Capítulo 14
Touya es "Cenicienta"
-El próximo domingo será el festival de la preparatoria –le dijo Yukito a Syaoran, cuando se lo encontró caminando por la calle. Mientras Syaoran sostenía en una mano las bolsas que contenían los ingredientes para la cena, estiraba la otra para tomar el boleto que la chica le ofrecía-. Te doy un boleto de entrada, y también uno para Tomoyo, para que vayan por favor. Aunque lo más probable sea que Touya ya te haya dado uno… –dijo poniéndose pensativa de repente.
-Me regaló uno el año pasado, pero no éste –respondió el niño, y se guardó el boleto en el bolsillo.
-Seguramente no lo hizo porque le preocupa la obra –le sonrió Yukito, mientras contenía una risita-. En ese caso, nos veremos ahí –se despidió mientras terminaba de recoger las hojas caídas de su jardín, y Syaoran regresaba a su casa.
Ahora Syaoran y Tomoyo se encontraban en la preparatoria donde Yukito y Touya estudiaban. Era domingo y el festival estaba siendo celebrado. Ambos chicos caminaban por los pasillos de la escuela, mirando los diferentes establecimientos que se habían puesto en cada salón, hasta que se escuchó un saludo alegre, y tanto Tomoyo como Syaoran se dieron la vuelta para ver quién les hablaba.
Yukito los saludaba desde la puerta de un salón, y vestía un hermoso kimono azul. Cuando se hubieron acercado lo suficiente como para saludarla, pudieron comprobar que la chica cuidaba lo que parecía ser la entrada de un salón de té oriental.
-A mi salón le ha tocado montar repostería al estilo oriental –dijo explicándoles el porqué de su ropa-, pasen, les pediré un poco de pastel y unas bebidas.
Syaoran y Tomoyo entraron con Yukito al salón, y se sentaron mientras ella acudía por su comida.
-Se ve muy guapa –dijo Syaoran en un susurró, tratando de que Tomoyo no lo escuchara.
Cuando Yukito regresó, los dos tomaron sus bebidas, y dieron un sorbo, pero de repente, Syaoran dio un respingo.
-Me dio la ligera impresión, de que alguien me observaba… -dijo nerviosamente, y se puso a mirar alrededor, para comprobar su teoría.
Efectivamente, sentada cerca de donde estaban ellos, mientras alrededor suyo se encontraban lo que parecían ser una docena de bebidas ya terminadas y lo que parecían ser como cinco platos con migajas, se encontraba Sakura, bebiendo mientras miraba a Syaoran, con su típica sonrisa inocente.
-Esta vez no está utilizando ningún cosplay -le dijo Tomoyo a Syaoran, por lo bajo-. Mira que hermosa es. Sus ojos verdes y su suave cabello castaño...
-¿Qué estás tratando de insinuar? -le susurró él, visiblemente incómodo, pero sin apartar la vista de la chica china. Tomoyo rió por lo bajo.
-Mi descanso acaba de comenzar –Yukito acababa de regresar. Como Syaoran y Tomoyo seguían mirando a Sakura, la adolescente también la miró, con lo que la niña se puso colorada-. Si quieren, les puedo dar un recorrido por todo el lugar, para que no se pierdan de nada.
-Es tan tierno –dijo Sakura mientras se comía con los ojos a uno de los peluches que le esperaban como regalo a aquella persona que pudiera vencer al equipo de basquetbol. Se trataba de un conejo rosa, que sujetaba una flor blanca.
-No puedo creer que te gusten estas cosas tan ridículas –le susurró Syaoran para que ni Yukito ni Tomoyo escucharan.
-Me gusta porque es tierno –repitió Sakura, tratando de demostrar que no le importaba lo que pensara Syaoran.
-Lo único que tienes que hacer es burlar la defensa del equipo, y encestar –les explicó el capitán del equipo de basquetbol a Yukito y los demás, mientras apuntaba a los altos jugadores. Sakura suspiró les dedicó una triste mirada a los peluches.
-Supongo que lo intentaré yo –dijo Yukito, y colocó el dinero que el capitán les había dicho que costaba el juego, en la palma de su mano-. Esperen aquí.
El capitán del equipo le dio la pelota, e hizo sonar su silbato, con lo que Yukito y el equipo de basquetbol se prepararon. Al segundo pitido, inició el juego. Yukito parecía una gacela mientras corría y esquivaba a los chicos que se le ponían enfrente. No desperdiciaba ninguna oportunidad que se daba cuando encontraba un espacio por donde colarse, y cuando finalmente tuvo la canasta libre para tirar, dejó que la pelota se le resbalara suavemente entre los dedos, y encestó limpiamente.
-Creo que de alguna forma u otra has podido vencernos –le dijo el capitán del equipo a Yukito, mientras le ponía el conejo en las manos. La chica le sonrió dulcemente, y se apuró a poner el peluche en manos de Sakura.
-Muchas gracias, princesa del bosque –sonrió Sakura, y se abrazó fuertemente del conejo.
-¿Lo intentarás otra vez? –preguntó el capitán del equipo al ver que Yukito le volvía a poner el dinero en la mano.
-Aun me faltan otros dos muñecos de felpa...
Un par de minutos después, mientras caminaban por el festival, Tomoyo y Sakura llevaban conejos iguales, y sonreían de oreja a oreja, mientras que Syaoran sujetaba, muerto de la pena y con un marcado color rojo en las orejas que se extendía un poco a sus mejillas, un conejo negro, con una flor azul.
-Oh, cielos, debo darme prisa. Ya casi es la hora de la obra –dijo Yukito, mientras consultaba la hora en su reloj.
-¿La obra? –repitió Tomoyo confundida.
-Se trata de la obra de teatro que representará nuestro salón. Se llevará a cabo en el gimnasio de la escuela. Touya saldrá en ella –y Yukito se tapó la boca con la mano para evitar reírse-. Les prometo que se divertirán –les dijo antes de irse.
Tanto los chicos como las chicas se daban prisa para terminar de acomodar todo en el escenario. Los actores trataban de apurarse a cambiarse el uniforme por los trajes de la obra, mientras que fuera del gimnasio, una espesa neblina se iba formando, sin que nadie se diera cuenta de ello, e iba envolviendo el edificio lenta y silenciosamente.
Syaoran, Tomoyo y Sakura se encontraban sentados entre el público que había ido a ver los números preparados por los diferentes salones de clase de la escuela. Acababa de terminar de tocar una chica el piano, y mientras las personas seguían aplaudiendo, la voz de una chica se escuchó por todo el lugar, proveniente de los altavoces, anunciando que seguía la obra del 2do D, que se llamaba "La Cenicienta".
-¿Ese es el salón en el que están Yukito y tu hermano, no es así, Syaoran? –le preguntó Tomoyo a su amigo, mientras Sakura esperaba ansiosa que la obra empezara, para poder ver a Yukito una vez más.
En ese momento, las luces se apagaron, y el telón del escenario empezó a subir. Los tres chicos se quedaron callados, y miraron al frente.
En medio del escenario, se podía ver lo que era una chica que fregaba los pisos, mientras se quejaba lastimeramente… con lo que extrañamente sonaba como la voz de un hombre.
-Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano –empezó a contar la narradora- vivía una chica muy bella, llamada Cenicienta.
-Yo no creo que esa sea una chica muy bella... –susurró Syaoran de modo que solo Tomoyo pudiera escuchar.
-Como todos los días, Cenicienta era maltratada por su madrastra y sus dos hermanastras –en ese momento, Cenicienta se puso de pie, dándole la espalda al público, ocultando su rostro-. Cenicienta era una buena niña, y a pesar de los maltratos, trabajaba con gran entusiasmo –en ese momento, la "chica" que interpretaba el papel de Cenicienta, se dio la vuelta, y reveló su rostro: se trataba ni más ni menos que de Touya, el hermano de Syaoran.
La carcajada de Syaoran se escuchó por un par de segundos, hasta que Tomoyo se apresuró a taparle la boca, diciendo:
-Si haces demasiado ruido, nos sacarán…
Pero no fue necesario que Tomoyo tratara de calmarlo, porque en el momento en que Syaoran regresaba a la silla (se había caído por el ataque de risa), el resto de las chicas que se encontraban en el lugar, empezaron a hacer gemidos de emoción.
-Parece ser que tu hermano es muy popular con las chicas –le dijo Tomoyo con una pícara sonrisa.
Cuando al fin las cosas se calmaron entre el público, y la atención volvió a centrarse en la obra, Syaoran, Tomoyo y Sakura se dieron cuenta de que habían aparecido más personas en el escenario: la malvada madrastra y las dos terribles hermanastras, que resultaron también ser hombres, y empezaron a empujar a "Cenicienta", criticando su trabajo doméstico. Las quejas de las chicas entre el público no se hicieron esperar, y Syaoran seguía intentando aguantarse la risa.
-Esta noche iremos al baile real.
-Si, se trata de un gran baile –dijeron las dos hermanastras, mientras chillaban como adolescentes emocionadas por ir a un concierto de su artista favorito.
-¡Será en esa fiesta donde el príncipe escoja a su prometida! –siguió anunciando la madrastra.
-Y de entre todas esas doncellas, ¡el príncipe me escogerá a mí!
-¡¿Estás loca?! ¡Claro que no, me escogerá a mí! –y las dos hermanastras comenzaron a pelearse.
-Yo también quiero ir al baile –dijo Touya en su papel de Cenicienta, pero la madrastra lo regaño:
-Tú tienes que quedarte a hacer la cena. Al baile solo iremos tus hermanastras y yo –y tanto la madrastra como sus dos hijas, salieron del escenario, dejando a Cenicienta sola, quien se lamentaba por no poder ir al baile…
-Su manera de actuar indica que en realidad no quiere ir al baile… -dijo Sakura pensativamente, mientras Tomoyo miraba como Syaoran se escondía entre las patas de su silla, debido ahora a la vergüenza.
-¡Hola! –se escuchó una nueva voz en el escenario de la obra, y fueron esta vez los chicos de entre el público los que se pusieron a gritar y silbar, emocionados: Yukito acababa de entrar al escenario... Disfrazada de un hombre muy gordo, muy alto y con el cabello y la barba muy enmarañados. Apenas y se le podía distinguir porque sus ojos grisáceos eran inconfundibles. Syaoran se apresuró a sentarse para verla bien.
-Al parecer Yukito es muy popular, igual que tu hermano, Syaoran –dijo Tomoyo.
-Claro, Yukito es una persona encantadora –se dijo a sí mismo.
-Me parece que tienes problemas, ¿no es así, Cenicienta? –preguntó Yukito, sujetándose con una mano el cinturón que sujetaba sus pantalones, y con la otra mano le daba a "Cenicienta" una pequeña hoja de papel.
-Pero si es la invitación al baile de esta noche –dijo Touya-Cenicienta al tomarlo-. ¿Cómo lo has conseguido?
-Eres un mago, Harry.
-¿Harry? Yo me llamo Cenicienta.
-¡Ah, perdón! Es que Harry es mi cita de media noche. Le tengo que llevar su pastel de cumpleaños. Lo preparé yo mismo. Oh, sí. Y a media noche, tú debes regresar del baile...
La obra seguía su extraño curso, mientras que Sakura y Tomoyo miraban divertidos, y Syaoran la observaba avergonzado. Se encontraban tan atentos a lo que ocurría delante de sus ojos, que no se iban dando cuenta de cómo una extraña neblina iba cubriendo el gimnasio poco a poco. Se filtraba por donde encontrara espacio, así fuera por debajo de las puertas, o los pequeños espacios de las ventanas abiertas.
Ahora, el escenario se encontraba completamente oscuro, y se había encendido la luz de un solo reflector. Alumbraba simplemente al príncipe, quien se encontraba de pie mirando a toda la gente reunida en el baile. Pero el príncipe no se trataba de un chico: era una mujer de la misma clase de Touya y Yukito.
-Supongo que todos están enterados que al finalizar este baile, escogeré a mi prometida –dijo la chica, interpretando su papel-. Una de ustedes será la afortunada reina de… -en ese momento interrumpió sus palabras. Las luces se habían encendido completamente, y del otro lado del escenario, caminaba con paso algo torpe, a causa del molesto vestido y los incómodos zapatos de tacón, Touya, en su papel de Cenicienta, con la cara roja de vergüenza.
Y no era el único, Syaoran también estaba rojo como un tomate, pero debido a que tenía que hacer un gran esfuerzo para aguantarse el ataque de risa que le estaba dando en ese momento. Su hermano y el "príncipe" se encontraban ahora en medio del escenario, bailando una romántica pieza.
-¡Pero qué joven tan inocente y bella eres! –dijo el príncipe.
La obra había avanzado hasta una escena en un balcón. Se encontraban el príncipe y Cenicienta conversando, mientras la luz los alumbraba solo a ellos dos, y todo el lugar se mantenía en un silencio sepulcral.
-No puedes marcharte así nada mas-decía el príncipe.
-Pero Hagrid me ha dicho que lo puedo acompañar a festejar el cumpleaños de Harry –replicó Cenicienta.
-Por favor, conviértete en mi reina.
-Pero el guardián de las llaves y terrenos de Hogwarts me dijo que regresara antes de las 12…
-Puedo sentir… -empezó Syaoran
-… una presencia extraña –terminó Sakura.
En ese momento, Syaoran y Sakura pudieron ver delante de ellos a la extraña neblina que había surgido por el suelo del escenario, y que empezó a trepar por los pilares donde se sujetaba en balcón de la escenografía. Apenas entraron en contacto con la neblina misteriosa, los pilares empezaron a deshacerse, como si la neblina fuera corrosiva.
El príncipe tenía a Cenicienta sujeta del rostro, y estaba por decir sus líneas, cuando los pilares del balcón se vencieron, y la estructura se vino abajo. Quedando sujeta apenas por unas vigas, Touya alcanzó a sujetarse con una mano de ellos, mientras que con la otra, sujetaba a la chica que hacía el papel del príncipe.
Los gritos de pánico de la gente del público y detrás del escenario se empezaron a escuchar, y Syaoran y Sakura se apresuraron a dejar sus lugares, con Tomoyo siguiéndolos rápidamente, mientras que la neblina seguía avanzando, y ahora, se comía el cable que detenía el telón del escenario, y este caía impidiendo que la gente del público mirara lo que pasaba ahí dentro.
-Se trata de una Carta Clow –dijo Sakura mientras ella, Syaoran y Tomoyo corrían a esconderse dentro de la cabina de audio, que se encontraba vacía, para buscar una solución al problema que tenían.
-¡¿Qué has dicho?! –se escuchó el grito de Kero desde el otro lado de la línea del teléfono. Syaoran le había llamado para explicarle la situación, y la ayuda de la pelusa amarilla no se hizo esperar-. Se trata de la Carta Niebla. Todo lo que toca se desmorona. No me cabe la menor duda. Debes darte prisa, o el escenario terminará de caerse en solo unos segundos. Una solución, podría ser que envolvieras la niebla.
-¿Envolverla? –preguntó Syaoran, pensativo-. Pero… ¿cómo conseguiré envolver la niebla? Espera un momento… ¡Lo tengo! –gritó de pronto.
Dándose prisa, el chico transformó su llave en el báculo mágico, sacó la Carta de la Sombra y activó su poder, con lo que la Carta se deslizó hasta el escenario, y formó una burbuja negra alrededor de toda la niebla.
-Regresa a la humilde forma que mereces, ¡Carta Clow! –dijo, y selló con el báculo a la neblina, devolviéndola a su forma de Carta, con lo que se deslizó hasta su mano extendida, cayendo en ella suavemente.
-¡Syaoran, cuidado! –exclamó Tomoyo, pero ella no fue la única que gritó en ese momento.
El gritó de la chica disfrazada de príncipe retumbó en sus oídos, y Syaoran volteó a mirar el escenario, en el mismo momento en que la estructura del balcón terminaba de caerse… y con ella, el príncipe y su hermano Touya.
-¡Dios del Viento, ven! –gritó Sakura, que había sacado ya su fina katana. En ese momento, una gran burbuja de aire se formó alrededor de Touya y la chica, depositándolos con delicadeza en el piso, salvándoles la vida.
-¡Touya! –se escuchó en ese momento el grito de Yukito, y le cayó en los brazos a su novio, quien la abrazó dulcemente.
-Así es como se salva el día, Card Captor –dijo Tomoyo alegremente, mientras Syaoran fruncia el seño y se cruzaba de brazos.
Buen lunes tengan todos. Una sincera disculpa por hacer la up tan tarde, pero es que tuve un problema con mi gato, y lo tuve que llevar de emergencia con el veterinario u_u
Espero y les haya gustado el capi de hoy. Esta vez decidí no incluir un cosplay, para crear una especie de momento incómodo... No se si haya quedado del todo...
Les agradezco mucho sus reviews, y siento también haberme tardado en responderlos todos !
No se olviden de comentar si les gustó o no este capi. Como siempre, las críticas siempre son bien recibidas aquí. Tengan bonita tarde, y nos leemos el viernes. Sigan bellos!
