IMPOSSIBLE

PARTE III

Capitulo 2

Losing My Religión

El tiempo fluye rápidamente. Y el cambio es demasiado surrealista. Arthur no puede borrar de su mente las últimas palabras de aquella mujer añosa, cuando la vida se extingue en sus brazos. Ni el encontrar bosques reducidos a cenizas precipitadamente, ni el ver la presagiada hambruna sobre cada pueblo.

Arthur podía sentir el enorme peso de su padre sobre sus propios hombros. Toda esa responsabilidad quitándole el sueño y el hambre. Nada de lo que se imaginaba que iba ocurrir, inesperadamente golpeaba a Camelot.

Un gran mal había caído sobre el reino.

La mala suerte que llega tras… Arthur no cree… lucha consigo a mismo, el solo llevarlo a pensar siquiera eso,… que sea simplemente el Karma sobre su padre.

La guerra contra la magia, era la culpa de todo.

Es por ello que encontraría al responsable, estaba seguro de ello, no descansaría hasta hallarlo y hacerlo pagar. Por Camelot y por todo lo que ama.

Dos semanas bastan para tomar nuevamente a cualquier sospechoso surcando sobre aquella tierra infértil. El miedo crece dentro de cada familia de cada pueblo y aldea.

Miedo, desconfianza y odio, la tierra aquella se ve sumida.

Arthur recibe el apoyo de Reinos vecinos, al verse afectados las tierras y bosques colindantes. Cada frontera se ve fuertemente vigilada. El numero de sospechoso crece.

Una segunda reunión se forma en la sala de consejo de Camelot. Gaius tiene la oportunidad de ser escuchado. Simplemente no podrían ejecutarlos, no a todos. Porque quien era responsable de este mal, no podría tratarse por un simple brujo. Así que simplemente merecían un juicio justo. Muchas de aquellas personas cruzaban las fronteras para huir de la hambruna. Incluso en medio de todas ellas son druidas.

Los druidas son considerados gente pacífica, que cuidan y protegen los bosques. Bosques llenos de robles.

Solo faltaba culminar una semana para acabar con el mes.

―Todo apunta a que se trate un Hombre, un brujo peligroso.

― Creemos también que tiene un cómplice. Lo cual apunta a que podrían ser dos personas.

Más de un centenar de personas escuchan atentamente el informe, el cual se repetía sobre cada pueblo y aldea. La susceptibilidad crecía en cada familia, nadie podría culparlos.

₪―●―₪

Mordred tiene sueños recurrentes, sueña con su gente, su familia y sus amigos. Sueños donde le necesitan y buscan protección. Y eso le mortifica. No puede simplemente ignorarlo, ni dejarle de lado a él. Así que simplemente ignora esos sueños.

Si vagan por tierras, sin aparente sentido. Si huyen de aquella peste que carcome la naturaleza. No importa, porque se tiene el uno al otro. Sin embargo existe algo que no ha dicho a Emrys con certeza. No hay día que cese en recordar las palabras de su mentor, el día que descubrió que no podía sanar la mente de Emrys, le dijo que esto no era una tarea de él y que no debía cargar con aquella responsabilidad.

En ese momento no supo cómo debía interpretarlo. Lo primero que pensó, fue llevarlo de regreso a Camelot. Quería ignorar aquello, porque sabía que si el pisaba aquel reino trayendo consigo a Emrys, ambos morirían. Es lo único que puede imaginarse si quiere creer que Merlín haya sido desterrado y abandonado en medio del bosque.

Lo segundo, fue pensar que por alguna razón había acabado allí, y que solo debía esperar por el príncipe Arthur reclamando al bosque por su siervo; sin duda con el tiempo aquello no sucedió.

Pero no puede negar, lo que llego a ver cuando entro en su mente.

"Un hombre de capa roja y el emblemático dragón bordado en él, le da la espalda abandonándolo en medio del bosque a pesar de suplicar por ayuda. Llega a sentir el dolor en su hombro y en su cabeza, mientras algo caliente se desliza sobre su frente. Y finalmente caen en aquella oscuridad"

Ver a través de él, fue tan real.

Luego cuando aquellos hombres aparecieron rodeando a su gente, solo tenía una opción, llevarlo lejos, sin antes saber que podría encontrar la cura. Debía encontrar las aguas de Arianrhod.

Durante todos esos viajes preguntaba siempre por aquel lugar, muchos desconocen donde se encentra, algunos responde que solo es un cuento.

Mordred se repetía así mismo en secreto, no darse por vencido. Sin embargo algo cambia su parecer, comienza desistir en su búsqueda, se siente egoísta al principio, pero luego no tanto, además no algo que Merlín en verdad desee ya, a pesar de verlo perderse en esa bruma densa, dejándose llevar por sus instintos y emociones negativas. Desde que lo vio atacar de aquella forma contra esos hombres, supo que lo estaba perdiendo. Perdiéndolo al igual que a Morgana.

De ninguna manera dejaría que aquello ocurriese. Lucharía por él, porque cree verdaderamente en lo que está destinado a ser, aunque duela aceptar, junto al único y futuro Rey. Eso fue escrito y contado por los druidas. Recuerda muy bien cuando su padre le leía. Y sobre todo se sentía útil poder formar parte del destino de Emrys, cuando dijo que su hilo le acompañaría.

Vive con ese anhelo.

Lo cree ahora, porque nadie es tan tonto para no darse cuenta que al tener a Emrys sin memoria estas cosas hayan suscitado. Todo parece ser parte de un plan. Todo encaja bien. Quizás el mismo destino le ha otorgado esta tarea, cuidar de él. Estar bajo esa mirada si un atisbo de desprecio y desconfianza, como fue la última vez que él le había negado la ayuda.

No podía guardar rencor contra Emrys. Con el tiempo le costó superarlo y lo perdono en secreto.

Y el merecía esa ayuda.

Pero la situación no puede complicarse más. Es inexplicable lo que llega sucederle. Estando allí a orillas de un rio, arrepintiéndose el haber dado la sugerencia de bañarse en esas aguas.

Tan ensimismado en su pensamientos, que no prestó atención lo que antes sus ojos se encontraba. De inmediato llevo su rostro a otra dirección dispuesto para alejarse y darle algo de privacidad al ponerse de pie.

Prácticamente huyo, se sentía avergonzado el tener latidos frenéticos golpeando su caja torácica, compitiendo con su respiración, el sudor en sus manos y las mejillas ardientes.

No era la primera vez que le sucedía, que sentía aquello y huía.

El solo recordar y reconocer que su subconsciente lo impulso a montar aquella actuación en el bosque, para no ser arrestados por los Caballeros de Camelot, se siente muy deshonesto.

― ¿Mordred? ― escuchar la voz llena de preocupación, le quita el aliento― ¿Está todo en orden? ― Merlín se acerca con cautela, hasta tocar su hombro.

Aquel toque quema su piel, teme revelar lo que siente y busca actuar como si nada, pero aun así no puede evitar mirarle.

― No te preocupes.

― ¡Te fuiste por una hora! Creí que…

―Lamento haberte preocupado. ―responde evitando que terminara su oración. Ni el mismo estaba consciente de cuán lejos y por cuánto tiempo se había alejado.

Merlin trata de acercarse más pero Mordred retrocede.

― Bien. ― dice aceptándolo ― Debemos buscar un lugar, pronto anochecerá. ― El joven druida asiente dando otro paso para alejarse disimuladamente. Ante su mirada demuestra que está concentrado en buscar leña, lo que no sabe que se está golpeando mentalmente, debía actuar con naturalidad, pero solo ha empeorado más las cosas.

Ambos caminan juntos recolectando leña en sus brazos, Mordred puede sentir la mirada de Emrys en su espalda, que hace que se sienta nervioso. Trastabilla al pisar una roca, dejando caer unos cuantos troncos. ¿Desde cuándo estaba siendo torpe?

Merlin inevitablemente deja escapar una risa. De algún modo aquella escena rompe aquella tensión entre ellos.

― ¡Basta! ― exigió al verlo burlarse de su falta de coordinación. Pero al final deja contagiarse con su risa y juntos comenzaron a reír por aquello.

La noche llego con pocas nubes y la resplandeciente luna. Merlin se halla sentado al pie del fuego, bajo el resguardo de un agujero subterráneo. Mordred aparece poco después con un conejo para la cena.

― ¡Excelente lugar! ―

― Si. Es algo pequeña pero acogedora.

No necesito decir algo al ver que observaba la cena en manos.

― Yo me hago cargo. ― toma al conejo para cocinarlo.

― Ahora entiendo porque dijiste que parecíamos "una extraña pareja".

Mordred suelta una risilla al verle recordar. Merlín se siente tan feliz de pronto que aprovecha para situarse al lado suyo.

― ¿Por qué tan feliz?

― Después de todo merezco este momento ¿Sabes? ― Mordred se le queda viendo, porque comprende a que se refiere. ― Ya te lo había dicho. Es como si volviera comenzar. Volver a virvir.

― Merlin…

― Dijiste que recuperaría mis recuerdos con el tiempo, pero hay una parte de mi que no lo desea. Lo mejor es que quede enterrado allí dentro

― Pero recordaras.

― ¡No! Mordred. No deseo, desistí hacerlo. ―afirma convencido. ― Lo que vimos en el bosque…

― No puedes…

― Déjame terminar. Mordred― pronuncio su nombre con fervor. ― Juntos podemos enfrentarnos a lo que les está ocurriendo a los bosques, a la naturaleza.

El joven druida sintia que pisaba al vacio al escucharle, no lo esperaba y podría sentirse feliz, pero no "Emrys y el único futuro rey" resonaba en su cabeza,, no le haría esto. Debía negarse , pero una parte de él tan pequeña que puede imaginarse, se sentía complacido, no solo estar al lado de el Gran Emrys, si no que ambos pudieran lograr lo que su linaje esperaba.

El fin no justificaría los medios, y el no les quitaría aquello.

― Merlín... ― dice tratando de sostener una sonrisa, exhalando el aire contenido en sus pulmones pero dejándole un nudo en la garganta.

― Se que has estado guardando silencio. Y ambos sabemos que esto es obra de alguien que tiene capacidad de hacerlo. Alguien más grande que yo. ― aseguro.

Mordred bajo el rostro, una lucha interna comienza dentro de su cabeza.

"Merlín tu lado es junto al único y futuro Rey" podría decirle ahora, pero no puede. Es demasiada presión, necesita respirar, su manos se contraen formando puños, no puede contenerlo más. De pronto se pone de pie y se aleja rápidamente.

El no hace nada más que observarlo desde la distancia. No entiende que ocurre. Si sus palabras le molestaron, no lo sabe.

Quizás no se esperaba que supiera la verdad, pero no se necesita ser tan perceptivo para darse cuenta. Merlin acepta, porque sabe que lo hace para protegerlo y lo aprecia.

El ambiente se torna pesado, apenas puede respirar, esa tensión entre ellos regresa, quiere gritar, alejar todos esos pensamientos, que lo empujan al borde de un precipicio.

Merlin no soporta la distancia entre ellos, decidido se atreve acercársele para tocarlo en el hombro. Para Mordred esa calidez, es una mano que lo sujeta antes de caer por completo.

Luego se transforma en un abrazo, que ninguno de los dos esperaría demostrar.

Sus rodilla no soporta su peso dejándolo caer, sin embargo los brazos de Merlin lo sostienen. Ambos de rodilla se miran, sin palabras, solo miradas transmitiendo un mensaje de conforte.

Merlin sostiene su cabeza ahora, dejando sus frentes chocar. Solo pueden oír como sus respiraciones intentan sincronizar, al igual que los latidos de sus corazones. Y es allí cuando nota que las lágrimas desbordan de sus ojos.

Mordred llora de impotencia.

Las manos de Merlin actúan rápidamente. Están tan cerca que pueden sentir sus alientos cálidos chocar. Algunas hebras oscuras serpentean en el aire, sobre su rostro. La situación es más frágil, porque en cualquier momento uno de ellos podría romperla.

EL joven druida estudia más allá de su mirada, observa la piel roja de sus labios, el primer latido enérgico aparece, sus manos transpiran sobre aquellos hombros.

Merlin se da cuenta que el también desea romper aquella brecha. Separan sus frentes solo unos centímetros. Acepta que no puede soportarlo, aquellos segundos son minutos, sin importarle se arriesga. Se acercan hasta tener sus narices rozándose.

Pero algo detiene a Mordred , al ver que cierra los ojos.

― No― pronuncia ahogándose en medio del aliento.

― Mordred.

― No está bien― intenta, lucha contra su carne. Cuando Merlin ya ha perdido la batalla. Pero las palabras suenan a rechazo.

― No lo deseas.

― Merlín― dice su nombre cuando muchas veces lo llama como Emrys. ― No lo hagas difícil.

Y al fin entiende que si por él fuera, lo permitiría, pero hay algo que se interpone.

― ¿Porque?

― No quiero aprovecharme de ti.

― No lo haces. ― Intenta conversarlo, la atmosfera entre ellos es atrapante. Le cuesta salir de ella.

― ¡NO! ― aleja su rostro, sosteniéndolo de los hombros.

Lamenta hacer esto, aun cuando lo desea y se siente más despreciable por pensar en ello. Pero eso sería aprovecharse de la situación, aun cuando él se mostro seguro de ello. Se siente culpable por darle luz verde, al mostrarse nervioso por la cercanía de sus rostros en ese momento.

La noche deja de ser cálida, la luna deja que las enormes nubes la cubran, dejando en penumbras en cada tiempo.

₪―●―₪

Los bosques se muestran ajenos ante una energía que comienza concentrarse en medio de ella. Bajo un enorme y viejo roble, la luz de aquella energía amarilla toma su lugar.

No absorbe su vitalidad solo se concentra dejando de ser visible.

De pronto una colisión invisible se manifiesta como un fuerte viento desde diferentes puntos cardinales.

Cada ser que resguarda el bosque en silencio, comienzan a dispersarse como pequeñas luces volátiles.

Mordred despierta de su sueño, algo lo insta a estar de pie. Se tranquiliza al notar que Emrys aun duerme, parece ser solo un mal sueño.

― ¡Mordred! ― Alguien lo llama desde lejos, es la voz de una mujer. Camina en dirección dónde provino la voz.

― Mordred te necesitamos.

Parece ser la voz de Kara, no está seguro pero aligera mas sus pasos. La desconfianza prima la razón para frenar sus pies. Podría ser un engaño, aquí en medio de la noche en el claro del bosque.

Entre los arbustos oye algunas ramas agitar sus hojas y una delgada sombra sobre sale de ellas.

Sus reflejos son rápidos, apenas consigue inmovilizarlo contra un árbol, pero al estar cerca su quejido revela su género.

― ¡Mordred! ― pronuncia su nombre para calmarlo

― ¿Kara? ― No puede creerlo, no se esperaba que ella estuviera llamándolo. Pero le alegra de ver, a pesar de notarla angustiada.

― Me alegra verte de nuevo. ― dice, correspondiendo al abrazo.

Un frio se instala en la boca de su estomago, algo dentro se anticipa y no son buenas noticias.

Kara solloza sobre su hombro, le cuenta como la aldea fue atacada, como logra huir con un resto de familias, a la que perdieron algo más que objetos de valor. Mordred se siente dolido, siente que es su culpa por no estar allí.

Pero Kara no está allí para llorar, ella detiene sus sollozos para darle la noticia. Mordred siente está reviviendo uno de sus sueños. La descripción de un ser con la capacidad de absorber la energía, alguien tan antiguo que amenaza destruir a Emrys.

Un Emrys inestable, sin memorias.

― Debes protegerlo, sin el perderemos nuestra raza.

― Kara sabes que lo protegeré.

― Lo sé, pero tengo miedo. No quiero perderte. ― Kara lo abraza tan fuerte. Porque resulta contradictorio.― Prométeme que estarán vivos. ― El solo acaricia su cabeza, le gustaría decir que sí, no desea romper una promesa que sabe que no cumplirá.

Ellos saben que su única esperanza es llevarlo a las aguas Arianrhod.

₪―●―₪

Merlin recorre el bosque algo desorientado en busca de Mordred, se abstiene de gritar su nombre por el sendero, el desea buscarlo por sus propios medios. Pero es inútil, cada recorrido es como caminar dentro de un laberinto, se niega admitir que fue un error haberlo seguido, después que lo vio levantarse en silencio, sin decirle nada.

Detesta cada idea negativa que formula su mente e imaginación, su inseguridad empujándolo por la borda. El no podría abandonarle en medio de la noche. Pero es la primera vez que lo ve salir en secreto.

No desconfiaría en el, quien lo ayudo, que cuido de él. Alguien tan cercano que podría llamarle familia, porque cuando se vio perdido, pudo describir perfectamente la soledad. Sentirse solo literalmente, es bastante abrumador. Y lo fue para él.

Pero de nuevos esos pensamientos recordándole una y otra vez. Temió que fuese su error que provocara su abandono.

Una pequeña llama atrae su atención, cree que es una fogata en medio del bosque y que se encontraría con él. Quizás necesito alejarse para meditar en silencio. Rápidamente llego hasta ella, pero tal fue su decepción que desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

Producto de su imaginación, tal vez.

― Emrys...― escucha su nombre en el viento.

― Emrys― son pequeñas voces susurrando en un canto.

La pequeñas luces bailan alrededor suyo, su pies comienza a seguirlas tan solo quiere verlas más de cerca, ella no le niegan su toque, es cálido lo que siente sus dedos, no le importa dejarse llevar. Sus pensamientos se detienen paulatinamente, el solo se dedica a escuchar aquellas voces.

― Vamos Emrys.

― Despierta Emrys

― Abre tus ojos.

― Recuerda Emrys.

La última voz es distinta, es sombría. La luces retroceden y el no tiene remedio que dar la vuelta y enfrentarlo.

Es tan frio, es tan lóbrego como aquel enorme personaje esta delante de él.

No le da tiempo de reaccionar, cuando recibe un impacto que lo eleva por los suelo y colisione contra un árbol.

― ¿Estas solo Emrys? ― pregunta la voz en su cabeza, sabe que no es el mismo sino aquel ser.

El alza la mirada para mirarle con odio. Va a enfrentarlo, la seguridad que siente es única.

― Debo reconocer que has cambiado― sus palabra buscan provocarle más ira.

Merlin nunca lo había visto, pero sentía que su esencia si le era familiar.

― Debes estar preguntándote ¿Quién soy?

No responde, solo avanza para levantar su manos, pero el anticipa el golpe, no necesito liberar para ser absorbido.

― Eres fuerte. ¿Porque no lo haces como debes?

Sus gritos son tan fuertes, sin medida su magia lo golpea. El retrocede reaccionando complacido por su ataque.

― A veces se necesita un poco presión.

― ¿Qué Deseas?

― Vengo por ti. ― confiesa si dejar de avanzar hasta él, y sin preámbulo lo toma por el cuello. Merlín se ensaña con su daga, pero no lo logra, solo basto un movimiento de mano para enviarla volando. No tiene nada. ― ¿Estas solo Emrys? ― vuelve a pregunta, sabiendo que no contestara. Su risa lo estremece, siente caer, tiene miedo aun más cuando su rostro queda a un lado del suyo. ― No es tiempo, un poco más. Las semillas no maduran con facilidad.

Antes de que se preguntara que clase de acertijo era ese, el lo transporto a otro lugar dentro del bosque.

A pesar de verse solo su cuerpo se encuentra aprisionado contra un roble.

― A veces se necesita pequeños recursos― dijo sorpresivamente para instalarse a un lado del árbol.

Fue entonces que comprendió haría con el. Le dolor en su pequeño es lacerante, siente sus costillas quebrar, sin recibir ninguna advertencia introdujo algo dentro suyo.

Cerro lo ojos con fuerza, no desea ver, el aire en sus pulmones escapaba a causa del dolor, nada es nítido para el resto de sus sentidos.

₪―●―₪

― ¡Despierta Emrys! ― se escucha lejano, se siente adormecido. Pero no tiene fuerzas para hacerlo. ― Merlin.

La voz insiste tantas veces como la primera vez, alguien tan desesperado y preocupado. Él tan solo no puede verlo, pero siente que alguien toca su rostro, quien quiera que fuera llora por él.

― ¡Despierta! ― el fuerte grito lo traer a otro nivel de conciencia.

Sus parpados se abren y cierran una y otra vez. Sus ojos solo ven oscuridad, pero su percepción le dice que hay más de dos personas alrededor suyo. Están preocupados, el tono de sus voces lo demuestran.

― ¡Merlin! ―

Continuará….

N/a: ¡Vaya! Me demore mucho. Lamento la tardanza que me dado solo por actualizar, pero bueno más vale tarde que nunca. Debo decirles que estoy a tres pasos de concluirla.

Y que en verdad agradezco mucho sus review´s y sobretodo sus fav´s y follow´s.

Como es un fic, les debo unas aclaraciones: Esta desarrollado en temporada 3. Mordred y Merlin tienen edades diferentes, porque conforme a la mayoría responde que la primera vez que Merlin encuentra al pequeño Mordred, el tendrá unos 16, y él unos 12 años. Arthur unos 19. Ahora saquemos cuentas…. ….

Bueno estoy de viaje, asi que por ello me apresuro en publicar.

En fin se cuidan!