Capitulo 14: Más allá de un corazón que late.
Ella se había ido y no había forma de que jamás le perdonara. Nunca se lo perdonaría a sí mismo, tampoco. No hizo nada para evitar que se la llevaran.
Fue a la Mansión Malfoy, entró en la fortaleza del Señor Oscuro. La entregó a ella y a los chicos a los tres Malfoys y a la loca de Lestrange; y antes de que pudiese idear un plan para escapar, la bruja loca se desquició. Bellatrix comenzó a gritar que alguien había estado en su cámara acorazada y había cogido una espada que llevaba uno de sus compañeros Carroñeros. Entonces, antes de que Scabior pudiese hacer nada, él y Greyback fueron estrangulados y enviados fuera. Mató a dos de sus hombres mientras lo hacía. Mientras dos Mortífagos lo "escoltaban" afuera, al gran vestíbulo, oyó a la zorra loca que quería "jugar" con la sangre-sucia. Iba a hacerla confesar. Los mortífagos le dijeron a Scabior y a los demás que esperaran a que apareciese el Señor Oscuro. Incluso en el hall de entrada se podía oír a la chica gritar.
Ella gritó, gritó y gritó.
¿Qué estaba haciendo aquella bruja con ella?
Cada grito era como una herida de arma blanca, que le atravesaba directamente al corazón. Era demasiado familiar. Le recordó como probablemente su hermana habría llorado y gritado pidiendo ayuda cuando el novio de su madre la había violado y matado. Sin embargo, él no había podido detenerlo. Ahora su preciosa chica lloraba pidiendo ayuda, y él no podía detenerlo. Lo intentó. Volvió a subir los escalones de piedra que conducían al salón principal, pasando por encima del cadáver de uno de sus compañeros carroñeros y golpeó la puerta, exigiendo que lo dejasen entrar. Pero nadie lo escuchó. Su magia era inútil en aquella casa del demonio. Trató de usar el vínculo que había entre ellos, pero como él había sospechado a menudo, el enlace había sido producto del extraordinario don mágico de ella, no de él. Por culpa de la tortura, su vínculo se rompió. Pronto, los sonidos de sus gritos se apagaron. Greyback gruñó, dijo una grosería por lo bajo.
-No quedará nada de la sangre-sucia para mi después de que Bella acabe con ella.- murmuró y se marchó.
Scabior pensó que el licántropo se marchaba antes de que llegase el Señor Oscuro más por temor que por otra cosa. El otro tipo también se fue dejando a Scabior solo. Sabía que si cruzaba las puertas para salir no podría volver a entrar, pero no quería esperar a que llegase el Señor Oscuro. El corazón de Scabior se sintió pesado. Cerró los ojos y se preguntó si estaría muerta. ¿Percibiría si ella se muriese? Caminó por el pasillo de un lado a otro, contemplando casa posibilidad pero sin hacer nada. Al final decidió que nada podía hacer. No podría volver a entrar en la mansión fuertemente custodiada, aunque lo tratara con ganas. Ella no estaba muerta, porque él se negó a pensar en esa posibilidad. Moriría si ella moría. Sabía que él sabría en lo profundo de su corazón si ella estuviera muerta. Al no ver otra opción, se fue.
Regresó al bosque, y luego echó a correr. No tenía ningún motivo para correr, pero continuaba corriendo. Corrió, corrió y corrió. Corrió hasta que sus pulmones dolieron. Corrió hasta que pensó que iba a dejar de respirar. Corrió hasta que cayó la noche. Corrió hasta que sus botas estuvieron tan desgastadas que prácticamente se le cayeron de los pies. Finalmente, cuando se detuvo, descubrió que su rostro estaba mojado. ¿Estaba llorando? ¿Por una maldita sangre-sucia? ¿Estaba realmente llorando por primera vez en la vida por una jodida chica que él debió haber entregado hacía mucho tiempo? ¡No había llorado cuando era niño y su hermana murió!¡No lloró cuando lo metieron en un orfanato!¡No lloró cuando le hicieron aquellas cosas horribles y oscuras en aquel orfanato!¡No lloró durante su corta estancia en Azkaban!
¿Por qué estaba llorando? El Señor Oscuro probablemente lo hubiese felicitado por habérselos entregado. El Ministerio le habría dado un maldito premio y una recompensa. Sería un héroe. Cayó al suelo y lloró más. Era un ser humano despreciable. Siempre lo supo. Siempre pensó que era verdad. La única persona que le había hecho sentir apreciado y que alguna vez le hizo sentir digno de ser amado había sido su preciosa niña. ¿Dónde estaría ella ahora? Alzó una mano para tocar la bufanda todavía atada a su cuello. Por lo general, lo unía a ella, pero por primera vez sintió que el vínculo se había roto. Se lo quitó del cuello, lo dobló y lo metió bajo su chaleco. Se apoyó contra un árbol, cerró los ojos y trató de pensar en ella. Probablemente nunca volvería a verla, y así es como tenía que ser. Aquello estuvo bien. Amarla, estar con ella, pensar en un futuro con ella, el derecho a tener una vida con ella, el derecho a amarla... todo eso había estado mal!Se dejó caer, cerró los ojos y lloró más. Después se quedó dormido en el bosque.
Semanas más tarde...
Los rayos de sol, de nuevo en el cielo de la mañana, brillaron por el prado de hierba alta, donde estaba sentada. A su derecha estaba su refugio temporal, El Refugio. Frente a ella, bajo un acantilado estaba el mar; y a la izquierda, lo desconocido. Volvió la cabeza hacia la izquierda, preguntándose si era allí dónde él estaría. ¿Estaría al acecho escondido en alguna parte?
Ella no había vuelto a sentirlo. Habían estado en El Refugio desde hacía semanas, ahora y siempre sería más fuerte, recuperándose de la tortura de Bellatrix. Todos los días subía por la loma cubierta de hierba, buscando alejarse de sus amigos, buscando el consuelo de él, pero nunca llegó.
Tal vez ella nunca le había importado. Tal vez todo había sido realmente un juego para él. Un juego de "captura y liberación", el juego del gato y el ratón. Le dolía terriblemente pensar que se había equivocado acerca de él. Que había sido una tonta, pero que debía de ser verdad, ya que le prometió que iría cada vez que pensaba en él y lo necesitaba. Sin embargo, él no había acudido desde que habían huido de la mansión. Ni una sola vez.
Su anhelo por él era tan fuerte que corría por su sangre. Se le mezclaba con el aliento, y flotaba alrededor en el aire, fuerte, punzante y abrumador. Dio la bienvenida a la noche, podría soñar con él. No quería olvidar su cara o su sensación. Incluso si lo que tuvieron no había sido real para él, lo había sido para ella. No podía quitarse eso de la cabeza. Nadie podría.
En unos cuantos días irían a Gringgots para entrar en la cámara de Bellatrix. Mientras Harry y Ron estaban en la casa con Griphook, haciendo planes, sabía que tendría tiempo para buscarlo una última vez. Al dejar la colina cubierta de hierba e ir hacia el perímetro de protección de Bill Weasley bajo el rocoso acantilado irregular junto al mar, le dio una última oportunidad para que acudiera a ella. Si no venía, ella le diría "buen viaje" para siempre.
Se quitó los zapatos y los calcetines, remangando sus pantalones vaqueros, deslizando sus pies en el agua fría del mar. La espuma de mar la rodeo. El sonido allí era muy fuerte, pero reconfortante. Dejó los zapatos y los calcetines atrás y saltó sobre las rocas, a través de la arena, siguió caminando hacia el este, alejándose de donde estaba la cabaña.
El deseo de él la apuñaló en el corazón tan bruscamente que se quedó abrumada con la miseria, el dolor y todas las emociones en medio. Se sentó en una roca y el mar chapoteó a su alrededor. Inclinó la cabeza y cerró los ojos. Sintió la pérdida del calor del sol a su espalda antes de percibirlo. Al abrir los ojos, antes de alzar la cabeza, vio su sombra, como si cayera por un lado de la roca. Levantó la cabeza, con fuerte golpeteo en el pecho; trató de concentrarse en el murmullo del agua y no en la voz tras de sí. Aunque no pudo ignorar cuando lo escuchó.
-Hola, preciosa.
