Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.
Nota del traductor:
Al final del capítulo hay una corta lista explicando el significado de algunos argentinismos que pueden resultar no del todo conocidos para algunos hablantes de lengua hispana.
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El guardaespaldas
Capítulo 14: Dentro de Draco
─ La Orden me va a matar. ─ dijo Draco de manera apenas perceptible cuando Ron hubo cerrado la puerta del cuarto. La salvaje expresión de furia de su cara se había desvanecido mientras lo arrastraban escaleras arriba y había sido reemplazada por una expresión de miedo. Cuando le soltaron los brazos Draco se hundió en la cama de Harry, Harry se dejó caer a su lado. Los otros dos se echaron en la cama de Ron.
─ No te van a matar. ─ dijo Harry impaciente ─ Si no te vuelves a descontrolar como recién. La próxima vez te podrían atacar antes de que yo pueda impedírselo.
─ ¿Me estás ordenando que me aguante a los mellizos Weasley? ─ preguntó Draco mirándolo con malevolencia, los ojos grises entrecerrados y feroces.
─ ¡No! ─ ladró Harry. Respiró hondo dolorido, sintiendo un espantoso frío helado en sus calzoncillos boxer. ─ No. ─ repitió más calmo. ─ Los mellizos actuaron como unos infames. Pero usa el sentido común. La próxima vez pídenos ayuda y no te lances a atacarlos. ─ A Harry le resultada difícil hablar. Reprimiendo un jadeo de dolor, se dobló por la mitad, resistiendo la urgencia de pararse y de arrancarse la ropa para liberarse del doloroso y humillante hechizo. Pudo ver a Draco hamacándose, doblado al medio del dolor que le provocaban los tres Gelovestis que los mellizos le habían infligido.
─ ¡Weasley! ─ gritó Draco con voz áspera por el dolor. ─ ¿Tus hermanos probaron alguna vez sus invenciones contigo?
Ron miró a Draco considerando si quería contestarle cortésmente o no. Finalmente dijo: ─ Constantemente. ─
─ ¿Y a ti que te parecía?
─ Era divertido. ─ dijo Ron serio. ─ Para ellos…─
─ Odio a esos mellizos. ─ murmuró Draco. ─ Los ODIO. ─ estaba temblando de la humillación y del frío.
Ron frunció el ceño. ─ Yo también, casi siempre. ─ admitió.
Sintiéndose tan incómodo como se sentía, Harry no podía sino estar de acuerdo con Draco y Ron. Miraba fijamente al suelo cuando algo blanco y grande entró en su campo visual. Levantó la vista, Hermione estaba parada a su lado sosteniendo la almohada de Ron.
─ Ten ─ dijo. ─ Le puse un encantamiento de calor. ─
Harry tomó la almohada y hundió los dedos en la deliciosa calidez. ─ Brillante Hermione, gracias ─ dijo. Se la pasó a Draco que la tomó con un gimoteo de gracias y se la apretó contra la bragueta con todas sus fuerzas, dando un quejido de alivio y de humillación.
─ Me parece que ahora ya no quiero que me devuelvas la almohada, Draco. ─ dijo Ron con la sombra de una sonrisa de comprensión. Se recostó sobre la cama con las manos atrás de la cabeza mirando al techo.
Draco ni siquiera alzó la vista al escuchar a Ron llamarlo por su nombre. Se dobló sobre la almohada sintiéndose miserable, con la cabeza gacha y los cabellos rubios cayéndole sobre la cara.
Sin decir nada, Hermione levantó la almohada de Harry y le dio un golpecito con su varita. ─ Una para ti, Harry. ─ dijo con una sonrisa.
Harry tomó la almohada y la apretó con fuerza. ─ Gracias, Hermione, eres un genio. ─ dijo. Sintiendo como el calor se le trasmitía y el efecto del hechizo se disipaba.
Hermione se sentó en la cama de Ron con los pómulos ligeramente rosados por los elogios de Harry; y sonrió ampliamente cuando Ron se incorporó y la rodeó con los brazos, ambos se recostaron y se acurrucaron juntos. Ron dio un suspiro y la besó en la mejilla. ─ Mejor sacarle el mayor provecho a esto mientras podamos. Esta noche nos toca dormir en camas separadas. Con esto de que Fred and George se quedan a dormir cualquier posibilidad de que pudiéramos hacernos con la habitación del ático se ha esfumado.
─ De todas formas, tu mamá nunca nos hubiera dado la habitación del ático, Ron. E imitando la voz de la señora Weasley agregó: ─ Ustedes no están casados. No sería apropiado que durmieran juntos. Hermione usará una de las camas en la planta baja y Ron puede dormir en el cuarto de Harry. ─
─ Se cree que todavía somos chicos. Ojalá mi mamá no estuviera aquí…
─ Ojalá la mía sí. ─ Draco seguía doblado sobre la almohada y no se le alcanzaba a ver el rostro pero su voz fría interrumpió cortante la queja de Ron. ─ Mi tía Bellatrix asesinó a mi madre la semana pasada. Ron, deberías agradecer que todavía tienes a una madre que se preocupa por ti. ─
Ron pareció muy sacudido por el comentario y lo observó durante unos momentos antes de hablar. ─ Lo siento, Malfoy. No debería haber dicho una cosa así. ─
Draco lo espió a través de una cortina de pelo platinado. ─ Está todo bien, Ron ─ siseó. Se aclaró la garganta y, en un obvio esfuerzo por cambiar de tema, preguntó: ─ ¿Cuánto hace que Hermione y tú están saliendo juntos, Ron? ─
─ Desde hace ya bastante. ─ dijo Ron, acurrucándose a Hermione aun más junto.
Harry notó que los ojos grises lo miraban fijamente a través del pelo rubio y contestó la pregunta que no había sido formulada en voz alta. ─ Estoy muy contento por ellos. ─
Los ojos grises parpadearon, y luego se volvieron nuevamente hacia Hermione y Ron. ─ ¿Y qué es lo que tiene de tan especial este cuarto del ático? ─ preguntó como para animar la conversación. Seguía doblado sobre la almohada pero había dejado de hamacarse por el dolor.
Ron le dio un apretón a Hermione. ─ Es el que tiene la cama más grande… Y…tiene incluso un bañito… Y… es privado. ─ dijo.
─ Y… ya está ocupado por otro miembro de la Orden. ─ agregó Hermione frustrada, devolviéndole el apretón a Ron.
─ Al menos ustedes se tienen el uno al otro, aunque no puedan estar juntos todo el tiempo. ─ dijo Harry tristón. No sentía envidia, pero sí un cierto desamparo al ver a sus dos mejores amigos abrazándose y él allí sentado sin nadie a su lado.
Bueno… excepto por Draco… pero a Draco no podía contarlo. ¿O sí? Arriesgó una mirada hacia el chico doblado sobre la almohada y lo inundó un ramalazo de compasión. ¡Qué día que había soportado el pobre Draco!
─ No hay nada que te impida volver con Ginny. ─ dijo Ron atisbando a Harry por encima del hombro de Hermione.
Harry notó los ojos de Draco clavados en él. ─ Sí que lo hay ─ dijo. ─ Ginny está saliendo con Dean, de nuevo. ─ Harry estaba seguro de que la cara de Draco había temblado ligeramente detrás del pelo rubio. ─ ¿Quieres mi almohada, Draco? ─ preguntó. ─ Ya se me pasó el frío. ─
─ Gracias, Harry. ─ dijo Draco con énfasis. Tomó la almohada y se sentó encima. Se puso derecho y con las manos se acomodó y alisó el pelo hacia atrás, como si sus dedos se hubieran transfigurado en peines. Encantamientos para acicalarse, pensó Harry. Era sorprendente, se maravilló, cuán altivo y digno podía mostrarse Draco incluso vestido con ropa de muggles y sentado sobre una almohada que le estaba recalentando el culo.
─ Tendríamos que hacer como Fred y George, Hermione, tendríamos que conseguirnos un departamento para poder estar solos. ─ Y agregó con acritud: ─ Me juego a que por la noche se han llevado un montón de chicas al departamento. Deben de coger como… ─ dejó el comentario inconcluso. ─ ¡Cómo deben de culear…! ─ A Harry tales dichos le parecieron sumamente indecorosos, pero a Hermione no parecieron importarle, besó a Ron en la mejilla mirándolo como si lo encontrara adorable.
─ Mientras Voldemort esté todavía dando vueltas no podremos irnos a vivir juntos, no es seguro. ─ dijo ella.
Draco hizo una mueca de disgusto al oír el nombre. Ron, no. No estaba escuchando. Miraba al techo con envidia y murmuraba: ─ En ese departamento, cogiendo a troche y moche… qué ojete que tienen los muy hijos de puta… meta triqui-triqui, bam-bam… mojándola todos los días.
Draco puso la almohada que tenía en la falda a un lado. ─ Voy a vengarme de los mellizos por esos Gelovestis. ─ anunció.
─ No me digas. ¿Y qué va a pasar con el Voto? ─ preguntó Harry entrecerrando los ojos.
Draco alzó la comisura, su gesto característico. ─ El Voto no puede afectarme si ustedes me ayudan. Es lo que tú dijiste, Harry. ─
Hermione y Harry gimieron, pero Ron preguntó, mostrando gran interés: ¿Qué es lo que tienes pensado hacer? ─
La comisura se alzó más aun para formar una sonrisa maligna. ─ ¿Realmente crees que los mellizos están cogiendo mucho, Ron? Yo no creo que sea así, y voy a demostrarlo. Con una expresión a la vez muy profesional y pícara hizo chasquear los dedos. ─ Una línea detectora de virginidad. Alrededor de la escalera. A primera hora de la mañana. ─
─ ¡Brillante! ─ silbó Ron.
Harry rió, quizá demasiado nerviosamente.
Hermione revoleó los ojos. ─ ¿Y si resulta que Fred y George no son vírgenes?
─ No pasaría nada; pero me gustaría constatarlo con certeza. ─ dijo Ron. ─ Siempre me dicen que cualquier cosa que yo haga, ellos ya la han hecho antes y mejor. Primero fue volar en escoba. Después, formar parte del equipo de Quidditch. Lo único que yo conseguí y ellos no, fue la insignia de prefecto, y por eso me cargaron incluso más, por chupamedias. Si resulta que yo pude encamarme antes que ellos, se lo voy a refregar por la cara el resto de sus vidas. ─ se acarició las manos de satisfacción ante tal prospecto.
─ ¿Encamarte? ¿Es así como lo llamas, Ronald Weasley? ¡Pero qué romántico! ─ grito enojada Hermione. Y deshaciéndose del abrazo de su novio, se sentó y cruzo los brazos ofendida.
Ron se sintió muy culpable ─ Her… Hermione, mi cielo… Lo siento, en serio. No era mi intención de que sonara así, tan mal. ─ dijo nervioso tratando de aplacarla.
Harry pensó que Ron sonaba como el señor Weasley tratando de calmar a la señora Weasley después de una discusión y desvió la cara para que ni Ron, ni Hermione lo vieran sonreírse. Draco lo había estado observando. Sus miradas se cruzaron. Draco le sonrió a su vez.
Hermione estaba sentada rígida, Ron le acariciaba la espalda. Luego de unos momentos ella sonrió y buscó de nuevo su abrazo.
─ ¿Estás seguro de que puedes ponerles esa trampa de virginidad, Draco? preguntó Ron una vez que Hermione se hubo nuevamente relajado en sus brazos. Hermione volvió a revolear los ojos pero no agregó nada. Ron le masajeaba la espalda.
─ Puedes tener la seguridad de que puedo. ─ dijo con orgullo. ─ Soy un mago muy poderoso para mi edad.
─ Me había dado cuenta. ─ dijo Hermione pensativa. ─ Estoy segura de que estuviste usando Oclumancia esta noche.
Draco asintió e hizo una mueca. ─ Es cierto. Prácticamente todo el tiempo que estuve abajo. Pensé que era lo más sensato, considerando que estaba en una habitación llena de gente que me odia.
─ La Oclumancia es magia muy avanzada y difícil. La mayoría no puede aprenderla, y ni hablar de practicarla. ─ dijo Hermione, sin mirar a Harry, pero Harry se ruborizó igual. ¿Cuántas lecciones había tenido con Snape, y no había podido aprender nada?
Draco pareció muy complacido con los encomios de Hermione. ─ Es extremadamente difícil usar Oclumancia y Legilimancia sin usar palabras. ─ se jactó sin ponerse colorado. ─ Pero yo soy brillante en ambas. Severus Snape es uno de los mejores oclumantes del mundo, pero yo pude mantenerlo fuera de mi cabeza y hasta fui capaz de ver algunas de SUS memorias. ─
─ ¿Podrías enseñarnos? ─ preguntó Hermione, los ojos le brillaban ante la posibilidad de aprender algo nuevo.
─ Si no son muy zoquetes ─ dijo Draco con un gesto y un tono de voz sedoso que recordaban a Snape. Y luego en tono serio agregó: ─ Prometí enseñarle a Harry cuando todavía estaba en la celda de los mortífagos. Es pésimo en Oclumancia, Hermione. Que fue la razón por la que Amycus pudo capturarlo. Podía anticipar todos los hechizos que Harry iba a usar y los bloqueaba. ─
Harry frunció el ceño. Sentía la urgencia de defenderse, pero en el fondo sabía que Draco estaba en lo cierto.
─ Entonces enséñale ya mismo ─ dijo Hermione con voz mandona. ─ Nosotros miraremos. ─
─ Hermione, no creo que sea una buena idea. ─ empezó a decir Harry. Se acordaba de lo invasivas y aterradoras que habían sido las lecciones con Snape.
─ De acuerdo, Hermione. ─ e hizo ondear su varita casi imperceptiblemente.
Harry no tuvo tiempo de preparar su mente o de agarrar su varita. La habitación se desdibujó y se esfumó cuando el hechizo silencioso de Legilimancia de Draco le pegó de golpe. Las memorias comenzaron a desfilar frente a Harry a gran velocidad.
Observaba a Ron y Hermione jugando al ajedrez, Hermione muy mortificada porque perdía deplorablemente… Estaba sentado en la sala común de los Slytherin durante el segundo año, transformado en Goyle con poción polijugos y Draco estaba frente a él imitando a Colin Creevy "Potter, ¿puedo tomarte una foto, Potter? ¿me das tu autógrafo? ¿puedo lamerte los zapatos, por favor, Potter?"… Estaba parado junto a Ginny Weasley en los vestuarios de Quidditch, ella decía: "Malfoy también se enfermó" y él replicaba con vehemencia "¿Qué? ¿está enfermo? ¿qué le pasa?"… Estaba acostado en su cama y se preguntaba qué es lo que estaría tramando Malfoy en el Salón de los Pedidos… Estaba parado e invisible en la Torre de Astronomía mirando a un Draco aterrorizado y lleno de remordimientos cuando Snape apuntó la varita a Albus Dumbledore y gritó: "¡Avada Kedavra!"
─ ¡No! ─ Harry oyó chillar al Draco real. Draco estaba arrodillado sobre la cama frente a Harry, sin aliento y con ojos desorbitados de terror. ─ No quería volver a ver eso. ─ jadeó.
─ ¡Yo tampoco! ─ dijo Harry furioso. Apartó la vista y apretó los puños, haciendo esfuerzos para recuperar el aliento. Se sentía dividido, por un lado, la vergüenza de saber lo fácil que resultaba la invasión de su mente; por el otro, la urgencia irrefrenable de estrangular ahí mismo a Draco hasta matarlo por haber osado mirar sus pensamientos más íntimos sin permiso y sin siquiera haberle dado una advertencia o la posibilidad de resistir.
─ ¿Qué es lo que vieron? ─ preguntó Hermione con curiosidad y preocupación. Ron estaba boquiabierto y miraba fijamente a Harry y Draco.
─ Los ojos de Draco recuperaron la frialdad y la imperturbabilidad. ─ Vi que Ron es mejor jugador de ajedrez que tú, Hermione. ─ La frase pareció enfadarla.
─ Lo siento, sé que se trata de una pregunta muy personal…
─ Harry, deberías haberte visto ─ dijo Ron. ─ Tus ojos daban vueltas vertiginosamente. Parecía que estuvieras soñando. ─
─ Legilimancia ES como estar soñando. ─ dijo Harry ─ Un sueño FOZADO para que otro pueda verlo. ─ le lanzó una mirada de odio a Draco.
─ Se supone que tienes que expulsarme de tu mente, Harry. ─ dijo Draco. Y levantó una comisura burlona. ─ ¿Cuántas veces se transformaron con poción polijugos para venir a hablar conmigo en la sala común? ¿O fue sólo esa vez?
─ ¿Viste eso? ─ dijo Ron pasmado. Empezó a sentirse intranquilo, ¿qué otras memorias que lo incriminaban podría sacar a relucir Draco?
─ Sólo esa vez ─ dijo Harry con los dientes apretados. ─ Yo no quería que vieras eso. ─ Si vuelve a levantar el costado de la boca como hace siempre, le doy un puñetazo, pensó Harry.
Pero Draco habló muy serio. ─ Si no quieres que vea nada, ese es tu incentivo para mantenerme afuera de tu mente. TIENES que dejarme afuera. Si yo puedo entrar, también lo hará el Señor Oscuro. ─ Respiró hondo, sus ojos pálidos estrechándose desafiantes, el tono de la voz deslizándose como seda. ─ Ya sabía que no eras bueno en Oclumancia, pero no me había dado cuenta de que eso te hacía TAN vulnerable… ─
Harry apretó los puños. ─ Yo no soy vulnerable. ─ Vio los ojos de Draco desviarse hacia Hermione y luego volver a él. Hermione solo atinó a sacudir la cabeza con la vista gacha, como pidiendo disculpas. Harry sintió un gran resentimiento contra los dos.
─ ERES vulnerable, Harry. Dejaré que te prepares esta vez, y eso no ocurre en la vida real, así que te lo estoy haciendo fácil. ¡Te estoy malcriando! Vacía tu mente de pensamientos y emociones y prueba diciendo ¡Oclumens! en voz alta esta vez.
Con rabia, Harry sacó su varita. Trató, sin conseguirlo, de vaciar su mente. Lo que Draco estaba por hacerle y lo furioso que eso lo ponía era algo que no se podía dejar de lado fácilmente. ─ ¡Oclumens! ─ dijo.
La varita de Draco ondeó apenas e inmediatamente Harry lo pudo sentir tratando de irrumpir en su mente. Se esforzó por resistirlo, pero tantas emociones bullían en su cabeza que resultaba imposible, sus defensas se disolvían irremediablemente. Los ojos grises accedían, lo invadía sin clemencia y, una vez más, la habitación desapareció…
Tenía cinco años y estaba encerrado en el armario bajo las escaleras, llorando y con hambre. Los Dursleys no le habían dado de comer durante dos días como castigo porque había sacado a escondidas la bicicleta roja nueva de Dudley del garage para dar una vuelta… Quirrell se levantaba la última tira del turbante revelando la cara color blanco tiza y los ojos rojos de Voldemort… Acababan de ganar la Copa de Quidditch y sobrevolaba el estadio, con la snitch aleteando en la mano, y a punto de explotar de alegría… Estaba en la sala común de Gryffindor, mirando a Dobby que llevaba puesto un cubretetera. El elfo chillaba "¡Draco Malfoy es un chico malo!"… Estaba mirando el interior oscuro del Sombrero Seleccionador que le repetía. "Sigo pensado como antes. A ti te iría muy bien en Slytherin"… Yacía paralizado en el piso del vagón del Expreso de Hogwarts, Draco por encima de él, un pie le aplastó la cara y le rompió la nariz…
¡AAYJJJ!
La habitación reapareció. Sin aliento, Harry vio que Draco se había llevado las manos a la cara y gemía de dolor, la sangre se le escurría entre los dedos y chorreaba en la remera de Harry que Draco llevaba puesta.
─ Le diste un puñetazo en la cara, Harry. ─ dijo Ron, parecía divertido. Hermione, en cambio, parecía horrorizada.
Pasmado, Harry se miró el puño. No tenía conciencia de haberle pegado a Draco, pero indudablemente lo había hecho.
Los ojos de Draco se veían como ranuras estrechas, doloridas y furiosas por encima de sus manos. ─ Se supode fe usf da dende pada epusadde. De pedasde. De dopisde a naíz. ─ farfulló regando sangre.
─ Perdón, Draco. ─ dijo Harry. Aunque, la verdad sea dicha, parte de él se regocijaba, no por nada acababa de representarse el patadón violento que Draco le había dado en el tren. Se sentía violado y hervía de enojo. ─ Saca las manos que te voy a arreglar la nariz. ─
Cauteloso, Draco bajó las manos. Tenía la cara hecha un desastre. ─ ¡Episkey!─ dijo Harry. Draco volvió a alzar las manos y se palpó cuidadosamente la nariz.
─ La arreglaste. ─ dijo, como si le costara creerlo. Pero si bien la nariz estaba curada, la cara seguía ensangrentada.
─ Permíteme que te limpie, Draco. ─ Hermione se puso de pie y se le acercó. ─ ¡Tergeo! ─ dijo.
La sangre se desvaneció de la cara y de las manos de Draco. ─ ¡Gracias, Hermione! ─ dijo. ─ ¿La nariz no me habrá quedado con forma de margarita? ─ preguntó sarcástico.
Hermione volvió a sentarse junto a Ron, intrigada. ─ ¿De margarita? No, parece normal. ¿Por qué de margarita? ─
Draco miró a Harry a través de ojos entrecerrados. ─ Digamos que ya he experimentado los encantamientos de curación de Harry con anterioridad. ─
─ ¿Te dignarías quizá a darme las gracias por haberte arreglado la nariz? ─ apuntó Harry mordaz.
Draco se volvió hacia él hecho una tromba. ─ ¡¿Las gracias! ¡MUCHÍSIMAS gracias, Potter! ─ Parece que vuelvo a ser Potter, pensó Harry. ─ ¡Por haberme arreglado la nariz que TÚ me rompiste, cuando TÚ me atacaste, mientras yo trataba de ENSEÑARTE! ─
─ Estabas mirando memorias privadas. ¡Y TÚ ME rompiste la nariz en el Expreso de Hogwarts, Malfoy! ─ gritó Harry.
─ Bueno, TÚ y tus amigos me habían dejado hecho PAPILLA en el tren hasta que mi madre me encontró.
Ron los observaba reñir y murmuró por lo bajo ─ Miradlos cómo se aman. ─ Si Hermione lo había escuchado, evidentemente no había captado el sarcasmo, puesto que no parecía divertida.
─ ¡Basta! ─ gritó enojada. ─ ¡Cállense los dos! ─
Harry y Draco se callaron, jadeantes, mirándose con odio desafiante, preparados a reiniciar el ataque ante cualquier movimiento que el otro se atreviera a hacer.
Hubo una pausa muy… muy larga.
Draco dijo entonces: ─ ¿Tus parientes te dejaban sin comer durante días cuando tenías cinco años? ─
Quizá no era una burla, quizá Draco sólo estaba evidenciando incredulidad o compasión. Pero en el estado de ánimo en que se encontraba Harry, esas palabras fueron demasiado. ─ ¡Legilimens! ─ rugió.
Su intención había sido agarrar a Draco por sorpresa y darle a probar de su propia medicina, pero para su decepción, Draco estaba prevenido. Trató de penetrar a través de los imperturbables y fríos ojos grises en la mente que se protegía detrás de ellos, pero fue como arañar una pared sólida de hielo gris.
─ Ya te había dicho que era muy bueno en esto, Potter. ─ dijo Draco con dejadez. ─ Tendrás que esforzarte más. ─ agregó con esa intolerable media sonrisa.
La media sonrisa fue la gota que desbordó la copa. En lugar de tratar de superar la impenetrable barrera de Oclumancia de Draco, Harry estiró la mano y le birló la varita.
Draco soltó escandalizado una exclamación ahogada. ─ No es así como debe hacerse… ─ empezó a decir y trató de recuperar su varita. Pero, sin la varita en su mano, sus ojos se habían vuelto blandos y vulnerables y Harry se aprovechó de la ventaja sin clemencia. Triunfante e implacable se zambulló dentro de Draco.
Un nene de cinco años de aspecto querúbico y cabello platinado estaba sentado en un mar de regalos, al pie de un árbol de navidad de ensueño, bajo las miradas amantísimas de su bella madre y de su apuesto padre. Desenvolvía una escoba en miniatura y chillando de deleite corría a abrazar a sus padres… Era de noche y un niño pálido de seis años se acurrucaba entre sus padres en una inmensa cama de madera labrada, en una habitación con paredes cubiertas de tapices. El padre le leía un cuento sobre caballos alados para hacerlo dormir, pero era a la madre a la que se le cerraban los ojos… Un niño pequeño corría sobre la nieve frente a una magnífica mansión campestre, con un lago helado destellante, rodeada de jardines y de campos y setos vivos cubiertos de nieve. Su madre lo alzaba en brazos para que pudiera acariciar a un caballo alado. Toda una tropilla de ellos cabeceaban y flexionaban las alas esperando su turno para ser acariciados. Sus blancas y brillantes plumas fulguraban bajo el sol invernal… Un niño de nueve años de pelo platinado peinado hacia atrás esquivaba una bludger y atrapaba una snitch al vuelo obteniendo la Copa para su equipo en el Campeonato de Quidditch de Willshire para menores de once años. Todos en las tribunas lo aplaudían, pero él sólo tenía ojos para sus padres quiénes de pie lo vivaban jubilosos…
Harry se sentía en el Paraíso, experimentaba las memorias de Draco de manera tan personal e íntima que las sentía como propias. Por primera vez en su vida experimentaba lo que era ser un niño querido por su familia. En lo recóndito de su mente era consciente de que Narcissa y Lucius no habían sido buenos. Pero la faceta perversa estaba ausente en las memorias de Draco. Habían amado a su hijo sin reservas, dispuestos a matar por él, dispuestos a morir por él.
Dentro de Draco Harry saboreaba lo que es ser amado incondicionalmente, y resultaba embriagante, adictivo. Necesitaba más. Su conciencia lo acuciaba, no obstante, con fogonazos de realidad, mostrándole que estaba sobre una cama reteniendo debajo de sí a un cuerpo forcejeante. Pero nada podía detenerlo, como no se puede detener a un tiburón que se está dando un banquete con su presa, y Harry se estaba dando un festín a través de los ojos de Draco…
Pero las memorias iban cambiando, Draco crecía y nuevos personajes entraban en su vida.
En un vagón del Expreso de Hogwarts un chico de once años, de desordenado cabellos negros, con ojos extraordinariamente verdes tras anteojos redondos miraba fríamente la mano que un chico rubio le extendía en señal de amistad. "Creo que puedo darme cuenta sin ayuda de quiénes son las personas inadecuadas, gracias"… Un chico ceñudo desayunaba en la mesa de Slytherin en el Gran Salón junto a Pansy Parkinson, Blaise Zabini, Vincent Crabbe y Gregory Goyle. "Poco me importa lo que haya hecho Potter, Zabini", decía el chico rubio, "es el maleducado más grosero que haya conocido, se lo voy a hacer pagar, lo juro"… El buscador de Gryffindor, el más joven del siglo planeaba sobre el campo de Quidditch, un chico de primer año de Slytherin estaba parado en la tribuna observándolo y consumiéndose de envidia… El mismo chico de Slytherin, un año más tarde, descendía volando bajo la luz del crepúsculo y aterrizaba en el campo de Quidditch al lado de Marcus Flint. "Felicitaciones, Draco, fuiste el mejor por lejos en las pruebas, eres el nuevo buscador de Slytherin. Si vuelas igual de bien en los partidos la Copa es nuestra"… Semanas más tarde el nuevo buscador de Slytherin estaba de pie mortificado frente a su equipo y a una multitud de observadores que se reían, incluyendo a Fred y George Weasley, Flint le gritaba: "¡La snitch estaba justo encima de tu cabeza y no la viste, deberías haber prestado más atención al juego en lugar de andar coqueteando con Harry Potter!"… Un Gryffindor de quinto año con una cicatriz con forma de rayo caía espectacularmente al suelo y derrapaba a lo largo de dos metros como consecuencia de una zancadilla mágica que otro chico de quinto año le había lanzado a los tobillos… El trío de Gryffindors estaba sentado en una mesa de la biblioteca haciendo la tarea, la atmósfera que los rodeaba no podía ser más acogedora, charlaban en voz baja, un par de melancólicos ojos grises los observaba desde atrás de unos estantes… Un adolescente pálido, bellísimo, de pie contra la pared de un aula vacía estaba besando el cuello de Cho Chang. Cho gemía con sensual abandono y elevaba la barbilla ofreciendo todo el cuello a las atenciones del chico. "¿Harry te acariciaba así?" susurraba entre beso y beso, mientras sus manos iban recorriendo el cuerpo de Cho. "¿Era tan bueno como yo? ¿cómo le gusta que lo acaricien?"
─ ¡Hijo de puta! ─ gritó Harry y la habitación se rematerializó. Draco estaba atrapado debajo de Harry y lo miraba aterrorizado, pero Harry estaba demasiado furioso como para que eso le importara. ─ ¡Te estabas besuqueando con Cho! ¡Y mientras te franeleabas a mi ex novia le preguntabas lo que me gustaba hacer a mí en la cama! ─
Hermione y Ron los miraban fijo con las mandíbulas desencajadas.
─ ¡Qué no daría Rita Skeeter para poder obtener información usando Legilimancia! ─ dijo Ron.
Algunos argentinismos
coger, culear (vulg): follar (shag, fuck)
ojete (vulg): suerte (bloody luck)
mojarla (vulg): Dicho de un varón: tener sexo.
cargar: hacerle bromas a alguien (tease)
encamarse (vulg): tener sexo (get laid)
zoquete (fam.): persona bruta o tarda para entender (dunderhead)
patadón: duro puntapié
franelear: magrear, sobar, manosear
garage: cochera
