Disclaimer: ¡Nada me pertenece! Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a MaverikFlame (esta es una traducción).
El arte de ser un idiota
Tony pasó el resto del día pensando en dioses de la travesura de ojos verdes y muffins de semilla de amapola. Durante toda la reunión, Pepper estuvo enviándole mensajes de texto, diciéndole que prestara atención. Tony solo sonrió y no escuchó ni una sola palabra.
Loki pasó el resto del día bebiendo y maldiciendo a Tony Stark. Era peligrosamente débil para él —un dios— estar tan enamorado de un mortal. Si volvían a ser enemigos, decidió, entonces podría convencerse de que toda esta emoción extra era ira y nada más.
El sufrido suspiro de Pepper llegó en el momento esperado.
—¿De verdad, Tony? —preguntó, cejas arqueadas—. ¿Gafas de sol? ¿En un museo?
—Simplemente estás molesta porque hago que funcione.
Y porque podía estar un poquito borracho. Al menos los lentes escondían sus ojos hinchados y enrojecidos. Le hacían un poco difícil ver, naturalmente, pero no era como si le importara: de todos modos, para él todo el arte se veía igual.
—¿Cuánto tiempo tengo que portarme bien antes de que pueda escabullirme? —preguntó. Le gustó la forma en que las consonantes de esa última palabra bailaron por su lengua y dijo «escabullirme» unas cuantas veces más solo por diversión.
Tras el cuarto «escabullirme», Pepper le preguntó:
— Tony, ¿estás borracho?
Tony inclinó la cabeza hacia atrás y le dio a esa pregunta seria consideración.
—Sabes, no estoy seguro —dijo—. Yo no diría «borracho» más bien «no sobrio».
Otro suspiro sufrido de parte de la rubia. Pepper se frotó la frente.
—Está bien, solo... déjame la plática a mí. Respondiendo a tu pregunta, te vas a quedar todo el tiempo que sea necesario. Podrías necesitar buenas relaciones públicas después de esa cosa en la fiesta de Bon Jovi.
Tony sonrió.
—¡Esa sí que fue una buena noche!
—Y... —Pepper se detuvo hasta que estuvo segura de que Tony la estaba escuchando—. Deberías mostrar al menos un poco de interés por las pinturas que donaste.
—¿Mmm? ¿Doné pinturas aquí?
La expresión de Pepper pasó de ser cansada a exasperada.
—¡Sí!—respondió, alzando la voz una octava—. ¿El Miró? ¿El Mondrian?
Tony se rascó la cabeza.
—¿Cuáles eran esos? ¿Eran aquellos con los garabatos y los cubos? ¡Oh, espera! ¡Todos se ven igual!
Pepper frunció los labios, y Tony tuvo la sabiduría de mostrarse avergonzado. La mujer lo miró fijamente durante un largo rato, con las mejillas rojas y la mandíbula apretada, como si tratara de encontrar una réplica para transmitir adecuadamente los niveles de su frustración. Al final, se limitó a sacudir la cabeza.
—Vamos —dijo ella, girando sobre sus talones y dejando que Tony la siguiera. Quien ajustó su paso para que coincidiera con el repiqueteo de sus tacones.
Se abrieron camino a través de la presión de los cuerpos y pasaron a través de esculturas hasta que se encontraron en un pasillo abovedado lleno de hombres y mujeres elegantemente vestidos, sosteniendo copas de vino y mordisqueando pastelillos. Desde el piso hasta el techo las paredes estaban cubiertas de pinturas en un contraste de estilos, colores y composiciones. Los lienzos variaban en tamaño, creciendo progresivamente mientras llegaban a la cima. Combinados con el murmullo de la multitud, era una sobrecarga sensorial.
—¡Oh, mira! —exclamó Tony al observar la mesa de los refrescos—. ¡Tienen muffins!
Su sonrisa se tornó agridulce al recordar su encuentro con Loki aquella mañana.
—Sí, Tony, tienen muffins. —Pepper le palmeó el brazo como si estuviera complaciendo a un niño pequeño—. Hey —añadió, tirando de él—, antes de que empieces a cuchichear y a atiborrarte la boca, hay una pintura en préstamo que quiero mostrarte—
—Bostezo —dijo Tony secamente.
Pepper lo miró ferozmente, pero prosiguió.
—... Y creo que la encontrarás divertida. —Enganchó su mano sobre su codo y comenzó a dirigirse hacia una esquina de la enorme habitación.
—Oh, hey —protestó él, incluso mientras la seguía—, si estás tratando de animarme con una de esas pinturas de chicas desnudas, ni siquiera te molestes. La mayoría de las chicas en esas pinturas son gordas con tetas pequeñas, que es justo... lo peor de ambos mundos, realmente.
Pepper hizo una pausa para apuntar una mirada de disgusto en su dirección antes de continuar, con el ceño fruncido.
—No te preocupes —suspiró—. No hay «chicas desnudas».
—Ah. Bueno, entonces estoy perdiendo interés.
Pepper no dijo nada más. Se detuvo e hizo un gesto hacia una pintura más grande que ellos. Gente entraba y salía mientras Tony parpadeaba ante el lienzo.
—Está bien —dijo lentamente, quitándose las gafas de sol. La luz reflejaba y escondía la esquina superior de la pintura, pero no proporcionaba otra iluminación—. Es una enorme pintura de un hombre muy desnudo en un barco, con una... ¿serpiente marina en una traílla?
No estaba seguro de lo que Pepper pensaba sobre sus gustos. La mujer puso los ojos en blanco y señaló una placa al lado de la pintura.
—Lee el título —dijo.
Tony dio un paso más y entrecerró los ojos. Decía lo siguiente:
«Thor golpeando la serpiente de Midgard, Henry Fuseli, aproximadamente, 1790».
Tony parpadeó, volvió a leer el título y dio un paso atrás para tomar un mejor ángulo de la pintura. Se quedó mirándola por un momento y luego se llevó una mano a la boca para ahogar un bufido de risa.
—¡Es Thor! —Se rio, atrayendo miradas inquisitivas de las personas a su alrededor—. ¡Y no es simplemente Thor, es Thor desnudo! —Sus hombros se estremecieron de risa—. Steve tiene que ver esto.
Pepper observó divertida cómo Tony sacaba un teléfono Stark, tomaba una foto, y la enviaba al Cap. Había tardado unos meses, pero Tony finalmente había logrado que Steve comprendiera los entresijos de su idéntico teléfono celular. Esto fue confirmado minutos más tarde cuando recibió una respuesta de tres letras:
«¡Lol!».
—Me sorprende que incluso conozca el significado de «lol» —comentó Pepper, mirando por encima del hombro de Tony.
—Bueno, yo no diría eso exactamente. —Tony reprimió una sonrisa mientras ponía el teléfono en el bolsillo de su chaqueta—. Él... puede o no tener la impresión de que «lol» significa: «mucho amor»*.
Pepper arqueó una ceja, pero no pareció muy sorprendida.
—¿Y cuándo planeas decirle lo contrario?
—¿Después de que lo utilice de alguna forma horriblemente inapropiada?
Pepper suspiró y sacudió la cabeza de la manera en que siempre lo hacía cuando la divertía, pero no quería alentar sus payasadas. Solo para verificar, envió un mensaje de texto a Steve que decía: «mi abuela acaba de morir.»
Su respuesta: «lol :(».
Pepper reprimió una carcajada.
—Muy bien —dijo, palmeando a Tony en el hombro—. Pórtate bien. Voy a ir a hablar con la curadora.
El chasquido de sus tacones retirándose se perdió en el bullicio.
Tony fue consciente de alguien parado junto a su hombro un momento después. Asumió que Pepper había regresado hasta que escuchó una voz distintivamente masculina diciendo a su oído:
—¿Muffin?
Un conjunto de largos y pálidos dedos entró en su línea de visión, sosteniendo un muffin de chocolate delante de su nariz. Tony siguió los dedos y la extensión de un brazo, hasta un rostro familiar, sonriendo.
—Uh... Hola, Loki.
Entonces se dio cuenta de que únicamente aquella palabra susurrada en su oído había hecho a su sangre acumularse en lugares que no debía. Tony Stark había experimentado muchas cosas, pero esta era la primera vez que se encontró excitado por la palabra muffin. Eso era simplemente incorrecto.
La sonrisa del dios se amplió aún más, y ante aquella proximidad, Tony pudo contar las líneas risueñas que se curvaban alrededor de su boca y en los costados de sus ojos. Loki arqueó una delicada ceja y miró de manera significativa el muffin en su mano. Tony lo tomó sin siquiera pensarlo y observó laboriosamente el pedacito de pastel.
—No está envenenado, ¿verdad? —Tuvo que preguntar.
—Solo hay una forma de descubrirlo.
Decidió que eso era suficiente para él. Se encogió de hombros y le dio un mordisco al muffin. Observó a Loki, mientras deslizaba su lengua por sus dientes para quitar cualquier pedacito poco atractivo de chocolate. Loki también lo observaba, con una mirada astuta que le recordó a su forma gatuna. Había algo... extraño, sin embargo, algo inestable en su expresión.
—Entonces, Loki, ¿qué te trae por aquí? —preguntó. Se debatía entre indicarle a Pepper que le trajera su traje o intentar seducirlo. Aterrizó en algún lugar en el medio y decidió simplemente terminar su muffin.
—Estaba aburrido.
Tony había esperado aquello.
—Estoy seguro de que puedo mantenerte entretenido.
Cuando Loki rio entrecortadamente fue entonces que Tony fue consciente del olor a alcohol. Pensó por un momento que el olor era suyo. Después se dio cuenta de que tenía el tenue aroma a uva que asoció con el vino, y comprendió que hoy tendría que lidiar con algo muy difícil. Miró fijamente a Loki por un momento, entre impresionado y preocupado por este inesperado comportamiento. Los ojos del dios, notó, estaban enrojecidos.
—Estás borracho —observó.
—Tú también —respondió Loki, un poco a la defensiva. Estaba enunciando sus palabras cuidadosamente.
—Y en cuanto a tu sugerencia —dijo Loki—. Ya tengo un poco de entretenimiento planeado.
Lo siguiente que Tony supo fue que estaba mirando el cañón de un arma. Fue vagamente consciente de los gritos y exclamaciones de terror a su alrededor, de las miradas perplejas y de la multitud apartándose.
—¿De verdad, Loki? —suspiró. Sabía que probablemente debía estar más preocupado por tener un arma apuntándole al rostro, pero todo lo que sentía, extrañamente, era decepción—. No sabía que las armas fueran tu estilo. —Dio otro mordisco a su muffin, observando a Loki de cerca.
El Tramposo sonrió e inclinó la cabeza.
—Me gusta mantenerte alerta —dijo—. Además, es más por el simbolismo de la cosa.
Loki chasqueó los dedos y hubo más jadeos sobre ellos. Tony miró a su alrededor, buscando en la habitación signos de magia, y tuvo que mirar dos veces cuando llegó al Fuseli. Donde antes estaba una pintura de Thor atacando una serpiente marina, ahora había una pintura de Loki en un trono, acariciando la serpiente marina y usando a Thor arrodillado como reposapiés.
Loki asintió con satisfacción.
—Creo que es una mejora, ¿no te parece?
Tony suspiró. No podía importarle menos una pintura desaparecida, pero sabía que allí había personas a las que sí les importaba y que esta particular pintura probablemente valía un montón de dinero.
—¿Dónde está la pintura, Loki? —preguntó con cansancio. ¿Y ahora por qué Loki estaba haciendo esto?
Loki le devolvió la mirada de manera desafiante.
—Tony, Tony, Tony —suspiró melodramáticamente—. Y yo que pensaba que estarías más preocupado por la persona desaparecida que por la pintura faltante.
¿Persona desaparecida? A Tony se le heló la sangre. Había algo oscuro y enojado en la sonrisa de Loki.
—Loki —murmuró, casi suplicante—. No hagas esto, no ahora, no quiero ser tu enemigo...
—¡Somos enemigos, Tony Stark! —gritó Loki—. ¿O lo has olvidado? —Había odio y locura en los ojos de Loki, pero seguía sonriendo. Esa mirada, esas palabras, le dolieron de una manera a la que para entonces Tony ya debería estar acostumbrado.
—Loki...
—Ustedes los humanos, siempre tan orgullosos de sí mismos y de sus escasos logros. ¡Tú! —Loki mantuvo su arma apuntando hacía Tony, pero se volvió para dirigirse a una mujer regordeta con una etiqueta con su nombre. Junto a ella se encontraba Pepper, quien intercambió una mirada de impotencia con Tony. La mujer regordeta —la curadora— saltó y tembló como una hoja en el viento. Loki se rascó la cabeza con el cañón de su arma. Incluso sin el arma apuntándole, Tony sabía que no debía ver aquello como un momento de debilidad—. Voy a devolverte a uno de los dos: al señor Newcastle o a esa pintura a la que tanto veneras. —Hizo un vago ademán en dirección a la pintura—. Elije uno.
Los ojos de la mujer se abrieron.
—P-por favor devuelva al señor Newcastle —dijo, aunque había un gran dolor en sus ojos. Tony quería golpearlo en el rostro por hacerle esto a alguien.
Loki frunció el ceño.
—¿Y dejar una pieza de historia conmigo? De todas formas todos los humanos mueren en algún momento, pero una obra como esta podría existir por siempre si se cuida como se debe. Respuesta incorrecta.
La mujer tembló aún más fuerte.
—¿E-entonces devuelva el Fuseli? —dijo, su voz era más que un chillido.
—¿Y abandonar a uno de los tuyos de esa manera? —respondió Loki con fingido horror—. Mmm, no, sigue siendo la respuesta incorrecta.
La mujer comenzó a llorar, y Loki empezó a reír.
Tony apretó sus manos en puños. Quería agarrar a Loki por la garganta y hacerle entrar en razón. Tal vez, de cierta forma, podría.
—Entonces tengo una tercera solución —dijo. Sabía que probablemente debía pensar mejor esto, pero entonces podría ser demasiado tarde. Loki le devolvió la mirada, inclinando la cabeza con curiosidad—. Regresa a Newcastle y a la pintura, y en su lugar tómame como tu rehén.
Reconoció el bramido de: «¿QUÉ?» que siguió, ya que pertenecía a Pepper.
Mantuvo los ojos fijos en Loki. Trató de encontrar rastros del dios que le había salvado la vida, visto malas telenovelas españolas a su lado, tomado café con él y que le había besado casi hasta dejarlo sin aliento. Todavía estaba allí, lo sabía, bajo la ira y el alcohol y todo ese maldito bagaje emocional. «Loki, por favor», quería decirle, pero el dios se había ido demasiado lejos como para escucharlo en ese momento.
El Tramposo le devolvió la mirada durante un largo momento, su expresión era inescrutable.
—Hecho —dijo al fin. Chasqueó los dedos nuevamente, y el mundo pareció tambalearse.
NT: Lol: si no me equivoco esto equivale a: Laughing Out Loud (riendo a carcajadas), y bueno Lots of love (mucho amor) sería como lo interpretaría Steve en el fic.
