Esta historia ha sido escrita por newfoundlove, yo solo la estoy traduciendo.

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Capitulo 13 Espera

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Rosalie volvió a la habitación con varios empleados del hospital. El cirujano cardiotorácico, el Dr. Malner, me explicó de nuevo la situación, utilizando muchos términos médicos complicados. Edward sufría una insuficiencia cardiaca congestiva. La estructura de su corazón no funcionaba correctamente y no había ningún modo de repararlo quirúrgicamente. Lo mejor y la única solución al problema era un trasplante de corazón. El Dr. Malner explicó que el tiempo de recuperación podía ser bastante amplio y que tendría que estar bajo medicación inmunosupresora para el resto de su vida así se evitaría la posibilidad de que su organismo rechazase el nuevo corazón.

"¿Cuánto tiempo se suele tardar en conseguir un corazón?"Me sentí horrible preguntando algo así sabiendo que alguien más tenía que morir para conseguirle un corazón a Edward.

"Es difícil de decir."Dijo el Doctor."Varía enormemente. Pero considerando al condición de Edward y el hecho de que es joven, esperamos que no más de un par de semanas."Dijo alentador.

Me obligué a asentir con la cabeza, ya que me lo había explicado todo. Rose estaba a mi lado sosteniendo mi mano para tranquilizarme. El personal jurídico me explicó mis responsabilidades como la designada de su Poder de Asistencia Medico. Después de una hora de jerga legal y medica finalmente pude retirarme a la silla junto a la cama de Edward, exactamente donde quería estar. Rosalie se encontraba en el pasillo hablando con Emmett.

Cogí la mano de Edward y le di un beso en el dorso."Edward."Mi voz era baja y pesada por la emoción del día."No sé si puedes oírme o no, pero quiero que sepas que estoy aquí para ti. No voy a alejarme de tu lado. Espero que no estés terriblemente enfadado por haber firmado para concederte la cirugía, pero… es solo que no estoy preparada para dejarte ir."Incluso si ya no me quieres, terminé silenciosamente.

Rosalie entró de nuevo, sonriendo por primera vez en todo el día."Bella, sé que esto es mucho pedir para ti."Sacudí al cabeza, negándolo."No, lo fue. Como dije, no sé lo que sucedió entre mi hermano y tú, pero él es un idiota. Eres un persona excepcional."Se inclinó y besó mi mejilla. Me ruboricé por sus amables palabras.

Me quedé con Edward hasta las ocho, cuando las horas de visita finalizaron. El personal dijo que tenía que marcharme porque no era de la familia. Rosalie dijo que hablaría con el director del hospital mañana para que hiciese una excepción teniendo en cuenta el papel tan importante que tenia. Triste porque debía alejarme de su lado, necesitaba tiempo a solas para reorganizar mis pensamientos.

Rosalie dijo que me llevaría, pero la tranquilicé asegurándole que tomaría el L. Llegué a casa sobre las nueve menos cuarto y me derrumbé en el sofá. Vagué hasta la cocina donde encontré algo de pizza, me la comí fría mientras llamaba a Alice.

Le relaté la tarde entera. Estaba tan sorprendida como yo. Cuando él rompió conmigo, Alice había estado bastante más enfadada con él que yo, me encontraba demasiado destrozada como para enfadarme. Le conté la necesidad de firmar el consentimiento para que recibiese un nuevo corazón. Era sin duda una situación que nunca hubiese previsto para mí – mi ex amor, que ya no me amaba, me necesitaba para firmar el consentimiento para salvar su vida en contra de sus deseos. Suena más bien a una telenovela que a mi aburrida vida. ¿Cómo terminé aquí?

La mañana siguiente llegué al hospital sobre las nueve y Rose y Emmett llegaron poco después. Emmett entró en la habitación primero mientras que ella hacia una llamada telefónica en el pasillo, no permitían tener teléfonos móviles en las habitaciones."Hola, Bella. Sé que Rose ya te ha dado las gracias, pero me gustaría volver a agradecértelo, por hacer todo esto."Dijo con su voz menos alegre de lo habitual mientras me abrazaba."También, espero que sepas que podría habértelo dicho aquel día en tu apartamento, tendría que haberlo hecho. Edward nos hizo prometer que no le diríamos a nadie nada de lo que estaba pasando. No quería la pena de nadie. Pero como puedes ver."Señaló todas las tarjetas y los dibujos de las paredes."Sus pacientes lo averiguaron de algún modo."Me giñó el ojo.

"Emmett, de verdad, como le dije a Rosalie, no es nada. Sin embargo, muchas gracias. Y según tengo entendido, respecto a lo de no contármelo, no seguíamos juntos."Dije volviéndome hacia Edward. Mi garganta se expandió.

"Hola, Bella."Dijo Rosalie, cuando entró. Le di un suave hola con un movimiento de cabeza.

"Entonces ¿solo tenemos que esperar a que alguien muera? Esto es morboso."Dijo Emmett metiendo sus grandes manos en los bolsillos de sus vaqueros, volvía a parecer un niño.

"Eso es lo que el cirujano cardiotorácico dijo."Respondí recogiendo la mano de Edward de nuevo.

A las diez Alice y Jasper entraron. Rosalie y Emmett bajaron a la cafetería para desayunar algo diciendo que el bebe nunca le permitía olvidarse de comer.

"¡Oh, Bella!"Dijo Alice mientras me abrazaba."¿Cómo te mantienes en pie?"Me alejó un poco de ella para poder mirarme bien.

"Estoy bien, todavía es un poco surrealista. Solo espero que el donante llegue rápido."Contesté volviéndome para mirar a Edward. Esto me recordó, nunca le había preguntado a Jasper, porque francamente entonces no había querido saberlo, si él y Edward se habían hecho buenos amigos.

"Jasper ¿Hablaste con Edward después de que rompiésemos?"No me habría molestado si hubiesen hablado y no me hubiese dicho nada.

"La llamé unas cuantas veces, pero nunca hablé con él. En las últimas veces su buzón de voz estaba lleno."Se encogió de hombros.

"Me paso lo mismo cuando le llamé la semana pasada. Ahora tiene sentido."

Alice y Jasper le visitaron durante media hora luego tuvieron que marcharse para hacer recados. No hay mucho que puedas hacer en la habitación de un hospital de un paciente en coma, por lo que entendí que no se quedasen. Media hora después de que se marchasen Rosalie y Emmett volvieron. Había agradecido permanecer en paz y tranquilidad con Edward. Le susurraba, hablándole sobre el libro que estaba leyendo y las clases que comenzaría en otoño. No tenía ni idea de si podía oírme, pero pensé, que si yo estuviese en coma, me gustaría que alguien hablase conmigo. Una vez que ellos volvieron bajé a la cafetería para comprar algo de comida, aun cuando no tuviese ni lo más mínimo de hambre.

Rosalie habló con el director el lunes y él convino que podía visitarle siempre que quisiese aun cuando no fuese de la familia. Afortunadamente sonaba como si ella no hubiese tenido que entrar en nuestra historia y como si no hubiésemos estado saliendo. Incluso si me dijesen que tenía que marcharme, habría encontrado la manera de quedarme. No podía soportar la idea, ahora que sabía lo que estaba ocurriendo, de estar lejos de él y pasase algo. Si él empeoraba.

Hice lo mismo todos los días de esa semana. Llegaba al hospital a las nueve. Habría estado allí antes pero el viaje en tren duraba media hora. El jueves estaba en mi asiento habitual al lado de su cama, sosteniendo su mano, mientras leía. Rose entro después del almuerzo.

"Bella, sé que cada día haces un largo viaje para venir aquí. Aquí tienes la llave del apartamento de Edward. No está muy lejos de y te sería mucho más fácil."Dijo levantando un inofensivo objeto de oro. Lo único que hice fue sentarme allí congelada, mirándolo fijamente, mis ojos iban de la llave a su cara de porcelana y a la llave de nuevo. Ella debió de entender mi incomodidad.

"Toma. Si no lo utilizas, no pasa nada, pero al menos tendrás la opción de quedarte en un sitio más cercano."Me lo dio. Lo cogí y lo miré fijamente como si fuese a morderme la nariz. Tras unos instantes, lo guardé en mi bolsillo. Me gustaría decidirlo mas tarde. Nunca había tenido intención de regresar a ese apartamento, sobre todo porque durante estos últimos meses había pensado que él no había estado allí. Las paredes estaban saturadas de nuestra felicidad. ¿Sería capaz de ir estando rodeada de ellas, sabiendo que nunca volvería a tener algo como eso de nuevo?

El domingo seguíamos sin noticias sobre donantes, pero el personal del hospital nos aseguro que todavía podía llevar un par de semanas. Hablaron sobre el coma inducido de Edward, el funcionamiento de su corazón había mejorado, mientras que había estado en esa situación, por lo que decidieron dejarlo como estaba. Había llevado la llave en mi bolsillo todos los días, e ir y volver cada día se hacía más difícil, sobre todo por la noche. Esto hacia que pasase menos tiempo a su lado. Por lo tanto, esa noche decidí ir a su apartamento.

Hacia un día hermoso cuando anduve a través de las aéreas comerciales y las zonas residenciales. Sin duda vivía en una zona más bonita que la mía. Nunca me había tomado tiempo para observarlo detalladamente, siempre demasiado interesada en llegar junto a su inquilino.

Cuando llegué al edificio, el latido de mi corazón se volvió loco. Tomé el ascensor hasta el quinto piso y me acerqué a la puerta 503. Me congelé frente a la puerta, con la llave lista en mi mano temblorosa. Mi corazón latía tan fuerte que creí que saldría de mi pecho si quitaba la mano de la parte superior de este. Mi respiración se volvió breve y costosa. Miré fijamente el 503 de bronce de la puerta como si un gremlin fuese a salir de ella. No podía hacerlo. Me di la vuelta y corrí por el pasillo hacia los ascensores. Una vez dentro de su seguridad permití que las lágrimas contra las que había estado luchando por el camino saliesen.

Me tambaleé en la acera aturdida e hice mi camino hacia la estación de tren. Mientras subia al tren, perdida en mi propia agonía, pensé en la razón de mi pánico. Me di cuenta de que las heridas de mi corazón estaban tan frescas como el día que fueron infligidas. Cuando vi esa puerta, comprendí una vez más que no iba a vivir allí. Nunca volvería a experimentar los momentos íntimos, la felicidad, el sentimiento de amor increbrantable que había sentido tantas veces entre esas paredes. Oír a Edward tocar su piano, la forma en la que me llenaba de deseo y amor por él; hacer la cena el uno al lado del otro; tomar una ducha juntos, despertar juntos con su belleza, en su cama grande. Y cuando todo estaba dicho y hecho a Edward le pasaba lo de su corazón. Se alejaría de mí también.

Cuando llegué a casa estaba agotada. Caminé pesadamente a mi dormitorio y avancé lentamente por la cama sin lavarme la cara o cepillarme los dientes.

Durante el decimosexto día, Rosalie y yo estábamos en el cuarto de Edward intentando hacer un crucigrama, uno de los muchos que guardábamos para mantenernos ocupadas. En el transcurso de las dos semanas pasadas, ella y yo casi nos habíamos hecho amigas. Digo casi porque no creo que esté en su naturaleza por ser una ´novia´, pero ella sin duda lo intentaba y yo trataba de darle crédito. Mientras rellenaba el diez horizontal con ´Demacrarse´ el Dr. Malner entró con una sonrisa en su rostro.

"Rosalie, Bella, tal vez podamos conseguir un corazón para Edward."Dijo.

"¡Eso es genial! Pero ¿qué quiere decir con tal vez?"Solté.

"Tenemos que comprobar algunas variantes del donante frente a Edward pero si son compatibles, podremos trasplantárselo. Podríamos tener a Edward sobre la mesa de operaciones y listo para recibir el órgano sobre las dos cuando llegue de Indianápolis."Rosalie y yo nos miramos con entusiasmo cauteloso.

"Solo esperen durante treinta minutos o así, y lo sabremos con certeza, si todo está bien, prepararemos a Edward de inmediato para el trasplante."El médico nos dio una cabezada tranquilizadora y se marchó.

Rosalie y yo estallamos entusiasmadas agarrándonos la una a la otra en un fuerte abrazo."No puedo creerme que esto vaya a suceder de verdad."Lloró sobre mi hombro."Voy a llamar a Emmett para que pueda llegar a tiempo en caso de que comience la operación."Me soltó y cogió su teléfono. Quería llamar a Alice, pero decidí esperar hasta que estuviésemos seguros de que el donante fuese compatible.

Mientras Rose hablaba con Emmett volví junto a Edward y puse mi mano en su frente. Era difícil creer que durante las dos semanas que había estado yendo al hospital, él no se había movido o cambiado. Las enfermeras venían y lo bañaban con esponjas y lo movían durante cortos periodos de tiempo para evitar que sus músculos se atrofiasen, pero él estaba igual que el primer día que entré allí, pálido y débil, pero totalmente guapo.

"Edward, puede que hayan encontrado un corazón para ti. Si puedes oírme, se que puede dar miedo, lo sé yo lo tengo. Pero, los médicos saben lo que hacen. La verdad es que podría haber utilizado para explicarme algunos de los términos médicos con los que han estado refiriéndose."Reí entre dientes."Estaré aquí, a tu lado, cuando despiertes."

No mucho después de que Rose colgase el teléfono, entró el cirujano sonriendo radiante. El donante era compatible. Rose y yo chillamos otra vez. Tras diez minutos todo el personal quirúrgico estaba en el cuarto preparándolo. La enfermera quirúrgica explicó que necesitaban prepararle en el quirófano y abrir su pecho de tal forma que cuando el corazón donado llegase pudiesen introducirlo directamente. Cuanto más tiempo estuviese fuera del cuerpo, menos probabilidades tendría de ser aceptado. Además, Edward se encontraría en estado bypass y eso, en si mismo ya era arriesgado.

Mi estomago se iba hundiendo con cada explicación que los especialistas nos daban. Todo sonaba tan arriesgado, pero ella me aseguró que con la edad de Edward y su condición física, estaba casi segura de que sería un éxito.

Las cinco horas siguientes fueron las más largas de mi vida. Rosalie, Emmett, Alice, Jasper y yo, estábamos en la sala de espera quirúrgica. Miraba fijamente mis manos porque no podía concentrarme en nada más. Alice se acercó con dos cafés."Toma, Bella."Me dio uno.

"Gracias, Alice."Le di una débil sonrisa a cambio.

"Va a estar bien."Dijo sentándose. No tenía ninguna respuesta para eso – quería creerlo con todo mi corazón, pero hasta que no viera sus hermosos ojos verdes, no me abandonaría a la esperanza.

A las cinco el Dr. Malner se acercó a la sala de espera y se sentó junto a nosotros. Se quitó el gorro. Parecía agotado.

"La operación ha ido bien y ha sido un éxito. El corazón del donante parecía bueno, muy sano y no creo, aunque nunca se sabe con certeza, que vaya a tener problemas de rechazo. Una vez estuvimos allí y vimos la extensión de los daños en el corazón de Edward, estuve completamente seguro de que el trasplante era nuestra única opción.

"¿Por qué ocurrió el daño en primer lugar?"Pregunté.

Se dirigió a mí con ojos amables."Cuando le operaron de pequeño, repararon el daño del ventrículo izquierdo. Pero cuando su corazón creció, el daño volvió a aparecer de nuevo. Incluso con nuestro equipo de diagnostico avanzado, no hubiésemos sido capaces de verlo ni con sus incrementadas revisiones. A demás, parecía como si un virus hubiese afectado a su corazón. No es tan inusual en una situación hipotética, pero desde que llegó a un término medio, no pudo soportar la tensión adicional y comenzó a ir mal. Su corazón tenía demasiados tejidos dañados por el momento lo reparamos quirúrgicamente de nuevo."Asentí medio entendiéndole.

"¿Cuándo vamos a poder verlo?"Preguntó Rose agarrando la mano de Emmett.

"Ahora se encuentra en recuperación y tardará un poco en encontrarse más lucido. Uno de vosotros puede pasar a verlo ahora y el resto que espere hasta que lo lleven de vuelta a su habitación en la UCI."Dijo mientras nos miraba a todos.

Rosalie se dirigió a mí."Ve tú, Bella. Él debería ver tu cara cuando se despierte."Me dijo en un susurro. La miré con ojos inseguros. No quería otra cosa que estar a su lado, pero no era su familia, no era su novia."Ve."Dijo mientras sacudía su mano."Gracias, Rose."Susurré mientras me levantaba para seguir al médico.

El camino hacia el área de recuperación parecía que estaba a dieciséis quilómetros. Nunca hubiese sido capaz de encontrar el camino sola. La enfermera me saludó y me mostró cual era la cortina tras al cual estaba. Me indicó un asiento para que esperase el tiempo que tardase en despertar. Me senté en la silla de plástico, dura, del mismo tipo poco atractivo sobre las que había estado sentándome durante las dos semanas pasadas. Mi trasero se moldeó a ella. Parecía como si ahora tuviese menos tubos saliendo de él y, desde luego, menos maquinas. Había un monitor para su presión sanguínea, la vía intravenosa y otro monitor para su corazón. Noté inmediatamente que el color de sus mejillas tenia mejor aspecto.

Con indecisión extendí una mano y tomé la suya. Me incliné y bese el dorso. Me sentí tan feliz estando a su lado una vez más, mi corazón se aligeró. Me incliné más y apoyé la frente en el borde de su cama.

Debí haberme quedado dormida un rato, pero me sobresalté cuando sentí un pequeño apretón en mi mano. Mi cabeza se elevó con incredulidad – él había respondido a mi toque tras todos aquellos días sin vida aparente. Me levanté y miré su rostro. Podía ver sus ojos comenzando a abrirse. Los míos se llenaron de lágrimas de alegría por verlo finalmente cobrar vida.

Me senté pacientemente para ver su respuesta. Mi estomago estaba lleno de intensos nudos, si hubiese comido algo recientemente, no abría permanecido demasiado en mi estomago, pero apenas había comido en todo el día. Estaba rota por la ansiedad – parte de mi había anhelado este momento, para verlo despierto y recuperado –pero la otra parte – mi corazón – lo temía. La idea de alejarme con su lado cuando él reafirmase que no quería pasar su vida conmigo. Ya trataría con mi corazón dañado más tarde – el suyo ahora estaba como nuevo.

Apretó mi mano otra vez y sus ojos se abrieron lentamente. Miró alrededor durante un momento y luego se giró hacia mí. Yo no podía hablar. Cualquier palabra que habría dicho estaba alojada en mi garganta como una roca mientras las lágrimas volvían.

Sus ojos buscaron los míos con confusión."¿Bella?"Susurró.