Hola ¡hola chicas! La continuación de nuestra historia está aquí ¡al fin!

Gracias a: Princesvirgo, a la homenajeada y a Archangel, por darme mis vitaminas para este encantador proyecto.

¡Déjenme saber su parecer! ¡Con un hermoso y magnífico REVIEW!

Saint seya es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, doy mi humilde aporte a uno de los mejores caballeros dorados.

Los 4 apaleados rescatadores.

Al pisar el suelo, Shura corrió hacia Camus - ¡ya tengo al crío! Exclamó –Sh, Sura. Dijo Camus débilmente –tranquilo tío, ya estamos contigo. Camus comenzó a llorar –ese cíclope es muy fuerte. Dijo mientras aferraba a Shura.

-es verdad, no pensamos que sería tan fuerte, pensamos que era un bebé cíclope. Dijo Afrodita mientras se acercaba a ellos, Máscara me miró junto a Milo.

-Máscara, tu, Afrodita y yo vamos por ese monstro. Dije - ¿y Camus, Shura y Milo? Preguntó Afrodita.

-Shura saca a los enanos de aquí, asegúrate de que no haya mas problemas. Dije, Shura asintió - ¿puedes caminar? Le preguntó a Camus, el pequeño se puso en pie y se aferró a Shura casi de inmediato.

-se ha golpeado en el oído. Dije, Milo se acercó a Camus –ayúdalo. Ordené, Milo asintió y tomando del brazo a Camus lo ayudó a caminar, hasta que 2 pares de pies se escucharon, tragué grueso, se suponía que solo había uno.

-Camus, habías dicho que solo había uno. Dije casi al borde de un desmayo, generalmente, los cíclopes eran enemigos de santos dorados y plateados, si no es un adulto, puede ser derrotado por un aprendiz e incluso uno, sin entrenamiento, pero si es un adulto, deben ser caballeros dorados o aprendices muy bien entrenados.

-es que yo solo vi al grandote. Dijo Camus, asentí –no hay tiempo. Dije mirando a la mujer y al niño, tomé una decisión rápida.

-Milo, encárgate del enano. Milo asintió, apoyó a Camus en una pared y se encaró al pequeño cíclope que lo miró con curiosidad, dilató las narinas como un perro.

-huele rico. Dijo –es aprendiz de santo hijo, cómetelo. Dijo el cíclope padre.

-Shura, ve con Afrodita hacia la mujer. Ambos asintieron, Afrodita sacó una rosa amarilla - ¡rosa de la asfixia! Lanzó a la mujer - ¡cruce de las espadas! Lanzó Shura, la mujer cayó hacia atrás.

-vamos Máscara. Dije de inmediato, el se preparó - ¡hondas infernales! Lanzó - ¡fuego marino! Lancé.

-divertido, un santo de Athena y una marina de Poseidón, estos niños si me divierten. Dijo el cíclope, quien no pareció en lo absoluto dañado.

- ¿Por qué esas cosas no recibieron daño? Preguntó Máscara, lo miré –fácil, este debe ser un guerrero y la mujer, debe ser de la clase obrera. Expliqué, Máscara asintió.

- ¡huellas de sangre! Lanzó, los pies del cíclope quedaron llenos de sangre, el comenzó a agitarlos y por lo consiguiente, a bañarnos de sangre.

-esto no me gusta, ya fuera ¡quítenmelo!¡quítenmelo! exclamaba - ¿Qué mas hace esa técnica? Pregunté, Máscara asintió –hundes a la gente en un río o un pozo de sangre. Dijo feliz, asentí admirado.

-la mujer casi está muerta. Dijo Shura –eso es excelente, evacúa a los enanos. Dije, el pequeño cíclope estaba tan asustado como Milo, no se atrevía a moverse, Milo sin saberlo, tenían en su uña las agujas escarlatas preparado para atacar si el enano de un ojo, se acercaba mas a el o a Muss, quien se frotaba la oreja llorando.

-ya vamos a salir Muss. Dijo Milo, suspiré de alivio, cuando algo golpeó mi cabeza…como dolió…todo está negro…pierdo los colores.

¡Kaaaaaaaanoooooon! Se escucharon las voces, de Máscara, Shura, Afrodita y la mía, la mujer cíclope estaba muerta, ya estaba asfixiada, si hubiera sido guerrera, Afrodita no hubiera tenido tanto éxito, papá dice que todos los cíclopes son letales en mayor o menor medida y que, el oficio de un cíclope es el que determina su nivel de peligrosidad, que puede varias si se siente herido o asustado.

¡Camus Muss! ¡debemos salir de aquí! Muss abrió los ojos –no puedo caminar Mil, siento que me caeré. Dijo mientras yo, lo tomaba del brazo, el hombre se acercó a Shura y Afrodita y los golpeó en la cabeza, Máscara de la Muerte se acercó a nosotros empujando al niño cíclope que gritó.

¡no toquen a Dionicio! Rugió el padre con la fuerza para derrumbar las cañerías de la ciudad, de repente se fijó en la mujer.

¡Nadia!¡que te han hecho! Exclamó herido, el niño se acercó a su mamá al igual que su papá.

- ¡corran enanos! ¡corran! gritó Máscara, lo obedecimos y comenzamos a correr, pero el papá del niño cíclope nos agarró.

¡me los voy a comer! Dijo - ¡para comerte a los enanos! ¡deberás pasar por mi cadáver! El cíclope miró a Máscara de una forma rara y como si el fuera una pelota, lo lanzó una, otra, otra, y otra vez a la pared, Muss y yo, chillamos y eso, activó nuestros poderes.

¡paaaapiiiii! ¡hace frío! Exclamó el cíclope llorando desde su ojos, fue a darle un manotón a Muss pero usé mis ggujas y el niño gritó, no los quería dejar.

- ¡corre Milo!¡corre y saca a Camus! Ordenó Afrodita en un gemido desesperado.

-pe, pero ustedes. Dije - ¡Camus está herido! ¡es el mas pequeño junto a ti! ¡váyanse! ordenó, asentimos llorando y salimos corriendo.

Por haber matado a mi esposa, me los voy a comer. Dijo el cíclope, rió –pero primero, iré por sus amigos. Los 4 estaban desmayados, ya Afrodita, había perdido su resistencia.

Papá dormía, junto a mamá ambos estaban desnudos, cuando nos miró en la cueva –Milo. Dijo despertando de un sobresalto… ¿Qué? ¿Ya terminaron su pelea?…si, dejé a Toin congelado…jajajajajajajajajajajaa ¡tu siempre Muss! Bien, el micro es tuyo…gracias Mil…disculpen señoritas, pero esto requirió un abandono del micrófono temporalmente, debía luchar por el, pero en fin, ya estoy de regreso.

El tío Ricardo se levantó de la cama y corrió al cuarto de Milo, no lo vio allí –por Athena, no está. Envió un mensaje a todos los caballeros del santuario con su cosmos, cuando su brazalete, con un escorpión dorado, comenzó a brillar de una manera peculiar, con un tono amarillo dorado, mas parecido a una vela que a una luz.

-Milo. Dijo, pero el llanto de mi amigo lo desconcertó –papi, vinimos a ayudar a Camus que encontró un cíclope en Francia, pero ahora, el ha, atra, atrapado a Sh, Shur, Shura, Afro, Afrodita, Ka, Kanon y Másc Máscara, necesitamos ayuda. El tío Ricardo asintió.

-voy apara allá, llama a Michel. Ordenó, mi amigo asintió y el brillo del brazalete desapareció –tenemos problemas Mich, los niños se han metido en líos, otra vez. Dijo al brazalete mientras su armadura aparecía.

Toin escuchó el grito de mamá –debes quedarte con Antoin. Dijo papá por segunda vez - ¡yo no me puedo quedar tranquila! ¡mientras uno de mis bebés está en la guarida de un cíclope!exclamó mamá mientras lloraba.

-cálmate Odette, debes quedarte acá, con Antoin, Ricardo viene, si te necesito te llamaré, lo juro. Ella tomó aire y se sopló la nariz.

- ¿lo juras? Preguntó, papá asintió –por nuestro amor. Dijo mientras la besaba y desaparecía en un destello dorado, Toin se acercó a mamá y le abrazó las piernas.

-mami ¿Muss estará bien? ¿Tu estás bien? Preguntó, ella se secó los ojos –si cariño, estoy bien y Camus estará bien, es un niño muy fuerte, como lo eres tu. Dijo mientras lo abrazaba.

-vamos por un te para mi y un chocolate para ti ¿quieres? Mi tonto e indigno gemelo asintió y ambos fueron a la cocina.

Papá llegó junto a ltío Ricardo, ambos comenzaron a buscarnos, nos encontraron acurrucados en una cueva.

-gracias a Athena. Dijo papá al verme, me cargó –estás herido. Dijo mientras miraba mi oreja.

-bien, quédense aquí, iremos por sus amigos. Dijo el tío Ricardo mientras tras haber examinado a Mil, nos dejaban en el sitio donde estábamos, nosotros, regresamos a abrazarnos.

-ya llegaron. Dije mas tranquilo –estaremos a salvo. Dijo Mil con una gran sonrisa, papá y el tío Ricardo llegaron a la guarida del cíclope, en la cual, estaba el monstro preparando un cuchillo, Kanon, Shura, Afrodita y Máscara, estaban en una gran mesa mientras el niño cíclope, los pinchaba como si fueran trozos de carne.

-deja a los enanos y te perdonaremos la vida. Dijo el tío Ricardo, papá rió -tu no planeas perdonarle la vida, el tío sonrió con malicia –era solo un chiste Mich, no me agúes la diversión. el cíclope se dio la vuelta.

-ratas de oro, tengo tanto tiempo sin comerme un santo. Dijo –y no empezarás con nosotros ¡restricción! Lanzó el tío Ricardo –fácilmente puedo con ustedes por separado. Dijo el cíclope contento –pero no te será muy fácil si lo hacemos en grupo ¡polvo de diamante! Lanzó papá, el cíclope gritó de dolor.

- ¡me has congelado! El niño se acercó con el tenedor con el que había pinchado a los demás, papá se dio la vuelta y lanzó un fino rayo azul - ¡papi! ¡Ha congelado el tenedor! Exclamó el pequeñito asustado, el padre de el, miró a mi padre, su puño se recubrió de fuego e inmediatamente, fue recubierto de hielo, el cíclope lo ignoró y lo lanzó pero al lanzarlo contra papá, chocó con algo, se puso a gritar de dolor.

- ¡que es eso! Vociferó –un muro de hielo. Dijo el tío Ricardo preparando la aguja - ¡aguja escarlata! Exclamó lanzando 3 de un solo disparo, papá lanzó.

- ¡relámpago aurora! El cíclope retrocedió - ¡corre hijo! Exclamó –no hemos venido por tu niño, el es inocente, hemos venigo por ti, danos a los niños y te daremos una muerte suave. Dijo el tío Ricardo lanzando otras 2 agujas.

- ¡nunca!¡los humanos son mi comida!¡como tal los trato! Papá sonrió.

-es mejor que no te resistas ¡río de acuario! Un potente río azul salió de las manos de papá y se estrelló en el cíclope.

-yo quería jugar Mich. Se quejó el tío Ricardo, papá negó.

-termina de una vez, tengo un mal presentimiento. Dijo mientras se acercaba a los demás, el tío Ricardo clavó el resto de sus agujas, papá se dio la vuelta.

-de verdad eres idiota. Dijo, el tío lo miró –los cíclopes al ser criaturas de fuego, cuando mueren explotan ¿no podías esperar? Preguntó –lo lamento, era eso o dejarlo que saque fuego por la boca. Papá asintió.

-júntalos a los 2. El tío Ricardo se acercó pero al tocarlos, se alejó dando bufidos –están tan calientes como tu y Odi cuando hicieron a los niños. Papá asintió.

-saca a los muchachos, ya lo hago yo. El se acercó y los juntó - ¡ataúd de hielo!invocó, los 2 quedaron atrapados.

-increíble, esa rosa es de Afrodita. Dijo papá pasando los dedos por la fría superficie que a el le parecía cálida, el tío Ricardo se acercó.

-solo ha tenido suerte, porque era una cíclope obrera. El pequeño lloraba desconsolado.

-niño, no tienes que llorar. Dijo papá - ¿Por qué no? Mi papá está muerto. Dijo derramando lágrimas por su único ojo.

-Mich, quizás, no sea tan mala idea si lo dejamos vivo. Dijo el tío.

-yo nunca planeé matarlo. Dijo papá –lo llevaré al santuario. Dijo el tío –quizás Athena sea misericordiosa y lo deje quedarse. Papá asintió, cargó a Kanon y a Shura, el tío hizo lo propio con Afrodita y Máscara y con el pequeño llorando su dolor, se fueron hacia nuestra casa.