¡Hola lectores!
Primero que todo, noté que no estaba expresando todo lo que deseaba de la historia y carecería de sentido; por eso es que estos capítulos hablan de Celestia, pero eso no implica que la historia con Luna no continue. So piezas de mi complicado rompecabezas de historia que espero les guste.
Sin más. Espero disfruten la lectura.
"El amor es intensidad y por esto es una distensión del tiempo: estira los minutos y los alarga como siglos". (Octavio Paz)
Capítulo 14. Compromiso.
Celestia se destacaba como la prestigiosa alumna de psicología que siempre había deseado ser, sin embargo detrás de esa fachada. Al comenzar a vivir en Manhattan junto a Richard, idearon un plan del cual investigarían a los asesinos de su familia; pues en su interior se almacenaba esa culpa por no haber hecho nada, no podía perdonarse haber abandonado a Luna y deseaba que esas personas cayeran en prisiones donde serían juzgados, y al resolver eso, ella regresaría a casa.
De tal manera que ella conseguiría sacarle la información a abogados y fiscales de manera sutil y que nadie pudiera reconocerla: consiguió un trabajo nocturno en la cafetería a dos cuadras de los juzgados Luego de la escuela. Las primeras semanas solo escuchaba casos aburridos y hombres recién divorciados lamentándose por sus pérdidas; hasta que una buena noche estaba ella sirviendo ya la última ronda de lattes cuando el destino le presentó a un hombre de traje oscuro y mojado por la lluvia entró a la puerta: Buenas noches, ya casi cerramos- Celestia tenía una jarra cafetera en las manos y servía la última taza para el hombre, el cual se acercó a la barra y se sentó donde la chica le dejó la taza
Aquel hombre se retiraba el saco y lo dejaba a un lado con cierto animo molesto, Celestia seguía acomodando tazas mientras algunos clientes solo dejaban la propina y salían del lugar, al pasar al menos unos 10 minutos solo quedaba ella y el hombre de traje mojado -detesto la lluvia- murmuró aquel hombre
-Hm… yo creo que es hermosa- la chica se encontraba barriendo mientras miraba la ventana
-¿Qué?- el hombre giro a ver a la chica, la cual sintió su mirada
-Disculpe, creí que hablaba conmigo- ella sonrió y desvió la mirada para seguir con lo que hacía
-No, ah... quiero escucharlo ¿por qué crees que es tan hermosa la lluvia?- él miraba con atención cada detalle en esa chica de cabellos rosados
-Bueno, la mañana después de una lluvia, aunque hay charcos, los niños juegan; las flores se ven bañadas en rocío y el amanecer es más brillante- la chica cerraba los ojos para recordar a su pequeña hermana Luna cuando niña, luego abrió los ojos y observo al hombre –oh perdón, quizá solo es el pensamiento de una chica que viene de una pequeña comunidad- ella se sentía un poco tonta y avergonzada de lo que decía, más sonreia
-No, creo es lindo- él sonrió –la verdad tuve un día horrible- la chica se acercó a él
-Bueno, si es así, yo no tomaría café, yo tomaría una gran taza de cocoa caliente- la chica sonreía, luego entró a la cocina y salió con dos grandes tazas las cuales comenzó a preparar y colocó bombones encima con un gestillo bacilón; le dio una taza al hombre que se lo había pasado viéndola. Esa noche ambos hablaron y rieron hasta que la lluvia había cesado luego de un par de horas, al salir de aquel lugar, ambos se habían dado cuenta que el amanecer estaba próximo –Sé que debía haber estudiado esta noche, pero fue más agradable charlar contigo- ella cerraba la puerta del local mientras él se volviía a poner su saco que ya estaba casi seco
-Bueno, hablar contigo fue mejor que hablar con las aburridas señoras de mis casos- él hacía caras graciosas mientras ella reía
-Por cierto, me llamo Celestia- la chica se quedó frente a él
-Discord- el hombre tomó la mano de la chica y le dio un beso haciéndole una semi reverencia, luego le miraba coqueto y divertido
-Oh Discord- ella reía ruborizada –basta… mi caballero mojado- él se reincorporó, rieron y después se separaron para irse a su respectivo hogar. Así durante varias noches, ellos se frecuentaron, hasta que se volvieron semanas. Todo parecía un cliché de telenovela donde un hombre que sólo quería un café, conoció a la mujer de sus sueños; mientras ella apaciguaba su dolor y olvidaba lentamente su meta; ya eran solo unos meses y ambos salían formalmente como una pareja, lo cual Richard no podía evitar sospechar de Discord, pues había oído el nombre de ese chico antes y decidió realizar una investigación, dejando a Celestia y Cadence por un tiempo.
Discord sabía que Cadence no era la hija de Celestia, pero de igual modo le trataba con mucho cariño jugando con ella y contándole chistes; Cadence ya iba a la escuela y de igual modo ya estaba olvidando todos esos oscuros recuerdos y sus pesadillas, comenzaba a hablar y reír: Había una vez un hombre tan pequeño que se subió encima de una canica y dijo: ¡El mundo es mío!- Cadence alzaba los brazos mientras relataba su chiste, Discord y Celestia reían por el entusiasmo de la pequeña
-Ay Cadence, eres una pilla- Celestia se levantó y cargo a la pequeña –di buenas noches, ya es tarde- Ceestia tenía ese tono maternal con la pequeña
-Buenas noches Tío Discord- la chiquilla agitaba la mano de manera alegre mientras se abrazaba de Celestia
-Descansa dulzurita- él se despedía de la pequeña mientras Celestia caminaba en dirección al cuarto donde dormiría Cadence. En ese instante Discord recibía una llamada al móvil -¿Dónde?... vamos tiene que ser una broma- Celestía salió de la habitación y miraba a Discord intrigada –yo… - él miro a la chica y sonrió –dile que no iré en este momento, que me vea la otra semana- colgó y abrazó a Celestia –esta noche, prometí estar a tu lado cariño- la chica risueña le correspondió el abrazo y comenzaron a besarse tiernamente
-Mi cielo azucarado, no sé cómo lo haces…- la chica le veía de forma picara -¿estás listo?-
-Oye nena, yo siempre estoy listo, pero antes- él sacó una cajita decorada y se la dio a la chica, al abrirla se quedó sorprendida y feliz
-Oh por dios… esto es….- él se puso con una rodilla al piso mientras le miraba –Discord- ella sonrió
-Celestia, en verdad deseo que estés a mi lado- con suma alegría ella le abrazó
-¡Yo lo deseo también!- ambos amantes se encontraron en un beso apasionado que llenó de euforia y emoción a ambos.
Continuará.
