Capítulo 14

Dos meses y medio después.

Eran las 2 AM y Sheldon se encontraba recostado en su cama con insomnio, algo que era característico de él desde que Amy se fue hace dos meses y medio. El físico teórico decidió respetar su decisión de no buscarla hasta su regreso. El no saber de ella, el no tener contacto con la mujer que amaba le desestabilizó la vida: No rendía en el trabajo, su rutina era un caos, y la maldita soledad era demasiada. Pero en aquella soledad pensó, pensó mucho. Luego de muchas noches de eterna melancolía y culpa, se reconoció a si mismo que el beso de Ramona pudo haberle gustado, pero inmediatamente se dió cuenta que el gustar es efímero comparado con el amor. Él no tenía dudas, él amaba a Amy con todo su ser, con cada molécula, partícula, hasta átomo de su cuerpo. Poder enfrentar la verdad a la cara y no huirle le dio claridad y confianza en la vida, y sobre todo en su relación. Tenía que demostrarle que la amaba, a ella y solo a ella. A su Amy. Si no corría el riesgo de perderla para siempre.

A la mañana siguiente en Princeton.

Definitivamente el tiempo desconectada le hizo bien. Cuando regreso a su trabajo luego de ese desastroso fin de semana se encontraba con tal nivel de dolor que el solo escuchar el nombre del que fue su prometido la hacía llorar, todo lo que hacía era llorar. Para ella en la vida no existía nadie más que Sheldon. Ya había superado el hecho de que otra mujer tocara los labios del hombre que consideraba suyo. Pero no podía superar que a él le hubiera gustado. No, no lo resistía.

Afortunadamente, y gracias al tiempo, se logró estabilizar. Comenzó a preocuparse de sí misma como hace tiempo no lo hacía. Se concentró en su investigación, la cual realmente la emocionaba. Además tenía a Fernando, quien fue un gran y sincero amigo durante todo este tiempo.

- ¡Amy! - dijo Fernando entrando a la oficina de la neurobióloga- no puedo creer que mañana ya te vas.

-Ni me lo digas, en verdad no sé si estoy lista para volver- exclamó Amy quien hizo una pequeña pausa- Tengo que agradecerte, por tu apoyo y compañía. En verdad, has sido un gran soporte para mí durante estos meses. – concluyo mirándolo a los ojos.

- Debo darte las gracias yo a ti por dejarme compartir y trabajar contigo. Realmente te voy a extrañar muchísimo.- dijo Fernando, para luego darle un tierno abrazo.

- ¡Pero ven a visitarme a Pasadena!, te podría mostrar la ciudad.- dijo Amy separándose de él- Además es una forma de devolverte en algo de todo lo que tú has hecho por mí.

- Créeme que te cobraré la palabra.- dijo el Dr rosatti sonriéndole- A propósito ¿dónde te gustaría ir a almorzar? , será nuestro último almuerzo aquí, así que tú decide el lugar y yo pago todo, y ¡hey! , no acepto un no por respuesta.

- Con semejante advertencia no tengo opción jaja- dijo Amy- Mira, iré al baño y nos vamos. ¿Te parece?

- Ve tranquila, yo te espero aquí.

*En ese momento, el teléfono de Amy comienza a sonar.*

- Fernando ¿puedes contestar? ¡Yo voy en un momento! - grito Amy desde el baño de su oficina.

-¿Hola? habla con el número de la Dr Amy Farrah Fowler

- ¡¿Quién eres tú y quién diablos te crees para contestar el teléfono de mi prometida?!

- Amy está en el baño, solo contesté porque ella me lo pidió, Dr Cooper.- dijo Fernando quien no tuvo la necesidad de preguntar quién era. – Soy el Dr Fernando Rosatti, y por lo que se, ella ya no está comprometida contigo.

- ¡Pásame a Amy inmediatamente!- dijo Sheldon notoriamente indignado y algo herido.

- te dije que está en el baño.

- ¡que me la pases ahora!

En ese momento llega Amy, y con una tranquilidad asombrosa le pide el teléfono a su amigo y compañero de trabajo.

-¿hola? ¿Sheldon?

A Sheldon se le heló la sangre al oír la dulce vos de Amy después de tanto tiempo.

- s-si, soy yo.

-hmm, ¿q-que quieres?- dijo Amy a quien se le comenzó a entrecortar la voz.

- Solo llamaba para saber a qué hora es tu vuelo para poder ir a buscarte al aeropuerto. En verdad no quería molestar, no sabía que estabas ocupada.- dijo Sheldon entre herido y celoso.

- N-no no me molestas, y l-lo sabes.- sentencio Amy- mi vuelo sale mañana a las 8 am.

- ok- casi diciéndolo con un suspiro- Te amo Amy Farrah Fowler.

*la llamada se corta*

Amy se quedó mirando el teléfono. Unas amargas lágrimas brotaron de sus ojos verdes.

-¿Amy estas bien?- dijo Fernando notoriamente preocupado.

- s-si solo me sorprendió que llamara. No estaba preparada para que lo hiciera- dijo Amy con melancolía en su voz.

El Dr Rosatti puso delicadamente su mano en el mentón de ella para desviar su mirada del celular hacia los ojos de él.

- Escúchame con atención. Esta es nuestra última tarde aquí y la vamos a disfrutar. Mañana se te viene un día duro y lleno de emociones, así que vamos a cargar tus pilas de energía para ello, ¿te parece?

Amy le sonrió y asintió. Y con nada más que gratitud en su mirada dijo:

- ¡Vámonos!- lo tomo de la mano y lo guio a la salida.

Al día siguiente, en Pasadena.

El momento de la verdad había llegado, el tan esperado reencuentro con su otra mitad. El avión acababa de aterrizar y Sheldon esperaba ansioso. Estaba vestido de terno, con un ramo de flores en una mano y, con el corazón y su amor en la otra. Lentamente los pasajeros comenzaron a aparecer en la puerta de salida. Alegres recuentros se daban a su alrededor. Sin embargo, el no encontraba sus adorados ojos verdes por ninguna lado. De pronto, allí estaba. La ultima en aparecer, fue ella. Su Amy...