KONICHIWA:

"LOS PERSONAJES DE SANT SEIYA SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA LOS PIDO PRESTADOS SIN NINGUN FIN DE LUCRO"

"Te fuiste de mi sin pensarlo y no me dijiste nada. Te fuiste de mí sin decir a dónde vas, dejándome con esta estúpida soledad. Volver a mis pasos del pasado desearía, no creo soportarlo más tiempo. Te fuiste de aquí y me dejaste sin vida, te fuiste de aquí y mi alma quedo vacía.

Ya que lo hiciste todo acabo pero yo sigo respirando aquel amor que un día nos unió. Te fuste de mí y todo quedo en silencio, me duele verte partir sin dejarme ninguna explicación, te fuiste sin decir adiós"

*MeLoDy*

A LEER:

-No… Shun- Susurra el ruso mientras una lagrima sale de su ojo –Te falle amigo- Entra rápidamente a la casa a buscar a la rubia dándose cuenta que tampoco está.

Sale corriendo de la habitación bajando las gradas principales y encontrándose con una empleada que estaba barriendo los destrozos de la puerta principal. Termina de bajar hablando con ella.

-Martita por favor dime, Has… Has visto a June- Pregunta agitado a una mujer de unos cincuenta y cinco años.

-¡Que desgracia Hyoga!- El ruso voltea para encontrarse con la figura encorvada del calvo-¡¿Cómo se atreven a destruir así la puerta, no parecen gente parecen…!

-¡Cállate de una vez! Cuando este de buenas grita, pero ahorita no- Acercándose provocando nuevamente que este retroceda y vuelve a ver a la señora- ¿Martita?

-Sí… Sí joven Hyoga, salió hace un momento detrás del joven Shun cómo ve el joven si regreso pero ella no- Termina de decir levantándose del suelo con una bolsita de basura.

-Gracias Martita- Sale corriendo debajo de la noche pero ¿Dónde buscar? ¿Cómo empezar? ¿Y si se fueron a la izquierda? ¿O a la derecha? ¿Adelante? ¿Se fueron a la parte trasera? ¿Cómo encontrar a la amazona de Camaleón? Estas y mil preguntas azotan la cabeza del mejor amigo de Shun y el clima no parece mejorar ya que una leve brisa empieza a caer sobre él. En eso en dirección suroeste siente el leve cosmo de la amazona. -"June"- piensa siguiendo la pista que la chica le da. Este corre rumbo a ella, también encendiendo su cosmo para llamarla y que le indique donde está.

Corre directo cruza en una esquina, esquiva una banca de un parque, cruza otra esquina y así sucesivamente para llegar a una de las calles más desoladas de todo Tokio y la encuentra apoyándose en un tronco seco.

-¡June!- Grita corriendo hacia ella-Por el amor de dios June ¿Quién te hizo eso?- Pregunta asustado viendo como la chica tenía una terrible raspadura en todo su brazo derecho. Varios moretones, sangre saliendo de la comisura de sus labios, por su nariz y la terrible línea de sangre que corre desde el centro de su frente por en medio de sus ojos bajando por el puente de su nariz.

-H…Hyoga- Este la atrapa antes de que caiga dándose cuenta que podría tener lesionado el tobillo.

-¿Quién te hizo esto? ¿Qué paso June?- Pregunta ayudándola a avanzar rumbo a la mansión.

-Hyoga – Ella niega con el rostro recordando lo que pasó. Este ve que le cuesta un poco caminar y decide pasar un brazo por debajo de sus piernas y cargarla para llegar más rápido. Corría lo más que podía mientras esta se sostenía por el cuello y silenciosas lágrimas caía por sus mejillas intentando para por desapercibidas por las leves gotas de lluvia. Al llega se encuentra con Tatsumi y Marta terminando de limpiar el desastre de la puerta.

-Tatsumi llama a un médico- Dice el Cisne entrando y llevando a la dama a su habitación.

-¿Qué? ¿Estás loco? Son casi las 12 de la…

-¡No te estoy preguntando!- Lo voltea a ver de reojo mostrando un poco de su agresivo cosmo. El calvo no dice más y va a llamar al médico de la fundación.

Mientras en la habitación de June Hyoga la acuesta sobre la cama y la cubre con una manta mientras esta se acomoda. El ruso se da cuenta de la terrible cortada en medio de su frente y los moretones visibles. Imposible de creer.

-June ¿Qué te paso?- Pregunta en voz baja acercándose a la rubia. Esta comienza a hacer señales que iba a llorar nuevamente.

-No… No era el Hyoga… No… No lo era- Dice entre sollozos sentándose un poco en su lecho.

-¿Quién?

-Shun- Le dice en un grito ahogado, Hyoga abre los ojos tratando de procesar la información.

-¿Qué? ¿Me estás diciendo que…?

-NO… No… No era él… Te lo juro. Su… Su mirada… -June levanta las palmas de sus manos viéndolas fijamente.- No era el Shun de quien me enamore, este tenía unos ojos podridos…- Continua viendo sus manos- Este tenía la vista negra, podrida, mostraba una profunda oscuridad y maldad. Odio, rencor… No Hyoga- Repite volviéndolo a ver- Ese no era Shun.

-¿Pero él te pego…?

-¡Te digo que no era él…!- Repite viéndolo directamente a los ojos- Este se enojó con mucha facilidad. Me tomo del cuello como si fuera una muñeca de trapo, la sed de sangre se vio en su blanco rostro- Por instinto se sujeta el cuello-Por primera vez sentí miedo a su lado, sentí pavor, ese no era Shun- Finaliza volteando a ver por la ventana de su habitación.

-June- Susurra el ruso viendo con tristeza a la amazona.

-Hyoga ¿Él está aquí? - Esa pregunta toma desapercibido al santo, se muerde el labio inferior no sabiendo que decir.

-Pues…

-¿Vino cierto? La puerta no se pudo haber destruido sola- Esta frase la hace viendo otra vez al ruso.

-Sí vino, pero Perséfone se lo llevo.

-¿Qué?

-Sí, ella vino y… Se lo llevo- No sabía que más decir, en ese instante la imagen del beso con la diosa hizo que Hyoga dudara si el que estuvo con ellos era Shun o Hades. June le quieta la vista ahora viendo las sabanas que cubrían sus piernas, apretándolas fuertemente dejando que tres lágrimas cayeran sobre ellas de rabia

- Lo único que hicieron al mandarlo aquí fue ponerlo a su merced- Susurra más para ella que para su acompañante.

-Ju…- Pero antes de que pudiera decir algo más llaman a la puerta.

-Joven Hyoga, señorita June aquí está el médico- Hyoga lo deja entrar y le da su espacio para que pueda revisar a June. Le limpia las heridas de la chica, presiona en varios lugares para ver donde duele y descubrir el por qué. Hasta que todo finalizo.

-La señorita-Habla el doctor- Tiene una cortada un poco profunda en la frente. La sangre de la boca y nariz son producto de la misma, ya desinfecte el raspón del brazo y parece que se le inflamo un poco el tobillo. Los demás moretones sanaran solos. Es conveniente que descanse en dos días estará como nueva, solo la cortada de la frente tuve que ponerle tres puntos, pero estos solos se caerán a su debido tiempo- Al decir eso se dispone salir de la habitación.

-Gracias Doctor- Se inclina por respeto y al abrir la puerta para dejar que el hombre con bata blanca salga se encuentra con Tatsumi dándole instrucciones a los empleados para poner algo en lugar de puerta hasta mañana.-Tatsumi que preparen todo, mañana a primera hora me regreso al santuario.

El calvo sin decirle nada continua con su labor para después cumplir lo que el ruso le pidió.

-¿Te iras mañana?- Era más respuesta que pregunta la de la amazona.

-Sí.

-Por favor Hyoga llévame contigo.

-Pero June mírate- Está no lo deja hablar ya que se siente abruptamente tomándole una de las manos y viéndolo con determinación.

-Ya lo deje solo una vez y no lo volveré a hacer.- Hyoga mira la determinación en su rostro así que asiente con una sonrisa

– De acuerdo, ahora duerme que mañana a las siete nos vamos.

En la puerta de la Octava prisión.

Todo parecía estar tranquilo en el mundo del dolor y sufrimiento. La diosa Nicte había dejado de ver a la emperatriz a través del espejo, Hécate paseaba por las orillas del rio Lete y la antigua señora Oda suspiraba en las puertas del infierno. Hasta que el "cielo" rojo del lugar dejo mostrar un trueno que ilumino todo. Lo rojo se volvió violeta y una ligera pero fría lluvia empezó a caer llamando poderosamente la atención de las tres señoras en este tétrico lugar.

Otro trueno irrumpe el cielo y en frente de la octava prisión una fuerte cantidad de energía se empezó a formar dando origen un circulo. Que de él salen dos personajes. La primera era la dama del infierno que sale poniendo sus pies sobre el suelo pero cuando el segundo, el santo de cabellos verdes pone ambos pies en el suelo otro trueno irrumpe el oscuro y terrible firmamento. Luego de semejante trueno toda la tétrica luz del lugar se apaga unos segundos dejando como único visible fuero los rojos ojos de Shun que brillaron con más intensidad.

-La Octava Prisión- Susurra el santo recordando que la vez anterior no pudo disfrutar la vista del majestuoso templo.

-¿Vamos?- Pregunta la diosa. Este no le contesta y para por un lado avanzando primero.

Al llegar a la puerta sin tocarla se abre dejando mostrar a los dos nuevos presentes. Nicte se le eriza la piel del cuello al ver entrar imponente al chico, este se acerca viendo que todo había cambiado, la destruida estructura había evidentemente cambiado pero llegando casi a las escaleras este se fija en la diosa de la noche:

-¿Nicte?- Pregunta levantando una ceja.- ¿Por qué ahora ya no me sorprende?

-Sh… Shun- Tartamudea, ella recuerda a la perfección el poder de su cosmo, ahora parece que este crece infinitamente dentro de él.

-Parece que decidiste cambiarte de bando ¿No? – Este sube las escaleras acercándose a la diosa que retrocedía perdiéndose en el infierno en sus ojos, ahora rojos color vino sangre. La diosa de la noche se queda quieta ya que una pared obstruye su camino, Shun también se detiene viéndola directamente a los ojos.

-Shun- Llama Perséfone.-Vamos.

Este la ve con una sonrisa sínica y sigue a la emperatriz. Nicte no se queda atrás y también lo siguen al muro impenetrable.

-"El Muro de los Lamentos"- Piensa el santo al verlo nuevamente intacto. Perséfone se queda parada un poco lejos de la estructura, Shun sigue su camino y Nicte se queda cerca de la otra deidad. El chico de cabello verde se acerca y sube su mano hasta tocar la dura superficie.

Por el otro lado: en los Campos Elíseos.

Una fuerte luz roja se dirige atravesando la extraña dimensión y llegando hasta el muro justo en donde Andrómeda puso su mano. Llenando el cuerpo del santo de una resplandeciente energía totalmente aterradora.

De donde está la mano un enorme círculo empieza a crecer hasta llegar más grande del cuerpo del chico. Este supe su pie luego el otro hasta quedar totalmente en el muro, empieza a caminar seguido por las otras dos deidades. Cuando llega a la dimensión un camino de verdes pastos se dibuja dejando que los tres avancen cruzando fácilmente.

Mientras se acercaban se podía ver la belleza de los Elíseos hasta que llegan caminan rumbo al templo principal. Al acercarse pueden ver la brillante luz de la armadura y sobretodo de la espada casi un diámetro de veinte metros cerca de la armadura estaba todo seco y podrido. El santo muestra una mirada más siniestra conforme avanzaba.

Llegando a las gradas Nicte duda en seguir a la emperatriz pero se da cuenta que el poder maligno es demasiado asfixiante así que continua pero más despacio. La armadura se encuentra donde anteriormente estuvo el jarrón del trueno donde estuvo encerrada la diosa Athena.

Las dos deidades se quedan algo atrás dejando que el santo se acerque lo suficiente. Cada vez sus pasos son más lentos y pesados pero en eso faltando aproximadamente diez pasos para llegar a su objetivo la espada comienza a palpitar provocando un leve temblor con cada palpitación. El santo empieza a forcejear con el poder pero con cada paso cerca esta palpitaba cada vez más fuerte.

Faltando cuatro pasos este estira la mano para tomar el mando de la poderosa arma de metal. Faltando tres la espada comienza a elevarse unos centímetros. Faltando dos la armadura también empieza a palpitar, los ojos del santo se vuelven a encender y pronto la ropa que traía puesta desaparece dejándolo en total desnudes. Faltando uno la armadura se desprende y su cuerpo es cubierto por un traje totalmente negro, tomando el mango de la espada la armadura se ajusta perfectamente a su cuerpo.

Una tremenda masa de poder oscuro deja ciegas a las dos mujeres espectadoras mientras después de unos segundos ambas ven como la armadura le queda a la perfección y la espada es empuñada por su mano derecha. Una ondeante capa negra puesta en su espalda y su cabello cambia a negro total.

-Imposible - Susurra la diosa de la noche al ver como Shun voltea a verlas con una mirada tétrica.

-Exacto- Le contesta se acerca al dios, este permanece serio y de un porte admirable. Se puede sentir el poder de su cosmo, la diosa del inframundo se coloca a la par tocando el brazo izquierdo y del fondo del templo otro fuerte cosmo se siente, la diosa golpea su báculo atrayendo la energía cubriéndola. Para después mostrar una armadura similar a la de Athena con la diferencia que era color purpura, tenía una capa negra en su cabello una decoración de rosa negra y varios diseños de enredaderas de color plata. —El dios del inframundo, Shun de Hades.

La diosa de la noche ve asombrada como la pálida piel, el cabello negro y los ojos rojos contrastaban perfectamente al poder que emanaba de él. El nuevo dios del inframundo levanta la espada, cierra los ojos y empieza a elevar poderosamente su cosmo en menos de lo planeado el poder sale disparado al cielo provocando una poderosa luz negra salga tocando el cielo de los campos. De ella salen varias luces grises para diferentes lados del todo el inframundo.

Por otros lados del mismo infierno tanto Hécate y Oda sienten el poder que emana de los Elíseos y ven como las luces van a diferentes partes del inframundo. Entrando en las prisiones y en otros lugares del tétrico lugar.

Oda que se encontraba cerca del rio Aqueronte corre lo más rápido viendo como perfectamente una de las luces entra en la Sapurí. Dándole un brillo increíble para después desprenderse y mostrando al viejo guardián.

-¿Qué?- Pregunta asustada al ver que un cuerpo aparece en la armadura.

-Yo soy Caronte de Aqueronte, la estrella celestial del espacio- Se empieza a reír dándole vueltas al remo.

Hécate se da cuenta de lo que pasa por los poderoso cosmos que responden y van a apareciendo cada vez más así que empieza a contar:

-1, 2, 3… 10… 28… 34… 49… 51…63… 76… 82… 99… Imposible.

-108 energías malignas, los 108 espectros de Hades- Susurra Oda al saber la cantidad de luces y una lágrima cae por uno de sus arrugados ojos viendo con tristeza el cielo que poco a poco las luces desaparecían, solo dejando la presencia de los renacidos espectros de la maldad –Otra guerra, más sangre que derramar.

Al mismo tiempo en el Santuario, justo cuando Shun revive a los espectros

Todos los santos de Athena están en sus respectivos lugares. Unos en frente de las casa. Otros recostados en la recamara de ellas, Otros atrás, así sucesivamente hasta que un terrible temblor empieza a darse.

Comenzó como uno normal aumentando increíblemente de magnitud. Los santos empezaban a perder el equilibrio buscando soporte en alguna parte de su casa. Otros donde fuera, Athena es protegida por Seiya. Las 12 casa tiemblan ante este impacto. El temblor se convierte en segundo en un terrible terremoto y como cualquier estructura empieza a desquebrajarse.

Poco a poco se abren gritan en el suelo ahora formando zanjas, poco a poco la potencia de las doce casas se va perdiendo mostrando otra vez casas incompletas y algo destrozadas, bastante en otros poco segundos. Las escaleras son partidas y los pilares y columnas caen dejando mostrar un terremoto de 9.5 grados.

Japón.

Al día siguiente temprano llegaron Hyoga y June al aeropuerto privado sin decir una sola palabra. Suben y va rumbo al santuario, fue esta vez menos tiempo pero cuando llegaron el avión estuvo volando sobre varios lugares buscando algo donde aterrizar ya que el coliseo se destruyó.

Cuando ya lo encontraron bajan viendo asombrados la terrible destrucción. Siguen su camino buscando las 12 casas encontrando a Mu de Aries abriéndose paso para entrar a su propia casa con su telepatía moviendo los grandes trozos de concreto.

-Mu ¿Qué demonios ocurrió aquí?- Pregunta espantado el Cisne.

-Un terrible terremoto destruyó todo el santuario en un minuto- Voltea a verlo y se queda sorprendido viendo los vendajes de June-¿Qué te paso?- Se dirige a la amazona.

-Nada en especial ¿Podemos pasar para ver a Athena?

-Claro, adelante- Así los dos santos pasan saltando y buscando adonde aterrizar para continuar con su camino, durante su recorrido ve que los demás hacen lo mismo que Mu y le hacen la misma pregunta pero responde de igual manera.

Al llegar a Libra Dokho le pide a Shiryu que los acompañe, este acepta y los sigue encontrando solamente la estatua de Athena en pie, Saori afuera de su templo acompañada por Seiya detrás de los tres santos venía el patriarca y escondido oliendo una rosa Afrodita que los siguió.

-¿Hyoga, June? ¿Por qué regresaron? ¿Y Shun?- Pregunta la diosa viéndolos

-Athena- Habla Hyoga, todos los presentes le ponen atención- Perséfone se lo llevo.

-¡¿Cómo?!- Pregunta Shiryu acercándose- ¿Cómo pudo suceder?

-¡Ella hizo lo que nosotros le permitimos hacer!- Le contesta el ruso- Se lo pusimos en bandejita de plata y gustosa lo tomo y no dudo que el temblorcito de ayer tenga que ver con ella.

Ninguno comentó, hasta que Seiya ve a june y se fija en sus heridas y su pregunta es más que otra cosa confirmación- Eso te lo hizo ella ¿Verdad?

-No -Contesta viendo con un odio tremendo al patriarca- Fue Shun.

-¿Qué?- y Athena se acerca- Él… Él…

-¡ÉL!- señala a Shion.- ¡ÉL TUVO LA CULPA! ¡Si pensara un poco, se hubiera dado cuenta que Shun era solo una víctima! ¡APOYARLO! ¡CUIDARLO! ¡COMO EL AMIGO MÁS FIEL QUE FUE! Shun no me hizo esto, no era el cuándo lo hizo, había odio y maldad en su mirada este no pudo. NO, no fue él.- Veía con tremenda furia al Señor del lugar con lágrimas surcando sus mejillas. El patriarca le sostuvo la mirada mientras que Shiryu piensa y hace un comentario.

-En la guerra santa contra Hades este perdió su cuerpo ¿Sera…?

-Que Hades busca nuevamente el cuerpo de Shun- Termina Hyoga- No, esta es totalmente diferente.

-¿A qué te refieres?- Pregunta Seiya.

-Qué el cosmo de Shun es el de él, solo que muy diferente, lo puedo sentir.

-Hyoga tiene cierta conexión con Shun debido a lo que paso en la casa de Libra, Shun llego y dio parte de su cosmo a su corazón- Habla Saori- Se puede decir que están conectados.

-Pero Shun no puede ser el enemigo es decir, el jamás podrá contra nosotros, él solo es…- Pero Seiya no pudo terminar.

-¿Un caballero de bronce?- Afrodita se acerca- No Seiya, él no es solo un caballero, él es algo mucho más, él esconde un terrible poder algo muy poderoso que por su buen corazón es capaz de esconder.

-¿Afrodita?- Pregunta el patriarca para voltearlo a ver.

-Que no se les olvide que él no me venció la primera vez con su tormenta pero recuerden que esta no es la más poderosa, existe el ciclón, pero el terrible es el Tifón*

Afrodita avanza pasando el grupo de persona perdiéndose en la parte de atrás del santuario ahora no teniendo casa no debía quedarse donde le dijeron, aparte que no quería.

Inframundo

Todos los espectros estaban confundidos al ver que estaban de vuelta, el inframundo intacto, dos poderosos cosmos estaban en el inframundo ya que Nicte regresó al manto de la noche a esperar noticias de Perséfone, Hécate la acompañó volviendo momentáneamente a la luna y Oda se escondió en la Octava Prisión.

Los tres jueces del infierno se juntaron en uno de los valles llamándose por medio de sus cosmos.

-¿Minos, Aiacos?- Pregunta Radamanthys al ver a sus compañeros.

-¿Radamanthys?- Preguntan al unísono.

-¿Cómo es que regresamos?

-No lo sé- Responde Wyvern a la pregunta de Aiacos viendo a la dirección a la Octava Prisión –Pero siento dos cosmos muy poderosos en el trono de nuestro señor Hades.

-Lo mejor es ir a ver y descubrirlo de una vez por todas.

Los tres asienten y dirigen sus pasos a la prisión descubriendo que había alguien sentado en el trono con la cabeza baja escondiendo sus ojos bajo unos mechones negros.

-¿Señor Hades?- Pregunta Minos intrigado por la presencia arriba de los escalones. Los otros dos jueces no dicen nada solo ven al susodicho. Los tres se acercan a las gradas incluso impulsados a subir.

-Vaya que falta de respeto le tienen a su dios- La preciosa imagen de Perséfone sale de uno de los rincones del templo.

-¿Quién eres tú?- Pregunta Aiacos acercándose un poco a la mujer.

-Soy alguien a la que le debes respeto- Esta levanta la cabeza en señal de poder.

-¿Te estoy preguntando…? -Pero cuando iba a dar otro paso su cuerpo se paraliza al sentir el poder de la diosa sobre su armadura dejándolo inmóvil.

-Está bien, te contestare- Ella avanza haciendo que este sienta un terrible vacío.-Soy la señora de tu dios, la mujer del dios del inframundo Perséfone.

Los tres jueces se quedan boquiabiertos sorprendidos mientras que Aiacos recuperaba el aliento.

-Ahora ¿Creen que merezco su respeto?- Inmediatamente los tres jueces se postran ante ella. Esta solo sonríe y se coloca donde Pandora una vez lo hizo cerca de las escaleras del lado derecho.

-Mi… Mi señora ¿El señor Hades es el que está sentado en su trono? ¿Esperamos 243 años para la otra guerra?

-No - Ella los ve mostrando una leve risa- No esperaron 243 años, sino 243 días y si, Él es el nuevo Señor Hades.

-¿el nuevo Señor Hades?- Pregunta Radamanthys levantando la vista abriendo los ojos a mas no poder descubriendo el rostro que se acercaba a ellos.

-¡No puede ser! – Wyvern se levanta seguido de los otros dos- ¿Tú otra ves?- Descubriendo que este cosmo no le pertenecía al Hades que conocía, sino al chico de cabellos verdes además su rostro era el mismo, solo que este cosmo estaba podrido al igual que sus ojos.

-Gusto en verte Radamanthys.

-Tu no me engañas- Se levanta acercándose al muchacho-¡Tú eres el Santo de Andrómeda, santo de Athena!

-¿Eso crees?

-¿Qué quiere ahora?- Se pone en alerta de batalla-Te guiare el infierno.- Se prepara para realizar su ataque cuando.

-Yo que tú me tranquilizaría Wyvern- Shun enciende su cosmo.

-¡Cállate! ¡Greatest Caution!- Lanza la bola de energía. Shun solo sonríe de lado y sigue su caminar lento y elegante bajando las escaleras del templo y cuando la bola se le acerco solo se ve un brillo en sus ojos haciendo que esta desaparezca en el acto.

-¿Qué?- Pregunta asombrado.

-Te dije que te tranquilices- Con su voz seria empieza a encender más su cosmo acercándose al espectro. Con cada paso las piernas del juez tiemblan y lo obligan a arrodillarse Shun se le acerca y con la vista lo sigue hasta su camino hasta el piso. El espectro no puede hacer nada para evitar la humillación.

-Radamanthys-Susurra el dios-Debes cuidar tu lengua que esta te llevo a la muerte la guerra pasada ¿Quedo claro?

-S…S…S…I… Sí- Responde con la cabeza pegada al piso.

-¿Qué?- Pregunta Shun otra vez dándole un fuerte toque eléctrico al juez.

-¡Haaaaaaaa! ¡Haaaaaaaaa! Sí… Sí señor Shun

-Así está mejor- Voltea a ver a los otros dos-¿Y ustedes?- Les pregunta. Estos ven con sorpresa al juez que se levantaba con dificultad. No respondieron y solo se inclinan mostrando respecto al nuevo dios del infierno.

-Prepárense que dentro de cinco días volveremos a enfrentarnos al ejército de Athena y esta vez no perderemos.

Los tres se levantan viendo con sorpresa al chico que miraba rumbo a la puerta sintiendo como los 108 espectros se dirigían a ella. Una sonrisa pequeña sale de sus labios cuyo cosmo hace temblar a los tres jueces del infierno.

Los cinco días siguientes a Ikki no lo calentaba ni el sol, a Hyoga se escapó por los pelos de dejarlo inconsciente si no es que Seiya y Shiryu se entrometen. El ruso no se defendió ante el Fénix ya que se sentía culpable por lo que le sucedió a su amigo. Los santos rodearon todo el sanitario estando alertas hasta que el plazo se cumplió. Ese día era el fin de los 243 días. El ciclo.

Tanto Athena como sus santos estaban alertas con sus armaduras y la diosa con su poderosa armadura. Ella a la par de donde estaba su estatua enfrente los cuatro de bronce, enfrente de ellos los demás de bronce y las amazonas y en primer lugar los 12 dorados y Albiore. Todos alertas pero el día pasó sin nada más que horas al correr del tiempo.

La diosa estaba nerviosa viendo como el sol se ocultaba una vez más entre los lejanos paisajes de Grecia apareció el manto oscuro y nada nuevo aparecía. Todos atentos pero nadie se percató de las sombras que los rodearon.

Kanon de Géminis estaba detrás de Athena junto con el patriarca en eso:

-Greatest Caution.

-Haaaaaaa- Grita el acompañante del patriarca al sentir el golpe por su espalda y Su Excelencia se da la vuelta abierto los ojos con sorpresa.

-¿Tú?

-Gusto en verlos otra vez- Avanza con elegancia hacia ellos.

-¿Radamanthys?- Pregunta Kanon levantándose desde el piso.

-Su fin ha llegado.

-¡Balance of Curse!-

El grito Seiya fue desgarrador al sentir el poder del Faraón sobre su cuerpo pero este rápidamente se desaparece dejando al santo de Pegaso agarrándose el pecho por el dolor que le quedo.

-¿Faraón?- Pregunta levantando la vista viendo al espectro de la segunda prisión.

-Hola Pegaso tenemos una cuenta pendiente- Sonríe dejando ver sus amarillos ojos con frialdad.

-Vaya, Vaya con que el Cisne y el Dragón, gusto en verlo nuevamente chicos-Habla Rock del Golem estrella celestial de la esquina. Guardián de la tercera prisión.

-Pero ¿Por qué…?

Poco a poco los 108 espectros van saliendo dejándose ver por los 25 santos de Athena que se ponían en guardia.

Un fuerte rayo rojo atraviesa el cielo destruyendo a su paso totalmente las 12 casas del zodiaco dejando ni los polvos de las mismas.

-Hola Camus.

-¿Zeros de Sapo?- Pregunta asombrado el santo de acuario.

-Que gusto verte.

Tanto el Acuario, Géminis y Capricornio ven al espectro avanzar hacia ellos. Pero por detrás sienten una terrible combinación de cosmos.

Por debajo de la tierra un gran cráter se abre dejando salir a la diosa del inframundo con su potente armadura parada sobre Cerberos mostrando la potencia de su poder, todos los santos la ven mientras los espectros se acomodan a su alrededor.

-¡Me alegra saber que seas tan puntual Athena!

-¡Guerra es lo que quieres, guerra tendrás Perséfone!- Grita la diosa avanzando hacia su media hermana.

-¡Gracias por semejante recibimiento hermana!- La diosa del infierno prende su cosmo. –Pero aún falta lo más importante.

-¿Qué quieres decir? -Un par de rayos cruzan el cielo.

-¡GARUUDA HURAPPU!-El Fénix es agarrado por la espalda desprevenido mientras veía a la mujer que estaba detrás de la desaparición de su hermano.

-3… 2… 1- Es estrellado de frente contra el frío concreto del piso apareciendo como una sombra por detrás de él.

-¿Qué no te sorprenda Fénix? No es lo único que trajimos para ustedes- Habla Minos apareciendo del otro lado del juez de Garuda haciendo como un triángulo alrededor de los cuatro de bronce principales y alrededor de la diosa.

-¿Qué? Maldito hijo de…

-Siempre tan cortes hermano- El insulto del Fénix es interrumpido por una dulce voz sonando desde el cielo. Esa voz que conforme terminaba la oración se iba poniendo más ronca y seca. Se le eriza la piel de la nuca a Seiya y los demás. Buscan la dirección del cosmo repentino que aparece.

-No- Susurra el Fénix poniéndose de pie agarrando el brazo derecho que fue el más herido durante el ataque del juez Aiacos.

Se va formando una figura de un hombre avanzando hacia ellos, no se ve nada más que la sombra, detrás de él aparece Perséfone colocando una de sus manos en su hombro derecho mientras que la otra sostenía su báculo. Este hombre poseía una poderosa armadura Sapurí y sosteniendo en su mano derecha:

-¿La espada de Hades?- Pregunta Seiya abriendo los ojos descubriendo el arma que brillaba poderosamente.

Los dos personajes se acercan al triángulo formado por los tres jueces, ahora que el santuario fue destruido no había poder que impidiera acercarse a la diosa con mayor facilidad.

-No- Susurra la diosa viendo la imagen que tiempo atrás Shun les describió. En eso la imagen del hombre se deja aclarar, mostrando el ahora rostro del Dios del inframundo.

-Pe… Pero… ¡Imposible!- Grita la diosa al descubrir ese rostro.

-Hola Saori.

-¡SHUN!

Continuara…

Me parece que me pasé, fue extraña la forma en que apareció el nuevo Hades. Les cuento que me goce mientras imaginaba esto, bueno solo me queda esperar. Un rr, son gratis.

Tifón: Se dice que es la tormenta más poderosa y destructiva, según investigadores y comentarios, en los lugares que llega el Tifón nunca hay sobrevivientes. Es la furia más destructiva de la naturaleza.

*MeLoDy*