Hola a todos jaja, estoy aquí una vez más con estas ideas locas rondando en mi cabeza, ya que la inspiración se cortó un poco

Tip, tap, top… jaja aquí regresé. En este capítulo habrá dos que tres spoilers de Midnight Sun, pero nada de que alarmarse. Ya la historia la sabemos, sólo que es más… Edward eso es todo.

NADA ME PERTENECE, EXCEPTO LA HISTORIA QUE ES UNA IDEA LOCA A LA QUE ESTOY SOMETIENDO A LOS PERSONAJES DE TWILIGHT.

Disfruten…

14. Crepúsculo.

Al llegar al estacionamiento, Emmett me ayudó a bajar, me subí en el asiento de copiloto de Edward, el auto era una maravilla por dentro y por fuera, no invento cuando digo que era flamante… ostentoso. No a comparación con el de Alice o Rosalie, pero aquel auto plateado… igual amo a mi pobre trasto.

-Ponte el cinturón de seguridad- me ordenó Edward, su rostro aún estaba serio.

-¿Te pasa algo?- pregunté.

-No- contestó rápidamente sin verme a los ojos.

-Como digas- me encogí de hombros y me limité a mirar por los ventanales tintados.

Alice estaba entrando en mi monovolumen con cara de martirio, Jasper la acompañaba. Por otro lado Emmett, Rosalie y Angela se iban en el descapotable rojo de la rubia.

-¿Te molesta si pongo música?- preguntó Edward de pronto.

-No, para nada.

Arrancó el auto con un leve ronroneo, nada que ver con mi monovolumen. La música era conocida.

-¿Muse?- me aventuré a preguntarle.

-Si- respondió sonriente, estaba más relajado.

-¿De Debussy a esto?- reí.

-Mmm… me gusta de todo un poco- admitió.

-¿Cuál es tu favorita?

-Singing for Absolution- respondió- ¿la tuya?

-The Time is Running Out, de alguna forma me siento conectada con las canciones ¿no te ha pasado?

-Todo el tiempo- asintió- es como si alguien hubiera pensado en ti a la hora de escribir la letra.

-Exacto- afirmé- te voy a confesar algo, pero prométeme no reírte- me miró curioso, fue entonces cuando me percaté por la ventana que todo pasaba como un borrón ante la velocidad del auto- ¡Edward, nos vamos a estrellar!- grité mientras me aferraba al asiento.

-Nunca he propiciado un accidente Bells- me dijo tranquilo.

-¡Vamos a ciento veinte!- exclamé- ¿estas loco a caso?

-No va a pasar nada- de nuevo desvió la vista del camino y posó sus ojos en los míos.

-¡Edward no apartes la vista del camino!- el rió.

-Lo siento- empezó a reducir la velocidad- ¿mejor?

-Aún veo los árboles como borrones- él bufó.

-No me gusta manejar tan lento…

-¿Lento?- pregunté sarcástica- ¿a caso no has leído las leyes de transito?

-Mmm… nunca he sido reprendido- me dedicó una de sus sonrisas torcidas que hacían que mi corazón arrancara al doble de lo que iba su auto segundo atrás.

-Puedo convencer a Charlie- le dije.

-No lo harás- me dijo confiado.

-Pruébame.

-De acuerdo- rió- lo siento, no debí de manejar tan rápido, es que… me olvidé que no sabías de mis gustos sobre la velocidad.

-Disculpas aceptadas- le dije aún con el corazón en la boca.

-Me ibas a decir algo- me recordó.

-¡Ah, si!- reí- es una tontera, pero bueno… me baso en algunas canciones a la hora de escribir- le conté.

-¿En serio?- sonrió- yo también, pensé que era el único que lo hacía- rodé los ojos.

-No eres el único, créeme- suspiré- me baso en algunas de Muse para el trabajo de Literatura.

-¿Has avanzado algo?- preguntó curioso.

-No, aún no… sigo igual, él aún no regresa, es que no veo la forma de que él regrese- le dije frustrada.

-Mmm… ¿qué tal si no puede olvidar su rostro?- le miré confundida- Digo además de querer estar bien con su familia, especialmente por sus hermanos que le extrañan y necesitan de su protección… ¿qué tal si el rostro de la chica le deslumbró?

-Pero ella es simple- le objeté.

-Entonces no se ve a ella misma con claridad- respondió- el hecho de que sea la chica "promedio" como tu dices, no quiere decir que a pesar de eso no tenga encanto, que pude ser mortalmente peligroso para ella.

-Buen punto, entonces nuestro vampiro esta deslumbrado con la belleza de nuestra protagonista.

-Exacto, después de cien años solo, encuentra a su Sol que alumbra su noche ¿me explico?- Edward estaba eufórico contándome sus planes para con el personaje, era como si realmente conociera al vampiro, tanto como yo, y eso que era producto de un sueño mío.

-Mmm… ¿se te ocurren algunos poderes para él?- pregunté, esa parte era la que aún no tenía clara.

-¿Qué tal si cada uno tiene dones?

-¿Cómo es eso?

-Si, cada uno de los vampiros al pasar a la otra vida llevan consigo algo de la vida humana sólo que más potente, además de los súper poderes como la velocidad y la fuerza- me explicó.

-Interesante- murmuré, la verdad me había sorprendido- ¿y entonces nuestro vampiro qué poder tiene?

-Lee las mentes- me reí, por lo que él me lanzó una mirada confundida sin apartar la vista del camino- ¿qué?

-Me acordé de cuando jugábamos… tú eras él que leía las mentes para proteger a…- me detuve en seco una imagen se apoderó de mí lentamente.

Verano de 1997.

Los rayos del sol, que milagrosamente se había dignado a asomarse esa mañana, entraban por los grandes ventanales de la mansión de los Cullen, ya todos estábamos arriba y jugando desde hacia ya bastantes horas.

-¡No es justo!- replicó Alice- yo ya quiero conocer a Bella…

-¡No lo permitiré!- le gritó Edward enojado.

-Realmente se te fue la cabeza Eddie- le bromeó Emmett- un vampiro protegiendo a una humana…

-Que al final será vampiro- sentenció Alice.

-¡Yo quiero ser vampiro!- dije enojada- la idea fue mía y tú no me dejas…

-No quiero que sufras los tres agonizantes días en el altillo- me dijo honesto Edward- créeme esta lleno de arañas y… aún están las ropas de la abuela Elizabeth- ambos temblamos ante la mera imagen.

-No importa, quiero ser vampiro- me crucé de brazos.

-¡Bells para ser vampiro debes dejar que te ponga maquillaje!- me dijo Rosalie esta vez, ella estaba de acuerdo con Edward, no me querían como vampiro.

-Rose ni lo intentes- le dije.

-Cálmense- nos dijo Jasper, por alguna razón cuando él decía esto todos nos calmábamos como si ejerciera algún poder calmante- la gente se arregla hablando o los problemas se solucionan con la gente o… ¿cómo dicen papá y mamá?- le preguntó a Rose, que rodó los ojos.

-Hablando la gente se entiende.

-¡Eso!- todos nos reímos.

-Edward, te digo que he visto a Bells convertida…- le dijo Alice- además ella termina siendo mi amiga y tu…

-No, Alice- Edward estaba rojo por algo que Alice no había terminado de decir, juré que algún día lo descubriría.

-¿Bells?- la aterciopelada voz de Edward me trajo a la realidad.

-Lo siento, yo me estaba acordando de…- suspiré.

-Cuando éramos niños- una sonrisa torcida apareció en su rostro.

-Si, eso. Tu eras aquél que me…

-Protegía- detuvo el auto, no me había dado cuenta de que habíamos llegado a mi casa, Charlie aún no llegaba y Alice tardaría más, me volteé para verle, pero me encontré con su mirada penetrante, me estaba perdiendo en ese mar esmeralda.

-Nunca quisiste que fuera vampiro- le dije.

-No quería someterte a una tortura- su voz era casi un susurro.

-¿Por qué me dijiste aquello esa noche?- quise saber.

-Te expliqué que no quería perderte- con gesto dudoso alzó una mano y acarició lentamente mi mejilla, el contacto de su piel con la mía ardía, mi corazón latía como loco- eres y seguirás siendo importante para mí Bella…

-¿Por qué?- quise saber, no había razón para entender aquello.

-Porque yo…

La bocina del monovolumen hizo que los dos brincáramos en el asiento, fue cuando me percaté de la proximidad en la que nos encontrábamos, mi rostro adquirió un rojo increíble. Aun así la corriente eléctrica entre nosotros seguía en el aire y parecía que no abandonaría el lugar, por lo que me apresuré a abrir la puerta, el aire fresco hizo que se me aclararan las ideas ¿Qué era lo que mi amigo me iba a decir? ¿A caso me estaba imaginando las cosas? ¿Por qué tenía la urgencia de abrazarle, tocarle? Y lo más importante aún ¿por qué el simple roce de sus dedos sobre mis mejillas provocaban tantas emociones sobre mí?

-Bells- me llamó Alice sonriente- creo que es momento de entrar a tu casa.

-Si, claro- mi amiga me ayudó a ponerme de pie.

Edward y Jasper nos siguieron lentamente, pronto se nos unirían Rose y Emmett, pues Angela debía regresar temprano a casa.

-Sigue igual a cómo la recuerdo- me dijo Ali una vez adentro.

-Igual de chica, húmeda y es mi casa- sonreí.

-Ahí Bells, no me voy a cansar de decirlo pero me alegro de que hallas vuelto- me abrazó para luego dejarme caer en el sofá enfrente de la televisora.

Era un espectáculo digno para los ojos, ver a las tres personas más guapas sobre la faz de la tierra en mi humilde casa, era un cuadro digno de un cómic. Rosalie y Emmett llegaron minutos después para esto Jasper y Edward se hallaban viendo Fox Sports, donde transmitían un partido de los Dolphins contra los Steelers. Iban ganando los Dolphins, cosa extraña.

-Bells prométeme que irás al baile- me dijo Alice cuando las tres nos sentamos en la cocina, yo suspiré, era difícil decir que no más aún después de quién me había invitado.

-No lo sé, Ali…

-Te vas a divertir- afirmó Rose.

-Es que…- suspiré- no se bailar- añadí en susurro.

-¿Es por eso?- rió Alice- Y yo que creía otra cosa…

-Por favor, no lo expresen en voz alta- rogué.

-Mmm… tengo una idea- los ojos de Rose brillaron de forma peligrosa- te daremos clases particulares durante el fin de semana- explicó.

-Es buena idea- afirmó Alice- ¿qué dices?

-Yo… no lo sé.

-¡Por fa!- chilló Alice.

-Esta bien- me rendí- pero si no aprendo nada…

-¡Oh, lo harás!- exclamaron las dos.

-¿Te das cuenta de con quiénes estas tratando?- preguntó ofendida Rose.

-Somos las mejores bailarinas de Forks High School- añadió Alice- nadie, nadie ha podido no aprender nada de nosotras- me reí.

-De acuerdo, entonces es un trato, pero que conste que se los advertí.

-Hecho- dijeron las dos a coro.

La semana pasó lenta, Edward venía a recogerme todas las mañanas con Alice y Emmett, era la verdad un reverendo caos matinal, ya que Emmett no paraba de hacer bromas al respecto de mi tobillo y lo patética que me veía al caminar, según él, como pingüino. Edward y yo quedamos el viernes para avanzar la historia, pues la entrega sería en una semana, y la fecha ya estaba muy cerca,

-¿Cómo le pondremos de nombre?- me preguntó aquél viernes en mi casa, ya que saliendo del colegio habíamos quedado en que nos reuniríamos en mi casa.

-No lo sé…- suspiré.

-¿Alguna sugerencia?

-Estoy escaso de ideas- admitió.

-Bien, veamos ella ya descubrió el pequeño secreto de la familia Cohen…- revisé lo que habíamos escrito- gracias a la ayuda de Jack White, el amigo quileute de Belle.

-Exacto- dijo él sonriente- ahora a ver… ¿cómo reaccionará Edmund?

-Mmm… el otro día con tu forma de manejo se me ocurrió algo- dije.

-¿Qué?

-Que estén en Port Angeles y que por alguna razón ella se pierda… ¿y él la encuentra?

-Buena idea, pero para mí… ¿pusimos que había un baile en marzo?- me preguntó curioso.

-Si, la chica invita al chico- me apresuré a checar- fue cuando Belle mandó a volar a Michael y a los otros dos chicos, alegando una excursión a Seattle.

-Lo que me recuerda…- me miró de forma intensa- ¿Qué has pensado respecto al baile?- preguntó tomándome por sorpresa.

-Yo…- me mordí el labio y me puse a jugar con la tapa del refresco que habíamos estado bebiendo- de acuerdo iré- suspiré, me atreví a verle a los ojos, estaban rebosantes de alegría- pero debo advertirte que soy mala bailarina.

-No importa, recuerda que todo depende de con quién vallas- me sonrió, mi corazón latió rápidamente.

-Esto…- suspiré apartando la mirada de su hermoso rostro- ¿entonces, cómo se pierde?

Estuvimos escribiendo y corrigiendo la historia, que ya iba bastante avanzada, no nos habíamos percatado de la hora. Afuera comenzaba a oscurecer.

-¡Madre de Dios!- exclamé al ver por la ventana que el cielo se iba oscureciendo- ¿Qué hora es?- pregunté, Edward para mi asombro suspiró.

-Es la hora del crepúsculo- murmuró Edward al fijarse también por la ventana en el cielo oscurecido por las nubes- el fin de otro día, el regreso de la noche…

-Me gusta la noche. Jamás veríamos las estrellas sin la oscuridad, no es de que aquí se vean mucho...- rió ante mi comentario, de pronto mi cabeza se llenó de ideas- ¡Lo tengo!- exclamé, Edward pegó un respingo.

-¿Qué cosa?

-El nombre de la historia- le expliqué.

-¿La noche?- me preguntó tratando de adivinar, rodé los ojos.

-No tonto- me reí- "Crepúsculo. Un amor peligroso"

-Genial…- susurró él, sus ojos esmeraldas brillaban con entusiasmo.

-Gracias- dije sonriente.

Estando con Edward hacía que me olvidara del tiempo, era extraño, pero así sucedía cada vez que charlábamos, no era el chico serio de la preparatoria, ni el gruñón de la primera semana de mi estadía en Forks.

-¿Quieres quedarte a cenar?- le pregunté sacándolo de sus pensamientos.

-Esta bien, gracias- me dedicó una de sus sonrisas torcidas, por lo que me apresuré a esconder mi cara, ya sabía lo que me pasaba cada vez que me dedicaba esa sonrisa, demás esta decir que ya sería la envidia de los tomates.

-¿Te gusta la comida picante?- quise saber, pues tenía pensado hacer enchiladas de pollo.

-Esta bien, gracias.

-¿Es lo único que sabes decir cada vez que pregunto?- reí.

-Lo siento, trataba de ser…

-Calla ya, pareces sacado de principios del siglo XX con ese lenguaje- ambos reímos.

-Bueno, creo que se me ha pegado algo después de tanto escribir a nuestro personaje…

-Tienes razón, no te me vallas a convertir en un vampiro, porque…

-¿Te asustaría?- quiso saber, estaba picando las cebollas por lo que no me había dado cuenta de que se había parado y estaba detrás de mí hasta que me volteé, mi corazón dio un vuelco.

-N…no lo cre… creo- tartamudeé, el me miró fijamente.

-¿Y ahora?- se había aproximado más, sentía mis mejillas arder.

-Realmente no te tengo miedo Edward, ni aunque en otra vida fueses un vampiro- le dije apartando la mirada de su hermoso rostro por segunda vez en la noche.

-No debes de decir eso- me aseguró tranquilo.

-¿Por qué no?- le pregunté intentando volver a la comida.

-Porque seguramente me pasaría lo mismo que a nuestro Edmund…

Sonó bastante bien cuando dijo nuestro. Esas palabras hicieron que mi estómago fuese invadido por mariposas y no precisamente de hambre.

-¿A qué te refieres?- quise saber.

-No podría ser tu amigo, ni acercarme a ti ni por un momento, podría matarte y eso me lastimaría en lo profundo de mí ser.

-Podrías controlarte.

-No si tu sangre me chifla como la heroína al drogadicto.

-¡Edward, ni que oliera tan bien!- me reí- la sangre huele solo a óxido y sal…- un escalofrío me recorrió la espalda al recordar aquél horroroso olor que me causaba descompostura cada vez que llegaba a olerlo.

-¿Tienes fobia a la sangre?- rió.

-Anda ríete- le dije enfadada, mientras le daba el último toque a la comida.

-No te enojes, pero es divertido… pensé que solo nuestro personaje era la que tenía fobia a la sangre, ya veo de donde estas sacando las ideas- rió él.

-¿Y qué se suponía que hiciera?- le pregunté molesta- No me vas a decir que Edmund no esta basado en una parte tuya o que incluso sus cuatro hermanos no se asemejan a Emmett, Rosalie, Alice y Jasper. Porque déjame decirte que si Emmanuel, Rosa, Ashley y Jason no están basados en ellos entonces es para reírse más aún cuando los dos sabemos que Ashley puede ver el futuro, que Emmanuel es súper fuerte y que Jason controla las emociones de todos los que le rodean- dije todo esto en una sola tanda de aire.

-Wow- murmuró Edward- tienes razón, sólo que… nosotros no…

-¿Qué?

-No somos nada como él y ella…- de pronto la cocina estaba más caliente que lo de costumbre, y no era porque tuviera dos hornallas prendidas.

-Exacto, ahí esta la ficción- traté de reír, pero por alguna razón no pude, Edward estaba a punto de decir algo cuando Charlie llegó.

Como todas las noches papá colgó su cinturón en el perchero al lado de la puerta, el ruido que hacía para indicar su llegada era demasiado, pero no me molestaba en lo absoluto.

-Hola papá, estamos en la cocina- le saludé.

Charlie al instante hizo acto de presencia en la cocina, sus ojos se iluminaron al ver a Edward.

-¡Edwin!- saludó mi papá, yo contuve una risita, que pude disimularla como si tuviera tos.

-Jefe Swan- le saludó serio Edward.

-¡Caramba cómo has crecido muchacho!- exclamó Charlie- Mmm… pensé que eras más…- hizo un ademán con los brazos.

-Te estas equivocando de hermano- le corregí- el de los abrazos de oso es Emmett, él es Edward, el hermano de Alice.

-¡Alice!- los ojos de papá brillaron de alegría- ¿cómo esta esa pequeña traviesa?

-Igual de traviesa que siempre- respondió Edward sonriente- Mamá y papá le mandan saludos, y me han dicho que esta usted invitado a lo igual que Bella a cenar el Domingo en la casa.

-Me parece buena idea- respondió Charlie encantado.

-¿Ya ha regresado tu padre?- pregunté curiosa.

-Si, ya ha regresado y además viene con mis tíos de España- me informó Edward.

-¿No será mucho trabajo?- preguntó esta vez Charlie.

-No, mamá esta más que fascinada con la idea de "casa llena", le encanta que eso suceda.

-Bien, entonces ahí estaremos- sonrió Charlie.

La cena transcurrió con pocas conversaciones, sobre lo que habíamos hecho del trabajo, sobre lo que queríamos estudiar, con lo que me encontré que Edward quería seguir los pasos de Carlisle, eso explicaba lo que había dicho Alice una semana atrás con el incidente de mi tobillo. Cuando Edward se fue, papá no me dejó terminar de lavar. Por lo que rápidamente me fui a duchar para liberarme de la energía del día. Estaba exhausta para cuando toqué la almohada. Esa noche, sin embargo, fue distinta a otras, esa noche soñé con la misma imagen con la que había empezado la historia de los vampiros, sólo que esta vez no lo veía desde afuera... yo era la chica.

-¿Cuántos años tienes?- le pregunté al chico que estaba al lado mío en un auto, no podía llegar a verle el rostro, pues afuera estaba oscuro.

-Diecisiete- me respondió con una voz aterciopelada que se me hacía familiar.

-¿Desde hace cuánto tienes diecisiete?- quise saber.

-Bastante- admitió.

La imagen cambió ahora nos encontrábamos en medio de un bosque, enfrente a nosotros se extendía un claro lleno de flores, avancé hacía el lugar, alejándome de mi acompañante, no por miedo, sino porque el lugar era asombroso. Fue entonces cuando me volteé para invitarle a venir conmigo, él aún se resguardecía en las sombras, avanzó hacía mi sigilosamente, en cuanto los rayos del sol tocaron su piel, todo su cuerpo brilló como si estuviera lleno de miles de diamantes pequeños, difícilmente podía llegar a verle el rostro, fue hasta que se acercó para tumbarse a mis pies cuando reconocí ese perfecto rostro, era el de… Edward.

Me desperté de golpe del sueño, había sido muy vívido, los párpados aún me lastimaban por el centello de la piel de ¿Edward? No pude volver a dormir esa noche. Pensando en lo que había soñado, pensando en cómo estando al lado de mi amigo el día pasaba desapercibido, pensé en nuestra historia y pude concluir en tres cosas. Tres cosas de las que estaba completamente segura. Primera Edward Cullen era mi amigo, segunda una parte de él tenía algo importante que decirme y por alguna extraña razón el destino lo impedía, y tercera, lo cuál me aterraba realmente, me estaba enamorando de él.

Lo sé, lo sé está corto, pero es que tengo la cabeza revuelta de imaginación, es que… creo que voy a empezar otro fic XD, no dejaré este, claro que no pero también ahí una idea que rechifla en la cabeza y… jeje ya verán si lo empiezo a escribir. Bueno, verán que ellos prácticamente se estaban declarando… jaja soy mala lo sé, pero deben de ser pacientes y esperar a que cierto chico de ojos esmeraldas deje su pasado atrás por completo XD. Por otro lado, les informo que en mi profile se encuentra el link con el vestido de Bella, por si lo quieren ver para imaginárselo, igual iré poniendo imágenes sobre ello en el profile así que díganme que opinan XD.

Mil gracias por seguir esta locura, ya saben me encanta recibir reviews, que por cierto ya casi son 100!! (Faltan 11, pero la euforia es la misma, nunca en mi vida recibí tantos jaja) Bueno, gracias especialmente a:

Sara34: Chica, la verdad espero no traumarte demasiado, jaja yo misma me traumo con mis ideas, sino pregúntenle a mi hermana… jaja.

Nonblondes: Mi cabeza estalló al pensar los nombres en un principio iba a poner los de los actores pero luego… Boom! Mi hermana me ayudó con esa parte XD.

BlancaCullenSwan: ¡WOW! Chica en review nueva, es bueno que te animaras a dejarme un review me encanta leer que les gusta esta locura. XD. Espero leerte seguido ¿eh? Jaja. Cuídate.

DiliCullen: Chica me acabo de leer tu fic, esta buenísimo, es la nueva cenicienta versión Twilight!, realmente esta muy bueno. Pronto te dejaré review porque no he tenido tiempo jeje. Cuídate.

Annie Potter Cullen: Dios, es imposible resistirse a Eddie jaja, nunca podría. Así que como vez… Bells aceptó por mí, jaja. Bueno, por lo demás esta decir que ya se acerca la parte en que conocemos al sapo… jaja. Ya verán lo que sucede con dicho sapo, es algo que me fascinó desde que escribí a Alice diciendo el sapo. (Si quieren saber de que va tal vez les suene la historia del Príncipe Encantado… XD)

The Little Cullen: Jaja, no te preocupes, a mí me pasa lo mismo a la hora de escribir XD se me olvida todo… jaja. Bueno por otro lado lo de FASHION'S DRACULA fue idea de mi hermana, me gustó el nombre y yo le dije exactamente lo mismo, pero… si lo pensamos, y ella tiene razón, suena mejor así que Draculas's Fashion…

Meliipotter: ¿Te enteraste de que al final si va a publicar el libro? ¡Si va a haber Sol de Medianoche! (estoy brincando en una pata) Jaja, amo a Eddie, jaja. El libro va a estar muy bueno, sólo que los doce capítulos seguro van a estar mejor editados, ahí algunos detallitos que le faltan por lo que leí XD. Así que… ¡Stephenie aún nos quiere!

Mer!: ¡Wow!, chica nueva, jaja mil gracias por el review. Me pone feliz leerlos, en serio, no me cansaré de decirlo jaja.

Dark Angel: No te apures XD conozco la presión escuela, una presión de la que me he salvado por lo menos por una semana y media más jaja, después les cuento por qué.

Bueno chicos, es hora de las despedidas, ya saben, seguiremos leyéndonos aquí, en esta locura de fic como siempre.

XOXOX

Aye436.

PD: ¿Alguien ya se dio cuenta de qué va el flashback que están grabando para la película? (Yo ya XD) jaja.