Capitulo 14
Renesmee
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Estar tan cerca de Jacob y sin saber que poder hacer, porque ya no me atrevía a correr a sus brazos o subirme en su espalda como lo hacíamos de juego, o tal vez solo poder cruzar la divisoria y estar uno junto al otro conversando. Ahora no sabía si todo eso me estaba permitido por lo que no me moví de mi lugar. Jake me miró con la misma sonrisa intentando demostrar tranquilidad, que todo estaba bien, pero ahora no podía transmitirme esa sensación, ya no había ese lazo inquebrantable… lo odiaba, quería volver a ser yo y poder olvidar este tiempo sin él. Estaba segura que sufría más que cuando estuvimos ese tiempo separados, tan lejos del otro, pero sabíamos que algo nos unía, ahora estábamos tan cerca pero lejos a la vez.
Sin quererlo me coloqué en posición de defensa cuando él se movió cruzando la línea, acercándose a una roca y sentándose en ella. Nunca dejé de mirarlo, inmóvil, pensando que en cualquier momento de distracción, cuan pequeño fuera, Jacob trataría de atacarme… ¿Jacob atacándome? ¿Mi Jacob atacándome? Volví a mi estado original pero sin dejar de mirarlo, sintiéndome culpable por mis estúpidas ideas, él movió la cabeza negando con una sonrisa en el rostro.
- Estoy seguro que esto te es tan difícil como lo es para mí… puedo verlo en tu rostro – soltó una carcajada, mis vellos se erizaron – me siento como hace 70 años, cuando tuve que enfrentarme con tu madre por primera vez después de convertirse en una sanguijuela
- No me gusta – susurré frunciendo el ceño, Jake me siguió
- A mí tampoco – nos miramos fijamente, él volvió a sonreír – pero ya no podemos hacer nada… estos meses sin ti han sido una tortura, pero he podido pensar en lo que está ocurriendo… - rió entre diente – es como volver a ver a tu madre… aunque eres un clon de Edward, especialmente ahora… con esos ojos, pero me siento en la misma situación, creyendo amarla – se detuvo mirando el suelo, luego volvió a mirarme con esa hermosa sonrisa – eso es falso, aún la amo, es mi mejor amiga y vaya que es raro porque debería ser mi mejor enemiga – ambos nos reímos, era verdad, era ilógico que un lobo y un vampiro fueran tan grandes amigos – lo negaré si llegas a decírselo… pero cuando me di cuenta de que la había perdido al convertirse, era algo tan fuerte que pensaba que iba a perder el corazón y debía matar a la persona responsable… siempre creí que sería Edward, lo habíamos conversado muchas veces, si algo terminaba con Bella, yo iría por él y lo destrozaría en mil pedazos, yo por venganza al matar a la mujer que amaba y él porqué no soportaba un mundo en donde Bella no estuviera, pero me di cuenta que la única manera en que sufriría realmente era dejándolo vivo… solo… y eso significaba matar a la verdadera culpable… tú
Sin dejar de mirarnos nos quedamos en silencio, ya me habían contado esa historia, nunca Jacob, jamás había conocido su punto de vista, mi padre me había contado las cosas para entenderlas mejor luego de mi nacimiento. Eran tantas imágenes, mi madre ensangrentada, a punto de morir, los ojos de mi padre llenos de sufrimiento, yo desapareciendo en brazos de Rosalie, luego ver los ojos de Jacob y saber que era mío, que solo me pertenecía a mí. Un día toque la mejilla de mi padre y le mostré todas esas imágenes, nos sentamos y me contó toda la historia, porque mi madre se convertía en un ser inmortal, porque el sufrimiento y el enojo. Pero esta parte de la historia no la sabía, jamás me había interesado en ella, para mí, era mi lobo y no importaba lo que hubiera pasado antes y para él parecía ser lo mismo, había olvidado todo lo que había pasado antes cuando nos habíamos mirado a los ojos en la sala de la mansión.
Sacudí la cabeza, recordé que Jacob estaba ahí conmigo, lo miré nuevamente, me sonreía, entendiendo mi desconcentración, esperando paciente a que yo pidiera volver con la historia. Caminé hacia donde estar junto a él, me apoyé contra un árbol sin dejar de mirarlo, no estaba incómoda, jamás lo estaría pero quería estar más cerca, con la esperanza de que los lazos aún estuvieran, pero más cortos porque yo los había tirado mucho y se habían roto, pero aún estaban y se podían anudar. Lo miré fijamente esperando a que prosiguiera.
- Pero los lazos fueron más fuertes, cuerdas se acero que me impedían marchar, necesitaba estar a tu alrededor, no importaba como, pero debía protegerte, debíamos estar unidos, el mundo había acabado para mi, tú eras mi órbita… podrías haberme pedido que volara y yo lo hubiera hecho, no tengo la menor idea los planes que hubiera hecho, pero lo hubiera conseguido por ti
- Como cuando me acompañabas a cazar… comiendo carne cruda por mi – los dos no dejamos de sonreír, Jacob asintió
- Exacto, yo haría lo que fuera por ti… creo que lo seguiría haciendo, lo importante era que yo sería lo que tu quisieras, un hermano, un padre, un amigo, un protector, un amante… cualquier cosa… y pensé que sería para siempre – bajó la mirada buscando las fuerzas, podía sentir sus músculos tensándose, la sangre recorriendo más rápido, volvió a mirarme – Cuando Alice me buscó para decirme que te habían mordido, quería matar a ese chupasangre, pero ya lo habían arreglado ustedes… también quise matar al otro chico…
- Fred no tiene la culpa – le interrumpí pero me arrepentí cuando vi su gesto
- Lo sé, sé que no tiene la culpa, Edward conversó conmigo explicándome lo que ocurría, él se sentía más culpable que cualquiera e intentaba esconderse en esa cosa que tiene…
- Es un don… puede hacer que los demás sientas repulsión, no mirar en su dirección, hacerse invisible – su sonrisa se agrandó
- Parece que estas informada – si hubiera podido sonrojarme, sería más que un tomate, una remolacha – Lo perdoné, más cuando Bella me prohibió tocarlo, en ese momento me di cuenta que podía haber un nuevo miembro, ya no solo Carlisle seria el compasivo a quienes le daba una segunda oportunidad, ahora eran dos y no quería guerra en ese momento, solo quería preocuparme de ti, quería que despertaras, no me importaba como, yo aún te seguía amando, quería protegerte de todo
- Y desperté… y te fuiste…
- Verte despertar fue dicha, alegría, todos los sentimientos positivos estaban ahí… pero algo faltaba. No podía entender lo que ocurría, hasta que recordé lo que había pasado con Bella, creyendo estar imprimado por ella, era como cuando creí sentirla muerta, ya no había nada que nos uniera, lo mismo pasaba contigo, ya nada nos unía. Lo primero que pasó por mi mente fue que algo fallaba, pero recordé las leyendas, la imprimación y me di cuenta que los lazos ya no estaban, algo había sido tan fuerte para quebrar esos lazos de acero… no quería perder el control dentro de la habitación por lo que me fui, logré salir al jardín y me transformé… no quería compartir mis pensamientos por lo que me concentré para volver a ser humano… durante un mes me sentía como un novato, perdía el control a menudo convirtiéndome y en minutos volviendo a ser yo, todo porque no quería que escucharan todo lo que sentía, Seth, Leah y Embry estaban preocupado, me preguntaban lo que ocurría, especialmente porque ya no venía a la mansión, así que un día los reuní y les expliqué con mis palabras, el tratado volvía a ser como en los inicios, ningún vampiro podía entrar en territorio Quileutes, les conté que tú te habías transformado y que ninguno de nosotros podía acercarse a la mansión… Seth era quien más sufría… un mes entero en donde quería saber de ti, sin que nadie supiera me acercaba a la casa, estoy seguro que muchas veces Edward me vio pero nunca dijo nada… también me encontré con Bella, estuvo a poco de matarme…
- ¡¿Mi mamá? – eso no podía creerlo, ella jamás haría eso, Jacob sonrió
- Tranquila, no pasó nada, debía de haber estado preocupada por ti, se había entregado a sus instintos, es normal, soy el enemigo
- No lo eres – rebatí enojada, odiaba que se trataran como enemigos, las leyendas podían decirlo, pero hace mucho que habíamos dejado de serlo, lo escuche reír entre dientes
- También lo sé… pero en ese momento no estaba en mi mejor momento – se detuvo sin decir nada, podía escuchar todos los sonidos del bosque – hace algunas semanas me di cuenta que las cosas no tenían porque cambiar, especialmente cuando la manada creció…
- ¿Creció? – pregunté sorprendida, esa información no la sabía, Jacob me miró con gracia
- Parece que verdaderamente no estabas aquí cuando estuve conversando con tu madre – si, la conversación que no había entendido – He tres semanas que la fiebre brotó, pensé que no sucedería y menos a gente tan cercana… los nietos de Claire y Quil se han transformado, creo que por la cantidad de vampiros en la zona… pero no esperaba que…
- ¿Qué? ¿Qué ocurre? – estaba ansiosa, necesitaba saber que pasaba
- ¿Sabías que tenía un nieto, cierto? – asentí
- Paul y Rachel habían tenido un hijo, este se casó con una chica hace unos años, una cara pálida, nadie pensaba que iban a tener hijos, ellos no tenían intenciones y además los años pasaban, pero sorprendentemente la mujer quedó embarazada antes de cumplir los cuarenta, un pequeño Black, pero no llevaría el apellido, solo Jacob seguiría con el linaje pero era difícil conmigo siendo "una niña" y él ya un hombre mayor. Habían pensando que el linaje se perdería, los genes Black eran fuertes pero no había nada que los uniera con intensidad… siempre se pensó que solo querían los Ateara.
- Bien, hace un par de años vinieron a vivir a la reservación y todos quedamos sorprendidos cuando a Bill le vino la fiebre… fue complicado explicarle a su madre lo que estaba pasando… - Jake se pasó la mano por el cabello, ya me lo imaginaba, no solo explicar el linaje sino que Jake era el abuelo y no tenía rasgos de abuelo
- Así que son siete… - Jake asintió – wow, a lo menos no son más que la otra vez
- Debía informarle a los Cullen, a eso venia cuando nos topamos con ustedes – volvimos a mirarnos a los ojos, en realidad lo extrañaba, ya no importaba la impronta, Jacob era mi mejor amigo – también quería disculparme contigo
- No tengo nada que perdonarte… sé que es complicado, no solo para ti sino que para los dos – el silencio volvió a aparecer, esta vez sonrió estirando los brazos
- Un abrazo sería algo bueno
Corrí a sus brazos, él estaba hirviendo y olía mal y yo al contrario debía ser un témpano y oler aún peor, pero ninguno dijo nada. Lo nuestro no tenía que cambiar por la imprimación, aún podíamos ser amigos, hermanos, lo que fuera, solo que ya no habían lazos profundos sino que saldrían de adentro, del alma. Me preguntó si podíamos ir a la mansión, tenía que rescatar a Seth antes de que Esme lo convirtiera en un cerdito. Me reí sin soltarlo guiando nuestra dirección hacia mis territorios.
Fuera estaban mi padre y Carlisle, imaginé que éste último interesado en hablar con el jefe y mi padre interesado en saber que a su pequeña no le había pasado nada, podía verlo en su expresión, en especial cuando aparecí entre los arboles con una sonrisa y su expresión se suavizó. Sin más corrí hacia a él para treparme en sus brazos, ágilmente me tomó dejándome un beso en la mejilla y un gran abrazo. Acercó su boca a mi oído susurrando que no tenía un olor agradable, que fuera por una ducha, yo me reí separándome para mirarlo a la cara. Amaba a mi papá, era la mejor persona del mundo. Miré hacia atrás donde estaban mi abuelo y Jake conversando sobre los nuevos integrantes de la manada, me di la vuelta para mirar a mi padre quien no dejaba de mirarme a mí como si quisiera saber algo. Sonreí y me bajé dándome una vuelta completa y preguntándole si encontraba todo en su lugar, lo escuché reír mientras me tomaba por los hombros e insistiendo en una ducha.
Dentro estaba mi madre junto con Nahuel y Fred, debían tener alguna conversación interesante, especialmente de la vida humana de Bella junto con una familia de vampiros. Me miró buscando algo en mi, imaginé algo relacionado con Jacob por lo que sonreí para tranquilizarla, ella también lo hiso, miró a su esposo y luego volvió la atención a los chicos que preguntaban a la vez. Yo subí rápidamente con mi padre detrás, esperaba que no quisiera quedarse, ya no tenía cinco años como para necesitar su ayuda, pero solo me ofreció una toalla y él siguió su camino a su cuarto. Suspiré, que más daba, era mi papá y además no quería estar sola, corrí hacia la habitación entrando sin preguntar, no me había dado cuenta que había hecho solo a velocidad vampírica, iba a disculparme pero su sonrisa como siempre tranquilizaba todo. Le pregunté si podía bañarme en el baño de ahí, él se acostó en la cama tomó su libro y señalo el baño. Esta vez salí lentamente hacia mi cuarto, tomé un vestido y volví a la habitación, sin molestar entré y encendí la ducha.
Salí a los pocos minutos completamente limpia, el hermoso vestido que había elegido Alice para mi, de color fucsia, el cabello rizado como siempre, mis ojos cada vez más dorados, algo de maquillaje para borrar las ojeras, algo que no me gustaba se ser vampiro y una linda sonrisa. Mi padre mi miró de reojo y sonrió, sin pensarlo me lancé a la cama acercándome a su regazo, él pasó un brazo por mis hombros sin dejar de leer, lo miré con los ojos abiertos sin creer que estuviera leyendo eso. Mi papá se dio cuenta y rió entre dientes, me apretó más contra si pero no dijo nada. Sentí el olor de mi madre avanzar, miré hacia la puerta esperando a que abriera. La recibí con una gran sonrisa, ella me correspondió y luego miró con el ceño fruncido a su esposo.
- ¿En serio? ¿Cumbres borrascosas? – yo me reí escondiéndome entre su brazo para no estallar en carcajadas – Creo que yo no lo he leído en años
- Bien, alguien debía hacerlo… es como una tradición familiar – miré a mi madre quien rodaba los ojos caminando hacia la estantería
- ¿Papá?
- Si, cariño – respondió sin dejar de mirar el libro
- ¿Podemos ir de paseo a Seattle?
- ¿Por qué quieres ir a Seattle? – preguntó mi madre mirándome dejando de buscar
- Renesmee está hablando conmigo – miré a mi padre con el ceño levemente fruncido, él jamás enfrentaba así a mi madre, luego la miré a ella
- Tu padre está molesto conmigo por haberte dejado en compañía de Jacob – escuché el pecho de Edward que gruñía, lo miré con una ceja levantada
- Jake jamás me haría daño – me defendí, mi padre volvió a la lectura
- ¿Cuándo quieres ir a Seattle? – bufé, me salí de su abrazo interrumpiéndolo nuevamente, esta vez dejó el libro de lado
- Vamos a ir los tres… como una familia feliz, saben que no me gusta verlos discutir – mi padre me sonrió acariciando mi cabello, con la mano desocupada llamó a su mujer
- Nadie ha discutido, hija, Bella y yo solo jugamos – vi como la miraba con ojos brillantes llenos de amor – jamás podría molestarme con esta mujer, aunque sea tan testaruda
- Aunque si te ha molestado que haya confiado en Jake – dijo mi madre entre risas mientras aceptaba la mano de su esposo
- Mejor no comencemos… bien, un viaje en familia a Seattle, ¿te parece el viernes después de clases? – yo asentí con una sonrisa - ¿y a usted señora Cullen?
- Con ustedes hasta la luna
Los días seguían pasando, nuestro viaje planificado para la ciudad fue genial, habíamos invitado a Nahuel y Fred pero ambos estaban en proyectos que no me supieron decir así que solo fuimos los tres. De compras, a los juegos de feria y de tour, lo mejor de todo es que no había que aparentar detenernos en algún restaurante ya que ninguno de los tres lo necesitábamos.
Pasó una semana, yo pasaba mucho tiempo con Nahuel y Fred, éste último nos contaba sus experiencias esos años de inmortal mientras que nosotros le explicábamos lo que era ser un híbrido. Parecíamos unos verdaderos niños en casa, yo y Nahuel si los aparentábamos, ya que Fred nos ganaba por casi cinco años, si lo veíamos por el lado humano, pero su personalidad decía todo lo contrario.
Un día mi abuelo me tomó de los hombros y me pidió que lo siguiera, yo le regalé una sonrisa, me despedí por un momento de los chicos y me fui siguiendo a Carlisle hasta su estudio. Me sorprendí ver ahí a mis padres, mi madre sentada en una silla frente al gran escritorio y mi padre detrás de ella tomándola por los hombros, dándole pequeñas caricias como si ella necesitara relajarse. Quise fruncir el ceño pero lo evité intentando pensar que había hecho mal esos días pero no podía ser nada malo, o si no el castigo también debía ir para Fred y Nahuel. Mi abuelo me invitó a sentarme en la silla que estaba vacía junto a Bella, él se sentó en su sillón al otro lado, quedando frente a nosotros. De inmediato pregunté que ocurría, ya no daba de los nervios, mi cerebro funcionaba a cien por hora y no podía detenerlo.
Me informaron que mi certificado para el instituto vencía esa semana, eso quería decir que era mi decisión si volvía a clases o seguía con mi vida de ahora. Bajé la mirada, era extraño, pero quería volver a la escuela pero también quería seguir en casa, ambas cosas me gustaban y que me dieran a elegir a mi no era común, ¿no eran los padres quienes obligaban a sus hijos a ir a la escuela? Dirigí la mirada en su dirección, ambos me regalaban una sonrisa, demostrando que lo que yo eligiera seria lo correcto, suspiré. Mis ojos ya estaban dorados, si algún compañero preguntaba era cosa de decir que la enfermedad había cambiado cosas en mi como el color de mis ojos o que mi padre había pagado una costosa cirugía para cambiar mi color como lo había hecho con mis hermanos adoptivos y mi hermano biológico. Si era una extravagancia, pero nuestra familia tenía dinero para darse esas excentricidades, las personas lo creerían… ¿pero ya estaba preparada para no atacar a nadie?
Esos meses ahí junto a la familia, solo había estado rodeada de vampiros, a excepción de Nahuel y Jacob. También había tenido visitas de Zara, quien iba casi todos los viernes para llevarme los deberes y seguir mis estudios. Pero ella era mi amiga, jamás podría atacar a alguien que quisiera, humano o vampiro, jamás lo había hecho y jamás lo haría. ¿Los demás chicos del instituto eran tan queridos como para no matarlos? Mi padre llamó mi atención explicándome como serian las cosas. Si decidía volver, ellos se preocuparían de cuidarme, como siempre, además la historia seguiría siendo la misma, yo había estado enferma de gravedad y ahora había salido perfectamente, todos, tanto alumnos como profesores estaban al tanto de mi diagnóstico y los ojos, según Edward no debía preocuparme, solo me quedarían mirando pero ninguno se atrevería a preguntar, y no podía negarlo, si Zara jamás había preguntado, nadie más lo haría.
Pero recordé algo importante… Erik, ¿Qué pasaría con el chico? Desde la última vez que había estado en casa que no lo había visto, había logrado controlarme, pero no podía asegurar que así siguiera cada vez que lo viera. Pero mis padres y mi abuelo confiaban en mí, ellos decían que yo era capaz de lo que me propusiera y esta no sería la excepción. Ahora, ¿Qué hacer? Pero quería volver a la escuela, no era una mala idea, quería ser normal, o a lo menos como era antes, sin eso de comer, pero quería volver a ser esa chica que podía hacer todo lo que se quisiera sin problemas de aparentar y hacer creer que era una simple humana como todos los que me rodeaban. Los miré a todos con una sonrisa, estaba claro, volvería al instituto la próxima semana.
Bajé corriendo hacia la sala, pero ya nadie estaba ahí, me pregunté donde estarían los chicos, inhalé profundamente, podía oler el desagradable olor a comida por lo que Nahuel debía de haber comido algo, ¿Qué hora seria? En una de esas ya estaba cansado y se había ido a dormir, volví a tomar aire hasta que di con el característico olor de Fred, sonreí mientras me dirigía hacia fuera. Lo vi cerca del río, miré a mi alrededor, buscando algo, pensando en que era lo que estaba haciendo el chico fuera de casa.
Me acerqué sabiendo que podía escucharme, Fred no se movió de su posición, mirando fijamente el bosque cruzando al otro lado del río, yo me quedé a un lado mirando el mismo punto, pensando que encontraría algo, pero todo seguía siendo igual que antes. Lo miré enarcando las cejas esperando alguna reacción de su parte, pero nada vino, suspiré, volví a mirar hacia el mismo punto sin moverme. Así nos quedamos por mucho tiempo, no sabía si minutos u horas, pero para un vampiro eso no molestaba, el tiempo para nosotros era muy distinto que para un humano. Miré al cielo buscando algo que dijera en que hora estábamos, la luna estaba en lo más alto, una luna llena donde no había necesidad de luces porque ella se encargaba de iluminar el lugar, debían ser de madrugada, a pocas horas de que mi familia tuviera que prepararse para el instituto, que mi abuelo fuera al hospital y de que Nahuel despertara.
- ¿Cuánto tiempo más nos quedaremos así?
- No tienes porque estar aquí… - touché, si, él tenia razón, no pude evitar reírme llamando por fin su atención, mirándome con esos ojos ahora dorados
- Pensar que te conocí con unos ojos rojos escarlata, llenos de sangre humana y ahora mírate… ojos dorados como tus supuestos vampiros malvados – ambos nos reímos
- Y no ha sido fácil, te lo puedo asegurar – asentí volviendo la vista hacia el bosque sin dejar la sonrisa de mi rostro
- Lo entiendo, se lo que se siente
Volvimos a ese silencio cómodo, con el tiempo me había dado cuenta lo bien que se podía pasar el tiempo junto a alguien, en ese silencio, saber que estabas acompañada pero a la vez tenias ese espacio difícil de tener junto a vampiros que estaban las 24 horas pendientes de lo que pasaba. Miré hacia la mansión, busqué entre las ventanas la habitación de mis padres, no había movimiento pero si estaba la luz encendida. Sacudí la cabeza soltando una risita, no quería saber en que estaban, era mejor seguir pensando en mis padres como unas personas serias que no hacían nada por las noches esperando a que yo despertara.
- Escuché que volverás a la escuela – volví a mirar a Fred con el ceño fruncido, él me devolvió al mirada con la ceja alzada, bufé… debía recordar que en esta casa todos tenían oído sónico
- Si, ya es tiempo… creo que podré con todo eso
- Yo sé que podrás… eres fuerte, lo has demostrado – le regalé un sonrisa
- Tu también lo eres – Fred negó bajando la mirada
- No es verdad… desde que llegué a este pueblo solo he estado encerrado en esta casa, no sé cómo será cuando vuelva a una ciudad – le tomé la mano dándole fuerzas, él miró el contacto
- Sé que lo lograrás… podrías intentarlo yendo conmigo al instituto, estaremos todos ahí – Fred se rió levantando nuestras manos unidas y dejando un pequeño beso en mis nudillos
- Agradezco tu confianza e invitación pero no estoy preparado para los estudios… tal vez en unos años
- ¿Eso quiere decir que te quedarás? – me miró fijamente sin ninguna expresión en su rostro pero yo podía verlo todo en sus ojos
- Agradezco a tu familia, han sido muy hospitalarios, en especial Carlisle y Bella… pero no puedo aprovecharme de ellos…
- Ellos ya te consideran parte de la familia – no dijo nada, volvió la vista hacia el bosque, yo suspiré
- Vamos poco a poco, ¿sí?
Yo no dije nada más, apreté su mano como respuesta, ya lograría convencerlo y también a mi familia para que lo aceptara. En Fred había encontrado un gran amigo y no permitiría que se fuera. Tampoco a Nahuel, esta era mi familia y haría lo imposible por mantenerla unida por toda la eternidad.
…
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LO PROMETIDO ES DEUDA, ¿NO?
Acá estoy, día viernes, actualización… y yo que creí que sería más fácil.
¡Corregir este capítulo ha sido una verdadera aventura! tuve que cambiar miles de cosas, pero me gustan los resultados y espero que también a ustedes. Así que quiero saber su opinión.
¿Qué les pareció la conversación entre Renesmee y Jacob? Prometí que las cosas se arreglarían entre ellos, no puedo anudar los lazos ya caídos, pero aun pueden seguir amándose a su manera, ¿cierto?
¿Y la nueva camada de lobos?
Bien, este era el capitulo oficial, Renesmee vuelve al instituto y veremos cómo va con eso… y me gustaría saber que está pasando por la cabecita de Fred jajaja.
Alice les deja un beso grande, ayer estaba muy cansada para cuando yo termine de corregir y hoy tenia clases, así que para la próxima estará comentando como a tanto de ustedes les gusta.
Yo como siempre agradezco a todos los que han pasado a leer cada capítulo, a los que han dejado su comentario, alertas y favoritos, Gracias a RoMarasca, LauraECS, jupy, CYNTHIA VARGAS, al grupo RAKL (jajaja porque ya no es una sola), Micky67, anónimo, las gemelas y todos los lectores silenciosos.
Bien ya me voy, hasta la próxima actualización.
