El verdadero amor

no se conoce por lo que exige,

sino por lo que ofrece.

Capitulo 14: El amor esta naciendo.

Aoshi miro una vez mas la hora en su reloj, aun no era la hora acordada pero se sentía impaciente, quería terminar con aquella estupidez de una vez por todas.

Durante la reunión había estado desconcentrado, tanto por el asunto que tenía que arreglar con Megumi como por saber que no se lo había dicho a Misao. Al final había llegado a la conclusión de que lo mejor que podía hacer era contarle lo que ocurriera esa tarde y tratar de hacerle entender su motivo, si lo pensaba racionalmente el no estaba haciendo nada malo, pero aun así se sentía un poco culpable y no le agradaba la sensación.

Cuando Kenshin había vuelto a la oficina parecía molesto, no le recriminó absolutamente nada, pero era fácil de adivinar en su gesto que no le había gustado para nada ir a ver a Megumi, y Aoshi sabia que en el fondo su amigo también pensaba que estaba obrando mal. No le había querido contar sobre el verdadero motivo de su cita hasta que no tuviera las cosas un poco mas claras, en ese momento aun estaba molesto por lo que había ocurrido la noche anterior y por el hecho de que Misao lo hubiera pasado mal. Cuando se habían casado el tenia el propósito de que ella fuera feliz y la presencia de Megumi le estaba resultado un autentico fastidio.

Cuando la puerta se abrió y la joven entro al café, Aoshi sintió como una mezcla de rabia y frustración se apoderaba de el, no entendía como un día había estado tan enamorado de ella, o por lo menos eso había creído.

Megumi miro su reloj y le sonrió, Aoshi no le devolvió el gesto.

-Soy muy puntual, así que espero no me regañes- le dijo ella mientras se sentaba-. ¿Por qué tienes esa cara, Aoshi? ¿Acaso has pasado un mal rato en la oficina?

-Supongo que el hecho de estar aquí sentado contigo ya es un mal rato, Megumi- le contesto el con ironía-. Espero que no hayas proclamado a los cuatro vientos que nos reuníamos hoy aquí, ¿verdad?

Una sonrisa desagradable se formo en el rostro de la joven y negó.

-Claro que no lo he dicho, Sanosuke no estaba muy contento con lo ocurrido ayer y no que querido generar más problemas por un par de días, pero no niego que tuve la tentación de contárselo a un par de personas.

Aoshi supo de inmediato a donde quería llegar y no se dejaría ganar esa mano.

-¿Misao?- le pregunto arqueando las cejas-. No pierdas tu tiempo, lo que mi esposa deba o no deba saber es asunto mío y de ella, además te advertí que no te quiero ver más por la casa.

-Mi madre se pondrá muy triste- le reprochó la joven.

-Tu madre puede ir a visitarte cuando se le plazca, no la tengo de prisionera en la casa. Además, no creo que desee hacerte una vista por lo menos en un par de días, ayer quedo muy mal con todo lo que hiciste.

-Oh…- le dijo ella con rabia-. Olvidaba que el gran Aoshi Shinomori ahora esta intentando convertirse en el esposo ideal- rió con sarcasmo-. ¿Qué ha hecho mi hermanita para lograr ese cambio en ti? En un comienzo me parecía que no podías encontrar nada más aburrido que casarte con mi hermana pequeña.

-Mi relación con Misao no es asunto tuyo, eso ya te lo dije- el suspiro-. Creo que ya es tiempo de aclarar las cosas entres nosotros, Megumi. Desde un comienzo.

Aoshi no tenia muchas ganas de llevar adelante esa conversación, para el era muy fácil prohibirle a Megumi visitar la casa y a Misao que viera a su hermana, pero aun así sabia que en mas de alguna ocasión se encontrarían y no estaba seguro de poder contenerse con la joven si volvía ver que Misao lo pasaba mal.

-Desde un comienzo…- respondió ella-. ¿Desde cuando éramos novios y decías que me amabas?

-Desde que regresaste a esta ciudad y comenzaste a hacerle la vida imposible a tu hermana- puntualizó Shinomori.

El gesto de fastidio en Megumi era claro, pero Aoshi lo paso por alto y con una mirada la invito a proseguir.

-Volví a la ciudad obligada por mi madre, cuando mi padre murió me negué a venir al funeral argumentando que tenia algunos problemas pero para la boda de mi hermana no podía tener el mismo motivo. Yo sabia que ella estaba comprometida hacia un par de años con el hijo de Sagara, a Sano no lo había visto nunca y la verdad es que me daba igual si mi hermana era feliz o infeliz con ese matrimonio, pero cuando conocí a Sanosuke y supe algunas cosas que mi padre había hecho y no me gustaron, me enfade con Misao y me prepuse arruinarle el matrimonio. Si quieres que sea honesta nunca imaginé que Sanosuke seria tan fácil de conquistar, pero lamentablemente a pesar de estar enamorado de mi no dejaba de sentirse culpable por lo que le estaba haciendo a mi hermana aunque yo intentaba convencerlo de que lo nuestro estaba bien porque era algo verdadero.

-Eso significa que tú tenías una romance con Sagara antes de salir conmigo, ¿verdad?

-Si. Yo te había visto un par de veces pero tu no me hacías caso, me costo mucho conseguir que te fijaras en mi y que fuéramos novios, reconozco que lo que siento por ti no es igual alo que siento con Sanosuke, pero que esté casada con el no significa que entre nosotros las cosas no puedan volver a funcionar.

Una mezcla de incredulidad y molestia apareció en el rostro de Aoshi. Realmente Megumi debía estar mal de la cabeza si pensaba que el iba a engañar a Misao con ella.

-Creo que lo que hubo entre nosotros, haya sido un error o no, murió desde el día que te casaste. Yo no se como serán las cosas para ti, Megumi, por para mi el matrimonio es algo serio y mi esposa se merece respeto. Tanto el mío como el de lo demás.

-Me sorprende tu sentido de la responsabilidad- le dijo con aun sonrisa-. Jamás te he visto hacer algo que no este bien y que no sea lo que se espera de ti. Salvo cuando saliste conmigo. No te insistiré más en ese tema ya que me has dejado muy claro que no te interesa mi compañía, pero te dejo la puerta abierta por si en algún momento cambias de opinión.

- Dudo que lo haga.

-Quien sabes, Aoshi. ¿Qué más deseas de mí?

Durante unos minutos el la estaba mirando en silencio, como sopesando las posibilidades de lograr desequilibrarla como había hecho otras veces.

-Yo no se si tu esposo es idiota y la verdad es que tampoco me interesa averiguarlo- le dijo el con tranquilidad- Pero la verdad es que no me trago ese cuento de que estabas enamorada de el y que su matrimonio fue por amor. Tú no eres de ese tipo de personas, Megumi, para ti todo esto debe tener un mayor significado que una linda historia de amor. ¿Qué es lo que ganas realmente?

Ella lo miro con rencor. Había sobrestimado a Aoshi y temía que el supiera que su padre no le había dejado nada tras su muerte.

-Me ofendes, Aoshi. Mi matrimonio con Sanosuke no es algo tan sucio como lo quieres hacer parecer, yo quiero a mi esposo y el también a mi. No hay mayores motivos tras todo esto.

-Lamento no creer nada de lo que me dices- Aoshi la miro entrecerrando los ojos-. Pero allá tu. Por mi parte deseo hacer un trato contigo, algo que me convenga tanto a ti como a mi.

La forma en que la miraba y en como había dicho las palabra le estaba diciendo claramente a Megumi que lo que el pensaba proponerle no seria nada bueno y que además no aceptaría un no por respuesta, ese era el principal problema de Aoshi, no le gustaba que se opusieran a sus deseos.

-Muy bien, escucho lo que tenga que proponerme, Señor Shinomori- Meg sonrió y apoyo la barbilla sobre sus manos sin dejar de mirarlo a los ojos.

-Vete- le dejo al joven con tranquilidad-. Recoge tus cosas y simplemente vete. Si quieres puedes hablar con Sagara y conseguir que te acompañe, si el desea seguir siendo tu monigote es asunto de el, lo único que me interesa es no tener que verte mas.

La joven soltó una carcajada y lo miro con incredulidad, Aoshi debía de haber perdido el juicio si esperaba que lo obedeciera a ojos cerrados.

-Lamento no ir a favor de tus ideas, Aoshi, pero no me iré- suspiro con molestia-.Aquí tengo mi hogar, a mi esposo y mi cómoda vida, ¿de verdad planeas que cambie todo eso solo por una orden tuya? Misao podrá ser así de manipulable, yo no.

-Bueno, Megumi. Reconozco que sabía que no querrías hacerlo, así que te propongo lo siguiente.: Si tú te vas de aquí y no regresas nunca mas, te pagare lo suficiente como para que vivas con comodidad el resto de tu vida.

Un brillo de rabia apareció en los ojos de la joven y Aoshi sonrió.

-¿Crees que puedes comprarme, Aoshi? ¿De verdad esperas que me marche por que tu me lo pides así como así?

-Vamos Megumi, se sensata- le aconsejo el con su habitual calma y aparente aburrimiento-. Acepta lo que te propongo, eso seria algo que nos beneficiara mucho a los dos.

-¿Y si no lo hago?

El se encogió de hombros y se puso de pie dejando algo de dinero en la mesa.

-Peor para ti, Meg. Lograre que te vayas de todas forma, pero esa vez no habrá una generosa oferta de por medio. Piensatelo y que tengas un buen día.

Megumi lo vio alejarse muerta de rabia e indignación, sentía que todo se estaba cerrando en torno a ella. Tenía que conseguir una manera de vengarse de Aoshi Shinomori y su arrogancia.

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Kaoru se puso seria a ver al joven que esperaba en la puerta de la casa, lo saludo sin embargo no le permitió entrar.

-No creo que a Aoshi le guste verte en casa, Sanosuke- le dijo ella con un tono frió-. Misao esta sola y…

-Precisamente por ese motivo he venido a verla, por que se que esta sola y que ese idiota de Shinomori no la esta rondando- le dijo el con molestia-. Dile a Misao que necesito hablar con ella, si no puedo entrar dile que salgamos a dar una vuelta ¿o acaso el carcelero no se lo permite?

Kauro lo miro con rencor y estuvo a punto de cerrarle la puerta en las narices, pero se contuvo y lo dejo entrar.

-Iré a avisar mi prima, no se si ella querrá verte.

Sano le sonrió

- Dile que es importante, y por cierto Kao ¿desde cuando Shinomori te ha ganado como su aliada? Por lo que sabía no te agradaba para nada.

La joven se encogió de hombros y lo miro con desprecio.

-Desde que mi prima es feliz a su lado. Nada mas simple, ¿verdad?

Sano la observo marchar con una sonrisa en los labios, no le gustaba el hecho de que al perecer ahora todos estuvieran del lado de Shinomori pero ese no era le motivo de su visita. Paseo intranquilo un rato hasta que oyó a Misao que hablaba con Kaoru y bajaba con prisa la escalera, le dijo algo a su prima y esta se marcho protestando.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó Misao al joven con evidente nerviosismo-. Aoshi no…

-¿Puedes hacer algo sin que tu esposo te de su consentimiento, Misao?- le pregunto el con un poco de molestia-. Antes tú no era así.

-Antes Megumi no me causaba los problemas que me ha causado hasta ahora. Yo quiero que mi matrimonio marche bien y los acuerdos que yo tenga con mi esposo son cosa mía.

Ella lo miraba con enfado y el joven suspiro.

-¿Podemos hablar un momento?- al ver que ella miraba dudosa, Sano la tomo de la mano y la saco de la casa-. No puedo entrar a tu casa pero puedo hablar contigo fuera, te prometo que tengo una buena razón para estar aquí hoy.

Misao se dejo apartar mas para evitar problemas que otra cosa, cuanto antes hablara con Sano mas pronto se desharía de el. Al cruzar la puerta del jardín ella noto que se sonrojaba al darse cuenta de que Soujiro la estaba mirado, rápidamente se soltó de la mano de Sanosuke y le sonrió al joven que entro en la casa y le dedico una leve sonrisa.

-Eres un tonto- le dijo ella con rabia-. Soujiro trabaja para Aoshi y el sabe…

-No estábamos haciendo nada malo, solo vine a verte porque necesito que me hables de Megumi, se que no te complace mi compañía y si lo prefieres me pondré a tres metros de ti si eso te hace sentir mas cómoda.

De verdad Sano parecía preocupado y Misao se sintió algo avergonzada por su comportamiento. No era que no quiera verlo más, pero sabía que eso le podía generar problemas con Aoshi y no tenia intención de arruinar su recientemente mejorada relación.

-No es necesario, ven a sentarte conmigo en el jardín- Misao le sonrió y lo siguió sin decirle nada mas-. Si quieres hablar de Megumi conmigo no creo que sea el mejor de los momentos, Sano.

-¿Por lo que ocurrió ayer?- le pregunto el con desgana-. Te reconozco que para mi también fue una sorpresa, se me hace difícil imaginarme a mi mujer con Shinomori.

-Ojala a mi también se me hiciera así de difícil el recodar a Megumi con Aoshi- una sonrisa triste asomo a sus labios-. Fue algo muy complicado el aceptar casarme con el, principalmente por ese motivo… pero no me arrepiento.

-Me alegro por ti- el castaño la miro con pesar-. Siento que desde ayer hasta hoy algo muy importante se ha roto entre Meg y yo y eso me tiene mal, ella me contó una historia bastante creíble y desearía que fuera cierta, pero hay cosas que no me calzan del todo y es ahí donde necesito tu ayuda.

-Mi hermana y yo no tenemos una gran comunicación, Sano. Te aseguro que si ella tiene algún gran secreto no será a mí a quien se lo cuente.

-No era eso en lo que había pensado. A lo que me refería era al hecho de que tu estas casada con la otra parte interesada en le asunto, ¿Aoshi te ha contado algo acerca de su noviazgo?

Aquel era un tema que Misa no tenia ganas de toca, sin embargo asintió.

-No mucho, solo se que el y Meg salieron solo un par de meses, dos como mucho, y creo que la relación era bastante buena…- la joven sintió como se le formaba un nudo en al garganta ante este hecho-. Aoshi le pidió matrimonio.

-¿Estas segura de lo que me cuentas, Misao?- le preguntó Sano-. A mi tu hermana me contó algo completamente diferente.

Misao estuvo a punto de decirle que no le extrañaba en absoluto, si tomaba en cuenta que en su plena fiesta de matrimonio había intentado seducir a su esposo, pero no era justo para Sano enterarse así, prefería que las cosas cayeran por su propio peso.

-Creo que deberías intentar aclararlo con Meg, Sano- ella le sonrió. Mi hermana ha tenido un comportamiento algo desagradable últimamente, pero eso no deja de lado que siga siendo mi hermana, pero por lo menos durante un tiempo no la deseo ver más por aquí.

-Lo comprendo- Sano se puso de pie-. No te quito más tiempo, Misao además no quiero que Shinomori tema por tu integridad, lamento mucho que todo haya terminado así y gracias por haber hablado conmigo.

-¿Le dirás a Meg lo que te he dicho?

-Le diré a Meg que me cuente la verdad, creo que eso es más fácil. De verdad me gustaría que siguiéramos siendo amigos, se que lo que te hice es algo difícil de perdonar pero… quizás tu prima tiene razón y serás mucho mas feliz con Shinomori que lo que podrías haber sido conmigo.

El joven se inclino levemente y le dejo sola en el jardín. Misao estaba segura de que en pocos minutos su prima aparecería para saber que era lo que realmente quería Sano de ella. No era justo, Sano podría haberle destrozado el corazón pero no consideraba que fuera justo que su hermana hiciera lo mismo con el.

"Una cosecha lo que siembra", le solía decir su padre. Su hermana solamente se había dedicado a incordia a quien se le pusiera por delante, quizás algún día ella también tuviera que arreglar cuantas al fin y al cabo. Por un lado Misao no deseaba verla sufrir, sin embargo pensaba que a Megumi le hacia falta un poco de dolor para comprender como era la vida realmente. A pesar de todo, ¿cual de las dos era más inmadura?

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Soujiro estaba concentrado en su trabajo, sin embargo se sentía ligeramente molesto. La reunión de esa mañana con Saito lo había hecho pensar más de la cuenta en cosas que no convenían y luego había estado el encuentro con Misao y Sanosuke Sagara.

A el no tenia por que importarle. Si a Misao se le ocurría engañar a Shinomori no era su problema. Mentira, si lo era porque eso significaría que los planes de Saito se podrían arruinar.

Levanto la mirada al sentir que alguien lo observaba desde la puerta del despacho, sintió un poco de inquietud al ver que era Misao.

-¿Puedo pasar?- le pregunto ella con aun sonrisa que por primera ves el no le devolvió.

-Es la señora de la casa, puede hacer lo que guste.

Misao se quedo algo sorprendida por el tono frió y formal del joven. Pensó en volver sobre sus pasos pero prefirió solucionar los problemas enseguida. No le gustaba dejar las cosas así de mal.

-¿Ocurre algo Soujiro?- le pregunto ella con pesar-. Si es por lo que viste en el jardín…

-Su esposo es un buen hombre- le dijo el-. Creo que le había pedía que no se viera mas con el señor Sagara.

Esta confesión le sorprendió un poco a Misao, no se imaginaba como aquel joven podía saber algo que había sido un cuerdo entre ella y su esposo. No creía que Aoshi lo hubiera ido divulgando por todos lados. Sin embargo prefirió no darle importancia.

-Eso es verdad, y si quieres que sea honesta me sentí algo incomoda con la visita de Sanosuke- Misao levanto la vista y vio que Soujiro la miraba-. Cuando era mas niña estaba muy enamorada de el, es raro que en tan poco tiempo las cosas hayan podido cambiar tanto.

-¿Con eso doy por hecho de que estas enamorada de tu esposo?- le dijo el mas calmada sin embargo aun no se sentía completamente cómodo.

-Digamos que siento que cada día que paso con el me convenzo mas de que es la decisión correcta.

-Me alegro por ti, y por el también- volvió a fijarse en sus documentos, levanto con disimulo la vista y vio como Misao miraba distraída por la ventana, suspiro con resignación -. ¿No han pensado en tener hijos? Sea como sea, el señor Shinomori será el dueño de todo esto y necesita un heredero.

Aquel simple comentario volvió a Misao a su realidad. Durante toda esa mañana había estado pensado seriamente en aquel punto y había llegado a la decisión de que sí quería tener un hijo con Aoshi e incluso había decidido decírselo al día siguiente cuando estuvieran juntos, pero el hecho de que Soujiro lo mostrara como una asunto de negocios, una necesidad en lugar de una bendición la hizo dudar nuevamente.

Soujiro percibió que algo no iba bien con Misao ya que sus ojos se ensombrecieron. De inmediato se dio cuenta de cual había sido su error, si Saito se enteraba se enfadaría mucho.

-Disculpa mi impertinencia y mi poco tacto, eso debió haberte parecido horrible- le dijo el joven con una sonrisa sincera-. Se que para una mujer esto se ve como algo mas sentimental.

-Descuida, te aseguro que fuiste mucho mas delicado de lo que fue Aoshi cuando me lo propuso- Misao soltó una risita al recordar aquel día cuando Shinomori le había informado las condiciones de su abuelo-. Pero la verdad es que si, estamos pensando en tener un bebé.

- Espero entonces que muy pronto nos den una buena noticia. Estoy seguro que tanto a tu madre como a la familia del señor Shinomori les haría mucha ilusión tener a un nuevo miembro entre ellos.

-Estoy segura de que será así, y quien sabe, quizás pronto…- le dijo Misao mientras volvía a su contemplación del jardín. Una esperanza se encendió dentro de ella ante aquella posibilidad. Un hijo, un hijo de Aoshi…

-¿Y tu hermana, Misao?- le pregunto Soujiro-. ¿Que pasara ahora con la señora Megumi?

-Aoshi no la quiere ver mas por la casa, y la verdad es que yo también preferiría que fuera así por un tiempo. Debe haber sido raro para ti haber visto ayer todo ese lió, te confieso que para mi todavía lo es, nunca imagine casarme con Aoshi y sin embargo ahora ya somos marido y mujer.

-Creo- le dijo el mirándola con cautela-. Que Sanosuke Sagara es un verdadero idiota, estaba claro cual de las dos era la mas adecuada y el jugó a perdedor.

Soujiro sabía que sus palabras tenían más verdad de lo que Misao comprendería. Para ella se limitaría a algo intangible, lo que a su modo era cierto, para el gusto de Seta Misao era mas bonita que Megumi y si a él le hubieran dado a elegir tenia clara cual hubiera sido su elección, pero aparte de eso estaba el hecho de que la joven esposa de Shinomori en ese momento era la dueña absoluta de la empresa de su padre, con el único punto en contra de que no ella ni su marido lo sabían y si todo marchaba según los aplanes de Saito no lo sabría hasta que la tuviera nuevamente bajo su control. Definitivamente Misao era la más conveniente entre las dos hermanas.

-Agradezco tus palabras, Soujiro. Creo que es un agrado tenerte aquí, ni siquiera se por que pero se que puedo confiar en ti.

La sonrisa confiada da Misao y la ingenuidad de sus palabras lograron empeorar el día del joven. Sabia que ese era su trabajo, mantener vigilada a Misao y deshacerse de los problemas que pudieran estropear su relación con Shinomori y convencerla de hacer lo que Saito deseaba, sin embrago no le gustaba sentir que estaba traicionando la confianza que ella depositaba en el. Talvez cuando ella y Aoshi ya no estuvieran juntos…

La puerta se abrió y Kauro se asomo para ver su prima.

-Lamento molestarlos, pero Aoshi acaba de llegar- le dirigió una significativa mirada a su prima-. Creo que iban a salir, ¿o me equivoco?

-No Kao, lo había olvidado-. Misao se despidió con aun gesto de la mano del Soujiro y cerro las puertas tras ella a toda prisa.

Soujiro volvió a su trabajo. Deseaba que aquel día terminara lo antes posible, cada ves estaba menos seguro de que si lo que hacia era realmente lo correcto. Misao estaba causando estragos con sus convicciones.

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Okon terminaba de prepara la cena y sentía que Okina no dejaba de mirarla, el abuelo de Aoshi le agradaba mucho pero no le gustaba que la observara de esa manera. Apretó los puños y siguió con su trabajo.

-¿No te gustaría ser abuela?- le pregunto de pronto el anciano con una sonrisa.

Okon lo miró sorprendida pero asintió.

-Claro que me gustaría, pero no voy a presionar a mi hija para que se quede embarazada, ella y Aoshi deben tomarse su tiempo para solidificar su relación, aprender a conocerse…

-Tonterías. Tu sabe que para hacer un bebé poco importa lo mucho que se conozcan, solo es nesesaria que se gusten y punto. Y a mi nieto le gusta tu hija, de eso uni se da cuenta de solo mirarlo.

Eso era algo que Okon no podía negar. Aoshi si estaba interesado en Misao, pero ella no sabia lo que pasaba realmente por la cabeza y el corazón de su hija, ella aun parecía algo reprimida en sus emociones con respecto a el.

- Entonces, supongo que pronto nos darán la noticia de la llegada de un niño- le dijo Okon con mal humor, aun no le perdonaba sus comentarios de la noche anterior. Anciano entrometido.

-Eso era lo que yo esperaba, mi nieto siempre ha sido muy eficiente pero creo que empezare a replanteármelo, cada día me siento más débil y no veo…

-¡Okina, basta!- le dijo Okon con molestia-. No le permito que sigua intentando entrometerse en la vida de esos pobres muchachos, si no quieren tener hijos aun, que no los tengan, y si usted quiere tener un bebé en casa pues consígaselo usted mismo.

La mujer volvió a fijarse en sus quehaceres, le anciano seguía en silencio.

-¿No te gustaría tener un bebé?

Ese fue el límite de la paciencia de la mujer, tomo con demasiada fuerza el cuchillo con el que estaba cortando y Okina la miro espantado.

-No era conmigo, me refería a Seijuro- le dijo intentado calmarla-. ¿No te gustaría casarte con el?, es un buen hombre, te lo aseguro y además tu le gustas mucho.

-No digas tonterías- le espeto Okon con las mejillas encendidas-. Seijuro solo es amable conmigo.

-Por que le gustas- continuo el-. Vamos, eres una mujer joven aun y estas viuda, tus dos hijas se casaron y tu sobrina se casara conmigo muy pronto- le dijo con una sonrisa que se esfumo en cuando la mirada asesina de la mujer se poso en él-. Bueno, quizás se case con Himura, y cuando ese momento llegue, ¿Qué harás tu?

-Bueno…- Okon se quedo en silencio. Sabía que Okina tenía razón, ella jamás se había planteado que haría cuando tanto sus hijas como Kaoru se casaran, para ella siempre había sido tan obvio el tenerlas a su lado.

-A eso es a lo que me refería. ¿Te gusta Seijuro?

Okon se sonrojo un poco.

-Es atractivo- reconoció ella-. Y agradable.

-Y tu eres bonita y una gran cocinera. Harán aún pareja estupenda.

-No puede decidir si haríamos o no una buena pareja, Okina. El jamás me ha dicho nada con respecto a una relación y yo tampoco.

-Eso déjamelo a mi, querida muchacha- le aseguro el anciano-. Ya veras como dentro de poco serás nuevamente una mujer felizmente casada y podrían tener un bebé, ¿no te gustaría tener un muchachito?

-Anciano obsesivo- le dijo ella mientras salía de la cocina casi echando chispas por los ojos. Sin embargo no podía negar que la posibilidad de estar con Seijuro se le había pasado muchas veces por la cabeza desde la noche anterior.

Maldito anciano que le ponía tontas ideas en la cabeza, lo que menos necesitaba en ese momento era un pretendiente, menos a Seijuro Hiko.

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Cuando llegaron a la casa ya era realmente muy tarde. Todas las luces estaban apagadas y al parecer ya todos se habían ido a dormir. Aoshi le indico a Misao que no hiciera ruido y ella se llevo la mano a los labios para evitar reírse.

Después de la cena que se había alargado mas de lo que esperaban, Misao le había pedido que fueran a dar un paseo algo a lo que él accedió. Aoshi ni siquiera recordaba cuanto había caminado, solo sabia que cuando se dieron cuanta de que tenía que regresar a casa era pasado de media anoche; aun así no se arrepentía para nada de lo que había hecho.

Pocas veces tenía el tiempo para platicar con Misao o pasar tiempo a solas con ella. Sabia que la decisión de seguir viviendo en la casa familiar y de que además la familia de su esposa también estuviera con ellos era lo correcto, sin embargo había deseado un par de veces tener un espacio solo para ellos dos sin tanta gente al rededor.

Intentaba pensar que era su lado mas egoísta, el cual deseaba tener a Misao solo para el, pero sabia que aquellos momentos en que lograba robarle unos minutos para poder compartir solo entre ellos eran algo muy valioso.

Llegaron a la habitación y a pesar de que no había intentado no pensar en eso durante el día Misao sintió que se le encogía el estomago. Sabia que Aoshi no haría nada que ella no quisiera que hiciera, sin embargo ni siquiera ella misma sabia muy bien que era lo que deseaba de el. La idea de tener un hijo había rondado por su cabeza pero ahora que tenía a Aoshi frente a ella no se sentía capas de informarle sobre su decisión.

El abrió la puerta para que ella entrara pero a pesar de lo que Misao creía el se quedo fuera, como esperando a que ella tomara la siguiente decisión. El ahora o nunca, el paso final para consolidar su relación… durante unos segundos se quedaron allí, parados uno frente al otro sin hacer nada en particular, solo mirarse y esperar. Al fin ella tomo su decisión.

-Ven- le dijo mientras lo sujetaba de la mano. Misao sabia que no era necesario nada más en aquel momento. La habitación seguía a oscuras pero realmente no le importaba, lo prefería así, solo esperar…

Cuando Aoshi se acerco hacia ella y busco sus labios, Misao respondió de le misma forma que aquella mañana, dejo que el siguiera besándola sin impórtales nada en absoluto, disfrutando de aquel momento que había tardado tanto en llegar o por lo menos eso le parecía, había sido como una larga y lenta agonía…

Aoshi se separó y la miro por un momento, a pesar de que la habitación estaba en penumbras algo de la luz del exterior se filtraba por la ventaba logrando que se distinguieran los contornos de las cosas. Misao sintió como algo se estremeció dentro de ella al sentir como sus ojos azules la recorrían en ese momento, dejo escapar un suspiro y se aproximo hacia el para abrasarlo.

-Ha sido un anoche muy bonita. Muchas gracias por eso- le dijo ella mientras cerraba los ojos y se quedaba junto a el, deseando que la seguridad que Aoshi le provocaba terminara con los últimos resquicios de sus dudas.

-No tienes nada que agradecerme, Misao- Aoshi la beso en la cabeza-. Para mi también ha sido una noche agradable, solo que no quiero ni imaginar que nos dirá tu madre mañana, creo que en estas ocasiones desearía que viviéramos solos.

Ella comenzó a reír al ver su preocupación. No podía creer que Aoshi se preocupara por los regaños de su madre pero, si tenía que se honesta, desde que se habían casado, Okon se había tomado la libertad de regañarlo, algo que Misao dudaba de que alguien hubiera hecho en todos aquellos años de vida de Aoshi Shinomori.

-Somos mayores y podemos salir si lo deseábamos, además tu eres mi esposo y me estabas cuidando, ¿verdad?

-Supongo- le dijo el mientras le acariciaba el cabello-. Misao, ¿estas segura de que esto es lo que deseas?

La necesidad de decirle que sí, la quemaba por dentro, pero temía no expresarse de la forma adecuada o de causarle una mala impresión. Detestaba tener que ser a veces tan insegura, por lo general Misao no era así, ella siempre había sabido lo que deseaba y porque, pero desde que Aoshi Shinomori había irrumpido en su vida aquellos márgenes de seguridad en ella misma parecían haberse esfumado.

-Quiero que te quedes aquí esta noche- le contesto Misao con seguridad.

-Pero no deseas que consumemos el matrimonio aun, ¿verdad?- le pregunto Aoshi con una sonrisa-. Misao, escúchame. Si esto no es lo que deseas solo dímelo, jamás haría algo que tu no quieras hacer, te lo prometo.

-Pasando por alto nuestra primera noche de casados donde te portaste realmente mal- le recordó ella-. Pero ya no me importa en absoluto, se que te había provocado como una niña apequeña y caprichosa, estaba dolida y bueno… te saque de quicio.

-Pero eso no me daba derecho a tratarte como te trate ese día, te reconozco que después de eso temí que perdieras toda la confianza en mi y que esperaras que en cualquier momento me aprovechara de ti.

Misao llevo su mano hasta la mejilla de Aoshi para acariciarlo. Le parecía extraño pensar en aquel día de su matrimonio donde todo había parecido tan dramático. Tenia la sensación de que habían pasado siglos desde ese entonces y sin embargo seguía todo casi igual que esa noche, nada había ocurrido entre ellos aparte de un par de besos.

Finalmente decidió decirle lo que pensaba, sino hablaba con Aoshi con la verdad no tendría ni la menor posibilidad de mantener la relación que tenia con el en ese momento, ese pensamiento le recordó lo que había ocurrido esa tarde con Sanosuke, sabia que tenia que contarle a su esposo que el había ido a verla para saber sobre la relación que el y Megumi habían tenido antes, pero ¿Cómo se lo tomaría Aoshi?

Cierto temor a provocar su enfado la contuvo, aquella noche todo parecía estar yendo tan bien que un pequeño error podría arruinarlo todo, Misao sabia que no estaba mintiendo porque Aoshi ni siquiera sospechaba que Sanosuke hubiera estado en casa, además al día siguiente pasarían todo el día juntos y cuando el estuviera más relajado y sin tener que pensar en el trabajo seria una oportunidad mas propicia para ponerlo al tanto de aquella vista.

Mas contenta con la decisión que acababa de tomar, Misao tomo a Aoshi de la mano y lo condujo hasta el borde de la cama para que ambos quedaran sentados, esta vez fue ella quien lo beso, despacio, simplemente un leve roce…

-Tengo algo muy importante que decirte, Aoshi- le dijo la joven contiendo el aliento-. Después de lo que paso esta mañana… bueno, he estado pensando bastante y he tomado una decisión que creo será muy significativa para los dos.

Siempre dueño de sus emocione, por primera ves Aoshi sentía que toda aquella situación había escapado de sus manos. No podía explicarse en que momento Misao había sido la que había tomado el absoluto control en lo correspondiente a ellos dos y por que el se lo había permitido, sin embargo parecía que su ingenua esposa ni siquiera se daba cuenta de todo eso. No se percataba de la gran ventaja que tenía sobre el.

-¿Ocurre algo malo?- le preguntó intentando sonar sereno, sin embargo sabía que sus nervios lo estaban traicionando, y el mutismo que se había apoderado de Misao tampoco lo estaba ayudando mucho.

El temor a que ella estuviera pensando en terminar con su matrimonio se apoderó de el, intento decirse que era una estupidez sin embargo las dudas comenzaron a carcomerlo poco a poco. Megumi se había esforzado mucho en complicarle las cosas y el no sabia cuanto mas seria capas de soportar Misao antes de tirar todo por la borda. Si ella quería algo así, el no lo permitirá, ya no podía dejarla marchar, no quería hacerlo…

-Bueno, yo no creo que sea malo- le dijo ella sin levantar la vista y jugando con un mechón de cabello-. Solo que esta mañana he estado pensando mucho en todo este tiempo que llevamos juntos y en que nuestra relación parece ir avanzando. Me he dado cuenta de que te estoy aprendiendo a conocer y de que… estoy sintiendo algo mucho mas profundo por ti de lo que pensaba que podía llegar a sentir cuando nos comprometimos…

La poca luz de la habitación le hacia casi imposible a Shinomori ver el rostro de Misao, sin embargo estaba casi seguro de que en ese momento sus mejillas estaría encendidas y sus ojos tendrían aquel brillo que era mezcla de muchas emociones. Le levantó la barbilla para que lo mirara y sintió como sus ojos se posaban con sorpresa en el.

-Eres importante para mi, Aoshi. Aunque no haya sido como lo planee en un comienzo te has convertido en una parte fundamental de mi vida.

-Yo… - Aoshi maldijo su poca destreza para expresar lo que sentía, en aquellos momentos hubiera deseado poder ser como Kenshin que no se complicaba con nada, el en cambio estaba tan acostumbro a dar ordenes y a manejar sus emociones que en un momento como ese, en donde sabia que tenía que olvidarse de los convencionalismos era incapaz de encontrar las palabras adecuadas.

Misao sonrió al ver lo complicado que estaba su esposo ante algo tan sencillo. Se lo había esperado. Ella llevo sus manos hasta el rostro de Aoshi y unió sus labios con los de el para luego sonreírle.

-Lo se, no es necesario que me digas nada mas. De verdad- le dijo Misa para calmarlo.

-Poro no debería ser así, se que tu preferirías…

-Que estés a mi lado, nada más que eso. Cuando sea el momento adecuado lo harás, no te pido nada más. Pero eso no es todo lo que te tenía que decir.

-¿Hay mas sorpresas para este noche?-le pregunto el mientras la abrasaba, Misao asintió con lentitud.

-Deseo que tengamos un bebé- ella espero que el asimilara la noticia-. Me gustaría tener un hijo contigo.

El silencio que prosiguió a la confesión pareció extenderse por horas, Misao sentía como el corazón le golpeaba contra el pecho desbocado, ¿estaría molesto Aoshi por su sinceridad?

-Misao… ¿Realmente es lo que deseas?- le preguntó el con inseguridad.

-¿Ya no lo quieres tu?- la joven lo miro con preocuparon-. Si es así, yo… de verdad…

No pudo seguir hablando por que los labios de Aoshi sobre los suyos se lo impidieron, besándola con ternura y a medida que veía que ella iba respondiendo el profundizaba aun mas el beso.

Aoshi la miro con intensidad y le acaricio el rostro con delicadeza, como deseando trasmitirle en ese simple gesto todo lo que no era capas de formular en palabras.

-Jamás te haría daño, Misao, una palabra tuya bastaría para que me detuviera si es lo que deseas- Aoshi espero su respuesta conteniendo la respiración, aquella noche todo parecía tan irreal que temía que todo fuera un simple sueño del que despertaría en cuanto abriera los ojos.

-Quiero ser tu mujer. Quiero que estemos juntos ahora.

Aquella fue la aprobación que necesitaba para continuar, Aoshi se aproximo nuevamente a Misao apoderándose de sus labios, disfrutando de lo que ella le provocaba. El sentir la respuesta casi tan ansiosa como la suya después de tantos días de espera. Lentamente la inseguridad y la angustia que sentía fueron desapareciendo dando paso solo al deseo de tenerla junto a el, de amarla como solo hasta ese momento se daba cuenta de que deseaba hacerlo.

Misao suspiró y se recostó en la cama, le tendió en la cama y con una mirada lo invito a seguirla. Aoshi se aproximó hasta ella para besarla, tendiéndose luego a su lado quedando frente a frente, solo entonces Aoshi pudo percibir ese brillo extraño en sus ojos, aquel brillo que había visto por primera ves hacia meses tras, cuando ella no tenia problemas y era feliz.

-Aun estoy un poco asustada- le confeso ella con aprensión.

-Lo se. Pero no hay de que temer, lo prometo- le dijo Aoshi mientras seguía observándola en silencio.

La luz de la luna recortaba el perfil de Misao y resaltaba su belleza, en un impulso se inclinó hacia ella para besarla en la frente y dejo que su rostro estuviera a solo unos centímetros del de Misao, las respiraciones aceleradas se dejaban sentir sobre ambos, sin pensar en el tiempo que pasaron así hasta que Aoshi nuevamente rozo los labios de Misao logrando que ella lo besara con pasión.

-Te amo- el murmuro Aoshi mientras le deslizaba el pulgar por su mejilla hasta alcanzar la mandíbula. Entonces alzó el rostro y la beso lentamente. Misao gimió en vos alta, le rodeo el cuello con una mano y le acaricio el cabello mientras sentía como todo su cuerpo se derretía entre sus brazos, mientras Aoshi separaba su boca de la de ella para besarle el rostro y comenzar a descender lentamente.

Misao sintió una profunda oleada de emoción al oír aquellas palabras de sus labios. La proximidad de su boca sobre su cuello la estremecía, y la seguridad de que ya no deseaba otra cosas que estar con el disipo su temor.

-Eres preciosa- murmuró besándola en los ojos, en las mejillas, en el cuello-. Preciosa…- Aoshi la estrecho contra su pecho, la cercanía de su cuerpo provoco un estremecimiento en Misao, y eso fue tan evidente para él que nuevamente comenzó a besarla lentamente, como si aquello no fuera a terminar jamás. Misao sentía como su piel ardía cada ves que el la acariciaba, y cuando Aoshi abraso su cintura para disminuir las distancia entre ellos y Misao supo que ya no había marchar atrás.

Lentamente Aoshi comenzó a desvestirla, acariciando y besándole el rostro y al comisura de los labios, luego, con cierto temor bajo despacio sus manos para acariciar todo su cuerpo, cuando el llego a sus pechos Misao contuvo la respiración por unos segundo y luego se sintió arrastrada por un torbellino de sensaciones, entre las que se mezclaba la ansiedad, el temor y un placer enorme que se vio interrumpido cuando Aoshi hizo una pausa antes de proseguir, casi podía sentir como sus corazones latían a un mismo ritmo mientras ella se perdía en su mirada, deseando con desesperación que aquel momento perdurara para siempre en su memoria. Cuando los labios de su esposo buscaron los suyos, volvieron a acariciarse y el comenzó a recorrerla suavemente.

-Misao, ¿estas segura de…?- le pregunto el con emoción contenida. Misao le acaricio la mejilla y se estremeció al ver que el cerraba los ojos el sentir su contacto

- Si- susurró ella-. Es lo que quiero, sin arrepentimiento.

¿Seria acaso a aquello a lo que había temido tanto? Misao no se podía explicar como se había negado por tanto tiempo lo que ahora le paresia tan necesario, Aoshi no le haría daño, se lo había prometido.

Cerro los ojos mientras el la besaba nuevamente en los labios. Durante el primer momento Misao experimentó una sensación de miedo por lo que sabia tendría que venir. Pero luego una sensación de seguridad y determinación la invadió .Suspiro mientras sentía como la lengua de Aoshi jugaba en su cuello y luego se detuvo en sus pechos para comenzar a besarlos y subir nuevamente a sus labios para desatar en ella todo el placer que un amante hábil puede provocar, Misao se sentía abandonada a sus manos, entregada a lo que el quisiera hacer con ella hasta que al fin se decidió penetrarla, lo hizo de apoco y despacio pero aun así no pudo evitar que la joven se aferrara a el presa de un súbito dolor que pareció esfumarse al cabo de unos segundos, Aoshi volvió a besarla logrando que diera un pequeño gemido de placer que le confirmo de que podía continuar, entregándose a ella hasta que alcanzaron el máximo placer.

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Ya chicas, fin del chap y espero les haya gustado, como siempre agradezco a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión, así que:

RinKo InuKai: Amiga, como ves si se consumo la matrimonio, al fin después de mucho chaps. Ahora las cosas empezaran a mejorar pero no se terminaran lo problemas. Espero te haya gustado el chap, fuiste la primera en leerlo, un beso y mucha suerte, aprovecha de descansar. Que estés bien, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Barbara Maki: Como ves las cosas han ido mejorando entre esta pareja y a Meg se le han complicado un poco las cosas. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Noeh: Como ves Aoshi le complica las cosas a Meg, y al fin se consumo el matrimonio. La relación Kao y Kenshin ya se vera un poco mas. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Mego: Muchas gracias por tus cometario, de verdad trato de ser puntual porque se que a veces es un poco desesperante esperar, pero no es una critica, se que a veces una tiene mil cosas que hacer y yo soy un poco hiperactiva, así que… como ves las cosas han mejorado entre esta pareja y Meg ya tendrá que pasarlo mal. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

KaRiTo-Chan: Como ves aun no hay problemas entre los protagonistas, además de que ya todo mejora. Gracias por tu palabra sy tu apoyo, un beso y nos leemos la próxima semana, ciao.

Gabyhyatt: La verdad es que se tendrán que enterar peor la próxima semana, esta estuvo mas relajada. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Zape: Gracia por el comentario, y espero que te sigan gustado. Gracias otra ves y nos leemos la próxima semana, ciao.

Amai Kaoru: Como ves las cosas han mejorado muchísimo entre Aoshi y Misao, agradezco que te des el tiempo de leer y déjame tu opinión, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Ali-chan6: Muchas gracias por tus cometarios, de verdad me subes mucho el animo, Como ves las cosas han mejorado mucho entre esta pareja y espero no haberte decepcionado con el chap, sobre Meg, bueno ella tendrá que pasarlo mal. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Sakirita88: Como ves la fin se consumó el matrimonio, espero te haya gustado el chap, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Jesybert: Como vez las cosas han estado bastante relajadas entre Aoshi y Misao, sobre Meg ya tendrá que pasarlo un poco mal. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Bizcochia U-u: Me alegra te hay gustado el chap, como ves las cosas entre Aoshi y Misao han mejorado mucho pero aun faltan algunos problemas. Sobre Saito ya veras, en un par de chaps mas se vera que es lo que planea. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.