Hablar con Tsunade me hizo sentir mejor y peor. Lo que ella tenía con Jiraiya parecía algo bastante bueno. Parecía que se mantenían concentrados uno en el otro, a pesar del caos alrededor de ellos. Sasuke me había ofrecido el mismo trato y yo lo rechacé con prejuicios.
Todavía no era excusa para secuestrarme.
Mientras dejábamos a Tsunade y Jiraiya atrás, una mujer tropezó sobre la pared frente a nosotros, presionándonos contra esta mientras vomitaba ruidosamente.
—¿Quieres salir a tomar aire, o volver al bar? —preguntó Sasuke, con el brazo enganchado alrededor de mi cuello, casualmente dominándome sin siquiera intentarlo. No parecía notar el vómito.
—Algo de aire podría ser bueno.
Me guió por el pasillo hacia una puerta apuntalada. Más allá había una zona despejada, rodeada por casi dos metros de valla de cadena. Una enorme fogata iluminaba el lugar y vi a un montón de gente fumando. Mi nariz me dijo que todo no era tabaco. Eso me hizo pensar en Kiba con un poco de nostalgia. Él era tan inteligente, ¿por qué se metió a si mismo dentro de esta situación? Podía hacer cualquier cosa si ponía su mente en ello.
Sasuke me llevó hacia la cima de la zona vallada, todavía dentro de la fiesta, pero fuera del aro de luz de la fogata. Se sentó en pasto, inclinándose hacia atrás en la valla y me tiró hacia abajo para que me sentara entre sus piernas. Envolvió sus brazos a mí alrededor, presionándome contra su pecho. Se sentía bien. Por supuesto que siempre se sentía bien cuando me sostenía, incluso cuando estaba siendo un total idiota.
—¿Tú y Tsunade tuvieron una buena charla?
—Sí —respondí—. Muy educativa.
—¿Le diste la triste historia completa?
—Aja.
—Bien —dijo—. Ella lo pasará a la gente correcta. Las palabras irán a donde necesitan ir.
Caímos en silencio por un rato. Miré a un par de chicos arrastrando algunos altavoces grandes, jugueteando con los cables hasta que el rock clásico estalló.
Sonó Zeppelin, ese tipo de cosas. Me hizo pensar en mi mamá. No es mi favorito, pero se ajustaba a la noche de alguna manera.
Las chicas empezaron a bailar alrededor de la fogata, tambaleándose por lo borrachas que estaban mientras que los hombres que las manoseaban antes de arrastrarlas hacia la oscuridad. La mano de Sasuke se deslizó por mi pecho, alcanzándolo para sacarlo por la parte superior del corsé. Hubiera sido totalmente humillante, pero no creía que nadie pudiera vernos tan lejos fuera de la luz y tenía el inicio de un buen bullicio viniendo. Sabía que había otras parejas alrededor de nosotros, pero no podía verlas, así que probablemente estábamos a salvo de audiencia.
Eso es por qué no protesté cuando su otra mano subió mi falda y deslizó a un lado mis bragas para hacerle cosquillas a mi clítoris. Me recosté contra él, cerrando mis ojos y enfocándome en la sensación mientras me persuadía a la vida.
Entonces, escuché un ruido de gritos y abrí mis ojos. Una pareja se alejaba de la fogata, lo suficientemente cerca de nosotros que podíamos verlos y escucharlos, pero no tan cerca que pudieran notarnos.
La mujer se arrodilló frente al hombre, bajando la bragueta de su pantalón y liberando su polla. Él gruñó cuando ella empezó a chuparlo con experiencia, bombeando su cabeza arriba y abajo mientras trabajaba su polla con ambas manos.
Porno en vivo, justo frente a mí.
No pude apartar mis ojos. Había caído en un extraño y terrible mundo donde la gente no seguía las reglas, y en vez de estar horrorizada por lo que vi, me sentí ponerme más húmeda bajo los dedos de Sasuke. Lo afectó a él también, estaba duro como piedra detrás de mí. Sabía que me deseaba a mí, no a aquellas chicas alrededor de la fogata, porque era demasiado claro que podía tener a cualquiera de ellas cuando quisiera. Un segundo hombre se unió a la pareja en frente de nosotros y me animé, fascinada. El primero se dejó caer de rodillas, la chica todavía trabajando en él, aunque sólo con su boca ahora porque había caído sobre sus manos y rodillas. La posición empujaba su trasero al aire y el segundo hombre cayó detrás.
Formaban la silueta perfecta del libertinaje. El hombre de atrás hizo a un lado la pequeña falda de volantes que ella vestía, agarrando sus bragas y apartándolas. Me tensé cuando el dedo de Sasuke enganchó dentro de mí y susurró en mi oído.
—¿Te gusta eso, nena?
Negué con la cabeza, pero no era capaz de decir nada. Si me mantenía en silencio, podía pretender que todo esto era algún sueño donde no tenía que hacerme cargo de mis acciones. La mujer tomó la polla del hombre más profundo en su garganta, las manos de él sosteniendo la cabeza de ella mientras empezaba a mover sus caderas. La polla del segundo hombre salió de sus pantalones, y a pesar que no era tan grande como Sasuke, era bastante grande. Agarró sus caderas, centrándose en su apertura y empujando con un poderoso movimiento. El cuerpo entero de ella se puso rígido, pero no gritó.
Probablemente porque su boca todavía estaba demasiado llena.
Los hombres se deslizaban adentro y afuera, creando una especie de extraño ritmo, alternativamente llenándola a ambos extremos. Me sentí rígida, hormigueos corriendo a través de mi cuerpo cuando Sasuke sacaba mi otro pecho para retorcer y pellizcar el pezón mientras pasaba su dedo por mi clítoris repetidamente. Mis caderas se levantaron, animándolo a hacer más. Claramente entendió lo que yo quería, porque aceleró para unirse al trío dando el espectáculo. Los moteros la follaron duramente y me pregunté cómo lo tomaba sin sentir dolor. A ella obviamente no le importaba, porque no se resistió en absoluto, ni siquiera cuando el tipo detrás de ella salió y centró su polla en su entrada trasera, frotando la punta alrededor para lubricarla con sus propios fluidos. Ella liberó su boca, dejando caer la cabeza y gimió.
—Mierda —murmuré. Sasuke se rió en mis oídos cuando el hombre empujó lentamente en ella. Su amigo la tomó por los hombros, sujetándola mientras su compañero conquistaba su culo, centímetro a centímetro. Sasuke me tomó con ambas manos, agarrando mis muslos por dentro, empujándome hacia arriba y sobre su regazo, de manera que mi trasero acunó su polla cubierta por los vaqueros. La chica dio un gruñido sobresaltado cuando el hombre tocó fondo.
Observé como se retorcía, empalada por su polla, brazos y piernas temblando por el esfuerzo de tomarlo, pero no protestó o se defendió. Para mi sorpresa, abrió su boca y cogió al otro hombre de nuevo.
A medida que comenzaron a moverse esta vez, la vi tensarse un poco cada vez que la polla en su culo tocaba fondo. El hombre la acariciaba su espalda casi con ternura mientras la follaba más profundo. El tipo de enfrente se sacudió y se vino, sacudiendo sus caderas. Se liberó y ella colapsó hacia delante en el pasto, con la cara hacia abajo, y el trasero todavía en el aire. En este punto, me sentí tan excitada que sabía que pronto me vendría debido al pequeño espectáculo en frente de nosotros. Sasuke debió haber sentido la misma sensación, porque se detuvo lentamente cuando el hombre en la espalda empujó abruptamente a la chica en la piso, cubriéndola como si fuera a establecerse en su culo. Una y otra vez, él golpeó en ella, tan duro que me preocupaba que la lastimara. Pero ella no se quejaba o protestaba, y definitivamente no podría. Esto no se trataba de una violación.
—¿Quieres saber lo que es un culo dulce? —susurró Sasuke en mi oído, deteniéndose un segundo para arrastrar su lengua lo largo de la concha de mi oreja. Me estremecí, retorciéndome alrededor de sus dedos profundos en el interior—. Eso es un culo dulce. Ella está aquí para follar pollas y limpiar después de la fiesta. Cualquier persona que la quiera puede tenerla. ¿Piensas por un momento que te veo así? ¿Que alguna vez podría?
Negué con la cabeza, casi temiendo hacer la única pregunta que quemaba a través de mí.
—¿Qué? —preguntó, empezando a mover sus dedos de nuevo. Temblé contra él, los músculos profundos de mi interior cerrándose mientras terminaba con fuerza hacia el orgasmo.
—¿Me vas a hacer eso?
Soltó una risa baja.
—Tienes que ser más específica, nena. ¿Quieres decir follarte el culo o compartirte con otro tipo?
—Ninguno —susurré, moviendo las caderas mientras mi culo frotaba su polla, las capas de tela mantenían su piel demasiado lejos de la mía—. No quiero que me compartas, Sasuke.
No respondió, sólo frotó mi clítoris más duro. Me retorcí de nuevo contra él cuando capturó un pezón y lo rodó entre sus dedos. Frente a mí, el hombre se puso tenso, empujando una última vez. Gruñó mientras se corría. Entonces, rodó fuera de ella hacia el lado. Ella agarró su brazo, alcanzándolo para darle un beso. La apartó, riendo y tambaleándose en sus pies.
—No puedo hacer eso, Sasuke —dije, temblando por la mezcla de necesidad física y miedo—. Por favor, no me des a ellos. No podría manejarlo.
—No voy a compartirte, Sakura —susurró, clavando sus dedos más profundo, machacando contra mi clítoris con el talón de su mano. Placer pulsó, flotando fuera de alcance.
—Te lo dije antes, este es mi coño —continuó suavemente pero con un dejo de amenaza también—. Yo te follo, nadie más lo hace. Que hoyo escojo es negociable.
Ante sus palabras, volqué el borde, gimiendo mientras estrellas explotaban a través de mí, frotando su polla con mi trasero. Colapsé contra él, jadeando. Me levantó, dejándome sobre el césped en mi espalda. Ahora las bragas que eran rasgadas eran las mías mientras él me cubría, sacando su polla y golpeando fuerte en mi bien lubricado centro sin una palabra. Gemí dolorosamente. No tenía idea de si alguien podía oírme, pero no me importaba en absoluto. Envolví mis brazos y piernas alrededor de él mientras bombeaba furiosamente en mi cuerpo. Esa verga suya era grande, pero se sentía bien y me había relajado mucho porque tomarlo no dolió en absoluto. Se sentía bien, y amaba la forma en que su grosor me empujaba abierta, estimulando mi clítoris como nada que hubiera sentido antes. No me tomó demasiado para dispararme hacia el borde de nuevo, y él siguió justo después.
Sentí su semilla caliente brotar profundo y gemí cuando mi cuerpo se recuperó lentamente.
Fue entonces que me di cuenta que no había usado un condón.
Lo aparté, sentándome y tratando de empujar mi falda hacia abajo para no darle la partida completa de un tipo en la entrepierna. Se apoyó en un brazo para mirarme especulativamente.
—¿Cuál es el problema ahora? —preguntó. Entrecerré mis ojos, preguntándome si lo había ―olvidado a propósito. Aparentemente, a Sasuke le gustaba montar a pelo—. Sé que algo se arrastra por tu culo, así que suéltalo.
—¡No te pusiste un condón! —siseé—. No me hecho pruebas todavía, ni siquiera estoy tomando la píldora, qué...
Se estiró, envolviendo su mano alrededor de mi cuello y me empujó hacia él por un beso, terminando la conversación. No dejó de besarme por un largo tiempo.
Entonces, me dejó ir y sonrió.
—Cálmate —dijo—. No es la gran cosa. Iremos a un doctor mañana, te harás las pruebas, y te asegurarás de que estás limpia.
—No estoy en control de natalidad, Sasuke —dije con los dientes apretados—. ¿Qué si quedo embarazada? No voy a tener un aborto, no puedes obligarme. No lo haré.
Me miró directamente a los ojos.
—Nena, las probabilidades de que quedes embarazada esta vez son malditamente muy bajas. Pero si sucediera, trataremos con ello, ¿de acuerdo? Me gustan los niños. Podría ser peor. Mañana lo arreglaremos, entonces avanzamos. No tiene mucho sentido enloquecer porque no podemos exactamente retroceder el tiempo y usar ese condón ahora, ¿podemos?
Estudié su rostro, sereno y tranquilizador, increíblemente guapo a la luz de la fogata. Sonrió, animándome. Le sonreí de vuelta, forzándome a respirar.
—De acuerdo —dije.
—De acuerdo —repitió—. Sakura, te juro, me vuelves loco a veces, pero una vez que meto mi polla en ti nada podría importarme más. Sólo cálmate y relájate, cariño.
Salió de mí, levantándose en sus rodillas para esconderse y cerrar sus pantalones. Luego, se apoyó contra la valla. Tiré mi falda hacia abajo tanto como podía, sentándome de nuevo entre sus piernas con cuidado, manteniendo mi propio cierre hermético. Nos sentamos así por un largo tiempo, escuchando la música y observando el fuego. Las parejas desaparecían y volvían a aparecer, sus suaves risas llenando las pausas ocasionales en la música.
Al parecer, no estábamos completamente escondidos de la vista, porque uno de los prospectos se detenía de vez en cuando para ver si queríamos más de beber.
Sasuke bebió una cerveza lentamente, pero yo terminé bajando dos más, trayéndome un total de cinco. Para cuando bebí una sexta, me había dejado depreocupar demasiado por si alguien veía debajo de mi falda. Cuando empecé una séptima, me senté hacia adelante y empecé a cantar y mover mi cuerpo al ritmo de la música. Sasuke se echó a reír, pero se puso de pie y me tiró a mis pies, aparentemente disfrutando del espectáculo mientras giraba en la luz del fuego.
Todo era genial y estaba empezando a pensar en una carrera de pis cuando escuché una fuerte explosión y la tierra junto a mí explotó con un ruido como un trueno.
Un tiroteo.
Sasuke me abordó, quitándonos del área mientras un segundo disparo sonaba, aparentemente golpeando los altavoces porque la música se detuvo. Sin embargo, otro disparo vino. Los hombres y mujeres gritaban, y se me pasó la borrachera de inmediato. Sasuke me empujó detrás de una gran roca y luego se puso de pie y corrió, luchando contra un tipo que estaba de pie cerca de la fogata.
La pistola salió volando de la mano del tirador y otro hombre la agarró, sacando el cargador y despejando la corredera con un fuerte chasquido.
Levanté la mirada para ver a Sasuke arrastrando al tirador a sus pies por la parte delantera de su camisa antes de golpearlo duro en la cara. Escuché un jadeo, y una chica que no me había dado cuenta estaba en cuclillas junto a mí chillando de miedo. Era Señorita Doble Penetración, y llevaba una línea de suciedad en la mejilla y una mirada de total conmoción en su rostro.
Imaginé la mía en una expresión similar.
Me estiré y tomé su mano. Ella la apretó de regreso, mientras Sasuke le daba una paliza metódicamente al tirador, gritándole entre golpes.
—¡No puedes jodidamente dispararle con un arma a mí mujer! —gritó, dando un golpe final en el intestino del chico mientras el hombre colapsaba en la mugre. Sasuke se puso sobre él, jadeando furioso, y tuve otro de esos descubrimientos que parecían sucederme tan a menudo últimamente.
Sasuke era capaz de violencia. Terrible violencia. No estaba segura de sí este tipo iba a sobrevivir. Lo había conocido intelectualmente, visto con una pistola, pero esto era diferente. Esto fue justo frente a mí, real, visceral y más aterrador que cualquier cosa que había visto. La chica a mi lado empezó a llorar lágrimas conmocionadas. Las sentí correr por mi rostro, también. El tipo estaba definitivamente abajo, pero Sasuke se dio la vuelta y lo pateó de nuevo en las bolas con suficiente fuerza para abollar metal. El grito horrorizado que dio atravesó mi alma.
Sasuke retrocedió, jadeando pesado, mirando alrededor con disgusto. Todo el mundo parecía congelado.
—Este cabrón falló a mi chica por cerca de quince centímetros —anunció, mirando alrededor a la multitud—. Debería ponerlo en la tierra, pero no vale la pena, ni jodido tiempo. La próxima vez no seré tan indulgente, ¿me entienden?
Alrededor de él, los hombres asintieron, murmurando su acuerdo. Escuché a alguien vomitar a mi derecha, atrás en la oscuridad. Abracé a la chica a mí lado y ella me abrazó de vuelta, todas las diferencias entre nosotras olvidadas. Sasuke dejó el círculo de la fogata, extendiéndose para tomar la pistola ahora descargada del hombre que la tomó anteriormente.
Entonces, Sasuke cargó de nuevo la pistola y tiró de la corredera con un propósito. Se giró y cuidadosamente apuntó el arma a la cabeza del hombre.
—No es jodidamente divertido ahora, ¿verdad? —gruñó. El hombre farfullaba, gimiendo y temblando. Rápido como un relámpago, Sasuke inclinó la pistola a un lado de la cabeza del hombre y tiró del gatillo. La mugre explotó junto a su cara.
—Sakura, saca tu culo de aquí.
No quería moverme, pero realmente no quería cabrear a Sasuke aún más. Le di a la chica un rápido abrazo tembloroso. Me di cuenta cerca de un segundo más tarde que los tacones de nudista no iban a funcionar, así que me los quité y me escabullí hacia Sasuke. Metió el arma en la parte trasera de sus pantalones, agarró mi mano y me arrastró de vuelta a través de la casa club. Jiraiya nos alcanzó, pero Sasuke sólo le gruñó cuando trató de hablar. Tsunade siguió detrás, con la mirada viajando entre nosotros.
Sasuke sacó el arma de nuevo cuando llegamos a su moto, dejando caer el cartucho y desechando la corredera. Entonces, la cosa entera fue a una de sus alforjas. Nos subimos a la Harley y nos perdimos en la noche.
No noté el frío en absoluto en el camino a casa. Vete a imaginar.
Regresamos a la casa de manera muy rápida. No estaba lista para tratar con Sasuke o lo que había presenciado. Ese tipo había sido herido, mal. Esperaba quelos llevaran a un hospital, a pesar de que podría hacer las cosas peores para nosotros, los policías vendrían después por Sasuke. ¿Dónde me dejaría eso?
A salvo, una pequeña voz susurró en el fondo.
Llegamos a la casa y apagó la moto. El silencio cayó entre nosotros y no tenía idea de que hacer o que decir. No era la primera vez que me sentía de esta forma tampoco. Parecíamos estar siguiendo un patrón. Sexo sobresaliente.
Estallido de violencia. Guerra fría.
Al menos, no era la única persona que lo había cabreado esta vez. Sasuke no me dijo nada mientras entrábamos a la casa. Pero cuando la puerta se cerró detrás de nosotros y deslizó el cerrojo, se giró hacia mí, con los ojos ardiendo en algo oscuro y terrible. Me congelé, atrapada en su mirada, comprendiendo lo que debe sentir un ciervo en el momento que el cazador tira del gatillo. Negó con la cabeza y me tiró a sus brazos.
—No puedo jodidamente creer que él casi te dispara —murmuró, apretándome tan fuerte que dolía. Entonces, me agarró y me llevó hacia el sofá, cayendo hacia atrás y cubriéndome sobre su cuerpo. Colapsé contra él, una oleada de lágrimas brotando de mí. No sabía lo que era, ¿alivio tal vez? Sasuke me frotó la espalda, haciendo pequeños sonidos relajantes, y eventualmente dejé de llorar.
Entonces, me di cuenta que mi falda había subido y mi culo desnudo estaba pasando el rato. Traté de alejarme de él, pero no me dejó. En su lugar, tomó mi rostro con ambas manos, forzándome a encontrar su mirada.
—Lo siento, nena —dijo—. No puedo creerlo. Jiraiya debería estar avergonzado de sí mismo, dejando que esa mierda suceda en su casa. Ni siquiera era un miembro del club. Casi te disparan un maldito borracho.
—No pasó —susurré—. Estoy bien, Sasuke. De verdad. Me asusté, pero estoy bien.
Negó con la cabeza.
—Te asusté, también —dijo—. Lo siento, nena. Pero se tenía que hacer. No podía dejar que el tipo se saliera con la suya, más de lo que podía dejar escapar a tu hermano del gancho. Esta es mi realidad y es fea a veces. Te arrastré a esto, debería sentirlo. Pero no. No voy a dejarte ir, Sakura. Voy a mantenerte y no me importa si me voy al infierno por hacer esto. No me importaba nada, excepto jodidamente tú.
Con eso, llevó mi boca a la suya, besándome duro, empujando la lengua y tomando el mando. Se incorporó lentamente, balanceando sus piernas a un lado del sofá para así yo poder quedar a horcajadas. Empujó hacia arriba su entrepierna hacia mí, con las manos sosteniendo mis caderas mientras frotaba el borde su polla cubierta por los vaqueros contra mi clítoris desnudo. Con toda la excitación, había olvidado que estaba desnuda bajo mi falda. Ahora sus dedos se extendieron entre nosotros, cavando en mi entrada húmeda y deslizándola alrededor. De repente, me empujó y levantó sus caderas. Agarré sus hombros, sosteniéndome mientras bajaba sus vaqueros, liberando su polla. La tomó y frotó la punta a través de mi humedad, luego la alineó con mi raja.
—Quise decir lo que dije —dijo Sasuke, su rostro tenso y frío—. Me perteneces. Nadie más se mete en este coño. ¿Lo entiendes?
Asentí rápidamente, mordiendo mi labio.
—Dame las palabras.
—Te pertenezco —susurré mientras tomaba mis caderas, apretándolas firmemente.
—Todas ellas.
—Nadie entra en este coño, excepto tú, Sasuke.
Sostuvo mi mirada mientras presionada mis caderas hacia abajo, forzando a su polla profunda mientras gritaba. A pesar de que me había follado una vez esa noche, este nuevo ángulo me golpeaba más profundo de lo que alguna vez había ido. Grité cuando la punta de su polla golpeó fondo y espasmos lo rodearon. No sabía si era placer o dolor o qué, pero mientras me deslizaba hacia arriba y debajo de nuevo, exploté alrededor de él con un grito.
—Pon tus manos en mis hombros y móntame —gruñó mientras me recuperaba. Hice lo que dijo, tomando el ritmo cuando sus manos entraron poco profundo en mi culo. Cada golpe estrellaba mi clítoris en su hueso pélvico, cada golpe iba a fondo, y casi inmediatamente me disparé de nuevo en otro orgasmo. Su mano rebuscó entre las mejillas de mi culo y entonces, su dedo fue dentro de mí por detrás. La empujó profundo, controlando cómo lo montaba mientras me movía más rápido y más rápido. De repente, se estremeció y me detuvo, agarrando mis caderas y poniéndose de pie para girarme hacia el sofá, sacándome de su polla y dejándome abajo.
—Arrodíllate, de espaldas hacia mí —dijo, con voz helada. Me estremecí, pero la mirada en su rostro estaba llena de una intensidad que nunca había visto.
Lentamente, hice lo que pidió, arrodillándome en el sofá e inclinándome hacia adelante para sujetar mis brazos contra el respaldo.
Una vez más su polla entró en mí, deslizándose adentro y afuera lentamente varias veces. Entones, la liberó y deslizó más alto, presionándola contra mi ano.
Me congelé cuando me empujó, tratando de romper mi entrada. Temblaba mientras frotaba distraídamente una mano arriba y abajo la falda que todavía llevaba puesta, como para tranquilizarme. Empezó a introducir la cabeza y dolió.
Mucho. Me estremecí, pensando en Kiba, diciéndome a mí misma que tenía que soportarlo si quería que mi hermano viviera. Pero todo lo que Sasuke me había hecho hasta ahora, al menos todo lo sexual, lo había querido.
Esto se sentía como una violación.
—Por favor, no —susurré, sabiendo que no podía detenerlo—. No creo que pueda manejarlo si me haces esto. Por favor.
Sasuke se calmó y dejé de respirar. Sentía la punta de su polla empujar mi apertura de nuevo y gimió. Entonces, la dejó caer y se sumergió de nuevo en mi coño. Fue bueno que agarrara mis caderas y me sostuviera cuando empezó a empujar, porque creo que hubiera colapsado de alivio. Luego, sus hábiles dedos encontraron mi clítoris y me olvidé de estar molesta con él. Mi excitación regresó con prisa y jadeé, dejando caer mi cabeza contra el respaldo del sofá cuando la necesidad subió en espirales dentro de mí rápido y duro.
Me vine con un grito desesperado mientras Sasuke se me unía, la caliente semilla disparando dentro de mi cuerpo. Nos quedamos así, unidos, jadeando.
Finalmente, se retiró y se dejó caer en el sofá, a mi lado. Agarró mi brazo y me tiró a su regazo, tomando mi barbilla y besándome una última vez. Cuando se terminó, abrí mi boca para decir algo y me di cuenta que no sabría exactamente qué decir. ¿Gracias por no violarme porque mi hermano te debe dinero? Um, no.
—Vamos a dormir —dijo, recostándose y tirándome sobre su cuerpo. Extendió la mano agarró la manta envuelta alrededor del respaldo del sofá, logrando cubrirnos a ambos con ella. Entonces, su mano se envolvió alrededor de mi trasero, deslizándose entre mis mejillas, frotando a través de la entrada de mi raja, con aire ausente.
—Algún día —susurró suavemente en mi oído—. No quiero hacerte daño. No hasta que estés lista para mí... pero algún día voy a ser dueño de todo de ti, Sakura. Eres toda mía, nena. Lo supe desde la primera vez que te vi. No podría renunciar a ti, aun si lo intentara.
Pretendí no escucharlo. Me tomó mucho, mucho tiempo quedarme dormida.
