Capítulo 14: Primus Lune
A lo largo de los siglos tanto la gente mágica como muggle han utilizado diferentes métodos para medir el tiempo; los días se sucedían, como ahora, en atardeceres y amaneceres que unidos entre sí formaban diferentes estaciones, después llegaron las horas, los minutos, los segundos… pero a veces el tiempo no es algo que los hombres puedan medir como si fingieran ser amos de él. A veces el tiempo pasa deprisa cuando eres feliz y lento cuando eres desgraciado, a veces parece que una eternidad cabe en un segundo y que un segundo ha valido varias generaciones de hombres.
Nymphadora Tonks, llevaba días y semanas atrapada en el tiempo; nada podía hacer por escapar de su rutina y a veces esa misma monotonía era la que la mantenía cuerda, por tanto no se detenía en cuestiones metafísicas demasiado relevantes. De hecho prefería volcarse en su trabajo a enfrentarse al hecho irremediable de que Remus Lupin se había marchado de su vida para siempre...
Aquella triste y cálida mañana estival cuando ambos se despidieron, la joven apenas podía creer lo que supondría en su ánimo la perdida del licántropo. Le había confesado su amor, y eso en circunstancias normales habría supuesto en la metamorfomaga su total felicidad. No obstante, las cosas habían cambiado desde que Remus sufriera el ataque a manos de sus compañeros de fechorías…
Aquel acontecimiento había hecho darse cuenta a Tonks que era una doble espía, o incluso triple, ya que su trabajo consistía en ser auror para informar a la Orden de los movimientos del Ministerio y al mismo tiempo informar a los mortífagos de ambas instituciones o viceversa. Aún no había entrado en acción y esperaba por su bien, y por el de los demás, que eso no ocurriera nunca. Era una idea a la que le gustaba aferrarse con esperanza, no obstante sabía que todos los siervos del señor Oscuro cumplían un cruel papel en sus perversas maquinaciones; ella no estaría exenta de él.
Por eso y más era mejor que Remus estuviera al margen de todo aquello. Del mismo modo que sus padres que en esos momentos permanecían lejos como sugerencia expresa de su hija.
Ahora estaba sola, y así debían seguir las cosas…
Profundamente abatida, volvió a posar su vista sobre el vacío escritorio. Los informes que tanto le habían costado redactar en un tiempo ahora se habían convertido en su refugio, de hecho, su trabajo sobre el paradero de su primo convicto había resultado ser un tomo de trescientas páginas perfectas para evadirse un rato de todo sentimiento de culpa, aunque nada más cruzar la puerta que separa el cuartel general de la calle, hiciera falta únicamente ver el rostro de Sirius para sentirse la peor persona del mundo…
Su relación se había distanciado bastante, en parte porque su primo también se sentía culpable por haber querido poner un rayo de luz en sus vidas y haber fracasado estrepitosamente en el intento. Era horrible sentarse uno frente al otro separados entre sí por unos pensamientos que eran siempre el mismo. Ninguno sabía dónde se escondía Remus, nadie le había visto en las reuniones, pero Dumbledore había afirmado que recibía noticias suyas regularmente instándoles a verles en cuanto solucionara algunos de sus recientes problemas.
"Ese problema soy yo" se reprendía arduamente una y otra vez.
Remus había sido contratado en el Ministerio, pero apenas sabía nada sobre su empleo allí, a pesar de que en ocasiones le veía aparecer de un lado para otro con bastante prisa… Cuando su mirada se cruzaba de forma accidental con la de ella, el licántropo la bajaba inmediatamente y desaparecía lo más rápido que podía dejando a Tonks con una horrible sensación de vacío en el pecho.
Al mismo tiempo que tenían lugar estos pensamientos, la voz lejana en un principio de una de sus compañeras de trabajo se fue haciendo cada vez más perceptible… Más aún cuando ella chaqueó los dedos enfrente suya.
-¡Tonks, es tu hora de descanso…! ¿Estás sorda?
-Oh, disculpa, Polly. Últimamente me encuentro algo distraída… ¿Qué decías?
-Distraída es decir poco- dijo la joven. Ambas habían sido compañeras en la academia y se tenían bastante confianza la una a la otra, o eso al menos pensaba Polly-. ¡Ahora mismo te invito a algo en la cafetería! Vas a alucinar cuando te cuente lo que me dijo Robert el otro día porque justo cuando…
La chica continúo con su banal conversación sin advertir que Tonks apenas podía seguir el ritmo de sus palabras.
"Es impresionante la cantidad de frases que sabe enlazar sin apenas respirar…" pensó la metamorfomaga mientras ambas bajaban las escaleras de su departamento. Mientras tanto se toparon de frente con una escena en nada corriente...
Polly había parado abruptamente de hablar, y eso era algo bastante raro en ella. Tonks apenas podía creer que la escena que estaban protagonizando varios empleados del lugar tuviera como foco principal a Remus Lupin. Varios de ellos revoloteaban a su alrededor como cuervos hambrientos mientras otro no paraba de vociferar…
-¡Esto es increíble! No pienso darte ni un día libre más del que te corresponde; no es mi problema que la luna llena no te coincida con ellos- exclamó un hombre bastante obeso y con clara intención de armar un espectáculo gratuito allí mismo-. ¿Y esto es igualdad de condiciones? JÁ, despediría a cualquiera que faltara a su puesto- gritó dirigiéndose a su público, haciéndose el tolerante -: Tu trabajo bien podría hacerlo un elfo doméstico- añadió de nuevo dirigiéndose a él- ¡Si no me hubieras suplicado jamás te habría contratado! Lo hice por caridad, ¿así me lo pagas? Si no vienes mañana no te molestes en volver nunca más.
Decenas de ojos se clavaron entonces en el licántropo, decenas de ellos lo escrutaban con discriminación, rabia, asco o miedo… todos, excepto los de ella. A Remus únicamente le hizo falta echar un vistazo alrededor para verla...
Hubiera preferido una horda de magos furiosos antes de que Tonks contemplara tan bochornosa escena. Quería largarse de allí, quería tragarse todas las palabras que pretendía decirle a ese mago seboso y no volver nunca más.
Con una herida más en su ya maltrecho corazón, Remus se marchó del lugar notando como la gente se apartaba rápidamente de su paso como si pudiera contagiarles la licantropía con sólo mirarles. La joven metamorfomaga miraba atónita el semblante de todos aquellos magos sin comprender su crueldad, ¡qué les había hecho él! ¡Remus no se merecía ese trato! Con determinación intentó zafarse de Polly aún cuando ésta la cogió del brazo.
-¡Es uno de esos híbridos, Tonks…!
Incluso su amiga creía todo el veneno que la sociedad vertía contra los hombres lobo, pero ella no… Nunca.
Entre codazos y empujones logró abrirse paso en pos de Remus. Corrió todo lo que pudo en su dirección, tropezándose en varias ocasiones en el camino, pero aún así cuando llegó a las chimeneas de la red flu en el ministerio éste ya había desaparecido. Salió a la calle con la esperanza de encontrarle en las cercanías, pero no encontró ni rastro de él.
Tonks se dejó caer sobre la acera. Aquello era superior a sus fuerzas...
Sollozó con amargura sabiendo que le había perdido de nuevo, y esta vez, si que era para siempre. No supo cuanto tiempo permaneció en aquel lugar, pero en cuanto levantó la vista, una figura que anteriormente se le había ocultado la saludaba imperturbable en el cielo: esa noche, era luna llena.
De repente, Tonks, como iluminada por su plateada luz, sabía perfectamente en dónde encontrar al licántropo en esa temible y fría noche...
Al mismo tiempo y bajo el mismo cielo, Remus se mantenía escondido en la oscuridad tras aquellos muros ya tan familiares.
Para el resto de los mortales, aquella mansión estaba encantada pues una terrible maldición habitaba en ella. La Casa de los Gritos la llamaban, y no en vano... Cuando el lobo hacía presa de Remus éste no podía contener sus alaridos.
En esos momentos, el licántropo esperaba inquieto su transformación; sabía que esa noche tendría que lidiar con la frustración que le suponía un nuevo rechazo. Cualquier hombre lobo albergaría la venganza en su corazón hacia aquellos que le habían maltratado, no era de extrañar ese tipo de casos, pero Remus Lupin no era uno de ellos. Desde que su cuerpo asumió la mutación tuvo claro que era un monstruo, algo anómalo, y fuera de lo habitual… un demonio. Si bien Remus deseaba ser como cualquier persona normal y optar por un trabajo, una casa y la comprensión de la sociedad, en el fondo de su alma sabía que eso jamás ocurriría. Lo tenía perfectamente asumido… Y ahora ella también lo sabía.
Entre los postigos de las ventanas, la nívea luz de luna fue clareando su interior.
La hora estaba llegando.
Una bestia dormida en su interior le arañaba las entrañas dispuesta a salir bajo su piel…
El dolor era inmenso…
Un grito desgarrador le subió por la garganta y repercutió en los alrededores de la mansión. Pero entre tanto sufrimiento, no podía apartar el rostro de la persona que más añoraba en este mundo. Hacía unos días le había dicho que la amaba. ¿Cómo se había atrevido? Un monstruo como él no debería amar.
Casi habría jurado que Tonks le perseguía en su huída del ministerio, pero eso era algo harto improbable…
Sus últimas resistencias habían llegado a su fin y con lágrimas en los ojos, uno de los hombres más honestos del mundo mágico, sintió como su piel se desgarraba dejando ver un tupido pelaje marrón oscuro. Sus miembros se alargaron hasta terminar en garras afiladas como cuchillas mientras su rostro se convertía ahora en un boca hambrienta colmada de dientes.
En ese preciso momento, y ya completada la transformación, alguien en la lejanía del bosque aulló...
Aquello sólo podía significar que otra bestia más disputaba su territorio, y eso era algo que el antaño profesor de Hogwarts no podía permitir.
N/A: ¡Hola a todos…! Os prometí que en una semana actualizaría y aquí tenéis un nuevo capítulo, a pesar de que la universidad me tiene cada día más y más agobiada. En un principio iba a ser más extenso, pero finalmente decidí cortarlo en una de las partes más interesantes (¡Qué mala soy, sí!)
Espero impaciente vuestros comentarios como siempre. Muchísimas gracias a todos los que leéis esta historia, en especial a: peperina, Aline95 y Hazuki Jung.
Un saludo:
Sisa Lupin
