Había vuelto al meteoro después de casi dos meses en las burbujas, y en el asteroide al parecer había pasado el mismo tiempo. Después de dos meses aburrido, había vuelto, y casi todo estaba exactamente igual.

Desde luego, no había ninguna diferencia apreciable en el ambiente. Dave y Rose habían estado investigando sobre sus ancestros y habían descubierto alguna cosa sobre su sesión y sus identidades. También, claro está, habían visto a sus ancestros y al de Egbert en aquella estúpida pelea con Meenah. Dave no parecía estar muy contento ante la perspectiva de ver a su hermano, pero un hermano que no le recordara, ni supiera nada de él. Otro hermano, en resumen. Pero por lo visto, igual de guay.

Terezi pasaba bastante tiempo hablando con él, y jugando como siempre, en su ciudad de latas, como si fuera un mundo alternativo en el que se olvidaban de los problemas exteriores y de Jack, y de Lord English, de Burbujas y Ancestros, Hermanos y chicas guays con skates…

Y Karkat seguía absolutamente solo y sin nada que hacer. De hecho, la única persona que le había parecido simpática en los últimos días había sido Meenah, y estaba en las burbujas. Además, su carácter era bastante arisco y una vez que le despertó mientras dormía (se durmió y al ver el palacio, sabiendo que no debía entrar, le llamó a gritos) le había atravesado con su tridente. Así que procuraba dosificar sus visitas, aparte de no tener ganas de quedarse dormido y en vez de encontrar a Meenah encontrarse con el tal Carlos o Kankri.

Así que entre visita a Meenah y visita a Meenah transcurría su vida. Últimamente había estado ayudando un poco a Kanaya y Rose con su libro, dando opiniones y algún consejo desde el punto de vista del líder de la sesión. Le distraía bastante, pero había veces que Kanaya y Rose simplemente se ponían a hablar entre ellas y Karkat se quedaba solo hasta que acabaran, ya que muchas veces hablaban de cosas que él no entendía, porque eran detalles del libro que no habían discutido antes con él delante.

Otra cosa que hacía de vez en cuando era hablar con Gamzee. Sí, ya no era su moirail, pero tampoco le odiaba ni le despreciaba. Bueno, suponía que le despreciaba un poco. Pero por lo menos siempre estaba disponible para hablar con él. Normalmente la conversación acababa derivando a alguna historia de los mesías, con lo que en muchas ocasiones Karkat acababa quedándose dormido en la pila de bocinas tras horas de alabanzas a los dioses o al vasto honk.

Básicamente la vida de Karkat era eso llegados a este punto, intercalado con sesiones de películas románticas. Ya las había visto todas al menos veinte veces, tras los quince meses que llevaban viajando de aquí para allá. Se sabía los diálogos de al menos la mitad de memoria, y según Rose, alguna vez los recitaba mientras dormía (muchas veces se había quedado dormido en la mesa de la biblioteca, a causa de las largas intermisiones de Kanaya y Rose).

Un tema que le preocupaba especialmente era Dave. Había dejado de envidiarle. Bueno, no completamente, pero gran parte de esa envidia inicial había desaparecido, y lamentaba que estuvieran en esa relación de… No completamente enemigos, pero tampoco había amistad entre ellos. Y realmente no había motivo para que lo fueran, y menos en una situación como aquella, en la que lo que menos podían necesitar era que a la hora de la verdad no fueran capaces de actuar como un equipo.

Así que Karkat decidió ir a hablar con él. Le encontró con su ordenador, los cascos puestos y concentrado en la pantalla. Posiblemente estuviera creando alguno de aquellas absurdas viñetas humanas con dibujos que por mal hechos que Karkat pensara que estaban, eran "increíblemente irónicos" según Dave. Se acercó y le dijo:

- Dave. Me gustaría hablar contigo.

- Espera tío. Estoy en medio de la creación de la magia. El juggalo diría que estoy creando putísimos milagros. En cuanto acabe estoy contigo.

- Es importante, Dave. ¿No crees que podrías dejar tus… dibujos por un momento? No será mucho rato, solo lo que nos lleve hablar una cosa.

- ¿Más importante que los milagros? Será mejor que sea realmente importante, o enfadarás a los putísimos mesías. Joder, me da mal rollo decir esas cosas, incluso con sentido irónico. Voy a parar.

- Si, mejor. – Dave minimizó la pantalla y se dio la vuelta sin levantarse de la silla para mirar hacia donde estaba Karkat – gracias. Quería hablarte de que… De que creo que no deberíamos estar en una posición como… de… Adversarios. O sea, tendríamos que… Aj, mierda. Lo que intento decir es que cuando lleguemos a la nueva sesión, no puede existir rivalidad entre nosotros, porque tenemos que actuar como un equipo, y algo así solo traería problemas.

- ¿De qué coño estás hablando? ¿Desde cuándo somos adversarios? Nosotros somos los mejores colegas que existe en todo el jodido espacio paradójico, Karkat.

- ¿Hablas en serio?

- No.

- ¡Yo sí que hablo en serio, imbécil! ¡Nuestras discusiones solo traerán problemas cuando llegue el momento si seguimos así!

- No, esa parte sí que iba en serio. No entiendo que dices de enemigos. Nosotros somos colegas. Lo de los mejores de todo el espacio paradójico era exagerado, pero desde luego no somos enemigos o algo así. Nuestras discusiones hasta el momento han sido todas con motivos completamente irónicos.

- ¿Eh? – Karkat se sorprendió, pero consiguió no cambiar el gesto – Eh… Si, claro. Nosotros nunca hemos peleado seriamente, ¿no?... – se quedó pensando – Si, tienes razón. Sigue con tus viñetas.

Se dio la vuelta y empezó a alejarse de la biblioteca. Cuando salió de ella y se encontraba en los pasillos, seguro de que nadie podía verle ni oírle, dijo para él mismo -"gracias".