Wola!

Aquí con lo que empieza a ser ya mi tardanza habitual…no sé qué me pasa, pero cuanto más me acerco al final más me cuesta escribir, releo una y otra vez lo escrito…y na, no me dice na. Solo espero que a vosotros os guste, es todo lo que he podido hacer con una situación que no sabía ni cómo llevarla. Creo que el siguiente será el último, asi que si lo es tendrá que ser bastante largo…e igual toca hacer epílogo, pero ya se verá sobre la marcha. Nos vemos en el siguiente! X fin llegaron mis vacaciones TT.

CAPITULO 14: ALGO MAS

-Gaara…-la voz del castaño detuvo sus pasos, a pesar de estar cansado sentía nervios, así que le daba igual la forma de perder el tiempo ya que no podría dormir.

-Nara…Yamanaka…-dijo al voltearse y observar el rostro enfadado de los dos- ¿En qué puedo ayudaros?-el tono irónico no pasó desapercibido para ninguno de ellos, Shikamaru bufó molesto ante aquel estúpido juego, quizá Gaara había decidido seguir las técnicas de su hermano y hacer de ellos sus marionetas.

-Basta ya de tonterías, que seas el Kazekage no te da derecho a tratarnos de esta manera-el de la coleta se había acercado peligrosamente al pelirrojo, Ino lo intentaba sujetar, los papeles parecían haberse intercambiado, o quizá a su novio se le había pegado la impulsividad de la rubia.

-Shikamaru, no deberías…

-¿No debería qué Ino? Hemos pasado los tres últimos meses con él y no ha dicho nada, ha sido tan cobarde de ampararse en su cargo y recurrir al Consejo para hacer valer su voluntad, parece que el cargo se le ha subido a la cabeza- había llegado hasta él y sujetaba la solapa de su abrigo granate.

-¿Quieres pegarme?-el tono se había vuelto serio, ninguna sonrisa, ninguna expresión en su rostro…Gaara acababa de asumir la situación en la que estaba. Apreciaba a esos shinobis, o al menos los respetaba, pero no iba a permitir que intervinieran en sus planes.

-No, no soy tan ruin como otros- aflojó su amarre, sabiendo que aquello debía haber dolido en el orgullo del pelirrojo- quiero una explicación.

-No eres quién para recibirla-contestó cabreado por el comentario anterior.

-Pero yo sí, creí que éramos amigos- Naruto acababa de aparecer seguido de Hinata. Sus ojos azules, siempre afables, mostraban un rencor contenido- ¿Cómo puedes obligar a Sakura-chan de esta manera? ¿Tan poco te importa? Porque para mí es alguien imprescindible.

-Naruto, no te metas, por favor- los ojos aguamarina se enfrentaron a los celestes. Dolía, al igual que ver la expresión de Sakura ante su propuesta, pero era todo lo que podía hacer.

-¿Cómo que no me meta? Fue mi primera amiga, se ha convertido en una hermana para mí- bajó la mirada y susurró-alguien mucho más importante de lo que crees.



Gaara miró con comprensión al jinchuriki. Aquel chico significaba lo mismo para él, sin embargo, la situación era muy distinta. En momentos desesperados hay que tomar medidas desesperadas. Su decisión había sido tomada hacía un par de meses, cuando al poco de llegar a Suna, Nara le informó que el Uchiha había vuelto. Si el shinobi del clan maldito no hubiese estado de por medio, o si hubiese conseguido prolongar la estancia de la chica en el país del viento, se habría tomado su tiempo. Pero al tener que regresar a Konoha, el tiempo era similar al sunadokei, de manera que la arena se iba de sus manos de forma irreparable.

-A mí también me importa-susurró intentando justificarse, sin mirar a ninguno de ellos- pero, ¿Acaso vosotros os creéis que habéis hecho algo mejor? La oportunidad que le habéis dado y de la que os sentís tan orgullosos es lanzarla hacia la persona que la trató como si no valiese nada, despreciándola a cada momento, una persona que sólo ha sabido pensar toda su vida en él mismo. Al menos mis sentimientos son reales.

Bajaron la cabeza. Sí, habían sido egoístas, pensando en la posibilidad de mantenerla a su lado, y debido a lo precipitado que había sido todo, la opción de Uchiha se había planteado sin dudarlo como la mejor, sin pensar lo que aquello podía suponer en el corazón desgastado de la Kunoichi.

-Gaara-sama, no debería hablar así de Sasuke-kun, él se preocupa mucho de Sakura, sólo que le cuesta expresarlo- dijo Hinata con todo el respeto desde la espalda de su novio. La mirada del Kage la hizo temblar, al parecer Uchiha Sasuke era una de las personas menos gratas para él, y la insinuación de la Hyuga a la similitud de sus sentimientos y acciones con él no le había hecho la menor gracia.

-Una cosa es que viva en Suna, otra muy distinta es que sea idiota, las historias llegan, os recuerdo que mi hermana no es exactamente muda y aquí el Nara pasó mucho tiempo con ella hace un par de años- dijo señalando al manipulador de sombras. Éste sólo suspiró. Aquello había sido antes de su encuentro en el hospital, antes de que la Kunoichi significase algo para él. Fue en la época en la que estaba enfadado por la huida de Ino con Sasuke, y en la que consideraba a la pelirrosa por su similitud de gustos tan estúpida como su ex compañera.

-Gaara, tú más que nadie deberías entender a Sasuke, que no diga las cosas no significa que no las sienta- dijo el rubio. Podía llamarle teme, golpearle una y mil veces…pero era su hermano, y aunque no fuese el más inteligente sabía que al chico le pasaba algo con Sakura.

-¿Habéis pensado en ella?- Gaara miró a todos de nuevo, intentando recobrar el poder en la conversación, nadie contestó- el Uchiha tuvo su oportunidad y la perdió, creo que tengo derecho a intentarlo. A veces es sólo cuestión de tiempo, quizá ella llegue a quererme.

-No se engañe, Gaara-sama-Ino le cortó con un poco de temor- Sakura puede parecer débil y volátil, pero por dentro sus sentimientos son mucho más fuertes de lo que aparentan, no creo que le acepte tan fácilmente. A decir verdad creo que si alguien pudiera tener una oportunidad, ese sería Sasuke.

-¿Os da igual el daño que le hizo, verdad? Sólo porque es uno de vosotros-apretó con fuerza sus puños- ¿Realmente os consideráis sus amigos?- se giró al rubio- creí que tú me entenderías… después de intentar matarla, de ver lo que realmente era…al volverme a ver no huyó como el resto, me aceptó, fue amable conmigo, ella es distinta…



-Eso no significa que te quiera- Naruto posó su mano en el hombro de su amigo, mostrándole que no era nada contra él, que podía entenderle-sólo demuestra la gran persona que llegó a ser.

-Créeme, yo más que nadie he estado en contra de él- Shikamaru dirigió su mirada a sus preciadas nubes, le costaba decir aquello, nunca pensó que tendría que reconocerlo en voz alta- pero al enterarse de esto, no dejo tiempo a valorar cualquier otra opción y se ofreció sin dudar, a pesar d dejarle claro que entonces debería sacrificar sus intereses.

-¿A qué te refieres?- sabía que Nara no sentía ningún aprecio por el ex vengador, por la manera en que pronunciaba su nombre, por lo que para él sus palabras podían tener mucho más valor que el resto, que aunque lo hiciesen con toda su buena intención se dejaban llevar por sus sentimientos hacia el menor de los Uchiha.

-Al principio, cuando se ofreció, fui el primero en oponerme, pensando que sólo pensaba en cumplir sus objetivos- se sentía incómodo, aun así enfrentó su mirada con la del Kage- el Consejo ha aceptado porque espera un heredero a corto plazo que afiance esta alianza al menos por un par de generaciones; de igual manera, Uchiha, al ser el último miembro de su familia, tenía un claro objetivo tras la muerte de su hermano: resurgir su clan.

-¿Me estás diciendo que si renuncio a…?

-No te estoy diciendo nada de eso, sólo que a él, al que acusas de ser peor que tú, ha renunciado al objetivo de su vida con tal de que ella se quede en Konoha con las personas que la queremos, renunciando a sus derechos de esposo sobre ella, reduciéndolo a una mera unión de papel.

-A menos que ella quiera lo contrario, claro-acotó Ino con una sonrisa pícara en los labios, creyendo sin duda que no sería una simple unión de papel.

-Ya veo… ¿Ella lo sabe?-nadie dijo nada, negándole dicha posibilidad al pelirrojo- necesito estar solo- el remolino de arena se disipó en unos segundos sin dejar rastro de él, abandonando allí a los cuatro chicos que se quedaron sin saber muy bien qué hacer.

-Por cierto, ¿Dónde está Uchiha?-preguntó Shikamaru, apoyando sus manos en la nuca con gesto cansado.

-Démosle un tiempo, se ha ido corriendo, aunque murmuró algo sobre una pequeña molestia-dijo la rubia reajustando su coleta en lo alto. Todos sonrieron. Sasuke necesitaría algo más que suerte y técnica para ganar esta batalla.

--

Cuando por fin se detuvo, miró alrededor sorprendida de a donde le habían llevado sus pasos: el mismo lago en las afueras de Konoha donde había quedado con sus amigos aquella tarde lluviosa meses atrás. El cielo de un azul ceniciento se tornaba cada vez más oscuro, la noche llegaba.

Dejó que sus piernas cansadas cedieran al peso de su cuerpo, cayendo sentada en la hierba, sosteniéndose en sus brazos, mientras intentaba calmar sus 

latidos y su respiración. Podía oír cómo caía el agua de una cascada cercana, casi como un arrullo que intentaba calmar su cuerpo y su azorada cabeza.

No sabía por dónde empezar, qué pensar, qué sentir, todo le parecía tan irreal que no le sorprendería que despertase en cualquier momento, o que Naruto apareciese diciendo que todo aquello era una broma, o que…cualquier cosa antes de que ese absurdo fuese la realidad. Pero lo era, su interior se lo decía, mientras su razón la reclamaba que tomase una decisión, pero, ¿Cómo escoger de una mala situación la mejor opción?

Y ahora, justo ahora, su mente había decidido pararse, cuando más la necesitaba. Apretó el puño con fuerza y pensó en golpear cualquier cosa para expulsar toda la tensión que sentía, pero se quedó allí, sin mover un centímetro, sabía que esta vez asó no solucionaría nada. Se atrevió a deslizar los pies en el agua, sintiendo el leve hormigueo por sus pies que le hacían sentirse menos dolorida, al menos físicamente, sin atreverse todavía a ahondar en su interior. Aunque sabía que el momento había llegado, sintiéndose frustrada de haber llegado de aquella manera.

Gaara. Sasuke. ¿Qué era lo más importante para tomar una decisión de ese calibre? ¿Su deber? ¿Sus sentimientos? Maldijo el día en que entró en la academia, el día en que todo aquello empezó. ¿Qué fue lo que le hizo meterse en aquel mundo? ¿Cuál era su deseo? Ser capaz de proteger a los demás…bonitas palabras, falsa realidad…Sasuke-kun… aún recordaba la niña que una vez fue y que murmuraba aquel nombre igual que invocaba un Dios, la niña que lloró de alegría al saberse en su equipo, la que se había roto el día de su partida, la que casi muere por él… Aquella niña parecía tan lejana, tan distinta de ella misma, que muchas veces se preguntaba, tal como pasaba en sus sueños, si alguien no había jugado con su mente para introducir todo eso allí…pero no, el dolor de aquella niña seguía en ella y era real, las imágenes cada vez más borrosas, pero el sentimiento sigue latente.

Tocó su marca. Quizá era el momento de abandonar. Cabía la posibilidad de que si dejaba de ser Kunoichi, su obligación desapareciese. Recordaba a Naruto defendiendo que ese era el camino de ninja que había elegido, pero ¿Y ella? Nunca pensó que el camino de ninja sería así, y sin embargo, irónicamente, cada vez estaba más cerca de convertirse en el mejor shinobi a nivel teórico: aquel que no muestra sus sentimientos, porque ni siquiera los tiene. Romper todos los vínculos, ¿Era posible hacerlo? Si tuviese más tiempo para pensarlo calmadamente o al menos estuviese sola…

-¿Cuánto tiempo más vas a permanecer escondido? No me gusta que me espíen- la chica mantenía la misma postura y expresión, aunque sus palabras habían sonado altas y claras en aquel paraje abandonado.

-Me costó encontrarte- se acercó silencioso hasta ella y se sentó a su lado, imitando su postura, sin intercambiar una mirada.

-Debes estar perdiendo facultades, Uchiha- añadió en tono molesto por verse interrumpida.

El silencio se adueñó del espacio por un tiempo indefinido, al parecer los dos absortos en sus propios pensamientos, sabiendo que los del otro no andarían muy lejos.

-Mañana a las cinco.



La Kunoichi miró de reojo a su auto invitado acompañante, sin saber bien qué decir. ¿La estaba vacilando? ¿Eso era todo lo que tenía que decir?

-¿A qué has venido?- directa, al fin y al cabo esa era lo único que se le ocurría para saber que hacía él allí.

-¿Qué es lo que tú quieres, Sakura?- sus ojos negros no perdían de vista el lago, haciéndola dudar de si el interés de él era real o no, mas para él, aquello era una búsqueda de una tranquilidad que no tenía.

-¿Acaso importa? ¿Alguien va a tomar en cuenta mi opinión?- se calló de pronto, generando unos segundos de vacío que el Uchiha no sabía muy bien como tocar, hasta que empezó a oír ese sonido, una risa forzada, casi como una tos mal curada- ¡Ah, es cierto! ¿Cómo he podido ser tan tonta? ¡Si puedo elegir! Y nada menos que entre un Uchiha y un Kage, debería sentirme afortunada, ¿no?

Sasuke la miró sorprendido, los labios de la chica se curvaron en una sonrisa falsa que le sentó como una puñalada. Estaba realmente irritada, y la ironía se estaba volviendo agresiva, en busca de hacer daño.

-Sakura…-intentó llamarla con tono suave para intentar clamarla, consiguiendo todo lo contrario.

-¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?- se levantó de golpe- ¡Tanto repetir mi nombre para no tenerme en cuenta! ¿Qué es lo que queréis vosotros? ¿A qué viene todo esto ahora? ¿Por qué yo? Dime, ¿Por qué no podéis dejarme vivir la vida?- el Uchiha se levantó poniéndose a su altura, haciendo que ella retrocediese un poco, apretando sus ojos con fuerza- ¡Si vuestra vida es una mierda no es mi problema!- sus brazos fueron cogidos con fuerza por el chico, quién busco su mirada.

-No te comportes como una cría-su tono tranquilo la hizo alterarse todavía más, maldito cubo de hielo, empezó a forcejear con él, no quería que la tocase, o quería que la hablase…

-¿Qué sabrás tú? Hace mucho que dejé de serlo, Sasuke, el mismo día que me dejasteis tirada esa niña murió- escupió esas palabras tan cerca de la cara del chico y tan ajena a esa cercanía que no notó como los ojos del Uchiha se desviaron a sus labios al sentir su tibia respiración sobre su cara.

-No quiero hacerte daño-el susurro en su oído la desconcertó unos momentos, pero logró recomponerse rápidamente, la sangre hirviendo en sus venas se rebelaba contra cualquier otro sentimiento que no fuese la ira. ¿Por qué estaba tan tranquilo? ¿Dónde estaba el orgulloso Uchiha que tan bien conocía?

-No me hagas reír… ¿Tú preocupándote por mí?- su ceja derecha se enarcó mientras el jade seguía mostrándose altivo y desafiante.

-¡Deja ya de hacerte la víctima, joder! ¡Todos estamos preocupados por ti!- gritó totalmente alterado, cansado, cabreado…Sabía que la chica no estaba en un buen momento, y que aquello no iba a ser fácil…se había prometido tener paciencia, mostrarse comprensivo…pero ella se lo estaba poniendo realmente difícil, se suponía que sentía algo por él…otra vez aquel maldito temor le lleno, sobre todo al ver el rostro enfadado de ella…sabía que no tenía que haberse metido, aquello era una estupidez, que ella se casase con quien quisiese a él le daba igual. Otra vez intentando mentirse, otra vez fallando.



-¿La víctima? ¿Te parece fácil la situación? Oh, claro, tú eres un maestro enfrentándote a situaciones de este tipo, ¿no? El honor y el orgullo sobre todo como olvidarlo… ¿Cómo es esa mirada que pones de que no te importamos y que estás por encima de nosotros?

-¡No tiene nada que ver con eso, mierda! Te encanta complicarlo todo, ¿no? ¡Sabes que nunca se me han dado bien las palabras!

- Entonces, ¿Por qué te empeñas?-Sasuke observó el brillo en las mejillas de la chica descender hasta su cuello, estaba tan alterada que seguramente no se habría ni dado cuenta de que estaba llorando- ¡Vete! ¡Vete y déjame sol!- le dio la espalda, esperando haber acabado con la venganza del ex vengador y que este se fuese, pero se olvido de la terquedad del chico.

-Quiero saber lo que piensas, que te ha hecho ser de repente tan fuerte como para querer alejar a todos de ti- tiró de su brazo haciendo que ella se volviese, la noche se había cerrado sobre ellos, sin luna ni estrellas.

Al principio creyó ver algo de preocupación en sus ojos, pero al pensar sus palabras asumió que debía ser un espejismo causado por la oscuridad que les envolvía.

-Te parezco…fuerte…claro, tú querías ser el más fuerte, necesitas saber el cómo, aunque no creo que te guste- sus labios se curvaron en un mohín desganado que le resultó desagradable- Enamorarte te hace el más fuerte ante otras personas, pero el más débil ante una, ¿Cuánto estás dispuesto a ceder, Uchiha?

Sus ojos se enfrentaron de nuevo, de una forma distinta. Ella en que había hablado más de la cuenta. Él en que entonces podía ser el más fuerte del mundo…enfrentándose a su única debilidad.

-Siéntate- su voz de siempre: grave, segura, autoritaria. Ella obedeció, como había hecho siempre, sin saber muy bien que esperaba-es sobre el acuerdo…

-¿Qué acuerdo?- preguntó algo más relajada, después de la pelea verbal, o más bien de su monólogo a gritos, la ira iba siendo sustituida por la tristeza, el cansancio, la desesperanza…y lo más temible seguramente…la resignación.

-El que he firmado antes de presentar la petición al Consejo, pensé que debías saberlo, ya que te influye- él se afanaba en buscar el verde en las tinieblas, pero era casi imposible sumándole que ella no cooperaba.

-¿Intentando coaccionarme? No me hace falta saber nada, lo que cuentan son los papeles sobre la mesa, no necesito más para tomar una decisión- afirmó segura, volviendo a levantarse airada, él suspiró cansado, ¿Por qué no podía estarse quieta?

-No te tocaré-soltó de golpe. Se giró para contemplarle, observando su silueta difusa a pocos metros de ella.

-¿A qué te refieres?- aquello despertó su curiosidad, intentando saber de qué hablaban.

- El acuerdo…si nos casamos no voy a hacer nada que tú no quieras…no te tocaré- insistió él. Los ojos de ella se abrieron sorprendidos, entendiendo finalmente el 

significado de sus palabras y sonrojándose en el acto, volviéndose tímida por unos momentos.

-Mmm…-fue todo lo que pudo farfullar. ¿Debía sentirse alagada? ¿Tranquila? Eso significaba que los momentos que habían compartido esos meses no habían sido nada, una casualidad, un juego…el sonrojo fue desapareciendo, recuperando la sonrisa triste y conformista que había adornado su cara la mayor parte del día. Sin embargo, al distinguir el blanco en la espalda del muchacho, el símbolo apareció en su mente, recordando las palabras que éste pronunció al explicar sus metas en la vida: matar a cierta persona y resurgir su clan. Así que habían acabado de esa manera…- ¿Cuántas amantes tendré que aguantar? ¿Ya has elegido a la primera candidata?

Sasuke la miró confundido por unos segundos, después sonrió, desarmando por completo a la chica, que esperaba cualquier respuesta menos la que recibió.

-Ninguna, Sakura, no habrá ninguna-susurró acercándose de nuevo a ella- es lo que estoy dispuesto a ceder, ¿Te parece suficiente?

Ella se llevó las manos a la boca, incapaz de articular palabra. Aunque su mente se inventase mil excusas para intentar no creerle, había sido tan claro que el sentido común le hacía ver por completo la verdad que él le trataba de explicar. Sin palabras, porque ella había dejado de creer en ellas hace tiempo. Con hechos, porque era la única forma con la que él podía expresar sus sentimientos. Y sonrió, sí, sonrió aun oculta por sus manos y al amparo de la noche, permitiendo a su corazón adecuarse al momento que estaba viviendo.

-Sakura, perdóname por última vez-notó esas palabras tan cerca, que para cuando intentó reaccionar él se encontraba recorriendo su boca, mientras la abrazaba posesivamente, casi sin permitirle respirar. No se dio cuenta cuando empezó a responder, ni cuando sus manos volaron al cabello de él, revolviendo aquel extraño cabello, ni cuando las de él empezaron a perderse por sus piernas. Siempre era igual entre ellos, dos personas tan diferentes perfectamente sincronizadas. Cayó sobre él en la hierba, cortando el beso por unos momentos, donde él se desvió en busca de su cuello mientras sus manos la asían por el trasero. Renunciar a todo eso… sólo por estar con ella.

-Sasuke-kun…-se escapó de sus labios, porque la razón la había abandonado, eran solo él y ella. Sin venganzas, sin odios, sin recuerdos…Una de sus manos abandonó los mechones azabaches para deslizarla por el costado del chico, sin aventurarse mucho a encender más la llama. Al llegar a los pantalones, algo la pinchó, y al revés que en el cuento, eso la hizo despertar al notar el objeto en su mano. Deslizó esa mano hasta su pecho, donde una de las manos del Uchiha se había aventurado; la otra hacia la cadera, por donde él la tenía sujeta- Para.

-Sólo…esta vez-murmuró antes de besar sus labios y ser correspondido, pero se dio cuenta de que a sus manos no se las permitía avanzar, ni siquiera hacer ningún movimiento.

-¿Qué haces tú con esto?-pasó de su mano a la de él el objeto, Sasuke lo reconoció al instante dejándose caer sobre la hierba maldiciendo, con ella aun sentada encima de él con las piernas a los lados.

-¿Por qué no lo hablamos después?-se atrevió aventurar, era difícil pensar teniendo el cuerpo de ella sobre él, unidos por el contacto de su entrepierna, buff…solo 

esperaba que ella no lo notara, era tan voluble que cualquiera sabía cómo se lo tomaría.

-No me has respondido-dijo sin moverse un ápice, como si ella no notase la comprometida posición en la que se encontraban- ¿Es el mío?

-Sí- respondió él cansado, pensar para no cagarla y controlar sus hormonas a la vez, era una misión realmente complicada.

-¿Por qué lo tienes, tú? Y quiero la verdad, Uchiha-dijo tomándole de la camiseta con fuerza. Genial, ¿Dónde se había ido el Sasuke-kun de unos segundos antes?

-Lo encontré-murmuró evitando el contacto visual. A pesar de que apenas se veía estaba seguro que los ojos de esa mujer eran los únicos que podían leer en su alma.

-¿Por qué lo guardaste?

-Creí que era algo importante para ti, siempre lo llevabas puesto.

-Mmm…-tomó el objeto de manos del chico y lo dejo balancearse entre ellos por unos segundos hasta atraparlo de nuevo en su puño- ya no…

-Ellos no te han traicionado-calló abruptamente, dándose cuenta del gran error que acababa de cometer en el afán de consolarla.

-¿Qué es lo que sabes?- él no podía saber toda la historia, la historia de su promesa…de su sacrificio, de la pelea de Hinata, de la muerte del escuadrón de Shikamaru.

-¡Nada!-dijo decidido, si le decía la verdad ella podía pensar cosas que no eran.

-¡No mientas! ¡Ya está bien!-esta vez se levantó, rompiendo por fin el contacto entre ellos- Me preguntaste que quería, ¡Quiero la verdad!

Sasuke, todavía apoyado en el suelo, observó la silueta en pie y suspiró.

-Lo sé todo.

Estática. Incapaz de responder, con un bloqueo mental que la impedía pensar cualquier cosa. La mente en blanco, el cuerpo paralizado, a excepción de la brisa nocturna que se había levantado y mecía su cabello. El tiempo pasaba. Sasuke no sabía muy bien qué hacer. Sabía lo que sentía hacia toda aquella historia, lo que le produjo el saber por todo lo que ella había pasado, lo que había hecho por él. Pero la inexpresividad de ella le hacía quedarse ahí, expectante a cualquier movimiento o palabra de ella que le diese pie a actuar. Aquello no llegaba, y la noche avanzaba, aunque en aquella oscuridad perdida no había forma de medir el tiempo.

-Sakura-la llamó para que ella volviese, debían solucionar todo aquello o sino…los puños de él se apretaron al recordar al Kazekage…si ella elegía al pelirrojo…

-¿Hace cuánto que lo sabes? ¿Aquella noche que desperté…?

-No, ahí todavía no lo sabía.



-Claro-empezaba a reaccionar, pero muy lentamente. Él lo sabía… ¿Cómo lo había hecho? Hizo prometer a todos que nunca le dirían nada, era su secreto…un secreto del cual se avergonzaba porque mostraba su debilidad y la mentalidad de la cría que creía haber dejado atrás.- ¿Quién fue?

-¿Eso qué más da?-delatar a Tsunade no era una buena opción, bastante tensa debía ser la relación entre ambas en esos momentos como para añadir más leña al fuego.

-A mí me importa, porque era algo que nunca debiste saber- otra vez huía, quería alejarse de él, de aquella maldita sensación de debilidad que la llenaba cuando él estaba cerca. No le extrañaría que el chico se echase a reír en cualquier momento. Sin embargo, se vio en vuelta por los fuertes brazos de su ex compañero que la retenía desde atrás, mientras él apoyaba su cabeza en el hombro de ella en una actitud demasiado cálida e incluso romántica para tratarse de él.

-Gracias-esa sola palabra la hizo temblar por unos momentos. No se había reído. No se había enfadado. Se lo agradecía. Y aunque no podía ver su rostro sabía que salía de lo más profundo de él, lejos de las contestaciones sarcásticas que solía regalarles.

-De nada-por unos momentos dejó caer su cabeza hacia el lado de la de él, y sus manos se apoyaron con suavidad sobre los brazos que la envolvían. Dejaron otra vez que el tiempo pasara, como si en aquel simple gesto hubiesen encontrado parte de la paz que su alma necesitaba.

Sakura dio un paso adelante despojándose del calor del chico y emprendió su camino con calma, antes de que él pudiese reaccionar. Los dos sabían que aquella conversación había terminado, aun así los pies de él se obligaron a seguirla…

-Hasta mañana, Sasuke.

A veces la opción que tenía que tomar, no siempre era la que uno quería. El deber, el honor…debían importar más a un shinobi que sus propios sentimientos, al fin y al cabo ese era su motivo en la vida. Después de aquello estaba preparada, con la mente clara y el corazón reclamante se disponía a tomar una decisión, aquella que estuviese preparada para llevar a cabo y asumir sus consecuencias. Y así, antes de sopesar los pros y los contras, volvió a pensar en la última palabra de su ex compañero, aceptando su propuesta de matrimonio como un gesto de gratitud ante su sacrificio. Porque a pesar de lo vivido aquella noche, no podía aceptarlo como algo más.