¡Y vamos por la penúltima viñeta! La siguiente será la última y después, el epílogo. ¿Estáis tristes? Yo no xD He tardado un año en acabar el fic, y creo que en un mes he publicado la mitad. Soy increíble, ni yo misma me entiendo. Soy tan desastre que se me olvidó publicar el capítulo aquí y lo hice únicamente en mi blog. xD Ahora, las dudas:
¿Jaken está enamorado de Sesshomaru? ¿Ha "envenenado" a Rin por eso? He visto que varias personas se han sorprendido con todo eso de los celos de Jaken, y me han preguntado que si está enamorado de él. La respuesta es no. Es como dice Nyuuko, Jaken le admira de una manera enfermiza por haber estado tanto tiempo a su lado, y no soporta que Rin le "desbanque", por así decirlo. Ni es gay ni va a tener una terrible muerte por la anterior viñeta. Él se preocupa por Rin, pero también la ve como a una rival. Sesshomaru lo sabe, pero "pasa" de todo.
¿Y dices que en el epílogo Rin tendrá 19? O sea que ahora tiene 14, ¿no? Si no recuerdo mal, hace poco leí que tenía 12 =S (dark priincess) Lamento la confusión, pero mi idea incial es que transcurriera un gran lapso de tiempo en el fic, o sea que no pasara todo linealmente. Las viñetas captan retazos, no pasan una detrás de otra en ninguna ocasión (en algunas una idea se repite en la siguiente, pero no ocurre inmediatamente, es decir, que puede pasar una semana desde eso). El cumpleaños de Rin es en primavera, y cada vez que digo que se acerca o que ya ha pasado, quiere decir que ya se le suma un año más. Lo cierto es que no me apetecía detenerme siempre en esa fecha, pues lo que quiero captar en la viñetas es más significativo para la historia. Rin ahora tiene trece años, y pronto cumplirá cartorce, aunque no lo especifique (de ahí que dijera que tendría diecinueve más o menos) Nuevamente, siento la confusión. u.u
¿Tienes algún proyecto de esta parejita para el futuro? ¿Algo trágico, de drama, romance? (KristenT) Lo cierto es que tengo pensado hacer otro fic de Sesshomaru y Rin. Éste será en serio, es decir, Rin ya no será una niña y tendrá un romance con él, así como aventura. Lo que no tengo tan claro es si voy a hacerlo basado en el epílogo de este fic (algo así como una continuación), pues voy a dejar un final abierto desde unas cuantas perspectivas, o si va a ser independiente, sin toda la historia de la sonrisa o los avances de Rin. Ya veré, pero contad con un nuevo fic. :P
¿Vas a escribir algún fic sobre otra pareja? ¿Sobre algún otro anime? ¿Una reflexión quiza unicamente desde el punto de vista de Sehomaru? ¿Algún fic sobre Jaken, personaje no tan popular de este anime? (KristenT) No creo que escriba un fic de Inuyasha en el que Sesshomaru y Rin no sean la pareja protagonista, pero habrá secuandarias (InuyashaxKagome, SangoxMiroku). Sobre otro anime seguro que lo hago, pues me voy abriendo camino en eso de explorar nuevos fandoms (aunque el predominante creo que siempre será Harry Potter). Una reflexión desde el punto de vista de Sesshomaru es posible, y un fic con Jaken como narrador también (no es la primera vez que escribo un fic con un persona secundario narrando desde su punto de vista los avances de una pareja).
Y agradezco los comentarios de aquellas personitas que se pasan a leer y quieren darme su opinión y apoyo: LAY ANETTE, Valeriya, KristenT (yo ya estoy casi recuperada, y espero que a ti también se pase cuanto antes lo de la rodilla), dark priincess, LauAkiko (como mencioné antes, el epílogo va aparte ;)), Lorena, youweon, beautifly92, Haaruuhii, Akemi-Naomi, kittirasi, Nyuuko Lambzaki, Blueberry Bliss, Little Mess, Lithium, Aire2409, riza-paola, Nina feliz y angelaok (de no ser por ti, ni me acuerdo de actualizar en fanfictionet xD). No sé si alguien más me dejó un mensaje porque lo cierto es que hubo cierto problema con los reviews en el capi anterior. Si es así, ¡gracias, desconocido! :P Un saludito a los que leen desde las sombras, y ya os digo que dejar una opinión es gratis~ Y me hacen feliz *_*
Vale, ya dejo de enrollarme como una persiana y presento el capítulo. La viñeta va sobre "Amenazar".
¡Acción!
#14 Proteger lo que es mío [Amenazar]
Rin se vio arrojada al suelo con fuerza. Tosió por el polvo levantado y miró con vista nublada al gigantesco hombre que ocupaba todo el umbral de la puerta.
―Vuelve a intentar escaparte, maldita niña, y te corto una mano, ¿entendido? ―gruñó recorriendo con una mirada aterradora el interior de la cabaña.
Antes de que Rin pudiera responder, cerró la puerta con un atronador golpe. La joven se estremeció; se había quedado helada del miedo. Con paso titubeante se sentó junto a otra callada muchacha, quien estaba temblando por la escena. Rin se recogió las piernas y fijó una mirada perdida en la pared contrario de la rústica casa. Todo había sido culpa suya. Jaken le había dicho que no se alejara, que en los últimos tiempos habían desaparecido muchachas jóvenes por aquellos parajes. Ella le había contestado con gesto indolente que no se preocupara, que ella podía defenderse sola y que era muy valiente. ¿Qué diría Jaken si la viera temblar en un rincón junto a un grupo de sollozantes mujeres, secuestrada por unos buscados y temibles bandidos? "Ya te lo dije, niña tonta". Y bien merecido que se lo tenía. Casi rogaba volver a ver a aquel gruñón y bajito demonio. ¿Por qué tenía que haber salido sola a buscar comida? El aburrirse por la ausencia de Sesshomaru no era excusa.
―Joven Rin, no debiste haber intentado escapar ―dijo la temblorosa muchacha a su lado―. Has tenido suerte. A otras por menos ya las han matado. ¿Qué habría pasado si su líder demonio te hubiera atrapado? Los demonios son de carácter impredecible, y puede que te hubiese devorado.
Rin sacudió la cabeza y la miró con los ojos en llamas.
―¡No, no es el demonio quien me preocupa! A los que temo son a los bandidos, ellos son los peligrosos. Matan por diversión, juegan con las vidas de los demás. Los demonios únicamente asesinan por necesidad, por hambre ―declaró con seguridad.
Las jóvenes de la cabaña la miraron con ojos desorbitados. Junto a ella, formaban una docena.
―¿Está loca? ―oyó susurrar a una al oído de su compañera, que la miraba con perplejidad.
―Seguramente.
―¡No estoy loca! ―exclamó Rin enfadada―. Yo conozco demonios de buen corazón. Es más, viajo con dos ―anunció con orgullo.
La mujer temblorosa, de nombre Karin, asintió de repente, comprensiva. Las otras se intercambiaron miradas cómplices y luego se dirigieron a ella con compasión.
―Pobrecita, dos demonios te han embrujado y te han obligado a ser su sierva. Debes haberlo pasado fatal. A saber qué cosas horribles te habrán hecho. ―Le pasó una mano por los hombros, dándole suaves palmadas. ―Creo que tú eres la que menos sufrirás con esto de nosotras. Después de todo, tu situación era mucho peor antes… ¡Dos demonios! ―Todas se estremecieron.
Rin no quiso seguir discutiendo y apartó la vista de ellas, malhumorada. No soportaba escuchar aquellas cosas horribles de su señor Sesshomaru, ni siquiera de Jaken. No eran demonios malos, sólo incomprendidos. ¡Si tan sólo los conocieran una mínima parte de lo que les conocía ella! No iba a pelear con ellas por eso, pues sabía que hablaban desde la ignorancia. Ella tenía más mundo: sus padres y sus hermanos habían sido asesinados por bandidos; su salvador era el demonio más hermoso que cualquiera podría imaginar.
Sesshomaru debía estar intranquilo, asumió nerviosa. Tenía que volver pronto junto a él, demostrarle que podía salir ella misma de los problemas en los que se metía. ¡Ya no era una cría! Ahora tenía trece años, era una mujer. No obstante, el miedo la frenaba. No se enfrentaba a demonios: sus enemigos eran bandidos asesinos, ladrones. La escoria de la sociedad. Rin no sabía si tendría el suficiente valor para enfrentar a hombres como los que asesinaron ante sus ojos a su familia.
"No permito que débiles me acompañen, y tú antes no habías demostrado serlo." Esas palabras de su adorado demonio volvieron a ella de golpe. Sesshomaru no permitía cobardes a su lado, y ella estaba demostrando ser débil con su actitud. Si quería acompañar a su señor por siempre, debía demostrarle que había aprendido algo desde aquellas lágrimas de cocodrilo que había soltado para que la complacieran. No se iba a quedar gimoteando como las demás, esperando su fatal destino. "No seré la esclava de ningún bandido", pensó con fiereza.
―Karin ―dijo levantándose de un salto y sacudiéndose el polvo de su kimono naranja―, ayúdame a mover esas cajas.
La muchacha la miró con asombro. ¿A qué venía ese cambio tan brusco?
―Pero haremos mucho ruido ―se quejó.
―No si lo hacemos con cuidado ―insistió Rin con impaciencia―. Por favor, ayúdame.
Karin terminó por ceder, insegura. Tras mover unas cuantas cajas amontonadas en una esquina de la cabaña, observó a Rin palpar el suelo. La joven, satisfecha, esbozó una sonrisa. Había acertado, por aquel lugar la tierra estaba más blanda y suelta. No le llevaría mucho tiempo cavar. Las demás mujeres tardaron un rato en acercarse a ayudar. Temían las represalias, pero aún más al demonio de aquella banda de asesinos. ¿Y si pensaba devorarlas a todas? Escapar era la mejor opción, dadas las circunstancias.
Tras un largo y costoso trabajo, lograron formar un pequeño túnel que comunicaba con el exterior. Pero el plan tenía un problema, y Rin lo sabía: aquella parte de la cabaña comunicaba con el campamento de los bandidos. Así se lo dijo a las demás, explicándoles que saldría ella primero para comprobar que no hubiese nadie vigilando. Ellas asintieron y Rin se metió en el improvisado túnel. Con esfuerzo, llegó al otro lado. Sacó brevemente la cabeza por precaución, pero nadie se fijaba en ella. En medio del campamento había un demonio alto, de largo pelo plateado y mirada fría. "¡Señor Sesshomaru!", pensó alborozada.
―Vaya, ¿a quién tenemos aquí? ¡Si es el gran Sesshomaru! ―dijo una voz desconocida para la niña, que miró a un lado y a otro para identificar al emisor― ¡Qué sorpresa! ¿A qué debo el honor?
―Kentiru ―saludó con voz fría como un témpano.
―Ey, ¿a qué viene ese tono tan desolador? ―inquirió el líder de los bandidos con una media sonrisa― Conocí a tu padre, un gran señor demoníaco. Te pareces mucho a él.
―Dicen que tú eres el responsable de las desapariciones de humanas ―dijo ignorando los halagos. Sus ojos no habían perdido su tonalidad helada.
―Lo soy. Ahora lidero a unos cuantos humanos descarriados para conseguir esclavos y comida. Es más divertido que hacer las veces de cazador, como antaño ―añadió con una risita.
―Si tú lo dices… ¿Habéis capturado a una niña humana recientemente? Es morena y tiene un kimono naranja.
―Sí, ¿por qué? ―preguntó Kentiru alzando una ceja, interrogante.
―Me acompañaba.
El demonio le miró unos instantes y luego soltó una carcajada estridente.
―¿Te acompañaba? No me digas que te acabo de robar la comida ―comentó con los ojos púrpura brillándole maliciosamente. ―Podemos hacer un arreglo y compartirla en son de paz, ¿no te parece?
―Creo que no. Suéltala ―ordenó simplemente.
―¡Oh, vamos, no seas así! Inu no Taishō y yo fuimos amigos…
―No pongas el nombre de mi padre en tu sucia boca ―siseó con furia creciente―. No lo repetiré otra vez: suelta a la humana ; de lo contrario, morirás.
Kentiru dejó a un lado toda broma y se puso serio. Se levantó de la roca en la que había estado sentado tranquilamente y encaró a al demonio blanco.
―¿Me estás amenazando, Sesshomaru? ―inquirió suavemente.
―¿Amenazar? No, Kentiru, sólo afirmo un hecho ―respondió mientras sus ojos empezaban a adoptar una tonalidad rojiza.
Rin observó con horror cómo el líder de aquellos horribles bandidos sacaba una gran espada. Su aspecto era aterrador. Sin poder evitarlo, gritó:
―¡Señor Sesshomaru!
Inmediatamente, un par de manos las sacaron bruscamente de su escondite y apretaron sus brazos contra su espalda.
―¡Maldita mocosa! ¿No te había dicho que te quedaras en la cabaña quietecita? Tal vez quieras perder una de tus bonitas manos ―gruñó cruelmente el hombre que antes la había arrojado al suelo.
Kentiru siguió la mirada de Sesshomaru y contempló a la joven que forcejeaba con insistencia. Interesado, dirigió una mirada burlona al demonio que tenía frente a sí.
―¿Así son las cosas, Sesshomaru? ¿Todo esto por una humana? Verdaderamente, eres igual a tu padre. ¿Qué tiene de especial para que te pongas en guerra conmigo?
El demonio seguía mirando a Rin. Sus gestos eran valientes y sus palabras malhumoradas, pero él vio el miedo en sus ojos. Sentía terror ante el bandido. Con sus propios ojos ya completamente rojos, se dirigió a su contrincante:
―Es simple, escoria. Yo protejo lo que es mío ―siseó con frialdad. Sin dar tiempo a reaccionar a Kentiru, sacó de su obi a Bakusaiga. El ruido que hicieron las espadas al entrechocar estremeció al campamento. Los bandidos, viendo peligrar a su jefe, se dispusieron a sacar a todas sus prisioneras y a huir lejos.
Rin se removió cuanto pudo. Sabía que no conseguiría liberarse, pero debía ganas tiempo: el señor Sesshomaru no tardaría en vencer e ir en su busca.
―¡Muévete, niña! ―exclamó el bandido que la tenía aferrada con urgencia en la voz.
―¡No quiero! ¡Eres un grandullón malo y feo! ¡Y hueles mal! ―le insultó Rin sacándole la lengua.
El hombre la miró perplejo y su mirada se nubló de ira. La soltó apenas unos instantes para descargar su mano sobre su cara, y Rin cerró los ojos esperando el duro impacto. Al no notar nada, los abrió ligeramente. Se sorprendió al no ver al hombre delante suyo y se giró rápidamente. Un pecho cubierto con una armadura la recibió, dejándola atontada.
―Así que ibas a cortar la mano a una niña, ¿eh? Sois insignificantes hasta para ser humanos.
Rin oyó un grito desgarrador, pero no alcanzó a distinguir nada. Seguía viendo pajaritos en su cabeza. Poco a poco, empezó a reconocer las familiares formas de su señor y sonrió con alegría.
―¡Amo Sesshomaru! Yo…
―Cierra los ojos de nuevo, Rin ―ordenó secamente el demonio.
Esta obedeció y se cubrió la cara con las manos. Nuevos gritos y el sonido de una espada rasgando el aire cubrieron el ambiente. Aquella melodía se había vuelto familiar para ella, tristemente. No obstante, sabía que era necesario. Cuando todo quedó en silencio, volvió a levantar la mirada.
Sesshomaru se encontraba en mitad del campamento, rodeado de muchos cadáveres. Los únicos vivos en aquella aldea eran ellos dos y las chicas prisioneras. "¡Las secuestradas!", se acordó de repente. Corrió hacia ellas y trató de preguntarles cómo estaban, pero no le contestaban. Estaban mudas de la impresión.
Cuando el demonio blanco se acercó a ellas, Karin empujó a Rin tras de ella, cubriéndola con su cuerpo. La joven iba a protestar, pero acabó callando. ¿Cómo reaccionaría Sesshomaru ante aquello? La última vez que la habían secuestrado ―un demonio que tocaba la flauta― y unos sacerdotes habían intentado protegerla, él le había dicho que podía hacer lo que quisiera: quedarse con ellos para ir a un pueblo humano o seguir con él. Sólo esperaba que no hiciera nada a las mujeres, quienes se estremecían a cada paso que daba el demonio.
―Rin ―la llamó cuando estaba a unos pocos pasos de ella. La niña alzó la cabeza por encima del hombro de Karin, interesada.
―¿Sí, señor Sesshomaru?
―¿Qué haces ahí? Nos vamos ―ordenó con indiferencia. Al ver que las mujeres aferraban a Rin con fuerza, les lanzó una mirada dura, obligándolas a retroceder.
―Sí, amo Sesshomaru ―respondió pegando un brinco y separándose de las demás.
Retomaron el camino en silencio, pero a Rin no le importó. Su kimono estaba cubierto de mugre, pero tampoco le importó. Ni siquiera le importaron los ocho "Te lo dije, niña tonta" furiosos de Jaken a su vuelta.
Sesshomaru no deseaba separarse de ella, ni tan siquiera lo había sugerido. ¿Qué más tendría que importarle?
Creo que me ha quedado más larga de lo que debería ser una viñeta, pero bueno, el contenido es de una escena específica y eso es lo que importa (coff coff). ¿Qué tal? ¿Os ha gustado? Porque a mí escribirla sí. =P Lo cierto es que no he puesto mucho humor a la cosa, pero en esta viñeta quedaría raro. El botoncito verde de abajo suplica por ser cliqueado. ^^
Próxima viñeta: ¿Lo adivináis? ¡Sonreír!
Nos leemos,
Neissa.
