Nuevamente aparezco a mitad de mes para compartir un capítulo nuevo de la chica I. Que les sea de provecho esta actualización.

La confesión de Akane

Ya había regresado a casa mucho antes que su pequeña hermana. Akako se encontraba plácidamente dormida en su habitación, la comida no haría falta empezarla hasta dentro de una hora si acaso, así que tendría mucho tiempo para pensar. Pero Akane no podría estar más nerviosa en ese momento. Había dicho ante Tomoko que le diría sus sentimientos a Akari, y su amiga le había dado ánimos pese a su propio sentir, pero Akane no estaba segura de haber tomado la decisión correcta.

Estando sola en la sala, Akane estaba tan pensativa y nerviosa que se había olvidado de todo lo que solía hacer en esa situación, incluyendo el dakimakura con la imagen de Akari. Realmente estaba hecha un manojo de nervios. Tenía que contarle a Akari lo que sentía por ella, enfrentando así el riesgo que implicaba el dejar ver lo que dentro de ella había realmente. No quería que Akari se asustara o la odiara, pero era una posibilidad bastante grande por osar decirle la verdad, y no iba a darse el lujo de retractarse.

─ Akari… yo…

─ ¡He llegado a casa! ─ la voz de Akari saca a Akane de sus pensamientos como si de un sacudón se tratara.

Las manos de Akane repentinamente se ponen gélidas. No había tiempo para ensayar su confesión, sino que tendría que poner sus ideas a efecto en ese mismo momento. Con una sonrisa algo forzada recibe a Akari, la cual responde con una sonrisa bastante radiante y se va a su habitación para cambiarse la ropa. El momento de la verdad había llegado, y Akane se levanta lenta y pesadamente para hacer lo que tenía que hacer.


En la calle

Ayano recién salía de la escuela por haberse quedado a atender los asuntos del consejo estudiantil de Nanamori. Himawari, Sakurako y Chitose también se habían quedado, pues la chica de lentes había advertido que el trabajo pendiente era demasiado como para que Ayano lo pudiese terminar antes del atardecer, y por eso le pidió ayuda a sus kohais.

Pese a que en el grupo había un ambiente alegre con variados temas de conversación, Ayano tenía la mente anclada a aquel momento en que Kyouko la invitó para ir al cine al día siguiente. En el fondo sentía que estallaría de alegría e ilusión por poder salir con aquella rubia, pero por otro lado no sabía si estaba realmente lista para dar un paso tan importante. Quería a Kyouko, pero las palabras correctas para expresarlo sencillamente no salían, y esa cita fijada no la ayudaba a aclarar sus ideas.

─ Idiota ─ suelta con un suspiro.

─ Mande ─ responde Sakurako.

─ N-no te estaba llamando, Ohmuro-san ─ Ayano estaba apenada al saberse oída ─. Sólo estaba pensando en otra idiota… Q-quiero decir…

Sakurako alza una ceja, no entendiendo lo que estaba pasando, y por su parte Himawari y Chitose notan que Ayano y Sakurako empezaban a quedarse atrás. Chitose sabía perfectamente la razón de que Ayano empezara a actuar extraño, y francamente le alegraba que pudiera tener un avance con Kyouko. Ayano rápidamente se olvida de lo que estaba diciendo, pues su mente otra vez estaba fija en Kyouko y en la cita. Sí, se le podría llamar una cita, aunque intentase negarlo.

─ "Esfuérzate, Ayano-chan" ─ dice mentalmente Chitose.

─ ¿Ocurre algo? ─ dice Himawari con interés.

─ Ni idea. Sugiura-senpai está actuando raro ─ Sakurako se rasca la cabeza en señal de confusión ─ ¿Será que se siente mal? ¿Habrá comido algo que no le cayó bien?

─ No lo sé. No me parece que sea eso lo que esté pasando ─ Himawari se queda viendo fijamente a Ayano, sin que esta dejara de estar sumergida en sus pensamientos ─. Tal vez sea que algo le preocupe, algún problema personal. Supongo que no será bueno que nos metamos si ella no nos lo permite.

Sakurako sencillamente se encoje de hombros y sigue caminando al lado de Himawari, y Chitose se despide de ambas por tener que quedarse al lado de Ayano para asegurarse que no tropiece por andar distraída por la calle. Chitose comprendía mejor que nadie que su amiga estaba en un momento crucial para su relación con aquella rubia cabeza hueca, y su deber como amiga era apoyarla en todo lo posible.


Apartamento de Yui

La tarde resultaba bastante apacible y no había deberes pendientes, así que Yui se sentía en confianza de empezar a jugar un rato antes de empezar a enumerar los ingredientes para empezar a cocinar. Justo estaba encendiendo la consola cuando escucha el timbre. No estaba esperando visitas, así que no sabía quién podría ser aquella persona que estaría afuera llamando. Como no podía ser de otro modo, enciende el comunicador para saber de quién se trataba.

─ ¿Sí? ¿Quién es?

Mi nombre es Aragorn, hijo de Arathorn, heredero de Ísildur, señor de los Dúnedain…

─ Pasa, Kyouko. Deja de estar diciendo tonterías ─ Yui abre la puerta en el acto, y Kyouko se muestra sorprendida.

─ ¡Increíble! ¿Cómo sabías que era yo, Yui?

─ A nadie más se le ocurriría presentarse así delante de mi puerta ─ responde Yui con cara de póquer ─ ¿Qué te trae justo ahora, Kyouko? No hay ron con pasas el día de hoy, y no sé si hayan ingredientes suficientes para que tú también comas.

─ No importa. De todos modos no voy a quedarme mucho tiempo… Un momento ¿Dijiste que no hay ron con pasas? ─ Yui asiente secamente, y Kyouko se pone a llorar al estilo anime ─ Eres mala, Yui. No has guardado ni un potecito de ron con pasas para mí.

─ Ni siquiera esperaba a que vinieras hoy ─ es la seca respuesta de Yui.

─ Bueno, igual vine para decirte que la semana que viene podríamos tratar de hacer un nuevo doujin de Mirakurun, y esta vez estoy segura que alcanzaremos un éxito de ventas sin precedentes.

─ ¡Un momento, Kyouko! ─ Yui estaba confundida por ese cambio de actitud de parte de su amiga ─ La otra vez dijiste que te costó vender las copias que habías sacado, y decías repetidas veces que toda la culpa la tenía la chica I ¿Crees que podrás vender como antes mientras la chica I siga estando de moda en el comiket?

─ Ese es el detalle que quería contarte, Yui ─ Kyouko ríe confiada, confundiendo más a Yui ─. Resulta que en mi próximo doujin incluiré a la chica I, y ambas podrían unir sus fuerzas contra una invasión masiva del imperio Giga Giga junto con Rivalun ¿No te parece una idea bastante buena?

Yui estaba completamente perdida. Si no fuera porque veía a Kyouko mover los labios, no creería que era ella quien le estaba hablando ¿Cómo es que esa chica tan fanática e infantil de pronto veía en la chica I a una maravillosa aliada, si hasta pocos días antes la veía como una rival que amenazaba la popularidad de Mirakurun? Apenas consigue acordarse de cerrar la boca. De todas las cosas fuera de contexto, y de todas las tonterías que podría haber dicho, aquello era absolutamente inesperado.

─ ¿Y cómo piensas estructurar tu doujin, Kyouko?

─ Aún no lo tengo completamente claro, pero se me han aparecido algunas imágenes absolutamente geniales que podría ir armando para crear mi historia. De ese modo podrían tener el dinero necesario para adornar el club en cuanto llegue la Navidad ¿No te parece?

─ Aún falta para que llegue ese día, pero supongo que la iniciativa es buena, y esperaré a que me digas la idea que tengas, pero acuérdate de tus deberes antes de empezar tu doujin, o de lo contrario me negaré a ayudarte en cuanto llegue el momento.

Kyouko ríe satisfecha y se adentra más en el apartamento, notando que la consola estaba encendida y le pide a Yui jugar con ella un rato. Eso sí era más propio de Kyouko, pero Yui no se sentía completamente confiada. Aún no le convencía ese razonamiento de parte de su amiga para cambiar de opinión tan bruscamente.


Con Chinatsu y Tomoko

─ Entonces te quedarás en casa de Funami-san, ¿eh? ─ Tomoko estaba en ese momento acompañando a su pequeña hermana para aprovechar a comprar víveres para la cena y el desayuno del día siguiente.

─ Sí, estoy segura que podré acercarme un poco más a ella. Daré lo mejor de mí ─ Chinatsu estaba destilando ánimo, y Tomoko prácticamente la veía cubierta por un aura brillante.

─ Pues te deseo la mejor de las suertes. No te rindas sin dar la pelea ─ dice Tomoko con una amplia sonrisa.

Sí, quería darle ánimos a Chinatsu para que consiguiese conquistar a su senpai, pero la misma Tomoko no podría darse a sí misma esa energía, sabiendo que Akane no podía ser para ella. No tenía en ese momento a quién buscar, aunque por el momento le interesaba más saber qué estaría haciendo Akane. Había dicho que le diría a Akari lo que sentía, pero sabía que eso no iba a ser nada sencillo. Revelar esa clase de sentimientos a su propia hermana representaba un asunto bastante delicado, y lo más probable es que su intento no diese ningún resultado favorable, y por ello se planteaba ir más tarde a la casa de ellas para saber cómo resultaba. Quería saber si había resultado bien, la curiosidad la estaba matando.

─ Ya llegamos. Es aquí ─ Chinatsu se detiene justo en la entrada del bloque de apartamentos ─. Yui-senpai se llevará una sorpresa en cuanto vea que vine a pasar la noche a su lado.

─ Estoy segura que la sorpresa que se llevará será bastante grata ─ opina Tomoko con franco optimismo.

Ya ambas chicas se disponen a entrar, pero en ese momento ignoraban que algo increíble esta por pasar.


Secundaria Nanamori

Las luces estaban apagadas por todo el edificio principal, pero para Nana y Rise eso no representaba ningún problema. Ambas estaban tan acostumbradas a andar por los pasillos de la escuela que podían ir de un lugar determinado a otro con los ojos vendados y sentirse seguras de no tropezar ni perderse. Cualquiera que oyese ese alegato de parte de ellas lo consideraría como una exageración, pero esa era su opinión. Nana y Rise seguirían adelante sin importar nada, siempre seguras de sí mismas y de sus locuras.

─ ¿Las chicas del consejo terminaron sus deberes, Matsumoto?

─ …

─ Perfecto. Y como nosotras ya terminamos aquí, supongo que podemos cerrar la escuela por esta noche. Si quieres te puedo llevar a casa en cuanto salgamos, Matsumoto.

─ … ─ Rise en ese momento tiene un intenso sonrojo que pensó que iluminaría el lugar en penumbra.

─ Tú siempre tan especial conmigo. No cabe duda que eres la mejor persona del mundo para ser mi pareja ─ dice Nana sin pensar que Rise se sonroja todavía más ─. Ya aquí no hay nada que hacer. Vámonos ya mism… ¿Qué fue eso?

Por los pasillos resuena el ruido de cosas cayéndose. Cosas metálicas. Y Nana logra ubicar la procedencia de esos ruidos en dirección a su laboratorio, y eso hace que un horrible escalofrío se haga presente en su espalda. No podía ser un ladrón, y menos en aquella dirección específica, ¿verdad?

─ …

─ Matsumoto, esto no me gusta nada. Vamos a ver qué pasa.

Las dos empiezan a correr a toda velocidad, cruzando mentalmente los dedos por que no se trate de lo que estaban sospechando. Llegan como balas hasta el laboratorio y notan que la puerta había sido rota a golpes y las luces se dejaron encendidas. Nana sentía que la respiración se le empezaba a cortar, y con profundo temor se adentra para ver el pandemónium que allí había: Varios apuntes y planos estaban tirados en el suelo, algunos de ellos pisados por botas sucias que sugieren que los ladrones habrían entrado desde los jardines; probetas y otros géneros de tubos de ensayo yacían rotos y tirados sin el más mínimo cuidado y al azar, dejando ver que el ladrón habría estado tirando las cosas a lo bruto mientras buscaba lo que pensaba robarse. Nana corre hasta un pequeño armario que estaba al fondo de su laboratorio y, tal y como se temía, encontró que el mismo había sido salvajemente forzado y su contenido había sido tirado hacia afuera, pero lo más importante era que su creador de poderes no se encontraba por ningún lado. Rise hace su máximo esfuerzo por poner las cosas que puede en orden, pero el desastre era sencillamente demasiado grande para ella sola.

─ …

─ Nos robaron, Matsumoto. Se llevaron mi invento, y ahora eso está en manos de alguien que podría usarlo para fines deshonestos ─ Nana se lleva una mano a la cabeza, empezando a sentir un agudo dolor de cabeza ─. Y creo saber de quién se trata. Fue ella… Luego de años desaparecida, parece que ha regresado del olvido y ha vuelto a poner en marcha su plan por apoderarse de mi invento… ─ sin pensarlo mucho, Nana saca su teléfono y empieza a teclear ─ Tú llama a Furutani y a Ohmuro, Matsumoto, y yo me encargo de contactar a Akaza y Toshino. Las necesitamos urgentemente, antes que esa loca se le ocurra sacar provecho del botín.


Con Himawari y Sakurako

Ya en ese momento habían dejado atrás a Ayano y Chitose, pero Himawari y Sakurako todavía podrían verlas si volteaban. La cosa era que Sakurako, pese a las advertencias de Himawari, no podía controlar la curiosidad que le causaba el querer saber qué le ocurría a la vicepresidenta. El atardecer hacía que las sombras proyectadas empezaran a alargarse, ya a ese punto como para doblar la altura de la figura de la que procede, señal de que se tardaban mucho para llegar a casa. En ese momento aparece a mitad de camino Natsuko, la cual tenía consigo una bolsa con taiyakis, y al ver a sus compañeras les saluda de manera efusiva.

─ Hima-chan, Saku-chan, creí que ya ustedes estaban en casa.

─ Lo mismo te podríamos decir nosotras ─ contraataca Himawari sin ánimos de dañar.

─ Es que salí recién de mi casa para comprarme algunas golosinas. Mis padres no están en casa, así que tendré que encargarme de la cena, pero pensé que tendría tiempo suficiente para esto ¿Quieren uno? ─ Natsuko les acerca la bolsa de taiyakis a sus amigas, y estas aceptan ─ Es una lástima que no haya tiempo para invitarlas a pasar la noche en mi casa. Podría sorprenderlas con la cocina que mi madre me ha enseñado. A ella le sale una pasta fabulosa.

─ Supongo que tendríamos que dejarlo para otra oportunidad, Kotori-san ─ dice Himawari casi soltando una risita ─. Tal vez podríamos organizar una pijamada y…

En ese momento el celular de Sakurako suena, interrumpiendo a Himawari. Sakurako revisa el número que le llamaba, pero no lo reconoce, así que piensa que se trataba de un número errado, pero igual atiende la llamada.

─ Moshi moshi.

Ohmuro, soy la presidenta Matsumoto ─ Sakurako se sorprende al oír la presentación.

─ ¡Presidenta! ¿Cómo pudiste obtener mi número?

De algo que se llama expediente estudiantil, y que seguramente se te hace revisar al menos una vez por día, pero no es eso de lo que quiero hablarte…

─ ¿La presidenta del consejo estudiantil habla? Yo creí que no ─ opina Natsuko, visiblemente confundida.

Himawari no sabía qué responderle a su amiga. La llamada de la presidenta no podía haber llegado en un peor momento, ni tampoco haber llegado al teléfono de alguien menos propicio para guardar el secreto de los poderes de Rise. La situación se torna mucho más tensa en cuanto son alcanzadas por Ayano y Chitose, y Sakurako no daba señales de darse cuenta de ellas.

─ ¿Por qué se están quedando? ¿Pasa algo? ─ dice Chitose.

─ ¿Le robaron? ¿Cómo es eso posible, presidenta? ─ dice Sakurako sumergida en su conversación, y la vez llamando la atención de sus senpais ─ Sí. Himawari está conmigo. Iremos allá a ayudar. Sí.

─ ¿Está hablando con la presidenta por teléfono? ─ Ayano no se podía creer lo que estaba haciendo Sakurako, e incluso se olvidó de Kyouko por un momento.

─ Erm, bueno… Verá… ─ Himawari no encontraba ninguna excusa aceptable, y Sakurako no hacía nada para mejorar la cosa para que quedase como una simple confusión.

─ …En un rato estamos allá ─ Sakurako cuelga la llamada y lleva su atención a la peliazul ─ ¡Himawari, alguien acaba de robar en el laboratorio de Nishigaki-sensei, y al parecer robaron el invento ese de los poderes!

─ ¿Invento? ¿Qué invento? ─ Natsuko alza una ceja inquisitiva.

─ ¿De qué están hablando? ─ dice Chitose.

Sakurako se queda pasmada, pues la presencia de sus senpais la había tomado desprevenida. Ya había sido una distracción tremenda que no tomara en cuenta a Natsuko, pero ahora no solo ella, y la misma Himawari estaba sin ninguna excusa válida para explicar aquella conversación. Era inevitable que la verdad surgiese a la luz, y Sakurako por primera vez se lamentaba de lo densa que podía ser.


Apartamento de Yui

Yui conseguía su décima victoria consecutiva ante Kyouko, pero ya se estaba cansando, además que notaba que se iba haciendo tarde, así que apaga la consola, señal de que Kyouko se tenía que ir a su casa, pues había pasado demasiado tiempo, y Yui no podría comprar ingredientes a tiempo para hacer una cena para las dos. Ya Kyouko tomaba sus cosas para largarse, cuando se escucha el timbre del apartamento, extrañando a ambas.

─ ¿Quién será esta vez? ─ Yui se acerca al comunicador y toca el botón ─ ¿Diga?

¡Yui-senpai! Adivina quién soy.

Yui y Kyouko se miran mutuamente, sabiendo en el acto de quién se trataba. Kyouko se adelanta y abre la puerta, permitiendo la entrada de Chinatsu, y tras ella se encontraba Tomoko, suscitando un encuentro que se le hace curioso tanto a Tomoko como a Kyouko.

─ Buenas tardes. Sólo venía acompañando a Chinatsu mientras buscaba víveres para hacer la cena en mi casa, y por si acaso aporto con esto ─ Tomoko le ofrece a Yui una bolsa con algunas verduras y carne, y Yui lo recibe apenada.

─ No tenía que hacer eso…

─ No es ninguna molestia. Es solo para que la presencia de Chinatsu no represente ninguna molestia, si ella misma eligió las cosas a comprar.

─ ¡Onee-chan, que me avergüenzas! ─ Chinatsu se tapa las mejillas con las manos, apenada ante la reacción que pudiera tener Yui.

Por educación Yui se toma la molestia de abrir la bolsa para comprobar lo que había recibido, pero lo que ve la deja completamente azul: La peor selección de verduras y carne se encontraba allí, algunas con un aspecto tan sospechoso que Yui no creía posible sacarle ningún provecho, si algunas verduras hasta parecían cualquier cosa menos verduras, y la carne parecía haber sido arrancada del animal por algún psicópata que se creería hombre lobo o algo por el estilo. Kyouko también se aterra al comprobar la compra de Chinatsu, preguntándose cómo fue que en un principio le veía tan especial como si fuera Mirakurun. Tomoko por su parte solo sonríe tranquilamente, creyendo que lo elegido por su pequeña hermana simplemente había dejado emocionadas a las dos chicas que tenía enfrente. En ese momento suena el teléfono de Kyouko, y esta lo saca de inmediato para ver de quién se trataba.

─ D-denme un momento. Voy a atender una llamada extremadamente importante ─ dice con la voz más genial que poseía.

─ Sí, ahí habla una ejecutiva de alto nivel ─ ironiza Yui.

Kyouko sale entonces del apartamento y atiende la llamada, y Chinatsu empieza inmediatamente a hablar con Yui sobre las cosas que había traído para pasar una espectacular noche allí. Tomoko hace una reverencia a Yui a modo de despedida y se dispone a salir, viendo que Kyouko todavía estaba allí, hablando por teléfono.

─ ¿Cómo? ¿Le robaron el invento? ¿Cómo eso es posible? ─ Kyouko palidecía notoriamente, y Tomoko se estaba preocupando al verla de ese modo ─ Entonces cualquier villano podría tener fácilmente esos poderes que Akari y yo poseemos… No lo voy a permitir, Nishigaki-chan. Cuenta conmigo para detener a quien sea que lo hizo…

─ ¿Eh? ¿Los mismos poderes de Toshino-san y Akari-chan? ─ murmura Tomoko sorprendida.

─ Bueno, voy allá volando… literalmente. Dame un momento, que estaré allá ─ Kyouko cuelga la llamada y da media vuelta para irse corriendo, pero se encuentra a Tomoko mirándola fijamente ─ ¿Ehh? Oh, es solo mi sensei… Dice que me dejé un libro en su laboratorio…

─ Acabo de oír bastante, Toshino-san ─ corta Tomoko con seriedad, dejando enmudecida a Kyouko ─. Ya yo sabía desde antes de los poderes de Akari-chan, aunque no me esperaba que tú también los poseyeras ─ Kyouko estaba sorprendida por saber aquello de Tomoko, aunque la pelirrosa no le da importancia a ese estado en que estaba la rubia ─. Si está pasando algo con lo que sea que les permitió a ustedes dos tener esos poderes o lo que sean, quisiera ayudarlas en esto.

─ ¿D-de verdad? Podría ser peligroso…

─ Y ustedes dos son todavía unas niñas, y a pesar de eso se están exponiendo a algo bastante peligroso ─ el argumento de Tomoko deja sin palabras a Kyouko ─. No importa que no tenga esa clase de poderes que ustedes poseen. Si sé de esto, lo normal de mi parte es ayudar, así que dime a dónde vamos. Recuerda que no solo tú estás metida en esto. Akari-chan también corre peligro si eso hablaste con tu sensei realmente es algo malo.

Kyouko se veía sin argumento alguno. Tomoko había dado en el clavo en cada palabra que había dicho en ese momento. Tenía toda la razón, y posiblemente Akari, Rise y ella se verían en un serio aprieto si no tenían cuidado. Si Tomoko ya sabía, lo mejor sería decirle al menos lo que estaba pidiendo.

─ A la escuela. Nishigaki-chan está allá ─ Kyouko se limita a decir eso antes de empezar a correr ─. Me adelantaré, pero lo más seguro es que Nishigaki-chan se quede en el laboratorio luego que Akari y yo vayamos a resolver esto. Ella te podrá explicar más de esto.

─ Eso espero, Toshino-san.

Kyouko asiente entonces y se lanza desde la baranda que salía a la calle para empezar a volar todo lo rápido que puede a la secundaria Nanamori, aprovechando que las calles estaban vacías desde temprano por las lluvías que se venían repitiendo desde hace semanas. Tomoko solo deja pasar un par de segundos antes de regresar al apartamento para recoger algunas cosas.

─ ¿Dejaste algo, onee-chan? ─ dice Chinatsu.

─ Sí. Tengo que irme ya. Tengo que comprar las cosas para cenar en casa, y me puedo ir tranquila de saber que estás con Funami-san. Hasta mañana.

Chinatsu responde la despedida de Tomoko con un gesto de mano, y Tomoko cierra la puerta para irse corriendo de allí. Yui no veía entonces una excusa para quitarse de encima las cosas deformes y de frescor dudoso, cuando ve unas llaves al lado de la bolsa.

─ ¿Estas llaves son tuyas, Chinatsu-chan?

─ ¿Hm? ─ Chinatsu ve las llaves que Yui agarra, y ella las recibe para verlas ─ No, estas llaves son de onee-chan… ¡Oh, no! La puerta de nuestra casa está cerrada, y nuestros padres no están. Onee-chan estará en serios problemas si no tiene sus llaves. Debo ir a llevárselas.

─ Yo te acompaño ─ Yui corre al armario y se pone una chaqueta, previendo que esa noche haría mucho frío ─. Ahora vamos a seguirla antes que se pierda de vista.

Chinatsu asiente decidida, y ambas salen del apartamento a buscar a Tomoko.


Casa de Akari y Akane

Akari ya había terminado de cambiarse de ropa y estaba lista para bajar a ayudar a Akane para hacer la cena, pero al abrir la puerta se encuentra precisamente con ella. Akane lucía extrañamente seria, y eso a Akari le daba un mal presentimiento.

─ ¿Onee-chan?

─ ¿Puedo pasar? ─ Akari asiente, y Akane se dispone a entrar ─ Sé que es un poco tarde, y tal vez no veas bien lo que estoy por decirte, pero hay algo que deseo decirte… Una confesión que te debo hacer.

─ ¿Una confesión?

Akane asiente quedamente, y Akari estaba curiosa. Quería saber qué pretendía decirle su hermana para estar de ese modo. La intriga rápidamente ganaba terreno en su mente.

─ Akari… No sé cómo te lo tomes… Quizá me llegues a odiar si te digo esto, pero es que no puedo seguir guardando esto por mucho más tiempo…

─ ¿De qué se trata, onee-chan? No creas que te voy a odiar, porque jamás lo haría.

Akane traga grueso. De pronto sentía que tenía la garganta seca, dificultando su habla, pero no podía permitir que eso la detuviera. Les había prometido a Tomoko y a sí misma que lo haría, y no se echaría atrás con una promesa de ese tipo.

─ Akari, quiero decir que yo… yo… ─ la inocente mirada de Akari no le ponía las cosas fáciles a Akane, sino que la hacía ponerse más y más nerviosa ─ Yo te… amo, Akari ─ esto último surgió como un susurro, por lo que Akari no alcanzó a oírlo bien.

─ No te entendí, onee-chan.

Akane aprieta los dientes, pensando que no debería ser posible que una persona pudiera causar tanta presión y miedo a otra sin darse cuenta en absoluto. Las manos se sentían frías, y su respiración se torna ligeramente agitada, pero Akane lo intenta nuevamente, rogando mentalmente que esta vez sí se haga oír por Akari.

─ Lo que dije es que te amo, Akari ─ lo dijo de un solo golpe. Ya estaba hecho.

─ Yo también, onee-chan. Eres muy especial y cariñosa, y además siempre puedo contar con tu ayuda en cualquier situación ─ la respuesta de Akari le deja en claro a Akane que no lo había comprendido como esperaba.

─ No, Akari. Sí te amo de ese modo, pero lo que dije hace un momento es sobre un amor distinto… Es uno distinto al que normalmente siente un hermano por otro… ─ Akane sentía que las palabras se le iban, dificultando nuevamente hablar correctamente, y el esfuerzo que estaba haciendo le suponía una presión mental bastante incómoda ─ Quiero decir, el amor que siento por ti, es producto de un… enamoramiento. Sí, supongo que es correcto decirlo de ese modo. Estoy enamorada de ti, Akari.

─ Onee-chan… ─ Akari abre bastante los ojos y tenía la boca ligeramente abierta.

Akane sentía por un momento que la presión disminuía, pues ahora sí sabía que había dicho lo que tenía que decir, pero dicha presión vuelve a extenderse en su interior al notar que Akari palidecía ligeramente. Eso era señal de que tenía miedo, y eso para Akane no representaba una buena reacción. No era buena sin importar qué interpretación darle. Lo siguiente era que Akari retrocede un par de pasos, y eso para Akane era otra respuesta en contra. Era entonces inevitable pensar que había hecho mal en decírselo. Cometió un error al decirle a Akari sobre sus sentimientos.

─ N-no te lo tomes a mal, Akari ─ trata desesperadamente de enmendar lo que había hecho ─. Si tú no sientes lo mismo que yo está bien. No quiero obligarte a nada, solo quería decirte esto. Por esta razón es que te dije que tal vez me odiarías.

El silencio que se hace en la habitación resulta peor que cualquier grito que hubiese emitido Akari. Akane quería llorar, viéndose rechazada por su propia hermana. Akari parecía que iba a decir algo, pero su teléfono empieza a sonar, y Akari da prioridad a la llamada, aunque la atiende justo allí, donde Akane podía escuchar de principio a fin lo que ella diría.

─ ¿Nishigaki-sensei? ¿Ocurre algo? ¿C-cómo? ─ Akari se veía claramente asustada, y Akane dedujo que algo malo estaba pasando ─ Lo entiendo. Iré allá ─ cuelga la llamada y se guarda el teléfono, y acto seguido dirige una mirada a Akane que esta no supo interpretar ─. Nishigaki-sensei tiene un problema, y es necesario que vaya allá.

─ ¿A estas horas? ¿Tú sola? ─ Akane no duda en mostrar su preocupación.

─ No estaré sola. Kyouko-chan y Matsumoto-senpai me van a ayudar. Me voy ahora.

Akane ve en cámara lenta a Akari pasando a su lado y yéndose de allí sin decir nada más. Realmente Akari no le había dicho nada respecto a su confesión, pero su gesto y su silencio fue todo lo que Akane necesitaba para entenderse no solo rechazada, sino repudiada por la decisión que había tomado. Presa de la impotencia que sentía, Akane se apoya del marco de la puerta y se deja caer lentamente, viendo hacia ninguna parte.

─ Mucho cuidado, Akari ─ se lo único que le ocurrió decir antes de hundir su rostro entre sus brazos y llorar, aun a sabiendas de que Akari ya no estaba allí para oírla.

CONTINUARÁ…


No todavía no comienza oficialmente el AkaxAka, pero denle un momento, que pronto comienza, se los aseguro. Una nueva batalla se acerca, y los que viene les va a resultar sorprendente, y ustedes podrán ver cómo lo será. Vuelvo para los primeros días de mayo para ofrecerles el siguiente capítulo, y mientras tanto espero que les vaya bien esperando o haciendo lo que tengan que hacer 😊.

Hasta otra