lmomom Anko cruzó sus piernas y empezó a jugar con sus dedos en su regazo, empezó a dar golpecitos al suelo de madera con su pie derecho mientras balanceaba el izquierdo y pateaba suavemente uno de los cuatro postes de la mesa de Kurenai. Anko miró de soslayo la cocina y mordió su labio inferior suavemente, percibió el ligero aroma de canela y menta en el aire. Anko contempló el techo, buscando cualquier clase de distracción y empezó a balancearse en la silla, meciéndose de atrás hacia delante y tratando de parecer casual a pesar delas circunstancias en las que estaba. El agua hirviendo, el tintineo de utensililios metálicos sobre tazas de porcelana y ligeros pasos, eran los ruídos provenientes de la cocina que rompían el silencio de la habitación pero también incrementaban la tensión en el ambiente y el nerviosismo de Anko. Apuesto que lo está haciendo a propósito. Tamborileando sus dedos sobre la mano derecha. Vamos Kurenai, es solo té ¡por Hokage!

-Disculpa la tardanza, pero el té que Shizune te prescribió era un poco difícil de preparar.

Anko levantó su ceja derecha. Si claro, pariente de Ibiki. Kurenai colocó ambas tazas sobre la mesa y tomó asiento frente a Anko. Esta miró a la taza y la tomó con su mano derecha. El te era verde y olía a menta, pero su consistencia era demasiado densa para creer que fuera solo té. Anko miró a Kurenai quien ya estaba sorbiendo de su propia taza elegantemente e ignorando su mirada. Olfateándola Anko abrió la boca y dio un sorbo, su lengua se quejó instantáneamente y buscó refugio en su paladar. Degustada colocó la taza bruscamente sobre la mesa, pasando su lastimada lengua por todos los dientes.

-¡Amargo!

Mirando a su amiga, Kurenai se rió entre dientes y sorbió su té de canela- Es medicina ¿qué esperabas?

-Algo menos… asqueroso- tosiendo degustada y fulminando a la taza, esperando que esta explotara con solo su mirada.

-Bueno si comieras vegetales más seguido, no tendrías este problema ahora.

-Si si… ¿Desde cuándo te convertiste en mi madre?- cruzando ambos brazos sobre su pecho.

-Desde que nos hicimos mejores amigas.

Anko gruñó pero sonrió después. Kurenai sorbió por última vez su taza antes de colocarla sobre la mesa, cruzándose de piernas se echó hacia delante mirando fijamente a las orbes café de su amiga. Mordiendo suavemente su labio inferior Anko dejó de sonreír y frunció el cejo. Kurenai sonrió complacida por esto.

-¿Qué es tan divertido?

-Nada- balanceando su pierna derecha y ampliando su sonrisa.

Anko sintió como el sudor de su espalda incrementaba y se deslizaba a través de esta. Sus dedos tamborileaban sobre su piel, balanceando y pateando la mesa suavemente. Sus ojos mirando a todos lados salvo a su amiga, encontrando en su camino el librero en el cual Kurenai guardaba sus pergaminos.

-Entonces ¿de qué quieres hablar?-tomando su taza y dándole un sorbo, haciendo un gesto y sintiendo un escalofrío correr a través de todo su cuerpo.

-No lo sé- mirando sus uñas- Ha sido demasiado tiempo desde que no platicamos. Podemos hablar de tus misiones, de la investigación de ese jutsu que encontraste en esos pergaminos hace dos meses, del anticonceptivo que compraste en la farmacia.

Anko sintió como el té bajó por el lado equivocado en su garganta y tosió fuertemente. Golpeando su pecho con fiereza obtuvo compostura de nuevo y su rostro estaba quemando, no estaba segura si era por la sofocación o por la vergüenza. Anko miró a su amiga que se divertía y arregló su ropaje, tratando de parecer calmada.

-Ayuda a regularizar el periodo y calmar los cólicos en esos días.

-Ya veo…-asintiendo lentamente y jugando con sus dedos- No esperaras que me crea eso ¿verdad?

-¡Pero es cierto! Es un hecho probado que incluso-

-¡No estoy hablando de eso!

El estómago de Anko dio una vuelta ligera, el té estaba calmándolo y haciéndolo relajarse. La expresión de Kurenai estaba penetrando y haciendo que Anko se sintiera mal una vez más. La ninja de ojos rojizos suspiró pesadamente y sonrió.

-Se muy bien que ni siquiera Tsunade-sama puede ayudarte en esos días Anko, entonces ¿cuál es el punto en mentirme?

Avergonzada, Anko apartó la vista intentando esconder sus emociones, jugando con sus dedos y mordiendo ambos labios. Sonriendo, Kurenai se levanto y tomó ambas tazas hacia la cocina y las dejó en el lavabo. Miró a su amiga y lavó las tazas, esperando que Anko calmará sus demonios internos. Después de secar sus manos con un trapo blanco, Kurenai caminó hacia el comedor nuevamente pero esta vez ella se arrodillo frente a su amiga y colocó sus manos sobre los hombros de su amiga. Anko pestañeó en confusión y pensó en escapar, pero la mirada cálida de su amiga borró ese pensamiento. Aun desconcierta de lo que estaba pasando, Anko relajó su cuerpo y sonrió ligeramente.

-Eso es más tú- levantándose y caminando hacia el sillón blanco cerca de ella y sentándose en él- Ahora trae tu trasero sucio o tendré que arrastrarte hasta aquí- dando una palmadita al asiento desocupado.

Anko se levantó y puso ambas manos sobre sus caderas –Sabes, creo que he ejercido una mala influencia sobre tus modales.

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Kakashi estaba cansado de cazar al maniático verde a través de las calles, no es que no fuera capaz de atraparlo, pero no estaba seguro si estaba bien solo aparecerse y tampoco estaba seguro de que hacer una vez que estuvieran cara a cara. Kakashi se detuvo sobre un poste de luz y masajeó su sien. Gai estaba hablando con una señora vieja, parecía que ella se había perdido y estaba pidiendo direcciones. El ninja copia estaba impacientándose, necesitaba al maniático a solas pero el Jounin verde se detenía cada minuto y se las arreglaba para ocuparse con favores que las personas, que se lo topaban, le pedían. Kakashi estaba a punto de tirar un kunai al cabeza de tazón, cuando este empezó a hablar con una ardilla. ¡Oh Vamos! Mirando que esto era lo más cercano a estar a solos y sin interrupción, él brincó desde su posición y aterrizó con elegancia frente del cejas pobladas.

-Hey Gai ¿Qué estas hacienda?- tratando de sonar casual y saludando con su mano derecha.

-¡Oh noches mi rival! Solo me detuvo aquí para ayudar e informar a este pequeño conciudadano y sus compañeros acerca de los peligros de jugar con notas explosivas- acariciando la cabeza de la ardilla.

Una gota de sudor apareció en la nuca de Kakashi. Suprimiendo la urgencia de matar al amante de leotardos, fingió una sonrisa y puso ambas manos en sus bolsillos.

-Ya veo… y ¿dónde está Anko? Pensé que estaba contigo.

-Se fue no hace mucho a su casa-poniendo a la ardilla sobre el suelo y despidiendose de esta con un saludo.

Kakashi frunció el cejo por un momento por este inusual comportamiento pero decidió ignorarlo, obtuvo lo que necesitaba así que no había caso de quedarse y mirar el desagradable show que su compañero estaba a punto de dar.

-Bueno mejor irme ya-dandose la vuelta.

-¡Espera!

Murmurando y frunciendo el cejo giró su cabeza sobre su hombro izquierdo, con su ceja levantada. Gai caminó hasta posicionarse a la do de Kakashi quien permaneció ahí, mirándolo directamente con una mirada inexpresiva.

-¿Por qué la pregunta, eh Kakashi?- cruzando ambos brazos sobre su pecho.

-Necesito preguntarle algo acerca de la misión que ambos tuvimos- encogiéndose de hombros.

-¿Estas seguro que eso es todo?- levantando su ceja abundante ceja izquierda.

Kakashi asintió, tratando de contener la urgencia de brincar y rebanar el duende verde en dos. Después de analizar el rostro de su rival y acariciar su barba, Gai sonrió. Kakashi frunció el ceño, sin saber si esa sonrisa era una buena señal. Gai pasó su mano izquierda sobre su cabello, cepillando lo mejor que podía y acomodando su ropaje.

-Si eso es todo entonces – golpeando el aire con su puño derecho – ¡Entonces la debo ayudar! No tengas miedo mi pequeña solitaria y enferma amiga. Porque yo, la hermosa bestia verde de Konoha vengadora del espíritu joven de la juventud y el amor, te defenderá de cualquier daño- haciendo su pose de niño bueno y dando un brincó al techo más cercano para luego desaparecer.

-No estoy seguro de que quiero entender que ha pasado aquí – parpadeando y mirando al edificio donde su compañero había desaparecido.

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-¡Escupelo! ¿Con quién tuviste sexo?

-Nadie

-¿Cuándo paso?

-No paso

-¿Dónde?

-¡Ningun lado!

-¿Cómo?

-¡Parale!

-¿Lo tenía grande?

-¡¿Cómo lo voy a saber?!

-¿Te gustó?

-¡Basta!

-¿Tuviste un orgasmo?

-¡Callaté!

-¿Se vino dentro de ti, verdad?

-¡No!

-Es por eso que compraste la pastilla del día después ¿verdad?

-No la compré porque-

-¿Cuántas veces se vino dentro de ti?

-¡Ninguna!

-¿Te viniste junto con él?

-¡NO!

-¿O fuiste tu primero?

-¡Maldita sea Kurenai, cierra la boca!

-No hasta que me digas que paso.

-¡Nada paso!

-¿Fue con Genma?

-No, ¡es de Shizune!

-¿Iruka?

-No

-¿Ebisu?

-¡Ewww no!

-¿Hayate?

-Esta muerto

-¿Ibiki?

-¡JAMÁS!

-¿Gai?

-¡Qué!

-Entonces ¿fue con Gai?

-¡¡¡NO!!!

-¿Es verdad que él es un contorsionista?

-¡Cómo voy a saberlo! ¡No fue con Gai!

-¡Aha! Entonces admites que tuviste sexo ¿Con Izumo?

-No y parale, ¡me estas fastidiando!

-¿Kotetsu?

-¡¡¡Qué te calles!!!

-¿O ambos?

-¡SUFICIENTE!- tirandole una almohada roja a la cara de Kurenai y haciendola que se cayera de la cama donde ambas ninja estaban sentandas.

Kurenai rompió en risa y acarició su estómago. Anko la fulminó y le lanzó otra almohada, intentando sofocar su risa. Kurenai se levantó y se sentó a lado de ella, aun riendo. Anko sintió su ira correr a través de sus venas y tomó la almohada más cercana e intentó sofocar la risa para siempre, esto solo aumento la carcajada de su compañera. Después de muchos intentos de asesinato y fallando en el proceso, Anko tomó la sabana blanca que cubría la cama de Kurenai y se envolvió en ella. Kurenai miró fijamente a su amiga y se enderezó, acercandose a su amiga y dando una palmadita suave en su cabeza.

-Sabes que no puedes mantenerlo en secreto por siempre.

Anko esquivó su mirada, abrazándose a sí firmemente con la sábana mientras se hacía bolita. Kurenai sonrió y se acercó aun más, tomando el cabello de su amiga y empezó a jugar ocn él.

-¿Por qué no me quieres decir?

No hubo respuesta

-El mundo no se va a acabar por solo un acostón.

Aun sin respeusta.

-O dos pero bueno ¡qué demonios! No es como si hubieras hecho algo innatural o imperdonable ¿verdad?

Un poco de movimiento.

-¿verdad?

Más movimiento.

-Es un ninja de Konoha ¿verdad?

Un pequeño asentimiento.

-¿Lo conozco?

Otro asentimiento.

-¿Qué tan bien?

-Bastante bien – murmuró y jaló la sábano que cubrió su rostro.

-¿Es cercano a mí?

-Sí.

Kurenai sintió un pinchazo en su estómago, se echó hacia delante para verificar a su amiga pero esta estaba en bolita aun, intentando ocultar su rostro nuevamente con la sábana.

-Anko… ¿es amigo mío?

Anko asintió y se intentó hacer aun más compacta, sacudiéndose un poco mientras se abrazaba fuertemente.

-¿Es un amigo especial mío?

Nuevamente asintió. Kurenai sintió otro pinchazo en el estómago, las respuestas estaban haciéndola sentir nerviosa y las sacudidas de Anko le hizo dudar si era cierto lo que estaba pensando.

-¿Me ha hecho ruborizar alguna vez?

Silenció. Kurenai sintió como una gota de sudor viajó en su espalda. Una capa de enojo cubrió su rostro.

-Anko respondeme, ¿me ha hecho ruborizar antes?

Sin respuesta. Kurenai vio sus manos temblar, sin saber que estaba pasando o porque el silencio de su amiga la atormentaba demasiado.

-¡Contestame!

Silencio seguido de un asentimiento. Kurenai sintió un golpe en su estómago, ambas manos temblando y sus ojos cristalizados. Apretando sus puños en ira, Kurenai dejó una lágrima escapar de sus ojos.

-¿Fue con Asuma?

Anko abrió sus ojos en sorpresa. Se levantó y miró a su amiga, quien temblaba en ira. Sintiendo pánico intentó alcanzar a su amiga con sus manos pero Kurenai se levantó y la fulminó con la mirada. Sintiendo un escalofrío correr por su espalda, intentó suprimir el miedo que estaba intentando poseer su alma.

-Fue con Asuma ¿verdad? – apretando sus puños y sus dientes y trayendo ambas manos a su pecho - ¡¿Verdad?!

-¡No espera Kurenai! Yo nunca-

-¡¡¡CALLATÉ!!! – empezando a hacer sellos con sus manos.

Anko brincó de su cama, aterrizando cerca de la puerta. Ella buscó por un kunai pero recordó que sus ropas estaban dobladas en la sala y ahora ella estaba usando una pijama extra que su amiga le había prestado. Mirando a su amiga ella notó que estaba a punto de terminar su jutsu y decidió hacer lo que mejor podía hacer en ese momento…

Confesar

-¡¡¡Fue con Kakashi!!!

Kurenai parpadeo dos veces, aun sorprendida pero detuvo sus manos y contempló a su amiga. Arqueando una ceja se aproximó a ella.

-¿Dónde?

-En la misión de limpieza que tuvo, hace tres días.

Kurenai se arrodilló en frente de ella, aun sorprendida ayudó a su amiga a levantarse. Las ninja se miraron y después de una eternidad, sonrieron y se abrazaron. Rompieron en risas y aun abrazadas ambas cayeron sobre la cama de Kurenai. Después de recuperar el aire y calmando su dolor de estómago, ambos ninjas mirandose y sujetandose las manos.

-Disculpa por intentar matarte.

-No hay problema, disculpa por no haberte dicho antes.

-No hay problema.

Ambas ninjas suspiraron pesadamente y cerraron sus ojos.

-¿Anko?

-¿Mmm?

-¿Es bueno?

-Oh sí…

Kurenai sonrió con malicia – ¿Es atractivo?

Anko volteó su cabeza, mirando a su amiga y rió como niña pequeña – Lo suficiente como para dejarse condenar dos veces.

-¿Besa bien?

-Demasiado para ser verdad.

-¿Cuántas veces se acostaron?

-Dos, no espera… tres- contando con sus dedos y lamiendo su boca.

-¿Por cuánto tiempo?

-No recuerdo.

-¿En qué posiciones?

-Err… No se los nombres.

-¿A qué horas?

-No lo recuerdo.

-¿Tuviste orgasmos?

-Sí

-¿Él?

-Sí

-¿Dentro de ti?

-Sí pero yo-

-¿Cuántas veces?

-Ya cállate Kurenai

-.-.-.-.-.-

A/N: Otro episodio, se que no ha pasado mucho pero bueno son cosas que siento que deben ir en esta historia. En fin bueno nos leemos en la siguiente semana, cuídense y gracias por leer esta historia.

LiraWM

Siguiente Episodio: Kakashi es forzado a recordar viejos tiempos mediante una pelea entre colegas mientras que Anko recuerda que tiene un evento muy importante que preparar y necesita un ayudante energético para esto y quien mejor que la bestia verde de Konoha.