Capitulo XIII

Estaba ofuscado. Ni siquiera sabía cómo sentirse.

Había planificado ir a ver a Rin para hablar de entregarle a Ah-Un, y casi terminó haciéndole el amor en la cocina; se enteró que iba a ser padre y que ella se lo había ocultado; y terminó proponiéndole matrimonio siendo rechazado directamente.

Su plan había resultado un completo fracaso, y ahora se encontraba mucho peor que antes.

El domingo había pensado pasar nuevamente a ver a Rin, pero no tenía caso, de modo que tal como había planeado tomó el vuelo de regreso a Tokyo.

Lo que ella le había dicho seguía atormentándolo, no podía negarlo. No pensó que ella se hubiese sentido de esa forma durante el tiempo que permanecieron juntos.

¡Me niego a ser el fantasma de tu esposa muerta!

¿Era Rin el fantasma de Kagura? Él no lo había pensado de esa manera. Simplemente pensaba que ella era una distracción para olvidar la pena y culpa que le causaba, aún, la muerte de Kagura. Pero no era su fantasma, o su reemplazo, eso estaba claro.

Y se sorprendía de haberle pedido matrimonio a Rin, cuando él mismo había jurado jamás volver a casarse. Pero lo hizo, y una de las razones por la que estaba molesto era porque ella se había negado de una forma tan firme.

Y aquello no era porque hubiesen sentimientos de por medio, era por el hijo que ella esperaba, un hijo por el cual él debía responder y hacerse responsable.

Con Kagura nunca había hablado de formar una familia, de modo que tener hijos no era algo que hubiese planificado, o que hubiese querido. Pero al saber que Rin esperaba un hijo suyo algo se había encendido en su interior, y no se rendiría hasta poder llegar a ser parte de la vida de su hijo, algo que por derecho le correspondía.

Esperaba poder volver a hablar pronto con ella para poder aclarar las cosas, y hacerle entender que lo mejor que podían hacer era casarse para poder ambos estar con el niño. Encontraría la manera de convencerla.

El lunes en la mañana Jaken se apareció en su oficina y parecía estar seriamente alterado.

—Rin te ha llamado —intuyó él, tal como ella había dicho se puso en contacto con Jaken para manejar las cosas.

—Ella esta...

—Esperando un hijo mío, si ya estoy al tanto —gruñó—. Cosa que espero no lo supieses con anterioridad.

—No, me lo acaba de decir. Supongo que por eso pidió su historial médico.

—¿Qué te ha dicho? —preguntó ignorando su comentario.

—Quiere que se planifique todo para que puedas ver al niño una vez nazca y…

—Me niego —habló antes de que Jaken terminase de hablar—. No seré de esos padres que visitan a su hijo cada cierto tiempo, quiero formar parte de su vida.

—Sesshoumaru, disculpa que te lo diga, pero no hagas las cosas más difíciles. Si lo haces por vengarte de Rin…

—¿Vengarme? ¿Por qué haría eso?

—Porque te ocultó que estaba embarazada y se niega a casarte contigo.

—Esto no es ninguna venganza —era tonto pensar que él actuara de esa forma—. Sólo quiero formar parte de la vida de mi hijo.

—Nunca hablaste de querer tener hijos, ni siquiera estando casado con Kagura. Siempre dijiste que los niños eran un problema, algo que se interpondría con tu estilo de vida. ¿Por qué ahora ha aparecido este repentino interés? —inquirió.

—No podría estar tranquilo al saber que tengo un hijo y no me hago responsable de él. No es aceptable.

—Pues la única forma, es que aceptes lo que ofrece Rin. Me ha dicho que se sigue negando a tu propuesta. No empeores las cosas.

—No lo haré. Y de cualquier forma, no es tu asunto —gruñó.

—Lo es. Mientras Rin siga siendo mi clienta, velare por su bienestar.

—Ahora estarás en mi contra.

—No es que quiera estarlo —el hombre soltó un suspiro—. Tuviste que haber actuado de forma diferente, Sesshoumaru —dijo finalmente y luego se retiró de la oficina.

Ahora su humor estaba peor.

¿Qué se supone que tuvo que haber hecho? ¿No buscar a Rin? ¿Haber ignorado el hecho de que estuviese embarazada? ¿Aceptar lo que ella le ofrecía de visitas esporádicas?

No, ninguna de esas cosas era posible, no estaba en él. Ahora entendía que tarde o temprano hubiese terminado buscando a Rin, por una u otra razón.

Para evitar seguir pensando en aquella situación por la cual no podía hacer nada de forma inmediata, se ocupó de atender los asuntos de los casos que tenía pendiente, luego se ocuparía de pensar la manera de solucionar las cosas.


Era miércoles y su madre lo había llamado para que se reuniesen aquel día, pues había planificado un viaje para el fin de semana con InuNo e Izayoi, aquella relación le parecía cada vez más extraña. Aunque su madre ya se había mudado a un apartamento sola, seguía pasando mucho tiempo con su padre y su actual esposa, y eso era extraño en extremo. Pero pensaba que era en algo que él no debía entrometerse, por lo que terminó aceptando reunirse con ella.

—¿Qué ha sucedido? —preguntó su madre luego de que el mesonero tomase sus pedidos.

—¿Por qué lo preguntas?

—Pareces distante, sé que no eres muy comunicativo, pero no parece tu silencio habitual, no estas molesto del todo porque no has querido asesinar al mesero, pero no estas como normalmente lo estarías —terminó explicando. Sesshoumaru se preguntó si su madre era una especie de bruja o si había tomado algunas clases de psicología.

—¿Cómo puedes darte cuenta de eso? —quiso saber.

—Observo a la gente —respondió simplemente—. Es lo que haces cuando no tienes muchos amigos, cosa que provocó mi carrera. Pero no es eso de lo que estábamos hablando. ¿Qué te tiene tan pensativo?

Sesshoumaru liberó un suspiro.

—Bien puedes no hablarlo, pero no quisiera tener una comida llena de silencio, ya he tenido bastantes. —Nada, Sesshoumaru no habló—. Bien, hablaré yo. Izayoi me llevó ayer a la tienda de Kagome, no sé porque no lo había hecho antes, tiene tantas cosas y…

—Es Rin —soltó de pronto. Si su madre quería hablar bien, hablarían.

—¿Ah? ¿Has sabido algo de ella? —preguntó curiosa.

—Fui a verla el fin de semana —respondió con simpleza.

—¿Y…?

—Está embarazada —soltó de golpe.

Su madre enmudeció de pronto. Lo veía expectante esperando que dijera algo más, pero él no sabía que más decir.

—Supongo que rehízo su vida y encontró a alguien que…

—Es mi hijo —aclaró al instante, odiaba la idea de que pensaran que ella podría haber estado con alguien más.

—Vaya, eso no me lo esperaba. Pero es algo que me alegra saber.

—¿Qué? —no entendía cómo podía alegrarle aquello.

—Seré abuela —dijo emocionada—. Ya no envidiare a Izayoi por compartir con sus nietos, porque tendré el mío.

—De acuerdo a como ha salido todo, no podrás pasar mucho tiempo con él —informó de forma cortante.

—¿Qué sucedió?

—Le pedí matrimonio y me rechazó —gruñó, le molestaba el sólo hecho de recordarlo—. Quiere mantener una custodia compartida.

—Oh, pero al menos podré verle.

—¿No te molesta?

—¿Qué no se haya querido casar contigo? Me supongo que debe tener sus razones, y yo no puedo intervenir.

En ese momento fueron interrumpidos por el mesero que ya llegaba con su orden, en cuanto se marchó Sesshoumaru retomó la palabra.

—Dice que no quiere ser el fantasma de Kagura, ¿No es eso algo tonto? —terminó preguntando casi indignado.

Ante eso Irasue decidió permanecer en silencio, y se ocupó de la comida que le habían servido, Sesshoumaru la vio y se impacientó.

—Di algo —gruñó, si había decidido hablar esperaba al menos una respuesta.

—¿Por qué le pediste matrimonio? —con esa pregunta lo confundió.

—Está embarazada de mi hijo —fue la única respuesta que pudo dar.

—Entonces me parece bien que ella te haya rechazado —dijo, y con eso dejó a Sesshoumaru aún más contrariado —. Si esperas que te dé la razón no lo haré. Creo que ella es una mujer que sabe lo que quiere, y no quiere atarse a un matrimonio por las razones equivocadas.

—¿Darle un hogar a un niño con ambos padres son las razones equivocadas?

—¿Cómo crees que habría resultado tu vida creciendo en un hogar donde tus padres peleaban durante más horas de las que tenía el día? Ese no era un buen hogar, por eso decidí irme, sabía que estarían mejor sin mí, y así fue. InuNo encontró a Izayoi y con ella sí pudo brindarte una familia, yo no lo hubiese podido lograr.

—Es algo completamente diferente, ella no tiene a nadie más, y ambos queremos al niño.

—¿Se quieren entre ustedes? —preguntó y con eso dejó a Sesshoumaru sin respuesta—. Acerca de que Rin pueda ser el fantasma de Kagura, es comprensible que piense de esa manera.

—No, es tonto.

—Sesshoumaru, he estado en tu casa, ese lugar es un templo hacia Kagura, y murió hace más de cinco años. Si Rin estuvo allí, es lógico que piense de esa manera.

—Pero…

—Te preguntare algo, puedes responder o no, sólo quiero que pienses en eso —dijo Irasue dejando de prestarle atención a la comida—. ¿Por qué comenzaste una relación con Rin? ¿Para llenar el vacío que dejó Kagura, o por algo más?

—Nadie puede llenar el vacío de Kagura —gruñó.

—Entonces ¿crees que está bien que ella este en un matrimonio donde no exista el amor? ¿Sería feliz Rin de esa manera, el niño? Quizás a ti no te importe, pero estoy casi segura de que a ella sí.

—No…

—O ¿estarías dispuesto a cambiar para estar con ella? ¿Soltar el pasado? —Irasue ahora lo miraba fijamente— Y una última pregunta, ¿te importa ella aunque sea un poco?

Sesshoumaru no intentó responder, e Irasue tampoco dijo nada más, le bastaba con saber que su hijo estaba pensando. Regresó su atención a la comida, y dejó pasar el resto del almuerzo sin decir una palabra.

Veía como algo bueno que Sesshoumaru mostrara tal consternación ante algo más que no fuese el trabajo, significaba que algo estaba cambiado en él, aunque él mismo se negara a aceptarlo. Ella no podría decirle lo que él debía o no hacer. No había sido su madre por más de treinta años, y no intentaría actuar como una ahora, pero si podía hacerlo reflexionar un poco acerca de lo que sucedía en su vida, con eso le bastaba.


Sesshoumaru estaba determinado, se había propuesto a demostrarle a Rin que quería formar parte de la vida de su hijo y que no se conformaría con visitas esporádicas.

Era por eso que el sábado había tomado el primer vuelo a Sendai, aquel fin de semana estaba dispuesto a pasarlo con Rin, quisiera ella o no.

Llegó a casa de Rin antes del mediodía. El auto de ella seguía allí de modo que suponía que ella no había salido. Le causaba cierta molestia pensar que ella pudo haber salido con aquel muchacho llamado Kohaku, aún se le consideraba un niño en comparación con él, y con rabia recordó que tendría la misma edad que Rin, por lo que era razonable que ella quisiese relacionarse con aquel joven. Pero mientras Rin esperase a su hijo no podría estar con ningún otro hombre y después de tenerlo, tampoco. Sentía unos terribles celos posesivos por ella, y aquello lo desquiciaba.

Tocó el timbre y esperó que ella abriese. La expresión de ella al verlo no fue tan alarmante como lo había sido la vez anterior, pero aún se notaba el nerviosismo en su facie.

—Hola, Sesshoumaru —lo saludó ella y lo invitó a pasar.

—Tenemos que hablar —dijo directo.

—Sí, ya Jaken me ha dicho que te sigues negando a mi propuesta.

—Es completamente absurda —habló con sorna. Rin liberó un suspiro.

—Bien. Estoy preparando la comida, añadiré algo para ti y después hablaremos —informó al momento que se dirigía a la cocina.

Sesshoumaru la siguió. Se sentó en una butaca reservada para tomar el desayuno y se dispuso a observarla. Ella vestía un especie de vestido maternal y unas medias altas para recubrirse del frio, nuevamente notó que el vientre de ella no era demasiado voluminoso, recordaba las veces que su cuñada había estado embarazada y era bastante notorio. Vio como Rin se removió un poco, como si tratase de estirarse, y luego la observó llevar una mano al vientre, el niño se estaba moviendo.

—¿Cuánto tiempo tienes…? —ni siquiera pudo terminar de formular la pregunta.

—Pensé que no tenías dudas de que era tu hijo —ella habló con cierto cinismo.

—No las tengo —afirmó rotundo—. Pero no se nota ¿se está desarrollando bien? —era posible que el niño tuviese problemas con su desarrollo.

—Se desarrolla perfectamente —respondió ella, y aquello lo alivió—. Acabo de entrar en la semana veinticinco, o seis meses para hacerlo más sencillo. El médico dice que no se nota demasiado debido a mi complexión delgada y menuda, pero él crece muy bien —recalcó acariciando su vientre.

—Es un niño, entonces.

—No lo sé —Sesshoumaru la miró extrañado—, no he querido saber su sexo, me conformo con saber que está sano.

A Sesshoumaru le intrigaba aquello, pensaba que sería más fácil comprar las cosas que necesitara el bebé al ya saber si sería niño o niña, pero si ella ya había decidido esperar para saberlo, no era algo que fuese a discutir, después de todo lo que realmente importaba es que estuviese desarrollándose adecuadamente.

—Creí que estabas tomando las pastillas —comentó luego de unos minutos en silencio.

—Lo hacía —afirmó ella—. Al hablar con el médico me dijo que posiblemente las pastillas que tomaba no eran las adecuadas para mí, o bien me salte las dosis.

Rin había pensado mucho en eso después de aquella primera consulta con el obstetra, y luego de hacer memoria había recordado que durante los últimos trámites del juicio, y después del ataque que había sufrido había olvidado por completo tomar las pastillas, por lo cual aquella situación era totalmente su responsabilidad.

—¿Qué piensas? —escuchó la voz de Sesshoumaru y volvió a estar al pendiente de la comida.

—Que después de todo, soy la responsable de haber quedado embarazada. Después de… —le costaba decirlo, sólo recordarlo le causaba asco—, luego del ataque en tu casa, supongo que estaba más alterada de lo que aparentaba, y olvide los anticonceptivos.

—Y seguimos teniendo relaciones —finalizó él—. También es mi responsabilidad, siempre hay posibilidades.

—Sí, claro —dijo ella vagamente.

Sesshoumaru vio como ella se mantenía concentrada en la comida, había observado como ella se tensó al momento de hablar del ataque, él a su vez había apretado sus puños con fuerza. Aquel recuerdo lo llenaba de furia. El saber que ella había estado en tal peligro, era algo que no podía superar, aún recordaba el rostro de ella cubierto de sangre y con el terror marcado.

Al menos ahora podía estar tranquilo ya que Yuka estaba en prisión, y no podía saber la ubicación de Rin en caso de intentar algo contra ella al querer vengarse. Y de Kamui Fat no se había sabido nada más, quizás tras saber cómo había terminado Yuka no se sintió tentado a regresar a Japón.

Lo último que le había preguntado su madre rondaba en su cabeza todavía. ¿Rin era importante para él? Tenía que serlo, era la madre de su hijo, y eso la hacía tener un rol de importancia en su vida.

No le resultaba del todo sencillo olvidar la conversación con Irasue. Pero seguía sin pensar en Rin como un medio para olvidar a Kagura, ¿o acaso si lo había sido? La verdad era que las pesadillas que antes habían sido recurrentes en su vida se habían casi desvanecido por completo después de haber conocido a Rin. Algún psicólogo trataría de darle vueltas al asunto pero a él le parecía algo relacionado a que había logrado mantener su mente ocupada en otros asuntos.

Asuntos que estaban relacionados con Rin. Una voz parecida a la conciencia se asomó. Pero de aquello ser cierto entonces las pesadillas tuvieron que haber regresado luego de que Rin se marchase, era por eso que no le encontraba sentido a relacionarlo con ella. Después de que Rin se marchara las pesadillas no volvieron, así que solo podía adjudicarlo al trabajo.

Sesshoumaru observó cómo Rin ya comenzaba a servir la comida, aquello se le hacía tan acostumbrado, y era algo absurdo, solo había convivido con ella menos de tres meses. Con Kagura había vivido cuatro años y no había tomado por costumbre aquella clase de cosas.

Aunque su relación con Kagura había sido muy distinta, muy lejos del hogar, más relacionada con el trabajo y sus cosas en común.

La relación con Rin fue todo lo contrario, la mayor parte del tiempo compartieron momentos en casa, aunque solo fuese hablando del caso y teniendo relaciones, porque su relación nunca fue más personal que eso.

—¿Regresarás esta tarde? —preguntó Rin una vez se sentaron a comer.

Él no había pensado en aquello, si así lo quería podía tomar el vuelo que salía aquella tarde y regresar, pero algo lo detenía. Si quería lograr que Rin cambiase de idea acerca del matrimonio, debía demostrar algo, tal como le había dicho su madre.

—No, regresare mañana. Pensé que podríamos hablar acerca de las cosas que necesitara el bebé.

—Ya me ocupare yo de comprar lo que sea necesario —replicó ella.

—También es mi hijo, es mi respon…

—Vuelves a hablar de mi hijo como una simple responsabilidad y me ocupare de que no sepas nada de él —Rin le interrumpió molesta.

La verdad estaba harta de que él se refiriera al niño sólo como una responsabilidad de la debía ocuparse, y lo odiaba por eso.

—Yo…

—Si vas a ser parte de su vida que sea porque quieres serlo, y no porque te sientes obligado. Yo no te pediré nada, por mí misma soy capaz de ofrecerle a mi hijo lo que necesita. La pregunta es: ¿quieres hacerte responsable del bebé o quieres ser su padre?

Esa pregunta lo descolocó un poco. ¿Acaso no eran ambas cosas lo mismo? ¿Ser padre y hacerse responsable por el niño no significaba lo mismo? Por la reacción de Rin parecía no ser así. Se detuvo un segundo a pensar.

Rin había dejado de verlo y estaba revolviendo la comida en el plato, al parecer había perdido el apetito. Ella parecía estar muy afectada por la situación, y tenía sentido era de su hijo de quien estaban hablando.

Rin incluso en aquel momento se comportaba como una madre, y quizás era por el poco tiempo que había pasado, o que quizás aún no se hacia la idea en totalidad, pero él todavía no se sentía como un padre. Tendría un hijo, sí, pero no lograba hacerse a la idea de ser padre.


El día anterior no había logrado hablar demasiado, Rin se mostró bastante contrariada, y él no quiso seguir insistiendo hasta no tener sus propias ideas claras, se había despedido de ella y le había dicho que regresaría el fin de semana siguiente, pero allí estaba de nuevo delante de su puerta.

Si quería que las cosas mejoraran no podía marcharse sin intentar arreglar las cosas. Le diría que haría las cosas a su manera.

Cuando se abrió la puerta sus planes de llevar todo de buena manera se esfumaron al instante. Kohaku, el muchacho castaño que recordaba de la tienda y las fotografías fue quien abrió la puerta.

La ira recorrió el cuerpo de Sesshoumaru ¿Qué hacia aquel sujeto en casa de ella?

—¿Dónde está Rin? —preguntó con la intención de restarle importancia al hombre.

—Ella no se encuentra disponible ahora mismo. ¿Y a qué se debe la visita de su abogado un domingo?—dijo el muchacho como si con aquello desacreditara la relación que habían tendido.

—Soy el padre de su hijo, y he venido a hablar con ella —habló con autoridad.

—Pues, justo ahora estábamos teniendo una conversación importante, ella y yo —dijo el castaño con altanería y a Sesshoumaru se le antojo golpearlo.

—No me iré —dijo con firmeza al momento que se dispuso a entrar en la casa y cerrar la puerta tras de sí.

Al entrar en la casa no vio señales de Rin, supuso entonces que estaría en su recamara. Eran apenas las 8 de la mañana, y aquello le hacía preguntar ¿Qué demonios hacia aquel sujeto allí?

El muchacho intercambio una mirada con Sesshoumaru, intentando retarlo.

—Yo me quedaré hasta que Rin y yo terminemos de hablar de ese asunto —habló en tono sugerente lo cual hizo enfurecer a Sesshoumaru.

—¿Qué asunto? —preguntó intentando controlar el tono de su voz.

—No es asunto tuyo —espetó Kohaku con sorna.

—Todo lo que tenga que ver con Rin es mi asunto —aclaró— ¿Y bien? ¿De qué debes hablar con Rin?—recalcó Sesshoumaru, esperando una respuesta.

—Si tanto te interesa saberlo, acompañare a Rin a su consulta de control —respondió casi victorioso.

Escuchar aquello lo puso colérico, ¿Quién se creía ese muchacho para tomarse tales libertades?

—No lo harás —dijo autoritario—. Yo seré quien la acompañe, después de todo, el hijo que espera es mío, no tuyo —le dedicó una mirada desafiante.

—¿Es lo único que te importa, cierto? ¿El niño?

—¿Qué pasa aquí? —preguntó Rin al ver a los dos hombres en medio de la sala, parecía que en cualquier momento saltaría uno sobre el otro.

Soltó un suspiro, ¿Qué rayos había sucedió? ¿No volvería a tener un fin de semana tranquilo en su vida?

Aquel día no había comenzado nada bien, había tenido náuseas prácticamente desde el amanecer. El médico le había dicho que en algunos casos las náuseas y vómitos se podían mantener después del primer trimestre, y ella parecía ser uno de esos casos.

—Kohaku, será mejor que te vayas —dijo al ver que ninguno de los hombres parecía tener intenciones de responder. En ese momento el castaño se volvió a verla.

—Debería ser él —señaló a Sesshoumaru casi con rabia— quien se vaya.

Sesshoumaru se negó a hablar y se dedicó a observarla. Rin vio la marcada diferencia entre ambos hombres. ¿Qué hubiese hecho Sesshoumaru si le hubiese pedido a él que se fuese?

—¿Te encuentras bien? —le preguntó Sesshoumaru al momento que se acercaba hasta ella, en sus ojos notó un ligero tono de turbación. Ella pensó que eran sus ojos quienes lo delataban, aunque su rostro permaneciera imperturbable en sus ojos se mostraba lo que demostraban sus emociones.

—Estaré bien, pero lo que menos necesito ahora mismo es que estén discutiendo en mi casa.

—Claro —vio que Sesshoumaru tuvo intención de estirar una mano hacia ella, pero se contuvo en el último instante, y ella deseo que no lo hubiese hecho.

Aunque no deseara marcharse lo haría si con eso ella estaría tranquila. Se le veía bastante afectada y no quería pensar que él era causante de su malestar.

—Espera —dijo al ver como ya él volteaba en dirección a la puerta— ¿Por qué viniste?

—Aún hay cosas que debemos hablar, pero ahora debes descansar.

—En eso tiene razón el abogado —habló Kohaku acercándose a Rin—. Puedes irte tranquilo, yo me ocupare de cuidarla —dijo a Sesshoumaru y a Rin le molesto su tono. Vio como Sesshoumaru arrugaba el entrecejo y veía al muchacho con rabia, parecía estar haciendo de todo su autocontrol para no soltar siquiera una palabra.

Rin vio a Sesshoumaru dar media vuelta y caminar hacia la puerta, y se apresuró a detenerlo, no sabía porque, pero no quería que se fuera. Quizás estaba susceptible pero en aquel momento quería que él se quedara a su lado, quería sentirse protegida por él.

—Quédate —pidió al instante que alcanzaba a Sesshoumaru y sujetaba uno de sus brazos.

Él se volvió para mirarla y fue cuando se atrevió a extender una mano para acariciarle la mejilla, y entonces simplemente asintió. Luego él se volvió hacia Kohaku y habló.

—Creo que Rin te ha pedido que te marches —dijo en tono casi sereno. Se sentía confiado.

Continuara.

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Hola, gente linda! Esta vez me tarde un mes, pero no anduve de parranda, he estado publicando otras cosas y dándoles mucho amor y ternura, que es lo que falta en esta historia :c pero pronto le llegará(?)

He estado un poco(bastante) mal, problemas de salud que no me permiten estar en la pc tanto como querría para poder escribir, pero ahí voy, poco a poco.

Muchísimas gracias por sus reviews ;w; creo que es la primera vez que tengo tantos por un capitulo, y eso me llena de emoción.

Paso a responder de forma breve los dejados por Guest, y el resto saben que los respondo por MP.

Mary: Sesshoumaru se dará cuenta de su error, eso tenlo por seguro. Ahora, con respecto a lo de Kagura, la verdad nunca me pare a pensar si realmente era una mala persona o no, y pues tampoco quiero hacer eso de que "él se dio cuenta de ella era alguien mala, que aparentaba ser buena, pero en realidad dañaba a otros, y por eso dejo de sentir amor por ella, y ahora ama a Rin con toda su alma", o sea, me parece feo y sin base. Considero fue fácil dejar de amar a alguien que fue malo, y no es eso lo que quiero lograr. Lamento que te parezca muy OoC u.u

Maritza: Bueno Sessh se está llevando sus buenos golpes, esperemos que con lo que le han dicho tanto Irasue como Rin, recapacite un poco y comience a actuar de mejor manera. Saludos, amiga.

Mina Rouse: Hola! Espero este capítulo no te haya resultado tan corto. Y pues no creo que sea a Rin a quien se le haga difícil, será Sesshoumaru quien deberá esforzarse. Exactamente era lo que quería plasmar, no casarse por sentir una responsabilidad. La actitud de Sessh también es por orgullo, no le gusta escucharla decir que no son nada porque le daría libertad a ella de estar con alguien más y eso es algo que él no permitiría. Ya veremos qué es lo que pasa para que pasara para estos dos terminen juntos.

Lirio: Me alegra saber que te gusta historia; y pues, tarde o temprano se dará cuenta, eso seguro. Y si, odia que otro se acerque a lo que es "suyo", aquí se vio un poco de eso jajajaja Me has dado una idea con eso que le paso a tu amigo, algo divertido para escribir jajaja saludos, y gracias!

Guest: Responderé todos tus comentarios en uno. Primero, gracias por tomarte tu tiempo y leerlo completo. Me alegra que haya encantado y te parezca interesante; Sessh celoso es lo mejor, y siempre llegando a tiempo para salvar a Rin; Si! Habrá babymaru! Muchas gracias! Nos estamos leyendo!

Gracias también a zoraidarose, DreamFicGirl, Tatistus, Cochita D, Alambrita, Sotam, Tenshi Souzou-teki, Cath Meow, Elie G.S, que les he respondido por MP.

Muchas gracias a todos por sus comentarios, son muy lindos.

Nos estaremos leyendo la semana que viene, sin falta, pero con otra historia.

Saludos y nuevamente gracias!