Otro cap cortito! :P Espero les guste!

Gracias a: Aome-Hime

A disfrutar!

Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. La historia original es de Megan Maxwell.


El 11 de mayo, la gente se arremolinaba en las entradas del Palacio de los Deportes de Madrid, esperando su turno para acceder al recinto y disfrutar con el concierto de Luis Miguel.

—¡Aquí llegan Neville y Hannah! —gritó Hermione, dando saltos de alegría.

Cuando ellos la vieron, se acercaron a donde estaba.

—Chiquilla, para, que se te va a salir la criatura —le aconsejó Hanna después de besarla.

—Pero, bueno, Theo, si yo pensaba que no ibas a venir. No te pierdes una, ¿eh? —dijo Neville al ver al chico con las muletas.

—Y no debería estar aquí —protestó Luna—, pero como es un tozudo de mucho cuidado, aquí está. Un mal golpe y de cabeza al hospital.

El joven, tras saludar a Neville y su mujer, sonrió.

—Por nada del mundo me perdería el concierto de mi amigo. Y más tras convencer a mi princesa para que me acompañara.

—Pues ya le podrías haber dicho a tu amigo que nos dejara entrar por la puerta vip —se mofó Neville. Theo se sacó el móvil del bolsillo con una sonrisa en los labios.

—¿Queréis que lo llame? Tengo su teléfono, pero quizá ahora no sea un buen momento para pillarlo.

El gesto les pareció divertido y lo llamaron fantasma.

—Déjalo..., seguro que lo pillas en la ducha o algo así —comentó finalmente Neville con sorna. Luna resopló, angustiada.

—¿Quién me iba a decir a mí que estaría yo aquí? Es más, ¿qué hago yo aquí?

—Ya te digo —asintió Neville. Aquello era, como poco, ¡inaudito!

—Anda ya, so... tonta —bromeó Hannah—. Ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar. El Luismi es mucho Luismi, y te encantará.

Hermione, que estaba bebiendo agua, sonrió. Si le hubieran dicho meses atrás que su amiga Luna acudiría a ver a Luis Miguel, se habría reído a carcajadas. Pero allí estaba, cogida de la mano de su chico y feliz.

—Por allí vienen George y Draco con Angelina y Alicia.

Hermione y Luna se miraron. ¿Qué hacía Draco allí? Hermione, de pronto, reconoció a Alicia. Era la chica rubia que le había entregado el perrito aquel día en el portal y con la que Draco había quedado en varias ocasiones. Con una encantadora sonrisa, Angelina se acercó hasta ellas y, tras saludarlas, le comentó a Hermione en el oído:

—No sé cómo lo puedes llevar tan bien.

—¿El qué?

Angelina, con fingido disimulo, señaló a la joven que, de la mano de Draco, sonreía encantada.

—El que ella esté aquí —puntualizó, abrazándola—. ¡Ay!, lo siento. En tu estado y tener que aguantar esto tiene que ser muy embarazoso. Y nunca mejor dicho.

—Angelina—le aclaró Hermione, cansada de que pensaran lo que no era—, el bebé no es de Draco. Él y yo sólo somos buenos amigos.

—Pero ¿qué me dices? —dijo, asombrada—. Pero..., pero si nosotros pensábamos que...

—Ya, ya sé lo que pensabais, pero él y yo sólo somos amigos, nada más.

En ese momento, Draco se acercó a ella, la besó en la mejilla y le preguntó, tocándole la tripa con toda naturalidad:

—¡Hola, preciosa!, ¿cómo estáis hoy los dos?

—De lujo —respondió escuetamente.

Sin fijarse en nada que no fuera la rubia que tenía a su lado, Draco dijo:

—Hermione, te presento a Alicia.

—Encantada —dijo, confeccionando una estupenda sonrisa.

—Lo mismo digo —respondió la joven, observando su prominente barriga.

Angelina se agarró a su marido y suspiró; no podía entender la extraña relación que había entre aquéllos. La gente de la fila comenzó a entrar, y Draco se volvió para coger de la mano a su acompañante. A partir de ese momento, no volvieron a cruzar ni un solo comentario más. Draco estaba totalmente entregado a la causa de besar una y otra vez a la joven rubia.

Tras acomodarse en los asientos que Theo se había encargado de comprar para todos en el Palacio de los Deportes, el espectáculo comenzó y la locura inundó el lugar. Luis Miguel sabía ganarse al público y hasta Luna parecía disfrutar. La única que no disfrutaba era Hermione. Escuchar las románticas canciones de Luis Miguel y tener a Draco a menos de un metro besando a otra y sonriéndole como un bobo le estaba amargando el concierto. Luna se acercó a su oído y murmuró:

—A mí no me engañas con tu frialdad, bonita, y te digo una cosa: como vuelvas a mirarlo te juro que te cojo y... —Pero al ver el nuevo gesto de su amiga, miró y siseó—: ¡Joder!, pero ¿tú has visto hasta dónde le está metiendo la lengua esa fresca?

—Al final, vomitaré.

—Ni se te ocurra —protestó Luna—. Hoy no has vomitado y..., ¡joderrrr!, pero ésa es una loba. ¿Dónde tiene la mano ahora?

—En el paquetón. Sin duda, en el paquetón.

Entonces, las dos amigas se miraron. La situación era tan surrealista que al final prorrumpieron en carcajadas. Draco las miró y sonrió. Le encantaba oír a Hermione reír. Al final, la rubia, abrazándola, se interpuso en el campo de visión y le planteó:

—¿Qué te parece si disfrutas de la actuación y pasas de ese nargle? Siéntate con Neville y canta, grita y disfruta. Luis Miguel te gusta. Estás con tus amigos y, por fin, yo he venido a un concierto de este tío. ¡Joder!, míralo como algo positivo; no lo recuerdes como una tortura porque él y ésa estén aquí.

Hermione pensó un momento en lo que su amiga decía, y lo cierto era que tenía razón. A partir de aquel instante, no lo volvió a mirar y disfrutó. Unida a Neville, Hanna y Angelina, gritó y se desahogó.

Cuando la actuación llevaba cerca de una hora y sonaron las primeras notas de la canción O tú o ninguna, todas las mujeres y algunos hombres del público que abarrotaba el Palacio de los Deportes comenzaron a gritar, y entonces ocurrió algo que dejó a todos sin palabras. Luis Miguel, antes de comenzar a cantar la canción, dijo:

—Esta canción, mi buen amigo Theo, quiere dedicársela a su chica. —Y sonriendo, añadió entre el griterío cuando un cañón de luz se encendió enfocando hacia Theo y Luna—: Theo, amarra bien a tu princesa y baila pegadito a ella, aunque sea con la pierna rota. Ésta va para ti, Luna.

Dicho eso, el Palacio de los Deportes estalló en aplausos. Luna, boquiabierta y deslumbrada, no sabía dónde meterse, y Theo, feliz, sonreía orgulloso. Draco y Hermione se miraron y aplaudieron. ¿Realmente Theo conocía al cantante Luis Miguel? Cuando el cañón de luz se apagó, todos los amigos miraron al joven lesionado, y éste, levantando la mano, gritó:

—¡Os dije que era mi amigo!

Aún atónita, Luna lo besó, y Theo la asió por la cintura.

—Bailar no puedo todavía, princesa, pero sí puedo besarte, abrazarte y quererte como tú te mereces.

—¡Oh Dios, Theo!, te quieroooooooooooooo.

En ese momento, Luis Miguel comenzó a cantar aquella bonita y romántica balada, y ante la mirada emocionada de Hermione, Luna se rindió definitivamente al hombre con nombre de calzoncillos_