Capitulo XIV.- ¿Divorcio?.
Se escucha una fuerte carcajada por todo el estudio, ocasionando que la misma Kikio se quede paralizada al igual que su prima escuchando detrás de la puerta.
¡¿Qué es lo gracioso?!.- lo pregunta y grita una Kikio furiosa, ¿acaso se esta riendo de ella?.
Tú.- se lo responde simplemente al seguir riendo, demostrándole que ella le causa gracia.
No entiende… ¿Qué es lo que le sucede a Inuyasha?, ¿Cómo puede burlarse de esa manera de Kikio?, ¿acaso no la ama?... ¿Qué pasa?.
Ahora si eres tan amable de irte de mi casa.- lo dice el propio pelinegro sin dejar desaparecer esa sonrisa burlona de sus labios.
¿y dejarte con esa?.- se lo pegunta histeria la propia Kikio.
Es mi esposa y comienza a comprenderlo.- se lo hace saber algo ya molesto, como puede aparecer después de cuatro años y decirle simplemente que ya quiere casarse con él, esa mujer esta loca, ahora que tiene prestigio decide retomar de nuevo su relación, pero ahora se equivoca Kikio… se ha dado cuenta en ese tiempo que una pequeña pelinegra se ha encargado de llenar una parte muy importante de su vida y corazón, algo que puede comenzar ya a definirlo como amor.
¡divórciate de ella!.- lo grita furiosa Kikio perdiendo los estribos.
No lo haré.- se lo responde con esa voz seca.
¡tienes que hacerlo!.- lo grita de nuevo Kikio, como si eso fuera tan importante.
Lárgate o te sacare a la fuerza y créeme no querrás caer en el barro.- se lo hace saber secamente el mismo Inuyasha con esa cara de pocos amigos ya terminaron los chistes y debe de deshacerse de esa mujer antes de que su Kagome baje.
¡no serás capaz!.- se lo chilla Kikio, como si no creyera que Inuyasha es capaz de ello.
Por kami que si, así que desaparece.- se lo responde simplemente al dar un paso el cual Kikio retrocede.
Me-me iré… pe-pero seguiremos es-esto en otra ocasión.- se lo hace saber la misma Kikio a Inuyasha balbuceando un poco al retroceder lo necesario para pegarse con la puerta.
Estas perdiendo tu tiempo.- escucha las palabras graves de su esposo acercarse hacia la puerta alo cual debe de pensar o actuar rápido para que no sepa que los ha estado espiando, así que decide subir las escaleras, para quedarse a la mitad, al abrirse la puerta y girarse al fingir que apenas va bajando.
Vaya… vaya… si es mi adora prima.- lo dice cínicamente Kikio al salir del despacho y ver a Kagome, con aquel porte, llevando consigo al heredero de la fortuna de los Taisho y Higurashi.
¿Qué ha…
Ya te vas Kikio.- lo interrumpe Inuyasha al caminar en dirección donde esta Kagome para esperarla debajo de las escaleras, observando como esta baja con cuidado, debido al peso de su bebé.
Pero…
Adiós.- interrumpe Inuyasha, al tomar la mano de su esposa, puede ver a ambas tan parecidas pero tan diferente, tal vez ahora se da cuenta que algo en el culpaba a Kagome por la perdida de Kikio, por ese parecido de primas que ambas tienen, pero ahora que Kikio volvió se ha dado cuenta que todo fue una ilusión, que ahora su corazón realmente esta cautivado y no su orgullo.
Ve como su prima da un golpe en el suelo con sus tacones, como si con ello fuera a tener la atención de nuevo de Inuyasha, pero ahora este esta en claro que la esta atendiendo a ella y omite a su prima.
Inuyasha…
Lo siento Kikio, pero mi esposa y yo tenemos que salir.- lo anuncia al caminar hacia la puerta con una Kagome a su lado tan radiante, dejando atrás a su prima furiosa- anda cariño nos espera el jeep.- se lo informa para tomar una gabardina del lugar donde se colocan esta, tal vez volverían algo tarde y parece ser que se hará el aire algo fresco.
Comienzan a bajar las escaleras del lugar para dirigirse al jeep, con una Kikio siguiéndolos al mormurar palabras ofensivas como si con ello arreglara todo.
¡tenemos que terminar nuestra conversación Inuyasha!.- lo grita furiosa Kikio al tomar la atención de ambos.
No hay nada que seguir discutiendo.- lo dice simplemente Inuyasha al abrir la puerta del jeep para ayudar a subir a Kagome, cosa que con algo de dificultad lo logra- estas cómoda cariño?.- pregunta tiernamente Inuyasha al ignorar cualquier reclamación de esa prima.
Asiente un si con la cabeza, no puede hablar al sentirse así en el paraíso, Inuyasha la ha escogido por encima de su prima y eso le causa tanta felicidad que desea besar a su esposa, pero no se atreve solo enfoca su vista a los sensuales labios de Inuyasha.
Ve los ojos de Kagome brillar de esa forma censal, haciéndolo sonreír al saber que desea su esposa, desde que la conoce sus ojos marrones expresan lo que realmente siente en esos momentos y puede adivinarlo que es besarlo.
Se escucha un chillido, llamando la atención de algunos de los trabajadores a sus alrededores para ver a la señorita vestida, de un vestido rojo sensual, para seguir enfocando su vista en la pareja de enfrente, su patrón con la patrona, ambos unidos en un dulce beso, donde la señora esta situada encima del jeep, para irse a los pastizales mas hacia el norte del rancho, pero el señor sin ninguna dificultad logra besarla en ese estado.
Suelta un sonoro suspira al separarse de los labios de su esposo sin atreverse abrir sus ojos, sintiéndose una chiquilla en la plena adolescencia como si Inuyasha fuera su primer amor, o mas bien lo es.
Anda cariño tenemos que ir, Tsubaki ya nos dejo algo para el almuerzo.- se lo hace saber al caminar a darle la vuelta al jeep verde y fijar su vista en la canasta que hay en la parte trasera.
¿¡que voy hacer?!.- lo grita y reprocha la misma Kikio con aire furioso.
¡desaparecer!.- lo responde triunfante Inuyasha al encender el jeep e irse del lugar.
Apenas es capaz de creer lo que le ha hecho Inuyasha a ella… a ¡Kikio Higurashi!, ella que fue una gran conquista para ese hombre, ¿Cómo puede despreciarla de esa manera?.
Ya vera, esto no se queda así, no pensaba acudir a eso… pero así será y se las pagara Inuyasha por humillarla de esa forma y su prima por robarle a ese hombre.
Inuyasha Taisho te divorciaras de mi prima…
Con ese pensamiento sube a su convertible rojo para salir del lugar, pero a su vez saca el celular del mismo tono para marcar algunos números y con una sonrisa malévola decir un:
Bueno, ¿tío Naraku?...
-.-
Se siente tan agotada en esos momentos que ha dejado que Inuyasha la mime todo el tiempo, la acaba de sacar de bañar, por estar tan pesada la había dejado un rato en el jacuzzi mientras él mismo salía por su pijama y la cena, la el camisón él mismo se lo puso, para combarla en la cama y ahora dándole de comer la cena que ha prepara Kaede.
¿te siente bien?.- lo pregunta Inuyasha al darle un trozo de pan dulce.
Asiente un si levemente tratando de controlar esas ganas de quedarse dormida, pero le es tan imposible el baño la ha relajado hasta terminar por querer dormite en la cama suave y a lado de Inuyasha.
Ve como su esposa comienza a dormitar un poco al tomar el vaso de leche, y retira con cuidado todo para dejarlo en la mesita de alado, y acomodar a Kagome cómodamente en la cama, al susurrarle un buenas noches y besarla en la frente.
Cierra sus ojos para perderse en el mundo de los sueños, dejando que su esposo comience a observarla.
¿podría sobrevivir sin esa mujer?.
La respuesta es no.
No puede ver su futuro sin ella, ahora es cuando se da cuenta que Kagome es muy importante para su vida y Kikio pertenece a un pasado donde solo su orgullo era el que regia toda sus acciones.
Por lo menos Kagome se día lo gozo, se la paso en el jeep vigilando las reces y los borregos a su alrededor, algunos que corren por ser primavera y desean el poder tener la mejor porción de pasto nutritivo.
Toda recuerda la sonrisa y risa de su pequeña en aquel lugar, tuvieron que quedarse a comer ahí debajo de uno de los grandes árboles del racho pero lo disfruto tanto que era tan capaz de hacerle el amor en esos momento a la luz de todos los animales, aunque todavía lo desea, pero tal vez cuando su pequeño aya nacido llevaría a Kagome a un paseo nocturno, donde le podría hacer el amor hasta saciarse debajo de las estrellas.
Con su mano retira un mechón del cabello azabache de Kagome re su rostro, para dejarlo en la almohada donde todo lo demás esta esparcido haciéndola lucir como una de esas diosas que decían las culturas antiguas.
Inuyasha…- lo suspira Kagome entre sueños.
Mi pequeña Kagome…- lo susurra suavemente el mismo ojidorado al inclinarse a besar suavemente sus labios, solo rozarlos para recordar su textura que tanto adora, una misma droga para él Inuyasha Taisho.
Ahora debe de llevar todo para poder acostarse con esa mujer, ya dentro de unos días, tal vez en él día de su cumpleaños que esta próximo podría decirle a Kagome que se ha enamorado de ella.
Y el mejor regalo que podría tener ese día es que su mujer le corresponda con el mismo amor que siente él ahora.
-.-
Se mueve un poco, todavía se siente algo cansada, pero algo la mantiene rodeaba haciéndola sentir segura, no puede ser Inuyasha él debe de encontrarse trabajando en el rancho a esas horas de la mañana, y puede saberlo por que la luz del sol penetra fuertemente en la habitación.
¿Cómo has dormido?.- lo pregunta una voz masculina como si apenas estuviera vocalizando sus cuerdas vocales.
Mueve su rostro hacia el otro lado, solo para descubrir la persona a su lado y es… Inuyasha.
¿Qué haces aquí?.- lo pregunta una Kagome todavía algo dormida.
Es mi habitación.- se lo responde algo confuso el propio pelinegro.
Lo se… pero… ¿no debes de estar trabajando?.- lo concluye pregunta Kagome al sentirse confusa, raras veces se despierta con un ojidorado a su lado, la mayoría de las veces es sola, mas bien todas las veces desde hace meses, ¿Por qué ahora se queda con ella?.
¿ya tan rápido quieres deshacerte de mi?.- lo pregunta en un tono complemente fingido Inuyasha, al seguir abrazando a su esposa.
No… claro que no.- responde sin llegar a pensar su respuesta, solo la recapacita cuando ya puede ver la sonrisa en los labios de Inuyasha, haciéndola sentir tan vulnerable.
Perfecto…- lo murmura suavemente Inuyasha al mover una de sus manos por todo el vientre de su mujer, sintiendo unas pequeñas pulsadas en el lugar maravillándose por las reacciones de su pequeño.
Se esta haciendo notar.- lo dice dulcemente Kagome al sentir como el bebé de ambos reacciona ante las caricias de su padre.
¿crees que tenga tus ojos?.- lo pregunta Inuyasha al acomodarse sobre su codo y seguir recorriendo con la mano libre el vientre hinchado de Kagome.
¿Qué si iba a tener sus ojos?, ¡bah!... esta mas segura que su bebé se parecerá a Inuyasha.
¿Por qué no?.- se lo pregunta al ver negar a su esposa con la cabeza.
Dicen que los varones se parecen mas al padre.- informa con una sonrisa al sentir dos golpecitos juntos.
Entonces tendremos que tener una niña mas adelante.- se lo hace saber con una sonrisa Inuyasha al fijar sus ojos en los ojos de Kagome, como si con ello quisiera darle entender algo.
¿niña.- lo murmura preguntando algo sorprendida, ¿quiere Inuyasha una niña?.
Podría ser el primero de los Taisho que tiene una nena.- se lo hace saber con esa sonrisa al seguir acariciando el cuerpo de su esposa, dejando el vientre para dar círculos en los voluminosos senos.
¿no te molestaría?.- pregunta al no estar tan conciente ya de la conversación, al sentir esas caricias en sus pechos estos comienzan a ponerse duros e inflamados al igual que su cuerpo.
En absoluto.- se lo dice a Kagome, al brillar sus ojos ala saber que ocasionan sus caricias en el cuerpo de su esposa.
Ah….- ese quejido sale de los labios de Kagome al cerrar sus ojos y poder arquear su cuerpo para seguir sintiendo los dedos de Inuyasha deslizarse por todo su cuerpo.
Disfruta de las reacciones del cuerpo de Kagome, desea tanto desnudarla e introducirse a ella que su cuerpo ya comienza a reaccionar de una manera tan calurosa que lo asfixia.
Inu….- lo gime al sentir como la mano entera de Inuyasha se posa encima de su seno.
¡kami! si no la tiene ahora podrí explotar o tenía que tomarse una ducha de agua en hielos.
Dime…- lo hace saber con aquella voz tan ronca y profunda que ocasiona que la sangre de Kagome comience a recorrer todo su cuerpo de una manera tan calurosa.
Yo…yo… bésame.- lo concluye con esa voz que apenas se escucha, al seguir un gemido salir de sus labios.
¡kami esa mujer lo vuelvo loco!.
Siente como Kagome ladea su cabeza para buscar sus labios lo cual el mismo permite que sus labios se junten, pero primero atrapa con sus dientes el labio superior de Kagome jugando con el de una manera tan sensual que loca que su mismo sexo se levante hasta el punto de querer explotar y liberarse de esa tensión, pero lo hará cuando este dentro de Kagome.
Suspira al mismo tiempo que un gemido sale de sus labios, es como si los labios de Inuyasha estuvieran tan exigentes tan sensuales que todo su cuerpo arde y su sexo se encuentra tan dilatado que puede sentir como el liquido sale de el, al mismo tiempo que las manos de Inuyasha desabrochan los unos tres botones de su camisón.
¡kami!...- escucha a los lejos la voz ronca de Inuyasha, atan sensual al tiempo que las manos de su esposo se posan en sus costados donde la cintura esta perdida.
Kagome… tengo… que… hacerte… mía.- lo jadea Inuyasha al inclinarse a seguir besando sus labios, ¡kami! Esa es su droga.
Su respuesta no la da en palabras más bien en acciones al separar sus piernas y dejar que poco a poco Inuyasha suba en ella para quitarse los pantalones.
Tratare de ser amable…- lo susurra la voz ronca de Inuyasha al estar arriba de Kagome al soportar su peso con sus brazos estirados para no hacerle daño a Kagome.
Asiente un si con sus pupilas tan dilatadas de ese calor que la recorre, que es capaz de desear con toda la lujuria del mundo a su marido.
Los labios de Inuyasha se inclinan a capturar esos pezones oscuros, ¡tan deliciosos!, que apenas es capaz de sentir como sus brazos consiguen flexionarse solo un poco para degustar aquel sabor, si su hijo tendrá que mamar más a delante sería capaz de dejar el trabajo para ver el placer de hacer aquello.
Apenas es capaz de sentir como Inuyasha la toma en sus brazos, lográndola incorporar para quitarle el camisón y dejarlo en el suelo junto con sus pantaletas, avergonzándose un poco por su apariencia, pero parece ser que a Inuyasha aquello no llega a importarle por que vuelve a recostarla para seguir lamiendo su cuello y continuar con sus pechos.
¡Kami es testigo como deseo esperar pero no puedo!.- lo dice jadeando y gimiendo el mismo Inuyasha al sentir las suaves manos de Kagome sobre su pecho, ¡kami!...
No esperes…- lo gime Kagome al saber que también ella desea estar unida de esa forma con Inuyasha.
Se escucha un fuerte gruñido, para saber que Inuyasha ya se encuentra dentro de Kagome, sintiendo como las paredes de Kagome lo acogen en ese lugar, tal vez él lugar donde esta su hijo sea el impedimento para que él mismo desate toda esa pasión y la imaginación sexual, pero esta claro que cuando Kagome se recupere podrá hacer que esa imaginación vuele hasta el mismo cielo…
Mueve sus caderas conforme a la aceleración de Inuyasha abrazándola por lo menos para juntar sus cuerpos, apenas es consiente de que su mente se encuentra en otro lado ya que se encuentra ahora vacía, y su alma tan unida a Inuyasha que le duele.
¡Kami!…
Los movimientos siguen con ambos, gime profundamente al sentir como las auñas de su esposa se clavan en su espalda convirtiendo eso en un deseo sexual tan solicitado, deja que ella misma lo muerda… ¡¿kami que le esta pasando?!
Explota dentro de Kagome atrapando entre sus brazos el cuerpo convulsionado de su esposa, para por fin sentir como ambos se relajan hasta el punto de perder la conciencia, cayendo el mismo a lado de su esposa al separarse.
Da un suspiro para tratar de mantener tranquila su espiración, pero aquello le es inútil se siente tan tembloroso que es incapaz de ponerse de pie sin caerse.
Por su parte Kagome siente lo mismo, cerrando sus ojos para dejar ver esa sonrisa, las anteriores veces no había sentido eso, tanto deseo sexual y tanta ternura, tal vez por que no había reconocido antes que ama a Inuyasha, y por ello ahora fue diferente.
Envuelve con sus brazos el cuerpo de Kagome dejando que comience a acorrucarse a su lado como un gatito mimado.
Inuyasha…- lo susurra apenas audible Kagome, suspirando para quedarse dormida, plenamente en los brazos de su esposo.
¿esto es lo que se siente al estar enamorado?, un deseo de paz infinito…
Eso quiere decir que ama a Kagome… la ama.
-.-
Se estira perezosamente en la cama, manteniendo esa sonrisa en sus labios sin querer abrir sus ojos, pero algo le hace sentir tan feliz, algo en su mismo ser que no es capaz de expresarlo con palabras.
Comienza a oler un rico aroma en la habitación, como jugo de naranja, beicon y algo de pan tostado, haciendo que su estomago cruja ante ello.
Se incorpora al abrir sus ojos, observando en la habitación que se encuentra sola, ¿Inuyasha?, se pregunta, ¿acaso la abra dejado sola?.
Fija su vista en su cuerpo y lo nota desnudo, rojo e hinchado como expresadote lo que acaba de sucederle horas atrás, para sentir cosquillas por todo su cuerpo.
se sienta en la cama para contemplar el desayuno que esta situado en la mesita de noche, se ve tan delicioso que su cuerpo exige que lo pruebe pero antes desea vestirse o por lo menos ponerse algo, y podría ser algo de su esposo ¿Por qué no?.
Así que se encamina desnuda hacia los cajones de Inuyasha tomando una de las camisetas para cubrirse la parte de arriba con su vientre, para abrir los cajones donde esta uno de los pantalones que usa de deporte, los cuales le quedan perfectamente gracias a su vientre abultado.
¿así que ya despertaste?.- pregunta una voz masculina a la entrada de la habitación, ocasionando que Kagome se gire y se le iluminen esos ojos marrones al ver al hombre de sus sueños.
Asiente un si con la cabeza sonrojándose al verlo por completo, debidamente vestido con lo de siempre unos vaqueros una camisa de cuatros, las botas, esa chamarra de cuero y el sombrero que ahora comienza a quitárselo para lanzarlo hacia donde esta la silla.
¿veo que estas cómoda?.- lo pregunta Inuyasha devorando a su esposa con la mira.
¿no te importa verdad?.- se lo pregunta algo insegura Kagome al ver su vestimenta.
Por supuesto que no…- se lo hace saber con esa voz ronca, sintiéndose enteramente sexual con esa mujer, con su ropa se ve tan exquisita que desea volver a devorarla.
Voy a desayunar, ¿quieres un poco?.- se lo informa y termina preguntando Kagome al caminar hacia donde esta su bandeja de comida.
Come tú, yo ya he desayunado.- lo informa al caminar hacia donde esta su esposa y ver como toma del vaso del jugo de naranja.
¿te sucede algo?.- se lo pregunta Kagome a Inuyasha al verlo tan serio y solo le mantiene la mirada en ella.
¿Qué si le sucede algo?.
¡kami sabe que si!.
Y eso es por que desea todavía a esa mujer, desea fundirse en ella de nuevo, desea hacerle el amor hasta agotarla y dejarla inconciente entre sus brazos, pero sabe que eso no es posible por que Totosai se lo acaba de prohibir.
Mugre Totosai.
Tu deseo carnal en estos momentos debe pasar a segundo grado, si haces el amor con ella debe de ser una vez por día, no puedes agotarla a ella y al niño.
Malditas palabras para Totosai.
¿Inuyasha?.- lo pregunta Kagome al llevarse un trozo de beicon a su boca.
Mueve la cabeza como si sus pensamientos fueran tan pervertidos que desea alejarlos, pero ¿Cómo alejarlos cuando tiene a la mujer mas sexy delante suyo?.
¡¡es una tortura!!.
Iré a recorrer el rancho, tu hermana viene conmigo al igual que Kaede y Tsubaki, mi madre no tarda en subir a hacerte compaña.-se lo informa Inuyasha al ver el opaco color en los ojos de Kagome de decepción por que ella misma desea recorrer el rancho con él.
Te llevaría con gusto, pero no puedo son ordenes de Totosai…- se lo hace saber al tomar la barbilla de Kagome entre sus dedos para obligarla a mirarlo- te… te cuídate demasiado cariño, por ello necesito estar al pendiente de ti en todo.- lo dice al inclinarse a besar los labios de Kagome, resistiéndose a la tentación de tumbarla y saciarse por completo de ella aunque cree que eso sería imposible.
Se deja llevar por los labios de Inuyasha, sabiendo bien que su corazón y mente solo desean gritar una cosa: Te amo…
-.-
¡así que esa arpía ha estado en la casa de nuevo!.- lo exclama furiosa Izayo al estar sentada en la cama con su nuera- hay querida lo siento, se que es tu pariente, pero no es bien recibida en esta casa lo siento.- se disculpa Izayo al ver a Kagome, apenas se ha enterado de ello, ¿Cómo dos primas pueden ser tan iguales físicamente como hermanas cuando interiormente son tan diferentes?.
No se preocupe.- se lo hace saber Kagome, algo avergonzada de saber que Kikio es su prima.
Tú no tienes la culpa cariño, es esa mujer, la detesto por lo que le hizo a mi Inuyasha.- se lo informa sin darse a parar que Kagome no sabe la verdad.
¿por eso no quiere que Kikio aparezca por aquí?.- lo pregunta Kagome, como haciéndose la que sabe de todo lo que paso.
¿Qué madre es capaz de perdonar a la mujer, que estaba apunto de casarse con su hijo, cuando lo dejaron plantando el día que se iba a anunciar el compromiso?.- se lo pregunta con toda esa información, como si realmente ninguna madre es capaz de perdonar a esa mujer.
El corazón de Kagome se detiene al escuchar… anunciar el compromiso, ¿Inuyasha se iba a casar antes con su prima?.
Bueno, la verdad es que Kikio estaba interesada en que Inuyasha le pidiera matrimonio e iba hacerlo, claro que a mi no me agrado la idea desde que conocí a esa mujer no me gusto en absoluto.- comienza a decirlo distraídamente Izayo- pero la noche que se celebra el aniversario del rancho, Inuyasha tenía todo preparado para darle la sorpresa a esa, pero resulta que esa deja plantado a mi hijo como pareja solo por que encontró a otro hombre con mas dinero, ¿puedes creerlo?.- se lo pregunta como si aquello fuera tan imposible- y lo peor es que fuimos el hazme reír de toda la sociedad, por que esa arpía dejo a mi Inuyasha por otro hombre, esa noche estuve apunto de matarla.- se lo termina concluyendo la misma Izayo furiosa el simple hecho de recordarlo.
Oh…- es la única respuesta de Kagome, ¿Qué puede decir?, todo la tiene impresionada…
Ahora me alegro que mi hijo encontrara a una esposa como tu.- se lo hace saber la misma Izayo al ver a su nueva embarazada de su segunda nieto.
Gracias…- lo murmura, y ella esta agradecida de que su padre la aya vendido a Inuyasha y no ha otro.
Solo espero que esa arpía no se le ocurra volver, o seré yo la que tome cartas en el asunto.- lo amenaza Izayo al ver a su nuera, ambas están tejiendo algo para el bebé.
De que conoce a su prima, sabe que ella es capaz de todo por conseguir lo que realmente desea y lo que desea es Inuyasha, su esposo…
¿de que será capaz Kikio?.
-.-
El teléfono comienza a soñar… lo cual parece que nadie puede contestarlo, apenas logra escuchar la regadera, parece ser que Inuyasha se esta dando un baño, ella se había quedado dormida poco después de que Rin fue a verla, platicandole de cosas agradables.
¿Se mueve ya?
La primera pregunta de Rin al posarle su manita e el vientre y como respuesta fue un si que su hermana grito de emoción.
Le da tanta pereza moverse, que el teléfono es tan molesto que debe de contestar, alargando su mano al escuchar como la ducha se acaba en el baño.
¿bueno?.- lo pregunta soñolienta Kagome.
Me alegro que contestes tu… hija…- lo concluye una voz masculina bastante familiar.
¿Papá?.- lo pregunta Kagome, al abrir sus ojos enormemente.
Claro que si, ¿Quién mas podría ser?.- se lo hace saber el hombre para preguntarlo como si esa pregunta fuera estupida.
Nadie…- lo balbucea débilmente para sentirse sin fuerzas.
Te hablo para pedirte algo.- se lo comienza a decir Naraku al soltar de una vez por todas por que hizo esa maldita llamada.
No tengo nada de valor.- responde automáticamente Kagome.
Tu no, pero Inuyasha si.- se lo hace saber simplemente.
¡no!.- lo grita una Kagome angustiada, conoce a su padre y bien sabe que desea dinero, ¿acaso no le bastaron el millón de yens que pido por ella?.
Nada de no Kagome, solo deseo algo de dinero, hice una mala inversión y no tenga nada.- lo explica el mismo Naraku.
No puedo…- lo murmura débilmente Kagome.
Si puedes, se que puedes, ese Taisho esta enamorado de ti, solo debes de pedírselo.- se lo hace saber sin escrúpulos.
¿Enamorado?, ya quisiera que Inuyasha estuviera enamorado de ella.
No puedo…- lo murmura débilmente como si las lagrimas fueran a salirse.
Tendrás que hacerlo, o bien puedo decirle a Akitoki que vaya aya pero en lugar de pelear con tu esposo cuerpo a cuerpo, ¿te parece una arma?.- la amenaza su propio padre.
¡no te atrevas!.- lo grita agitadamente Kagome, sintiendo como todo su cuerpo comienza a volverse tan pesado.
Lo haré si no me dan el dinero, solo ocupo medio millón de yens.- se lo concluye al soltarle la cifra.
No… por…
Apenas siente como Inuyasha le arrebata el teléfono, mostrándose tan molesto que es capaz de partirle la cara a alguien.
¡no se atreva a volver a llamar!.- escucha como Inuyasha grita furioso, antes de colgar el teléfono.
Voltea a ver a su esposa pálida sentada en la cama respirando con dificultad, apenas lleva los pantalones puestos, por ello se retrazo, ese imbecil de Naraku…
Tranquila cariño, nada a pasado… nada…- lo susurra tiernamente Inuyasha al abrazar a Kagome que suelta en sus brazos a llorar.
Ese maldito de Naraku ya vera que tendrá que hacer para que legalmente ese ser despreciable se aleje de Kagome.
-.-
¿Dónde esta Inuyasha nana?.- lo pregunta Kagome hacia Kaede la cual esta sentada en la cocina.
En su despacho.- responde al seguir cortando las papas para comer.
Bien…- se lo dice sonriente al inclinarse y besar la mejilla de su nana y salir del lugar.
Se dirige hacia el despachote Inuyasha, con entusiasmo hoy deben de ir a ver a Totosai para que sigan con el ultrasonido y desea ver a su pequeño como ha progresado.
¡ya te dije que si!.- escucha como su esposo grita algo furioso.
Pero s no hay nadie, no escucha la voz de nadie, ¿estará hablando por teléfono?.
Ya relájate Kikio, ya te dije que si… después de que nazca mi hijo me divorciare de Kagome.- lo dice ahora más calmado, haber si con esa mentira puede ganar tiempo antes de que Kikio le revele a Kagome la verdad de su nacimiento y en estos momentos no es lo prudente, según Totosai ya mucha impresión es demasiada para su salud.
Perfecto, entonces hasta dentro de dos meses cariño.- se lo dice Kikio melosamente por el otro lado de la línea.
¡feh! Esa mujer esta loca, por nada del mundo dejara a su esposa, ya cuando llegue el momento le destrozara sus ilusiones.
¿Inuyasha se va a divorciar de ella?...
No… no… no puede ser…
Sus ojos comienzan a llenarse de lagrimas, su vista tan borrosa que apenas ve las manchas cafés de la puerta, ¡Inuyasha se divorcia de ella!...
Continuaraaaaa!!!!
¡konichiwa chicas!!, ya se me tarde mucho pero de recompensa aquí están 13 paginas de la historia…
Por cierto este capitulo se lo dedico a una chica que vive en Veracruz y que mañana cumple años, disfrútalo chica.
¡¡FELIZ CUMPLE!!!... ¿bien sabes quien eres heee!!!?.
Mil gracias por sus mensajes, y nos vemos en la semana que tenga tiempo después del colegio, si no hasta el otro fin…
Se despide
Fesabi
