—¡Mamá, es Logan! —dice emocionado Elías desde su aciento y saludando de regreso al hombre que se encuentra en la puerta.
—¿Quieres traer un plato a la mesa para él mientras voy a abrirle? —le sonries.
Elías desciende de su silla y hace lo que le has pedido mientras giras las llaves de la puerta para hacerle pasar a Logan.
—Perdón, buenas noches —dice besando tu mejilla.
—Adelante, ya estabamos por comer, pero has llegado justo... —dices sin esconder tu indiferencia.
—Que bien. Siento haberme demorado tanto, salí tan pronto pude disparado hacía aquí.
—Debes conducir con cuidado Logan, igualmente te iriamos esperar. Vamos, entra —le incitas a que entre mientras estas apoyada detrás de la puerta mirandolo cautelosamente.
—Por cierto, he traido esto para ti... —y te entrega un pequeño ramo de flores de muchos colores que llevaba escondido detrás de su espalda —Ya se que no son tus preferidas, pero son las unicas que consegui a esta hora. También he traido algo para el pequeño...
—¿No le has traido más golosinas, verdad? —puedes ver como sonrie mientras observa el piso, levantando sus ojos en gesto de perdón. —Bueno, gracias de todos modos por preocuparte. ¿Ahora vas a entrar?
—Espera, necesito ir por algo al auto... Ya vuelvo.
Dejas la puerta entornada para cuando regrese no tengas que volver a abrirle. Terminas de poner las cosas para comer sobre la mesa y traes la comida para cuando Logan se asoma por la puerta con lo que parece... ¿un paquete? Le preguntas que es y al parecer ha conseguido una tarta de manzana de paso en el camino. Logan se ofende cuando no reconoces que él solía preparar esa receta, y la única que sabe hacer, cuando tiene encuentros importantes. Le recomiendas que lo deje sobre la mesada-bar que da a la cocina, y le dedicas una mirada significativa de perdón. Elías corre hacia su dirección y le abraza por las piernas. Logan lo alza luego de un latido y le besa la mejilla.
—Ey, ¿qué tal estuvo tu día?
—Estuve en la casa de mis abuelos, y les conté que vendrías a cenar y no me creyeron —dice algo apenado.
Oh, no. Tus padres... ¿qué habrán pensado cuando Elías se lo mencionó? Todavía no les habías contado sobre este reencuentro algo extraño con el hombre que pareció perderse de su vieja vida por años.
—Pero estoy aquí, ¿verdad? —dice besandolo de nuevo. —Y traje un pequeño regalo conmigo para tí.
Él coloca al niño de regreso en el suelo e impaciente saca de uno de sus bolsillos de su campera otro paquete, pero esta vez más pequeño. Elías lo recibe y le agradece, abriendolo desesperadamente al notar lo que podría llegar a ver dentro.
—¡Mamá, Logan me regaló aquel automovil que quería que me regalaras para mi cumpleaños!, ¡mira, mira, mira! Es genial. Gracias, Logan, esta más que super.
No puedes ocultar tu expresión de asombro. ¿Acaso quiere comprarse el amor de su hijo con estos juguetes tan caros? Es un automóvil de colección, algo que no podrías haberle comprado al niño ni por el salario que te dieran tres años trabajando en tu profesión. Esta bien, esta debe ser su nueva forma de demostrar cariño. Tendrías que acostumbrarte, por lo menos es lo menos que puede hacer, como a dicho él.
—Muy lindo, señor. Luego jugaremos con él, ¿si? —le dices acariciando su suave cabello. —Vamos, limpiese las manos y vuelva a la mesa. Gracias, Logan —dices en su dirección e invitandolo a la mesa.
—También debería lavarme las manos.
Elías deja su regalo sobre el sillón y toma una de las manos de Logan, indicandole donde esta el pequeño baño con un botiquín cercano a la cocina. Al regresar a la mesa, Logan arrima la silla de Elías y toma asiento al frente de él... supones que es para observarlo al niño en cada segundo. Tomas tu asiento en la punta de la mesa y un silencio abrumador sobrevuela entre los tres hasta que Elías le pregunta si hoy ha visto a los demás chicos de su banda.
—Sí, estuvimos ensayando algunas coreografías y cuando les dije que vendría a verte me dijeron que te enviaban saludos —dice levantando la mirada para encontrarse con un niño muy atento a su declaración.
—Quiero volver a verlos. Carlos una vezme invitó a jugar a su casa y aún sigo esperando —resopla.
Logan y tu rompen en una carcajada nerviosa. ¿Carlos realmente lo había invitado o este era otro de sus trucos?
—Le haré recordar eso... Espera, ¿qué estamos viendo aquí? —pregunta Logan señalando a la pantalla del televisor. —¿Te gusta Batman?
—¡Es uno de mis superhéroes favoritos! Tengo todas las películas y algunos comics...
—¡Yo también! —exclama Logan levantando su mano para chocar los cinco con Elías. —Y también... tengo algunas figuras que coleccionaba de chico.
—¿Todavía? —preguntas y te sorprendes en tu repentina intromisión. Logan te dedica una mirada fulminante y vuelve a concentrarse en Elías.
Parece que estuvieras cenando con dos niños desde que Logan llegó y entabló una sana conversación sobre superheroes, los comparan con otros y recuerdan algunos incidentes y escenas de las travesías de este que tienen en común. Te sientes un poco apartada de ellos, pero estas feliz de ver a Elías interactuando con su padre sin saberlo... Admiras ese gesto que tiene Elías sobre la gente de caerle de maravilla en tan solo el primer encuentro. A pesar de todo, es unpequeño con suerte y muy digno de sí. Es tu único orgullo... que ahora debías compartir.
De repente terminan de comer, y preguntas si puedes retirar los platos o si quieren una porción más. Logan inmediatamente abandona sus ojos del televisor que los embobó por un rato y asciende su mirada para encontrarte parada ordenando los platos. Él opta por ayudarte, y con una seña que señala a la cocina, pide hablar contigo unos segundos.
—Elías es perfecto. Es un excelente hijo. Tiene los modales de todo un caballero, ¡va a ser un total rompe-corazones!
Te estremeces ante su declaración... ¿tan pronto hablando de conquistar chicas? Elías sigue siendo un niño, tu niño. Que no se apresure con eso.
—Digo, le has enseñado a comportarse y lo has educado muy bien —dice depositando los vasos dentro del lava-vajilla.
—Gracias, supongo. Aún encuentro increible que no hayas aprendido nada sobre donde dejar los vasos —le reprendes ironicamente.
—Ey, ya me vienes retando dos veces desde que llegué y tu has cometido una falta más grave que la mía —responde con humor.
—Tienes razón, que estúpida que fui... No medí mis pensamientos y me...
—Él no lo ha notado, y sí lo ha hecho, no lo comprende y tampoco lo hará hasta que le demos una explicación detallada... que no planeo informarle hasta que estemos los dos listos.
—¿No ibamos a decirle esta noche?, ¿no era el propósito de esta cena 'familiar'?
Logan se acerca, y acaricia una de tus manos con la suya. —Eso es lo que quería decirte. No creo que debamos decirle hasta solucionar nuestro asunto pendiente.
¿Qué? Retiras tu mano que se encuentra debajo de la suya. —¿Qué asunto? —meneas tu cabeza de un lado a otro tratando de entender la relación.
—Ayer nos besamos, y deseaba hacer eso desde que permaneciamos sentados en la feria el otro día mientras cuidabamos de Elías. Nunca te he olvidado, _.
—Te recuerdo que no respondías ninguna de mis llamadas cuando intenté localizarte, y... —otra vez eres interrumpida.
—Eso esta en el pasado, no vuelves allí, por favor. Quiero recompensar todo el dolor que pueda haberte infligido todo este tiempo que no estuvimos juntos, disfrutando en compañia del otro la crianza de los primeros años de un hijo... nuestro —suspira al soltar la última palabra, y cierra sus ojos. Te das la vuelta para alcanzar de la lacena un manojo de servilletas para cortar lo que el habría traído como postres, y un escalofrío recorre toda tu espina dorsal cuando te abraza por detrás y coloca sus manos sobre tu panza. De repente, comienza a susurra algo indescifrable en tu oído... —Por favor, perdoname.
Lanzas tus ojos a través del vidrio de la puerta que da al patio de atrás, y luego decides enfrentarlo, tomando sus manos para que te de espacio. —¿Sabés que tengo todo el derecho de estar molesta contigo?
—Lo sé, pero...
—También me ha gustado que me besaras, pero no podemos hablar de esto ahora, y tampoco puedes abrazarme en este preciso momento... —dices quitando sus brazos de alrededor de tus caderas, pero continuas presionando tus manos en sus muñecas. —Debemos volver a confrontarnos con nuestro hijo al menos que quieras asustarlo cuando nos encuentre así.
—Dijiste 'nuestro hijo'... —sonríe timidamente y mira hacia abajo.
—Porque es nuestro hijo... —dices sonriendole y levantando su cara para que te vea a los ojos.
—¿Puedo preguntarte algo? —cuestiona de repente, sin quitar los ojos de tí. —¿Por qué crees que se asustaría si nos viera así, juntos, abrazados...?
—No lo sé —mientes.
—Dimelo, por favor.
—No —consigues que te libere finalmente cuando le das un empujoncito para atrás.
—Dime —inquiere ahora más serio.
—Una vez me ha descubierto en esta misma situación con otra persona y... enloqueció.
—¿Enloqueció? —analiza lo mencionado una y otra vez sin lograr entender. —¿Es celoso?
—No exactamente. Pero doy gracias por su existencia y por haber estado alerta aquel día... Esta persona no estaba realmente mostrandome afecto... o cariño... Y si no fuese por su aparición en la cocina, y por haberle gritado o expulsado de aquí mientras yo me encontra en shock... probablemente no estaría aquí contandote esto —¿Qué es lo que acababas de confesarle?
—¿Cómo?... —sus ojos de repente centellean furia y enojo. —_, ¿han... han sido maltratados?
Maldito hijo de puta, ¿cómo permitiste que alguien así se acercará a ustedes dos?
—No lo descubrimos hasta esa noche, Logan. No te preocupes, fue hace mucho tiempo. Es pasado, lo superé.
—Si lo hubieses superado no te estremecerías cada vez que te besó, o abrazó o te muestro alguna prueba de afecto... Encima te he gritado la primera vez que te vi, con razón huiste de mi —dice compartiendo sus pensamientos en voz alta, mirando hacia otro lado.
—Ey, estamos bien, basta. Enfócate. Elías es un pequeño regalo caído del cielo, y me ha salvado.
—¿Te he dejado al cuidado de un niño de tres, cuatro años? —pregunta apenado, acercandose hacia ti.
—No lo veas de ese modo, simplemente ha reaccionado como lo hubiese hecho cualquier niño.
—Yo debería estarle agradeciendo entonces... ya mismo iré y lo abrazaré, y organizaré otra cita con mi hijo. Quiero pasar todo el tiempo que pueda cerca del ángel.
Tu corazón se derrite cuando le escuchas llamarlo de aquel modo, 'ángel'... Eso es exactamente lo que es.
—¿Vamos a comer de mi tarta, ahora? —dice sonriendo, tomando el paquete de donde lo habia dejado antes y se acerca a ti con el. —Quiero que sepas que no quiero volver a dejarte ir, y que nunca te haría daño —susurra.
—Y te creo. Vamos a comer de tu delicia —dices enseñandole una amplia sonrisa cuando besa tu mejilla sonrojada.
—Tan solo dime si voy muy lejos cuando hago estas cosas, tu sabes... —y vuelve a posar un beso más durarero sobre tu cachete.
Rebozas de felicidad, extrañamente Logan te hace recorrer todas tu emociones para luego alegrarte otra vez. Cuando abres los ojos, tu tonta sonrisa se desvanece cuando encuentras a Elías paralizado en la entrada de la cocina.
