Capitulo 14: Recuerdos y decisiones

PV Shaoran

-¿Quién te ha dicho que sea por orgullo...?.-Y era cierto, no era por orgullo.

-¿Por qué si no iba a ser?.-Preguntó soltándose de su agarre y cruzándose de brazos.

-No pienso decírtelo...-En realidad no podía decírselo ya que ni yo mismo me comprendía, no sabía el por qué de mi comportamiento hacía ella desde aquel día.

Con miles de dudas en mi cabeza y harto de la situación que ya me estaba cabreando debido a que habían venido a mi mente recuerdos del pasado que pensaba tenía más que enterrados, me di media vuelta y me marché, dejándola allí sucumbiendo a sus propias duda y pensamientos.

De camino a casa no puede evitar rememorar aquellos recuerdos que está conversación y la aparición de Kero Takeda habían traído a mi mente.

Recuerdos

(El primer día que la vi)

Era el primer día de clase en el primer año de bachillerato, había llegado temprano ya que era mi costumbre, al haberme inculcado en casa desde pequeño que era una falta de educación el llegar tarde a los sitios y como un Li, tenía que guardar unas apariencias, a las cuales yo no les daba demasiada importancia.

Casi había sonado la campana que indicaría el comienzo de las clases, cuando a toda velocidad y arremetiendo contra todo lo que encontraba en su camino entro una chica de manera agitada y con la lengua fuera, imagino de la carrera que se habría pegado para intentar llegar a tiempo.

No tuve mucho tiempo para analizarla ya que acto seguido nuestro tutor entró colocándose delante de la mesa que le haría de escritorio durante el curso empezando a pasar lista. Ahí fue cuando averigüe el nombre de la que en mi opinión a primera impresión no era más que una chica mas del montón despistada y seguro remolona, demasiado ingenua e inocente...realmente no tenía interés en ella. La susodicha no era otra que Sakura Kinomoto.

Pasaron los días y su escenita de todas las mañanas se repetía, y con el paso del tiempo me dio curiosidad de saber por qué siempre llegaba justo antes de que sonara la campana y eso me llevo a obsérvala con mayor atención.

Yo era nuevo ese año, ya que mi madre me había mandado a estudiar a Japón con la intención de que conociera mundo y ampliara conocimientos para el día de mañana tener la opción de expandir la empresa familiar de la que yo me haría cargo al terminar mis estudios en la universidad. Es por eso, imagino, que me llamo tanto la atención el comportamiento extraño de mi compañera de clase, ya que todos los demás parecían estar acostumbrados a su rutina.

Cuando empecé a fijarme más en ella me di cuenta que realmente era una chica alegre y dicharachera, siempre con una sonrisa, sonrisa que me cautivo desde la primera vez que me sonrió cuando se presento ya que se sentaba delante de mí en el aula. Y desde ese día no podía evitar quitarle la vista de encima. Otra cosa que me llamo la atención fue su físico, para su edad, no estaba muy desarrollada pero tenía una figura que no pasaba desapercibida para aquel que la mirara, (igual que ahora, solo que ya tiene unas curvas de escándalo, por las que cualquiera babearía y me incluyo, aunque no lo reconoceré ante nadie, al menos de momento).

Un día mientras la observaba desde la distancia, mientras almorzaba con sus amigas, (las que tiene actualmente), aparecieron los que ahora son mis mejores e inseparables amigos y los que tuvieron de manera indirecta la culpa de que las cosas evolucionaran al nivel que están a día de hoy con Sakura, gracias a sus consejos. Ese día pasaron dos cosas que marcaron el rumbo de nuestra historia:

Uno: gane dos amigos incondicionales (Malditos Erío y Ryu).

Dos: empezó el principio del fin con ella.

Haciendo memoria aún recuerdo las palabras de Eriol cuando me vio observándola desde lejos como un cobarde.

-¿Por qué en vez de obsérvala tanto, no intentas hablar con ella?.-Decidí seguir su consejo; craso error, no sabía cómo tratar con las mujeres y menos con chicas de mi edad, ya que mis cuatro hermanas eran mayores que yo y la única de chica de mi edad con la que trataba era mi prima MeiLing que como esta medio loca, siempre salíamos discutiendo y me encanta picarla, así que viendo estos antecedente me hago una idea de por qué empezamos con mal pie.

Desde ese día nuestra relación fue extraña, me dedicaba a molestarla y hacerla rabiar, en parte me gustaba ya que mi cercanía con ella había crecido con respecto al primer día que hable con ella para presentarme, y en segundo lugar porque era especial, solo yo la trataba así, gastándole pequeñas bromas o llamándola por motes que se me ocurrían después de observar alguno de sus comportamientos o actitudes respecto a alguna situación. Si, sin duda era extraño, pero estaba feliz, era mi forma de acercarme a ella, ya que no conocía otra manera.

El tiempo paso y nuestra "amistad" fue creciendo hasta el punto de que empecé a verla de otra manera, ya no la veía como una chica aniñada e inocente, ya que había adquirido bastante labia para responderme a mis pequeñas bromas y a mis comentarios, incluso alguna vez que otra había llegado a quedarme en evidencia y eso me sorprendía a la vez que me fascinaba. Era única, es única...

Poco a poco mi sentimiento de amistad fue evolucionando hasta el punto de que quería más, no me conformaba ya con solo una amistad basada en los piques y juegos de palabras, la quería para mí y que yo fuera para ella algo más que su amigo. Aun que cuando me di cuenta de lo que quería, ella empezó a comportarse extraño, se me quedaba mirando y canteaba la cara, a veces no respondía a los piques que le lanzaba, definitivamente estaba rara. Hasta que un día la vi, la vi a ella con Takeda, abriéndole su corazón, mostrándole esa confianza, que hasta ahora creía que también tenía conmigo, pero me equivocaba, allí estaban en el parque pingüino en uno de los bancos, no llegue a escuchar lo que decían pero no me hacía falta, su mirada, el cómo le miraba ya me decía suficiente para entender lo que sucedía, yo no era tan especial para ella como suponía, como lo era ella para mí.

En ese instante todos mis deseos, todas mi ilusiones se esfumaron y solo venía a mi cabeza la venganza, venganza que me cobraría de la misma manera que ella, a este juego podíamos jugar los dos. Ahí en ese mismo lugar como por inspiración de una musa rencorosa, y observando a Takeda abrazándola a ella, supe como actuaría, él cuando llego al después.

Al día siguiente de ese encuentro, me entere que por la tarde una de nuestras compañeras celebraría una fiesta por su cumpleaños a las que estábamos todos invalidados y decidí que ese sería el lugar para demostrarle a Sakura que conmigo no se jugaba, y dado a que era bastante popular entre el sexo femenino, no tendría ningún problema a la hora de ejecutar mi plan.

(En la fiesta)

Cuando llegue a la fiesta, la busque y me di cuenta que ella ya estaba allí, cómo no, acompañada de su nuevo perro faldero. Me encargue de acercarme a la cumpleañera, cuando esta estuviera en un ángulo perfectamente visible para mi tormento personal, y cuando al fin se mostro mi oportunidad, me acerque a felicitar a la susodicha, de una manera un tanto especial...Me lance a su boca atrapando sus labios con los míos y así depositando un casto pero largo beso y sin quitarle la vista de encima a Sakura observe como esta miraba atónita mi escena y acto seguido salía corriendo. Una parte de mi se sentía bien al haberle dado a probar de su propia medicina, pero otra parte se dio cuenta de que la había perdido...

Desde aquel día todo cambio, el rencor hacia ella fue creciendo y mas al saber que después de aquello había empezado a salir con Takeda, incluso que ella había perdido su virginidad con él. Y es por eso que desde ese día intente odiarla...me intentaba auto convencer de que tenía que ser así, la primera chica por la que había sentido algo más que amistad y me había traicionado. Nuestra relación cambio hasta el punto de lo que antes eran bromas, ahora eran putadas, y más putadas...

Pasaron los años y entramos a la universidad, el destino me la había vuelto a jugar, haciendo que coincidiéramos otra vez en clase, había estado sin verla todo un verano ya que me había vuelto a Hong Kong y cuando la vi, la rabia se apodero de mi, como era posible que esa chica aniñada e inocente se hubiera convertido en tan poco tiempo en una mujer impresionante, de armas tomar, inteligente y terriblemente irresistible...Y ahí mi dilema, yo sabía que ya no sentía nada por ella, nadie supo jamás que yo sentí algo por ella, y entonces, ¿Cómo era posible que hirviera de coraje al ver como otro ponía aun que fuera su vista en ella?...

Y de ese sentimiento surgió toda esta historia...

Fin del recuerdo

Perdido en ese mar de recuerdos, no me había percatado que ya estaba en la puerta de mi casa, y que justo en la entrada, alguien me esperaba sentado en las escaleras del porche.

-¿Qué haces aquí?.-Le pregunte a la intrusa que se había colado en mi casa sin mi consentimiento.

-¿Así es como recibes a tu prima cuando viene a hacerte una visita?.-Me saltó MeiLing en respuesta a mi pregunta. Sinceramente después de lo que acababa de pasar con Sakura no me veía con ánimos de hablar con nadie y menos con ella.

-¿A qué has venido MeiLing?.-Le pregunté, aun que ya imagine cual sería su respuesta.

-A hablar contigo, sé todo lo que ha pasado con Sakura, deberías estarme agradecida de que me preocupe un mínimo por ti, después de lo gilipollas que te has vuelto.

-No tengo nada que hablar de ella y menos contigo.-Siempre había sido una entrometida, aun que debo admitir que siempre ha sido por que se ha preocupado por mí. En Hong Kong siempre estaba conmigo, a pesar de nuestras constantes peleas, siempre miraba por mí y me apoyaba, y siguió siendo así, hasta que se mudo aquí, a Tomoeda y conococio a Sakura y se entero de todo. Siempre se enteraba de todo, sinceramente no sé como lo hacía, pero ya me daba curiosidad...incluso he llegado a sospechar que trabaja de espía para el gobierno...

-¿Estás seguro?.-Dijo confiada.-Te conozco Shao y sé que todo lo referente a Sakura te trae de cabeza desde que la conoces...

-Eso no es asunto tuyo, ni de nadie, estoy cansado de que todos me vengáis siempre con el mismo puñetero tema...-Es que no tenían otra cosa mejor que hacer.

-Sólo te digo que tu sabrás lo que haces, pero si quieres recuperarla solo hay una manera.-Dijo antes de encenderse un cigarro, para imagino, imitar una de esas pausas dramáticas que hacen en los culebrones que solía ver cuando era adolescente.

-¿Y quién ha dicho que quiera recuperarla?.-Dije con un atisbo de molestia en mi voz.

-¿Por qué si no tus celos y tu posesividad con ella?.-Siempre tan aguda.

-Tonterías.- Respondí.

-Llámalo como quieras Shao, pero sabes que llevo razón aun que no quieras admitirlo, a mi sabes que no puedes engañarme.-Eso es cierto por desgracia me conocía demasiado bien.

Me quede callado, no lo admitiría, reconocer sus palabras seria como descubrir mi comportamiento, dar motivos a Eriol y Ryu de que tenían razón y eso solo serviría para que mis sentimientos enterrados cobraran de nuevo vida y eso nunca lo consentiría. A de más, yo nunca estuve enamorado de ella, el sentimiento que puede tener un adolescente hacia otra persona, no es equiparable con lo que se puede sentir siendo adulto y yo sabía que como adulto, nunca había estado enamorado...

Pero bien es cierto que algo había...

Cantee mi cara, para que no viera la mirada de frustración que se me había dibujado en el rostro, pero de reojo pude observar cómo le daba un par de caldas a su cigarro antes de hablar.

-Sí quieres recuperarla, te aconsejo que dejes de ser tan gilipollas, Shaoran Li, quítate esa mascara que te has puesto de chico malo, que no le importa nada y que se folla a todo lo que quiere para demostrar que puede...-Dirigió su mirada hacia mi.-...Y sobre todo deja de ser tan sumamente idiota con ella, la posesividad y el ser un cretino no te quedan bien.-Ella estaba seria mientras me decía todo esto.-...Y sobre todo, por una puta vez en tu vida, haz las cosas bien con ella, empieza de cero, intenta forjar una amistad, si vuestro destino es estar juntos, no cabe duda que el solo os terminara por juntar, pero al menos que esta vez le demuestres quien realmente eres, ese Shaoran Li que yo conozco, ese Shaoran Li del que una vez me enamoré.- Sus palabras me llegaron a lo más profundo de la conciencia y por primera vez en mucho tiempo me di cuenta de lo subnormal que había sido. Me gire para mirarla, mientras ella a su vez apagaba el cigarro en las escaleras y lo lanzaba por encima del muro que separaba el patio de la calle.

Hice el amago de hablar, pero ella me cayó.

-No hace falta que digas nada, me vale con que reflexiones y pienses en lo que te acabo de decir.-Me dijo agarrándome la cara con sus manos.-Pero antes de irme dos cosas:

La primera: quiero que sepas que esto no lo hago sólo por Sakura, a pesar de lo idiota que te has vuelto, eres mi primo favorito, y siempre te querré, es por eso que es mi deber decirte cuando estas equivocado.-Intenté darle un toque de humor a esta conversación que se estaba volviendo demasiado dramática para mi gusto.

-Soy el único primo que tienes, es normal que sea tu favorito.-Dije con un deje de egocentrismo.-En respuesta recibí una colleja en la nuca por su parte.

-¿Y segundo?.-Pregunte mientras me sobaba el lugar donde me había pegado.

-Y segundo: -repitió ella.- Esta conversación nunca ha tenido lugar, yo nunca he estado aquí.-Y luego me dirán que mis pensamientos son descabelladlos, al pensar que mi prima es una espía del gobierno, diciendo esas cosas levanta sospechas, me reí internamente de ese pensamiento.

Me dio un beso en la mejilla de despedida y salió por la puerta, pero antes de irse me dijo:

-Espero que recapacites, tengo fe en ti, se cómo eres realmente.- Y antes de dejarme responder se dio media vuelta y se fue andando hasta desaparecer de mi vista al doblar una esquina.

La verdad, que las palabras de Mei me habían abiertos los ojos, he estado comportándome como un autentico cretino, no solo con Sakura, si no con todas las personas que me rodean y que son a los poco que puedo llegar a importar por quien soy realmente.

Tome el lugar que mi prima había dejado desocupado en las escaleras y me encendí un cigarro, a partir de ahora tendría mucho en lo que pensar, sobre todo si quería realmente llegar a redimir mis errores. Ya había actuado de manera impulsiva dejándome llevar por emociones sin sentido, era hora de poner mi cabeza en orden y ver cómo se desarrolla todo a partir de ahora.

Acabe mi cigarro, y entre en casa, dormir me sentaría bien, demasiadas emociones por un día. Me acosté en la cama y no pude evitar recordarla, sus ojos verdes esmeralda que siempre me decían como se sentía, y en los que yo me perdía involuntariamente, su pelo castaño cayendo por su espalda, sus labios, esos labios que al fin había tenido el valor de probar si saber cómo ni por qué, y sus besos, esos besos de los que nunca me cansaría. Si algo había sacado de todo esto era que nunca podría borrar de mi boca el sabor de la suya y que si quería volver a probarlo, tenía que cambiar, como una vez lo hice.

-o-

PV Sakura

Y de nuevo antes de que pudiera volver a abrir la boca se largo, dejando solo el eco silencioso del sonido de la puerta al cerrarla tras su paso. Me quede perdida en el paisaje que la ventana de mi habitación me brindaba, procurando relajarme ante la comodidad del sillón donde me encontraba, lo tenía claro, seguiría su consejo, de ahora en adelante actuaria ya me había cansado de pensar, sabía lo que quería y esta vez lo conseguiría. Algo en mí me decía que esta noche era cuando todo acababa de comenzar. Y con ese último pensamiento, me dirigí a mi cama a descansar como hacía noche no conseguía, al fin había regresado y esta vez no dejaría que se volviera a escapar.

Había pasado un tiempo desde mi conversación con Shaoran, las vacaciones de Navidad habían terminado y el periodo de exámenes había dado comienzo. En este tiempo no había visto, ni hablado con Shaoran, aun que sabía que no se había vuelto a ir por lo que contaba Eriol cuando venía de visita a nuestro piso para ver a Tomoyo.

De una de las muchas conversaciones que tenia con él, hubo una que me llamo realmente la atención, y esa fue la de hace una semana exactamente, el dijo que la última vez que vio a Shaoran lo vio más centrado de lo que habitualmente estaba, que realmente se estaba esforzando para sacar sus asignaturas, aun que conociéndolo no necesitara mucho esfuerzo, eso era algo que admiraba de él, lo inteligente que era.

Desde ese día no pude evitar preguntarme si realmente yo he tenido algo que ver en su cambio de actitud, o más bien nuestra ultima conversación, incluso tuve la absurda idea que él al igual que yo se refugiaba en los estudios para así evitar pensar más de la cuenta, rápidamente deseche esa idea, al fin y al cabo eso demostraría que le afecto de verdad lo que le dije, ergo, derivaría en tener alguna clase de sentimiento hacia mí, y eso estaba descartado, al menos de momento.

Aun que estaba nerviosa por los exámenes, también tenía ganas de que llegaran ya que así al menos lo vería, aun que fuera de lejos, ya que el sólo pensar que hablaba enserio con lo de no volver a besarme, un nudo se formaba en mi estomago, aun que si me paro a pensarlo fríamente, tal vez sea lo mejor, un problema menos con el que lidiar, pero sabía que aun que eso pasara el tacto de los labios de Sharonan, estarían siempre grabados en los míos…

-o-

El primer día de exámenes llego y con el todo lo que eso conlleva, los nervios , los agobios y el deseo de quitárselos rápido de encima se acumulaban en todos los estudiante de la Universidad. Por suerte yo había estudiado lo suficiente para tener la garantia de hacer algo decente en cada una de las materias de este cuatrimestre.

Me baje de mi coche, el cual acababa de aparcar en el campus de la politécnica y me dirigí hacia el pabellón de comunes, donde se realizarían todos los exámenes teóricos. Al observar a mis alrededores y comprobar las caras de casancio y el caminar automático de mis compañero de la universidad, me sentí como una oveja a la que están conduciendo a un terrible final. Sería que me siento así por los nervios previos a los exámenes o es por la ansiedad de que veré a Shaoran…Me regañe a mi misma por estar pensado en cosas que no debía, era periodo de exámenes y toda mi concentración debía estar puesta en aprobar y hacerlo lo mejor posible, es decir, en mi idioma, ¡Ir a por todas!, ya tendría tiempo de pensar que hacer con Li, cuando esta tortura cuatrimestral acabara.

Entré en el aula y lo vi, parece ser que mi cuerpo ha creado un sensor para indicarme el lugar exacto de su persona si esta en el mismo espacio que yo, por muy abarrotado de gente que este. No puede evitar que mi corazón se encogiera al darme cuenta que él no se había percatado de mi presencia, realmente tenía ganas de verlo.

Busque un sitio no muy lejos de él, ya que cerca también se sentarían Eriol y Ryu y seguramente Mei cuando llegara me buscaría y también se pondría cerca; encontré un par de ellos vacios a un par de columnas de asientos de él y mientras me sentaba y comenzaba a sacar mis cosas, note como alguien me observaba, supe enseguida de quien se trataba puesto que esa sensación en mi cuerpo solo podía provocarla una persona, la misma que ahora me miraba y que me había dado tantos dolores de cabeza en el pasado, en el presente y me había sacado tantos suspiros. Gire mi cabeza lentamente con miedo de su reacción, al encontrarse nuestras miradas. Cuando eso sucedió, pude notar que Eriol estaba en lo cierto, algo en él había cambiado, su mirada ya no desprendía ese odio y ese rencor, habituales en él, si no que su mirada era segura y desprendía confianza, y qué decir de su sonrisa, había pasado de ser una sonrisa arrogante y soberbia a ser una sonrisa cálida y sensual de la que estoy segura me podría enamorar.

Dude un instante si realmente me estaba mirando y sonriendo a mí, por lo que me gire para ver quien podría estar en su ángulo de visión, que pudiera estar recibiendo ese recibimiento, pero al no ver a nadie que pudiera ser el objetivo, volví a mirarle, y en qué hora lo hice, porque nada más regresar mi vista a él, me guiño un ojo, para indicarme que era a mí a quien observaba. Puedo jurar que después de eso, todo lo que había estudiado se me había borrado de la mente y en su lugar se había quedado grabada esa imagen de él. Me sorprendí de mi reacción al sacarle la lengua en respuesta y gírame para mirar a cualquier sitio menos a él. ¡Dios! ¿A qué venía ponerme nerviosa a estas alturas?, por suerte pronto terminaron de llegar los que faltaban y detrás de ellos el profesor que nos haría el examen de hoy.

Me concentre todo lo que pude y al final logre, lo que para mí fue un examen bastante decente. Cuando acabe estire un poco los brazos y me levante después de recoger todo lo que había empleado para hacer esa prueba del demonio, me levante y se la entregue al profesor, para acto seguido abandonar ese aula hasta el próximo examen.

Al salir al pasillo lo encontré totalmente desierto, es normal, ya que ninguno de los alumnos allí presentes, le apetecería pasar más tiempo de lo debido cerca de ese aula infernal. Por lo que viendo el panorama, me subí la cremallera del abrigo que llevaba puesto, un tres cuartos negro muy apropiado para la época del año en la que estábamos, y me decidí a salir fuera del pabellón a echarme un buen merecido cigarro.

Mientras bajaba las escaleras que me llevarían a la puerta de salida, caí en cuenta que no me había fijado si alguno de los susodichos había acabado ya el examen y al igual que yo se había largado de allí, también es normal ya que había empleado al máximo mi concentración para hacer correctamente todos los ejercicios.

Al salir por la puerta, y mientras me encendía un cigarro, alguien me toco el hombro haciendo que pegara un salto de la impresión, me gire con la intención de decirle cuatro cosas a aquel o aquella que había osado interrumpir de semejante manera mis pensamientos, pero el cabreo se me paso rápido al ver quien había sido el responsable de semejante susto.

-¡Kero!, ¿Qué haces tu aquí?.-Pregunte curiosa, pues no me esperaba encontrármelo en la facultad y mucho menos tan temprano, debido a que el examen dura hora y media y había empezado a las 8:30 de la mañana, por lo que debían ser las 10 aproximadamente.

-He venido para invitarte a desayunar, Tomoyo me dijo que hoy empezabas los exámenes y quería venir a darte apoyo moral.-Dijo mientras me sonreía de manera dulce.

-Muchas gracias Kero, pero no hacía falta, y además la próxima vez procura no acercarte por la espalda así, si no quieres recibir un guantazo.-Le sonreí también aun que con la mirada un poco seria al recordar su aparición.

-Bueno para compensártelo, deja que te invite a desayunar, me he enterado por un pajarito que los cafés que preparan aquí te gustan especialmente.-Dijo mirándome confiado

-Ese pajarito, es decir, Tomoyo, no te ha informado mal, pero creo que ya les he cogido el gusto, al ser la costumbre.-Dije mirándole de reojo mientras iba atravesando la puerta dirección a la cafetería que quedaba a mano izquierda de la entra principal.

-La cuestión es que te gustan ¿no?.-Me soltó mientras buscaba un sitio para sentarnos, a lo que yo fui mas rápida y le indique nuestra mesa de siempre, que estaba vacía.

Me senté mientras él iba a la barra a por los desayunos, y por no se cuanta vez ya hoy, volví a pensar en Shaoran, ¿Seguiría en el examen?¿Se habría ido ya para casa?...

Y como invocando a un Dios griego, el apareció por la puerta de cafetería junto con Eriol y Ryu, recuerdos vinieron a mi mente.

Rápido encontró mi mirada, observándolo atentamente, me volvió a sonreír como hace un par de horas antes de empezar el examen y no puede evitar morderme el labio inferior del nerviosismo. A paso tranquilo se fue acercando a mi donde me encontraba y no pude evitar pensar en que habría sucedido para que aparentara tal cambio en él.

¿Sera verdad que ha cambiado o será otra de sus artimañas?, aun no tenia respuesta para esa pregunta que rondaba mi mente al mirarlo ahora, pero podía estar segura de algo, esto podría ser un nuevo misterio que estaba dispuesta a resolver.

-o-

Perdón a tod s los que siguen mi historia, no me he olvidado de ella, es sólo que entre que se me rompió el pc y el trabajo no he tenido tiempo para mucho…Sorry, agradeceros la paciencia y la espera y también a aquell s que le han dado una oportunidad después de tenerla parada tanto tiempo.

Espero no tardar tanto en actualizar, ya que a partir de ahora la historia pega un cambio de 180º que espero os guste tanto o más que lo que lleváis leído.

Besos y hasta el siguiente capítulo. Nos leemos.