Disclaimer: D! PowerPuff Girls Z y sus personajes no son de mi pertenencia.
Nota de Autora: ¡Hola! ¿Cómo han estado? ¡Yo muy feliz! El capítulo anterior recibió muchos comentarios, y les agradezco su apoyo a todos, ¡son geniales! En fin, este es el primer capítulo que subo en 2016 así que lo he hecho un poco más largo de lo que normalmente los hago, espero que les guste, ¡enjoy!
Capítulo 14.
— ¡Ah, qué lindo esto! ¡Oh, y esto también! ¡Vaya, qué adorable!
Momoko corría al rededor de toda la habitación, tocando cosas al azar y chillando emocionada. Por otra parte, Miyako se había sentado en el suelo sobre un cojín dispuesta a ignorar el alboroto que armaba una de sus mejores amigas, y había comenzado a sacar algunas cosas de su maleta de viaje, las cuales iban desde una variedad de aerosoles hasta un montón de almohadas diferentes, lo que provocó que Kaoru, echada en el suelo con los brazos y piernas extendidas, la mirara raro.
— ¿Te has traído de paso también toda tu habitación? —le cuestionó a la rubia, la cual la miró interrogante— ¿Para qué son todos esos aerosoles? ¿Planeas destruir tú sola la capa de ozono?
—No seas tonta —Miyako cogió uno de los aerosoles y lo extendió hacia la morena— Este de aquí es para rociarse a uno mismo, es para que los mosquitos no te piquen. Este otro es bloqueador en aerosol. Este también es bloqueador, pero para la cara, el otro era para el cuerpo. Este es para que no se acerquen insectos. Este pequeño de aquí es para aliviar el dolor si me pica algún insecto, y este...
—Vienes preparada, comprendo —dijo aburrida, y entonces miró a Momoko, que jugaba con las puertas corredizas de la habitación— ¿Y a ti qué te pasa, no puedes estar tranquila?
—Déjame, nunca había estado en una casa así.
— ¿Y qué hay con la de Miyako?
—Eh, cierto.
—Ay, ya estoy acostumbrada a la casa de Miyako —Momoko sacudió su mano en un gesto de desinterés—, hasta me sé los pasadizos secretos y todo, aquí lo único que conozco es esta habitación, por el momento...
—Ni lo pienses —le advirtió Kaoru con desconfianza — Ya has oído a Brick, no...
—Sí oí, sí oí.
Kaoru rodó los ojos y se levantó del suelo, después de todo, tenía cosas qué hacer. Quitando a Momoko del camino, la cual seguía cerrando y abriendo la puerta corrediza una y otra vez, salió por ésta y caminó a lo largo del pasillo. La habitación de las chicas, la de ellas exactamente, era la primera en el pasillo, luego la seguía la del grupo de Yuuto, en frente de la de ellas estaba la del grupo de Mike, y junto a esa la del grupo de Brick, siendo así la última. Kaoru caminó por en medio, oyendo de paso los griteríos y carcajadas provenientes de las habitaciones, y llegó a la habitación a la cual deseaba ir. Estiró la mano para correr la puerta, pero antes de incluso llegar a tocarla, alguien más la abrió y Kaoru, abriendo muchos los ojos, por poco no logró esquivar a Boomer, que había pasado por su lado corriendo y riendo, con una camiseta verde en la cabeza y con unos pantalones negros agarrados a la cintura. Preparada para regañarles, se volteó de nuevo hacia adelante, pero no logró esquivar de nuevo lo que venía.
— ¡Cuidado!
Antes de darse cuenta de lo que sucedía, estaba tirada en el suelo con dos pesos extras sobre ella, más específicamente con Butch y Brick, que habían caído uno sobre el otro, y casi matando a la chica que había acabado bajo de ellos.
— ¡Qué demo...!
— ¡Ve tras él, ve tras él!
Brick se levantó más que rápido, pisando en el camino a Butch, ya que había caído sobre él, y corrió a lo largo del pasillo solo en calzoncillos, persiguiendo a un Boomer al cual aún se le oía la risa descontrolada. Butch también se levantó y miró a Kaoru, tirada en el suelo con los ojos llorosos y mirándolo más que enojada.
—Ah, y-yo... Lo siento...
Le extendió la mano para ayudarla a levantarse, aún así ella le pegó un manotazo y trató de levantarse sola, pero Butch se adelantó a pesar de haber recibido un golpe por Kaoru. La cogió de la cintura y la cargó al estilo princesa, entonces, Butch observó asombrado como un sonrojo aparecía en la cara de la chica, sin embargo, comprendió que no era un sonrojo, sino que su cara simplemente se estaba volviendo roja. Roja de rabia.
—Fue culpa... Fue culpa... de Boo... De Boomer...
— ¡¿Qué pasó con eso de comportarse?! ¡¿Qué edad tienen?!
Kaoru, como ya lo había hecho muchas veces durante esos últimos minutos, les gruñó como tal perro rabioso, y Brick, Boomer y Butch, sentados en frente de ella sobre unos cojines, cada uno con una mano en rojo marcado en la mejilla, agacharon la cabeza con resignación.
— ¿No te dijimos ya que fue culpa de Boomer?
— ¡No m-me eches la culpa!
Kaoru rodó los ojos. En esos mismos momentos, de seguro que ya medio mundo sabía lo que había ocurrido; un chico de los Jaguares se la había pasado corriendo por casi toda la casa, seguido de otro chico que además iba sin pantalones, ambos gritando como tal dementes.
—Brick —lo llamó, y el pelirrojo alzó la mirada— ¿No se supone que eres el capitán? ¿Qué diablos pasa contigo?
—Bueno... —Brick se retorció las manos nerviosamente— Solo soy el capitán...
—Ah, ¡es cierto! —Butch derrepente levantó la cabeza—, ¿acaso olvidas que tú eres la Manager? Deberías cuidarnos y vigilar que no hagamos idioteces. Todo esto es tu culpa.
Boomer estuvo apunto de abrir la boca, pero en cuanto vio ensombrecer la cara de Kaoru, decidió no aportar con nada más y quedarse en silencio como un buen niño.
— ¡No soy la maldita niñera! —gritó hecha una furia— ¡Además, están bastante mayorcitos para no ir haciendo estupideces!
—Ya te hemos pedido perdón un montón de veces —dijo Brick, y sintió una sensación de alerta en cuanto Kaoru lo miró— De t-todos modos, ¿por qué venías para acá?
—Ah, eso —Kaoru pareció relajarse un poco, y los tres chicos en frente de ellas suspiraron disimuladamente— Venía a hablar con ustedes acerca de Boomer.
Boomer alzó las cejas, algo temeroso.
— ¿De mí? ¿Por qué?
—Por lo de Miyako, idiota —enfadada, Kaoru lanzó un bufido— Bueno, el entrenador me ha dicho que al anochecer, antes del banquete, habrá una Carrera de Orientación, y será en grupos de cuatro. Y sí, sé que grupos de cuatro no suena romántico, pero nos las arreglaremos para que Boomer y Miyako queden juntos en el mismo grupo. Planeo hacerme voluntaria para preparar el sorteo, entonces...
—Quiero estar contigo en el grupo —le interrumpió Butch manteniendo una expresión seductora— No me mires así, solo quiero protegerte.
—No hay necesidad de eso —respondió con placidez la chica— Yo seré uno de los obstáculos. Mejor dicho, los obstáculos serán los Manager de los cuatro equipos que estamos aquí, junto con los capitanes, aunque eso es opcional.
—Ah, eso es genial, porque yo quiero participar en la Carrera.
—Espera, Kaoru —Boomer habló con cierto tono de temor en la voz— ¿Será en el bosque? ¿No es eso muy peligroso en la noche?
—Claro que no —Kaoru hizo un gesto con la mano, desechando la idea enseguida— Ahora mismo creo que están creando los caminos para que al menos lleguen rápido a la meta. También, se les dará linternas, un mapa y todo el rollo. Tampoco hay animales peligrosos en estas zonas, a menos que los conejos te den miedo, Boomer, y si te lo dan, pues estás jodido.
— ¿No puedo ser mejor un obstáculo también?
— ¿Qué parte del plan de que tú y Miyako vayan juntos en el mismo grupo no captaste, rubio?
—Butch tiene razón, la idea es que...
Kaoru se detuvo; alguien estaba llamándola desde el pasillo. A juzgar por las caras de los tres muchachos que estaban en frente suyo, ellos también lo oían. Pasados unos segundos, la voz se oía más cerca, y Kaoru abrió la puerta corrediza cuando comprendió quién era. Asomó la cabeza, con Butch, Boomer y Brick detrás de ella, y Miyako, que tenía una cara de angustia muy marcada, la vio por fin.
— ¡Kaoru, Kaoru! —chilló en cuanto fue hacia ella con paso rápido— ¡Tienes que venir, apresúrate!
Miyako dio media vuelta y volvió sobre sus pasos hacia la habitación que era de las chicas, con Kaoru y los tres chicos detrás de ellas preguntando qué había ocurrido. Llegaron a la habitación y, una vez que Miyako deslizó la puerta, vieron a la mayor parte del equipo de los Jaguares reunidos alrededor de algo, algunos con botellas de agua en las manos, con abanicos o toallas pequeñas.
— ¿Qué pasa, por qué están todos aquí?
Ken, que era el que estaba más cerca de ellos, se volteó a verlos y para cuando vio a Boomer, su cara se convirtió en alivio puro.
— ¡Momoko se ha desmayado, y lleva así diez minutos! —exclamó, y por fin los recién llegados pudieron ver a quién rodeaban— ¡Te habíamos estado buscando por todas partes, Boomer, tú eres el único que sabe qué hacer en estos casos!
Kaoru lo miró horrorizada, y con los chicos atrás de sí, avanzó hasta Momoko; estaba sobre el suelo con la piel muy pálida y sin expresión, y alguno de los muchachos le había puesto una almohada debajo de la cabeza y la habían tapado con una manta, tenía el cabello mojado y una toalla sobre la frente, muestra de que pensaban que tenía fiebre o algo y que intentaron inútilmente despertarla con eso.
—Miyako, ¿qué le pasó? —le preguntó Kaoru a la rubia, que la miró a ella como si tratase de decirle algo con los ojos, luego miró a Brick, y volvió su vista otra vez a la morena— No me digas que vio...
—Sí, lo vio. Y muy de cerca.
Por otro lado, Boomer ya estaba arrodillado, con Brick a su lado y con Kaoru que llegó casi al instante. Le quitó la almohada y le secó la cara y el cabello con mucha rapidez mientras todos los miraban muy atentos.
—Sé que querían ayudar, chicos, pero a una persona inconsciente no se le debe poner una almohada en la cabeza y echarle agua a la cara para tratar que despierte —dijo, y Kaoru y Miyako lo miraron algo sorprendidas, ya que su tono había dejado de ser el usual, sonaba mucho más serio. En ese momento, los ojos azules se posaron en los de Miyako, que dio un leve respingo— ¿Sabes si se ha estado hidratando bien? ¿Hay algo que le preocupara o la asustase? ¿Hace cuánto tiempo calculas que perdió el conocimiento? ¿Se golpeó alguna parte del cuerpo cuando se desmayó?
—Ah... Eh... —la rubia lo miró casi sin aliento, pero se obligó a responder ante la insistente mirada azul— Sí se había estado hidratando bien, de hecho, se toma un montón de botellas de agua la mayoría del tiempo, dice que es su secreto para la belleza... Y no estaba preocupada ni asustada por nada, puede que sorprendida...
— ¿Sorprendida?
—Momoko siempre ha sido extraña, ya sabes —le respondió Kaoru, tratando de desviar el tema— ¿Puedes hacer algo para que despierte, Boomer?
Boomer asintió, giró a Momoko hacia él, que parecía una muñeca sin vida, y con ayuda de Brick, doblaron las piernas de la pelirroja, de manera que las rodillas y la cadera de la chica quedaran en un ángulo recto, le inclinaron la cabeza hacia atrás con delicadeza y esperaron.
—Esto es para que su respiración no se detenga —explicó al ver que varios lo miraban extrañados— Quizás el azúcar de su cuerpo bajó en algún momento, y por eso sufrió...
—Dudo eso —dijo Kaoru, que ahora también estaba sentada junto a Momoko—, se la pasa comiendo dulces.
—Bueno, entonces solo queda esperar a que despierte. He visto a mucha gente desmayada, la verdad, y Momoko no se ve tan mal como ellos se veían, así que es cosa de tiempo. De todas maneras, tenemos que llevarla a la enfermería de la casa para que la vea alguien más calificado.
Junto con los demás, Miyako asintió como si estuviera presenciando una clase de primeros auxilio en donde el profesor era muy serio. Un poco intimidada, miró de reojo al rubio; se había arremangado las mangas de la camiseta azul oscuro que llevaba, el cabello, que por lo general lo llevaba desordenado, se le había desordenado aún más, dándole un toque algo único, y su expresión no solo era seria, sino que era de concentración, la expresión que ponía alguien cuando hacía algo que dedicaba cuidado pero que, sin embargo, sabía lo que hacía.
Miyako se dispuso a apartar la mirada, pero antes de que lo hiciera, Boomer alzó la mirada hacia ella. De alguna manera, la rubia se estremeció al ver sus ojos completamente sin el brillo de carisma que los caracterizaba, a pesar de que el rubio le había dedicado una sonrisa.
—Eres muy bueno en estas cosas —dijo, en un intento casi desesperado por hacer que la sonrisa no desapareciera— Veo q-que te lo tomas muy seriamente...
—Mis padres son doctores —le dijo, algo más sonriente— Desde pequeño que me han enseñado las cosas más básicas, por si ocurre alguna emergen...
— ¡Está despertando! —exclamó Butch, alertando a todos.
La mayoría que estaba en la habitación se inclinó hacia adelante para ver a la pelirroja que abría los ojos lentamente y con aires desconcertados, a pesar de que Boomer y Brick les decían que no lo hicieran por riesgo a que la pelirroja se sofocase.
— ¡Dios, Momoko! ¡Al fin despiertas! —exclamó Miyako, aliviada mientras se llevaba una mano al pecho.
— ¡Nos habías preocupado tanto, idiota! —exclamó a su vez Kaoru, que de rrepente parecía muy enojada.
Momoko las miró parpadeando, a ellas y también a los que la rodeaban, hasta detenerse en Brick, el cual le sonreía ya más calmado, lo que provocó que la cara de Momoko se volviera roja en cuestión de segundos. Boomer la miró entonces preocupado.
—Oh, no. Momoko, tu presión debe estar subiendo, tienes que mantenerte tranquila, solo te has desmayado un par de minutos...
Kaoru y Miyako se levantaron más que rápido y trataron de coger a Momoko de los brazos inútilmente, la cual seguía roja a más no poder y se negaba a moverse. Kaoru se exasperó, y en un arrebato de rabia, se volteó hacia Brick para golpearlo en la nuca.
— ¡Vete de aquí, idiota!
El pelirrojo la miró sorprendido.
— ¡¿Por qué me pegas?! —como Kaoru no respondió, lanzó un bufido y miró de nuevo a Momoko— Bueno, creo que tenemos que llevarte a la enfermería, pelirroja. No te preocupes, yo te llevaré.
Dicha esas palabras, a Kaoru y a Miyako casi les da un infarto, pero no lograron evitar que Brick cogiera a Momoko en brazos, ignorando los golpes de Kaoru para que la soltara y los lamentos de Miyako, y fue caminando hacia la salida de la habitación de esa misma manera, con Momoko en sus brazos casi muriendo, Kaoru siguiéndolo y dándole manotazos y con Miyako tironeando de Momoko para bajarla.
— ¡Que la vas a matar, Brick!
— ¡¿Qué dices?! ¡Solo la llevo a la enfermería!
— ¡Ay, no! ¡Momoko, tienes que resistir, piensa en cosas malas! ¡En dulces podridos, en mangas quemados, lo que sea!
— ¡Suéltala, maldito Brick, suéltala!
Momoko ignoró todos los gritos a su alrededor, ella estaba en el paraíso en esos mismos momentos.
Realmente creyó que el Grupo Akashi se esforzaría un poco más, pero no había duda de que lo que sostenía en sus manos era patético por dónde sea que lo mirases. No es que le importara cómo se veía, pero tampoco es que le gustase hacer el ridículo, y el ridículo en grande, por lo que la idea de pedirle ayuda desesperada a Miyako fue lo primero que había aparecido en su cabeza en cuanto la tela tocó sus manos, y claro, tratar de hacer todo lo posible para que se mantuviera en secreto, pero últimamente tenía una suerte asquerosa.
— ¿Se supone que eso da miedo?
Un leve tic apareció en su parpado en cuanto lo escuchó demasiado cerca de ella.
—Butch, ¿no tienes nada mejor que hacer?
El susodicho, que estaba a su lado observando con curiosidad la tela que descansaban en las manos de Kaoru, lanzó un pequeño resoplido.
—Ya te he dicho, todos se han ido a jugar baloncesto —le repitió por milésima vez, y añadió con tono sereno—: Yo no quería porque mañana será el día de entrenamiento, y pues no quiero cansarme antes de tiempo, no soy idiota.
—Cualquiera diría que sí lo eres...
— ¿Qué has dicho, duende?
—Olvídalo —dobló el traje y lo puso debajo de su brazo para emprender camino— Sé que todos se han ido a jugar, pero ¿es necesario estar pegado a mí? Mejor ve y consiguete un amigo.
—Eres cruel —se cruzó de brazos y caminó detrás de ella— A todo esto, ¿adónde vamos?
—Tú no vas —aclaró la chica— Yo voy a buscar a Miyako, tengo que pedirle que arregle esta porquería.
— ¿El traje? Buena decisión.
Kaoru siguió caminando con Butch detrás de ella, a pesar de haberle dado a entender que se fuera, y observó un vez más el traje que tenía en las manos; quién lo viera a primera vista, hubiese dicho que era una manta blanca que había estado tirada en algún basurero y que se ensució con salsa de tomate, pero no, al parecer, era un disfraz de fantasma ¿sangriento?
"Fantasma sangriento las pelotas que no tengo" pensó irritada.
—Yo también puedo ayudarte a hacer ese traje más terrorífico —le comentó Butch a su lado— He traído un montón de porquerías para asustar a todos los del equipo, te puedo dar algunas cosas si quieres.
— ¿Por qué harías eso?
— ¿El qué?
Ambos se detuvieron de golpe; una persona sospechosa acababa de salir de la habitación de las chicas vistiendo un largo abrigo negro, una capucha de invierno y con el rostro envuelto en un pañuelo gris. La persona se quedó parada frente a ellos, y ellos también en frente de ella. Entonces Butch, que había entrecerrado un poco los ojos, habló con voz desconfiada.
—La seguridad de este lugar es una mierda, en serio.
A Kaoru solo le bastó oír el tartamudeó que salió de la boca de la persona para saber quién era.
—Miyako, ¿qué diablos estás haciendo vestida así?
— ¿Miyako? —repitió Butch, sorprendido— ¿Esta persona extraña es Miyako?
La susodicha se quitó la capucha y desenvolvió el pañuelo de su cara, y los miró a ambos con una expresión abrumadora.
—No quería parecer sospechosa... —explicó con nerviosismo— Solo quería ir a por algo de comer...
— ¿Y qué no puedes ir vistiendo como una persona normal? —inquirió Butch, que parecía contener una carcajada— No es que el traje de psicópata no sea guay, pero no creo que sea una buena idea, eh.
Miyako lo miró frunciendo un poco la boca, mientras que Kaoru solo resopló.
— ¿Puedes ir a comer luego? —le preguntó— Tengo en mis manos lo que tú llamarías una emergencia de la moda.
Entonces, con una expresión de desagrado, Kaoru le mostró el disfraz, que produjo un sonido curioso cuando la manta blanca llegó al suelo. Al verlo, Miyako ladeó un poco la cabeza con desconcierto.
— ¿Una sábana? ¿Quieres que arregle una sábana?
—Es mi disfraz para la Carrera de Orientación —explicó, y a su lado, Butch ya había soltado la carcajada que había estado reteniendo— No sé si se note, pero es de fantasma...
—Ya veo —Miyako sonrió divertida e inspeccionó el disfraz— ¿Qué son estas manchas rojas, salsa de tomate?
—Se supone que es sangre.
—Oh... —musitó— Kaoru, esto ni siquiera tiene orificios en la parte de los ojos, ¿cómo se supones que verás siquiera algo?
—Ni me lo preguntes —respondió con un encogimiento de hombros— No entiendo la lógica de estos idiotas.
—Bueno, creo que sí puedo hacer algo —dijo en voz baja, lo que produjo que Kaoru sonriera animada— Aunque no tengo mucho material para trabajar, me las arreglaré.
—Ah, yo he traído un par de cosas para asustar y todo eso —soltó Butch, y ante la mirada de confusión de Miyako, añadió—: ¿Qué, tengo algo en la cara?
— ¿Por qué traes ese tipo de cosas a un campamento?
—Porque es retrasado, Miyako.
—Matsubara, no me llames retrasado —le riñó Butch molesto, y luego miró a Miyako— Creía que veníamos a acampar, y obviamente tenía que aprovechar la oportunidad para joderlos un poco a todos.
—Ah, bueno, está bien, supongo... ¿Puedes ir a por esas cosas, entonces? —Butch asintió rápidamente— Bien, entonces Kaoru, necesito tomarte las medidas, haremos un total cambio a esta manta.
Kaoru resopló con resignación, le sacó la lengua a Butch, el cual le devolvió el mismo gesto antes de dar media vuelta hacia su habitación, y entró a la habitación de la chicas detrás de Miyako, que había vuelto a inspeccionar el disfraz y que balbuceaba un montón de cosas que Kaoru no quería escuchar. Miyako le pidió que aguardara un momento, y Kaoru, obedientemente se sentó sobre uno de los cojines a esperar mientras que observaba a Miyako rebuscar entre sus cosas. Pasados unos segundos, en donde la rubia de coletas había estado escarbando en su maleta, Miyako por fin sacó un pequeño costurero blanco con detalles celestes por todos lados.
— ¿Aún tienes esa cosa?
—Fue un regalo de Momoko.
—Cuando tenías trece años, ¿no te puedes comprar otro?
—Claro que no, es muy útil —sonrió y le hizo una seña para que se acercara— Bueno, pensé que podíamos cambiar esto a un vestido estilo novia, ¿nunca has visto esa película de la novia zombie o eso? Creo que quedaría genial en ti, además...
—Calma tus hormonas, rubia, yo adoro los zombies, pero paso con lo de los vestidos.
Miyako hizo un pequeño puchero.
— ¡Vamos, se te vería muy bien!
—Me vale un huevo si me queda bien o no, no usaré un vestido.
—Kaoru, piensa en esto —cogió a la chica de los hombros con determinación— Vas por el bosque oscuro y tenebroso, y derrepente escuchas un llanto desconsolado, te acercas a ver porque eres ingenuo y ¡Oh, aparece el fantasma de una novia cubierta de sangre y con una mirada de querer matar!
— ¿Quieres que vaya llorando como una imbécil por todo el bosque? —cuestionó irritada, y ante la mirada de cachorrito de Miyako, suspiró— Agh, haz lo que sea. Pero como se te ocurra hacer algo demasiado corto...
—No te preocupes, no te preocupes —sonrió serena y cogió de nuevo su costurero— Llevas un top debajo de tu camiseta, ¿no? Así que, ¿te puedes quitar la camiseta? Necesito tomarte las medidas.
— ¿Q-qué? ¿Por q-qué?
—Las medidas —repitió y se volteó a mirarla con cara de obvio— Ay, Kaoru, somos amigas desde antes de aprender a hablar siquiera, y si me dices que te da vergüenza, te golpearé, aunque suene extraño viniendo de mí.
Murmurando un "Vale" aún más resignado, se quitó el jersey que llevaba y luego la camiseta negra de tirantes, quedando solo en un top también negro. Miyako fue hasta ella sosteniendo una cinta de medir y un pequeño bloc en la otra mano junto con un lápiz. Tomó un par de medidas y las fue anotando, mientras que había vuelto a murmurar números y cosas sobre vestidos.
—Siempre has tenido una cintura muy pequeña, creo que debería poner una cinta ahí o alg...
El sonido que producía la puerta corrediza al ser abierta interrumpió a Miyako que, sosteniendo el lápiz entre los labios, miró hacia aquella dirección junto con Kaoru; Butch acababa de abrir la puerta y sostenía una caja de tamaño considerable en los brazos, con los ojos llenos de sorpresa y con la boca media abierta, aunque ninguna de las dos supo si era porque había estado apunto de hablar o porque Kaoru estaba en frente de él semidesnuda.
—Oh...
— ¡FUERA!
