Separados por metros como estaban a veces, uno sentado en la cama y la otra en el armario; otras veces más lejanos, como en un campo de batalla…
Donde la distancia no se mide en centímetros, sino en vida, en poder, en dominancia…
Donde quiera que estén. Se siente.
Alzó la mirada de la mesa de estudio, y la vio oteando el paisaje frío por el cristal de la ventana. Llovía muy fuerte, tanto que las sombras borrascosas se confundían con la negrura de la noche… pero ella, terca como siempre, miraría a cualquier lado con tal de huir de sus ojos castaños.
Ichigo emitió un suspiro cansino.
Tenían que hablar, pero no sabía cómo iniciar la conversación. No sabía si aquello requería de conversación, al fin de cuentas, ya estaba hecho… No tenía ni la menor idea de si tenía que ser él quién iniciara el tema… pero la indiferencia de Rukia tampoco ayudaba.
"Joder, deja de mirar por la ventana…"
Y como si hubiera rogado en voz alta, sus ojos se encontraron con los de ella.
Ya no había lugar hacia donde escapar, el hechizo estaba hecho.
Sólo había sido un beso furtivo, un roce de labios que nadie supo quién empezó, y fue suficiente para cerrarle todas las puertas de escape. Ninguna huida surtiría efecto, él ya estaba atrapado en ella.
Fue el pelinaranja quien rehuyó el contacto, más que por vergüenza, para dominarse. Volvió la mirada a los cuadernos y ahora fue ella quién bufó sonoramente.
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Ya se había cansado de mirar por la ventana y fue a por ello, en busca de señales. No tenía pretensiones de ser más madura que él, pero su autocontrol estaba por desvanecerse y si nadie le proporcionaba respuestas, iría a por ellas.
No iba a permitir que se le escapara de nuevo.
Despegó una segunda vez la mirada de la ventana, pero no se encontraron, Él siguió sumergido en los cuadernos, como si temiera hundirse más en ella con sólo mirarla. Al diablo, ya había ocurrido, ya se habían besado y, aunque estaban así (sin mirarse) desde que se habían separado, en el aire no flotaba ninguna culpa ni signo de arrepentimiento.
Tan solo flotaba una tensión y un deseo tan grandes que uno de los dos terminaría por cansarse.
Y fue ella.
No estaba cien por ciento segura, pero sabía que lo había atrapado, y ya no habían razones para contenerse más. Está bien, él era un niñato estúpido e inmaduro… pero tenía unas cosas que la atraían inevitablemente.
No había ninguna puerta por la que pudiera arrancarse.
Se levantó de la cama en silencio. Parecía un depredador avanzando hacia su presa. Ichigo tampoco notó su cambio en las coordenadas de posición. Mejor.
Se le acercó sigilosamente, y no fue hasta que ella puso la mano sobre el maldito cuaderno que le estaba arrebatando su atención, que el chico se dio cuenta de la cercanía de la shinigami.
— ¿Qué demonios quieres? —arguyó, primero sin pensarlo mucho pues el orgullo se le salía sin que pudiera controlarlo. Después, vio un brillo extraño en los ojos de Rukia, que le hizo cambiar el tono de la pregunta. — ¿Qué tienes, qué quieres?
Ella lo pensó dos segundos.
—Quiero que te calles. —Soltó, con una voz que no parecía suya. —Te di tiempo para que hablaras, y no dijiste nada.
— ¿De qué estás hab…?
Las palabras se le atragantaron en la garganta. Rukia se había sentado sobre él y lo había cogido por la camisa.
—Cállate. —repitió. —Ya me cansaste, niñato.
Le miró a los ojos por unos instantes, y luego lo besó. Y no fue un beso inocente y desconcertado como el primero. En éste había demanda y deseo, y no tardó en quedar claro quién estaba dominando ahora.
Ella lo había atrapado.
Para cuando Ichigo quiso responderle en algo y no quedar como un completo idiota, descubrió que ella no tenía ninguna intención de ceder, y ya estaba desprendiéndolo de la molestia que le representaba su camisa, mientras le besaba el cuello con insistencia.
Un sonido extraño y dulce salió de su garganta. Muestra de debilidad.
Joder… la enana le estaba sometiendo!
Se puso de pie con la violencia necesaria para despegarla a ella de sus labores sin que saliera volando de allí. La miró a los ojos por un instante, y sonrió.
—Bien, señorita Shinigami. Jugaremos a esto.
Y de un manotazo mandó a volar los cuadernos del escritorio y la cogió por las caderas, sentándola en la mesa.
—Ya estabas tardando bastante, niñato. Me alegro que lo hayas decidido.
Hay situaciones que no necesitan de explicación previa.
Las manos de ella enterradas en el cabello naranja mientras él le muerde el cuello, marcándola, sólo podían significar una cosa.
Esto no es un juego, y ya no se puede escapar.
—Ya era hora de que lo reconocieras, enana —dijo él, con la respiración agitada.
—Lo mismo digo… tuve que obligarte… ¿no?
Su osadía le costó una marca en el cuello especialmente dolorosa, donde antes estuvo la boca de Ichigo.
Y bien por él, porque las cosas no se van a quedar así.
Quien atrapa primero tiene la ventaja. Siempre.
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Sí, a este fic también vuelvo a echarle mano. Pensé más de una vez en cerrar la colección, pero vete a saber tú por qué, no lo he hecho y es más, pienso comenzar a renovarla. Hay muchas cosas que aún se pueden escribir sobre estos dos.
Este drabble quedó… extraño, lo sé. Pero aun así me gusta, espero que merezca un par de reviews de nada, que me hacen muy feliz.
Gracias a las personas que, aún en mi ausencia, siguieron comentando sobre el último drabble que había quedado puesto. Es el que más reviews cosechó y el más triste, pero aquí regreso con la acción que les gusta a todos.
Y por último quiero hacer un aviso especial: Si bien del capitulo 1 al 14 no hay contenido muy fuerte, hay algunos drabbles más explícitos que otros. Puede que a partir de aquí cambie el rating de audiencia porque comenzare a escribir un poco más retorcido xD. Así que quedan avisados.
Me despido con eso, nos vemos en un par de semanas!
Y… reviews, plz ..U
