Siento demasiado la tardanza, pe me eh visto atacada por una falta de originalidad tan grande, que me da pena. ¬¬
pero en fin, acá finalmente está el capítulo nuevo *corre en circulos* espero sea del agrado de los lectores, y pido perdón otra vez por la tardanza tan grande.
Éstos personajes no son de mi autoría, todos peteneces a E. Meyer y blah, blah... saben el resto ;)
Capítulo XIII Maniquí.
Edward POV
¡¡Nos quedamos dormidos!! – Chillé por toda la casa corriendo de lado a lado esquivando cojines y tratando de despertar a mis hermanos que, sin dudar se pusieron tan locos como yo… demonios, no podríamos entrar a las primeras horas de clase… y carajo, tenia examen mañana y hoy habría cátedra nueva…
-¡Demonios, demonios!
-Edward ¿dónde está mi ropa? –Chilló Emmett haciéndome perder el equilibrio
-Y yo que sé ¡No soy tu madre! - Volví a gritar, ya casi corriendo en círculos con los brazos alzados.
-Si fueras mi madre moriría, pobre Esme – esta vez había sido Jazz, lo quise matar, pero lastimosamente no tenía tiempo, corrimos hacia el auto y en menos de 5 minutos llegamos al campus, claro… tuvimos que quedarnos afuera hasta la 3ra. Hora. Nos fuimos a la cafetería a desayunar ya que del apuro y el tiempo perdido no alcanzamos ni a tomar un sorbo de café. Emmett pidió los tan típicos y sabrosos pastelitos y nuestros capuccinos de siempre, mientras hacíamos una plática matutina de los planes personales de cada uno.
Emmett se llevaría a Rose al cine y Jazz sería abducido por Alice para ir a comprar hasta las 5 Pm. Y luego él le prepararía algo, así que, esta esperaba poder pasar la tarde con mi Bella. El desayuno estuvo calmo, con pequeños chistes de Emmett, Jasper y sus palabras reconciliadoras y yo… yo estaba leyendo mis apuntes para mañana, prácticamente a mi cabeza le faltaba echar humo, mientras estaba dividido en mi estudio y la conversación de mis hermanos, llegó a la cafetería uno de mis compañeros y él me avisó que el examen se posponía para la próxima semana, respiré aliviado, mi yo interno lloraba emocionado -Lo hubiese hecho si el grandísimo tarado de Emmett no molestase tanto- y mis hermanos reían de mi cara de descanso.
Le agradecí la información a mi compañero y me alisté para entrar a clases con él, despidiéndome de mis hermanos les deseé suerte con sus citas, avanzando hacia el campus de medicina mi celular vibró en mi bolsillo dándome a entender que un mensaje llegaba, para mi enorme agrado era de Bella...
"Hola amor, si hoy no estás ocupado después de las 2 podrías venir a almorzar conmigo y de paso te hago la primera prueba del traje, llama si puedes, espero podamos pasar tiempo a solas hoy, te eh extrañado montón. Te ama, Bella."
Inmediatamente después, le llamé para confirmar, como ya no tenía examen, mis estudios podrían aguardar, hoy quería estar con ella y así sería, una parte de mi ser moría por ese tiempo a solas… ¿a quién engaño? ¡Todo mi ser quería eso! La 4ta y 5ta. Hora pasaron tranquilamente, Jasper llamó para decirme que se irían con las chicas dentro de poco y le conté que tenía planes, desde el otro lado del teléfono, podía oír los comentarios de Emmett, claro que no discerní nada más que las palabras "cama", "cuidado", "compra condones" me golpeé la frente con la palma de la mano y lancé una de mis más grandes maldiciones para el mastodonte, ante lo que Jasper dio bendiciones a mi boca para finalizar con un "amén".
Nos pudimos retirar antes de la facultad gracias a que ya habíamos presentado los trabajos y ya casi teníamos listo el proyecto para un stand que debíamos preparar para presentar en dos semanas más. Entonces, raudamente me fui a casa, tiré el morral no se a donde, me duché, cambie de ropa y alisté… no sé por qué, pero pasé a la recamara de Emmett y trajiné sus cajones de la cómoda y encontré lo que quería… ni idea de porque lo hice, pero lo guardé en mi cartera del pantalón. Camino a casa de Bella compré un ramo de rosas blancas para ella.
En cuanto llegué ni siquiera 1 minutos después la puerta se abría y mi pequeña castaña de ojos chocolate salía disparada a abrazarme, la recibí entre mis brazos y alcancé a mantener el equilibrio para no caer de trasero al suelo, ella me miró con las mejillas ruborizadas y besó mis labios, la dejé en el suelo y dándole las rosas nos tomamos de las manos, me encaminó hacia adentro de la casa en donde había una bonita mesa preparada para almorzar.
-Te extrañé. –le dije parándola y volviéndola a besar, y ella correspondió a mi beso con intensidad.
Bella POV
-Te extrañé – me dijo y cada fibra de mi ser se sintió feliz, me besó suavemente y yo me encargue de hacer intenso aquel contacto.
Oí su musical carcajada entre besos y nos separamos, le dejé sentándose para poder ir a por la comida, había pedido comida china y nos pasamos gran y agradable tiempo en darnos de comer en la boca del otro, no era la gran cosa manipulando palillos, pero fui lo suficiente capaz de no verterle comida a Edward en la ropa.
Luego de una hora comiendo, riendo y besándonos, lo llevé a los sofás de la casa y yo fui a buscar lo que llevaba hecho del traje, tenía el pantalón hecho, solo faltaba hacerle el dobladillo de abajo, cremallera, la pretina y los bolsillos, primero tenía que medir bien a Edward en él, así que le pedí que se los pusiese con cuidado, para evitar que se pinchase con los alfileres. Grande fue mi sorpresa cuando le vi desabotonar ahí frente a mí los jeans que usaba, me ruboricé y aparté a regañadientes la vista de él, no quería que me tomara por una pervertida, aunque vi en sus ojos un mirar suspicaz mientras deslizaba lenta y tentadoramente la cremallera de sus pantalones. –Maldito dueño de un flamante volvo- Mordí mis nudillos internamente y me removí fingiendo buscar los alfileres, cuando volví a mirarlo ya tenía los pantalones de mi traje puestos, aunque por la falta de cremallera y botón se veían sus bóxers negros, me acerqué a él y me agaché un momento mientras trabajaba con el dobladillo del pantalón, sabía que tarde o temprano tendría que levantar la vista y ya casi comenzaba a híper ventilar.
Unos cuantos alfileres por aquí y por allá fueron suficientes para mantener el dobladillo en su lugar, ya después lo pasaría por la máquina de coser, ahora mi desafío personal era levantar la vista hacia su… pelvis, como una profesional trabajé en la pretina y lo demás, su sonrisa socarrona era grande y que ganas tenía de pincharlo con un alfiler, lo juro. Una o dos veces le pinché y en sonoros "Ouch" por parte de él me vengué.
Ahora venía la chaqueta y eso para mi agrado era más fácil de trabajar, pero que equivocada estaba, verle el pecho y abdomen desnudo era un suplicio, estaba a punto de saltarle encima y besarle, pero me contuve… amando mi fuerza de voluntad, deslicé las manos más de una vez por su inmaculado pecho, trabajé con las solapas, y midiendo la distancia de los botones y demás requerimientos, hasta que por fin terminé. Pero en uno de mis tan acostumbrados descuidos, tropecé con mi cajita donde guardaba los hilos y me vi directamente yendo al suelo, pero un marfil pecho y unos fuertes brazos me atraparon con cuidado, moviendo la vista hacia abajo por un momento vi lo que no debí haber visto… Los jeans de Edward, que estaban sin abrochar mientras probaba la chaqueta estaban abajo, dejándome ver sus piernas desnudas y nada más que un par de bóxers cubriéndole… ahogué un grito y mi cabeza subió para encontrarme con unos ojos esmeralda que resplandecían de lujuria, amor y deseo, tragué saliva una vez más y el calor que mi cuerpo tenía almacenado pareció irse directamente a mis mejillas, y al resto de mi ser, ardía completamente y no era por los 28° que hacían en Boston, mi calor era aun más grande y me quemaba las entrañas, el deseo me inundo y fui embestida ene se momento por los suaves y carnosos labios de Edward, quien me besaba con tal pasión desenfrenada que me dejé llevar sin pensarlo dos veces.
Ahora éramos él -medio desnudo- y yo, que aun vestía mi camiseta y mi falda corta. Nuestras manos empezaron a jugar en el cuerpo del otro, Edward llevó sus manos a mis piernas, jugando con la piel de mis muslos mientras nuestras bocas llevaban a cabo una guerra por predominar, se abrían paso nuestras lenguas a través de éstas y el deseo y pasión se dejaban ver más que claro, mis manos fueron directamente a sujetar el cabello cobrizo de mi novio para que no se alejase más de lo justo y necesario, sus manos ahora, se internaban en mis muslos y podía sentir que me tensaba de placer ante sus constantes caricias, me estaba haciendo ver estrellas solo con las manos y era intolerable, la tortura que me proporcionaban sus dedos era demasiado para una simple mortal como yo… sus dedos jugaban diestramente por sobre mis bragas, rosando suavemente mi clítoris, mientras yo, sin quedarme atrás, bajé mis manos y comencé a darle la misma tortura a su falo que desde un poco antes estaba excitado, gimió en mi boca y su suave aliento a miel y menta me dejaron atontada… cosa que él aprovechó para bajar por mi cuello, hasta el estómago, donde con los dientes tomó la camiseta que traía y la levantó, su mano libre subió con ella y reposó sobre mis pechos, masajeándolos por sobre mi sujetador y eso era una tortura demasiado placentera.
Llegamos al sofá y él se sentó, no sin antes comenzar a quitar de mi cuerpo la camiseta, le ayudé levantando los brazos y ésta salió volando hacia un lugar de la sala que no vi, deslizó sus manos a través de mis muslos y bajó la mini falda, dejándome ahora en iguales condiciones que a él. Me senté sobre sus piernas con cada una de las mías a un lado correspondiente y nos volvimos a fundir en un beso aún más profundo, sus manos estaban jugando en mi espalda, específicamente con el borde de mi sostén, mi espalda se arqueaba ligeramente con cada caricia suya, su hombría, estimulada se frotaba a mi entre pierna durante nuestros movimientos y eso estaba haciendo su efecto en mi. El sujetador fue desabrochado y las manos de Edward masajearon mis pechos, su boca fue partícipe de este juego sexual y comenzó a absorber el pezón, lo mordía suave pero firmemente, haciéndome delirar de placer. Ya no podía más de placer y sabía que aún faltaba mucho más para que acabase y fui feliz en cuanto lo supe.
Sin perder demasiado tiempo, llevé mi boca a su cuello y empecé a morder y lamer, soplando de vez en vez en aquellas zonas para ver el efecto que provocaba en mi Edward, el gemía e intensificaba sus caricias y movimientos de pelvis, mis manos bajaron por su pecho y abdomen, hasta llegar a su falo endurecido y excitado, al que comencé a acariciar por sobre la tela de sus bóxers, intensamente apreté y acaricié haciendo que él quedase apoyado contra el respaldó del sofá con la cabeza hacia atrás y respirando entre cortadamente. Pero nuevamente sus manos envolvieron mi cuerpo y me cargó en sus brazos , hasta mi alcoba, nuestros besos no amainaban, y sus manos masajeaban mis pechos desnudos hasta que llegamos a la cama, en donde me dejó suavemente y se posicionó sobre mí, nos volvimos a besar y ahora sus manos quitaron mis bragas y yo retiré sus bóxers, para encontrarnos desnudos y sedientos en uno del otro sobre la cama, nos contemplamos un momento y Edward de la forma más amable posible me preguntó si quería esto, le dije que sí, que lo deseaba y que quería hacer el amor con él y eso bastó para que aquel hermoso hombre penetrara suavemente en mi, causándome un poco de dolor al comienzo, pero en cuanto este dolor pasó, el placer se abrió paso de un modo aún más intenso y hermoso, llenándome de Edward, sus embestidas fueron aumentando en intensidad y el placer con ellas, Edward y yo gemíamos muchas veces al unísono, nuestras respiraciones estaban totalmente fuera control y nuestros labios y manos no tenían rumbo definido, la única misión en todo esto era proporcionar placer, exquisito y bien recibido placer.
Los movimientos de Edward fueron complementando los míos en aquella danza de lujuria, deseo, placer y amor… amor era lo que nos tenía aquí y era delicioso… En cada embestida podía sentir a Edward más y más dentro de mí, hasta que, finalmente, ambos explotamos en el cuerpo del otro. Edward se separó lentamente de mi y se ubicó a un lado, abrazándome aun con la respiración entre cortada, Nos cubrimos con una sábana mientras nos miramos a los ojos y nos besamos compartiendo cálidos rumores entre besos y caricias…
Comentarios, tomates, si gustan tirarme el mercado completo también, criticas constructivas y esas cosas denle al go!
Cassii-x.
