N/A: chicas, fanfiction esta fallando demasiado, no permite mandar alertas de las historias que se han actualizado, por lo tanto, muchas de ustedes no se enteran. Por eso decidí no actualizar hoy viernes. Lamento mucho las molestias porque se que muchas me siguen sin login. Nos leemos el martes.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 13
Bella
Mantengo mis párpados cerrados disfrutando del modo que sus largos dedos se desplazan en círculos masajeando mi cuero cabelludo alternando también en deslizarlos por mi larga cabellera con suma lentitud, la caricia es tan placentera y relajante que no he podido evitar dormitar en sus piernas.
— Apenas puedo creer que estés de nuevo aquí. —abro mis ojos atenta a su voz aterciopelada giro mi cabeza hacia arriba , mirando su rostro. Su sonrisa se extiende nuevamente antes de acercar sus labios a los míos.
— Me gusta estar contigo —confieso sobre sus labios antes de responder su beso.
Sus labios son mi parte favorita aunque sus besos son cortos, me gustan, y mucho.
— Te mereces más, Bella. —su rostro se endurece— A veces creo me estoy aprovechando de tu inexperiencia, aún eres muy joven, y pienso que en cualquier momento descubrirás que allá fuera hay un hombre igual de joven dispuesto a ofrecerte una relación a la luz del día, que pueda presumir lo hermosa que eres. —su mirada se vuelve tormentosa—. Soy egoísta, lo sé. Por retenerte junto a mi.
— No quiero estar con ningún otro hombre que no seas tú. —alargo mis brazos acunando sus mejillas entre mis manos—. ¿Recuerdas lo que te dije hace días? Esperaré a que estés libre, no importa cuánto tiempo sea, sabré esperar.
— No es justo para ti —réplica—, no has vivido, Bella. Lo único que puedo ofrecerte por el momento es esto —su vista vaga por todo su apartamento—. Y solo cuando no están mis hijos, aquí.
Me enderezo sentándome al lado de él; lo veo suspirar con pesadez extendiendo sus brazos en el respaldar del sofá de piel.
— ¿Te arrepientes? —cuestiono con miedo.
— No. Pero no dejo de sentirme culpable. —frota sus palmas en su rostro un par de segundos, volviendo después a la posición anterior—. Desconozco cuánto tiempo tardará la disolución de mi matrimonio, cada vez que planteó el tema con Leah solo me da evasivas. ¿Entiendes eso? No quiero tenerte a la sombra, Bella. No es lo que deseo para nosotros.
Bajo mi rostro, ¿qué puedo decirle? Que lo quiero porque es el padre de mi bebé, no, es muy pronto.
— ¿Qué solución se te ocurre? —murmuro.
— No voy a dejarte —susurra en mi oreja, flexionando sus brazos alrededor de mi cintura—. No es una opción.
— No quiero que lo hagas —respondo—. Sólo tengo miedo que cambies de opinión si tu esposa no acepta el divorcio.
— Consultaré un abogado, seré yo quien inicie la demanda de divorcio. —su voz convincente, me hace mirarlo—. No dejaré pasar más tiempo.
Esa sensación incómoda que estruja mi corazón cada vez que lo escucho decir la palabra divorcio vuelve arremeter en mi conciencia. Haciéndome sentir culpable por destruir una familia. Una familia que insisto seguiría siendo feliz si yo no hubiese aparecido.
¿Qué quieres Bella? Si has sido la persona más estúpida; primero te acuestas con un desconocido, no conforme con eso, terminas saliendo embarazada.
Después la vida, el destino y el mismísimo universo conspiran, ¿en contra, a favor? ¡Qué más da! Nos volvemos a encontrar, tan solo para mofarse de mí. Para escupirme en el rostro que soy la causante de una separación.
Vaya, en mis diálogos internos también me siento miserable.
…
— Muchas gracias. —me arrojo a sus brazos nuevamente—. ¿Cuándo podré verla?
— Aún no le sé. El investigador está buscando las cosas turbias de Garrett. No sabemos cuánto tiempo pasará en descubrirlo. El que si me dio buenas noticias fue el abogado, le pidió una visita para que puedas ver a la niña y éste aceptó. Quedó en avisarme el día y el lugar que tu cuñado sugiera.
— Eso quiere decir, que...
— Sí Bella, tendrás que viajar a Moscú. —responde con su sonrisa torcida—. Iremos juntos.
— ¿De verdad, irás conmigo?
— Por supuesto, no te dejaré sola. —sostiene mis manos ayudándome a sentarme en una de las sillas de su oficina—. Ese tipo esta loco, no los arriesgaría nunca.
Ahora si tengo ganas de brincar de felicidad, muy pronto volveré a estrechar a Jasmine en mis brazos, y lo mejor que Edward estará con nosotras.
Levanto mi rostro volviendo a sonreír agradecida con su ayuda.
Edward está en su lugar concentrado en su laptop. O mejor dicho esquivando de la mejor manera algún tema.
— Gracias, Edward. —repito— me has hecho la mujer más feliz.
Sólo me da una leve mirada volviendo a teclear su portátil.
— Lo que resta de la semana no podremos vernos. —musita sin mirarme— tengo unos eventos con mis hijos, espero no te incomode. Tratare de que pasemos juntos el fin de semana.
— No te preocupes, entiendo. —digo con una media sonrisa.
No puedo ser tan egoísta para pedirle que pasemos más tiempo juntos, las tardes que hemos pasado han sido buenas y deben ser suficientes para mi.
— También en la próxima semana no vendré a la oficina —sus ojos me observan apenado—. Tengo un proyecto nuevo donde se requiere mi presencia.
— Oh… suerte, supongo. —finjo una mueca simulando estar bien.
Observo el reloj de pared 5 pm hora de despedirnos. Me pongo de pie imitando a Edward, quien también sabe lo que eso significa.
— ¿Estarás libre este domingo? —indaga—, al menos para vernos un rato.
— Sí, estaré sola. Irina y su madre saldrán con sus amistades. —digo antes de agitar mi mano susurrando un adiós.
— Entonces te buscaré. —promete.
…
Elevo mi vista hacia él grisáceo cielo a la vez que continúo caminando mis botas se entierran en la nieve dificultando el moverme dejando que una bola de nieve se estrelle en mi hombro, me acuclillo tomando entre mis dedos esa congelada sustancia la misma que se queda en mis manos cuando mi cuerpo empieza a ser bombardeado por muchas de ellas nuevamente, me dejo caer cubriéndome el rostro. Sólo soy consciente de las carcajadas ďe Jared.
— Eres una tonta, ¿cómo puedes creer que te haré daño? —dice con voz agónica sin poder contener su risa estruendosa. Me tiende una mano la cual acepto, dejando que tire con todo mi peso—. Extrañaba esto, realmente te he extrañado.
— Igual yo. —respondo, él entrelaza nuestros dedos mostrando esa sonrisa socarrona. Besa mi frente mientras seguimos caminando por Grant Park.
— ¿Por qué no me buscaste? —interroga. Se detiene frente a mi dejando otro beso, ahora en mi coronilla.
— No puedo aceptarte como tú quisieras. —digo en voz muy baja. Él pestañea varias veces imitando una sonrisa—. Jared, el cariño que siento por ti es muy grande. Pero, tú y yo sabemos que lo nuestro no puede ser. Debo ser honesta contigo. —hace un mohín soltando nuestro agarre, me da la espalda llevando sus manos al gorro azul con que cubre su cabeza del frío.
— ¿Quién es el padre? —murmura—, ¿me dirás la verdad?
Suelto un suspiro—. No puedo decírtelo.
Se vuelve hacia mí, me mira fijamente por unos momentos.
— ¿Lo conozco? —interroga— por favor, Bella, confía en mí.
— Solo puedo decirte, que él me ayudará a recuperar a Jasmine. —confieso con una sonrisa. Jared se acerca lo suficiente para intimidarme con su estatura, la expresión de enojo me hace retroceder.
— ¿Por qué? —cuestiona—, ¿Por qué le has dicho?
— Necesitaba hacerlo, el tiempo está pasando y no puedo dejar sola a mi sobrina.
— ¡Te ayudaré! —exclama—, seré yo quien lo haga.
Me mira enfurruñado antes de dar media vuelta caminando hacia la pista de patinaje, dejándome sola. Cubro mis heladas manos en los bolsillos de mi abrigo a la vez que me acerco con lentitud al lugar donde cientos de personas de todas las edades hacen sus mejores trucos de fantasía sobre la plataforma de hielo al aire libre. El viento comienza arreciar provocando que mi cabellos se mueva en todas direcciones, cubro mi pecho con mi bufanda intentando que no dé el aire gélido en él.
— Vamos. —Jared llega de nuevo a mi. Entrelaza nuestras manos llevándome hacia la entrada principal de la pista.
— ¿Qué haces? —veo los dos pares de patines tumbados en la nieve—. ¡No patinare!
— No permitiré que te hagas daño —promete—, patinaremos solo por la orilla.
Él se encuentra a mis pies poniendo los patines mientras continuó mordiendo mi labio aún indecisa por entrar. Palpo mi vientre sintiendo levemente abultado. No puedo hacerlo.
— No —niego, dando un paso atrás—. Estoy embarazada. No soy capaz de poner en riesgo la vida de mi bebé.
Jared se torna poniendo sus manos en mi tripa al tiempo que sonríe emocionado.
— Puedo sentir tu barriga, no es visible pero si palpable. —se incorpora— ¿Qué crees que sea?
Nuestras manos heladas continúan unidas sobre mi panza.
— Estoy segura que es una niña —alzo mis hombros.
— También lo creo. —revela con un guiño— Patinare un poco, ¿Puedes quedarte aquí?
Muevo mi cabeza de arriba abajo.
— ¿Bella? —gritan a mi espalda. Esa vocecilla la reconozco. Mi corazón empieza a latir de prisa cuando veo a Ian y Jared frente a nosotros.
— ¡Hey chicos! —digo nerviosa—, ¿Andan solos?
Derek niega, levantando su mentón en dirección a mi espalda.
— ¡Edward qué gusto! —exclama Jared con fingida alegría.
No hace falta voltear a verlo, puedo observar sus grandes botas para la nieve que están justo delante de mí, elevo despacio mi vista, tiene sus brazos cruzados sobre el pecho, me observa sin pestañear con su frente arrugada.
— Disfrutando la tarde de domingo, ¿no? —dice entre dientes—. Nosotros también.
— ¿Patinamos juntos? —interviene Ian— ¡Venga Bella!
— No puede hacerlo. —responde Jared— su embarazo le prohíbe patear traseros en la pista. Sabes que Bella ama patinar, es la mejor cuando lo hace. —suelta una risita— me refiero a desplazarse sobre la pista.
Doy un puño a su estómago siendo amortiguado por el anorak que trae puesto.
— ¿¡Qué!? —exclama Jared con inocencia—, no me refiero a nada sexual.
Escucho las risas de los hijos de Edward haciéndome sentir abochornada. Jared es tan inmaduro.
— ¡Vamos a patinar! —vuelve a insistir Ian—, Bella puede esperarnos aquí.
— Papá, ¿puedes hacerle compañía? —ahora es Derek quien anima a su padre—. Sólo patinaremos un rato.
— Quizá a la señorita no le gusta mi compañía —farfulla Edward sin esconder su mal humor—. ¿Quiere que me quede con usted? Le advierto que soy muy aburrido.
Nuestras miradas se entrelazan nuevamente, dejándome claro que sus celos están actuando por él. Aparto mis ojos de los suyos, poniendo atención a Jared que para mi suerte camina tirando de las chaquetas de los chicos arrastrándolos rumbo a la pista de patinaje.
— Me dijiste que no ibas a salir —espeta—, y resulta que te encuentro aquí con Jared.
— ¡Es sólo un amigo! —respondo conteniendo mi sonrisa. Observo su gesto de enfado antes de que se aproxime a mi cuerpo acechándome como si fuese su presa—. Además, tú dijiste que irías a buscarme y tampoco lo hiciste.
— No pude hacerlo —apunta a la pista—. Por cierto, para él no lo parece. Siempre está poniendo sus manos en ti, ¿Por qué lo permites? —inclina su rostro cerca del mío.
— No tienes porqué sentir celos de Jared —acaricio con mis fríos dedos su incipiente barba, haciéndolo cerrar los ojos.
— No puedo evitarlo —susurra—, no me gusta verte cerca de él.
Sin esperarlo; roza sus labios con los míos en un beso fugaz.
Doy un paso hacia atrás, asustada porque sus hijos nos hayan visto.
— Edward, no vuelvas hacer eso —regaño— tus hijos nos pueden ver. No quiero que se enteren de este modo.
Suspira con una sonrisa complaciente.
— Quiero decirles la verdad —sentencia—; no puedo esperar más tiempo. Necesito que sepan lo importante que eres para mi.
Da media vuelta caminando a la pista con sus manos en los bolsillos de su gabardina. No puedo moverme estoy petrificada por el miedo a su reacción.
— ¡No! —exclamo en un grito—. Por favor no lo hagas, Edward.
Pero, él no se detiene...
Hey, nuevo capítulo. Les dije que comenzaban los acercamientos entre los personajes, aunque no es tan fácil para ninguno de ellos. Bella se siente muy culpable por la ruptura familiar, parece que lo que Edward le dijo en el capítulo pasado a ella no le convence, ya que sigue creyendo, que ella fue el verdadero motivo del divorcio. Veremos en los siguientes capítulos como lo resuelven. Por cierto, ¿creen que Edward les diga la verdad a sus hijos? ¿No se les hace muy pronto? Y lo más importante, ¿les gustó el capítulo?
Agradezco sus favoritos, alertas y reviews.
Gracias, en especial a las chicas que comentan cada capítulo, me hacen muchísimo feliz leerles a cada una. Recuerden que sus comentarios son mi energía, ya que sin ustedes la historia no tendría sentido. Un beso.
No podré actualizar este viernes!
Me disculpo por los errores ortográficos y/o gramática que puedan encontrar.
¡GRACIAS POR LEER!
