Nota: La serie de Blood+ no es de mi propiedad.
Título: Sobre la espina de la rosa
Autor: ari wills
Capítulo 14. Fue un error (parte 1).
Todo había comenzado tan bien, que era un poco difícil creer que habían llegado a esto. Sin duda era un error, después de todo ¿cómo podría no serlo?, pero no por eso dolía menos. La decisión estaba nuevamente en manos de Saya, y era eso precisamente el porque estaban todos ahí, esperando su respuesta… al menos, él jamás se volvería a atrever a influir en sus decisiones –bastante daño ya había causado las veces que lo había hecho-, en su lugar sólo le quedaba ayudarla y apoyarla cuando ella lo necesitara, decidiera lo que decidiera.
Día anterior (9:00 hrs.)
-No te preocupes, ahí estaremos Saya –comentó tranquilamente Kai.
-¿Están seguros de dónde es¿la hora?
-Sí, tía. Estamos seguros. Nosotros estaremos ahí, así que puedes irte tranquila.
-Pero Rika…
-Pero nada. Será mejor que ya te vayas tía Saya, o de lo contrario llegaremos sin motivo, debido a que te impedirán correr por llegar tarde.
-De… de acuerdo. Los veré más tarde. Adiós –y sin más, se fue de la casa.
-Vaya Iréne, no sabía que podías ser así de persuasiva. Me alegra ser tú hermana y no tu tía, sino ¡imagínate!
-Ja,ja Rika. Muy gracioso. Tan sólo hice lo que debía hacer. De verdad, a veces siento que tía Saya es más infantil que nosotras y eso que ella ha vivido más tiempo. Mira que pensar que no llegaremos… sólo a papá podría pasarle algo así, pero nosotras estamos aquí así que…
-¡Hey!
-Es la verdad papá, no sé porque te sorprendes –respondió Iréne como si nada.
-No es cierto. Yo no olvidaría algo tan importante…
-¿De verdad?, entonces ¿qué sucedió aquella vez que no llegaste a la ceremonia cuando terminamos la primaria?, yo no recuerdo haberte visto por ahí y de no haber sido por David y Julia -que fueron a ver a su hijo- te aseguró que ese día no hubiéramos llegado a casa Rika y yo.
-Ah… eso fue… ya les dije que fue porque los clientes no se iban y no me dejaban cerrar el restaurante… ¿siguen molestas?
-… De cualquier manera, aún faltan algunas horas para que empiece el evento. ¿Por qué no revisamos si ya llevamos todo?, –dijo rápidamente Rika- por cierto Iréne¿no sabes si va a ir Hagi?
-¿Hagi?, no lo sé. ¿Por qué me lo preguntas a mí?
-Porque tú pláticas más con él que yo.
-Yo no… olvídalo. Desde hace tiempo que no he hablado con él, pero lo más probable es que no vaya o si lo hace, será a escondidas. Ya conoces como es.
-Umm… tienes razón. En ese caso, papá¿llevaremos comida?
-¿Comida?... ¿para comer en familia?, –ante los movimientos afirmativos de cabeza de sus hijas, Kai sólo pudo suspirar- de acuerdo.
Y un segundo después, Kai desaparecía por la entrada de la cocina para preparar algo, dejando a Irén y Rika solas en el comedor.
-¿Y ahora que le pasa a papá?
-Seguramente es por el novio de tía Saya, recuerda Rika que nadie lo conoce. Creo que papá piensa que será un poco extraño e incómodo.
-… Papá necesita crecer. No se puede poner así cada vez que alguien de nosotras le presente a su pareja –aún recuerdo cuando él y Taro se conocieron.
-Bueno, en tú caso yo diría que ya deberías de haberte acostumbrado. Recuerda: árbol torcido jamás endereza sus ramas.
-Claro Iréne, claro.
Día anterior (medio día)
-¿La ves?
-No papá, pero te aseguro que si dejas de preguntarme cada 10 segundos, la podré encontrar más rápido. ¿Rika ya regresó?
-No, todavía no lo ha hecho. ¿Ya la viste?
-¡NO papá!, aún no la veo.
-¿Estás segura?, ya casi es su turno…
-… Faltan 30 minutos para que sea su turno –comentó Iréne al tiempo que se quitaba los binoculares del rostro-, seguramente está en los vestidores y yo buscándola como tonta. Toma –dijo al tiempo que le aventaba a su padre los binoculares-, tal vez y tengas mejor suerte.
-Bien.
Y apenas terminó de decir hablar, Kai ya estaba buscando a Saya en la distancia.
-¿He de suponer que todavía no la encuentran? –preguntó Rika que acababa de llegar con una gran bolsa.
-Así es. Hubieras visto a papá hacía unos minutos… ¿Trajiste toda la comida?
-¡Por supuesto!, es más, cuando venía para acá, un chico se ofreció a ayudarme con la bolsa… ¡el pobre apenas si podía!, deberías haberlo visto.
-Dirás que tuvo suerte de que no lo hubiera visto. Sabes que yo me habría botado de la risa, antes de quitarle la bolsa.
-Tal vez… pero yo me hubiera divertido igual. ¿Quieres un refresco mientras esperamos?
-No, gracias Rika. Pero…
-¡Ahí está!, –gritó Kai al tiempo que se levantaba de su asiento- miren niñas¡ahí está Saya!
Rika e Iréne siguieron la dirección que apuntaba el dedo de su padre –después de haberse repuesto del sobresalto y haberle obligado a sentarse otra vez-, sólo para encontrarse con que, efectivamente, era tía Saya. Vista desde la distancia se veía tan joven y más que nada, pudieron notar como Saya atraía varias miradas de sus compañeros… comprobando lo popular que era.
Pero aunque Saya ya se encontraba en las pistas, preparada y lista para correr, tuvieron que pasar aproximadamente 20 minutos más antes de que la carrera comenzara… lo cual no era mucho tiempo, si uno omitía el hecho de que Kai saludaba desde las gradas como todo un colegial enamorado –o en su caso, un padre que se comportaba como niño pequeño-.
-¡Por fin!... te aseguro Rika que si hubiera tenido que esperar un poco más, me habría ido sin importarme nada.
-…Lo dices por papá¿verdad?
-…Sin comentarios. Esperó que por lo menos gane.
-Iréne… estamos hablando de tía Saya. Sería un milagro que no ganara.
-… Ya va a comenzar. Deberías poner más atención Rika –comentó Iréne mirando fijamente hacia la pista de carreras.
-…Ignorando el tema cuando te conviene, como siempre Iréne –respondió Rika antes de dirigir su mirada hacia la pista de carreras.
Día anterior (14:30 hrs.)
-¡Tía Saya! –gritó Rika al mismo tiempo que se abría paso entre la gente-, me mandaron a buscarte. Trajimos un poco de comida para aprovechar el día. No te preocupes –dijo al ver la cara de sorpresa de Saya-, puedes traer a tu novio también, pero te advierto que no comerás hasta reventar.
-Oh… en ese caso, espérame un momento, iré por él.
Rika sólo pudo observar como Saya desaparecía entre la gente, para reaparecer unos segundos después tomada de la mano con un chico de cabello café claro y ojos verdes, era un poco más alto que Saya y por lo que se podía ver, estaba bastante nervioso.
-Perdona la espera. Ella es mi sobrina Rika –le comentó a George al tiempo que lo miraba, antes de volver su vista a Rika. Rika, él es George.
-Mucho gusto –dijo George mientras extendía su mano ante la mirada inquisitiva de Rika, antes de retirarla rápidamente-, perdona… algunas veces olvido que aquí no acostumbran darse la mano.
-… ¿Eres extranjero?
-…No exactamente.
-… Bueno, será mejor que nos vayamos o de lo contrario Iréne se molestara conmigo… otra vez.
Y Rika comenzó a caminar en dirección contraria por la que había llegado Saya, sin voltearse ni una sola, consciente de que Saya y George la estaban siguiendo de cerca.
-… ¿Realmente es tú sobrina?, casi podría decir que son gemelas –le susurró George a Saya.
-Somos una familia llena de sorpresas.
-… Me lo imagino.
-¡Ya llegamos! –gritó repentinamente Rika.
Una simple manta en el piso, con cestas de comida acomodadas cuidadosamente en el centro; ubicada bajo un árbol en medio del parque de la escuela.
-¡Ya era hora!, de saber que ibas a tardar tanto, yo habría ido por ellos.
-¡No fue mi culpa!, tía Saya tuvo que ir a buscar a su novio.
Ni Rika ni Iréne notaron como se sorprendieron Kai, Saya y George ante la mención de la palabra novio.
-…De acuerdo. Mucho gusto –dijo al tiempo que se levantaba-, yo soy Iréne hermana de Rika y la persona que está sentada intentando ver si hay hormigas en nuestra manta es mi padre Kai.
-¡Iréne!
Pero Iréne sólo respondió con una sonrisa ante la mirada furiosa de su padre.
-Mu…mucho gusto –saludó George.
-Ah… porque no se sientan, la comida se llenará de basuras si esperamos más tiempo.
-Papá tiene razón. Será mejor que nos sentemos tía Saya, George –comentó tranquilamente Rika mientras se sentaba.
Día anterior (20:00 hrs.)
-Ya está la cena.
-¿No esperaremos a tía Saya?
-Tía Saya seguro llegará más tarde Rika, después de todo, hace poco que la dejamos con George… yo ya tengo hambre, pero si tanto lo deseas, puedes esperar para cenar con ella, Rika –dijo Iréne mientras se sentaba en la mesa.
-Es que…
-¡AYUDENME!... ¡¡por favor…!!
El grito provenía de la entrada, el golpe de la puerta al abrirse, el trueno que marcaba el inicio de una tormenta, el plato que se rompió cuando Kai lo dejo caer por la sorpresa, el movimiento de las sillas cuando sus ocupantes se levantaron de ellas… todo eso desapareció al ver el rostro de Saya cubierto por las lágrimas en un ataque de pánico. Miraba hacia todos los rostros en un intento desesperado mientras sus palabras salían de su boca sin sentido. Fue sólo hasta que Kai la sujeto por los brazos y exigió su atención y compostura…
-Tranquilízate Saya. Dime¿qué fue lo que ocurrió?
-Kai… es… es… ¡ayúdenlo por favor!, no fue mi culpa, no lo… no sé que pasó… yo estaba…
-¡¡¡SAYA!!!... ¿quién necesita ayuda?
-…Es… es George…yo… yo lo maté… yo lo…
-¿Dónde está? –preguntó Kai con el rostro serio y la voz firme… necesitaba sacarle la respuesta a Saya.
-…Está… en la playa… antes de llegar a la tumba familiar… Kai yo… yo…yo lo mordí…
-¡¿Qué?!... espera Saya¿hace cuánto tiempo que pasó?
-Fue… fue hace… unos minutos… horas… ¡NO LO SÉ!... ¡no lo sé!
-Saya…
-En la playa¿verdad? Hablaré en cuanto pueda –dijo Iréne antes de salir por la puerta después de tomar su chaqueta.
Kai sólo pudo asentir con la cabeza, mientras sus brazos seguían abrazando a Saya. Apenas salió Iréne por la puerta, Rika tomó el teléfono para llamar a la doctora Julia y los demás amigos de su padre… necesitaban una habitación privada en el hospital y algunos calamantes para Saya, debían saber que fue lo que había sucedido.
Día actual (01:45 hrs.)
-De momento no se puede hacer nada más. Ha perdido mucha sangre –comentó la doctora Julia apenas llegó a la sala de espera.
-¿Sobrevivirá?
-…No lo sé, Kai. Para ser sincera, en estos momentos aún está muy grave y no sé si pueda soportar la noche… de lograrlo no sé si despertará algún día.
-¿Realmente Saya le… quitó… tanta sangre? –preguntó Kai aún sin poder creerlo… la sola mención de la palabra le provocó escalofríos.
-No lo creo –dijo inesperadamente Iréne-, cuando yo llegué estaba empapado en su propia sangre… parecía haber perdido más sangre por la herida que por la necesidad de tía Saya.
-…Probablemente Iréne tenga razón. La herida en su cuello es la prueba –ante la mirada de Kai, Julia decidió continuar-, está desgarrado; como si se hubiera dado cuenta de lo que estaba haciendo y por el shock, hubiera apartado sus colmillos de forma precipitada, desgarrando la piel en el proceso.
-… ¿Pero por qué?, Saya jamás sería capaz de hacer algo así… Saya…
-Por hambre. Tal vez haya omitido u olvidado comentártelo, pero yo y Saya no hemos tenido las sesiones de transfusión sanguíneas estas 2 semanas -ante la mirada de ¿porqué?, de Kai, decidió continuar-. Saya había hablado conmigo sobre el problema que representaba tener estas sesiones cada semana, y me propuso que podría hacer lo mismo que Rika e Iréne.
-Autotransfusión –mencionó Kai inconscientemente.
-Así es. Tiene la ventaja de hacerlo a cualquier hora y en su propio hogar. Pero supongo que olvidó hacerlo por las competencias de atletismo.
El silencio llenó la habitación.
Día actual (04:45 hrs.)
-… Saya. ¿Cómo te sientes?
Apenas dio la información referente a su novio, Saya cayó en un llanto interminable hasta que David llegó con unos calmantes y se los puso. Inmediatamente, Saya cayó en un sueño profundo mientras Kai y su familia se iban en el auto de David –que iba conduciendo Lewis- hasta el hospital donde Iréne había llevado a George. La doctora Julia ya estaba dentro del quirófano viendo como progresaba la cirugía mientras su hijo revisaba algunas pruebas sanguíneas que le había proporcionado. Hacía unos segundos que Saya había despertado en la habitación privada a la que fue llevada para su transfusión semanal después del incidente, la desorientación y la amnesia momentánea estaban presentes. Kai era la única persona en la habitación... tenía que hablar con ella.
-… ¿Kai?... porque… ¿dónde estamos?
-En el hospital.
-… ¿Sucedió algo?
-…Saya –una pausa-¿recuerdas lo que sucedió?
-Lo que… ¿sucedió?…
-…Lo que pasó entre tú y George… Saya…
-¿Entre George y yo?...¿de qué hablas, Kai?, eso fue un sueño… no pasó nada entre George y yo… no pasó… no… sucedió… nada… no…
-Saya… quiero que me escuches atentamente¿de acuerdo? -dijo al momento que la sujetaba firmemente de los hombros.
Ante la mirada silenciosa y a la vez expectante de ella, Kai decidió continuar antes de perder su atención.
-Ayer sucedió un accidente mientras tú y George estaban juntos. Él ahora está muy grave y no sabemos si sobrevivirá o recobrará el sentido…tú… tú lo mordiste por accidente…. Lo que quiero decir, Saya, es que su vida está en tus manos… es tú decisión.
La mirada de Saya le decía claramente que ella había captado el verdadero significado de sus palabras '¿lo convertirás en tu caballero?', así como que el recuerdo del suceso unas horas antes había regresado a su memoria.
Para sorpresa de Kai, Saya no había entrado en shock nuevamente, ni tampoco había empezado a llorar, gritar o desmayarse… simplemente parecía que las palabras que había escuchado estaban repitiéndose una y otra y otra vez en su cabeza, como si se tratara de un mal sueño. Y Kai sabía muy bien que decirle en esos momentos que ella tendría todo su apoyo era algo innecesario… no quería apresurarla ni mucho menos, pero sabía que no tenía mucho tiempo para decidir…
Súbitamente la puerta de la habitación se abrió dejando ver a Rika con un rostro que lo decía todo. El tiempo había sido corto, demasiado corto y Kai sólo esperaba que George volviera a reaccionar mientras Rika les daba la noticia.
-¡Tía Saya, es George!
Hagi no se había presentado en toda la noche.
p.d. Capítulo 14 terminado –fanfarrías de fondo-. Primero que nada, éste capítulo fue un poco más largo de lo acostumbrado simplemente porque no quería dejar el problema para otro capítulo. Los problemas –valga la redundancia- en sí, apenas están empezando para la familia… y Hagi todavía tardará un poco en aparecer.
p.d.2 Como siempre, muchas gracias a todos aquellos que se han tomado la molestia de dejarme algún comentario –que siempre leo- y de paso les deseo unas felices fiestas estos últimos días del año.
p.d.3 Y por último, pero no menos importante¡cualquier comentario es siempre bienvenido!
