Digimon: la siguiente aventura.
Cap 13: Lealtad
-¡Vaya!- exclamó Ai al terminar de escuchar la historia que su hermano le había contado con mucho entusiasmo.
-Lo han hecho muy bien- le felicitó Kenji posando su mano en el hombro del pequeño.
-Fue increíble- dijo Ryku mirando al único otro varón de ese pequeño sub-grupo. Luego miró con orgullo a Gabumon que, al igual que YukiAgumon, no había dicho mucho y se encontraba parado un poco más allá dejando que su compañero expresara su efusividad. Ami contemplaba sonriente a Ryku, ella hubiera querido estar con su hermano o con su padre y contarles de la misma manera que Ryku esa historia, pero creyendo que no parecería muy madura había callado y dejado al pequeño explayarse.
-Tienen suerte- refunfuñó Rei –Si no hubieran digievolucionado ustedes dos habrían muerto tal como dijo ese… ese… ¿cómo se llamaba ese digimon?
-SkullMeramon- contestó algo triste Ami, no era que quería que la consideraran una heroína, lo cierto era que los digimons eran quienes habían hecho todo el trabajo, pero se sentía orgullosa de sí misma, cosa que no sentía muy seguido, y la actitud de su mejor amiga Rei la desilusionó. Era verdad, había sido una imprudencia que pudo haber costado la vida de un niño pequeño por su culpa.
-¿Por qué no seguimos caminando?- preguntó Kenji al notar las caras de Ryku y Ami que reflejaban desaire.
-Me parece bien- sonrió Ai – Ahora Gabumon nos ayudará a estar seguros, ¿verdad que lo hará, Ryku?
-Por supuesto- aseguró Ryku, cuya carita volvió a brillar. -¿verdad, Gab?- le preguntó a su digimon.
-Sí- respondió el digimon sonrojándose. Era muy tierno, incluso más que el Gabumon de Matt, tanto que a Ai le pareció que el Gabumon de su hermano tenía la edad de este.
-¿Gab?- preguntó con una risa Ai.
-Sí- respondió Ryku – Ese será su nombre y así sabrá cuando hablemos con él y cuando con el Gabumon de papá.
-Muy buena idea- sonrió Ami.
-Ya vamos- dijo Rei cogiendo en brazos a su digimon que era el único que todavía era bebé.
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-Entonces, ¿cuál es el plan ahora?- preguntó Sora. Todos los demás antiguos niños elegidos y ella se encontraban en el restaurante de Davis a pesar de que su dueño, Kari y Tai ya no estaban.
-Bueno, lo primero será avisar a la ONU que Tai está… mmm… indispuesto…. Y no podrá ir al trabajo en unos días- dijo Matt. Tai era uno de los más ocupados del grupo, las veces que había faltado a su trabajo eran, si es que eran reales, sumamente escasas. Después de todo, uno no puede faltar a trabajar si trabaja para la ONU y es el único embajador del mundo humano con el digimundo.
-Yo me ocuparé de eso- se ofreció amablemente Sora – Pero me refiero a lo relacionado con el digimundo.
-Bueno, seguiremos con el plan de Davis, ¿verdad?- dijo Ken.
-Es verdad, es lo mejor que podemos hacer- dijo Cody. El plan de Davis era el único plan que tenían, era eso o quedarse de brazos cruzados.
-Pero… ¿Cómo lo llevaremos a cabo?- preguntó Sora que parecía un poco impaciente.
-Pensaré en algo más tarde- dijo Izzy –Lo siento mucho pero Mimi y yo tenemos que irnos.
-De acuerdo- dijo Sora defraudada. Para ella saber que tenían una batalla en el digimundo y no estar ayudando era peor que un castigo, casi un dolor.
-Lo mejor será continuar en otro momento- concordó Cody con Izzy
-Está bien- dijo Sora.
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Después de una caminata bastante larga, habiendo dejado atrás el bosque Ami, Rei y los demás se habían encontrado con una planicie y al poco tiempo de recorrer esta, habían quedado frente a una enorme mansión
-Que curioso- dijo Kenji. Era una mansión realmente enorme, tanto que tenía que estar a unos cuantos metros de ella para poderla ver toda.
-¿Sabes qué es, Gab?- preguntó Ryku a su digimon.
-Eh… pues no- dijo tímidamente Gabumon.
-¿Cómo que no?- preguntó Rei a mal modo -¿Qué? ¿No eres un digimon?
-Claro que sí- respondió rápidamente Gabumon.
-Entonces, ¿Cómo no sabes qué es esta enorme mansión que hay en tu mundo?
-Pues…- dijo Gabumon intentando pensar en algo –Pues…
-Ay. Me decepcionas.- le dijo Rei. Gabumon, a simple vista se lo podía entender, se sentía el digimon más infeliz de todo el digimundo.
-Debe ser porque eres muy joven- le consoló Ai en tono maternal.
-Sí- dijo Ryku- además, no te preocupes. En nuestro mundo a cientos de cosas que no conozco.
-Gracias- fue lo único que supo decir el avergonzado digimon.
-¿Qué opinan si entramos?- dijo Kenji, que no se había dado por enterado de la plática de sus amigos.
-¡Sí!- dijo feliz Ami que, al igual que Kenji, había quedado tan absorta frente a la mansión que no había oído nada –Debe ser hermosa por dentro, ¿verdad YukiAgumon?
-Debe serlo- asintió YukiAgumon sonreída como su camarada.
-¡Vamos!- dijo Ryku antes de salir corriendo hacia la puerta seguido de Gabumon, un poco después de Ami y de YukiAgumon.
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-No te preocupes- le dijo Matt a Sora abrazándola por detrás. Ellos habían ido a su casa y en ese momento se encontraban en su habitación. Matt solo salía en contadas ocasiones a viajes espaciales y podía descansar en casa más seguido que cualquier otro (Tai siempre decía "¿Cómo no se me ocurrió hacerme astronauta?) Y Sora, que era diseñadora, pasaba trabajando en casa la mayoría del tiempo.
-No lo sé… no es preocupación exactamente – le respondió Sora acomodándose en el abrazo.
-Yo te llevaré al digimundo- le dijo Matt. Sacó su armónica del bolsillo trasero de su pantalón y empezó a tocar la canción con la que solía hacer dormir a TK cuando este tenía la edad de su hijo menor y él la de su hija mayor.
-Es la canción que hiciste para TK- le sonrió Sora. Para su sorpresa eso provocó una risa pícara en su esposo.
-Tengo que decir la verdad- dijo Matt interrumpiéndose –Esta canción la escribí para ti, antes de que fuéramos al digimundo, antes incluso que el campamento empezara, si mal no recuerdo fue cuando aún estábamos en clases. Solía verte y pensar "¿Qué haré para acercarme a ella?" Y un dato curioso es que la noche anterior a ese día del campamento de verano, mientras sacaba la basura de mi departamento, vi una estrella fugaz y como deseo le pedí que hiciera que ocurriera algo que me acercara a ti. Y al día siguiente fuimos al digimundo- terminó de narrar Matt con una sonrisa nostálgica. Sora estaba de pie frente a él sonriendo con ternura y parecía que había lágrimas queriendo escapar. – Hice esta canción para ti, pero tenía que perfeccionarla y la única manera de hacerlo era tocándola. Quería que alguien la oyera así que la toque para TK y como le gustó, la tocaba todo el tiempo. En el digimundo intentaba que sonara muy fuerte para que pudieras escucharla bien.
-Oh, Matt- dijo Sora –Eso es hermoso…- dos lágrimas rodaron por sus mejillas.
-Es solo la verdadera historia de esta canción- dijo Matt –Y… ¿cómo la llamarías? Nunca le puse un nombre.
-¡Amor!- dijo enérgicamente Sora antes de besar apasionadamente a Matt, que correspondió el beso.
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-Bueno, es una mansión y ya- dijo Rei. Ya habían inspeccionado todo lo que había y a pesar de tener muchos lujos, a Rei no le había cambiado el humor.
-Y está vacía- agregó Ami.
-Entonces…- empezó a decir Ai con una sonrisa pícara- A nadie le importará que vayamos a nadar en esa piscina, ¿verdad?
-Y yo quiero comer- dijo Ryku. Habían encontrado en la cocina cientos de deliciosos platos, comida de todos los países, postres que hacían babear y miles de clases de jugos.
-Vi una cama deliciosa- dijo Ami recordando los cuartos que habían visto arriba.
-Un chapuzón no estaría mal- dijo Kenji sonriendo, bañarse era un privilegio que no tenía desde hace muchos días.
-¿Tú que quieres hacer, Rei? – dijo Ami amablemente.
-Buscaré algo interesante- dijo Rei. Dio media vuelta con su digimon aún en brazos y empezó a caminar dejando a sus amigos sorprendidos.
-¡Muy bien!¡ No te alejes!- le dijo Ami despidiéndose levantando alto su brazo derecho. –Discúlpenla- les dijo a los otros que seguían asombrados. –Ella es así, no lo tomen a mal.
-Bien- dijo Kenji sonriendo –Dejaremos que Rei pasee por ahí y disfrutaremos con lo que queramos, ¿de acuerdo?
-Sí- dijeron los demás niños y digimons.
-Nos veremos en un instante- dijo Kenji antes de que se dispersaran.
Ami subió corriendo seguida de YukiAgumon a una de las habitaciones para dormir como se debe, Ryku y Gabumon fueron a la cocina y Ai y Kenji junto con sus digimons fueron a nadar.
Mientras tanto Rei seguía caminando con su digimon en brazos. Salió al salón, que era enorme y pasó al patio trasero, que estaba muy bonito pero no tenía verja.
-Daremos un paseo por fuera- le dijo casi con rabia a su digimon, el cual le dio un pequeño lloro para mostrar que no estaba de acuerdo –No pasará nada.
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-¡Esto es excelente!- dijo Ryku en cuanto volvió a la cocina. Había mucha comida y un enorme pastel que si lo ponía en el suelo seguramente le llegaría a la cintura.
-Se ve muy bien- concedió Gabumon que en realidad deseaba tanto como el niño empezar a devorar todo.
-No seas tímido- le dijo Ryku. Fue hasta la mesa donde se encontraba el gran banquete agarró un racimo de uvas y se las pasó a Gabumon- Te gustarán.
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-¡Qué colchón tan suave!- dijo con gusto Ami justo después de lanzarse a la cama de uno de los cuartos.
-Sí- dijo YukiAgumon que se sentaba a los pies de esta misma cama.
-¿Sabes? A mi hermano no le gustara, él no puede dormir en un colchón tan suave como este pero yo creo que lo haré… ¡Ven! Duerme aquí también.
-Sí- dijo YukiAgumon con gusto y se acostó junto a su compañera.
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Biyomon tenía las patas metidas en el agua y no quería entrar más. Jugueteaba moviéndolas constantemente la una después de la otra y hacia pequeñas ondas que se perdían un poco más allá. Ai y Kenji habían encontrado unos canastos llenos de trajes de baño y se estaban cambiando y Wormmon descansaba un poco más allá en una silla playera.
-¿Cómo me veo?- dijo Ai cuando terminó de cambiarse. Estaba con un enterizo azul marino que la hacia lucir más alta y muy delgada.
-Muy bien- dijo Biyomon feliz -¿Dónde está Kenji?
-¿Eh? ¿Aún no sale? No debe demorar.
-Pero… ¿es que no estaban cambiándose juntos?- dijo Wormmon.
-Claro que no- dijo Ai adquiriendo un tono rojo preocupante -¡Cómo se te ocurre, Wormmon!
Ai parecía realmente molesta, Wormmon no atinaba como disculparse y Biyomon decidió no entrar en esa disputa y jamás revelarle a Ai que ambos digimons lo habían creído así.
-Yo no…- decía Wormmon –No quise… No pensé que cambiarse de ropa con otros humanos estuviera prohibido…
-No es que esté prohibido- dijo Ai avergonzada –O al menos eso creo… pero supongo que papá no me autorizaría cambiarme de ropa con Kenji… ¡Tampoco es que yo quiera hacerlo!- terminó casi gritando Ai. –Son cosas muy difíciles de explicar, Wormmon.
-Ya veo- dijo el digimon aún preocupado. Por suerte en ese momento Kenji llegó a la piscina puesto unas bermudas verdes.
-¿Qué ocurre?- dijo Kenji notando en el ambiente algo tenso.
-Nada- se apresuró Ai –Vamos a nadar
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-Ahora come esto- le dijo Ryku a Gabumon. Ambos ya habían comido bastantes frutas y Ryku le alcanzaba un jamón ahumado a su camarada.
-Vaya, esto es delicioso- dijo Gabumon.
-Así es. ¡Mira, pizza!- dijo Ryku y mientras el digimon comía un jamón ahumado entero él se servía un pedazo de pizza.
-Ya quiero el pastel- dijo Gabumon.
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-No hay mucho que ver aquí tampoco, ¿verdad?- le dijo Rei a su digimon. Al ser todo alrededor de aquella mansión solo pasto y montañas al fondo Rei había decidido sentarse bajo la sombra del único árbol del lugar.
-Me gustaría que digievolucionaras para poder hablar contigo y hacernos compañía- le dijo amablemente tras contemplar con cuidado a su digimon, era bastante tierno y sentía cariño por él. Lo apegó a su pecho y cerró sus ojos.
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-¡Vengan los dos!- gritó Kenji en medio de la piscina.
-Mis plumas se mojarán- dijo Biyomon a modo de excusa, a pesar de que solo sus patas estaban en el agua se divertía mucho.
-Yo no sé nadar- se disculpó Wormmon que poco le faltaba para dormir
-De acuerdo- se lamentó Kenji pero al instante se volvió a animar nadando junto con Ai de una orilla a otra.
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Tras una plácida siesta Ami se despertó como nueva, la habitación desde la cama lucía tan hermosa que no se hubiera levantado de no ser porque su digimon no estaba a su lado.
-¿YukiAgumon?- llamó en voz audible aunque sin gritar. A Ami de repente le entró miedo, su departamento no era muy grande y siempre estaba con su padre o con su hermano, si es que no estaban los dos, así que estar sola en una habitación tan grande sabiendo que sus amigos se encontraban tan lejos de ella la atemorizo. Se quedó muy quieta por un segundo, por un minuto, antes de que llegaran a ser más de tres minutos cerró los ojos con fuerza.
-Mi papá poseía el emblema del valor- pensó con determinación –Ahora quien posee ese emblema es mi hermano… Papá… Hermano… No los decepcionaré… soy Yagami.
Ami abrió los ojos, no sería muy difícil, ¿verdad? Solo tenía que salir a buscar a su digimon camarada, algo que su hermano haría sin dudarlo, algo que para él no significaría esfuerzo alguno. Se levantó de la cama intentando fingir normalidad por si alguien la veía, caminó hasta la puerta en silencio y aun no veía a YukiAgumon. Lo que su hermano hubiera sido sería llamarla a gritos o salir rápidamente y buscarla pero ella no sentía poder moverse de ahí. Tomó aire como si fuera a lanzarse al agua y dio un paso adelante. Silenciosamente salió de la bella habitación y bajó las escaleras, fue primero donde se suponía que se encontraba Ryku y Gab, quizás YukiAgumon había sentido hambre, pero en cuanto llegó a la cocina su corazón dio un vuelco pues esta estaba vacía. Tal vez todos habían ido a nadar, se dirigió hacia la piscina intentando que su paso fuera el normal pero en verdad iba muy despacio o notablemente rápido. Nadie estaba tampoco en la piscina. ¿Se habrían ido todos mientras ella dormía? No, YukiAgumon no la dejaría, ¿verdad? Y los otros tampoco lo harían, eran amigos, ¿o no? Ami con un sentimiento entre el miedo y la tristeza siguió andando.
-¡Haz algo!- gritó una voz que estremeció a Ami. Aquella voz le recordó a un camionero mal viviente de edad algo madura. Se quedó petrificada por un segundo, al principio creyó que aquel hombre o digimon estaba detrás suyo pero luego comprendió que la voz salía de otra habitación.
-¡Aléjate de ella!- oyó que rugía Kenji
-¡Hermana!- llamó con angustia Ryku, entonces la que estaba en problemas era Ai.
Ami respiró profundo y giró hacia una habitación enorme que resultaba ser el salón de fiestas de la mansión. Desde donde estaba solo veía sombras poco reconocibles y se quedó oyendo las voces.
-¡Pero les digo que no se hacer nada!- se excusó algo asustada Ai.
-¡Serás nuestra princesa y nosotros no queremos una princesa inservible!- dijo otra voz. "Nosotros" sonaba a muchos, por eso habían podido atrapar a los demás. Ami siguió escuchando.
-¡No te atrevas a llamarla inservible!- rugió Kenji y en su voz se notaba alguna clase se esfuerzo, como si forcejeara para soltarse.
-¡Calla!- mandó una tercera voz desconocida para Ami.
-¡Gab!- llamó a gritos Ryku - ¡Biyomon! ¡Wormmon! ¡YukiAgumon!
-¡Ellos no pueden ayudarlos, niño tonto!- dijo la primera voz con fuerza y con risa. Así que ahí era donde estaba YukiAgumon, ¿ahora qué haría Ami? Sin digimon ni amigos… ¿amigos?… amiga… ¡Rei! Ami se había olvidado de ella por un instante, se dio vuelta y se disponía a salir corriendo a buscarla pero en cuanto fue conciente de lo que veía no se sintió capaz de moverse. Un digimon horrible, que a Ami le recordó a un moco, estaba en frente a ella mirándola con curiosidad.
-¡Hay otra niña!- les gritó aquel digimon a sus compañeros.
-¡¿Cómo?- gritó el primero de esos digimons que habían hablado. Pronto todos ellos rodeaban a Ami, y a ella le dio asco pensar en que la tocaran así que no se movió en absoluto.
-¿Por qué hay otra?- preguntó uno de ellos a otro que tenía una expresión de tonto.
-Pues porque estaba durmiendo… y no quise despertarla- se disculpó ese digimon cabizbajo como temiendo que su jefe, que era el dueño de la primera voz que había oído Ami.
-¡Idiota!- le espetó el jefe de ellos con ira -¿Cuál es tu problema?
-¡REI!- gritó Ami en voz a cuello como nunca antes había gritado, sintió como sus cuerdas vocales se lastimaban un poco pero no le importó, confiaba en que su mejor amiga había escuchado su grito y en su corazón sintió que la ayuda llegaría pronto, ya estaba en camino.
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Rei estaba profundamente dormida, estaba algo alejada de los demás pero de pronto se despertó sobresaltada. Muy a lo lejos había escuchado la voz de Ami y no estaba segura de si era un sueño o si había sido verdad. Rei era bastante protectora con Ami, se sentía un poco mamá o hermana mayor de ella, Ami era muy cuidada por su familia mientras que Rei había sido educada para ser autosuficiente y, según ella, esto se debía a que sus padres sentían devoción por Shinji y un cariño nada especial por ella. Ami era con quien más contaba en el mundo. Rei se levantó rápidamente con su digimon aun en brazos y corrió hasta la mansión.
En cuanto entró no le fue difícil encontrar a todos, había muchos gritos en una habitación que no estaba lejos de ella.
-¡Si esta niña no quiere, tú serás nuestra princesa!- gritó el jefe de los digimons que Ami no conocía pero Rei pudo identificarlos, Numemons.
-¿Eh?- dijo Ami sin entender, ¿princesa? Bueno, eso no sonaba tan mal. Rei desde lo lejos los veía aun no se decidía a entrar en acción. Qué mala suerte, pensaba Rei, la única libre era la única que tenía el digimon bebé todavía, mientras tanto Ami pensaba que si alguien era capas de vencerlos a todos ellos, esa sería Rei.
-Es muy tierna- dijo aquel Numemon con cara de tonto -¿Qué sabes hacer, querida?
-Eh… bueno yo… yo sé… yo…- empezó a tartamudear Ami mientras pensaba -¡Rayos! Sabía que debía entrar en algún club extracurricular.
-¿Puedes cantar?- le preguntó con amabilidad a Ami ese mismo digimon.
-Bueno, la verdad es que no- dijo Ami un poco más tranquila.
-Vamos a hacerlo juntos- sugirió ese Numemon.
-¡No eres más que un idiota!- rugió con furia el primer Numemon, el jefe de todos. -¡Primero no la capturaste para que duerma en paz y luego quieres ponerte a cantar con ella! ¡¿Cuál es tu problema?
-Me pareció…- dijo en modo de disculpas ese buen digimon bajando la cabeza.
-¡Nume lodos!- gritó el Numemon jefe, atacando a su congénere. -¡Estoy harto de ti, hermano! ¡Nume lodos!
-Lamento haberte molestado, hermanito- dijo el otro Numemon desapareciendo lentamente.
En ese instante Ami empezó a llorar des consoladamente y Kenji, Ai y Ryku llegaron aún amarrados a ver qué sucedía.
-¡Tú eres el idiota!- gritó Rei entre lágrimas, saliendo de su escondite, aunque en verdad ella no se escondía. Estaba parada muy firme frente a esa manada de Numemons, en su rostro luchaban tres sentimientos por salir, el uno era pena, el otro era furia y el tercero era ternura. Rei lloraba con ganas, con la misma fuerza con la que lloraba Ami pero sin tanto escándalo. -¿Él era tu hermano? ¿Cómo pudiste?...-hizo una pausa para poder respirar un poco, ella jamás sería capaz de matar a Shinji y la verdad ignoraba si él fuera capaz de hacerlo pero quería pensar que no –Y a pesar de haberlo hecho…. A pesar de haberlo herirlo de muerte…. ¡Él se disculpó contigo! ¡Gran idiota!- gritó de nuevo Rei tan fuerte que su garganta le ardió. Mantenía sus ojos cerrados, cuando los abrió fue porque sintió que sus brazos cargaban un peso considerablemente mayor al que sostenían antes.
-Déjamelo a mí, Rei- dijo con entusiasmo el Gomamon que cargaba.
-¡Dale duro!- dijo Rei entre lágrimas -¡Vamos Gomamon! ¡Vamos a darle muy duro!
-¡Sí! – Gomamon saltó de los brazos de Rei y avanzó contra el Numemon que había matado al otro y, aunque Gomamon era considerablemente más pequeño que cualquier Numemon de los que estaban ahí, todos ellos le abrieron paso atemorizados. Pronto estuvo frente a aquel Numemon al que Rei quería "darle muy duro".
-¡Cobardes!- gritó el Numemon jefe al resto al ver cómo le había facilitado camino al Gomamon que ahora estaba frente a él. Por alguna razón este Numemon también le temía a Gomamon.
-No…- empezó a decir Gomamon fuerte y firme pero sin gritar –Tú eres el cobarde, ¿habrías preferido que alguno de tus amigos muriera por ti? ¿O es que esperabas que todos ellos dieran la cabeza porque tú estuvieras a salvo?
-¡Basura!- fue lo primero que dijo aquel Numemon en cuanto pudo recuperar el habla que había perdido por un minuto.
-¿Crees que soy basura?- preguntó con una sonrisa burlona Gomamon –Qué coincidencia. Es lo que creo que eres- Gomamon rodó y se dirigió contra el Numemon que se encontraba frente a él, lo empujó y lo empujó cada vez más hasta llegar a la pared del salón donde hace poco se encontraban los amigos humanos de su compañera Rei.
-¡No eres más que un digimon de peluche!- se burló aquel Numemon pero en su voz no se notaba suficiencia sino miedo.
-¡Marcha de peces!- gritó Gomamon y tras un par de segundos muchos peces multicolores llegaron por el techo hasta su oponente, lo cubrieron totalmente y formaron una gran masa multicolor que poco a poco se fue haciendo más pequeña. Cuando su tamaño no era mucho más grande que el de Gomamon esa masa de peces desapareció y se encontró apenas la cabeza del Numemon que desaparecía como había desaparecido el hermano de este.
-Mi hermano tiene la culpa de esto…- fue lo último que dijo antes de desaparecer por completo.
Rei se regresó al resto de Numemon con cara de pocos amigos pero se sorprendió mucho cuando vio que estos estaban festejando y su expresión cambió totalmente muy rápido.
-¿Eh?- se preguntó sin entender.
-Supongo que ustedes no lo querían, ¿o sí?- preguntó Gomamon con otra sonrisa ahora de suficiencia. –Tan solo le temían.
-¿Cómo podríamos querer a un ser tan malévolo?- preguntó otro Numemon y en ese momento Rei se percató de que todos tenían cara de tontos y pensó que tal vez eran tan bueno como aquel que había muerto injustamente por querer cantar junto a Ami.
-Por favor sé nuestra princesa- pidió otro Numemon de modo muy distinto a como lo había pedido el Numemon que aún despertaba ira en Rei.
-¿Princesa yo?- se sorprendió Rei, que no se consideraba una niña princesa, ese título estaría bien para alguien como Ami, o quizá para Ai también estaría bien pero para ella y para Tsugumi no.
-¡Sí!- asintieron felices todos los Numemons provocando una ruboración en Rei que no pudo ocultar
-Pero si yo…- intentó decir Rei antes de ser interrumpida por Gomamon.
-Larga vida a la Princesa Rei, la leal- dijo su camarada con entusiasmo. Rei se sonrojó todavía más y el resto de humanos presentes rió.
-Es cierto… ¿Dónde están YukiAgumon y los demás?- preguntó Ami
-En el refrigerador- respondió un Numemon como si fuera lo más normal del mundo.
-¡¿Cómo dices?- se alarmó Kenji.
-Por favor, desaten a mis amigos y liberen a los digimons- pidió Rei a los Numemons con un dejo de solemnidad que provocó risas de Gomamon.
-Lo haremos enseguida- dijeron en coro los "súbditos" de Rei antes de disponerse a hacerlo.
-Así que sí disfrutas ser princesa, Rei- se burló Gomamon.
-¡Pero qué dices!- dijo Rei alarmada y algo molesta, en un tono más elevado al que habría deseado. Gomamon rió de nuevo.
-Podemos llamar Rei-gomamon a este digimon –sugirió Ryku –Así lo diferenciaremos del Gomamon de tu padre y el de tu hermano.
-Me parece bien- dijo Rei dedicandole una cálida sonrisa al niño que al igual que Ai y Kenji ya se encontraba desatado.
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-Esto es…
-Te dije que te traería al digimundo.
-¡Pero si son Sora y Matt!
