¡Hola! En este nuevo capítulo de Orgullo y...¿pokémons? llegamos hasta lo más alto de la montaña rusa, así que preparaos para la inminente caída xD (la advertencia era completamente necesaria)
Ni pokémon ni nada relacionado con la obra de Jane Austen me pertenecen.
Durante mis últimas dos semanas en Hearthrome he aprendido dos cosas: una, que Fantina es casi peor que mi madre en esto de emparejar; y dos, que Ash Ketchum no ha cambiado en absoluto. Cuando Zoey me dijo que vendría, porque una tal Misty y él estaban de vacaciones, no me esperaba para nada que viniera a buscarme al auditorio. Pero es Ash, y es justo lo que el haría. Y así lo hizo.
Claro que, no fue el único. Paul también se pasó a buscar a su tía. Os haré un pequeño resumen:
—Dawn, ¿has visto a mi tía?-dijo fríamente.
—Es domingo-le dije yo-. ¿No ves que soy la única que está aquí? La mayoría están en sus casas. Fantina, como mucho, estará en el gimnasio.
Entonces hizo un sonido extraño, casi como un gruñido. Pero yo no iba a desaprovechar mi oportunidad.
—Oye-le dije-, Drew, Úrsula y tú os fuisteis de pronto a Hoenn el mes pasado. ¿Hay alguna razón en particular?
No respondió, así que lo volví a intentar.
—¿Drew piensa volver algún día?
—Drew está haciendo nuevos amigos en Hoenn.
—Seguro que es muy popular-le dije-, pero eso no impide que vuelva a Twinleaf, ¿verdad?
Él dudó por un momento antes de decir que se tenía que ir a buscar a Fantina.
Por suerte, mis encuentros con Ash han sido muchísimo mejores. De hecho, me está acompañando hoy en el departamento, porque aunque no tiene ni idea de ropa, le gusta la compañía. Además, hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Así que me ayuda como puede a empaquetar la caja que le quiero mandar a May, con un mono que le hice.
—¿Cómo puedes convertir un trozo de tela en eso?-pregunta-¡Es como la evolución de un Magikarp a Gyarados!
Me río y le pido ayuda para cerrar la caja y llevarla a Correos Pelipper.
—Eso demuestra que quieres mucho a May-me dice, y yo asiento. Pues claro que quiero a mi hermana. Y lo que es más, quiero que se lo pase bien y luzca este mono-. ¿Sabes quién fue la última persona que me mandó a mí un regalo por correo?-niego con la cabeza- Paul.
Dejo escapar un "ew", y entonces me mira.
—¿Qué? Ya sé que no tuvimos la mejor amistad del mundo, pero con el tiempo, nos hemos hecho amigos. Nos valoramos de verdad-dice, como si estuviera realmente orgulloso-. ¿Y qué es lo que te molesta tanto de él, de todas formas? Es un buen amigo.
—Seguro que sí-digo irónicamente. Claro que Ash no sabe captar el sarcasmo, así que continúa.
—El mes pasado ayudó a Drew a darse cuenta de que la chica con la que estaba saliendo no le quería de verdad. Seguramente iba tras su dinero, su posición o su título. Es muy listo, ¿sabes?
—Así que Paul hizo que rompieran-digo, más para mí misma que para él. Ash asintió-. Paul cogió a Drew, le metió en un avión a Hoenn y se aseguró de que no viera más a May.
—Sí… ¡Espera!-dice Ash, cuando se da cuenta-¿Esa chica era May?
—Mejor voy yo sola a Correos-le digo, y me alejo rápidamente.
Ese… No tengo ni palabras para describirle. Imbécil, snob, borde, engreído, egoísta y todos los adjetivos despectivos que encuentro no son suficientes. Esto es sobrepasar el límite. Creo que estoy roja de ira, pero no me importa. Parte de mí quiere encontrarle y darle un tortazo que resuene hasta en el Mundo Distorsión. La otra parte de mí sabe que si le encontrara, quizá no pudiera controlarme hasta haberle ahogado por completo. Y eso estaría mal, porque no solo estaría matando a una persona, sino que además es el sobrino de la persona para la que prácticamente estoy trabajando. Me duele la cabeza tanto que siento que voy a explotar, y debo tener muy mala cara, porque hasta Pelipper parecía huir cuando le he querido dar el paquete para May.
May. Mi May. Que ahora estaba así por él, por su culpa. Y estoy harta de todo lo que ha provocado su simple presencia en nuestras vidas. ¿Quién se cree que es? Es que cualquiera pensaría (incluso yo pensé) que la persona más empeñada en alejar a Drew de mi hermana sería Úrsula, puesto que son primos y tendría que verla mucho más a menudo que Paul. Pero no. ¿Qué le importa a él? Supongo que esa es la clave de todo: que no le importa nada. Ni nadie. No le importaba hacer daño a los pokémon, ¿por qué le iba a importar herir a las personas? Si piensa que eres inferior, te aparta. Si no le gustas, te aparta. Esto es más de lo que puedo soportar.
Cuando entro en el departamento de trajes, veo que está vacío. Así que me derrumbo allí mismo. Piplup me intenta animar, pero es imposible. No estoy triste, no necesito que me animen. Estoy cabreada, necesito algo que golpear. O algo que me relaje. De pronto me encuentro cosiendo dobladillos y cortando telas. Rasgándolas, quitándole los detalles de encaje y los cuellos altos. El nombre de la colección perfectamente puede ser "Furia" y si ganase algún premio podría agradecérselo al hombre que hizo de mi vida un Infierno: Paul Shinji. Entonces, oigo el pomo de la puerta girar. Me paso las mangas de la chaqueta por la cara, intentando quitar cualquier resto de mis lágrimas. Seguro que parezco un mapache, con el rímel extendido por los párpados. Pero me da igual. Además, ¿quién iba a venir a estas horas?
Lo primero que veo son sus zapatos. Negros. El olor de su colonia me da náuseas. Y me doy cuenta de que realmente Arceus debe de odiarme, porque frente a mí se halla la última persona que quiero ver.
—Lo siento por interrumpir-dice, ajeno a mis ganas de estrangularle-. Necesito hablar contigo un segundo, Dawn.
Piplup se pone delante, impidiéndole el paso. Me levanto de la silla y le miro a los ojos. Sus ojos son tan fríos y calculadores como siempre, pero mantengo la mirada fija.
—¿Qué quieres?-le digo, empujando a Piplup a un lado. Al fin y al cabo, esta es mi guerra, no la suya.
Y pienso ganarla.
En cierto modo, este y el siguiente son de mis capítulos favoritos. Parte de mí es una sádica a la que le gusta sufrir... y escribir sobre personajes MUY cabreados. ¿Qué os ha parecido? ^^"
