Capítulo 14

Estaba segura de que Will había querido insinuar algo, pero no terminaba de caer en qué exactamente. Notaba que estaba ahí y se me escapaba.

Vamos, no podía ser tan difícil. Debía de estar en algo de lo que dijo.

Repasé mentalmente toda la conversación. Había hablado de Terri como si tal cosa, y él no hacía eso nunca. Además, había estado excesivamente simpático con Carl. Yo sabía de sobra que no lo soportaba... y con razón. Yo conocía muy bien ese sentimiento. Lo había vivido durante algunos años. Parecían tan lejos ahora.

Suspiré empujando la puerta de la clínica de Carl. Hoy era yo la que le quería dar una sorpresa a él. Era la primera vez que venía a visitarle al trabajo. Hacía un día bonito y esperaba que fuésemos a pasear un rato.

-El Dr. Howell se fue... hace un par de horas –me informó confusa su secretaria- Su jornada terminaba hoy temprano.

-No, no puede ser. A mí me dijo que hoy tenía mucho trabajo y que no volvería hasta tarde –contesté más perpleja que ella. Recordaba perfectamente nuestra conversación telefónica a la hora del almuerzo.

-El Dr. Howell siempre procura dejar la tarde de los viernes libres. Creí que lo sabría... –parecía estar arrepintiéndose de haber abierto la boca.

Vale, las piezas empezaban a encajar en mi mente y tomar sentido.

Murmuré un "gracias" y una vez en la calle me paré a pensar lo que iba a hacer. Solo era una teoría y podía bien estar equivocada. Entonces, ¡qué vergüenza! A lo mejor si tenía verdaderas razones para estar ocultándome lo que hacía. Pero si así era, ¿dónde quedaba nuestra promesa de contárnoslo todo?

Me sentía peor por momentos y lo único que quería hacer era llamarle para saber qué demonios hacía.

Pero en el último momento antes de marcar su número, me eché atrás. Si su teléfono reconocía al mío disimularía, y entonces no serviría para nada. No debía saber que era yo.

Empujé la puerta de la cabina telefónica con el brazo. Aquello era un asqueroso nido de gérmenes. Menos mal que llevaba mis toallitas en el bolso. Las saqué y limpié todo lo que sabía que iba a tocar: los números, el auricular, la bandejita de las monedas... aún así me puse mis guantes de plástico antes de coger el aparato.

Llamé y esperé, escuchando señal al otra lado.

-Dígame –reconocí su voz al instante. Guardé silencio esperando escuchar algo más que me pudiese ayudar a saber donde estaba, o qué estaba haciendo- ¿Sí? ¿Hola?

-¿Quién es, cariño?

Colgué con más fuerza de la necesaria.

¡Ella! Lo sabía. Esa bruja quería acabar con mi vida amorosa, fuera cual fuese. Seguro que lo había hecho queriendo para molestarme, ¡para vengarse! Pero yo no le había robado a Will, él la dejó porque le mintió. Si no, nada de esto habría pasado. Y ahora había atraído a Carl a su lado oscuro, dándole lo que yo aún no me sentía capaz.

¡Era mala!

Cerré los ojos con fuerza y me tapé la boca con las manos ahogando un sollozo.

No me lo podía creer... yo había confiado en él de verdad. Le quería.