ADVERTENCIA: Si eres una persona muy sensible y que no te gusta la violencia y los contenidos fuertes, por favor no leas este capítulo y si lo lees es bajo vuestra responsabilidad.

Los personajes le pertenecen al grandioso Oda. Comencemos.

Capítulo 14

Todo estaba en completo silencio, muy extraño para ser la hora que era, seguramente su capitán debería estar exigiendo al cocinero pervertido un montón de carne, la bruja gritando por molestar, que los más infantiles animaran golpeando la mesa para ser atendidos rápidos y Sanji mandando todos al infierno excepto a sus queridas damas.

Era muy extraño, pero mentalmente agradecía esos momentos de silencio.

Un rayo de sol se coló por la ventana de su habitación golpeando directamente en el ojo del peliverde. Intento ignorar ese maldito rayo de sol volteando su cuerpo en posición lateral.

Lentamente empezó a abrió el ojo al notar una presencia a su lado. Su vista estaba nublada a causa del cansancio, pero poco a poco recupero su nitidez, enfrente de él vio una sonrisa dulce y risueña, acompañada de unos ojos azules tan profundos como el mar que le observaba como si fuera la cosa más importante en su vida. Su cabellera negra esparcía un delicioso aroma a cerezo. Ella hundió sus dedos en la cabellera del joven, una simple acaricia le basto para sonreírla como un completo idiota, era un sueño hecho en realidad. Quería levantarse con ese rostro cada día hasta el fin de sus días.

-Espadachín.- pronuncio sin perder detalle de sus labios al pronunciar su apodo. Sonaba tan dulce como una nana de cuna.

-Robin. – nombro en silencio saboreando ese pequeño rincón de paz.

Pero eso duro muy poco, demasiado cortó y bruco si preguntáis al peliverde, de repente sintió una mano fría y unas uñas extremadamente largas y coloridas que parecían garras, que se le clavaban en su mejilla derecha.

-Buenos días grandullón.- Zoro quedo en shock. No estaba Robin, delante de sus narices se encontraba una mujer desconocida de la misma edad que él, totalmente desnuda y que al parecer no tenía ganas de camuflar su bronceada piel donde se notaba sus huesos por falta de alimentación y que sus pechos eran de silicona. -¿Cómo te sientes?- se incorporó demostrando su completa desnudez.

Al segundo de observarla la primera pregunta que se le paso por la cabeza fue:

¿Cómo me he podido acostar con una mujer como esta si no es mi estilo de mujer?

Es decir, no se arrepentía para nada a verse acostado con esa mujer, que ni siquiera sabía su nombre y habían intercambiado dos simples frases, sino que a Zoro no le gustaba las chicas súper delgadas y con un montón de maquillaje, es decir, que no se fijaría en ese tipo de belleza. El solo tenía ojos para…

De forma fría, miro el reloj de su mesilla ignorando a la supermodelo, marcaban las 8:30 AM. Extraño, a esas horas tenía que haber un montón de escándalo pero no se escuchaba ni a una mosca, pero que más le daba.

La chica gateo hasta donde estaba sentado el peliverde para comenzar a morder su hombro y cuello con violencia. Él lo permitió, su mente estaba en otro sitio, mejor dicho, en otro tiempo.

-¿Lo pasaste bien, Espadachín?- pregunto insinuando su siguiente carta. En ese momento un clip apareció en Zoro, una punzada de dolor aprecio sin ninguna razón a escuchar el apodo que siempre utilizaba la morena.

-Si.- simplemente afirmo enfadado. No se arrepentía de a verlo hecho.

Observo en la mesilla de su cama un envoltorio de preservativos, esta vez había tenido suerte y no había cometido una estupidez como la última vez.

Rápidamente se levantó completamente desnudo observo a través del espejo algunas marcas de la noche de sexo con la mujer que ronroneaba desde su cama. Apestaba a esa maldita mujer y también a alcohol.

Lentamente empezó a ponerse sus bóxer negros para después ponerse unos simples pantalones vaqueros y una camiseta blanca, pasaba de modas esta vez.

-¿A dónde vas? – pregunto extrañada la supermodelo, rápidamente se cubrió sus pechos con la sabanas.

-Me voy.- no podía ser más frio.

-¿Qué? ¿Pero no quieres…?- le interrumpió el peliverde posando la mano en el pestillo.

-Sabes perfectamente donde está la salida.- sin decir nada más, salió de la habitación de un portazo molestando un montón a la chica.

Ando, perdiéndose por los pasillos, buscando a sus nakamas que parecía que se los habían tragado la tierra, le estaba preocupando. Zoro empezó a recordar todos los acontecimientos de la noche anterior. Recordó con escasez, como llego a la ligar con la chica y pasar la noche, como su capitán le mando la orden de ayudar a Robin que está en peligro y sin dudarlo le desobedeció. El nunca desobedecía a su capitán. Tan fuerte era su dolor y arrepentimiento de haberse enamorado de la arqueóloga.

Otra punzada de dolor golpeo con más violencia en el corazón, aparto la idea de que Robin estuviera ahora mismo en peligro, seria escupido, además que le daba igual lo que le pasara a la pelinegra, lo dejo claro el mismo momento que ella dijera que entre ellos no eran nada, ni serian. Un golpe muy duro para Zoro.

Después de dar vueltas alrededor de la enorme mansión y sin cruzarse con ninguno de sus nakamas y la maldita supermodelo, encontró la cocina al fin. Suspiro aliviado al ver que todos sus nakamas se encontraban allí, un poco más llama a los Revolucionarios. Las miradas llenas de ira se dirigieron al peliverde siendo ignorada por él. Únicamente quería es beber un buen trago de sake.

Pero muy lejos estaba para saborear ese refrescante líquido. Sin previo aviso Sanji se lanzó dándole una patada en la cabeza siendo detenido por una de sus katanas. Todos se sorprendieron pero ninguno lo reflejo.

-¿De qué vas idiota?- no pregunto más, sonó amenazador y furioso. No recibió respuesta del cocinero sino otra patada. Los dos empezaron a pelear con violencia que hasta cierto punto sus nakamas empezaron asustarse.

-¿Qué tal la noche, hijo de puta?- grito furioso, no esperaba que el pudiera hacerle eso a la morena.

-¿De qué hablas?-sus respiraciones estaban agitadas a causa de la voraz pelea.

-De que hablo…de que hablo…- le planto una patada en la cabeza empotrándole con la pared de la cocina. La sangre empezaba a recorrer la frente del peliverde perdiéndose en el suelo.

-Sanji.- intento detenerle la pelirroja que se escondía detrás de su novio.

-¡Nami!- le abrazo por la cintura para que los cachos de las paredes no la golpearan.- Déjalos. – Luffy permitió que siguieran luchando, Sanji conseguiría que Zoro se arrepintiera por haber desobedecido las órdenes de su capitán.

-Como fuiste capaz de abandonar a mi Robin-chwan.-grito furioso con un cigarro en la boca.

-No me arrepiento.- toda su tripulación quedo con la boca abierta.-Tenia cosas mejores que hacer que salvar a esa maldita mujer.-Sanji apretó los dientes, estaba enfadado pero también comprendía los sentimientos del peliverde. El sintió lo mismo pero no permitiría la actitud del peliverde.

-¿El qué?- le agarro de la solapa de su camiseta agitándolo. Usopp y Franky iban a entrar en acción pero algo le interrumpió. -¿En que estabas ocupado?

-Tirándome a un supermodelo.-sonrió con superioridad. Burlándose de él. En ese instante todos supieron que la oscuridad, la ira, el rencor le había consumido completamente. Le iba a golpear pero Chopper se lo impidió.

-Sanji, no.

-Sanji. Déjale, no ves que el Zoro que está delante esta consumido por el dolor.-informo Nami. Los demás no entendieron nada.

-Me da igual.

-No tienes huevo para pegarme, maldito pervertido.-apretó más el puño a punto de partirle la cara.

-¡Maldito!

-¡Sanji!-le volvió a detener.-Recuerda cómo te sentiste tú cuando lo de Violet.- Sanji recordó el acontecimiento y tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no matarle. Le soltó marchándose de allí totalmente enfurecido. –Law llévate a Zoro a la enfermería, Chopper sigue rastreando el olor de Robin, los demás seguir buscándola, puede que aun este en esta isla. Luffy y yo buscaremos información en los bares. Os espero aquí dentro de dos horas para informar.

Todos obedecieron y Law se llevó sin ningún problema al peliverde a la enfermería, pero esto no significaba que confiara en el sino lo contrario.

-Siéntate.- le ordeno, él no se negó a nada. Law cogió unas vendas y algodón para desinfectar las leves heridas de su frente y cuerpo, pero le preocupaba Sanji ya que también había recibido algunos cortes y heridas. Empezó echando alcohol en el algodón. –Te escocerá.-Con toques suave toco las heridas consiguiendo quejidos de dolor del peliverde. –Sujeta.-el sujeto el algodón cubriendo la herida de su frente para coger unas vendas. –Se cómo te sientes, Zoro-ya.- el enarco una ceja sin entender a que se refería. –Te tiene que sentir como una basura.

-¿A qué te refirieres?- fue cortante y gélido.

-Nico-ya me hizo lo mismo que tú. –esto sí que le sorprendió. – Me enamore de ella y eso fue mi perdición.-suspiro derrotado.-Antes de que os separarais le dije bueno ya sabes… nos acostamos, al día siguiente desapareció y cuando pedí una explicación me dijo lo mismo que tu.-Zoro permaneció todo el rato en silencio.-Solo fue sexo.-cerro los ojos demostrado dolor.-Por eso cada vez que la veo quiero demostrarla que la amo, pero acabó perdiendo la cabeza. Sabes a lo que me quiero referir.-el asintió serio.

-¿Por qué me cuentas estos?

-Por qué puedo hacer que ese pensamiento de traición, dolor, rencor, ira…desaparezca en un segundo.

-¿En serio?- era lo que más deseaba, olvidar a la morena para siempre enterrar por completo los sentamientos por ella y hacer como si esto no hubiera pasado y seguir con su vida.

-Sí. En un abrir y cerrar de ojos tus problemas serán solucionados.

-¿Por qué me ayudas?

-Por qué no quiero que cometas el mismo error que yo.- lo decía de un tono tan tranquilo, el de siempre que hacía que Zoro dudase mucho. Pero quería librarse de este sentimiento.-¿Qué me dices?- esto era demasiado sospechoso. No se fiaba ni una pizca.

-De acuerdo.

-Bien. Cierra los ojos.- dudoso cerro los ojos un tanto nervioso.- Con esto los sentimientos por ella se convertirán en simples emociones que después desaparecerán.

-¿Cómo?

-¿Sabes cuál es la diferencia de la emoción y los sentimientos?-el negó.-Lo suponía. La emoción dura un instante y las emociones son más permanentes. Tu podrás sentir cariño por ella unos dos segundos como mucho y después desaparecerá.-acaricio sus parpados intentando relajar al peliverde.-Quieres echarte atrás, Zoro-ya.-se burló de él.

-¡NO!- el asintió y aparto sus manos ordenándole que abriera los ojos.- ¿Ya?

-Sí. Comprobemos. Zoro-ya, sabes que ayer secuestro a Nico-ya y el culpable fue su ex novio. La apuñalo en el costado y se lo llevo sin dejar rato.- la mayoría de esa frase era cierta, por lo demás todo mentiras.

Zoro sintió una punzada de dolor en el pecho solo de imaginárselo pero desapareció a los dos segundos como había dicho el moreno, no sentía nada por ella. Había funcionado.

-Ha funcionado.

-Sí. Espero que con esta charla te hayas dado cuenta de unas cosas.

-Sí. Te debo una disculpa.- aún no estaba seguro que quería el moreno, no le quitaría un ojo de encima, no iba a ser confiado.

El peliverde se marchó de la enfermería para seguir disfrutando de la isla tropical. Él no le iría a buscar porque cuanto más lejos este de ella mejor sería para él y su sueño.

-Que ingenio eres, Zoro-ya.- entre su mano se encontraba el corazón palpitante del peliverde. Sonrió de forma psicópata pensando cómo se había creído su mentira tan fácilmente. Fue como quitarle un caramelo a un niño. –Prepárate Nico-ya. Cuando te salve solo serás mías.

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La habitación estaba oscura y el frio se colaba en los huesos, su piel tiritaba y estaba mal herida después de la batalla de hace unas horas. Robin se encontraba colgada por las manos juntas apoyada en el frio y áspera pared. Solo sentía dolor, le dolía cada célula de su cuerpo. No tenía ni idea de donde estaba, pero tampoco tenía mucha información para situarse, no tenía ni idea.

Empezó a temblar violentamente, la temperatura bajaba muy rápido, necesitaba urgentemente algo caliente, una manta, un chocolate caliente o una sopa, tanto en pensar en comida recordó las palabras de Sanji y su comida. Unas lágrimas resbalaron por sus mejillas. No quería enfrentarse con él.

De repente se abrió la puerta de la celda cegándola por unos segundos, el frio era más fuerte que el anterior.

-Hola, mi amor. – dijo el intruso con voz melodiosa. Ella le regalo una cara de asco.-No me mire así preciosa.-se acercó a ella colocando dos dedos un su barbilla.-Estas más preciosa que nunca, Robin.-se acercó a sus labios rozándolo levemente. Las ganas de vomitar fueron incontrolables.

-Suéltame.-amenazo furiosa.

-Es lo que hare…-antes de la sorprenderte confesión de su opresor, le coloco una cadena de kairoseki en el cuello, unos segundos después las cadenas se soltaron automáticamente y que Robin cediera por su peso. La cogió en brazos al estilo princesa.-Te he dicho alguna vez que eres preciosa.

La frustración le corría por las venas, quería matarle con sus propias manos y buscar a sus nakamas, pero lo que más deseaba era que Zoro la rescatara y la abrazar como él sabía hacerlo, aunque sonara estúpido después de rechazarlo.

-¿Por qué haces esto?-su voz sonaba cansada que casi no podía pronunciar una palabra, esas malditas cadenas la debilitaba.

-¿El qué?- todo este rato estuvieron caminando por unos pasillos lujos igualitos a la mansión.

-Remplazar a un diseñador.- no sé cómo llego a una habitación secreta adentrándola y tirándola en una cama.

Sin perder el tiempo empezó a besarla con fuerza y violencia, ella puso resistencia, no quería que le tocara. Rápidamente le rompió la ropa dejándola completamente desnuda y agarrando fuertemente de su pecho haciéndola gritar de dolor y que llorara. Recuerdos como en esta situación con él le golpeaba y la violaba.

Al principio de su relación era como si pisar las nubes, risas, tonteo, amor, como el comienzo de las mayorías de las relaciones, pero después de llevar meses de relación todo cambio y se transformó en lo que estaba viviendo en este instante. A los maltratos.

-Me encantas cuando te haces la difícil.-le mordió tan fuerte en el cuello que le dejo la marca de su mandíbula. Ella lloraba sin remediarlo, no podía evitarlo, le dolía sus uñas clavándolas en su piel provocándola heridas profundas, sus dientes mascándola por completo. En ese momento después de años, quería morir pero en el fondo pensó que esto se lo merecía. –Quiero hacerte mía.- le lamio la oreja de la forma más repulsiva que le dio ganas de vomitar.-Pero antes quiero mi venganza. – ella no entendió nada, pero dentro de poco lo descubriría.

De un chasquido unas cadenas aparecieron y la agarraron de las extremidades para que bruscamente la sacaran de la cama y quedara en la posición que en su celda, como si fuera un cacho de carne colgado en un congelador.

El diseñador se acercó a ella tocando su piel con un simple dedo observado que temblaba de frio y de miedo. Nunca en su vida había tenido tanto miedo, siempre mantenía la compostura y la tranquilidad en cualquier situación peligrosa.

El dedo pasó desde la parte inferior del vientre, entre sus pechos hasta su barbilla dejándola la piel de gallina. Reprimía las ganas de llorar pero solo se escuchaba sollozo y algunas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Sus labios sangraban por la culpa de la fuerza que hacía por reprimir sus sollozos y lo violento que le había besado el diseñador.

Le agarro de los mofletes aparentándolos para ver como más sangre recorría su rostro. Saco del bolsillo un pañuelo blanco de seda atándoselo con delicadeza en su boca teniéndose rápidamente de sangre.

-Te acuerdas cuando nos conocimos.-ella empezó a moverse para que no le tocara. Le susurro en el oído. –Estabas en la playa con un simple vestido blanco.- le toco el culo sin ninguna vergüenza.-Lo primero que me fije en ti fue tu preciosos culo…-del culo paso a garrar sus pechos.-De tus enormes pechos.- la soltó para ponerse enfrente de ella.-Pero lo que realmente me enamoro y me sigue enamorando, son tus ojos.-se acercó tanto a sus labios que casi podía rozarlos.-En ese instante me enamore de ti, todo de ti hasta perder la cabeza. Me ha costado un éxito no lanzarme a ti cuando te vi en la pasarela.-ella le dedico una mirada de asco. Más que nunca quería salir de allí. El súper diseñador se alejó de ella y temió lo peor, porque no veía sus intenciones y eso le atemorizaba.- Pero la fastidiaste.- se puso enfrente de ella enseñando un látigo con pinchos afilados de un material desconocido. Trago en seco asustada. – Dime lo que quiero…-le agarró del cuello asfixiándola y dejándola las marcas. – ¿Me amas?-le susurro cerca de sus labios para después mantenerle un lengüetazo. Ella negó enérgicamente, o las energías que poseía aun.-Pues…te enamorare.- se situó detrás de ella y empezó a darla latigazos en la espalda.

Se retorcía de dolor, aun con la boca tapada se escuchaba los gritos de la morena, su espalda se teñía de sangre, cada latigazo dolía más que el anterior. No cedería a sus chantajes, cada latigazo se arrepentía tanto de haberle conocido y lo peor de haber sentido algo por él. Nunca entendió como se pudo enamorar de él.

Un millón de veces se preguntó qué hubiera pasado si no se hubieran conocido en esa maldita playa, si no se le hubiera ocurrido enseñar a los niños de esa isla la especie marina, si hubiera girado su rostro hacia la derecha de ver de fijarse de ese individuo.

Seguramente estaría huyendo del Gobierno Mundial, pero de otra forma. Por ejemplo: no encontrarse con Cocodrilo, ahora mismo estaría paseando en una hermosa playa agarrada de la mano de Eduardo, pero en esa imagen no se imaginaba la cara del almirante, sino de Zoro.

Recordando cada rasgo fácil, tan severo y frío, sus ojos le devoraba y lo único que deseaba era besarle, pero ahora en su objetivo estaba muy lejos de cumplirse.

Recordó que se lo merecía, por haberse acostado con el novio de su mejor amiga, de sentenciar la muerte de Edu… con esos pensamientos engaño a su mente para que no le doliera tanto pero estaba a punto de perder el conocimiento con tanto dolor. Gotas de sangre llegaban hasta la punta de sus pies caían al sucio suelo.

Cada latigazo el diseñador le insultaba o le exigía una explicación de por qué le había abandonado y las cosas que había sufrido en la cárcel por su culpa.

Harto de no recibir más que lágrimas de la chica, abandono la idea de matarla a latigazos.

-Sabes una cosa.-ella quedo paralizada, tampoco es que tuviera fuerzas para mover un mísero musculo, le dolía hasta pestañear. – Cada noche desde mi maldita celda miraba al cielo y pensaba donde podías estar…- camino a su alrededor. –Pensando que podías estar con mi mejor amigo disfrutando de vuestro pequeño romance en distintas islas investigando ruinas, tan feliz. – escucho como una pequeña risa se le escapaba entre sus labios. –Pero…sorpresa fue encontrarte aquí intentado ligar con ese maldito pelo de alga.-le dio una patada en el estómago haciéndola jadear. –También fue sorpresa que el estúpido de tu capitán y la otra mujer tuvieran sexo en mi camerino. Me fastidió el plan. –abrió los ojos como platos al descubrir esa información.-No lo sabias. Ellos dos son pareja, por su culpa he tenido que quemar las sabanas tan caras que compre hace unos días. – al saber esa información muchas piezas empezaron a encajar. Como que siempre ellos dos estuvieran juntos, que cuando fue a su habitación por la maleta olía a sexo. Como podía ser tan tonta, ahora todo encajaba. Entonces el hijo que esperaba era de…Luffy. Doble sorpresa. -¿No me digas que no lo sabias? Si se veía a simple vista, al igual de lo colado que esta el estúpido espadachín por ti.- ahora se sentía tan culpable, tan mal por decirle esas cosas al espadachín, no se lo merecía, había actuado así por miedo. –Me encanto la escena donde le decías que solo fue simplemente sexo…no sentimiento…no amor…únicamente sexo. Ahora mismo está destrozado por tu culpa. -sonrió de medio lado de forma maligna. –Me alegro que sufras porque así es como me he sentido cuando te marcharte sin ninguna explicación y me entregaste a la Marine.-le golpeo en el estómago consiguiendo que vomitara sangre. La tiro de su largo pelo chillando de dolor y situándose detrás de ella.-Vas a sentir lo que he sufrido en estos años por tu culpa.-la soltó para rápidamente bajarse los pantalones y los calzoncillos y sacar su miembro erecto para que en una simple envestida la penetrara, pero no es su intimidad, sino por el ano. Al no recibir preparación le dolió a un extremo que el grito fue lo suficiente para que lo escuchara toda la guarida. Sin perder el tiempo empezó a embestirla haciendo que ella gritara de dolor y que fuera más alto que el anterior. –Vas a pagarme cada paliza que me daban los marines, cada violación de esos desechos sociales.- cada envestida era más rápida y fuerte, no había piedad alguna, solo quería su placer y a Robin que le diera igual.-Me las pagaras.

Ella lo único que podía hacer era gritar y dejarse llevar, que acabara pronto y la dejara en paz, pero no podía el dolor cada vez era peor, le dolía mas, la estaba violando otra vez, pero a la diferencia de las otras , esta era más agresiva, más violenta y que seguramente le provocaría secuelas. Una fina línea de sangre empezó a salir del ano de la morena, le había provocado una fisura o mejor dicho una herida interna, pero a el poco le importo, siguió embistiéndola sin piedad excitándole más, clavándole las uñas en sus caderas y mordiéndola en el cuello.

Ya no quedaba nada que el modelo llegara a su preciado orgasmo al igual que Robin le quedara poco para perder el conocimiento, le dolió mucho, nunca había recibido tanta intensidad de sufrimiento. Rezaba que todo pasara pronto y que sus nakamas le encontraran prontos para solucionar todo esto.

Él se corrió dentro de ella, unas líneas blancas y rojas resbalaban entre sus glúteos, sus piernas y al final el suelo. Cuando el llego al orgasmo, fue tan doloroso para Robin que al final consiguió lo que quería, perder el conocimiento. Sus cuerpo estaba sucio, de sangre y ahora de esperma, lleno de heridas y moratones y aun así a él le parecía una imagen excitante y aunque deseaba el segundo round decidió ceder por que no sería lo mismo, quería ver en sus ojos el terror que le provocaba y lo conseguiría.

-Chicos.-llamo a sus subordinados.- Llevarla a la enfermería. Quiero que mañana por la mañana este todo listo para la huida.- ordeno. Observo por última vez a la morena y su rostro lleno de lágrimas. –Serás mía de nuevo. Jajajaja.

¿Qué pasara?

Continuara…

REVIEW.

REVIEW.

REVIEW.

Hola, hay alguien, seguramente nadie y es normal. Me ha costado un triunfo escribir este capítulo, en serio, y más que yo me enciendo cuando escucho o leo algo contra el maltrato de género o sobre una violación por parte un hombre o de una mujer. Estaba a punto de romper el teclado de solo imaginarme a Robin siendo violada. Por favor, no es no, no al maltrato de género ni a las violaciones. Es que en serio me hierve y más que esta cosas están en la actualidad.

Por lo menos todo se ha aclarado con lo de Zoro y Nami, pero seguro que la mayoría esperabais que hablara con ella, pero se ha adelantado el diseñador, que al parecer algunos se va sorprender. Espero que os haya gustado y no sé cuándo podre actualizar ya que vuelvo otra vez con los exámenes y los trabajos y mañana seguro que la mayoría empiece las clases o el trabajo y os deseo suerte, que yo de pensarlo me da pereza.

Gracias por todo y espero que me mandéis muchos review y no me asesinéis por este capítulo tan… desagradable, la verdad. Y también siento por las faltas de ortografías.

RESPONDIENDO REVIEW:

-Last: A tu pregunta, he aprobado todos con buena nota jajaja. Si al parecer Zoro se ha acostado con otra y yo pienso como tú, la mayoría haríamos lo mismo que Zoro y así que pasa que ahora está confuso por todo y no sabe qué hacer, pero las cosas se van a complicar más, no sé cuándo actualizare, espero pronto si me da tiempo. Pero por fin se aclarado el mal entendido de Nami y Zoro. Gracias por apoyarme. Yo también te quiero. Besos y abrazos enormes.

-Kirika: Espero que te guste el drama porque en el siguiente va a ver más y os puede que os sorprenda a todos. Bss y abrazos.

-Dnymp: Gracias por tu review. En el capítulo anterior pues quise poner a un Sanji más maduro y responsable, y menos pervertido. Es que yo creo que oda nos va a demostrar en la saga siguiente a un Sanji distinto, por lo menos pienso yo, porque lo que está sufriendo el con su familia cualquiera cambiaria. Espero no a verte decepcionado con este capítulo. Tu tranquilo aunque no me mandes review sé que me lees y me apoyas. Bss y abrazos.

-Robin-San499: Me alegro que te esté gustando este fic, por estos review me dan fuerzas para seguir escribiendo. Bss y abrazos.

-DeStRoyeR98: Me debes una lechuga jajajaja. Desde que empecé a escribir este fic el papel de villano iba ser del diseñador. Jajaja. Bss y abrazos.

-Guest: Wow.

-Kishinoshi: Lo siento por tardar tanto pero es que las clases me matan y ya no puedo con mi vida. Espero que lo disfrutes. Bss y abrazos.

Gracias por todos los que me estéis apoyando espero no decepcionaros y veros prontos. En el siguiente capítulo todo será sorpresas. Hasta luego.