer.

-Ya veo- habló asintiendo la pelinegra, luego sonrió desconcertando a todos- siento mucho el mal rato que te hice pasar querida- se disculpó en una actitud mucho más amigable- permíteme explicarme, como la madre de Shikamaru no puedo permitir que mi hijo salga con una cualquiera- esto último lo dijo con cierto odio pero luego recapacitó en que podría ser malentendida- no lo malinterpretes, no te lo estoy diciendo a ti, lo que intento decir es que, me alegra que tu estés con él- finalizó sonriéndole cálidamente.

Shikamaru sintió un sudor frío recórrele la nuca al ver como su madre abrazaba a la rubia, algo le decía que ese era el principio de su fin. Y no era para menos, durante la velada, su madre los bombardeaba con preguntas como, si ya habían tenido sexo, si usaban protección, si usaban métodos alternos y como extra les dijo que posiciones mejoraban el sexo según su experiencia propia, además de decirle santo y seña de los gustos y manías del pelinegro menor a la rubia y lo terriblemente vagos que eran los Nara y como rogaba que su nieto no fueran como su hijo en ese aspecto.

Como si fuera poco también relató cuanta anécdota vergonzosa pudiera haber vivido el pelinegro y si eso no fue suficiente martirio, su madre sacó a relucir lo más vergonzoso que pudiese existir en el mundo, ¡fotos de bebe desnudo! seguido de comentarios de ambas como "que lindura" o "¿por qué ya no eres así?", de no haber sido por su padre que le daba ánimos lo más seguro es que no hubiera pasado la noche ya que se hubiera tirado del monte de los Hokage.

Fin del flash back

Nota del autor: Ah~~, la humanidad.

-Y esa es la historia del día más problemático y horrible de mi vida- concluyó el Nara con su típico tono cansado.

Cuando Shikamaru termino su relato, el rubio y la ojiperla tenían la misma expresión que en su momento tuvo el Nara, aunque Naruto no pudo evitar pensar en la posibilidad de que si su madre siguiera con vida habría pasado por el mismo tormento.

Después de que Temari salió, todos se dirigieron a la torre del "Hokage", cuando entraron todos lo saludaron respetuosamente mientras el rubio hacía lo posible por no reírse, después de explicarle todo el asunto, el peliplata dio el permiso de residencia diciendo que en un plazo no mayor de tres días se le daría un lugar para habitar a la rubia, cuando salieron, la rubia y el pelinegro se fueron por ahí, según para que Temari "conociera los alrededores", dejando al ojiazul y a la ojiperla suspirando porque ese par nunca iba a cambiar, así que mejor optaron por lo sano y decidieron ignorarlos.

Decidieron darse el día libre después de la misión, que si bien fue bastante sencilla, las cosas extra misión fueron las llevaron al límite su resistencia tanto mental como emocional, caminaban sin rumbo metidos en sus cosas, pero había algo extraño en el ambiente, ya se había sido superado el pequeño incidente de la mañana, pero el problema era alrededor de ellos se podía escuchar susurros y cuchicheos de parte de las personas que los veían pasar, al principio el ojiazul le restó importancia, lo más seguro es que estarían hablando de él y si se "echó" a alguien durante su visita diplomática al país del hierro, pero después se dio cuenta de que lo miraban de una forma que pensó que nunca más volvería sentir, parecía que era mirado con odio… pero… ¿por qué?, los fantasmas de su pasado amenazaban con volver a atormentarlo de nuevo, desesperado, volteó para todos lado buscando una respuesta pero siempre obtenía la misma, mirara donde mirara, observaba como las personas a su alrededor murmuraban cosas que no lograba entender y al darse cuenta de que él las estaba viendo le dirigían una mirada reprobatoria, como si hubiese hecho algo imperdonable confundiéndolo aún más y trayéndole más preguntas que la respuesta que parecía estar tan cerca y a la vez tan lejos, ¿qué hizo mal?, ¿por qué lo miraban así?, cada segundo se sentía más desesperado, las dudas lo agobiaban y esto no pasó desapercibido por la ojiperla que también pudo sentir la incomodidad en el ambiente.

-¿N-Naruto-kun te encuentras bien?- preguntó extremadamente consternada viendo como su rubio se sumía más y más en la desesperación.

-N-No… necesito irme de aquí- habló vagamente el rubio sintiéndose cada vez peor por el peso de esas miradas.

La ojiperla se alarmó terriblemente por ello, eran contadísimas las pocas veces que Naruto se quebraba de esa manera y se debería sentir horrible para que lo admitiera tan abiertamente.

-Ven conmigo iremos a un lugar más apartado- esta vez el necesitaba de su ayuda y ella con gusto se la daría.

Lo tomó de la mano para guiarlo pero notó como volvían los murmullos, molestándola, pero ahora la miraban a ella y además como con lastima, ¿qué estaba pasando? primero Naruto después ella, algo muy raro estaba pasando. La ojiperla prefirió ignorarlos y guio al rubio hasta uno de los campos de entrenamiento, para ser precisos el número siete, ahí el rubio se recargó en uno de los postes sentándose en el suelo, aun seguía bastante turbado por lo que ocurrió en la aldea asi que mejor se arrodillo junto a él para tranquilizarlo.

-¿Ya te sientes mejor?- peguntó con un tono lleno de dulzura y cariño sin dejar de sonar preocupada por el al no recibir respuesta alguna, posó una de sus manos en una de las mejillas del ojiazul.

Este inmediatamente reaccionó ante la suave caricia que extrañamente le resultó de nuevo tan familiar, el rubio giró su rostro para mirarla y pudo contemplar esos grandes, expresivos y hermosos ojos que denotaba una enorme preocupación y cariño por él.

-Ahora me siento mucho mejor, gracias Hinata-chan- le agradeció con una ligera sonrisa y colocó una mano sobre la mano de la ojiperla que estaba en la mejilla del rubio, ¿por qué siempre se le olvidaba algo tan importante?, sin importar lo que sucediese, Hinata siempre estaría ahí para él, siempre lo apoyaría y siempre le otorgaría ese cariño incondicional.

-N-Naruto-kun- susurró sintiéndose azorada por el gesto del rubio era tan personal, tan íntimo, pero curiosamente no le causaba nerviosismo, podía sentir su calidez y le era tan agradable que comenzaba a dejarse envolver por la situación.

-L-Lo siento H-Hinata-chan me deje llevar- dijo el rubio apenado bajando su mano con la de ella y luego devolviéndosela mientras que con la cabeza agachada se rascaba la nuca ocultando el tono carmín en su rostro.

-¿P-Por qué te disculpas?- preguntó extrañada del súbito cambio de humor del rubio.

-Es que como vi que te sonrojaste pensé que tal vez me pase un poco de la raya y con eso de la mañana, bueno tu sabes… - se explicó sonriendo nerviosamente.

-¿Sonrojada?- preguntó en voz alta aunque la pregunta iba más bien iba dirigida a si misma que al rubio, entrences se dio cuenta del ligero calor en su rostro- ah, eso…. bueno, creo que es normal en mi- se explicó sonriendo solo por hacerlo, en realidad ella tampoco se entendía.

-Creo que ya lo dije antes pero a veces eres algo rarita- río ante su comentario mientras ella lo miraba de mala gana- pero sabes, me gustan las personas como tú- sonrió de oreja a oreja, la ojiperla también le sonrió recordando aquellos días de su niñez en los que él le había dicho lo mismo.

Entonces el gruñido de una bestia infernal de dejo escuchar en el campo de entrenamiento, la ojiperla no pudo evitar reír mientras el rubio se detenía el estómago sumamente avergonzado.

-Supongo que no desayunaste- dijo la ojiperla, el rubio negó con la cabeza poniéndose más rojo- ¿Qué tal si voy por algo de ramen?- sugirió sonriéndole.

-¿No será mucho problema?- cuestionó intentando hacerla desistir pero no pudo evitar tener un brillo de esperanza por comer su preciado ramen, y mejor aún, gratis.

-Por supuesto que no, tu espera aquí mientras yo voy ¿está bien?- el rubio asintió enérgicamente mientras ella dio una pequeña risita, cuando se trataba de ramen el rubio podía llegar a ser como un niño.

Una vez que la pelinegra azulado estuvo fuera de vista, el ojiazul su sumergió en sus pensamientos, de verdad que tenía mucha suerte de tener a alguien como Hinata, la conocía tan bien que supo que la razón por la que ella fue sola era que le preocupaba que el sufriera una recaída, aun no lograba comprender porque lo miraron asi, al menos antes lo entendía, canalizaban su miedo al bijuu sellado en él, pero ahora, no tenía ningún sentido y eso le resultaba frustrante, decidió moverse de lugar a la sombra de un árbol y acostarse recargando su cabeza en el tronco, por el momento no conseguiría ninguna respuesta así que lo mejor sería relajarse y esperar, tal vez con algo de suerte Hinata volvería con algo de información.

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Mientras tanto, la ojiperla ya estaba llegando al puesto de ramen el cual Ichiraku claro está, el trayecto sí que había sido realmente incómodo, todo mundo la miraba de nuevo con esa aparente lástima lo cual además de ser que por cierto ya empezaba a ser molesto, las únicas conclusiones que tenía, eran que algo había pasado en Konoha mientras estuvieron de misión y ese algo estaba relacionado con el rubio y ella.

-¡Bienvenida!- exclamó Ayame al ver a una nueva cliente llegar- ah eres tu Hinata-chan que bueno que hayas vuelto- agregó con cierto nerviosismo.

-Gracias- dijo afablemente la ojiperla mientras internamente pensaba que tal vez la castaña poseía las respuestas que tanto necesitaban el rubio y ella.

Luego de ordenar, tomó un pequeño respiro, no se le daba el ser instigadora pero debía hacerlo, el ojiazul y ella se volverían locos si no obtenían al menos unas respuestas asi que se decidió a hablar, estuvo a punto de comenzar con las preguntas cuando…

-Por cierto Hinata-chan- la llamó la castaña con algo de seriedad tomándola por sorpresa.

-¿Eh?- fue el único sonido que salió de su boca no esperaba que le ganaran la palabra- ¿Qué ocurre?- dijo al recuperarse.

-No sé si te hayas dado cuenta de lo que pasa en la aldea contigo y Naruto- la ojiperla asintió haciendo que la castaña suspirara con pesadez- supongo que te peguntas porque- la pelinegra azulado volvió a asentir- sé que no te va a gustar lo que te voy a decir pero aquí va….- volvió a tomar un hondo suspiro- poco después de que se fueron se ha corrido el rumor de que Naruto tiene los ojos puestos en ti- soltó por fin.

-¿¡Que!?- exclamó totalmente descolocada mientras los colores se le subieron de inmediato ¿Naruto tenía los ojos puestos en ella?, por un segundo sintió una enorme felicidad, pero antes de que la euforia llenara sus venas, se dio cuenta de que algo no estaba bien, si el rubio sentía interés por ella entonces, ¿por qué lo miraban con odio y a ella con lástima?, eso no tenía sentido- pero si es por eso entonces ¿por qué nos miran así?- peguntó ahora con la confusión a flor de piel.

-Esta es la parte que no te gustará, según lo que he oído, Naruto solo tiene amistad contigo para aprovecharse de ti y luego… botarte- soltó sintiendo bastante rencor por el que haya dicho algo tan horrible, la ojiperla solo pudo ahogar un gemido al enterarse de semejante falacia.

-No tienes idea de cómo me hizo enojar el escuchar eso- añadió el viejo con el mismo sentimiento que el de su hija al momento de entregar las ordenes.

-¡Pero como pueden decir semejante cosa de Naruto-kun!- gritó la ojiperla llena de ira e indignación tomando por sorpresa a ambos, pocas eran las veces en que mostraba esa faceta suya, tan pocas que se podían contar con los dedos de una mano e incluso sobraban dedos, aun así la comprendían, escuchar algo como eso eran razones de más para reaccionar así.

-H-Hinata-chan, tranquila recuerda que solo son rumores, chismes que no deberías tomar en cuenta.- intentó razonar la castaña pareciendo lograrlo un poco.

-Aun así- bajó su semblante mientras comenzaba a temblar de la rabia- es algo que no pienso perdonar, si tan solo lo hubieran visto, se veía tan perturbado, tan dolido y yo… yo lo único que pude hacer fue sacarlo de ahí pero no pude deshacer esas miradas- una pequeña lagrima de frustración resbaló de su mejilla.

-No te martirices Hinata-chan, hiciste lo mejor en ese momento ya habrá tiempo de resolver este malentendido- dijo la castaña en un tono conciliador, la ojiperla tomó un respiro, todavía seguía furiosa, pero no debía desquitarse con ellos, de hecho, de no ser por ellos, quien sabe cómo hubiera conseguido esa desagradable pero útil información.

-Supongo que tienes razón- razonó recuperando su tono dulce y calmado- entonces me voy, Naruto-kun y yo veremos después que hacer - se dispuso a pagar la cuenta pero el viejo no se lo permitió.

-Esta vez la casa invita, considéralo un gesto de solidaridad de nosotros y dile a Naruto que estamos de su parte y también de la tuya Hinata-chan- tanto él como su hija le sonrieron logrando que ella sonriera también.

-Muchas gracias- hizo una reverencia y aprestó a irse con su buen humor revitalizado, lo más seguro es que ellos no fueran los únicos que hicieron caso omiso de ese horrible rumor.

-¿Crees que no debí decírselo?- dudó la castaña cuando perdió de vista a la ojiperla.

-Creo que fue lo mejor- respondió su padre- si no se hubiera enterado por ti habría sido por alguien más, además así ella podrá controlar a Naruto, no quiero ni pensar en cómo se pondrá cuando se entere- explicó sintiendo un pequeño escalofrío cuando dijo lo último.

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Mientras tanto el rubio seguía sumergido en sus pensamientos ahora con los ojos cerrados, al menos ya se encontraba más calmado y pensaba en lo vivido en ese campo de entrenamiento con sus compañeros de equipo, se preguntaba que estaría haciendo el teme de Sasuke en ese momento, según lo último que supo de él, estaba enmendando los errores de su pasado, así que no estaba muy seguro de que volviera en un futuro cercano, pero al menos tenía la certeza de que sus nuevos pasos eventualmente lo llevarían a donde pertenecía, por otro lado también estaba su segundo sensei el actual "rokudaime Hokage", una risa salió de sus labios, sabía por experiencia propia que el peliplata podía llegar a ser muy manipulador pero no al grado de que lo pusieran a cargo de la villa sin nombrarlo siquiera como Hokage, y todo por el simple capricho de que reservaran el puesto para él, de seguro estaría simulando leer los reportes mientras daba toda su atención al pervertido libro del ero-sennin, por último… Sakura, suspiró pesadamente, de un tiempo a la fecha se convirtió de una amiga a un auténtico dolor de cabeza que ni con la más fuerte aspirina desaparecía, ahora que lo pensaba desde que se le "declaró" perdió totalmente el interés en ella lo cual era bastante curioso ya que por esos días se desvivía por ella…

-Bueno desvivirse es una palabra muy fuerte- pensaba el rubio intentando justificarse a sí mismo- simplemente me gustaba… pero solo un poco- razonó con una pequeña gota de sudor la cabeza sin poder convencerse del todo.

La realidad era que sí gustaba de ella y mucho pero, habían dos cosas que echaron por tierra cualquier interés que pudo haber tenido en su momento, la más clara fue esa bendita declaración, decirle de esa manera tan falsa que lo amaba solo porque había perdido la esperanza en Sasuke lo molestó a sobre manera, pero también estaba implícito en que dejó de confiar en su capacidad de cumplir con su promesa y para colmo de males solo sería un plato de segunda mesa, por otro lado la otra causa, que era mucho más sutil como lo era la persona involucrada, era el haber descubierto a esa extraña y tímida persona llamada Hinata Hyûga, que estuviera más que dispuesta en dar su vida por darle aunque sea una pequeña oportunidad por sobrevivir despertó un gran interés en ella, nunca creyó que alguien pudiera valorarlo tanto y más aún si ese alguien, según él lo tenía todo.

Mientras más la conocía más compenetrado se sentía con ella, eran tan diametralmente opuestos en sus personalidades, pero al mismo tiempo tan similares en sus vivencias y eso de alguna manera era una de las cosas que le atraía tanto de ella, gracias a la ojiperla veía las cosas de otra perspectiva y sin embargo también podía entenderlo. Siguió sumergido en su mundo hasta que escuchó unos pasos acercándose a él, por un momento pensó que era la ojiperla pero su suposición se disolvió cuando escuchó hablar a esa persona.

-Hola Naruto- dijo una chica de cabellos rosados, el rubio frunció el ceño.

-Sakura- dijo el rubio fríamente mientras abría los ojos para verla, como se le ocurría acercarse así nada más, como si nada hubiera pasado- ¿Qué se te ofrece?- preguntó sin ocultar su molestia.

-Necesitamos hablar- respondió con tono lloroso mientras el rubio suspiraba cansado de que siempre fuera lo mismo.

-Yo contigo no tengo nada de qué hablar- dijo tajante no le gustaba ser tan duro pero si era la única manera de quitársela de encima que así fuera entonces.

-Por favor es importante- rogó de nuevo, el ojiazul se maldijo a si mismo por tener un corazón tan benevolente así que se incorporó lo suficiente como para quedar sentado.

-Hagamos esto, ahora no tengo tiempo para hablar así que mejor ve a mi casa está noche y si es para lo que creo que es, mejor no te presentes- sentencio con toda la seriedad que pudo acumular.

-Te aseguro que no es lo que crees- dijo agradecida la joven de cabellos chicle.

-Sí, sí lo que digas ahora quiero que te vayas, tengo otras cosa que hacer- vio como Sakura intentó replicar así que la miro seriamente para hacerle entender que realmente no la quería cerca de él en ese momento.

-Está bien, nos vemos en la noche Naruto- y se despidió con una gran sonrisa pensando en que no todo estaba perdido, el ojiazul tuvo un mal presentimiento, algo le decía que nada bueno saldría de esa plática con Sakura.

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Hinata apareció momentos después de que el rubio tuvo esa incomodísima conversación, la ojiperla se extrañó de verlo tan molesto a tal grado que ni se había dado cuenta de su presencia, obviamente algo pasó mientras no estaba, por un segundo pensó en cierta personita que le ponía los pelo de punta, pero no lo creyó posible, nadie podía ser tan cínico.

-Ya volví Naruto-kun- dijo la ojiperla para hacerse notar y al mismo tiempo sacar al rubio de su ensimismamiento, éste no dudo dos veces en mostrar su sonrisa bobalicona cuando supo que su ramen… y Hinata habían llegado.

-Me muero de hambre- clamó emocionado el ojiazul incorporándose de inmediato para ayudarla con lo que estaba cargando, la ojiperla rió, nunca se aburriría de la actitud infantil del rubio para con el ramen.

Como si fuera una rutina, ambos se sentaron y se dispusieron a comer entre risas y pequeñas bromas, olvidándose completamente de cualquier otra cosa que no fuera la persona que estuviera enfrente, la simple compañía de esta y que siempre pudieran contar el uno con el otro, nada ni nadie importaba mientras ellos estuviesen juntos, ni los horribles e hirientes rumores, ni las personas que hablaban por hablar, ni la gente entrometida.

Luego de que Hinata terminara su porción y Naruto la suya, si se le puede llamar "comer" a literalmente engullir tres tazones de ramen en menos de un minuto, la ojiperla tornó su semblante a uno más serio, no quería echar a perder el lindo momento, pero era esencial, el rubio también debía enterarse.

-¿Sucede algo?- cuestionó el ojiazul al notar el cambio tan drástico de actitud de la ojiperla.

-Sí pero… etto, no sé cómo reaccionaras- contestó comenzando a dudar si era o no una buena idea decírselo.

-Solo dilo- urgió el rubio, por como lo dijo, seguramente se trataba sobre lo que pasó en la villa, ¿tan malo era para que se pusiera así?

-Está bien pero, solo prométeme que no te enfadaras- pidió un poco cohibida la ojiperla, el ojiazul no pudo evitar sentirse mal y al mismo tiempo enternecido por esos ojitos de perrito regañado.

-No puedo prometerte eso, pero sí te prometo no exagerar ¿te parece?- negoció no estando muy seguro de que le fuera a gustar lo que iba a escuchar, la pelinegra azulado lo pensó un poco.

-Está bien- era obvio que Naruto se iba a enfadar así que decidió aceptar su oferta- pero recuerda tú me lo prometiste- agregó enfatizando lo último.

-Tu sabes que siempre cumplo mis promesas ttebayo- clamó sonriente.

-Entonces- tomó un largo respiro buscando también las palabras adecuadas para suavizarlo- verás cuando fui a Ichiraku, Ayame-san me contó lo que ocurría y…- hizo una pausa para prepararse mentalmente para lo siguiente.

-¿Y?- apresuró el rubio, sabía que la ojiperla no lo hacía a propósito y que intentaba no decírselo tan de golpe, pero tanto suspenso lo estaba matando.

-Y bueno… etto… según lo que lo que me dijo Ayame-san, se ha estado corriendo el rumor de que tú solo estas teniendo una amistad conmigo porque… quieres… aprovecharte de mí de… de una forma indecorosa y después dejarme- explicó rogando internamente que el ojiazul no explotara… o ella, por lo vergonzoso que ahora le resultaba decirlo.

Por su parte el rubio intentaba comprender las palabras dichas por la ojiperla que, al menos para él, fueron algo rebuscadas. Luego de pensarlo un poco se dio cuenta de lo que le intentaba decir, no lo podía creer simplemente no lo podía creer, ya se había hecho a la idea de que pudiesen existir rumores sobre algún amorío entre la ojiperla y él pero eso, eso sí que no lo podía concebir, que clase de cínico sin vergüenza pensaban que era.

Con los ojos cerrados puso sus manos sobre su cara restregándoselas con fuerza hasta llegar hasta su nuca, era inaudito, tan furioso estaba que no encontraba la manera de reaccionar. Prefirió entonces ponerse de pie comenzando a caminar de un lado para otro como si fuera un león enjaulado, dando pequeñas pausas para restregarse los cabellos para aliviar un poco el enojo hasta que luego de unos minutos por fin se detuvo, dándole entonces la espalda a la pelinegra azulado que hasta el momento solo se había limitado a ser una muda observadora, pensó en hablarle para reconfortarlo un poco pero el rubio le ganó la palabra.

-Por favor dime que es una broma- masculló aún de espaldas, intentando por todos los medios no perder los estribos, siéndole terriblemente difícil, no quería romper su promesa y sobre todo no quería descargar su apenas frustrada ira en ella.

-Me gustaría decirte que no, pero no puedo- susurró bajando la mirada, le dolía verlo así de alterado y más porque era por su causa que estuviera así- en serio lo siento mucho.

-¿Por qué te disculpas?- preguntó desconcertado volviendo su mirada con ella y olvidándose por el momento de su enojo. Suspiró ya se hacía a la idea del porqué de esa disculpa- no te preocupes es mejor que me enterara por ti que por alguien más.

-N-Naruto-kun… p-pero yo…- intentaba replicar no muy convencida.

-Sin peros- interrumpió el ojiazul- ¿vez?, ya no estoy enojado- y como para asegurárselo sonrió tan deslumbrante como siempre… aunque no estaría mal desquitarse con algún aldeano.

Lo que siguió tomo por completa sorpresa a al ojiperla, sin pena ni vacilación el rubio había caminado en su dirección y la abrasó dejándola pasmada en el proceso, como cada vez que pasaban esos momentos tan íntimos con su rubio amigo un color carmín se hizo presente en su cara. Intentaba replicar pero su mente estaba tan en blanco que no encontraba que decir, por su parte el ojiazul al escuchar sus balbuceantes intentos de protesta se separó de ella descubriendo el sonrojo en sus mejillas encontrándola de lo más tierna, le encantaba esa expresión de perrito regañado acompañada de ese adorable rubor.

-No digas nada, no tienes que estar siempre cargando con la culpa- la silenció poniendo su dedo índice en su boca, luego se separó un poco de ella para regalarle una de sus encantadoras sonrisas al tiempo que ahora acariciaba tiernamente su mejilla.

La ojiperla quedó azorada ante el gesto tan lleno de ternura y delicadeza del rubio, no es que le hubiera molestado sino todo lo contrario. A pesar de los recientes años de convivencia, aún le causaba asombro, el extraño poder que él podía ejercer sobre ella, como poseía esa capacidad de robarle el aliento con solo una mirada y de estremecer su cuerpo con solo un roce. Ese pensamiento fue más que suficiente, siempre era lo mismo, disfrutaba de su compañía pero le frustraba terriblemente sentirlo tan lejos de todos modos, le gustaban esos pequeños gestos de afecto por parte de él pero le entristecía no perder correspondérselos o al menos no como ella quisiera, podía estar para lo que necesitara pero sin darle lo que realmente deseaba. Ya se había decidido, en ese lugar y en ese momento le revelaría su más secreto y preciado tesoro, el cual resguardaba celosamente desde hace tanto tiempo y era su completo amor por él.

-Además cuando te enteraste, debiste haber reaccionado mucho más calmada y madura que yo- dijo el rubio sacando de trance a la pelinegra azulado- y yo aquí haciendo berrinches de niño- agregó sonriendo apenado mientras se rascaba la nuca.

La ojiperla por su parte enrojeció de la vergüenza al recordar como explotó de la furia al haberse enterado del escándalo, matando cualquier atisbo de determinación en quererse confesar.

Nota del autor: -agazapado en mi habitación, fusil en mano, esperando mi final- órale aquí los espero porque no pienso irme solo- dicho esto amartillo mi rifle m4.

-¿Estás bien?- preguntó siendo lo primero que se le vino a la mente aún extrañado del súbito rojo en el rostro de la ojiperla, la Hyûga solo asintió mecánicamente sin convencerlo- ¿estás segura?- insistió mirándola fijamente poniendo a la pobre joven aún más nerviosa.

-S-Sí, estoy b-bien no te p-preocupes- respondió sin poder siquiera convencerse a sí misma, por lo menos había recuperado su tono natural del piel y así luciría más persuasiva.

Si el rubio se enteraba de que de haberse enojado un poco más hubiera destruido Ichiraku recibiría el regaño de su vida, por otra parte el rubio seguía mirándola queriendo descifrar porque el cambio tan repentino de actitud, y de golpe le llegó la respuesta, algo tenía que ver con lo que dijo sobre su reacción cuando se enteró de los rumores sobre ellos.

-Espera un momento, ¿exactamente cuál fue tu reacción cuando te enteraste?- inquirió mirándola fijamente haciendo que la pelinegra azulado se sintiera más pequeña.

-¿M-M-Mi reacción?... pues b-bueno… etto… y-yo… etto… - intentaba explicarse pero no había ninguna explicación y lo único que salía de su boca eran balbuceos sin sentido, bingo, fue lo que pensó el rubio.

-¿Y bien?- instó el ojiazul expectante.

-P-Pues podría decirse que reaccioné como cualquier persona lo hubiera hecho- dijo jugando con sus dedos y mirando alternadamente al rubio y al suelo.

-Entonces te enojaste- entrecerró su ojos mirándola acusadoramente, como si fuera un crimen para un Hyûga el perder su aparentemente imperturbable calma.

-Etto… sí pero solo fue un poco- admitió tímidamente escondiendo su cara detrás de sus dedos que ahora se empujaban alternadamente uno a otro y dejando a la vista solo sus ojos que tenían la misma expresión de un niño al ser descubierto por hacer una travesura.

El rubio sintió que le recorrió un escalofrió por toda la espalda, esa era una de las expresiones más ridículamente adorable que jamás había visto en su vida, le provocaban unas enormes ganas de estrujarla contra él, pero también de molestarla, y lo segundo era lo más tentador a hacer.

-¿Estás segura que solo un poco?- preguntó cruzándose de brazos mirándola con bastante seriedad, Hinata ahora sí que se sintió pequeña.

-B-Bueno… tal vez me pasé un poco de la cuenta- se corrigió concentrando su mirada en sus dedos que ahora parecían estar bailando, al no recibir respuesta tuvo de verlo, el ojiazul solo enarcó una ceja dándole a entender que no le creía- etto…- suspiró, cuando la veía asi no podía esconderle nada- tú ganas me enojé muchísimo.

-¿Qué tanto?- preguntó curioso porque hasta donde recordaba, nunca la había visto realmente molesta y que se le presentara una oportunidad de saber de qué era capaz en ese estado solo le aumentaba más la curiosidad.

-¿Realmente lo quieres saber?- preguntó volviendo a sonrojarse, el rubio asintió expectante- e-es que me da mucha vergüenza- arguyó poniéndose aún más roja mirando al rubio con ojitos de borrego a medio morir.

-Pues me la debes- dijo el rubio logrando muy apenas resistir los gestos de dulzura de la ojiperla.

-Pues etto… ¿d-de verdad quieres que lo diga?… en serio me da mucha pena- insistió la joven, el rubio asintió con los ojos cerrados, si le veía la cara podría arrepentirse- está bien aquí voy- y dicho esto por fin le contó todo lo sucedido.

El rubio se sorprendió por el hecho de que no solo hubiera perdido su compostura, que normalmente era serena, sino que también le hubiera gritado a todo pulmón a Ayame, aunque también le pareció un tanto exagerado que le haya dado tantas vueltas al asunto.

-¡Pero qué barbaridad!- exclamó el ojiazul fingiendo sentirse horrorizado- ¿cómo pudiste hacer eso? - agregó en el mismo tono. La ojiperla bajo su rostro sin dejar ver su semblante haciendo pensar al rubio que se había apenado y con esa suposición decidió echarle más leña al fuego- en serio Hinata-chan me sorprende mucho viniendo de ti, no pensé que…- no pudo terminar su frase al ver como la ojiperla comenzaba a sollozar haciéndolo sentir como alguien horrible, ¿tan mal se sintió por gritarle?- espera lo lamento, no llores, no pensé que te afectara tanto, por favor deja de llorar- rogaba completamente arrepentido mientras intentaba ver su rostro, al verlo, las facciones del rubio cambiaron de la preocupación a la molestia- no es gracioso- masculló mientras la ojiperla levantaba su mirada y le sonreía con algo de cinismo.

-Pues tú comenzaste- se defendió la Hyûga mostrándose ofendida, se había dado cuenta de que Naruto estaba exagerando ni bien comenzó a "regañarla", siendo que para ello haber hecho un desplante como ese era algo bastante serio.

-Está bien, está bien, ya entendí, para ti perder la serenidad es algo que no deberías hacer- dijo el rubio algo mosqueado- de todos modos no es para tanto- masculló mirando hacia un lado mientras su expresión era la de un puchero.

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Pasaron las horas y ya comenzaba a atardecer, por lo que decidieron regresar a la villa, Hinata estaba preocupada de como Naruto pudiera actuar ya frente a los aldeanos aunque por el momento se mostraba de lo más tranquilo. Cuando llegaron, y para alivio de la ojiperla, en las calles ya no circulaba tanta gente, aun asi varias personas al verlos comenzaban de nuevo con sus cuchicheos llenos de veneno y sus miradas de desprecio al rubio, la ojiperla preocupada por la reacción del ojiazul lo miró, relajándose al ver lo que encontró y decidió también emular al rubio. Naruto caminaba ignorando olímpicamente a todas las miradas despectivas hacia su persona, incluso caminaba en una postura recta y con la mirada al frente que parecía estar desafiando a todos esos que se atrevieran a mirarlo así.

-¡Hipócrita!- se escuchó de repente a espaldas de ellos causando que el rubio se detuviera de golpe y que la ojiperla se detuviera también algunos pasos adelante llena de mortificación por que podría hacer el ojiazul.

Naruto solo volteó a donde había escuchado el grito y comenzó a buscar con la mirada, la detuvo al ver a alguien que sonreía con suficiencia de haber llamado su atención, entonces a pasos agigantados comenzó a acercársele borrando la sonrisa del susodicho y de repente, con una enorme rapidez, el pobre infeliz estaba en los aires sostenido solamente por la mano del ojiazul a la altura de las solapas de la camisa que llevaba, el Uzumaki (Namikaze) lo miraba con cara de realmente pocos amigos, los espectadores a su alrededor miraban la escena con miedo sin poder siquiera reaccionar para ayudar al pobre ingrato, y es que en ese momento todos recordaron un pequeño detalle del tamaño de Konoha, el cual era el poder ridículo que el héroe de la cuarta guerra shinobi poseía, el cual podía usar para aplastarlos como hormigas si seguían haciendo caso de un estúpido rumor.

Luego de unos segundos, el rubio simplemente soltó al que todos pensaron sería su primer víctima, que cayó al suelo completamente aterrado, el ojiazul solo le dedicó una sonrisa arrogante y negó con la cabeza como queriendo decir "tú no vales la pena" y sin más se dio la vuelta para continuar con el trayecto a su departamento.

-¿Qué fue eso?- preguntó la Hyûga cuando comenzó a caminar al lado del rubio.

-¿Qué fue qué?- contestó el ojiazul haciéndose totalmente el desentendido con las manos en su nuca, la ojiperla solo suspiró pensando que era mejor que se desquitara con uno y no con media aldea.

Al llegar al departamento del rubio se llevaron otra sorpresita, las "queridas" fans del ojiazul literalmente le habían construido un altar a éste, con una foto de él, velas, arreglos florales, notas de aprecio, frases de apoyo e incluso uno que otro tazón de ramen instantáneo o de Ichiraku como si fuera algún tipo de ofrenda, causando que a la pareja de amigos-casi amantes se le formara una tremenda gota en la cabeza.

-Siento que estoy viendo mi funeral- comentó el rubio aun mirando el altar, con unas extrañas líneas verticales color azul en su frente.

-Demasiado extraño- complementó la ojiperla con algunos cabellos fuera de lugar al mismo tiempo que de la nada se escuchaba una campanilla fúnebre.

Decidieron que lo mejor era desmantelar el extrañísimo tributo al rubio y después de una hora y que el ojiazul devorara su ofrenda y guardara las porciones instantáneas, por fin terminaron, despidiéndose en la puerta del departamento del rubio, a pesar de la terca insistencia de éste de acompañar a la pelinegra azulada su casa.

En cuanto el rubio sintió que la ojiperla se alejaba, el efecto tranquilizante que ella le hacía sentir rápidamente se evaporaba, siendo suplantando por una creciente ira que le causaba hervir de la rabia ¿cómo demonios se atrevían siquiera a pensar que él podría hacer algo tan bajo como eso?, era la pregunta que se repetía en su mente logrando que se enfadara aún más si eso era posible, comenzó a caminar en el departamento como intentando así por lo menos que su furia no saliera de su control pero le era realmente difícil, simplemente no podía concebir la idea, Hinata era la persona más importante en su vida y eso era obvio para cualquiera que tuviera ojos en la cara, decidió desplomarse en el sofá de su pequeña sala, si seguía pensando en eso consideraría seriamente en salir y desquitarse con el primer desafortunado que se le pusiera en frente, entonces se levantó corrió a una pared y le dio un puñetazo atravesándola.

-Mucho mejor- pensó ya más calmado para volver al sillón y dejarse caer de nuevo en el dando un hondo respiro, dejando escapar cualquier atisbo de cólera que pudiera quedar.

Minutos después se levantó de nuevo para hacerse algo de cenar ya que el enojo le había provocado más hambre, y como no había otra cosa sino ramen se preparó dos porciones aunque sin mucho ánimo volviendo a acostarse para esperar los tres minutos, si bien el ramen siempre sería su comida favorita, comerlo en su versión instantánea ya no le emocionaba tanto como antes, no si antes de eso estaban Ichiraku y por su puesto su relativamente nueva adicción a la comida casera de la ojiperla, incluso el guiso más sencillo sabía a gloria para el rubio, se rió un poco de sí mismo, el simple hecho de recordarla le había devuelto el buen humor, deberás que estaba enamorado de ella. Sin darse cuenta comenzó a recordar como siempre actuaba con la pelinegra azulado comparado con como actuaba cuando, según él, estaba enamorado de la pelirrosa, nunca entendería como se fue a fijar en alguien tan… ¿cómo decirlo sin sonar grosero?... ¿egoísta y superficial?... bueno, sonaba grosero pero eran los únicos adjetivos que se le venían a la mente…

-¡Es cierto!, Sakura no tardaba en venir a "hablar" conmigo- dijo al aire incorporándose de repente, suspirando con pesadez también cuando recordó aquello- solo espero que no volvamos a lo mismo- volvió a suspirar para comenzar a comer su cena.

Justo después de que comiera su último bocado, tocaron a su puerta, haciéndole dar otra honda exhalación de cansancio, y con el pensamiento de darle prisa al mal paso se levantó para atender a su visita. Abrió la puerta y ahí estaba ella, como siempre con ese semblante de culpa en el rostro, suspiró mentalmente otra vez y reuniendo toda la seriedad que pudo reunir se dispuso a hablar.

-Vallamos al grano Sakura- dijo en un tono serio pero sin ser demasiado frío- ¿de qué es lo que quieres hablar conmigo?- preguntó esperando por la respuesta.

-Sería mejor si me dejas entrar es que lo que tengo que decirte es algo privado- fue la respuesta de la pelirrosa, el ojiazul lo pensó por algunos segundos, nunca se podía estar seguro de que podría hacer la pelirrosa, creerle no era una opción muy viable pero era lo mejor para apresurar las cosas.

-Si tú lo dices- aceptó el rubio no muy convencido, aunque con todos sus sentidos alerta, a la más mínima cosa fuera de lugar la echaría incluso a patadas si se veía forzado a hacerlo. Una vez dentro, la ojijade se sentó en uno de los sillones, el rubio hizo lo mismo en una silla colocándose a una distancia prudente- ¿y bien?- habló el ojiazul luego de un prolongado silencio.

-¡Quiero que me des un beso!- dijo de repente la Haruno, el rubio se quedó en shock mirándola como si estuviesen viendo la cosa más bizarra y extraña del mundo.

-¿Qué quieres que te de un qué?- preguntó siendo lo primero que se le fue a la mente creyendo que había escuchado mal, ¿estaba loca o qué?, se preguntó mentalmente mirándola aun desconcertado.

-Un beso- repitió en un tono más calmado mientras bajaba la mirada apenada- maldición lo dije sin pensar- se reprochó mentalmente, debía hacer algo rápido si no Naruto de seguro la correría.

-¿Qué demonios te ocurre?- exigió saber a la brevedad el ojiazul claramente indignado- no está loca, está demente- se corrigió en el pensamiento, convencido de que la ojijade estaba fuera de sus cabales.

-Perdón es que no me supe explicar- intentó razonar con el volviendo a mirarlo, este solo cerro lo ojos y negó con la cabeza, eso sí que era el colmo.

-¿Y se puede saber cómo puedes explicármelo?- inquirió abriendo los ojos para darle una mirada de expectación ¿realmente se podía explicar una petición tan descabellada?

Verás, la última vez que nos vimos nos fue precisamente grata- y que lo digas. Pensó Naruto con ironía- y siéndote sincera te mentí, aún sigo sintiendo algo por ti- el rubio a escuchar eso solo se cruzó de brazos y la miró con desaprobación- créeme lo intenté, te juro que lo intenté pero me ha sido tan difícil- le explicó con algunas lágrimas en sus ojos que seguramente eran de cocodrilo.

-¿Y eso que tiene que ver con lo que me estas pidiendo?- cuestionó en un intento de encontrarle la cuadratura al círculo, ya que hasta ahora, nada de lo que hablaba la pelo chicle tenía sentido.

-A eso voy- respondió bajando de nuevo su rostro- es que realmente quiero dejar de sentir esto… pero simplemente no puedo y eso me frustra mucho, no sabes cuánto, así que pensé que tal vez fuera más fácil si guardaba algún bello recuerdo de ti como… bueno tu sabes… un beso, sé que suena totalmente egoísta de mi parte pero- levantó sus ojos para poder verlo- por favor Naruto solo cúmpleme este capricho, te lo ruego- finalizó con una mirada implorante.

Naruto no lograba pensar en algo coherente, observó por unos momentos a la persona que le hizo esa propuesta tan fuera de lugar, ¿realmente podría dejarlo en paz si hacía lo que le pidió?, esa era la pregunta del millón de dólares, cerró los ojos para concentrarse mejor, estaba otro detalle, sería su primer beso, lo de Sasuke lo considero como un "horrible accidente que ni en un millón de años debió pasar", podría sonar como un tecnicismo pero lo importante era que él lo consideraba valido. Se debatió por varios minutos si hacerlo o no ¿que era más importante?, ¿sus principios o quitarse por fin de encima a Sakura?

-Está bien, acepto- dijo el rubio por fin para el júbilo de la pelo chicle pero sin sonar del todo convencido - pero júramelo, que si después de hacer esto por ti sigues diciendo que sientes algo por mí, y créeme cuando te digo esto, te arrepentirás si no lo cumples- la miro de una manera que le hizo entender que era en serio lo que estaba diciendo.

-Sí Naruto, te juro que después de esto ya no te molestare, solo seremos compañeros de equipo o algo mas solo y solo si tú lo quieres así- dijo solemnemente la ojijade, el rubio la miró directamente a los ojos buscando sinceridad en ellos, luego a sus manos para ver si no estaba cruzando los dedos o algo por el estilo.

-Muy bien- dijo él al cerciorarse de que decía la verdad- solo un cosa más ¿fuiste tú la que corrió los rumores sobre mí y Hinata?- soltó de repente tomando por sorpresa a la Haruno.

-Por supuesto que no- dijo ella con cierta indignación de que fuera sospechosa- puedo tener defectos Naruto, pero no soy ese tipo de persona que inventa cosas solo por hacer daño- el rubio la miró de nuevo convenciéndose de que realmente estaba siendo sincera y de hecho para variar lo era, la pelo chicle no tenía nada que ver con los rumores.

-Solo quería estar seguro- fue lo que dijo al notar como la ojijade lo miraba, exhaló un poco de aire- volviendo al tema, dame unos momentos para prepararme- la pelo chicle sonrió complacida de que su plan estuviera saliendo a pedir de boca.

Lo que el ojiazul desconocía era que en los labios de la Haruno estaba un bálsamo afrodisíaco que preparó y que al momento de que la besara le haría experimentar al rubio las mismas sensaciones de alguien enamorado, confundiéndolo lo suficiente como para dudar y después usando sus encantos por fin podría tener al rubio, solo era cuestión de tiempo.

Cuando Naruto por fin estuvo listo luego de varias veces de quererse arrepentir, comenzaron a acercarse el uno al otro, la pelo chicle sonreía internamente con malicia mientras el rubio se repetía mentalmente una y otra vez que estaba a punto de besar a Hinata, con la esperanza de que el beso fuera lo menos desagradable posible, cuando sus alientos se chocaron, el ojiazul, al sentir un incomodísimo escalofrío, intentó arrepentirse, pero la pelo chicle se dio cuenta y apresuró el contacto en sus labios.

Primeramente el rubio se resistió pero el afrodisíaco comenzó a hacer su trabajo nublando su juicio y desatando un torrente de sensaciones que lo tentaban a dejarse llevar, estuvo a punto de ceder pero su inconsciente lo bombardeó con una gama de imagines de la ojiperla, sus ojos, su sonrisa, el rubor que tan tierno que aparecía en ella, sus expresiones llenas de dulzura. Ante esas imágenes abrió los ojos de golpe e intentó separarse, siendo detenido por la fuerza bruta de la pelo chicle, otra vez comenzaba a sentirse abrumado, de seguro se había puesto algo en los labios para hacer que reaccionara así, fue lo que pensó, necesitaba separarse pero no encontraba la manera y cada vez se sentía más tentado a dejarse llevar, entonces como último y desesperado recurso metió la mano en la entrepierna de la Haruno y sin contemplación acaricio su intimidad logrando su cometido de romper con ese repúgnate beso.

Naruto daba bocanadas de aire intentando reponerse, ¡maldición!, debió haberlo visto venir, miró ahora a la ojijade furioso, poco le importaba que fuese su compañera de equipo alguna vez, Sakura había cruzado el límite y usar la violencia contra ella parecía en esos momentos una idea bastante atractiva.

Y-Yo… tengo que irme- dijo la pelo chicle parándose súbitamente y escapando de ahí como alma que la llevaba el diablo dejando a un Naruto furioso de que haya intentado engañarlo de nuevo.

Por un segundo pensó en ir por ella y decirle por lo menos sus verdades pero algo lo detuvo y esa fue la sensación que quedó en su mano, ahora que lo pensaba lo que sintió no fue precisamente como se supone que debería sentirse, de alguna forma le era familiar pero también extraño, y es que lo que lo que palpó era… ¿cómo explicarlo?, demasiado ¿abultado?... sí, esa era la palabra.

-Demasiado raro- pensó el ojiazul cruzándose de brazos y cerrando los ojos mostrándose claramente confundido dando un aspecto zorruno al tiempo que olvidaba rápidamente lo que pasó minutos atrás.

Ya que lo pensaba bien, dejando de lado la cara de Sakura que, y odiaba admitirlo era bastante linda, su cuerpo era raro, para empezar estaba más plana que una tabla no solo del frente sino también de sus caderas, es decir no tenía esa típica forma de reloj de arena que el ero-sennin siempre delineaba morbosamente o si la tenía, no era tan pronunciada como en otras mujeres que él conocía, también sus hombros eran un tanto anchos aunque tampoco no se notaba mucho, si no la conociera pensaría que Sakura era…

-Na tonterías, solo estoy delirando por este maldito labial- recapacitó rápidamente de su absurda conclusión, restregándose de paso el dorso de la mano por los labios para terminar de convencerse y quitarse los rastros del menjurje, aun así se sintió bastante intranquilo, algo le decía que faltaba algo pero… ¿qué?

Ahora pensaba en su actitud… agresiva, mucho más de lo que una mujer agresiva era, eso se podía explicar, simplemente se debía a que era bipolar. Entonces cayó en cuenta de algo, nunca la vio vestir un pantalón ajustado o cuando usaba una falda o un vestido siempre se ponía unos shorts abajo… aclarando no es que hubiese querido ver su ropa interior solo era una curiosidad que había notado, de hecho lo más raro fue que cuando vivió con él, siempre salía arreglada del cuarto nunca la vio en algo cómodo o revelador, si se suponía que quería seducirlo un negligé hubiera sido un clásico y buen comienzo, pero no, es como si ocultara algo.

De nuevo el extraño hormigueo en la mano que se había metido en la entrepierna llamó su atención, ahora que lo pensaba era la misma sensación cuando él se…

-¡Oh por Dios!- abrió los ojos cuanto pudo, de repente todo encajó en su lugar dándole una perturbadora muy, muy, muy pero muy perturbadora revelación- ¡OH POR DIOS!- clamó de nuevo palideciendo y comenzando a sudar frío- ¡SAKURA ES, SAKURA ES!... ¡ES HOMBRE!

Nota del autor: ¡OH POR DIOS!

Como si la vida le fuera en ello, literalmente se tele transportó al baño y con una rapidez igualmente sobrehumana, tomó su cepillo dental y untando una cantidad ridícula de dentífrico se la llevó a la boca lavándosela con desesperación, tres tubos de pasta después, el rubio aun sentía la boca sucia miró que más encontraba viendo un enjuague bucal tomándose el contenido… aun no era suficiente, la distorsionada visión de una Sakura con bello facial comenzaba a atormentarlo, entonces vio una botella de alcohol y se enjuago la boca también, el ardía horrible la boca pero no era suficiente, su mirada ahora se concentró en el cepillo de limpieza y el destapa caños, era muy tentador usarlos pero desechó de inmediato la idea, no estaba tan desesperado, varias pastillas de menta, chicles y desinfectantes para la boca después, el ojiazul estaba con la mejillas infladas de tanto chicle ya no podía respirar asi que escupió una bola del tamaño de una pelota de tenis respirando por fin, su aliento estaba tan mentolado que incluso salía escarcha de su boca.

Ahora estaba otro problema, tocó su ropa ¡POR DIOS, TODOS LOS SANTOS Y LA CORTE CELESTIAL, HABÍA TOCADO SU ROPA! En un parpadeo estaba completamente desnudo y corrió de nuevo al baño restregándose con un estropajo de hierro y repitiendo una y otra vez de una manera preocupante "si no duele no se quita la suciedad" para por último desplomarse en la regadera y empezar a llorar como desquiciado como su hubiese sido víctima de algún tipo de abuso sexual.

Nota del autor:…formalmente pido una disculpa a Naruto Uzumaki por haberle causado un trauma tan horrible, lamento realmente haberme divertido a tus costillas… (I lied).

Al día siguiente ya alrededor del mediodía, se veía caminando a una rubia de ojos celestes, con dirección al departamento del ojiazul, esta era nada más y nada menos que Ino, que al enterarse de la llegada del rubio puso en marcha un pequeño plan para juntar por fin al, "par de tortolitos atolondrados", llegó a la entrada del edificio extrañándose de ver un cubo de basura humeante con un palo y restos de ropa dentro, mejor le restó importancia y se adentró, cuando estuvo frente a la puerta del departamento de Naruto, tocó un par de veces y escuchó un trémulo "voy" haciéndola suspirar, jamás entendería como hacía Naruto para dormir tanto, luego de esperar un poco más el rubio residente abrió la puerta.

-KYYYYAAAAAAAAAA- gritó aterrorizada al ver la cara de zombi del ojiazul y como primera reacción lo golpeó duramente en la cabeza, azotándolo contra el piso- ¡Naruto! lo siento mucho- se disculpó sinceramente agachándose para ayudarlo a incorporarse, no era su intención golpearlo, pero se detuvo al ver como el rubio aun con el cuerpo boca abajo volteó su rostro dejando ver solo la mitad viéndose aún más lúgubre.

-No te preocupes estoy bien, lamento haberte asustado- le sonrió pero no como acostumbraba, sino de una manera extremadamente tétrica haciéndolo lucir realmente espeluznante.

-N-No t-te preocupes- dijo ella moviendo los brazos soportando el tremendo escalofrío que le nació desde la base de su columna al ver cómo le sonreía y también el impulso de golpearlo de nuevo recordándose que el adefesio en el suelo era Naruto.

Luego de que el rubio por fin se incorporara y que la ojiceleste lo forzara a por lo menos lavarse la cara, estaban sentados en el la sala del departamento, Ino solo miraba extrañada al demacrado ojiazul, ¿qué le habría pasado para que se viera así?, las profundas y negras ojeras en su rostro eran señal de que no durmió en toda la noche, incluso de vez en cuando cabeceaba e incluso dormitaba un poco, pero su expresión ausente era lo que más le preocupaba, algo realmente malo debió haberle pasado.

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-¡Despierta Naruto!- gritó la rubia por octava vez ya exasperada de que el mencionado se quedara dormido y es que cada vez que le quería decir la razón de su visita, él se rendía ante el peso de la noche que pasó en vela.

-Ah, no te acerques, aleja eso de mi- gritó el rubio al despertar poniendo las manos en frente como queriendo empujar algo, cada vez que despertaba era lo mismo pareciera que soñaba algo muy perturbador, Ino suspiró tratando de tener paciencia poniéndose en los zapatos del rubio.

-En serio Naruto a veces puedes ser tan desesperante no sé cómo… aún estoy aquí- dijo la rubia mientras se recriminaba mentalmente ya que estuvo a punto de decir "no sé cómo Hinata te aguanta" y no tenía ganas de una perorata de "Hinata-chan y yo solo somos amigos", sin saber que de haberlo dicho hubiera notado el cambio en la relación que ellos sostenían.

-Lo siento, lo siento, es solo que ayer…- le recorrió un escalofrío por la espina que lo obligó a detenerse- tuve un día difícil y no pude dormir- explicó el ojiazul cabeceando de nuevo, dándose después algunas palmadas en las mejillas cuando reaccionó- lo siento- dijo de nuevo tratando de dar una sonrisa, solo que sus ojeras hacían lucir una expresión cansada.

-Como sea- soltó la rubia obviando mejor el tema y dando un resoplido que le movió el fleco de la cara- lo que intentaba decirte es que quiero invitarte a unas aguas termales, y viéndote se nota que te hace falta- agregó mientras el ojiazul la miraba contrariado.

-¿Aguas termales?- preguntó el rubio más bien para sí mismo viendo como la ojiceleste asentía- eso es un tanto raro ¿no crees?- dijo aun confundió y algo receloso.

-Tómalo como un agradecimiento por… tu sabes… ayudar a Sai- explicó la rubia sonrojándose haciendo que Naruto la viera divertido y es que con todo y su actitud liberal pareciera que a Ino le daba vergüenza hablar sobre la vida privada con su novio.

-Tú ganas iré - habló el rubio sonriente- necesito salir un poco, además cuando rechazar cuando te vez tierna- finalizo alargando las últimas palabras melosamente logrando que la Yamanaka se sonrojara aún más y de paso le hiciera una mueca al rubio, desencadenando una carcajada de éste.

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Ya en la noche, siendo alrededor de las ocho se veía al rubio dirigiéndose a las aguas termales que Ino le había indicado, no estaba muy seguro si seguir o regresarse ya que un extraño presentimiento le estaba molestando desde que salió, conociendo a Ino, no dudaba de que hubiese trazado alguno de sus alocados planes y él fuera algún tipo de objetivo. Con este pensamiento por fin arribó a su destino, ahí afuera lo esperaba la rubia que cuando lo divisó lo observo con un grado de desesperación dejando al ojiazul extrañado ya que no estaba llegando tarde, luego de un intento de conversación por parte de la ojiceleste entraron y entonces Naruto cayó en cuenta de algo.

-¿Ino?- la llamó Naruto al notar algo extraño en la entrada a los vestidores y el estanque- ¿Por qué hay solo una entrada?- lo que estaba pensando no le gustaba para nada, la idea de compartir un baño mixto con la estrambótica rubia, podría terminar en una situación bastante comprometedora.

-Oh vamos Naruto te prometo que no muerdo- dijo la rubia con tremenda sonrisa pícara adornando sus labios, el rubio la miró con suspicacia suspirando después y haciendo nota mental de estar siempre a un metro de distancia de la ojiceleste.

Una vez en los vestuarios acordaron o mejor dicho el rubio insistió en quitarse la ropa en lugares diferentes para al menos no estarse viendo cómo se desnudaban, a Naruto aún le olía a rayos todo el asunto, ¿qué pensaba Ino?, ¿acaso lo quería seducir o algo por el estilo?, debía admitir que la rubia no estaba para nada mal pero, también era un hecho que no podría ver a la cara a Hinata o a Sai si pasaba algo como eso, a Sai por obvias razones y a la ojiperla, aunque no fueran más que solo amigos, la sensación de culpa lo carcomería desde adentro. Cuando por fin estuvo como Dios lo trajo al mundo, iba a ponerse la toalla alrededor de su cintura a manera de taparrabo cuando notó una mirada sobre él y sin más giró para ver quien lo estaba observando, siendo Ino ya envuelta en su toalla que ahora miraba su prominente "músculo".

-¿Qué sucede?- preguntó el ojiazul extrañado de la manera tan fija en que lo miraba, entonteces se dio cuenta de en donde concentraba su mirada- ¿se te perdió algo?- añadió sonriendo divertido al ver como se sonrojaba la rubia.

-Mejor entremos- masculló la ojiceleste al mismo tiempo que se moría de la envidia de que Hinata tuviese a semejante cuerazo de hombre besando el suelo donde pisaba.

Una joven de ojos perlados y cabello negro con destellos azules estornudó, estaba en un estanque termal sin nada que la cubriera, se sentía nerviosa, Ino le había invitado o más bien ordenado ir a ese lugar y al notar que era un baño mixto intentó protestar siéndole totalmente inútil ante la férrea voluntad de la rubia.

Escuchó unas voces, una femenina y otra notoriamente masculina, entonces con todo el nerviosismo del mundo comenzó buscar algo para cubrir sus partes privadas. Al mismo tiempo el ojiazul entraba sin haberse tapado, Ino ya lo había visto y no le incomodaba andar asi enfrente de una mujer, más que nada por costumbre que por otra cosa. Lo siguiente pasó demasiado rápido, Naruto entró como si nada, Hinata se incorporó para poder alcanzar una toalla, justo en ese momento sus miradas se cruzaron ocasionando que cada uno susurrara el nombre del otro, por un larguísimo segundo se miraron a los ojos y entonces se dieron cuenta de algo… ¡ambos estaban desnudos!, de la nada dos enormes chorros de sangre se dejaron ver y dos cuerpos cayeron al piso con el rostro envuelto en un rojo incandescente.

-¡Hinata-chan!- clamó el rubio levantándose de repente y sintiéndose mareado por ello, se detuvo la cabeza para disminuir el vértigo, ¿qué había pasado?, lo último que recordaba era que se encontró con su querida amiga de ojos perla pero lo demás era difuso.

Se recuperó por fin del mareo dándose cuenta de que estaba en un futon en el suelo, miro a su alrededor viendo que era un cuarto, lo más seguro es que debería ser alguno alterno en el balneario para casos de desvanecimiento como el que vivió, entonces notó algo más, un segundo futon enseguida del suyo ocupado por una persona totalmente cubierta por una cobija, aún algo desorientado removió la manta sorprendiéndose de que estaba ahí, era nada más y nada menos que Hinata que aún estaba desmayada y solo estaba vestida solo con una yukata al igual que él, la tentación de remover todo y recrear su vista era grande, pero por respeto a la ojiperla decidió no hacerlo, además su imagen debía ser la de un seductor no la de un pervertido virgen.

De repente la escena pérdida regreso a la mente del ojiazul sonrojándolo como nunca en su vida, solo fue por un segundo pero estuvo seguro de algo, ¡vio a Hinata desnuda!, nunca en su vida pensó que conocería la hermosura hecha persona, su cuerpo femenino y blanco como la nieve que contrastaba con la oscuridad de su cabello que caía en cascada y se complementaba perfectamente con sus perlados ojos que siempre daban un brillo de timidez, inocencia y dulzura que lo embelesaban, su cuello largo y fino que seguía sutilmente la curva de sus hombros y desembocan a su vez en sus delgados y delicados brazos finalizando en unas suaves y pequeñas manos que lo hicieron estremecer al recordar que ya las había sentido, un par de redondos, generosos y firmes senos que no llegaban a la exageración coronados por dos rosados y turgentes aureolas que lo tentaban a hundir su rostro en ellos, una diminuta cintura y unas buenas caderas junto con un vientre plano, sus torneadas, exquisitas y largas piernas igual de blancas que simplemente lo extasiaron y por último la flor que la definía como mujer y que de seguro nadie había mancillado y que ahora se moría por robar, reclamándola para sí mismo.

Se sacudió la cabeza para dejar de pensar eso, no era ni el momento ni el lugar para comenzar a fantasear, le dio una última mirada dándose cuenta del intenso rubor de sus mejillas suponiendo entonces que la sangre aun no abandonaba su cabeza. Entonces se acercó a ella y teniendo cuidado de no despertarla la recostó en su regazo con el propósito de que el líquido carmín bajara al resto de su cuerpo, por unos minutos se quedó mirando su fino rostro al mismo tiempo que acariciaba su lacia cabellera hasta que se dio cuenta que la ojiperla comenzaba a reaccionar.

-¿N-Naruto-kun?- susurró por inercia su nombre mientras abría sus ojos, al principio solo notó una sombra amarilla, luego al enfocar mejor se dio cuenta de que en efecto era su rubio amigo y también de que estaba recostada sobre él- ¿Qué pasó?- preguntó con el mundo aun dándole vueltas.

-Te desmayaste- respondió mecánicamente, aún estaba con las emociones a flor de piel y el tono de voz suave de la Hyûga no estaba ayudando a calmarlo, solo esperaba que no preguntara por qué, si lo hacía entonces sí que estaría en un problema al no saber que responder.

-¿Es un sueño?- preguntó de repente sacando de su ensimismamiento, el ojiazul que no se esperaba esa pregunta.

-¿Tu qué crees?- respondió sin pensarlo, toda la situación se estaba tornando extraña y el ambiente que percibía entre ellos parecía sacar un parte de él que desconocía.

-Creo que no quiero despertar- dijo ella sonriendo mientras sus ojos comenzaban a tener un brillo desconocido para el ojiazul pero al mismo tiempo, extrañamente familiar- me alegro estar soñando porque ¿sabes?, así puedo decirte algo que siempre he querido pero no he podido- el rubio solo se quedó mirándola sorprendido y expectante.

¿Un secreto? , estaba seguro de conocer todo de la ojiperla, cada aspecto de ella, sus gustos, miedos y sueños, un sentimiento de revuelo comenzaba a aflorar en él, no sabía porque pero sentía que lo que fuera a decirle cambiaría su forma de verla para siempre.

-Te amo Naruto-kun- soltó con una sonrisa dulce mientras estiraba su mano para tocar la mejilla de un estupefacto rubio.

Naruto no podía creer las palabras que salieron de la boca de Hinata, simplemente no podía, la miró a los ojos aun desconcertado queriendo confirmar que si lo que escuchó no era una invención inducida por algún delirio por haberse desmayado, ella solo asintió divertida de cómo la observaba, el ojiazul entonces le sonrió de la manera más radiante que jamás había hecho en su vida, sin decir palabra alguna se guio por la sensaciones y se acercó al rostro de la pelinegra azulado con el simple propósito de depositar el tan por fin ansiado beso, al ver sus intenciones la ojiperla también intentó levantarse inmediatamente sintiéndose desfallecer, volviendo a intentarlo esta vez detenida por el rubio.

-¿No quieres…?- no terminó su protesta al ser silenciada delicadamente por el dedo del rubio.

-No es que no quiera, es solo que aun estas muy débil, necesitas descansar- explicó en un tono sereno y algo ronco, mirándola a los ojos con ternura, Hinata solo hizo un puchero mostrándose molesta o al menos en apariencia, el rubio la miro divertido y decidió darle un pequeño beso en la frente sacándole una sonrisa.

Poco después la ojiperla había vuelto a dormirse, el rubio aún se mantenía mirándola enternecido y con un sentimiento de añoranza, todavía estaba abrumado por la confesión que hizo la ojiperla, no hallaba exactamente que hacer ahora, todo era tan irreal, apenas unas semanas atrás se daba cuenta de lo que realmente sentía por la joven que dormía tan plácidamente sobre su regazo y ahora se enteraba que ese sentimiento era reciproco, recordó a su pervertido maestro cuando una vez en un momento en que mostraba su sapiencia le dijo que los sueños eran ventanas de como un quería que fuese la realidad.

Sonrió de medio lado, posiblemente era por eso que la ojiperla lo había hecho, pensando que era un sueño, le había dicho algo que… bueno, no tenía ni la más mínima idea de cómo describirlo, Hinata había confesado que lo amaba y el sentimiento de euforia estaba rebosándolo, intentaba por todos los medios no sonreír como un estúpido pero era inevitable, así que optó por su única fuente de tranquilidad, ahí estaba ella, durmiendo plácidamente con una mueca parecida a una sonrisa y totalmente ajena al torrente de sensaciones que despertó en su rubio amigo, desvió su mirada a sus labios sintiendo unas ganas terribles de besarlos, pero mejor la recostó en el futon y salió del lugar no sin antes darle una última mirada, cuando la besara ella estaría despierta.

Se recargo en la pared y dio un hondo suspiro, parte de él quería patearle el trasero por no seguir sus instintos y otra parte le decía que hizo lo correcto, si la besaba y despertaba habrían más problemas, además estaba otro detalle, que terminó de convencerlo de haber hecho lo correcto, Hinata merecía una declaración con todas las de la ley, un lugar romántico donde se creara ese momento, donde estuviese la sensación de que el mundo estaba para ellos solos y nadie más, no una situación que más que otra cosa parecía sacada de una comedia o de la mente enferma de alguien empecinado en torturar a ambos, negándoles su felicidad para su propia y mezquina entretención…

Nota del autor: … sin comentarios (¬_¬).

… solo esperaba poder crear el momento, si bien, y estaba más que seguro de eso, era un as en lo que respectaba en las artes amatorias, ser romántico era algo totalmente nuevo para él, en fin, algo se le ocurriría eventualmente, ahora se sentía muy cansado, fueron demasiadas emociones para un solo día, y mejor regresó al cuarto, cuando acomodó a dormir, cerró sus ojos dándole asi rienda suelta a sus fantasías.

Fin del capítulo 13


...HUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEHUEH UEHUEHUEHUEHUE... PÚBLICO CAUTIVO, por alguna extraña razon no puedo evitar pensar en mr. trolololo mientras escribo esta nota XD, ¿me pregunto por que será?, ah sí, PORQUE DE NUEVO HICE DE LAS MIAS lololololololololololoLOL, tengo que aclarar que no tengo absolutamente nada en contra de Sakura simplemente se dio como un tributo a Ace Ventura, pero bueno, a otra cosa mariposa, que se nos confiesa Hinata, y ahora que hará el atolondrado rubio para responder a esos sentimientos, descubrira una vena romantica desconocia en el? o regara el tepache como siempre?, eso mis estimados lectores lo sabran en el siguiente cap... tal vez, no lo se, sinceramente no recuerdo mucho de el proximo capítulo XD, ya sin mas, nos leemos la que viene y si tienen tele... hay se ven... ORALEEEEEEEE.

agradecimientos:

por los follows a

SS-ICE-FANG

Y blackpanther340

por los reviews

El angel de la oscuridad: Completamente comprensible, de hecho es una practica que yo como en calidad de lector no ejerzo lo suficiente, desidia o que se yo, pero bueno, con respecto a lo de un menage a trois con la hipersensual Konan, pues ya veremos de momento no te puedo asegurar mucho, tal vez alguna referencia, a ver que pasa mas adelante, gracias por leer y que te hayan gustado las locuras que escribe este humilde escritor.

Greace Valle: si logré hacerte reir y sonrojarte entonces estoy cumpliendo con mi proposito en el mundo... ok tal vez no a ese extremo pero si con lo que intento hacer con el fic, tengo que aclarar que Naruto no tiene un harem, si lo fuera estubiera involucrado sentimentalmente con alguna de las mujeres con las que ha estado, mas bien fue simplemente una "aventurilla" por decirlo de alguna manera... por cierto que bueno que me comprendas, nunca he creido en el San Valentin, pienso yo que le quita la espontaneidad a una relacion.

darcy129: Pues lo que tu dirias aclarados, aclarados, acalarados sus sentimientos... No XD, lo que si es que ya dieron un enorme paso, cortesia de cierta rubia estrambotica.

Yumiko Phantomhive: Pues esta vez no hay jodencia de lemon, pero si varias revelaciones (perturbadoras revelaciones), y ahora esta vez ellos fueron los ayudados, para variar, tal vez haga un fic GaaMatsu mas adelante, pendientes pues.

KaitouAndoresu: Como te daras cuenta todo es extremo en este fic XD, Naruto puede ser gay? violenlo, tiene fans? son unas sadicas, Konan sigue viva? es ridiculamente sensual, resolver un problema amoroso? encierrenlos en un cuarto, sakura es poco femenina? es hombre (ZOMG).

netokastillo: una secta? hum no lo había pensado (imagen mental mia donde sacrifico fans de otros fandom mientras mis seguidores le aullan a la luna)... ejem, creo que mejor me quedo como escritor -_-u.

dark side of everyone: que bueno te hayan gustado los lemmons y que te haya cautivado la sarta de idioteces que yo me atrevo a llamar literatura, a tu pregunta la verdad no estoy muy seguro, le voy mas al no, por cierto, no puedo unirme al lado oscuro -musica: marcha imperial mientras se escucha el sonido de un respirador- yo soy el lado oscuro XD.