Aquí con otro capitulo. Disfruten.
DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en la serie de anime y el universo de Buddy complex no me pertenece. Lo único mio es la trama de poner a los personajes en esta situación que se le ocurrió a mi loca cabeza. NO gano nada a cambio, al final seguiré igual de pobre que ahora :( Lo único que recibo es la satisfacción de entretenerlos un poco.
ADVERTENCIAS: Este es un fic con temática homosexual, slash, yaoi, BL, chicoxchico o como quieras llamarle, si no te gusta, no leas. Muerte de personajes, algo de violencia, y... bueno por el momento creo que eso es todo.
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Nuestro Tiempo
Capítulo 13. Lo que sea necesario.
—El iusnavite está listo señor —dijo uno de los científicos.
—Excelente. Comiencen las pruebas. ¿Ya están listos los pilotos? —preguntó Matthew.
—Así es señor. Ya están preparados. Son nuestros mejores pilotos y están dispuestos a someterse al tratamiento.
—Muy bien, avísenme de cualquier avance.
—Claro señor.
Matthew salió de los laboratorios, ya estaban en la ultima fase de su plan. Esperaba que los pilotos con los que contaban fueran aptos o tendrían que usar a los otros que ya habían conseguido. En realidad, esperaba que no fuera necesario llegar a utilizarlos, pues no quería que su falta de voluntad resultara un contratiempo, de hecho, de llegar a esas instancias, esperaba que con los pocos que habían conseguido fueran suficientes para realizar todas las pruebas necesarias, de lo contrario tendrían que conseguir más y hasta que no empezara de nuevo la guerra no sería posible conseguirlos tan fácilmente.
Mientras pensaba en esto pasó por delante del Cuarto de Reclutados Uno, o al menos eso decía el letrero que se encontraba a un lado de las puertas. Para ser una habitación destinada a alojar personas tenía cosas que no cuadraban, detalles que, a vista de alguien que desconocía la situación, hubieran parecido muy extrañas e inquietantes. La puerta era de acero inoxidable muy resistente y contaba con varios centímetros de ancho, parecía estar reforzada contra diversos ataques. Para ingresar al cuarto se necesitaba introducir una contraseña y una tarjeta, ambas en un computador colocado al lado de las hojas metálicas. Una vez en el interior la habitación era rectangular y larga, a cada lado había puertas metálicas hechas del mismo material con que estaba hecha la puerta de fuera y todas contaban con el mismo sistema de seguridad para entrar, alcanzaban a contarse unas diez de cada lado de la entrada. Si una de ellas se abría se podía ver el interior del cuarto, un espacio pequeño con una cama, un retrete y un lavabo, no había nada más. Parecía ser un cuatro donde ponían a los reclusos que cometían crímenes atroces. Y no era el único cuarto, el laboratorio contaba con tres habitaciones como esas, todas en un mismo piso.
En la mente de Matthew y de todos los que ahí trabajaban eso eran precisamente, celdas, donde ya unas diez estaban ocupadas con pilotos de todo el mundo que fueron tomados a la fuerza. Por ahora todos hombres, todos de mas de treinta años, que se preguntaban por qué estaban ahí.
Matthew pasó de largo el cuarto sin importarle el destino de esos hombres, deseaba que le fueran de utilidad pues no le parecía gastar recursos en vano. De pronto un grito lo alejó de sus pensamientos.
—¡Señor! ¡Señor! —gritaba uno de los guardias del laboratorio.
—¿Qué sucede? —preguntó Matthew, molesto por el comportamiento del guardia.
—Señor, el joven Takano lo esta esperando en la sala de juntas, dice que es muy urgente hablar con usted.
—Bien —dijo Matthew dejando ahí al guardia sin haberle dado las gracias o alguna otra orden.
—¿Qué pasa Takano? —preguntó Matthew en cuanto entró en la sala de juntas, cerrando la puerta tras él.
—Jiang está muerto —dijo Takano sin tacto alguno.
—¿Qué estás diciendo? —preguntó Mathew con el rostro desencajado.
—Murió hace un momento en la base de Tokio, no sabemos cómo paso, pero su dispositivo de rastreo dejó de funcionar y eso solo puede significar que murió.
—¿Cómo estás seguro? Ese dispositivo puede ser removido sin matar a su portador —inquirió Matthew.
—Jiang no se lo quitaría, en todo este tiempo nunca se ha desactivado y nunca ha fallado, si ahora no nos llega información a través del aparato es que se ha roto o ha sido dañado de alguna manara. Jiang no puede estar vivo y si lo esta no será por mucho tiempo —aseguró Takano.
—¿Y si estuviera prisionero? —preguntó Matthew.
—Jiang no tiene dentro el dispositivo de confidencialidad ¿cierto? —dijo Takano queriendo confirmar sus sospechas—. Señor, parece ser que tampoco lo tiene Mayuka Nasu, así que sugiero mandar el misil a la base para eliminar cualquier rastro. Los dispositivos de los informantes que tenía Jiang a su cargo ya fueron activados, por si, en vista de que Jiang no está, decidieran traicionarnos, no nos darán problemas. Necesito sus órdenes para mandar o no la bomba, pero es obvio que si lo mataron o lo tienen prisionero es porque ya saben que trabaja como infiltrado, no podemos arriesgarnos a que descubran el plan. Puede pasar como otro ataque por parte de Zogilia, si así quiere que lo hagamos puedo mandar algunos Beryl para que nadie dude de que ellos lo perpetraron.
—¿Por qué esa chiquilla no tiene el dispositivo? —preguntó Matthew con ojos furibundos.
—Tal parece ser que Jiang no lo creyó necesario, le di el dispositivo y me aseguro de que se lo había dado. Creo que estaba seguro de manejarla, pero al parecer algo le sucedió antes de poder encargarse de ella —respondió Takano.
—¿Cómo sabes que no se la dio? —preguntó Matthew mirando hacia Takano de manera amenazante, no creyendo la estupidez de Jiang.
—Porque Mayuka Nasu, en ves del dispositivo de confidencialidad, tiene uno igual al de Jiang alojado en el estomago y ese dispositivo sigue emitiendo señales, aunque ya activamos todas las cápsulas que contienen el ácido.
Durante un tiempo Matthew no dijo palabra alguna. Takano sabia el motivo por el cual su jefe dudaba, pero confiaba plenamente en la decisión de proteger el plan a toda costa.
—Adelante —dijo Matthew con una voz llena de odio y rencor, tan fría que congela la sangre y el corazón de quien la escucha—, destruye la base de Tokio y todo a su alrededor y que comience la guerra.
—Como ordene señor y lamento la perdida de su hermano —dijo Takano saliendo de la sala de juntas, dejando solo a Matthew.
Cuando Matthew se enteró que tenia un hermano fue como si recibiera un golpe en la boca del estómago, Maya fue quien se lo dijo entregándole también una carta que fue dejada por Hahn, que le dio justo después de la batalla en el espacio cuatro años atrás. Por ese entonces Matthew apenas estaba comenzando a planear su venganza y al entregarle la carta revelándole la verdad sobre su hermano y sus orígenes Maya pensó que recapacitaría, pero no fue así, pues con esa noticia su primo alimento aún más sus deseos negativos.
Matthew decidido en un principio que no quería saber nada sobre ese hermano suyo, pero con el tiempo y con la excusa de que necesitaba a alguien que pudiera dejar a cargo en caso de que muriera decidió buscarlo, no le fue difícil pues Maya conocía el nombre y donde se encontraba. Su nombre de nacimiento era Russell, pero al ser adoptado por una familia china su nombre cambio a Jiang Lin. Matthew a través de las sombras le facilitó el camino a Jiang y con el tiempo mandó a uno de sus hombres a que se hiciera su amigo. Poco después de haber ganado su confianza ordenó que lo reclutaran explicándole a grandes rasgos el plan.
La primera vez que Matthew y Jiang se encontraron fue solo para hablar de negocios y del trabajo que Jiang desempeñaría para ellos. Matthew no le dijo nunca la verdad y no pensaba hacerlo jamás, pues consideraba que no existía razón para ello. Las únicas personas que sabían la verdad eran Maya pues era prima suya y Takano, alguien que consideraba como a un hijo. De sus padres Matthew no recordaba nada, o al menos no recordaba quienes habían sido ellos, al leer la carta de Hahn lo supo y eso no hizo más que emocionarlo y alentarlo a continuar con sus planes. Su madre murió al nacer Jiang y Matthew solo la conoce por las fotografías que tiene Maya de ella. Lo que supo de su padre fue que los abandonó justo después de que ella resultara embarazada por segunda vez. De acuerdo con la carta, los dejo para que otras familias los cuidaran mientras él se dedicaba a sus propios planes. Matthew no sentía orgullo alguno por él, pero lo que logró en la batalla del espacio le dio las razones suficientes para no rendirse pues sabía que podía superarlo y lograr lo que él ni Hahn pudieron lograr. El nombre de nacimiento de Matthew Le Coste era Bizon Kedar, hijo de Evgeni Kedar.
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Había presenciado pocos ataques realizados por los rebeldes, en su mayoría los vio a través de grabaciones. Cuatro años atrás estuvo en la guerra, formó parte de ella y en sus manos mucha gente murió. Pero lo que sus ojos observaban en ese momento superaba todo lo que había visto alguna vez, pues nunca nada es igual a presenciar algo tan devastador y saber que tu vida pudo haber terminado de un momento a otro como lo habían hecho las de otras personas.
La base de Tokio se puso en servicio desde el comienzo de la pasada guerra contra Zogilia y desde que se formó la WNTAD pasó a ser la principal zona militar de la zona 5, estaba ubicada en lo que en otro tiempo fue el relleno sanitario "Rompeolas central". El Cygnus era la nave insignia de esa zona y además su hangar principal estaba en esa base. Dentro del Tachyon en el cielo a una altura considerable, Aoba solo podía observar en shock cómo toda la base de Tokio era destruida, la isla artificial prácticamente dejó de existir. Pero el daño no solo se concentraba en esa parte pues toda el área a su alrededor estaba en llamas, las costas de Ota, Shinagawa y Koto fueron destruidas, la onda expansiva hizo daño en un área de 120 km cuadrados alrededor de la base y nada quedaba ya en la tierra dañada. Hasta ahora este era al mayor ataque sufrido, apenas y lograron salir. Miró sus manos cubiertas de sangre y con quedos sollozos comenzó a llorar por lo que acababan de perder, no podía creer que Zogilia hiciera algo como eso después de que aclaró que no iba a responder a la amenaza de ataque.
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(Horas antes)
Para Nasu cada día que pasaba se convertía en un nuevo reto a enfrentar, vivía con miedo, era una soldado, la prepararon para luchar, para defenderse y aun así se encontraba indefensa. Nasu Mayuka lamentablemente perdió a su familia durante la guerra del lejano oeste. Por ese entonces era una niña que quedó a cargo del gobierno, nunca la trataron mal y nunca le faltó nada, así que cuando cumplió los doce años ingresó al ejército, por ese entonces no era raro que los niños comenzaran desde una edad temprana su entrenamiento. Así fue como llegó a formar parte de la tripulación del Cygnus y donde Elvira la acogió como discípula.
Acabando la guerra Nasu creyó, como todos los demás, que se encontraba a salvo. Cuando empezaron los ataques ella no fue convocada pues no era necesaria para ese trabajo. Fue hasta que se formó la WNTAD que se solicito que volviera a entrar en servicio militar y que regresaría a formar parte de la nueva tripulación del Cygnus. Nasu nunca dejó de tener contacto con sus amigos, mucho menos con Anessa y Fiona y cuando Elvira la necesitaba ella siempre acudía a su casa y a la base militar o al menos así fue hasta que se fue a Canadá para seguir las investigaciones del Sistema de Acoplamiento.
Fue justo desde el día en que volvió a tomar sus obligaciones como soldado que todo su mundo se vino abajo. Para Jiang y Takano había sido tan fácil manejarla pues era una persona muy sentimental, ese fue su punto débil.
Flash Back
Esa noche al llegar a su departamento sintió que algo no iba para nada bien. No tenia mascotas, pero el lugar se encontraba sumido en una oscuridad antinatural, no supo que la golpeó y de un momento a otro ya se encontraba en el suelo inconsciente. Para cuando despertó un par de horas más tarde Nasu se encontraba atada a una de las sillas de su hogar, frente a ella estaban dos hombres, uno de ellos era alto de cabello negro, sus rasgos eran inconfundiblemente asiáticos y su piel era tan pálida que parecía no tener sangre dentro de su cuerpo, su mirada era penetrante y parecía que dentro de las dos cavidades oculares había dos cristales fríos de color plata, la expresión de su rostro no le indicaba absolutamente nada. El otro era un hombre aún más alto que el anterior, su cabello era oscuro, pero Nasu no supo identificar si era de color negro o un tono castaño oscuro, sus ojos parecían dos pozos azules, profundos y maliciosos, su piel era blanca pero no tanto como la del otro, se veía más humano y a la ves más malvado.
—Que bueno que despertaste —dijo el hombre de ojos grises, su voz era fría pero aterciopelada, a Nasu le dieron escalofríos de solo escucharla—, necesitamos de tu ayuda, Mayuka Nasu.
—¿Qué… qué quieren?, ¡suéltenme! —demandó Nasu.
—¡Cuida tu tono de voz! —exclamó de improvisto el hombre más alto y soltó a Nasu una bofetada.
—Jiang debes de controlarte, no se verá bien que mañana se presente a trabajar con una mejilla morada, debes ser mas cuidadoso, aunque se lo haya merecido.
—Perdone señor, tendré mas cuidado para la próxima —contestó Jiang al otro hombre mirando a Nasu de forma despectiva.
—Debes ser mas respetuosa de ahora en adelante si no quieres que Jiang se moleste, ¿de acuerdo Mayuka Nasu? —preguntó el hombre de ojos grises.
—Si… si —contestó Nasu. La mejilla le ardía, pero estaba segura de que no dejaría marca, por otro lado, estaba aterrada, bajó la guardia y ahora no sabía como salir de esa situación. Esos hombres eran capaces de matarla y quien más miedo le daba no era el tal Jiang, si no el otro que parecía tan calmado como si esta situación fuera para él algo normal.
—Perfecto, me presentaré, mi nombre es Takano y este de aquí es Jiang, ambos venimos de parte de una persona que necesita de tus servicios —dijo Takano.
—¿De qué están hablando? No entiendo a que servicios se refieren, saltéenme por favor —dijo Nasu en voz baja, su mente pensaba en las posibilidades que tenía de salir de ahí con vida.
—Ahora te lo explicaremos, no te preocupes —dijo Takano tomando otra silla y sentándose de manera elegante enfrente de Nasu—. Verás, nuestro jefe es una persona de muchos recursos, tuvo una vida complicada y ahora esta a las puertas de cumplir su mas anhelado sueño, pero para eso necesita de la ayuda de muchas personas y tu mi querida Nasu eres una de ellas.
—Pero… —Nasu no pudo terminar lo que quería decir pues Jiang la tomó de los cabellos jalándolos hacia atrás provocándole daño.
—No interrumpas, ¿entendido? —dijo Jiang.
—Si… lo siento, lo siento —dijo Nasu con la voz quebrada aguantando las ganas de llorar.
—Bien, como decía, él necesita de tu ayuda, lo único que tienes que hacer es decirnos todo lo que sucede dentro de la base de Tokio, más específicamente monitorear todos los movimientos de la tripulación del Cygnus, darnos datos importantes que se comenten en las reuniones en las que vas a estar presente, pasarnos información sobre la seguridad de ciertos eventos, decirnos cada uno de los movimientos de Alfried Galland y lo mas importante decirnos todo lo que sepas sobre lo que Elvira y sus científicos descubran o hagan con el Sistema de Acoplamiento. ¿Alguna duda?
—¿Por qué? ¿Por qué tendría que ayudarlos? —preguntó Nasu mirando directamente a los ojos a Takano. No pensaba hacer tal cosa, prefería morir antes que traicionar a sus amigos.
—Lamento que hayas preguntado eso —dijo Takano inclinando la cabeza en dirección a Jiang.
De pronto la vista de Nasu se nubló por el intenso dolor que sintió al ser jalada de los cabellos, sintió también que el abdomen le dolía y por un momento pensó que se desmayaría de nuevo, pero pronto pasó el malestar y con dificultad logró levantar el rostro y mirar hacia el frente. Ya no se encontraba en la sala de su departamento, ahora se encontraba en su habitación frente al televisor. Observó como Takano estaba sentado a su lado mientras Jiang iba de un lado a otro por la habitación, revisando cosas. Después se dirigió hacia la pantalla, la encendió, conectó algunas cosas que Nasu no alcanzaba a distinguir y comenzó a reproducirse un video. Los ojos de Nasu se abrieron de golpe al reconocer a su familia en el video, era uno de los que ella guardaba como recuerdo de cuando aún estaban vivos.
—Es una lastima que hayan muerto —dijo de pronto Takano observando el video con una expresión de nostalgia, una que Nasu notó, no alcanzaba a sus ojos fríos—. Nos serian de mucha utilidad en estos momentos, ¿no lo crees Nasu?
—… —Nasu no dijo nada, solo se limitó a observar la pantalla. No quería que estas personas lo vieran, era un valioso recuerdo. De pronto la cinta se detuvo. Nasu observó con ojos sorprendidos como Jiang tomaba la unidad donde tenia el video de su familia y se lo guardaba en una mochila que no se había percatado que traía consigo.
—¿Qué haces? ¡Devuélvemela! —exigió Nasu.
—No, nos la quedaremos de recuerdo, ahora, queremos mostrarte otra cosa —dijo Takano ignorando la expresión de odio que Nasu les dirigió.
En la pantalla comenzó a reproducirse otro video, Nasu no lo reconoció pues no era suyo, en el video se veía a un grupo de jóvenes cadetes de una edad aproximada de 16 años. Estaban en un campo abierto, pero no reconoció el lugar ni a esos jóvenes. De pronto, la pantalla se llenó de una intensa luz que cegó a Nasu por un momento, al abrir los ojos de nuevo, se llenó de horror al observar que, donde estaban los cadetes hace un momento, ahora solo existía una tierra cubierta por llamas y lo que parecían ser cuerpos calcinándose. Le dieron arcadas y cerró nuevamente los ojos conteniendo las ganas de llorar.
—Es un video de hace tiempo —comenzó a explicar Takano—, nuestro jefe, como ya te hemos dicho, necesita de la ayuda de muchas personas, una vez fuimos con alguien que se encontraba trabajando dentro de las oficina de la IOP, le hicimos una visita amistosa, justo como esta, le explicamos la situación y lo que podía llegar a pasar si no nos apoyaba, en un principio esta persona tuvo el buen juicio de aceptar ayudarnos, pero lamentablemente intentó traicionarnos. Lo que viste en el video fue un ataque en Estados Unidos hace algunos años y uno de esos cadetes era el hermano menor de esta persona. Hicimos que viera el video y después lo matamos. Lastima por sus padres, los hubieras visto, estaban destrozados.
—… —Nasu estaba en shock por la crueldad con la que Takano hablaba. Era una persona terrible.
—Bien querida Nasu, sabemos que tus padres y toda la familia que tanto amabas esta muerta, pero sabemos que hay alguien más que es muy importante para ti, en realidad sabemos que Anessa Rossetti, Elvira Hill, Fromm Vantarhei y todos los de la tripulación del Cygnus te son muy queridos. Se han convertido en tu familia, ¿no es así? Te imaginas, no quieres que les pase algo parecido a ellos, ¿o sí? —expuso Takano cómo si hablara del clima.
—No. No —contestó Nasu mirándolo.
—Bien, nosotros tampoco queremos que les suceda algo malo y menos a él —dijo Takano señalando a la pantalla.
Nasu observó con los ojos abiertos la pantalla en donde se desplegaban una serie de imágenes de su compañero Dio Weinberg, foto tras foto, al parecer tomadas desde hace tiempo, hasta llegar a una donde aparecía caminando al lado de Aoba.
—Lamentablemente no tenemos mucha información sobre un tal Aoba Watase, la persona que aparece junto a Dio Weinberg en esta imagen, no hay registros de esa persona por ningún lado, Jiang descubrió hace algún tiempo, que un joven con el mismo nombre participó en la guerra del espacio hace cuatro años y que fue gracias a él que la guerra se terminó. Trató de encontrar más información sobre este hecho, pero no encontró mucho. En fin, igual y pronto lo sabremos, ¿no lo crees así Nasu?
—No lo se —dijo Nasu en un susurro.
—Bien, a lo que nos acontece entonces, ¿sabes por qué te mostramos imágenes de Dio Weinberg, Nasu? Porque sabemos que él es incluso más importante para ti que cualquiera en esa nave. Hemos investigado muy a fondo cada una de tus relaciones y sabemos sobre lo que tu corazón guarda para con él. Así que te lo voy a poner fácil querida Nasu, para que lo entiendas, o nos ayudas o lo veras morir de la misma forma como has visto morir a los jóvenes en ese video —dijo Takano, esta vez su voz se escucho grave, demandante y aun así tintada de falsa cordialidad, era una voz que helaba cada fibra de su ser y la inundaba con un profundo miedo.
—No puedo —dijo Nasu ya sin contener su llanto.
—Claro que puedes, solo tienes que hacer lo que te diga Jiang, es más, para que no temas el va a estar al pendiente de ti en todo momento —dijo Takano volviendo a su anterior tono de voz.
—No, no lo hare —dijo Nasu.
—Piénsalo bien Nasu, si para ti, no darnos información relevante es más importante que la vida de todos ellos entonces… —se interrumpió y se dirigió al otro hombre—. Jiang, habla con la base y di que manden el misil Avalon hacia la base de Tokio —ordenó Takano.
—¡No! ¡No por favor! —gritó Nasu—, lo hare, lo hare.
—¿Estás segura? —preguntó Takano sin retirar la orden que había dado, Nasu podía escuchar como Jiang daba las indicaciones por teléfono.
—¡Si! ¡Si! ¡Por favor detenlos! —suplicó Nasu.
—¡Perfecto! Jiang, detén las órdenes. Diles que esperen a otra oportunidad —dijo Takano.
Nasu vio como Jiang dijo algo por el teléfono e inmediatamente colgó y lo guardo entre sus ropas. Estaba tan desesperada, sabía que esos hombres no estaban jugando y que si ella hubiera continuado negándose todos en el Cygnus habrían muerto y después la hubieran matado a ella.
—¿Sabes qué es esto Nasu? —preguntó Takano mostrándole un objeto pequeño—. Es un dispositivo que impide que divulgues algún tipo de información, contiene un sistema digital que monitorea cada uno de tus movimientos, nosotros lo desarrollamos y nos informa si estas a punto de revelar algún tipo de información que no queremos que nadie sepa, también contiene una pequeña cápsula con ácido de nectoribium, –invento nuestro también–, que te destruye en cuanto el sistema de protección de información se activa —explicaba Takano mirando una cápsula de color gris que parecía tener un brillo azulado—, una vez ingerido no puede ser removido, de ninguna manera y no causa daño alguno a no ser que se active, claro.
Al escuchar todo esto Nasu quedó completamente lívida.
—Bueno, no te lo haremos tomar por el momento, ya es momento de retirarnos, aún tenemos que hacer otra visita. —Al oír esto Nasu observó como su habitación había regresado a como siempre estaba. No había nada fuera de lugar—. Jiang te desatará y tu como buena chica que eres no harás ningún movimiento tonto, esperaras a que salgamos, te ducharas y harás lo que siempre haces antes de ir a dormir. Mañana te presentaras a trabajar como de costumbre y pondrás atención a cada cosa que pueda interesarnos, Jiang estará en constante contacto contigo ¿entendido?
—Si —contestó Nasu mientras sentía como era desatada.
Estuvo en esa posición mucho tiempo, incluso después de que escuchó como se cerraba la puerta de su departamento. Para cuando se metió a su cama para dormir eran ya las dos de la madrugada y aunque sabia que lo necesitaba no pudo cerrar los ojos.
Fin Flash Back
Desde ese momento su vida ya no volvió a ser la misma, cada cierto tiempo se reunía con Jiang, o mas bien, él se le aparecía en su departamento para nuevas ordenes o para preguntar por nueva información. Al principio Nasu siempre tuvo mucho miedo de que en cualquier momento alguno de sus amigos muriera o que algo terrible le pasara a Dio por fallar con su misión, pero fue después de dar la información sobre la seguridad en la boda de Elvira que se dio cuenta que no importaba si cumplía con su trabajo o no, esas personas iban a lastimar a sus amigos de cualquier forma. También se dio cuenta que en cuanto ella dejara de serles útil, la matarían, cómo habían matado a los pilotos de los Beryl que atacaron el banquete, esa fue la primera vez que Nasu vio lo que sucedía con un cuerpo al ser activado el mecanismo del dispositivo con forma de cápsula que Takano le había mostrado hace tiempo. Fue entonces que a pesar de la inminente amenaza de muerte sobre aquellos a los que más quería, Nasu ya no volvió a dar información concreta de nada y si le era posible se callaba lo que sabía.
Es debido a eso que Jiang la volvió a amenazar y le mostró otro video de una mujer que trabajó con Takano más de cerca, en ese video la mujer fue duramente castigada por haberse dejado ver por los rebeldes de Zogilia y de la Alianza. En un principio Nasu no comprendió por qué ese hecho fue un error grave hasta que Jiang mencionó que la identidad de Takano, como autor de los ataques, había sido comprometida. La mujer había visto morir a su marido y después ella misma fue asesinada. Fue cuando Nasu entendió que estaba metida en algo más grande de lo que se había imaginado en un principio, no estaba con ninguno de los rebeldes, estaba con un grupo de personas que los estaban manipulando para llegar a un fin que podría ser incluso peor que la guerra. A partir de eso, Nasu decidió que, aunque le costara la vida, iba a descubrir frente a todo el mundo sus planes, o al menos, iba a dar a conocer la poca información que ella conocía, no importaba que fuera casi nada, pero si con eso conseguía frustrarles los planes, ella se daría por satisfecha consigo misma y con sus amigos.
Con respecto a Dio, Nasu no iba a decirle nunca lo que con el tiempo había llegado a sentir por él. Después de que Aoba se fue, Nasu comenzó a sentir por Dio aquello que en un principio sintió por Aoba, pero que no llegó a florecer del todo pues Aoba parecía interesado en la piloto Hina de Zogilia. Entonces con cada día que pasaba Nasu miraba cada vez más en dirección a Dio. No le gustaba verlo tan distante de los demás y ella, en cada oportunidad que tenía, trataba de ayudarlo. Una pequeña esperanza creció por un momento en el corazón de Nasu, pues a pesar de que Dio se volvió más frio, a ella siempre la trató igual, aunque después comprendió que no tenía ninguna posibilidad. Sospechaba que a Dio algo le inundaba el corazón, lo podía vislumbrar en su mirada azul cada que lo sorprendía mirando al cielo. Entonces se dijo que guardaría ese bonito sentimiento dentro de su corazón, al menos hasta que Dio fuera capaz de ver en ella a través del velo de melancolía que cubría su hermosa mirada. Lo mejor era dejar atrás esos pensamientos.
En esos momentos Nasu se encontraba dentro de la base de Tokio, ya tenía todo listo para detener a Jiang y solo esperaba de corazón que todo saliera como se había planeado. Ya habían pasado catorce días desde que el ataque del 22 tenía al mundo en la cuerda floja y solo cuatro días desde que Nasu encontró la carta de Thomas. Mientras caminaba, aguardando el momento adecuado, Nasu recordaba el día que encontró el sobre con la nota en su camarote.
Flash Back
No entendía cómo es que Thomas había conseguido infiltrarse dentro de la aeronave pues no tenía permitido entrar a ese hangar, Nasu revisó las cámaras de seguridad esperando encontrar alguna pista, pero no encontró nada, las grabaciones estaban vacías. Ese mismo día decidió no dormir en su departamento, pues no parecía seguro llegar ahí con un sobre que tenía su nombre de un lado y una T grabada del otro lado, –menos sabiendo que Jiang gustaba de aparecerse por ahí cuando quería–, así que con cuidado abrió el sobre que había encontrado, dentro de su camarote en el Cygnus.
No creyó que hubiera algún problema, al día siguiente este iría a Hawái para una misión de reconocimiento. Nasu pidió que no se le incluyera en la misión. Para esto tuvo que hablar con Alfried en privado pidiéndole que la dejara fuera, pero que nadie se enterara que fue ella quien lo había solicitado. Alfried aceptó no sin antes advertirle que era la ultima vez que le pedía algo como eso. Nasu estuvo de acuerdo sabiendo que así sería. Al principio lo había hecho porque si no iba, Jiang no la molestaría pidiéndole información, al menos hasta que el Cygnus regresara. Pero al abrir el sobre y leer el contenido que había dentro, supo que había tomado la decisión correcta y que además si fallaba sus amigos no correrían tanto peligro al estar tan lejos. La nota decía lo siguiente:
"Uno de los pequeños hijos del cisne está en peligro,
los lobos lo tienen contra la pared y no lo dejan volar,
el cuervo viejo que les sirve esta en las mimas condiciones que el pequeño cisne
y lo quiere ayudar,
tiene un poco de alimento que logró robarles a los lobos sin que ellos se enteraran.
040992 A2 1500"
Cuando Nasu leyó el escrito quedó tan sorprendida por lo que decía, al principio una risa le inundó y pensó que Thomas se había vuelto loco, pero después de leer por segunda vez comenzó a entender de lo que estaba hablando. Thomas conocía su secreto y no solo eso, le había confesado que él también estaba involucrado con las mismas personas que la estaban amenazando. No supo exactamente a que se refería con el alimento que había sido robado, de hecho, no supo si creer en lo que la nota decía, tenia miedo de que fuera una trampa de Jiang para acusarla de traición y matarla. Estuvo pensando en ello durante toda la noche y parte del día siguiente hasta que llegó el momento de despedir a sus amigos.
La carta no la destruyó, la dejó en el camarote pues pensó que estaría más segura ahí que en su departamento o cualquier lugar cerca de Jiang. Decidió de igual manera que se encontraría con Thomas en el lugar y fecha acordados. Si era o no una trampa Nasu estaba dispuesta a correr el riesgo.
El día del encuentro Nasu estaba muy nerviosa, no había salido para nada del hangar del Cygnus y siempre se mantenía en compañía de los que ahí trabajaban, su escusa era que la dejaron ahí para supervisar que todo el trabajo realizado estuviera en orden. Para la hora acordada salió por otra de las puertas, pronto llegó a donde Thomas la había citado, era un lugar dentro de la base que casi nadie utilizaba pues ahí almacenaban la maquinaria que ya no funcionaba, en otras palabras, era un almacén de chatarra que era conocido como A2. Nasu no estaba segura si Jiang conocía ese lugar o no y esperaba no estarse metiendo en una trampa.
Al entrar al lugar escuchó que alguien la llamaba desde una de las esquinas de un enorme conjunto de estanterías repletas de cosas que no supo reconocer, al acercarse con cuidado reconoció a Thomas y un alivio enorme la invadió.
—Ven sígueme, no hagas ruido, ¿sabes si alguien te siguió? —preguntó Thomas, mirando hacia la entrada como si esperara que, de un momento a otro, alguien entrara.
—Nadie me siguió —aseguró Nasu, aunque no se sentía muy segura de eso.
—Bien ahor… —Thomas fue interrumpido.
—¿Y a usted alguien lo siguió? —preguntó Nasu sacando, de entre su uniforme, un arma.
—¡No!, No, nadie, por favor baja tu arma —dijo Thomas subiendo las manos a la altura de su cabeza.
—Le creeré, pero no bajaré mi arma, adelante, lo sigo —dijo Nasu indicándole a Thomas que iría tras él.
Nasu iba con cada uno de sus sentidos atentos a cualquier peligro que pudiera presentársele. No confiaba en Thomas para nada, pero estaba dispuesta a escuchar cualquier cosa que tuviera que decirle. Ambos, sin saberlo, fueron seguidos por una figura que esperó pacientemente detrás de las puertas de ese solitario almacén. No había escuchado mucho de lo que se habían dicho, pero estaba dispuesto a llegar al fondo de aquel asunto.
Thomas guio a Nasu fuera del A2, la llevó por una serie de pasillos creados por enormes contenedores de acero y después hacia un edificio que se encontraba cerca. Había personas caminado por ahí, pero ninguno de ellos pareció recaer en los nuevos visitantes, en vista de eso Nasu se vio obligada a bajar su arma. Esas personas eran trabajadores de oficina que no se preocupaban por encontrar desconocidos deambulando alrededor de su lugar de trabajo ya que eran los encargados de tratar con personas de todo el mundo, algo así como relaciones internacionales. Nasu estaba sorprendida pues al parecer Thomas había planeado bien las cosas. Con precaución entraron en el edificio y se encaminaron a una de las muchas oficinas que ahí había, la mayoría en desuso. Thomas cerró con pestillo la puerta y le indicó a Nasu que tomara asiento.
Con cuidado y exponiendo cada detalle Thomas le dijo como fue que él terminó trabajando para Jiang, después le explicó cómo es que supo de ella y todo lo que había pasado desde el día del ataque del 22 hasta ese momento. Le contó también de muchas de las cosas que hizo por encargo de Jiang. Nasu por su parte se dedicaba a escuchar cada palabra sin interrumpir. Una vez que Thomas terminó fue turno de Nasu de contar su parte de la historia, sin contenerse.
—Pero entonces, ¿usted en verdad entregó los valiancer a ellos? —preguntó Nasu.
—Si, lo hice. Fue hasta después de eso que supe lo peligroso que era aquello en lo que me había metido —dijo Thomas dejando ver lo apesadumbrado que se encontraba mientras miraba su mano.
—Pero entonces ¿Cómo fue que logró que no quedara huella alguna del robo? —Insistió Nasu.
—No hay tiempo para hablar de eso, te aseguro que fue con el mismo cuidado con el que tu has pasado la información que Jiang te pide. ¿Quién es Takano? —preguntó Thomas, pues no era la primera vez que escuchaba el nombre.
—Al parecer es el jefe de Jiang o esa fue la impresión que me dio aquella vez que lo vi, pero tampoco parece ser quien dirige a toda esta organización, ¿Quiénes son ellos? —preguntó a su vez Nasu.
—No sé, tampoco sé lo que en realidad planean, en el poco tiempo que he estado aquí he escuchado cosas como que el plan va por buen camino o que todo está listo en los laboratorios. Incluso escuché a Jiang decir que ya tenia los archivos que le habían pedido, pero no supe a que archivos se refería. Eso fue la semana pasada. De lo que si estoy seguro es que Jiang al igual que nosotros es un espía, la diferencia es que él si está dispuesto a ayudarlos.
—Lo sé, no solo nos está vigilando, ¿sabe si alguien más está aquí a la fuerza o por voluntad propia? —preguntó Nasu.
—No —dijo Thomas.
—Me pregunto qué tanta información ya les habrá dado. ¿Qué más sabe?
—Sé que Jiang está cerca del general Bellamy, pero no sé cuál sea su alcance de información —aseguró Thomas con un largo suspiro.
—Si esta cerca de él eso quiere decir que es posible que conozca cada uno de los movimientos de la WNTAD, ahora entiendo porque nadie ha podido dar con los responsables de los ataques, ¿qué relación tienen ellos con los ataques? —preguntó Nasu.
—No sé mucho, es confuso, pero de acuerdo con la grabación, parece ser que Takano es el responsable de ellos —dijo Thomas.
—Yo creo que él está detrás de TODOS los ataques —aseguró Nasu recalcando la palabra "todos"—. Al escuchar la grabación me han quedado claro muchas cosas. Alfried y los demás sospechan de un tercer grupo, pero desconocen completamente sus intenciones y piensan que nada tiene que ver con los rebeldes. ¡Pero es todo lo contrario! —dijo Nasu completamente entusiasmada por lo que iba descubriendo.
—Si lo que aseguras es cierto, eso quiere decir que ellos están manipulando a esa gente, pero ¿Por qué?
—Es porque quieren tener a todos distraídos para poder realizar sus planes. No es una gran teoría, pero es suficiente para detener el ataque contra Zogilia. Si supieran que han sido manipulados seguro que se detendrían y ya no seguirían con eso. No puedo asegurar esto pues yo misma me he privado de conocer información crucial, pero algo me dice que es así.
—Escuche de Jiang algo sobre cargamentos importantes de nectoribium, es posible que ese sea su plan, los valiancer y el nectoribium —dijo Thomas.
—Puede ser, pero las medidas que tomaron para conseguirlo son demasiado exageradas que parece no ser esa la razón —dijo Nasu no muy segura de esa teoría.
—Sea cual sea ¿cómo le haremos para entregar esta información? Si lo intentamos nos matan, solo les tomaría un segundo. ¿Tienes el dispositivo dentro? —preguntó Thomas.
—Si —dijo Nasu, pues una vez Jiang le había dado una cápsula azul brillante, la había obligado a tomársela, sin darle explicación alguna—, ¿usted también?
—Si, en cuanto ellos se enteren, lo activaran y nos… nos… —Thomas no quiso terminar la frase, pues era muy desagradable describir lo que sucedía con los cuerpos una vez activado el dispositivo.
—Lo sé —Nasu miró a Thomas a los ojos y sonrió con dulzura, como es característico en ella—. Señor Thomas, creo que no saldremos con vida de esto.
—… —Thomas no contestó ante esa declaración y al mirar a la joven Nasu supo que ella ya había aceptado su destino, era tiempo de que él aceptara el suyo—. Haremos lo que sea necesario para detener la guerra.
—Si, ya después Dio y los demás se encargarán de ellos —aseguró Nasu con una sonrisa tranquila adornando rostro.
Pasaron toda la tarde planeando como descubrirían los planes de Takano y su gente, incluso planearon matar a Jiang pues era su principal espía y no podían dejar que siguiera dentro de la base o cerca de gente tan importante.
Para cuando regresó esa noche al hangar del Cygnus, Nasu estaba mas convencida de que estaba haciendo lo correcto. Pensó que resultaría muy fácil solo decirle a Alfried y que él se encargara de lo demás, pero Nasu sabia que las cosas no podían ser de esa amanera. Si hacia eso Alfried se negaría a matar a Jiang dándole el tiempo suficiente de actuar y eso traería como consecuencia la muerte de todos. Si hacían las cosas como lo habían planeado y las cosas salían bien, existía la remota posibilidad de que se salvaran, tal vez Thomas y ella no lo consiguieran por tener el dispositivo dentro, pero si con sus muertes Dio y los demás se salvaban, Nasu estaba dispuesta a enfrentar la muerte.
Fin Flash Back
Nasu decidió dejar de pensar en eso por el momento, lo mejor sería repasar el plan, pues no quería que algo saliera mal.
Continuara.
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Que les pareció? Nos vemos en el próximo capitulo. ;)
