Yo estaba allí…La primera vez…
Cuando tenías cerca de cinco, empezaste a hacer preguntas.
Preguntas, preguntas y más preguntas.
Cosas que todos los chicos preguntan.
"¿Qué dice esa palabra Dean?"
"¿Qué comen las orugas Dean?"
"¿Cómo vuelan los pájaros Dean?"
Sólo preguntas normales.
Pero también empezaste a preguntar cosas difíciles.
Te supliqué que dejaras de preguntarme.
Pero tu siempre tenías que saber por qué.
"Dean, ¿Adónde va papá?"
"Está trabajando Sammy."
"Dean ¿porqué nos tenemos que mudar todo el tiempo?"
"Por el trabajo de papa Sammy."
"Dean, ¿porqué no tenemos una mamá?"
Te odié por hablar acerca de ella.
Yo trataba de no pensar en ella.
Me dolía demasiado.
"¡Porque no, eso es todo!" te grité un día.
No lo podía soportar.
Y tu seguiste preguntándome acerca de ella.
Y yo no quería hablar.
No quería recordar.
No quería pensar.
Salí fuera de nuestra habitación de motel.
Sólo me quedé al lado de la puerta.
Tratando de calmarme.
(No iba a dejarte solo otra vez.)
Pocos minutos después entré nuevamente.
Estabas sentado en tu cama, mirando una foto.
Era mama, una de las pocas fotos de ella que papá había podido rescatar de nuestra vieja casa.
Las lágrimas caían por tus mejillas.
Me senté a tu lado.
En ese momento me di cuenta cuánto me lastimaba recordarla.
Pero te lastimaba a ti, porque tu no podías recordarla.
"Sabes que está muerta, Sammy." susurré.
Me miraste, las lágrimas cayendo de tus ojos.
"¿Pero porqué?" sollozaste. "Todos los demás tienen una mamá. ¿Porqué la nuestra nos dejó?"
"Sammy, ella no quería dejarnos." Te dije atrayéndote en un abrazo.
"La ex- extraño." sollozaste.
Me pregunté si podrías extrañar a alguien a quien jamás habías conocido.
"Yo también Sammy." Te dije tratando de no llorar.
"Me gustaría hablar con ella." Me dijiste.
Te tome de la mano y te llevé a una de las ventanas.
Puse una silla para que te pudieras parar y mirar.
Las estrellas brillaban en el cielo nocturno.
"Ella está allá arriba Sammy."
"¿Nos está mirando?" me preguntaste parpadeando.
"Eso espero." respondí.
Y realmente lo esperaba.
"¿Nos puede oír?"
"Tal vez."
"Te extraño mami" le dijiste a la noche.
Una estrella fugaz cruzó el cielo en ese momento, como si te respondiera.
"Es ella, Dean, ¿has visto?" me dijiste excitado, saltando sobre la silla.
"Si Sammy, he visto."
"Fue ella, no es verdad, Dean?"
"Si, Sammy, así lo creo."
"Ella nos está viendo." Dijiste totaltmente convencido.
Y yo deseé que así fuera.
Que ella estuviera allá arriba entre las estrellas.
