Capítulo 12: Crecer.
Miro mis pies, están húmedos y apuesto que también están fríos, casi helados; trato de hacer figurillas y círculos en el agua donde suelo tomar un baño pero como siempre, me temo que soy demasiado torpe provocando algunos chapoteos.
Suspiro, levanto el rostro admirando el firmamento, al hacerlo me doy cuenta de que el sol está situado de tal manera en que brilla en todo su esplendor y eso me da a entender que aún me queda suficiente tiempo para disfrutar y a la vez para reflexionar.
Bajo la cara observando la desnuda piel en mi abdomen y brazos, rozo con la palma de la mano a la piedra en donde me encuentro sentada, posteriormente (Dando una profunda bocanada de aire) decido zambullirme, deslizándome en las rocas para después hundir mi ser por completo dentro del líquido.
El General Imperial de las Tierras del Oeste se encuentra en la aldea incluso después de la gran batalla que él e Inuyasha-sama tuvieron hace cuatro días; con esto, he tenido la oportunidad de conocerle un poco más, su carácter es relajado, sereno y creo que aquel youkai de pelo violáceo es poseedor de bellos sentimientos los cuales increíblemente esconde dentro de una máscara de arrogancia y superioridad, no sé por qué lo haga pero desisto en saber la razón (Por ahora). Solo espero que esto no sea un problema a futuro así como también espero que la señora Sango, el monje Miroku y Kohaku junto con Shippo lleguen a tiempo (O antes del lapso acordado) para despedirme.
Y es que fue tan difícil convencer al general Shio de que esperara. De hecho fue algo así:
Justo aquel día en donde el youkai bestia arribó por primera vez en la aldea y justo aquel momento después de que el señor Inuyasha y la señorita Kagome iniciaran una discusión sobre el carácter tan efusivo de la joven sacerdotisa…
_Humana, en lugar de sonreír deberías estar preparando tu equipaje para irnos lo más pronto posible. Sí eres propiedad de Sesshoumaru-sama, bien deberías saber que a él no le gusta que le hagan esperar_ Me dijo el poderoso youkai casi en un susurro. Por su parte, la señorita Kagome ya había lanzado varios "Abajos" al señor Inuyasha.
_Discúlpeme, se lo suplico General Shio Burizado… Pero yo, bueno… Quisiera despedirme. Es un gran tiempo el que he pasado con estas personas y la verdad es que quiero retirarme como es debido_ Le hablé con una tierna sonrisa a lo cual el youkai carraspeó con gracia.
_Ya me lo esperaba, "Pinkuai dos"…_ El youkai movió su cabeza de modo rápido y negativo _Es decir, Jaken, él dijo que harías esto… _ ¿Pinkuai dos? El general continuó _Solo te daré tres días a partir de mañana y lo que suceda después ya no será mi responsabilidad. Mi deber es cumplir con lo encomendado y eso voy a hacer corriendo o no corriendo sangre_ El General Shio después de nombrar aquellas palabras, le dirigió una socarrona sonrisa al señor Inuyasha (Quien ni siquiera notó el gesto); el semblante del demonio se veía divertido, incluso hasta un poco retador.
¿De verdad disfrutan tanto el pelear?
Si el youkai de cabellos violáceos consideró a Inuyasha-sama como un oponente no digno durante su "encuentro" ¿Por qué demostró todo lo contrario él y yo estando a solas?
_Perdone pero no puedo aceptar eso, sé que tengo una gran deuda con el amo Sesshoumaru pero también le debo demasiado a esta gente_ Comenté divagando al no perder de vista la imagen que daba la discusión entre el señor Inuyasha y la señorita Kagome (Incluyendo a la anciana Kaede, la cual se encontraba en ese momento sonriendo por lo cotidiano de la situación).
Tal vez para muchas personas aquel perfil no es un signo o símbolo de compañerismo y amistad, pero para mí si lo es, e incluso es más que eso.
_Ellos… Han cuidado de mí y me han permitido entrar en sus…_ Extendí explicando mi argumento al General cerrando los parpados, hasta que…
_Yo no necesito saber de eso…_ Mencionó velozmente el General Shio meneando su cabeza hacia todos lados, como si intentara olvidarse de lo que he dicho _Los humanos son tan raros y sentimentales, hacen tanto alboroto por una pérdida. Inclusive hasta para mí, la muerte es un estado efímero_ Habló por fin el youkai, refiriéndose a mi espontaneidad y dramatismo con ese último comentario _Tal vez si consigues un poco de carne cruda para mí… Sí… Puede ser que te permita unos cinco o seis días_
_Carne ¿Qué tipo de carne?_ Pregunté confundida
_Solo carne_ Sonrió el general mostrando sus afilados colmillos.
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Suspiro sacándome de mis ensoñaciones, hace un fugaz rato que he ascendido a la superficie; ahora nado hacia el extremo de tierra en donde están situadas mis prendas junto con mis objetos de baño, después tomo impulso con los brazos para salir del agua irguiéndome entre las rocas, pero sin recargarme para no raspar codos ni rodillas.
Ya una vez fuera del líquido, retiro el exceso de agua secándome con la "Toah-lla" para posteriormente vestirme con el juban y el kimono, después coloco mis utensilios de baño entre mi antebrazo y la cadera para finalmente andar en dirección a la aldea.
Camino solo un poco, veo las copas frondosas de los árboles mostrando la belleza del paisaje y por momentos apenas soy consciente de cuanto voy a extrañar este lugar.
El trato de las personas junto con los niños, las ocurrencias de la señora Sango y el señor Miroku, las aventuras y visitas de Shippo y Kohaku, las peleas, el ambiente hogareño de la señorita Kagome con el señor Inuyasha, la sabiduría y experiencia de la anciana Kaede, incluso la curiosidad de Kirara.
Tomo aire con profundidad y lo exhalo, esto será un tanto doloroso.
_ ¿Qué es lo que estará haciendo?... Señor Sesshoumaru_ Pregunto al viento.
_Eso mismo me estoy preguntando_ Abro los ojos desmesuradamente.
Esa voz…
Salto un poco sorprendida ¿Pero qué hace aquí?
_ ¡General Shio! ¿Usted…?_ Digo sin mirar hacia algo en concreto y siento mis mejillas arder, la impresión es tanta que hasta ahora me doy cuenta de que he dejado caer el balde con el trapo esponjoso y lo demás dentro de él, yo le levanto para ubicarlo de nuevo entre mi cadera y mi antebrazo; cuando alzo la vista, el demonio ya ha salido de su escondite estacionándose justo a mi lado.
_Claro que no, humana tonta. Solo protejo lo que es de mi amo, sobre todo cuando la propiedad de mi lord parece tomarse ciertas libertades con cierto zorro y con cierto exterminador_ El ardor de mis mejillas desaparece, ignoro su comentario desdeñoso enfocándome en lo que en verdad me importa pero… _Aunque ahora que lo medito, también con cierto humano maldito ¿No es así "R-i-n"?_ El youkai menciona mi nombre como si tuviera un gran exceso de flojera y una enorme carencia de respeto.
¿Humano maldito? ¿Cómo es que lo supo? ¿Acaso mi amo…?
Espera...
_ ¿Kohaku y Shippo ya están aquí?_ Le pregunto al youkai también dejando a un lado el significado de las palabras "Humano maldito".
_No me interesan sus nombres pero las personas a las que esperabas ya llegaron_ Sigo mi camino hacia la aldea ahora acompañada del General Imperial de las Tierras del Oeste _ ¿Entiendes que el tiempo se ha acabado ya, cierto? Desde el simple instante en que ellos pisaron este suelo… Así que prepara tus cosas, despídete y en la madrugada nos iremos_ ¡¿Qué?!
Paro de andar repentinamente.
_ ¿En la madrugada?_ Estoy algo sorprendida y dudosa, ya que la madrugada es el peor tiempo en donde un humano puede viajar.
Los peligros reinan todos a la vez solo durante "La madrugada"
_Sí, realmente no me tomó más de un día llegar hasta aquí desde el palacio de mi Lord… Soy el General imperial de las Tierras del Oeste por lo cual no hay monstruo que represente un reto para mí, como podrás ver yo debilito a mis oponentes… _
Oh sí, eso me recuerda.
_Disculpe ¿Por qué aquella vez cuando se enfrentó contra el señor Inuyasha, yo no fui tan afectada como la señorita Kagome o como la Anciana Kaede?_ La curiosidad me invade, el youkai une los parpados mientras sigue andando, ahora soy yo quien le acompaña.
_Sencillo… Solo me concentré en quienes creía que podrían ser una amenaza para mis objetivos y tú humana, pensé que eras lo suficiente cobarde como para escapar en lugar de morir en el intento de detenerme, pero no fue así_ El General Shio abre los ojos como si estuviese a punto de revelar algo de sumo interés _De hecho… Sí, resultaste ser una amenaza; no más que una plaga pero a final de cuentas amenaza_
_Este…_
No sé si alagarme o enojarme por sus palabras.
Shippo, Kohaku y yo estamos dentro de la cabaña de la anciana Kaede sentados en el piso, compartiendo un poco de té servido por mi (Lo cual he hecho como lo he aprendido en la fortaleza del señor Feudal Kou), juntos hemos decidido aprovechar la ausencia de mi guardiana (La cual se encuentra haciendo algunos quehaceres) para ponernos al tanto de los acontecimientos ocurridos en estos días y aunque no ha sido una extensa temporada de distanciamiento, ha sido una muy intensa y extraña a la vez.
_ ¿Y bien Rin? ¿Qué sucedió después de que mi hermana, el monje Miroku y yo nos retiramos? Y por cierto ¿Quién es ese youkai de afuera?_ Me pregunta Kohaku deshaciéndose su larga coleta alta, tomando entre sus dedos el largo cabello para así hacerse una trenza, relajando su aspecto.
_Sí Rin, yo también quiero saber_ Le sigue la corriente Shippo, acostándose sobre el piso de la cabaña y cruzando las piernas_ ¿Quién es ese youkai de afuera? Tiene una armadura muy formal y se la pasa molestando a Inuyasha. Dice que es un inepto por usar de esa manera a Colmillo de Acero, pero si lo dice es que… Ha de ser alguien poderoso ¿O no? _.
Ah. Suspiro.
Si lo pienso, el general Shio es poderoso y es un oponente de cuidado pero… _Han pasado tantas cosas que no sé por dónde empezar ¡Ya sé!, ustedes díganme antes ¿Dónde han estado? ¿Qué pasó después de que la señora Sango y el señor Miroku regresaran del Este?_ Pregunto, dándome tiempo de pensar en cómo abordar "Aquellos temas espinosos".
_Mi pequeña amiga Rin, soy un hombre con compromisos ¿No es lo más normal que le presente mi familia a quien será algún día mi bella y futura esposa?_ Abro los ojos mientras levanto las cejas a mas no poder, mi sonrisa se desborda al recordar el compromiso de Kohaku. Estoy tan feliz.
_A este paso, yo creo que ya se te borró la marca de pertenencia Kohaku_ Le recrimina Shippo enredando los dedos en su propio cabello como si imitase a Kohaku _ ¿Y tú por qué estás tan callada? No es común en ti ¿Ese Inu youkai de afuera te comió la lengua?_
_ ¿Inu youkai? ¿Cómo sabes que lo es?_ Pregunto algo anonadada.
_Fácil… Por su pelaje, sus marcas y por favor ¡Hasta Kohaku sabe diferenciarlos! Él se casará con una dentro de muy poco tiempo…._ Me aclara mi "Pequeño amigo" zorro.
Suspiro contrariada, mi amo también es un Inu Youkai y sin embargo la ineptitud me gana al no poder reconocer desde un inicio la raza del general Shio.
_Rin ¿Qué sucede?_ Me cuestiona ya algo preocupado Kohaku.
_Ese youkai de afuera… _ Señalo hacia la cortina corrediza con el pulgar _Es el general de las tierras de mi amo, el cual recientemente me enteré de que es el Lord del Oeste. Chicos, éste… _ Me detengo, siento como la garganta se me cierra, la voz me sale rasposa y siento un poco de dolor _Éste es mi último día en la aldea_ Escupo por fin _Y aunque estoy feliz por ver a mi amo yo… Los extrañaré demasiado_ Múltiples nudos atraviesan desde mi boca hasta mi vientre, Shippo y Kohaku al comprender la situación quedan dentro de un agudo y silencioso trance sin mutar su expresión de sorpresa.
Pasan unos segundos hasta que…
_Creo que era lo más lógico_ Empieza a hablar Kohaku rompiendo el silencio, yo le pregunto con la mirada; él toma entre sus manos el diminuto cuenco de té observando el contenido de manera enigmática.
_Sí Rin… Es algo que ya sabíamos que pasaría_ Comenta Shippo poniéndose de pie para retorcerse, estirando las piernas y después sentarse sobre sus rodillas _Solo no te acomplejes, nosotros no lo haremos… Pero debemos aprovechar cada hora y cada minuto, además ni siquiera pienses en que no iremos a visitarte… _ Escucho la voz de Shippo quebrarse a su manera, él es muy orgulloso y trata de disfrazar esta tristeza con ese carácter tan directo que tiene; hay veces en donde por ello se nota la presencia del señor Inuyasha en su vida y como ha influenciado sobre mi amigo zorro _ ¡Pero tú también debes venir a visitarnos!_ Exclama, lo único que puedo hacer es sonreír, Shippo siempre suele contentarme con comentarios así.
_Yo siempre imaginaba que el señor Sesshoumaru vendría personalmente por ti… ¿Sabes por qué no lo hizo?_ Pregunta Kohaku sorbiendo un poco de té, se le nota incómodo; suspira, posteriormente con una débil sonrisa deja el recipiente en el piso a un lado de él, inmediatamente se frota los brazos con las manos como si tuviese mucho frío.
_No, tampoco lo sabe el general. El señor Inuyasha, la señorita Kagome y yo ya le hemos preguntado y él siempre responde con una negativa. No creo que mienta_ Shippo y Kohaku carraspean no muy convencidos _Tal vez mi amo tuvo alguna urgencia con los demás Lords o con… _ Me detengo, luego doy un breve respingo.
Mis palabras paran inmediatamente al imaginar que tal vez el señor Sesshoumaru se encuentre peleando contra el señor Natsuki, Shippo se da cuenta del mutismo al que he entrado y posa una mano en frente de mis ojos para lograr llamar mi atención.
_No, no puede ser…_ Digo volviendo de mis ensoñaciones y pensamientos absurdos _Tal vez está creando alguna estrategia para derrotar a las criaturas, no lo sé_.
_ ¿Por qué te quedaste pasmada?_ Cuestiona Shippo _ ¿En qué pensabas?_
_Es que yo… Durante el viaje…_ Mis mejillas empiezan a arder, hago que las puntas de mis dedos se toquen entre ellas a causa de la pena; Shippo ignora mi nerviosismo tomando otro poco de su bebida _Alguien… Mepropusomatrimonio_ Lo suelto, es lo más rápido que he dicho en mi vida.
_ ¡¿Qué!?_ Kohaku grita y Shippo escupe haciendo que el té en su boca salga volando directamente hacia Kohaku, mojándole su cabello, su traje de exterminador, ¡Todo!
Yo sonrío de forma tímida e intento aguantar la risa que quiere salir como una carcajada, quiero controlarme y lo logro; al parecer Kohaku está tan impresionado con la noticia que aún no se ha dado cuenta de lo empapado que se encuentra, Shippo por su parte al estar colocado en frente de Kohaku, lo empuja un poco para ganar terreno a la hora de invadirme con las preguntas que estoy muy segura que hará…
_ ¿Quién es? ¿Sesshoumaru lo sabe? ¿Es de la aldea? ¿Por qué nos lo dices hasta ahora?_ Exclama Shippo acercándose y moviéndose de forma muy impaciente.
_Sí Rin, dinos quien te sacó de la soltería_ Argumenta Kohaku quien de un momento a otro congela su expresión _Espera… ¿Es quién yo creo que es?_ Me mira entrecerrando el ceño.
_ ¡Ahora ustedes son los parlanchines!_ Grito señalándolos con mis manos y acostándome sobre la madera del suelo; espero impaciente alguna respuesta de su parte y después suspiro al no escuchar carcajadas o alguna reacción positiva proveniente de ellos, así que decido hablar _No sé a quién te refieres Kohaku, tengo la vaga idea de que mi amo está al tanto y no, no es de la aldea ni cercano a estos lugares, de hecho no es "Amigo" porque apenas le conocemos y… _.
_Rin… _ Habla Kohaku con un semblante muy serio _El único hombre que yo conozco que puede pedirte matrimonio y que data por estos tiempos de haberlo conocido es el señor Kenshi Natsuki_ Ante sus palabras mi rostro se deforma creando un puchero, pongo las palmas de mis manos sobre mi cara para esconderla y lanzo pequeños gemidos de contrariedad y tensión _ ¡Oh no! Rin… ¿Tú le quieres?_
_ ¡Por supuesto que no!_ Digo alzándome a una velocidad casi fugaz y con un gesto tranquilo _Mi corazón le pertenece a Sesshoumaru-sama…_ Explico con toda la seguridad del mundo invadiendo mi ser.
_ ¿Entonces porque hace unos segundos estabas casi como un capullito recostada?_ Analiza mi amigo zorro.
_Bueno es que… _ Mi humor se ensombrece al recordar todo lo que viví en la fortaleza del señor Kou junto con todo lo que sucedió en el castillo de Lord Takumi (Justo a las afueras de la estructura, dentro de un palanquín) _Este… Es una larga historia_ Respondo cerrando los ojos.
_Bien, pues empieza ahora… Tienes mucho que explicar Rin_ Kohaku menciona mientras que yo al pensar detenidamente en sus palabras, logro entender al General Shio y su actitud después del combate _Así sirve que empiezas desde el inicio y nos cuentas todo lo que pasó en las Tierras del Este_
_Está bien_ Hablo para después tomar aire de forma profunda y empezar a contar todo lo sucedido.
_Entonces ¿Preparada humana?_ Escucho su voz, el youkai se encuentra recargado cerca de la cortina corrediza, esperándome.
Miro la cabaña que compartí todo este tiempo con la anciana Kaede y sonrío un poco melancólica al ver que ahora se encuentra un tanto vacía ya sin mis pertenencias esparcidas como antes.
Espero que la anciana Kaede no me extrañe, aunque muy en el fondo de mi corazón anhelo que al menos me recuerde de vez en cuando.
Suspiro.
Tomo el bolso en donde he guardado mis posesiones y salgo de la cabaña; llevo la bolsa en mi hombro llena de los regalos que alguna vez me obsequió mi señor junto con los presentes y objetos importantes provenientes del Señor Inuyasha, la señorita Kagome y los demás. Ya una vez en el exterior, giro el rostro mirando al demonio, admiro sus ojos color verde junto con su cabello violáceo el cual revolotea por la brisa.
Sinceramente estoy un poco triste y desilusionada, me hubiese encantado que en lugar de esas irises verdosas fueran unas doradas las que me acompañaran en este momento…
Pero no es así y debo de entenderlo, aceptarlo.
_Sí_ Respondo con un suspiro.
_Bien, entonces ya es hora… Despídete_ Menciona el youkai señalando con su brazo a la cabaña del señor Inuyasha y a todos los amigos que he hecho desde el inicio de esta aventura.
Yo bajo el escalón de entrada acercándome hacia ellos de forma cautelosa, no puedo evitar sentir una extraña sensación de tristeza.
Y es que extrañaré tantas cosas… Los partos, las peleas del señor Inuyasha y la señorita Kagome, las travesuras de los hijos de la señora Sango y el monje Miroku, las pláticas con Shippo y la empatía de Kohaku.
"Todo debe de seguir" me digo a mi misma, "Este es el momento que más he esperado", "Por fin, por fin estaré nuevamente con mi amo".
_Rin-chan_ Se aproxima hacia mí la anciana Kaede, sacándome de mis cavilaciones _Mi niña, recuerda todo lo que has aprendido, no sufras, éste no es el adiós absoluto…_ Habla poniendo una de sus manos sobre mi pecho, dedicándome una de sus hermosas sonrisas tan sinceras y consoladoras.
_Lo sé, solo… Los extrañaré… A todos_ Sonrío con pesar.
_ ¡Keh! Te la pasabas suspirando y pensando en ese inepto ¡Ya era hora de que ese imbécil cumpliera su palabra! _ Comenta el señor Inuyasha a lo que recibe un "Abajo" de la señorita Kagome.
Mientras el señor Inuyasha se repone de la caída, el General Shio (Aún recargado en la choza) no duda en preguntar.
_ ¿Su palabra?_ Todos (Incluyéndome) le miramos expectantes; cuando el youkai lo nota, puedo observar una especie de sonrojo en sus mejillas el cual esconde rápidamente con su largo cabello en un movimiento hecho por su mano _Pensé en voz alta_ Creo que esas palabras son más una disculpa que alguna aclaración.
_Rin-chan_ La señorita Kagome se aproxima, puedo notar su expresión levemente afligida; trae consigo un pequeño paquete envuelto en una tela color carmín, cargándolo en brazos _Este regalo es de parte de Inuyasha, de Kaede-sama y mío, queremos que sepas que siempre serás parte de… "Esto"_ Señala con la mirada a todo el grupo, yo me siento flaquear un poco pensando en llorar.
La señorita Kagome alarga sus brazos extendiéndome el regalo y yo lo recibo abrazando el obsequio con abundante añoro junto con una singular mezcla de sentimientos entre felices y tristes.
_Gracias_ Solo comento; muy tonta, sin saber que decir…
¡Ah!
Abro los parpados a más no poder, la señorita Kagome me abraza de improvisto; yo sonrío apretando mis parpados, dejando que su sutil olor a flores y a bosque me llene por completo, finalmente suelto un poco el paquete sosteniéndolo con solo una mano para así corresponder de forma apropiada el gesto de quien desde hace tiempo considero como una grandiosa amiga.
_No lo abras hasta que volvamos a vernos ¿Entendiste Rin?_ Habla el señor Inuyasha desde su ubicación.
La señorita Kagome me libera de su apretón, yo decido observar al señor Inuyasha por unos segundos a lo que él desvía su rostro en dirección hacia el firmamento oscuro, yo solo afirmo con un sonido.
_Señorita Rin_ Quien habla en estos momentos es el monje Miroku justo cuando se planta a la altura en donde está mi guardiana para después colocar su mano sobre mi hombro _Cuando quieras sabes que cuentas con nosotros y que puedes volver cuando lo necesites y lo desees… Siempre serás bien recibida_.
_Gracias Miroku-sama, Sango-sama…_ Quiero agradecerle también a la señora Sango pero ella me interrumpe al acercarse de una manera tan abrupta que hasta el monje Miroku deja caer su mano a la vez que un lívido matiz se posiciona en su rostro.
_ ¡Rin-chan! ¡Deja de agradecer! _ Exclama la señora Sango con actitud fuerte e imponente _ Más bien… Gracias a ti_ Ella me regala estas palabras, yo abro los ojos desmesuradamente; la señora Sango quien es ligeramente un poco más alta que yo, se agacha para mirarme frente a frente _Tal vez no lo creas, pero haz hecho mucho por nosotros y eres importante para todos… ¿No nos olvides, sí?_ De sus labios una preciosa sonrisa se asoma.
_Yo…_ Una confusa sensación muy en el fondo de mí empieza a esparcirse, y es que aquellas palabras parecen fundirse dentro de todo, dentro de toda yo.
Me encuentro más que eufórica.
_ ¡Kohaku, Kirara!_ Llama la señora Sango haciendo que Kirara en su forma más tierna y adorable junto con uno de mis mejores amigos, salga del interior de la cabaña perteneciente al señor Inuyasha.
El semblante de Kohaku es serio y en exceso formal. Así como la señorita Kagome, Kohaku trae entre sus brazos un paquete (Con la diferencia en que éste es de un diminuto tamaño y de forma cuadrada un poco particular), la actitud de Kohaku me hace temblar ligeramente ya que no es muy común que Kohaku se encuentre en ese estado.
_Rin, esto es para ti_ Dice Kohaku frente a mí, para posteriormente hacer una extraña reverencia y así abrir la envoltura del paquete, mostrándome su contenido y…
_ ¡Kohaku, tú…! _ Exclamo asombrada, sorprendida.
Estiro mis manos con un poco de delicadeza y cuidado, entre mis dedos tomo una pequeña y delgada tira con bordados en una preciosa y finísima tela, la tela es tan suave como la misma seda pero tan fuerte y resistente como si fuese proveniente de algún material extraño, casi mágico; su color es amarillo con un matiz cremoso poco aterciopelado, los bordados son tan exquisitos, hechos de un hilo con tonalidad nacarada siguiendo patrones cuadrados además de diminutas piedrecillas verdes que están incrustadas estratégicamente.
Los dibujos, los detalles, me recuerdan a…
El kimono de cuadros.
Abro los ojos a más no poder, mi corazón palpita como en contadas ocasiones lo ha hecho, las lágrimas amenazan con huir de mi interior y yo trato de aguantar pero…
_Señora Sango, Kohaku…_ Sonrío, permitiéndome a mí misma ser invadida de la calidez que solo provoca el cariño.
_Como verás Rin… _ Me interrumpe Kohaku retirando de mis dedos el minúsculo pero tan significativo obsequio _Esta tira para el cabello es para que recuerdes siempre quien eres y para que sepas que dentro de ti y en todo momento, se encontrará a la pequeña niña parlanchina, que con un kimono amarillo con cuadros naranja acompañaba al demonio Sesshoumaru de forma valiente y sagaz…_ De pronto Kohaku toma un pequeño mechón de mi cabello, y con la tira en mano lo amarra de manera rápida haciéndome lucir como cuando era una infante.
Kohaku ¿No importa el pasar de los años, verdad? Tú siempre serás un muchacho amable, gentil.
Kohaku continúa _Rin, no importa cuánto te enseñen. Tú serás quien tome las decisiones. No dejes que nadie plante dudas en tu corazón, ni que se aprovechen de ello_
Kohaku, tu regalo es tan oportuno ahora, no sabes cuánto.
_Kohaku…_ Le llamo casi en un susurro.
_Este regalo es de parte de Kohaku, de Houshi-sama y mío_ Escucho la voz de la señora Sango.
_De hecho Kohaku-kun planeó este regalo desde hace tiempo… Le tiene una gran estima señorita Rin_ Ahora es el monje Miroku quien toma la palabra.
_Yo…_ No sé qué decir _Gracias, a todos… De verdad_.
_Humana… _ Yo giro el rostro encontrándome con el semblante (Sorpresivamente incómodo) del General de las Tierras del Oeste _Ya es hora_
_Sí_ Entorno nuevamente la cara para despedirme de todos.
Guardo silencio, sonrío. Tomo aire para tranquilizar mis sentidos y así dedicarle todo mi respeto a cada una de éstas personas (Las cuales aún son parte de mi entorno; que me acogieron no por obligación si no que poco a poco a causa de momentos importantes como de cosas mínimas, nos hicieron unir y tener sentimientos en común).
Yo, les presento una larga y muy agradecida reverencia, mostrándoles mi amistad, expresando mi querer.
El general Shio suspira.
_Estos humanos y sus temperamentos_ Le oigo comentar.
Y es que él no entiende y apuesto que ni si quiera se imagina todo lo que he pasado con estas personas durante estos años.
El señor Inuyasha junto con todos sus amigos se acerca, al mirar en su vista puedo notar ese gran dejo de confianza que ha crecido entre nosotros desde aquel día en donde sin importar la pena le hablé confortándonos mutuamente.
Él no necesita palabras para despedirse, él simplemente es así y de esa forma nos entendemos.
Entonces, ellos… Todos ellos son mis verdaderos amigos.
_Rin-chan_ Dice la señorita Kagome _Vuelve pronto y mantente comunicada ¿Entendido? _ Veo los ojos de la joven sacerdotisa, tristes pero con inusual anhelo; la señora Sango por su parte solo toquetea sus dedos y sonríe _Te deseamos lo mejor Rin-chan, sé feliz_.
_Humana, se hace tarde_ Ahora el tono del demonio Shio denota molestia y hastío; no necesito ser adivina para saber que el demonio ha cambiado de ubicación.
Yo no quiero incordiar más, así que doy una última reverencia para después colocar dentro del bolso los obsequios que me han dado hoy, he decidido dejar el biombo ya que no creo que sea oportuno traerlo a mi lado en estos momentos; en la primera oportunidad que tenga vendré por él.
_ ¿Llevas el "Encargo" de Sesshoumaru-sama contigo?_ Pregunta el youkai justo en el momento donde sitúo la maleta sobre mi espalda.
_Si_ Contesto sin mirarle al rostro.
El General Imperial de las Tierras del Oeste, Shio Burizado, empieza a andar en dirección al bosque. Yo le sigo en unos cuantos pasos; después, vuelvo el rostro dirigiéndome con reitero hacia el grupo del Señor Inuyasha y me sorprendo ya que ellos aún siguen ahí.
Sonrío, levanto la mano derecha extendiéndola con todas mis energías, muevo la mano hacia los lados pero…
_ ¡Rin, espera!_ Grita Shippo acercándose a mí a toda velocidad desde el interior de la choza del señor Inuyasha, yo detengo mi caminar provocando que el youkai perro rezongue; una vez estando uno frente al otro Shippo sonríe.
Yo pensé que no se despediría de mí, que por su carácter evadiríamos esta situación, sin embargo Shippo habla.
_Toma esto, no tiene envolturas ni significados especiales pero te protegerá…_
_ ¿Eh?_ Contesto, el joven demonio zorro toma una de mis manos para colocar en la palma un pequeño colgante; yo lo detallo con la ayuda de la luz de la luna, al parecer, el dije tiene la forma de una pequeña llama de una tonalidad entre el azul y el verde, es simplemente hermoso _Gracias Shippo_
_Sí, no tuve tiempo de hacer algo… No soy muy creativo pero eres mi amiga_ Shippo sonríe; yo suelto el bolso dejándolo a un lado sobre el piso, de él saco una pequeña y fina cuerda la cual pienso utilizar para suspender el colgante, una vez listo el collar escuetamente me lo pongo.
_Humana… _ Reclama el general Shio _No me obligues a llevarte violentamente_.
_Está bien_ Suspiro _Gracias Shippo_ Hablo cogiendo el bolso y mirando a Shippo por última vez, tomo valor para así abrazar fuertemente a mi amigo, apretando con ligereza su cuerpo ya que no lo veré hasta lo que creo que será un largo tiempo _Hasta luego Shippo_ Susurro.
Shippo sonríe, no necesito verlo, solamente lo sé.
_Hasta luego Rin_.
Recuerdo la vez en que la anciana Kaede me explicó sobre la importancia de los cambios dentro de la vida de una mujer humana.
Ella dijo "Los cambios no significan desequilibrio, incluso se necesita de ellos para que la armonía se dé".
Se dice entre los relatos y las canciones interpretadas por las mujeres de la aldea que el cambio más significativo para una mujer es cuando ésta deja a su madre, padre y hermanos, mudándose para tomar el lugar de esposa, y así finalmente formar por ella misma una familia en esencia fuerte, con abundancia y de buenos sentimientos.
Tal vez al principio tenía una vaga idea de todo el contexto al que se referían mi guardiana y las mujeres de la aldea, pero ahora creo comprender un poco mejor la situación y aunque estoy consciente de que mi caso no es el de una mujer común, puedo decir que me encuentro más que satisfecha.
¿Qué es lo que deparará mi futuro ahora?
¿Qué es lo que pasará?
Señor Sesshoumaru ¿Dónde estará?
ACLARACIONES:
+Casi al final de este capitulo doy una referencia al modo tradicional de la familia dentro de la cultura japonesa.
Rin menciona al recordar sus experiencias que las mujeres al tomar el lugar de esposas, ellas por si solas forman una familia en esencia fuerte, con abundancia y de buenos sentimientos.
Con esto quiero dar una idea de que dentro del matrimonio y la familia japonesa, la relación de cónyuges muestra una fuerte tendencia a la separación de papeles. Por un lado el marido aporta el sustento económico y la relación social (el reino exterior ya una vez mencionado) y la mujer por su parte asume la exclusiva responsabilidad sobre la casa y sobre los hijos (reino interior).
No es que quiera excluír a los hombres de tal responsabilidad pero a pesar de que ellos al ser líderes y cabezas de familia juegan un papel muy importante dentro de la formación de ésta, me temo que dentro del fic solo se verá la perspectiva de las mujeres ya que Rin es la que narra la historia y por ende desconoce ese lado "masculino" de la formación.
Bueno esto es todo por mi parte.
No se reserven en comentarios.
Buenas lunas.
