Capítulo 13.- Tregua

Todo estaba completamente oscuro, mi cuerpo estaba completamente inmóvil, sentía mucho frío, quería moverme para buscar un poco de calor pero no podía, cualquier intento de movimiento era inútil. Poco a poco el frío fue convirtiéndose en una agradable calidez, era reconfortante comparada con aquella frialdad; Pero hubo otro cambio, aquella calidez fue cambiando por una horrenda quemazón, ahora era fuego, me quemaba y me hería de un modo jamás experimentado.

Quería gritar pero no podía, empecé a hacer de todo para mover mi cuerpo y tratar de apagar aquél incendio interno. No sé exactamente que sucedió, sólo volví a sentir la misma punzada dolorosa en el cuello de momentos atrás, sólo que esta vez no me trajo sufrir sino alivio, poco a poco empecé a sentir como volvía a la normalidad, mi fisiología se estaba volviendo regular.

-¿Crees que vaya a estar bien?- Escuché que pregunte alguien, juro que su voz era idéntica a la Darien ó era él, que es distinto.

-Por supuesto, sustrajiste muy bien la ponzoña…- Escuché la voz de Kunzite.- Saldré un rato, después vengo.

Escuché sus pesados pasos y luego como se cerraba la puerta. En definitiva estaba en la casona del clan, no estaba equivocada, Darien estaba de vuelta sano y salvo.

-Serena…- Me habló suavemente.

Empecé a sentir como una de sus manos acariciaba delicadamente mi rostro, me dejé llevar por la ternura de esa caricia, luego fui abriendo los ojos poco a poco.

Al abrir los ojos lo primero que percibí fue a Darien en toda su perfección, al menos para mí. Ahí estaba él mirando con esa ternura que me encantaba, no podía creerlo, era tan perfecto para ser cierto. Alcé una de mis manos y empecé a acariciar su rostro para asegurarme de que no estaba soñando y tampoco estaba muerta. Mis ojos y mis manos se encargaron de hacerme saber que todo era real, él estaba conmigo una vez más. Sus ojos estaban cambiados, ya no eran de aquél cobrizo que me encantaba, habían tomado un hermoso tono dorado, justo el mismo tono del oro.

-Te extrañé…- Le dije de modo nostálgico.

- Y yo a ti- contestó con ternura. Separó una de mis manos de su rostro, tomo una de ellas y depósito un beso en el dorso de ella.

-Pensé que Helios te había sentenciado, creí que…estarías…- No pude terminar lo que empecé a decir y me lancé a sus brazos. Él simplemente me estrechó en ellos.

-Helios jamás ordenó nada- Dijo acariciando mi cabeza- todo este tiempo tiempo estuve tras su rastro junto con Jedeite, él y su hermano estaban de gira. –

Lo me dijo me dejó algo confundida, decidí cortar el abrazo e hice ademán invitándolo a que continúe la historia.

-Hasta antes de encontrarme con Helios siempre pensé que Beryl y él seguían llevándose bien como antes. Resultó no ser así, desde hace como dos años Beryl se volvió insurrecta y ha tenido mucho conflictos con el líder, yo ignoraba eso, así que por eso decidí huir y adelantarme a ella para razonar con él. Lo del secuestro lo inventó Kunzite para que Soicite y Nephrite no fueran tras de mí o se adelantaran con el líder o con su hermano y nos pusieran en evidencia ante ella para que fuera inventarle mentiras a Helios o a su hermano. Kunzite es el más discreto del clan, por eso deposité mi confianza en él para esto, me llevé a Jedeite porque necesitaba a alguien con habilidades milicias por si se presentaba algún enfrentamiento.- Concluyó.

-Entonces todo fue invento de Beryl aprovechando la ignorancia de la situación- Razoné.

-Exacto.- aprobó.- Al ver que todos demostraban ignorar la verdad inventó todo este circo, engañó a todos excepto a Kunzite, él se dio cuenta desde el primer momento, el sello no era de ninguno de los gemelos, además que el "juicio" no llevaba el procediemiento debido.- Explicó.

-Ya veo… ¿Ya saben los demás la verdad?- Pregunté para concluir mis dudas.

-Sí, Nephrite me plantó un buen puñetazo y Soicite me amenazó con quemarme de verdad a la próxima- Dijo demostrando gracia por las amenazas de sus compañeros.

Me acerqué y le planté un tierno beso en sus labios, quería que el beso fuera tierno y con mucho pero él por lo visto quería algo más intenso y apasionado. Fue acariciando mis labios de forma posesiva y desesperada y luego se encargó de hacer que se entrelazaran nuestras lenguas las cuales se saboreaban con desesperación. No era exactamente lo que quería en ese momento pero no podía negar que me encantó, extrañaba que me besara como si fuera la última vez o como si quisiera marcarme como su propiedad.

Cuando empecé a sentir que me faltaba el aire, me separé delicadamente de sus labios para tomar un respiro. Intercambiamos unos cuantos besos más y luego nos fundimos en un abrazo sin hablar de nada, sólo disfrutábamos de la cercanía del otro.

-Darien…- lo llamé sin romper el abrazo en cuanto recordé que jamás explicó su misteriosa aparición en el bosque.

-¿Sí?-Contestó mientras acariciaba mi cabello

-¿Cómo supiste dónde encontrarme?- Pregunté curiosa.

-Pues…- empezó a contar.- Estaba volviendo de mi reunión con Helios, no sabes cuánto me costó encontrarlo. Jamás creí que Europa tuviera una población vampírica tan grande. – Esto lo dijo con asombro.- Estaba llegando. Tomé el camino del norte para llegar más rápido, sentí los olores de mis colegas así que me dirigí donde ellos, estaban en plena batalla con neófitos. Soicite me explicó rápido lo sucedido y me lancé al bosque para buscarte, el olor de tu sangre me ayudó a que esto fuera rápido pero con toda esta situación dejé de beber una semana antes de que empezara nuestra relación y buscando a Helios no tuve oportunidad para hacerlo perdí el control y me lancé a ti… Lo siento.- al terminar de contar esto me estrechó más fuerte en sus brazos.

Apoyé mi rostro en la comisura de su cuello para inhalar mejor su aroma, subí una de mis manos y empecé a acariciar su rostro para aliviarlo de aquella culpa que no le pertenecía.

-¿Entonces por eso tus ojos están dorados?- Pregunté ingenua.

Darien soltó una pequeña risa y me soltó para encararme y explicarme lo que pasaba.

-No, no, mis ojos tienen este color porque me alimenté de sangré animal.- Explicó

-Debo admitir que me encanta ese tono- Le halagué.- Volviendo al punto- Volví a la rutina de cuestionamiento.- ¿hablaste con Helios?-

-Sí- Contestó tranquilo

-¿Qué pasó?- Pregunté con temor a la respuesta.

-Me pidió que termine contigo, me dijo que no tiene nada contra los humanos pero que ya no quiere que se vuelva a repetir un hecho que sucedió por un romance entre un vampiro y una humana, no me quiso explicar aunque… como te conté antes él ve el mundo humano como un buffet.- Dijo con tono de angustia e inconformidad.

-Oh…- Fue todo lo que pude decir.- Entonces supongo que podremos estar tranquilos por mientras…- Comenté resaltando el lado positivo de todo esto.

-Planeo hablar con él para pedirle una oportunidad- Dijo objetivo y seguro.- No sé que pase con nuestra relación y con nosotros más adelante sólo me importa el aquí y el ahora y ese aquí y ahora es que quiero estar contigo-

-Darien…- me dejó perpleja con sus palabras.

-Serena, no quiero renunciar a ti… sé que Helios no me condenará si no cumplo su petición pero lo hará en caso que los otros clanes se enteren y presenten quejas o…- Odiaba cuando dejaba algo inconcluso.

-¿Ó…?- Cuestioné de modo acusatorio.

-Que por alguna razón nuestra relación se termine y sigas viva sabiendo el secreto de nuestro mundo- Explicó.

Vaya que el mundo vampírico es más rígido que el humano. Entendía la razón de aquél punto sin que Darien tuviera que explicarme. Eran celosos de su secreto eso es todo. Entendía que ellos ven el "futuro" de una forma diferente a muchos humanos; ellos si tomaban en cuenta que el futuro no existe que es una mera creación de la mente humana. Por consiguiente tomaban en cuenta que muchos humanos planean su futuro desde que empiezan a tener uso de razón.

-Calma…- Le dije para tratar de aliviarlo.- Sólo mantengamos nuestra relación más discreta, que sea sólo entre nosotros y ya, como dijiste, aquí y ahora.- Esperaba que mis palabras lo reconfortaran.

La verdad era que para ser un vampiro Darien se comportaba muy humano, presentaba necesidades muy parecidas a la de cualquier otro ser humano ¿ó acaso era yo la que le había pegado ello? Fuera como fuera las expresiones y actitudes que tomaba mi novio me dejaban cada vez más sorprendida.

Tomó mis manos y empezó a acariciarlas con mucha delicadeza. Alzó una de ellas y con el dorso empezó a frotar su rostro de un modo que me estremecía. Después de aquél juego táctil se acercó para darme un beso en mi frente.

-Te llevaré a tu casa, necesitas descansar.- Dijo en cuanto se separó de mi rostro.

Me despedí de todos en la casona, aunque antes de irme Nephrite ofreció disculpas por la actitud hostil que tomó hacia mí cuando la desaparición de su líder y su compañero. Acepté las disculpas y le pedí que todo vuelva a ser como antes y que esperaba que se mantuviera así.

Esperaba que Darien me llevara a mi casa trepada en su espalda y corriendo sobre la copa de los árboles y los techos pero no fue así, me llevó en el auto.

-Lo siento- Dijo palmeando mi coronilla- Recuerda que debo ser un novio humano- Bufó

-Ese es el problema…- Bufé siguiendo la corriente- No me gustan los hombres- Dije con disgusto en son de broma. Darien puso una cara de sorpresa y de duda que jamás había visto en nuestro tiempo de llevarnos.

-¿Entonces?- Preguntó confundido por la expresión

-Me gustan… No, me encantan los vampiros y más si tienen ojos dorados.- Le aclaré

-Serena…- Contestó expresando ganas de soltar un pequeña risa.

No quise hacer más preguntas acerca de la situación ni nada por el estilo, sólo quería disfrutar con mi novio, ya echaba de menos su sentido del humor y esos aires de grandeza que le heredó a su sobrino. Gracias a Dios el trayecto se prestó para que satisficiere mi necesidad de Darien.

En cuanto llegamos a la entrada de mi casa emepecé a negarme a bajar, traté de persuadir por todos los medios a Darien para que se quedara un rato más o que me viniera a visitar a la hora de dormir. Me costó un poco de trabajo pero al final lo logré, ahora hacía falta que lo cumpliera.

-Me alegro que volvieras sana y salva- Me susurró mi hermano en cuanto llegué.

Le guiñé un ojo en son de complicidad sin que los demás se dieran cuenta.

-Llamó Rei hace un rato hermana.- Me avisó Mina a mitad de la cena.

-Le mandaré un mensaje- Contesté sacando el celular con una mano y con la otra metiéndome un bocado.

"Estoy de vuelta en casa ¿qué pasó? Mina me dijo que llamaste"- Escribí para luego enviar el mensaje.

-¡Serena es de mala educación mandar mensajes durante la cena!- Regañó mi madre

-Lo siento- Contesté agachando la cabeza ligeramente.

En cuanto el celular sonó estuve a punto de revisar la contestación de Rei pero la mirada amenazadora de mi madre dijo más que mil palabras y me abstuve de la acción.

Terminé mi cena con toda calma y luego fui hacia la sala para contestarle a Rei en lo que miraba la tele un rato.

"Sólo quería saber si estabas bien y de vuelta, Seiya me informó de lo sucedido. Estaba preocupada"- Decía el mensaje de mi amiga.

"No te preocupes, no pasó nada grave gracias a Dios, el único inconveniente es la objeción de Helios respecto a mi relación con Darien, por cierto, disculpa el atraso.".- contesté y luego envié el mensaje

"No te preocupes, era todo lo que necesitaba saber, ahora estoy más tranquila, cuidate, nos vemos luego y recuerda cumplir con tus deberes, te los dejé en tu alcoba con Sammy. Me despido"-

-"¡Gracias! No te preocupes lo haré"- Y con esto dimos fin al intercambio de mensajes.

Mis hermanos se acercaron donde yo y me acompañaron a ver la tele un rato más, incluso hice palomitas, claro que tomando en cuenta que los Tsukino somos de gran apetito no fue suficiente la cantidad que hice y Mina tuvo que levantarse a preparar más.

Todo iba bien hasta que me acordé de mis deberes y del próximo arribo de Darien, subí a Darme un baño y a arreglarme un poco para cuando llegara.

En lo que llegaba me dispuse a cumplir con mis deberes, gracias a Dios eran de asignaturas sencillas; Biología, Literatura y Filosofía. Empecé con mi favorita y la más fácil; Literatura. Era simplemente hacer un ensayo acerca del Principito de Antoine de Saint Exupery, había leído el libro 4 veces desde los 12 años, era pan comido.

-¡Hola chica intelectual!- Me saludó una voz familiar y que tanto extrañaba que me visite.

Me lancé a sus brazos y luego le planté un tierno beso en los labios.

-Baja la voz, todos están y te pueden escuchar- Le pedí

-Cierto- concordó.- ¿Qué haces?- Preguntó al ver mi laptop encendida y varios libros.

-Mis deberes, tengo trabajos pendientes y con las faltas que he tenido se me ha hecho un poco difícil cumplir en el plazo con ellos.- Expliqué.

Se quedó pensativo un momento, miró de mi laptop a los libros y de los libros a mi carpeta de notas.

-¿Me dejas ayudarte?- Pidió

-Darien es algo que debo hacer por mi cuenta- Le expliqué. En realidad moría de ganas por hacer mi tarea con él pero no quería mal acostumbrarme además necesitaba saber acerca de los temas, no podía presentar buenos reportes y malas exposiciones.

-Está bien- Aceptó- ¿Puedo contemplarte mientras trabajas?- Pidió

-Claro, siempre y cuando no trates de tentarme.- Dije de broma.

-Como sea…- Fue lo último que dijo y se acomodó en mi cama.

Estuve calmada haciendo lo que tenía pero de vez en cuando dedicaba una mirada a aquél hermoso ser que era mi novio, trataba de que no se diera cuenta pero era lo contrario y cada que me pillaba me decía cosas como "vas a reprobar" ó palmeaba la cama y me decía "acepta mi oferta y mejor aquí" a lo que simplemente respondía con una sonrisa.

Una vez terminadas mis labores apagué la luz y fui a acomodarme a su lado, estuvimos charlando un poco en lo que me daba sueño. La verdad no servía de mucho porque de la nada salían más y más temas para charlar. Llegó un momento en el que nos quedamos en silencio. Me dediqué simplemente a hacer trazos en su pecho y cuando menos me lo esperé fui quedándome dormida.

Debo decir que fue una de las mejores noches de mi vida, era la primera vez en tres mese que dormía tranquila y plácidamente, era la primera noche que no tenía pesadillas, sólo sueños hermosos. Entre sueños pude sentir un tierno beso en la frente y escuchar un suave susurro expresando "Te amo".

El vacío en mi cama me levantó temprano en la mañana, él se fue durante la noche. Bueno… no podía quejarme, me aocmpañó gran parte de ella y además dormí plácidamente.

Era otro día de tantos en la escuela pero por alguna extraña razón lo disfruté al máximo, no sé si fue la euforia del relajo con mis amigos, el que no hubiera nada amenazando mi relación con Darien hasta el momento o porque ya extrañaba presentarme en la escuela sin tener que fingir emociones que no sentía en realidad.

A la salida me encontré con mi novio, me llevó a su casa a pasar la tarde, logró convencerme de falta a mis curos extraescolares, de todas formas, era la primera o segunda vez que faltaba y no eran de mucha importancia.

Disfruté bastante hacer mis deberes y repasar los temas en su casa y en su compañía, además que podía discutir algunos de ellos con él. Como siempre los vampiros me consintieron igual o peor que a una cría con un rico guiso y un exquisito postre.

-Sabes, eso de retomar mis habilidades para los postres me agrada- Me confió Soicite- Era famosa en Francia por mis postres, claro hasta que llegó… ella…- Terminó de contar con algo de nostalgia.

En cuanto se cumplió el tiempo que duran mis cursos Darien me llevó a mi casa, era lo mejor, con eso que su líder no está de acuerdo en la relación entre humanos y vampiros… además Beryl seguía andando por ahí y con lo tramposa que es no dudo que en algún momento se le ocurra ir donde Helios y hacerse a la víctima para causar caos o simplemente alertar a los demás clanes al respecto.

Antes de bajarme empezamos a discutir sobre la importancia de que me acompañe antes de dormir. Esta vez no cedió y empezó a Darme un sermón sobre los inconvenientes que traen sus visitas a mi alcoba. No quise hacer un pleito ni nada así que le di su beso de despedida y me bajé.

Fue sorprendente llegar y ver solamente a Mina con Yaten en la sala, los demás estaban fuera según me dijeron. Subí a mi alcoba para dejarle privacidad a la pareja y de paso revisé los cuartos, era cierto, no había más que ellos en la casa. Me dispuse a darme un buen baño con agua tibia y luego me fui a mi alcoba. Como había hecho todos mis deberes en la casona me dispuse a leer historietas mientras escuchaba música.

Por alguna extraña razón el sueño empezó a llegarme temprano, era apenas las diez de la noche y yo empezaba a morir de sueño. Me decidí por apagar el Ipod y cerrar mis historietas para acostarme a dormir. Nunca imaginé dormirme tan rápido.

Las pesadillas volvieron a hacerse presentes, nuevamente estaba en aquél campo de batalla con cientos de cadáveres y por su puesto esteba caminando entre ellos nuevamente. El sueño era repetido, cierto, pero no impedía que la imagen de Darien moribundo y clamando que lo mate se viera demasiado real.

-¡Darien!- Grité al despertar sobresaltada.

-¿Sí?- La contestación me tomó por sorpresa y causó que diera un brinco haciendo que casi caiga de mi cama.

Justo cuando estuve punto de estamparme contra el suelo unos fuertes brazos lo impidieron y al tratar de visualizar la mirada de mi salvador me llevé la grata sorpresa de encontrarme con aquellos grandes y hermosos dorados que tanto adoraba una vez más.

-Creí que no vendrías- fue lo único que pude decir por la emoción.

Esbozo una sonrisa y me acomodó nuevamente en la cama, seguidamente hizo lo mismo para que nos quedemos viendo el uno al otro.

-La verdad no iba a venir pero no pude resistir venir a contemplarte dormir un rato, me agrada verte dormir. Por cierto, lamento el susto.

-No te preocupes, estoy acostumbrada.- bufé.

Sonrió de forma pícara y acarició ligeramente mi rostro. Nuestras miradas se cruzaron, nos quedamos por un instante así, mirándonos el uno al otro. Justo cuando creí que vendría un beso o alguna charla se incorporó nuevamente.

-¿Dónde vas?- Pregunté incorporándome al ver que estaba empezando a irse.

Volteó a verme y…

- Tranquila, te veré cuando vaya por ti, sólo quise hacer una visita rápida- Contestó estando cerca de la ventana.

-¿Y mi beso se buenas noches?- Me quejé al ver que se estaba marchando.

Soltó una ligera risa y se acercó para besar mis labios suavemente. Era exquisito cuando me besaba así, sentía como si algo se derritiera en mi boca activando cada una de sus fibras nerviosas.

-Nos vemos por la mañana…- Concluyó.

Me despedí con un ademán y luego lo contemplé marcharse una vez más. La verdad me hubiese encantado que se quedara un poco más para poder platicarle que aquél sueño se repitió. Ya le había contado poco antes de que nos hiciéramos novios sobre aquél sueño pero simplemente decía: "Es sólo un sueño". Incluso le conté en una ocasión que se había repetido pero me contestó lo mismo. Ese era uno de los defectos de Darien; cuando alguien expresaba algo que no concordara con su ideología lo tiraba a loco. Podría ser porque siendo un ser sobrenatural ya nada lo sorprendía pero para mí era importante que le diera importancia a ese sueño ¿tiene algún significado? ¿Estoy por ver algo? Me acomodé a dormir y dejar por la paz el asunto, se me estaba volviendo una obsesión enfermiza, tal como pasó con mi deseo de volver a ver a Darien cuando lo recién lo conocí y dejé de verlo por un lapso.

Al día siguiente me dispuse a charlar con las únicas personas que si me escucharía y que muy probablemente podían ayudarme al respecto.

-Es muy probable que estés visualizando algún futuro.- Empezó a analizar Rei en cuanto terminé de contar todo.

-O alguna advertencia…- Dio su punto Seiya.

-¿Ustedes creen?- Pregunté algo confusa.

-Me dijiste que antes del juicio y todo lo de Beryl tuviste un sueño igual a todo lo que viviste en esa situación ¿Cierto?- Empezó a atar cabos Seiya.

-Sí- Corroboré

-Entonces… Puede ser lo que dijiste cariño, tal vez es una advertencia ¿Qué tal y Beryl está planeando una guerra entre vampiros o algo así?- El análisis de Rei no parecía erróneo.

-¿Qué piensa Darien al respecto?- Preguntó Seiya

-Sólo dice: "Tan sólo es un sueño".- Contesté parodiando a mi novio

-Sí… Con todo lo que ha vivido es muy difícil que algo lo sorprenda…- Contestó con un leve suspiro Seiya.

-Serena… Creo que deberías andar preparada por cualquier cosa, no te confíes ¿Qué tal y está creando más neófitos? Por lo que me han contado Seiya y tú puedo determinar que creó neófitos para hacer aquella maroma.- Opinó haciendo un análisis más profundo.

-Cierto… No niego que Darien también toma sus precauciones. Trata de ser más discreto respecto a sus visitas y además me ha dado indicaciones para borrar mi rastro.-

-Bien- Contestaron escépticos al unísono.

En pleno clímax de la charla sonó el timbre, sin más, nos dirigimos a clases. Esta vez tocó laboratorio, cosa que no agradaba mucho. Eso de agarrar muestras biológicas y manipularlas no me agradaba mucho que digamos, hoy tocaba ver la estructura de ADN. Para colmo no estuve en el equipo de mis amigas y me tocó el equipo de las "populares"; Esmeralda, Neherenia y Galaxia, ninguna de ellas quería moler el hígado de pollo para la práctica, tampoco agregar los químicos, fui la valiente que lo hizo todo, bueno… Excepto lo de lavar el material, aunque con quejas ellas lo hicieron por órdenes del profesor, quién se percató de la sucedido.

Cuando terminó el día escolar me dirigí a toda prisa para encontrarme con mi novio, antes de ir a mi casa fuimos a la pradera donde tuvimos nuestra primera cita; por fin tuve oportunidad de volver a discutir lo del sueño, al principio todo marchaba con calma, luego se volvió más intensa la discusión.

-¡Vamos Serena no te puedes guiar sólo por un sueño!- Se quejaba.

-¡Darien puede ser una advertencia, ya ves todo lo que ha pasado!- Replicaba.

-No niego que aún haya peligro pero ello no significa que tu sueño tenga la respuesta a todo.- me contradecía.

-Es ridículo que peleemos por eso, vamos a dejarlo por la paz ¿vale?- Dije para finalizar aquella discusión que no llevaba a nada.

- Claro.- Contestó acercándome hacia sí. – Prométeme que te vas a relajar y dejar todo este asunto por la paz- Pidió.

-De acuerdo- Accedí.

-Bien… - Contestó tranquilo ante mi respuesta.- Recuerda que pase lo que pase me encargaré de que nada te pase. – Prometió.

-Y tú prométeme que te vas a asegurar de volver a mí sin importar cuantas veces más nos traten de separar otra vez.- Le obligué

-De acuerdo- Aseguró- Y también te prometo hacer hasta lo imposible para que no vuelvan a separarnos.- Agregó.

Esbocé una sonrisa y acurruqué mi cabeza en si hombro mientras hacía trazos en su pecho mientras me mantenía abrazada.

-Sabes, debo confesar que me agrada más estar así contigo que mirarte a la distancia- dijo interrumpiendo la belleza de aquél momento.

-No entiendo- contesté por la incertidumbre.

-Era yo el que te estaba vigilando con Sammy aquella ocasión que discutieron y el mismo que entró a tu alcoba aquella noche que luchabas por despertar no podías, fui yo quien te acarició la cara.- confesó. Gracias a Dios que siempre fue él.

-¡¿Qué demonios hacías actuando como un fugitivo en lugar de volver a mí?- Le regañé en son de broma.

-¿Acaso no fue excitante?- Preguntó de modo arrogante.

-Sí claro, nada mejor para aliviar la angustia de tu novio ausente y el miedo por la amenaza de su ex que un acoso hecho por él mismo.- Ironicé.

-Confiesa que de algún modo te gusto- suplicó.

-Para nada, prefiero momentos como éste.- Le aclaré.

Soltó una risa espontánea, me abrazó más fuerte y empezó a besar mi coronilla.

-Creo que es mejor que nos vayamos.- sugirió.

Asintí con la cabeza y me levanté junto con él para que nos marcháramos.

Una vez dentro del auto y aprovechando el trayecto me armé de valor para hacer una cierta pregnta que me carcomía desde que me Darien me confesó que él era el encapotado que me estaba vigilando cuando la discusión con Sammy y que se metió a mi cuarto. Tomé un profundo respiro y de inmediato comencé mi labor.

-Uhm… Darien, espero que no te moleste pero quiero saber ¿Por qué ese día que me estuviste vigilando no me dijiste la verdad o me diste indicaciones? La verdad la pasé mal sin ti.

De momento se quedó callado y mirando fijamente al camino, frunció ligeramente los labios y luego dio un suave suspiro.

-Porque… No quería decirte adiós.- Contestó algo sentimental.- ese día estaba terminando de asegurarme que Beryl anduviera en Tokyo para poder partir. Además tenía planes de volver a ti pero no del modo que lo hice.- Terminó de Explicar.

-Pero me hubieses dicho, al menos para que tuviera la certeza que estabas bien.- Me quejé

Como era costumbre cada que quería llegar a un acuerdo conmigo o "hacerme entender" empezó a frenar el coche para estacionarlo a un lado de la carretera. Hecho ello tomó otro suspiro innecesario y se preparó para hablar.

Volteó a verme para empezar. Nuestras miradas se cruzaron pero ello no impedía que apreciara con detalle su rostro; para mí era tan perfecto, de color pálido que contrastaba perfectamente con su abundante cabellera negra y sus hermosos ojos ahora dorados. ¡Me hubiese encantado conocerlo cuando tenía los ojos azules, imagino que se veía aún más hermoso!

-Serena…- Empezó a hablar en ese tono que tanto me estremecía por la incertidumbre.- Quiero pedirte que sin importar lo que pase continúes tu vida. Creo que he cometido un error no sólo al involucrarme sentimentalmente contigo sino además exponerte a peligros.- Dijo a manera de arrepentimiento.

-¿Acaso no te gusta ser mi novio?- Pregunté algo confundida, la verdad no entendía a que quería llegar, para mí al menos todo estaba viento en popa.

-No, no es eso todo lo contrario eres lo mejor que me ha pasado.- contestó muy seguro.

-¿Entonces?- Pregunté igual de confundida.

-Sabes bien que somos diferentes… Por eso mismo soy peligroso para ti…- Antes de que terminara de hablar me lo callé con un beso.

-Y ya te dije que no es cierto, todo esto es simplemente lo inevitable.- Me adelanté antes que el dijera algo.

Tomó una de mis manos y la empezó a pasar por su rostro, disfrutaba como aquél roce estimulaba cada una de mis fibras nerviosas haciéndome estremecer. Seguido depósito un beso en el dorso.

-No te acostumbres tanto a mí, tienes muchas cosas por vivir y disfrutar, no me gustaría que por mi causa te perdieras de ellas.- Suplicó.

Me causó tanta ternura escuchar aquellas palabras que me lancé a abrazarlo con todas mis fuerzas.

-Darien… sólo vivamos el aquí el ahora, creo que ya te lo había dicho, no te adelantes a lo que no ha pasado.- Le dije al oído.

-Serena…- Fue lo único que contestó y lo último que sentí fue como inhalaba mi esencia.

Después de aquél momento intercambiamos unos cuantos besos y de nuevo arrancó el auto para llevarme. En cuanto llegamos le pedí que se quedara a dormir conmigo, esta vez accedió, según él que merecía una compensación. Por obvias razones fue otra de las mejores noches que tuve y mis sueños fueron mejor de lo que esperaba, pero como siempre, un par de horas antes del amanecer él me dejaba.

Al día siguiente después de terminadas mis labores en la escuela me dirigí emocionada donde sabía que mi novio me esperaba, esta vez fuimos a la playa antes de ir a mi casa, fuimos a mirar el crepúsculo. Sólo que lo que esperaba que fuera una hermosa y romántica tarde llena de todos aquellos besos que me perdí durante el tiempo que no nos vimos fue interrumpido por Soicite y Jedite.

-Los hemos estado buscando- Dijo Soicite al aterrizar.

-¿Qué sucede?- Preguntó Darien algo molesto.

-Llegó una carta de Helios, esta vez es real, el sello es legítimo.- Contestó Jedeite.

-¿Qué dice la carta?- Preguntó intrigado mi novio.

-Al parecer los demás clanes fueron puestos sobre aviso sobre tu relación con Serena. Está bastante enojado a pesar de que sabe que todo fue hecho por Beryl. Pide que te prevengas, dio autorización de matarlos debido a que tiene evidencias.- Hizo la breve reseña Jedeite.

-¿Cuáles son esas evidencias? Hemos sido lo más discretos posibles.- Dije al respecto.

-¿Recuerdas al "juez" Yue?- Preguntó Soicite-

-Sí- contesté recordando.

-Después del supuesto juicio ordenado por Helios fue detenido por él y su hermano sólo que… para evitar la sentencia le ofreció entregar pruebas de que no era el único insurrecto así que convenció a Elysion de venir a supervisar el clan de Tokyo y la primera que se encontró al llegar fue a ti y a Darien n una situación que decía más que mil palabras. Con eso obtuvo libertad condicional, cosa que sospecha Helios fue lo que aprovechó para unirse con Beryl y poner sobre aviso a los líderes de otros clanes, algunos de ellos los han visto.- Contó Soicite.

-¡Es patético!- Exclamó Darien.-Si sabe que la cabecilla es Beryl ¿porqué autorizó la matanza?- Comentó.

-Porque los líderes de los demás clanes además que han confirmado los rumores, amenazan con derrocarlo y poner a Beryl como líder, cosa que él y su hermano no quieren.- Explicó jedeite.

Darien se quedó pensando un momento. Miró al cielo, miró hacia la arena y luego a mí. Me acercó hacia sí y me abrazó de modo protector. Acarició unos momentos mi cabello y luego aligeró el abrazo.

-iré con Kunzite a negociar con él.- dijo seguro y dispuesto mi novio. Luego volteó a mirarme.- Cariño, tengo que dejarte una vez más. Te prometo que volveré.- Se dirigió a mí.

Depositó un beso en mi coronilla y luego rompió el abrazo para que nos colegas por consiguiente se retiraron fugazmente.

Darien se quedó a acompañarme hasta antes que me quedara dormida. Durante ese tiempo me estuvo dando ciertas indicaciones para no atraer a ningún vampiro. Después de ello estuvimos discutiendo acerca de la situación del líder vampiro.

Tuvimos la teoría de que la amenaza de derrocamiento tenía sus raíces en las reglas tan estrictas de caza que el líder y su hermano habían impuesto además de promesas utópicas por parte de Beryl.

Después de haber hablado al respecto se despidió y me dejó sana y salva en mi casa y a la vez con la incertidumbre de su regreso. Ahora entendía porque la charla del día anterior. Quería que aprendiera a vivir sin él por si algo le pasaba pero era imposible porque nunca me enseñó.

¡Nooo, no,no, no, no! Mendiga Beryl, le encanta el caos. ¿Qué onda con Helios? ¿Cómo va a ser que pueda más ella que él que es el líder?... Esa Lucifer K-Nov! Le encanta prender el boiler pero no meterse a bañar. Jejejejeje….

¿Qué tal chicas? Antes que nada disculpa el atraso, espero que la historia de intermedio "querido enemigo" protagonizada por Seiya y Darien les haya agradado (claro si la leyeron y para las que lo hicieron, gracias!)