Hola!

Aquí dejando mi usual OS de los días viernes, espero que les guste.

En cuanto a mi otra historia, aclaro que no está abandonada si no que he querido avanzarla antes de seguir publicando ya que había algunas cosillas por corregir, así que pido un poquito de paciencia

Enjoy!

Cuarentena

-¿Y a la sheriff que le ocurre hoy? - pregunto la abuelita a su nieta que había observado toda la mañana como refunfuñaba la rubia contra su taza de chocolates mientras limpiaban las mesas de la cafetería

-Tres palabras abuela - respondió - extensión de cuarentena

-Ruby. .. - le regaño ante la indiscreción

-No me regañes, yo sólo me enteré por Grumpy

-¿Y quién le dijo a Grumpy eso?

- Kathy - llevo su dedo hasta el mentón haciendo memoria - Kathy le dijo a su marido, quien se lo dijo a Erick, Erick se lo comentó a Cenicienta y ella a Tink quien...

-Luego la gente se pregunta porque no existen los secretos en este pueblo - murmuró negando con la cabeza antes de soltarle un golpe a su nieta para que detuviera su historia

-Llévale este café a él enano de la mesa 6 y sin hacer comentarios Ruby

-Pero abuela...

-¡Ve! - ordenó sin sacarle la vista de encima antes de preparar un chico ante caliente para llevar.

Se dirigió hasta la mesa de la rubia y dejo el vaso sobre la mesa

-Aquí está tu bebida - indicó - ahora ve a trabajar sheriff

-Aun no me termino este

-Ese chocolate esta frío hace más de 10 minutos Swan - le regaño quitándole la taza desde las manos comprobando lo dicho - ve a tu oficina a trabajar y luego a tu casa antes de que sigan hablando de ti Emma

-¿Hablando de mí?

-¿Qué es lo único que no se puede guardar en este pueblo? - pregunto de forma retórica la abuelita levantando una ceja

-Un secreto - susurro colocándose de pie volteando a ver como Ruby le soltaba una sonrisa pícara

Cerró los ojos antes de dejar un billete sobre la mesa e irse de ahí

La rubia decidió ir caminando hasta su trabajo, algo molesta por lo ocurrido en la cafetería y por la llamada que le había dado Regina en la mañana

-Lo siento Emma, pero entre Gold y Whale no han podido dar en el cómo me embarazaste de Lea y me aconsejaron hasta encontrar una respuesta que esperáramos

-Pero...

-Lo siento Emma, pero es una decisión no negociable. Lea aún es muy pequeña para darle un hermanito

-Yo...

-Sabía que entenderías cariño - soltó antes de despedirse con un beso a través del teléfono y cortar

Volvió a gruñir al recordar la conversación.

Sólo ella sabía cuánto amaba a Lea y como disfrutaba día tras día viéndola crecer y descubrir en mundo en los brazos de ella o de su familia... ¡Pero el destino estaba torturándola!

No sólo debía de considerar los 40 días que llevaba sin tocar a su esposa sino que además dos meses más antes de que naciera Lea, Regina no había dejado que la tocará bajo la excusa que se sentía grande.

Volvió a resoplar llegando hasta a su oficina, no es que no pudiera controlarse, no era un hombre en celo pero tenía la sensación de que su esposa se había puesto la meta de usar los pijamas más cortos y suaves que encontraba y podía apostar que sus faldas se habían acortado las últimas semanas

- Buenos días sheriff

La rubia levantó la cabeza tan rápido que ni siquiera sintió el tirón en su cuello al ver a su esposa sentada sobre su escritorio cruzada de piernas cubiertas con tan sólo un abrigo dejando a la vista sus torneadas piernas

-¿Regina? - pregunto la rubia tratando de levantar la vista de las piernas de la morena y mirarla a los ojos

-Mis ojos están más arriba cariño - indicó con paciencia al ver la escasa reacción de su mujer

-Si... - respondió de forma autónoma al engancharse con el escote que se veía entre los botones de su abrigo

La alcaldesa sonrió bajándose del escritorio caminando hasta la rubia posando su mano en su barbilla para elevar la vista que parecía no querer salir de sus crecidos pechos producto d su nueva maternidad

-Hola Emma - saludo de forma lenta y voz ronca acercándose a ella para poder besarla

La rubia se dejó besar sin dar batalla, dejó que su esposa tomará el control de aquel beso como pocas veces lo hacía, no sabía que estaba haciendo Regina en su oficina, pero ella no sería la que lo cuestionara

La alcaldesa fue empujando a Emma hasta lograr dejarla sentada en su silla con ella sobre sus piernas.

Dejó su boca para dirigirla hasta el cuello blanco de ella y dejar suaves besos y mordidas logrando arrancar pequeños gemidos de esta quien se aferraba a los brazos de la silla para no tocar a Regina y romper el momento

-¿Que ocurre pequeño cisne? – susurro sobre su cuello, golpeando con su aliento la piel de está provocándole un escalofrió de excitación

-Yo...

-Habla princesa - presionó llevando su mano hasta la blusa de está sacando los botones hasta dar con su sujetador de color negro

-Yo pensé que... - tartamudeo buscando las palabras en su apagado cerebro - tu dijiste que...

La rubia detuvo su penoso discurso cuando sintió a Regina succionar y morder sus pezones, con fuerza y luego pasar repetidamente su lengua para aliviar la tensión en ellos

-¿Qué fue lo que dije pequeña? - continuó preguntando Regina luego de soltar los pechos de su esposa y dirigir sus manos para soltar los botones del ajustado pantalón. Una vez que logró abrirlo y metió su mano hasta tocar la humedad de la rubia provocó la reacción que quería y estaba buscando desde hace semanas.

El descontrol de Emma

La reina no se dio cuenta en que momento había pasado, pero Emma la había tomado de las piernas y empujando todo lo que había en su escritorio hasta dejarla sentada sobre él de piernas abiertas

-Alto ahí morena - susurro frente a ella abriendo el abrigo para encontrar tan sólo la ropa interior de color roja cubriendo su cuerpo - que demonios...

-Sorpresa - susurro llevando sus manos hasta la rubia para terminar de desvestirla en lo que su cerebro volvía a reaccionar

-¿Y la cuarentena? – pregunto al regresarle el habla y rozando el borde de la tanga sin atreverse a entrar aun mirándola a los ojos al verla morderse el labio - háblame cariño

-Gold dice que no ha encontrado manera de evitar un posible embarazo...

-¿Pero? - pregunto al notar que había más por decir

-Cree que es imposible que vuelva a ocurrir

-¿Era lo que querías, cierto? - pregunto al recordarla decir que sería una locura volverse a embarazar con Lea tan pequeña

-¿Seria egoísta de mi parte arrastrarte a mi deseo de tener más hijos?

-Cariño... - susurro la rubia antes de besarla profundamente y meter uno de sus dedos en lo profundo de su mujer - mi único deseo en esta vida, es hacerte feliz

-Otro dedo princesa - pidió entre gemidos tirando la cabeza hacia atrás

-Ves que no es tan difícil lograrlo - gruño al meter dos dedos más - pídeme lo que quieras Regina y es tuyo

-Más rápido

La rubia sonrió escondiendo su cara en el cuello de la morena para poder aplicar más fuerza a sus embestidas y ahogar sus gemidos y gruñidos a las caricias que no se habían detenido por parte de Regina.

-Déjalo ir princesa - pidió entre gemidos cada vez más alto - libérate junto a mi

Emma no aguanto más el pedido y con su pulgar dio un par de golpes al nudo erecto de su mujer y llevarla al orgasmo al mismo tiempo que ella

-¡Dios! - exclamó Emma una vez que había recuperado el habla - había extrañado estar dentro de ti

-Yo también lo extrañe pequeño cisne

-¿Entonces? - pregunto mientras acariciaba las piernas de la morena con suavidad -¿dejaremos que la magia juegue una vez más con nosotras y nos de los hijos que quiera?

-Por primera vez en mi vida, aceptaré lo que me traiga

-¿Y si no vuelve a suceder?

-La adopción siempre es una posibilidad, cariño – declaro dejando un beso para alegría de la rubia quien siempre había pensado en esa opción a futuro, quien sabe y algún día se cumpla ese deseo.

Hasta aquí llegamos con este capítulo, muchas gracias a quienes me leen y dejan mensajes y a los que no les doy las gracias de igual manera y los invito a hacerlo

Cariño, sabes que esta historia es culpa tuya, así que va dedicada a ti y tu ardilla que le gusta jugar conmigo

Saludos desde Chile